{"id":64400,"date":"2025-05-13T11:53:24","date_gmt":"2025-05-13T10:53:24","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=64400"},"modified":"2025-05-13T11:53:24","modified_gmt":"2025-05-13T10:53:24","slug":"comunismo-y-decrecimiento-para-evitar-la-barbarie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/comunismo-y-decrecimiento-para-evitar-la-barbarie\/","title":{"rendered":"Comunismo y decrecimiento para evitar la barbarie"},"content":{"rendered":"<p>25 de marzo de 2025<\/p>\n<p>Rese\u00f1a cr\u00edtica de &#8216;Slow Down: How Degrowth Communism Can Save the Earth&#8217;, de Kohei Saito<\/p>\n<p>Cuando me top\u00e9 con la reciente edici\u00f3n inglesa del \u00faltimo libro de Kohei Saito inmediatamente me sorprendi\u00f3 leer en la portada \u00abThe International Bestseller\u00bb. Tambi\u00e9n hab\u00eda una frase elogiosa de Slavoj \u017di\u017eek, reconocido \u00abmarxista-lacaniano\u00bb y cuyos posicionamientos pol\u00edticos suelen ser infumables. \u00bfC\u00f3mo puede ser que un libro que habla de comunismo y decrecimiento sea un \u00e9xito de ventas? Sucumb\u00ed al reclamo publicitario, compr\u00e9 la edici\u00f3n de bolsillo y me sumerg\u00ed en la lectura de la obra, un manifiesto pol\u00edtico que se digiere muy bien y que es realmente interesante, aunque contiene numerosas incoherencias y puntos de vista criticables.<\/p>\n<p>Una cr\u00edtica al capitalismo verde y al optimismo tecn\u00f3filo<\/p>\n<p>Empecemos por los puntos fuertes de la obra. Kohei Saito analiza de manera incisiva, siguiendo la mejor tradici\u00f3n marxista, los intentos que desde diferentes posicionamientos pol\u00edticos se han realizado hasta ahora para hacer frente a la crisis clim\u00e1tica que tenemos encima sin por ello cuestionar el sistema capitalista que es su causa fundamental, hasta el punto de que provocativamente afirma que \u00abel ecologismo es el opio de las masas\u00bb. En primer lugar, Saito apunta contra el supuesto ecologismo asumido desde posiciones liberales en Occidente, que pretende avanzar hacia la electrificaci\u00f3n y descarbonizaci\u00f3n sin renunciar al modelo de consumismo a gran escala que se ha impuesto en las \u00e1reas centrales del capitalismo avanzado (el \u00abmodo de vida imperial\u00bb). A trav\u00e9s de un discurso aparentemente implicado en reducir dr\u00e1sticamente las emisiones de gases contaminantes, constata Saito, este ecologismo liberal enmascara una realidad en la que el llamado Norte Global es el gran responsable de la emisi\u00f3n directa de CO2, pero tambi\u00e9n de la contaminaci\u00f3n de los grandes centros industriales del Sur global donde las corporaciones del Norte pueden externalizar los costes medioambientales y extraer plusval\u00eda a trav\u00e9s de la sobreexplotaci\u00f3n de la clase trabajadora de la periferia capitalista para alimentar los grandes mercados del norte. En definitiva, los pa\u00edses del norte presumen de ser pioneros en la adopci\u00f3n de medidas medioambientales (a trav\u00e9s de la aplicaci\u00f3n de tecnolog\u00eda y de la externalizaci\u00f3n de los procesos productivos altamente contaminantes e intensivos en mano de obra barata) mientras acusan a los pa\u00edses del sur, donde sus empresas explotan, contaminan y expolian impunemente, de no hacer lo suficiente.<\/p>\n<p>Sin embargo, el capitalismo, basado en la expansi\u00f3n ilimitada y la utilizaci\u00f3n cada vez mayor de recursos naturales finitos, choca con su \u00faltimo l\u00edmite. Como afirma Saito: \u00abNo importa si el capitalismo parece funcionar perfectamente bien; siempre habr\u00e1 un l\u00edmite final a lo que est\u00e1 disponible para la explotaci\u00f3n en la Tierra (1)\u00bb. A medida que se agotan los recursos extra\u00eddos de la periferia y las fronteras a partir de las cuales se puede explotar mano de obra barata se difuminan, la ausencia de un \u00abafuera\u00bb donde externalizar y expoliar significa un golpe mortal para el capitalismo; sin posibilidades de externalizaci\u00f3n, la tasa de beneficio cae y la acumulaci\u00f3n de capital a nivel global no puede proseguir. El capitalismo verde, cuya mejor s\u00edntesis program\u00e1tica es la cortina de humo que son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se basa en el autoenga\u00f1o de pensar que el capitalismo puede seguir funcionando como si nada, con energ\u00eda limpia y sin renunciar al &#8216;modo de vida imperial&#8217;, en las nuevas condiciones que ha creado su tendencia intr\u00ednsecamente destructiva y depredora.