{"id":64156,"date":"2025-04-09T09:45:30","date_gmt":"2025-04-09T08:45:30","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=64156"},"modified":"2025-04-09T09:45:30","modified_gmt":"2025-04-09T08:45:30","slug":"el-gambito-artico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-gambito-artico\/","title":{"rendered":"El gambito \u00c1rtico"},"content":{"rendered":"<p>24 febrero 2025<\/p>\n<p>\u00abAfortunadamente, tenemos un hogar as\u00ed, un hogar espacioso e inmaculado que la historia nos ha preservado: el noreste de Rusia. Abandonemos nuestros intentos de restablecer el orden en el extranjero, mantengamos nuestras manos imperialistas alejadas de los vecinos que quieren vivir sus propias vidas en libertad y dirijamos nuestro celo nacional y pol\u00edtico hacia las extensiones ind\u00f3mitas del noreste, cuyo vac\u00edo se est\u00e1 volviendo intolerable para nuestros vecinos ahora que la vida en la Tierra est\u00e1 tan apretada\u00bb<br \/>\nAleksandr Solzhenitsyn, \u00abBajo los escombros\u00bb (1974)<\/p>\n<p>Mientras Trump, Musk y Vance contin\u00faan con la destrucci\u00f3n brutal de las burocracias que sustentaron el imperio estadounidense desde 1945 hasta hoy, no puedo evitar volver a este pasaje prof\u00e9tico de Solzhenitsyn. Cuando se disolvi\u00f3 el Pacto de Varsovia, lo hizo voluntariamente una Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica agotada y agotada que ya no ve\u00eda sentido a mantener un imperio mediante artificios infinitos. Hoy, Rusia mira hacia un nuevo futuro en el noreste. Quiz\u00e1s, las ambiciones de Trump hacia Canad\u00e1, Groenlandia e incluso el Canal de Panam\u00e1 se arraiguen en el instinto de evitar el destino de Rusia tras el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Forman fronteras continentales naturales y defendibles, que le fallaron a Rusia en 1991.<\/p>\n<p>Con el fin inminente de la guerra en Ucrania, la retirada del Imperio Globalista Estadounidense, que representaba el equivalente occidental del Pacto de Varsovia, se acelera. El apoyo p\u00fablico se ha desmoronado irremediablemente. Los estadounidenses ya no tienen inter\u00e9s en los proyectos perversos de la nomenclatura estadounidense. Al igual que los rusos en la d\u00e9cada de 1980, anhelan un nuevo comienzo.<\/p>\n<p>Las naciones suelen ser v\u00edctimas de su propio \u00e9xito. Las instituciones de la Guerra Fr\u00eda lograron lo que se propon\u00edan. La OTAN mantuvo a raya la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la UE mantuvo la paz en Europa, y el NORAD y el NAFTA mantuvieron a Norteam\u00e9rica segura y pr\u00f3spera. Ha llegado el momento de recalibrar. Con el surgimiento de un nuevo orden pol\u00edtico en Estados Unidos y la salida de la \u00e9lite laurentiana en Canad\u00e1, es hora de encaminarse hacia un nuevo futuro en la vasta extensi\u00f3n del Norte.<\/p>\n<p>El mapa no es el territorio<\/p>\n<p>Las propuestas del presidente Trump de adquirir Groenlandia y convertir a Canad\u00e1 en el estado n\u00famero 51 reflejan el reconocimiento de que la Tierra es un globo terr\u00e1queo, no un plano, y que el control del \u00c1rtico es clave para la geoestrategia del siglo XXI. Dado que los principales focos de tensi\u00f3n geopol\u00edtica contempor\u00e1nea se encuentran en el Pac\u00edfico, en Taiw\u00e1n, y al otro lado del Atl\u00e1ntico, en Ucrania, tendemos a imaginar a China y Rusia como grandes potencias al este y al oeste de Estados Unidos. Sin embargo, China y Rusia est\u00e1n mucho m\u00e1s cerca, como nuestros vecinos del norte.<\/p>\n<p>En Canad\u00e1, aunque los medios pol\u00edticos nacionales a\u00fan no se han puesto al d\u00eda, una s\u00f3lida red de expertos internacionales (bi\u00f3logos, ocean\u00f3grafos, antrop\u00f3logos, ling\u00fcistas y polit\u00f3logos) se centra en el \u00c1rtico.