<\/p>\n<p>En segundo lugar, Saito subraya las contradicciones del keynesianismo verde sostenido por la izquierda progresista. \u00bfPuede esperarse que, sin ning\u00fan tipo de regulaci\u00f3n, a trav\u00e9s de planes de inversi\u00f3n p\u00fablica masivos en el desarrollo de nuevas tecnolog\u00edas y la extensi\u00f3n de energ\u00edas limpias, el capitalismo podr\u00e1 tener los est\u00edmulos necesarios para crecer a un ritmo sostenido y al mismo tiempo avanzar hacia un horizonte de cero emisiones en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas? La respuesta que da Saito es negativa. El crecimiento econ\u00f3mico va asociado al crecimiento del consumo de mercanc\u00edas, por lo que ser\u00eda necesaria una mejora espectacular en la eficiencia tecnol\u00f3gica para que este crecimiento implicara una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de la emisi\u00f3n de gases contaminantes. Por otra parte, para que esta eficiencia productiva no fuese acompa\u00f1ada de una eliminaci\u00f3n masiva de puestos de trabajo (y por tanto de la miseria generalizada), ser\u00edan necesarios ulteriores est\u00edmulos para el crecimiento econ\u00f3mico, que har\u00edan aumentar los consumos de mercanc\u00edas y energ\u00eda. El hecho de que algunos pa\u00edses del Norte Global consigan aparentemente la cuadratura del c\u00edrculo consistente en crecer econ\u00f3micamente mientras se reducen las emisiones de CO2 se debe, como apunta Saito, a la externalizaci\u00f3n de las actividades productivas hacia otros pa\u00edses y al mantenimiento del control sobre las cadenas de valor globales que fluyen hacia los centros del capitalismo avanzado. Deber\u00eda ser algo de sentido com\u00fan a d\u00eda de hoy, pero vale la pena reproducir un fragmento de la obra para tener claro de qu\u00e9 nos habla el autor cuando sostiene la imposibilidad de tal conjunci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abEl crecimiento econ\u00f3mico durante el siglo XX s\u00f3lo fue posible mediante el uso de enormes cantidades de combustibles f\u00f3siles. El crecimiento econ\u00f3mico y el consumo de combustibles f\u00f3siles est\u00e1n \u00edntima e inextricablemente ligados y, por tanto, los combustibles f\u00f3siles no se pueden sustituir por energ\u00eda verde. Mantener el mismo nivel de crecimiento econ\u00f3mico que antes y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de di\u00f3xido de carbono es f\u00edsicamente imposible (2)\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, se promueve la ficci\u00f3n de la electrificaci\u00f3n y la desmaterializaci\u00f3n como soluciones que har\u00e1n posible que en el futuro se puedan combinar altos ritmos de crecimiento econ\u00f3mico sin contaminaci\u00f3n. As\u00ed, se supone que debemos esperar a que el propio capitalismo, con su eterna capacidad de innovaci\u00f3n e inventiva, nos salve del desastre, en \u00faltimo t\u00e9rmino con la intervenci\u00f3n de las Tecnolog\u00edas de Emisiones Negativas, aunque se desconozcan los efectos irreversibles que estas \u00faltimas pueden tener sobre los equilibrios del planeta. Obviamente, como nos recuerda Saito, se olvida f\u00e1cilmente que los desarrollos del capitalismo tecnol\u00f3gico supuestamente &#8216;eco-friendly&#8217; conllevan el aumento del consumo energ\u00e9tico y una extracci\u00f3n voraz de minerales y materias primas necesarios para alimentarlo; una extracci\u00f3n apoyada, cabe decirlo, en el marco de relaciones imperialistas dominadas por Occidente.<\/p>\n<p>En tercer lugar, Saito se muestra bastante cr\u00edtico con las teor\u00edas del decrecimiento, las cuales, priorizando casi de forma absoluta un enfoque basado en el cambio en los estilos de vida y la reducci\u00f3n dr\u00e1stica del consumo, no habr\u00edan tenido suficientemente en cuenta la perspectiva de la producci\u00f3n en sus an\u00e1lisis, como tampoco habr\u00edan considerado nunca como una cuesti\u00f3n fundamental la necesidad de sobrepasar el capitalismo. En este sentido, la cr\u00edtica de Saito se basa en la imposibilidad de conjugar los t\u00e9rminos antit\u00e9ticos de decrecimiento y acumulaci\u00f3n capitalista. Es necesario pues recuperar la alternativa hist\u00f3rica que es el comunismo e injertarla con el principio de la necesidad del decrecimiento.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, Saito ataca directamente la perspectiva aceleracionista por su confianza ilusoria en la que el desarrollo tecnol\u00f3gico debe llevar necesariamente a un futuro comunista basado en la abundancia material. Nada indica esta necesidad hist\u00f3rica. De esta forma, el aceleracionismo es calificado por Saito como una manifestaci\u00f3n m\u00e1s, desde la izquierda, del &#8216;wishful thinking&#8217; tecno-optimista que caracteriza nuestro tiempo. En realidad, en palabras de Saito, \u00abla tecnolog\u00eda acaba suprimiendo y expulsando la posibilidad de crear una forma de vivir completamente diferente ante la crisis inminente, de formar una sociedad realmente independiente de los combustibles f\u00f3siles (3)\u00bb. La soluci\u00f3n pasar\u00eda por prescindir de las tecnolog\u00edas cerradas dominadas por las grandes corporaciones capitalistas y apostar por el desarrollo de tecnolog\u00edas abiertas controladas por la comunidad (por ejemplo, a trav\u00e9s de comunidades energ\u00e9ticas). La cuesti\u00f3n es sin embargo, c\u00f3mo evitar que estas \u00faltimas pasen a ser tambi\u00e9n dominadas por las grandes corporaciones capitalistas (la forma en que se est\u00e1 produciendo el desarrollo de las energ\u00edas renovables, capitalizado en gran medida por grandes energ\u00e9ticas, es suficientemente ilustrativa al respecto). Otra cuesti\u00f3n que tampoco aclara Saito es c\u00f3mo conciliar el desarrollo democr\u00e1tico y comunitario de estas tecnolog\u00edas con el hecho de que los materiales necesarios son escasos y su explotaci\u00f3n y comercializaci\u00f3n controlada por grandes corporaciones internacionales.<\/p>\n<p>\u00bfUn Marx productivista contra un Marx decrecentista?<\/p>\n<p>Kohei Saito insiste en enmarcar sus puntos de vista en las tesis del \u00faltimo Karl Marx, lo que desde mi punto de vista es un error. El autor separa la obra te\u00f3rica de Marx en dos etapas fundamentales, marcadas por una fuerte ruptura. Si el primer Marx partir\u00eda de la creencia en el progreso hist\u00f3rico y en el papel progresivo que juega el capitalismo por el hecho de crear las bases materiales necesarias para el advenimiento del comunismo, el \u00faltimo Marx pondr\u00eda en duda estas premisas y dejar\u00eda de lado las grandes l\u00edneas teleol\u00f3gicas para fijarse en realidades que prefigurar\u00edan el comunismo (el &#8216;mir&#8217; de Rusia, las tierras comunales que a\u00fan sobreviv\u00edan de forma esparcida, las estructuras econ\u00f3micas tradicionales destruidas por el colonialismo europeo\u2026). Si el primero ser\u00eda un Marx euroc\u00e9ntrico y productivista, el \u00faltimo ser\u00eda un Marx que incorpora la perspectiva de los pueblos colonizados y centrar\u00eda sus preocupaciones en la destrucci\u00f3n del medio natural que implicaba el desarrollo del capitalismo. En efecto, a trav\u00e9s del concepto \u201cmetabolismo\u201d Marx establece que los seres humanos tienen una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica con el medio natural a trav\u00e9s del trabajo y que el capitalismo, a partir de su naturaleza explotadora y depredadora, destruye las bases de esa relaci\u00f3n. En cualquier caso, sin querer entrar en debates y cuestiones que corresponden a la marxolog\u00eda acad\u00e9mica, en primer lugar es dudoso que la obra de Marx se pueda dividir de forma tan arbitraria, desestimar una etapa para pasar a reivindicar exclusivamente la otra. En segundo lugar, Marx era un hombre de su tiempo y no era ajeno a la confianza generalizada en el progreso, que traslada a