<\/p>\n<p>En 2008, Canad\u00e1, bajo la direcci\u00f3n del primer ministro Stephen Harper, lanz\u00f3 un Programa Nacional de Construcci\u00f3n Naval, que incluy\u00f3 un importante Proyecto de Rompehielos Polares. Se prev\u00e9 la puesta en servicio de 15 destructores de la clase River, destinados a prestar servicio en el \u00c1rtico, en la pr\u00f3xima d\u00e9cada. El CCGS Naalak Nappaaluk, un buque insignia de investigaci\u00f3n oceanogr\u00e1fica e hidrogr\u00e1fica, fue botado en 2024 para contribuir al estudio del cambio clim\u00e1tico en el \u00c1rtico. Mientras tanto, la Universidad de Yuk\u00f3n, de escuela vocacional en Whitehorse, pas\u00f3 en 2020 a formar parte de la Universidad del \u00c1rtico, una red de instituciones de investigaci\u00f3n dependiente del Consejo \u00c1rtico. La instituci\u00f3n ofrece un programa de licenciatura en Estudios Circumpolares, que capacita a profesionales para impulsar el desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En 2013, el Nordic Orion transport\u00f3 73.000 toneladas de carb\u00f3n desde Vancouver a Finlandia a trav\u00e9s del legendario Paso del Noroeste en lugar del Canal de Panam\u00e1, lo que ahorr\u00f3 1.000 millas n\u00e1uticas al trayecto habitual. En 2024, 18 barcos atravesaron el Paso del Noroeste. El proyecto del puerto de aguas profundas de Grays Bay se reactiv\u00f3 el a\u00f1o pasado para dar servicio a los buques que transitan por la ruta comercial. La instalaci\u00f3n est\u00e1 situada junto a grandes yacimientos de cobre, zinc, oro y plata, y es el primer puerto de aguas profundas que conecta el oc\u00e9ano \u00c1rtico con el resto de Am\u00e9rica del Norte continental por carretera. A medida que el calentamiento global provoque el retroceso de los casquetes polares, la ruta ser\u00e1 cada vez m\u00e1s pr\u00e1ctica y el tr\u00e1fico aumentar\u00e1.<\/p>\n<p>En 2016, el gobierno chino public\u00f3 la Gu\u00eda de Navegaci\u00f3n \u00c1rtica para los buques que transitan no solo por el Paso del Noreste, que atraviesa aguas territoriales rusas, sino tambi\u00e9n por el Paso del Noroeste, que atraviesa aguas estadounidenses y canadienses. El gigante naviero chino COSCO ha declarado su inter\u00e9s en abrir la ruta al transporte mar\u00edtimo comercial. En las traicioneras aguas del oc\u00e9ano \u00c1rtico, se est\u00e1n trazando las l\u00edneas de batalla.<\/p>\n<p>De repente, una ambiciosa visi\u00f3n del futuro de Canad\u00e1 en el \u00c1rtico ha surgido de una oscura red de instituciones, centros de investigaci\u00f3n, universidades y oficinas gubernamentales. El principal defensor del proyecto ha sido Irvin Studin, un reconocido geopol\u00edtico. Studin ha esbozado una visi\u00f3n que se asemeja a la ficci\u00f3n especulativa. En particular, ha pedido repetidamente trasladar la capital canadiense de Ottawa a Whitehorse para situar a Canad\u00e1 \u00abdentro de Asia a trav\u00e9s del \u00c1rtico\u00bb. Whitehorse se convertir\u00eda en el Singapur del Norte, un punto de encuentro conveniente donde partes mutuamente interesadas podr\u00edan cerrar grandes acuerdos. Whitehorse est\u00e1 a ocho horas de San Petersburgo, siete horas de Washington D. C. y ocho horas de Pek\u00edn.<\/p>\n<p>As\u00ed como se amasaron grandes fortunas en la fiebre del oro del Yuk\u00f3n hace 150 a\u00f1os, incluyendo la fortuna de la familia Trump, nuevas fortunas surgir\u00e1n del \u00c1rtico. Seg\u00fan Studin, ciudades como Whitehorse se convertir\u00e1n en los motores culinarios, art\u00edsticos, culturales y tecnol\u00f3gicos de los pr\u00f3ximos dos siglos. Propone el asentamiento de 10 millones de habitantes en el c\u00edrculo polar \u00e1rtico canadiense, junto con otros 20 millones en la regi\u00f3n peri\u00e1rtica, un enorme aumento con respecto a los 140.000 habitantes actuales, comparable, dadas las condiciones clim\u00e1ticas extremadamente inh\u00f3spitas, a un proyecto de colonizaci\u00f3n de Marte.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n estrat\u00e9gica en el \u00c1rtico<\/p>\n<p>A pesar de las visiones especulativas, Canad\u00e1 vivi\u00f3 una d\u00e9cada perdida bajo el primer ministro Justin Trudeau, paralizado por el exceso de regulaci\u00f3n, los problemas de contrataci\u00f3n p\u00fablica, una deferencia absurda a la UNDRIP y una escasez cr\u00f3nica de capital, mano de obra y voluntad pol\u00edtica. Mientras tanto, al otro lado del Polo Norte, Rusia acentu\u00f3 su posici\u00f3n.