su teor\u00eda general de la historia, hecho que no quiere decir que la asociaci\u00f3n entre comunismo y necesidad hist\u00f3rica fuera tan autom\u00e1tica como se quiere creer: en este sentido, Marx no separa nunca el avance hacia el comunismo de la lucha de clases y, por tanto, de la formaci\u00f3n del sujeto revolucionario del que era componente esencial. En tercer lugar, el Marx &#8216;decrecentista&#8217; que nos presenta Kohei Saito se basa mayoritariamente en notas tomadas en el estudio de las ciencias naturales o en la mitificada carta a la revolucionaria rusa Vera Zass\u00falitx, en la que Marx considera la posibilidad de que el &#8216;mir&#8217; (*) comunal pudiera convertirse en la base para un futuro socialista sin tener que pasar por el desarrollo capitalista. Lo problem\u00e1tico no es que se considere la importancia de estas fuentes para tener presente la complejidad del pensamiento de Marx, sino que se sostenga que tienen m\u00e1s valor que todo lo que Marx public\u00f3 en vida y despu\u00e9s de la muerte (por intermediaci\u00f3n de Engels). Por \u00faltimo, habr\u00eda que preguntarse por qu\u00e9 tanta molestia en querer buscar una especie de fuente de legitimidad en lo que dijo Marx literalmente: la riqueza del pensamiento marxista es precisamente que constituye un m\u00e9todo de an\u00e1lisis de la realidad y de praxis revolucionaria que puede aplicarse en todo momento. Dif\u00edcilmente a mediados del siglo XIX se pod\u00eda percibir el callej\u00f3n sin salida ecol\u00f3gico al que nos ha conducido el capitalismo.<\/p>\n<p>Aunque, bien mirado, quiz\u00e1s la fijaci\u00f3n en esta pretendida ruptura se relaciona con otra constante de la obra: la denuncia del comunismo sovi\u00e9tico como \u00abtotalitarismo productivista\u00bb. De este modo, si el comunismo sovi\u00e9tico tomar\u00eda como referente el primer Marx \u2013simplificado\u2013, el de la necesidad hist\u00f3rica, el comunismo decrecentista que sostiene Saito podr\u00eda referenciarse c\u00f3modamente en este segundo Marx mitificado. Obviamente, se pasa por alto que el \u00abproductivismo\u00bb sovi\u00e9tico no se relaciona tanto con una cuesti\u00f3n program\u00e1tica como con el hecho de que Rusia era un pa\u00eds semi-perif\u00e9rico de la econom\u00eda-mundo capitalista, codiciado por la predaci\u00f3n capitalista: el desarrollo de la Rusia revolucionaria y de la URSS est\u00e1 totalmente condicionado por la necesidad de defender el proceso revolucionario en un contexto en el que las potencias imperialistas asediaban a la Rusia sovi\u00e9tica por todos los lados. El marxismo es teor\u00eda, pero es tambi\u00e9n y sobre todo praxis. El marxismo-leninismo no puede interpretarse como una especie de deformaci\u00f3n monstruosa del \u00abpeor\u00bb Marx; es el desarrollo concreto del proyecto revolucionario comunista en unas circunstancias concretas y determinadas, con todos sus logros y defectos. No existe un Marx puro y una tradici\u00f3n marxista libre de culpa, como tampoco existe un Marx impuro y una tradici\u00f3n marxista totalitaria que se relaciona inextricablemente con \u00e9l. Caer en este tipo de deformaciones es t\u00edpico del idealismo peque\u00f1oburgu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 comunismo?<\/p>\n<p>Una vez valoradas estas cuestiones m\u00e1s metodol\u00f3gicas, \u00bfen qu\u00e9 debe fundamentarse el comunismo de decrecimiento? En la transici\u00f3n hacia una econom\u00eda basada en el valor de uso, en la reducci\u00f3n de la jornada laboral, en la abolici\u00f3n de la divisi\u00f3n uniformizadora del trabajo (para recuperar su creatividad y abolir sus formas m\u00e1s alienantes), en la democratizaci\u00f3n de los procesos de producci\u00f3n, en la priorizaci\u00f3n del trabajo esencial y la eliminaci\u00f3n del trabajo superfluo. En definitiva, seg\u00fan Saito, \u00abcon la democratizaci\u00f3n y la desaceleraci\u00f3n de la producci\u00f3n, se puede curar la fractura en la interacci\u00f3n metab\u00f3lica entre los humanos y la naturaleza (4)\u00bb. Hasta aqu\u00ed no encontramos muchas cosas que objetar. Ahora bien, no deja de ser curioso que en el comunismo propuesto por Saito no existe expropiaci\u00f3n, ni socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, no hay eliminaci\u00f3n de la propiedad privada, tampoco hay un sujeto revolucionario claro que tenga que construir ese horizonte. Se hace referencia al borroso e impreciso 99%, al virtuosismo de la generaci\u00f3n &#8216;Z&#8217; (supuestamente mejor y m\u00e1s capacitada que las anteriores), a luchas ciudadanas y reivindicaciones m\u00e1s o menos radicales de los nuevos movimientos sociales, pero raramente se menciona la lucha de clases y no se considera en ning\u00fan momento al sujeto revolucionario como factor decisivo.<\/p>\n<p>El comunismo de Saito es una tercera v\u00eda. Descartada la v\u00eda revolucionaria-pol\u00edtica tradicional (m\u00e1s all\u00e1 de alguna referencia imprecisa a ejemplos de desobediencia civil), la base estructural sobre la que deber\u00eda construirse ser\u00eda la extensi\u00f3n de los comunes o bienes comunales. Los comunes, destruidos por la acumulaci\u00f3n capitalista originaria, se caracterizaban por la abundancia y por la preeminencia del valor de uso, por ser una forma de riqueza abierta, de libre acceso y de propiedad comunal; en su lugar el capitalismo dej\u00f3 escasez, explotaci\u00f3n del trabajo, circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y acaparamiento de riqueza por parte de unos pocos. Lejos de circunscribirse a los primeros tiempos del desarrollo capitalista, Saito sostiene que la l\u00f3gica depredadora de la acumulaci\u00f3n originaria contin\u00faa en las etapas posteriores (como acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n), por lo que uno de los factores de la acumulaci\u00f3n de capital es la fagocitosis (**) y destrucci\u00f3n de formas de organizaci\u00f3n humanas.<\/p>\n<p>Debemos esperar pues que la fuerza que se supone que van a tomar los comunes como nueva l\u00f3gica social organizativa acabar\u00e1 desbordando, por s\u00ed misma, el capitalismo sin destruirlo, que se impondr\u00e1 de manera pl\u00e1cida y pac\u00edfica. De este modo, el comunismo ser\u00eda seg\u00fan Saito, siguiendo la estela de Zizek, \u00abel intento consciente de reconstruir los comunes \u2013conocimiento, naturaleza, derechos humanos, sociedad\u2013 desmantelados por el capitalismo (5)\u00bb. El propio desarrollo del estado del bienestar durante el siglo XX ser\u00eda un intento, orientado y organizado por el Estado, de reconstruir estructuras de bienes y servicios comunales destruidas por el desarrollo capitalista. El neoliberalismo puso fin a este intento y Saito afirma que no tiene sentido plantearlo de nuevo, puesto que la organizaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos a esta escala tienen una naturaleza jer\u00e1rquica que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la naturaleza horizontal y democr\u00e1tica de los comunes. Sin embargo, considerando que el capitalismo logr\u00f3 desmantelar estas estructuras durante su fase neoliberal, no queda nada claro c\u00f3mo podr\u00edan volver a imponerse a nivel micro-social y de forma horizontal si el Estado-naci\u00f3n (que no ha desaparecido como algunos felizmente pretenden) sigue jugando el rol de fuerza de choque al servicio del capital.<\/p>\n<p>De forma muy sint\u00e9tica, el concepto \u00abcomunes\u00bb puede hacer referencia a una forma organizativa (que nada tiene de ideal y que se combinaba con formas de explotaci\u00f3n del trabajo productivo y reproductivo) desaparecida bajo la presi\u00f3n brutal del despliegue hist\u00f3rico del capitalismo o a una forma organizativa eternamente recreada bajo nuevas formas y de naturaleza radicalmente democr\u00e1tica. Evidentemente, la recuperaci\u00f3n concreta de los comunes en la primera acepci\u00f3n no tiene ning\u00fan sentido ni coherencia hist\u00f3rica; Saito nos pretende hacer creer que la pr\u00f3xima revoluci\u00f3n se caracterizar\u00e1 por la imposici\u00f3n gradual e inevitable de los comunes, por la fuerza imparable de las mayor\u00edas sociales que sustentar\u00e1n su desarrollo y crecimiento.