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1980, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica ya constru\u00eda grandes instalaciones, incluso ciudades, en el \u00c1rtico, siguiendo la doctrina de mantener una presencia estrat\u00e9gica agresiva en su regi\u00f3n norte. Pero la Rusia moderna ha superado la postura sovi\u00e9tica. La Flota del Norte, con base en M\u00farmansk, en el C\u00edrculo Polar \u00c1rtico, es la fuerza naval m\u00e1s poderosa de Rusia, e incorpora submarinos nucleares, rompehielos, fragatas con armamento hipers\u00f3nico, escuadrones de aviaci\u00f3n naval y su buque insignia es un crucero de batalla de clase Kirov, el mayor buque de combate de superficie del mundo. La flota simboliza la visi\u00f3n estrat\u00e9gica de Rusia como potencia global, que se extiende desde Europa, a trav\u00e9s de Asia Central, hasta el Lejano Oriente y, sobre todo, en el \u00c1rtico. La Flota del Norte no tiene parang\u00f3n en cuanto a proyecci\u00f3n de poder: ni Estados Unidos ni Canad\u00e1 tienen fuerzas rivales comparables en el \u00c1rtico. (La Marina Real Canadiense, por su parte, es actualmente una armada de facto de aguas turbias, incapaz de lanzar operaciones importantes sin la asistencia de la Marina estadounidense).<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n entre Canad\u00e1 y Rusia es ilustrativa: Canad\u00e1 se ve eclipsado en todos los aspectos. El proyecto del puerto de aguas profundas de Grays Bay puede que finalmente se haya reiniciado tras una d\u00e9cada de evaluaciones ambientales, pero Rusia ya cuenta con numerosos puertos de aguas profundas en todo su territorio \u00e1rtico. Junto con el puerto de M\u00farmansk, con capacidad para manejar 24 millones de toneladas de carga al a\u00f1o, Rusia cuenta con el puerto de Arj\u00e1ngelsk, que maneja 6,6 millones de toneladas al a\u00f1o, con una expansi\u00f3n planificada para alcanzar los 50 millones de toneladas al a\u00f1o. M\u00farmansk y Arj\u00e1ngelsk se complementan con tres importantes puertos comerciales: la terminal de exportaci\u00f3n de GNL Sabetta (una empresa conjunta con la francesa Total y la Corporaci\u00f3n Nacional del Petr\u00f3leo de China), el puerto de Pevek, con una nueva terminal que se prev\u00e9 que entre en funcionamiento en 2026 para gestionar el tr\u00e1fico durante todo el a\u00f1o, y el puerto de Dudinka, que se utiliza para enviar el producto de la cercana planta de n\u00edquel Norilsk, el mayor productor mundial de n\u00edquel refinado. En total, Rusia cuenta con 13 puertos de aguas profundas que dan servicio a la Ruta del Mar del Norte.<\/p>\n<p>La ventaja m\u00e1s significativa de Rusia reside en su enorme flota de rompehielos nucleares, operada por la empresa estatal Atomflot. Ning\u00fan otro pa\u00eds posee rompehielos nucleares. La URSS, en su apogeo, oper\u00f3 cuatro rompehielos nucleares de la clase Arktika; Rusia opera actualmente ocho, y se prev\u00e9 que otros cuatro entren en servicio para 2030. Estas enormes inversiones en construcci\u00f3n naval se dirigen a objetivos comerciales pr\u00e1cticos y expansionistas. Atomflot anunci\u00f3 que en 2024 se transportaron 37,9 millones de toneladas a trav\u00e9s de la Ruta del Mar del Norte gracias a su flota de rompehielos nucleares: la cifra m\u00e1s alta jam\u00e1s registrada. Incluso con las sanciones occidentales impuestas a Rusia por la guerra en Ucrania, la holandesa Shell, la francesa Total y la espa\u00f1ola Naturgy siguen recibiendo cargamentos desde la terminal de GNL de Sabetta gracias a Atomflot: el 77 % de los env\u00edos desde el puerto fueron escoltados por rompehielos nucleares. En una aut\u00e9ntica maravilla tecnol\u00f3gica, la empresa matriz de Atomflot, la empresa estatal rusa Rosatom, inaugur\u00f3 Akademik Lomonosov en 2019, la \u00fanica central nuclear flotante del mundo. Fue enviado a Pevek para reemplazar la planta el\u00e9ctrica local fuera de servicio.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil cometer el error de analizar el poder ruso con par\u00e1metros establecidos por los soviet\u00f3logos hace medio siglo. Pero las dimensiones del poder ruso son distintas. La capacidad de Rusia, en particular, no solo para resistir sanciones internacionales punitivas sin mucho sufrimiento, sino tambi\u00e9n para coordinar una compleja coreograf\u00eda estrat\u00e9gica en el \u00c1rtico, donde est\u00e1 desarrollando una ventaja tecnol\u00f3gica y comercial, revela la imaginaci\u00f3n estrat\u00e9gica de Rusia, una imaginaci\u00f3n de la que Occidente, en general, carece.