<\/p>\n<p>Pero, dado que las tesis de Saito se orientan fundamentalmente al p\u00fablico de un Occidente (contando Jap\u00f3n, obviamente) altamente urbanizado y con escasas reminiscencias de experiencias comunales en su sentido hist\u00f3rico, \u00bfcu\u00e1les son las referencias concretas de la construcci\u00f3n de estos comunes modernos? Saito las encuentra en diversas experiencias de gesti\u00f3n comunitaria y municipal de servicios b\u00e1sicos, en la gesti\u00f3n comunitaria de energ\u00edas renovables abiertas y en las luchas campesinas del Sur global, que deber\u00edan informar e inspirar tambi\u00e9n las nuevas formas de organizaci\u00f3n urbanas. Tambi\u00e9n a\u00f1ade, en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n, el establecimiento de cooperativas de trabajadoras y la cogesti\u00f3n obrera de las empresas (siguiendo el ejemplo de Alemania, en el que tambi\u00e9n se refleja Thomas Piketty). Consciente de que estas formas m\u00e1s democr\u00e1ticas de gesti\u00f3n de las empresas no significan la eliminaci\u00f3n de la competencia capitalista ni tampoco la posibilidad de que puedan ser engullidas por esta misma competencia, Saito sostiene sin embargo que al menos fomentan la cooperaci\u00f3n entre trabajadoras y posibilitan que puedan intervenir directamente en la toma de decisiones de la empresa. Sin embargo, si hablamos de la cogesti\u00f3n obrera, la experiencia Alemania no es precisamente una muestra que pueda inducirnos al optimismo: quiz\u00e1 en su momento implic\u00f3 mejoras materiales y puso frenos al despotismo patronal, pero tambi\u00e9n implic\u00f3 la domesticaci\u00f3n de los sindicatos y el movimiento obrero alem\u00e1n, a cambio de poco. No debemos olvidar tampoco que se aplic\u00f3 en un contexto en el que la correlaci\u00f3n de fuerzas era muy diferente y que la burgues\u00eda industrial alemana se avino para conjurar el peligro del comunismo.<\/p>\n<p>En cuanto a las cooperativas de trabajadoras, no hace falta decir que est\u00e1n sometidas a l\u00edmites evidentes: s\u00f3lo significan una parte muy reducida del tejido empresarial y, aunque fomenten la resiliencia y la democracia interna, tambi\u00e9n pueden implicar la aceptaci\u00f3n de formas de auto-explotaci\u00f3n y de explotaci\u00f3n de otras trabajadoras asalariadas, adem\u00e1s de estar siempre sometidas a la tentaci\u00f3n de evoluciones hacia formas de funcionamiento m\u00e1s propias de la empresa capitalista convencional. De hecho, el debate sobre el papel del cooperativismo no es nuevo y puede encontrarse en las diferentes tendencias del socialismo del siglo XIX. El revisionista Eduard Bernstein, ya a finales de siglo XIX, estaba plenamente convencido de que la participaci\u00f3n de los sindicatos en la gesti\u00f3n de la empresa y la extensi\u00f3n de las cooperativas lograr\u00edan transformar el capitalismo e impulsar el socialismo desde su interior, sin necesidad de una revoluci\u00f3n que le pusiera fin. Rosa Luxemburgo cre\u00eda, acertadamente, que sus tesis revisionistas s\u00f3lo contribu\u00edan a alejar el horizonte de la revoluci\u00f3n social y a subordinar el movimiento obrero a los intereses del capital. Sea como fuere, queda por saber c\u00f3mo se podr\u00edan imponer estas formas en el marco de una competencia capitalista descarnada y sin el apoyo (y la capacidad normativa y coactiva) del Estado.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que el propio Marx valoraba en su momento de manera muy positiva el crecimiento de las cooperativas de trabajadores, en el que ve\u00eda la aplicaci\u00f3n del principio de la asociaci\u00f3n de productores libres e iguales y una manifestaci\u00f3n que el desarrollo del capitalismo llevaba involuntariamente a la aparici\u00f3n de formas de organizaci\u00f3n que preludiaban el socialismo, tambi\u00e9n advirti\u00f3 a los obreros que \u00abel sistema cooperativo, restringido a las diminutas formas que pueden elaborar los esclavos asalariados individuales a trav\u00e9s de sus esfuerzos, nunca transformar\u00e1 la sociedad capitalista. Para convertir la producci\u00f3n social en un sistema grande y armonioso de trabajo cooperativo libre, se necesitan cambios sociales generales, cambios en las condiciones generales de la sociedad, que nunca se realizar\u00e1n sin la transferencia de las fuerzas organizadas de la sociedad, es decir, el poder del Estado, de los capitalistas y terratenientes a los propios productores (6). No es, sin embargo, el horizonte que plantea Saito, que parte de unas premisas muy distintas.<\/p>\n<p>El Estado y la revoluci\u00f3n: una cuesti\u00f3n irresuelta<\/p>\n<p>En cuanto al papel que debe jugar el Estado y la pol\u00edtica en todo ello, Saito plantea la posibilidad de cuatro horizontes diferentes, en funci\u00f3n del tipo de respuestas que se den a la emergencia clim\u00e1tica y las consecuencias sociales que pueden provocar: un fascismo clim\u00e1tico que sostenga el privilegio de unos pocos a poder seguir disfrutando de un nivel de poder; la barbarie, provocada por los efectos desbordantes que puede causar el cambio clim\u00e1tico y el colapso de la producci\u00f3n alimentaria; un mao\u00edsmo clim\u00e1tico que acometer\u00eda pol\u00edticas duras para hacer frente al cambio clim\u00e1tico a partir de una l\u00f3gica redistributiva y la destrucci\u00f3n de los mecanismos del mercado y de la democracia burguesa; el comunismo de decrecimiento propuesto por Saito, basado en la democracia directa y la ayuda mutua y que tendr\u00eda la virtud de evitar el avance hacia el autoritarismo, el ultranacionalismo o la barbarie.<\/p>\n<p>Llegamos al punto culminante de las palancas necesarias para llevar a cabo la transici\u00f3n hacia el comunismo de decrecimiento, y aqu\u00ed el ensayo tiene importantes debilidades. Si bien Saito no ignora por completo la importancia que puede tener el Estado (y qu\u00e9 clase social lo controla) para llevar a cabo la trinidad revolucionaria que propone (superaci\u00f3n del capitalismo, reforma de la democracia y descarbonizaci\u00f3n de la sociedad), su hostilidad manifiesta hacia la experiencia sovi\u00e9tica le hace ser extremadamente cauteloso y andar de puntillas sobre la cuesti\u00f3n. Por un lado, su propuesta de construcci\u00f3n de una sociedad basada en los comunes, la ayuda mutua y formas de democracia directa le acerca conceptualmente a un cierto anarquismo, que \u00e9l mismo rechaza expl\u00edcitamente y nos dice, sin demasiados argumentos, que es inefectivo a la hora de combatir el capital a escala global. Sin embargo, se considere realista o ilusoria, la perspectiva anarquista es coherente al plantear que la revoluci\u00f3n social s\u00f3lo puede producirse a partir de la destrucci\u00f3n del Estado: desaparecido el Estado, la clase capitalista no tendr\u00eda los instrumentos de violencia necesarios para mantener su dominaci\u00f3n de clase. Pero \u00bfc\u00f3mo avanzar hacia la v\u00eda del comunismo si no se plantea la conquista o destrucci\u00f3n del Estado, que sigue existiendo y cuyos mecanismos siguen estando al servicio de la clase capitalista?<\/p>\n<p>El parad\u00f3jico punto de vista de Saito le lleva a sostener v\u00edas de intervenci\u00f3n pol\u00edtica que escapan a la l\u00f3gica del Estado-naci\u00f3n. En concreto, Saito reclama el municipalismo como forma de acci\u00f3n pol\u00edtica que puede dar lugar a una sinergia revolucionaria entre movimientos sociales de base e instituciones pol\u00edticas, situando como referente a la experiencia de Barcelona en Com\u00fan en el gobierno de la capital catalana. Dejando a un lado que el experimento ha quedado muy tocado por la p\u00e9rdida de la alcald\u00eda y que no ha logrado generar tanto entusiasmo popular como sostiene Saito, es como m\u00ednimo optimista (o directamente iluso) calificarlo de revolucionario. Tampoco parece haber contribuido demasiado a avanzar en el sentido del comunismo de decrecimiento del que habla, lejos de ello. Si acaso, la experiencia demuestra cu\u00e1les son los l\u00edmites de la pol\u00edtica municipalista cuando se enfrenta a los intereses de ciertas corporaciones capitalistas y carece de mecanismos legales y coercitivos para hacerlos cuadrar.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n El \u00faltimo libro de Kohei Saito plantea acertadamente cu\u00e1les son los callejones sin salida a los que nos conduce el capitalismo verde y sus diferentes variantes ideol\u00f3gicas. El capitalismo es y ser\u00e1 necesariamente un sistema voraz, destructor y explotador. Pensar que el capitalismo puede seguir funcionando de forma inalterada sustituyendo los combustibles f\u00f3siles por energ\u00edas limpias equivale a un irresponsable cambio de tema. Cualquier intento serio de hacer frente al cambio clim\u00e1tico y a sus consecuencias medioambientales y sociales devastadoras pasan necesariamente por poner sobre la mesa la necesidad de una alternativa al capitalismo. Saito es valiente cuando llama a esta alternativa por su nombre, demasiado tiempo proscrito: comunismo. La necesidad de incorporar la perspectiva decrecentista al comunismo le lleva, sin embargo, a numerosas incoherencias: no porque el decrecimiento sea conceptualmente incompatible con el comunismo, sino porque al querer prescindir de la experiencia hist\u00f3rica concreta del socialismo del siglo XX se pasa por alto (o no se aborda de forma seria) la cuesti\u00f3n de la transici\u00f3n. A partir del concepto &#8216;mao\u00edsmo clim\u00e1tico&#8217;, Saito pretende exorcizar las sombras del comunismo del siglo XX, supuestamente para purificarlo y recuperarlo como concepto-gu\u00eda, pero este intento le lleva a eludir el papel que debe jugar el Estado en este proceso y tambi\u00e9n a ignorar casi de forma clamorosa la lucha de clases en la cuesti\u00f3n fundamental de c\u00f3mo avanzar. Porque, a menos que se sostenga de forma absurda que la burgues\u00eda capitalista puede ser convencida (\u00bfquiz\u00e1s con manifiestos como \u00e9ste?) y que aceptar\u00e1 entusiasmada la superaci\u00f3n del capitalismo, \u00bfpuede esperarse que cesar\u00e1 la lucha y ceder\u00e1 a la irresistible presi\u00f3n de las multitudes y a la proliferaci\u00f3n de comunes por todas partes? \u00bfC\u00f3mo construir esa presi\u00f3n y esa proliferaci\u00f3n en un marco de hegemon\u00eda liberal-capitalista total, sin una estrategia revolucionaria sobre la conquista\/destrucci\u00f3n del poder? En definitiva, a pesar de los evidentes m\u00e9ritos de la obra, \u00bfno nos encontramos ante la en\u00e9sima muestra de desorientaci\u00f3n pol\u00edtica proveniente de la izquierda y del marxismo acad\u00e9mico?<\/p>\n<p>(1) Kohei Saito, Slow Down: How Degrowth Communism Can Save the Earth (Weidenfeld &amp; Nichols: London, 2025), p. 16 \u21a9\ufe0e<\/p>\n<p>(2) Ibid., p. 43 \u21a9\ufe0e<\/p>\n<p>(3) Ibid., p. 147 \u21a9\ufe0e<\/p>\n<p>(4) Ibid., p. 209 \u21a9\ufe0e<\/p>\n<p>(5) Ibid., p. 91 \u21a9\ufe0e<\/p>\n<p>(6) Karl Marx (1866) \u201cInstructions for the Delegates of the Provisional General Council: The Different Questions\u201d, disponible en <a href=\"http:\/\/www.marxists.Org\/archive\/marx\/works\/1866\/\">http:\/\/www.marxists.Org\/archive\/marx\/works\/1866\/<\/a> \u21a9\ufe0e<\/p>\n<p>(*) Mir: <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mir_(comunidad)\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mir_(comunidad)<\/a><\/p>\n<p>(**) <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Fagocitosis\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Fagocitosis<\/a><\/p>\n<p>CATARSI<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/catarsimagazin.cat\/comunisme-i-decreixement-per-evitar-la-barbarie\/?utm_campaign=catarsi-entrevista-mari-luz-esteban-adolescence-i-la-manosfera-el-monstre-de-la-filantropia&amp;utm_medium=email&amp;utm_source=acumbamail\">https:\/\/catarsimagazin.cat\/comunisme-i-decreixement-per-evitar-la-barbarie\/?utm_campaign=catarsi-entrevista-mari-luz-esteban-adolescence-i-la-manosfera-el-monstre-de-la-filantropia&amp;utm_medium=email&amp;utm_source=acumbamail<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>25 de marzo de 2025 Rese\u00f1a cr\u00edtica de &#8216;Slow Down: How Degrowth Communism Can Save the Earth&#8217;, de Kohei Saito Cuando me top\u00e9 con la reciente edici\u00f3n inglesa del \u00faltimo libro de Kohei Saito inmediatamente me sorprendi\u00f3 leer en la portada \u00abThe International Bestseller\u00bb. 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