<\/p>\n<p>Una divergencia clave con respecto a la geoestrategia sovi\u00e9tica es que la colaboraci\u00f3n ruso-china en el \u00c1rtico se ha convertido en una din\u00e1mica dominante. China se ha declarado oficialmente una naci\u00f3n \u00abcasi \u00e1rtica\u00bb. Las patrullas conjuntas de bombarderos chino-rusos que sobrevuelan el NORAD y obligan a Estados Unidos y Canad\u00e1 a buscar interceptaciones son ahora una caracter\u00edstica habitual de las actividades militares globales. Esta relaci\u00f3n se est\u00e1 profundizando r\u00e1pidamente: en 2024, la Guardia Costera china entr\u00f3 en aguas rusas para realizar ejercicios conjuntos en el \u00c1rtico por primera vez.<\/p>\n<p>La cooperaci\u00f3n militar entre Rusia y China se deriva de una relaci\u00f3n econ\u00f3mica en la que Rusia se convierte en el principal socio para el suministro de energ\u00eda y minerales a la base industrial china. En este contexto, la ruta del Norte no solo es ventajosa por su menor longitud, sino tambi\u00e9n porque, a diferencia del Estrecho de Malaca o la Bah\u00eda de Bengala, no puede ser bloqueada. En cualquier enfrentamiento entre grandes potencias, el poder naval y la capacidad de transporte comercial son indicadores cruciales de poder. China tiene 232 veces la capacidad de construcci\u00f3n naval de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Studin, por su parte, analiza la situaci\u00f3n en el \u00c1rtico (1) desde la perspectiva de Canad\u00e1 a partir de cuatro vectores: Estados Unidos, China, Rusia y Europa (ACRE), cuya interacci\u00f3n y contradicciones inherentes definen la situaci\u00f3n geoespacial. Canad\u00e1, por su parte, depende funcionalmente de Estados Unidos, al punto de constituirse ya en un vasallo de facto. Mientras Estados Unidos ofrec\u00eda condiciones comerciales favorables y asum\u00eda la defensa de Canad\u00e1, tambi\u00e9n asum\u00eda el control de su autonom\u00eda comercial estrat\u00e9gica. Con el USMCAC, dictado por Trump, ya se acepta impl\u00edcitamente la anexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque la \u00e9lite liberal canadiense pueda indignarse ante la propuesta de Trump de un estado 51, es el siguiente paso natural a las pol\u00edticas que han defendido expl\u00edcitamente. Si la seguridad y la prosperidad econ\u00f3mica de un estado dependen de un estado extranjero, ese estado deja de ser soberano.<\/p>\n<p>Si finalmente se concreta la anexi\u00f3n, Estados Unidos heredar\u00e1 el marco estrat\u00e9gico y los compromisos de Canad\u00e1 para gestionar el espacio global del Oc\u00e9ano \u00c1rtico y contrarrestar la desfavorable y peligrosa interacci\u00f3n de intereses en su Frente Norte. Se requerir\u00e1n importantes recursos para asegurarlo. Estados Unidos tambi\u00e9n heredar\u00e1 lo mejor del personal canadiense involucrado en sus ambiciones \u00e1rticas, quien dedic\u00f3 las \u00faltimas dos d\u00e9cadas a construir discretamente una plataforma para el dominio norteamericano en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La fusi\u00f3n del siglo<\/p>\n<p>Canad\u00e1 es un lugar dif\u00edcil de comprender para los estadounidenses debido a la aparente similitud entre ambos pa\u00edses. Fundamentalmente, Canad\u00e1 y Estados Unidos son naciones propositivas, salvo que la proposici\u00f3n en Estados Unidos es para el pueblo estadounidense, mientras que en Canad\u00e1 es para la \u00e9lite. En realidad, Canad\u00e1 est\u00e1 compuesta por unas 500 familias, y todos los dem\u00e1s son extranjeros. La cultura canadiense solo existe en sus instituciones de \u00e9lite (las corporaciones estatales, la CBC, los servicios civiles y de relaciones exteriores, el complejo parlamentario, las universidades, las tres), donde una \u00e9lite biling\u00fce gobierna mediante diversas mascaradas dise\u00f1adas para mantener a los campesinos anglosajones y franceses alejados del poder. Por lo tanto, es probable que el mayor obst\u00e1culo para la futura anexi\u00f3n de Canad\u00e1 sea psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Los impulsos m\u00e1s patol\u00f3gicos de su \u00e9lite actual siempre estuvieron presentes en el ADN del Estado canadiense. Canad\u00e1 siempre ha sido, fundamentalmente, una naci\u00f3n de perdedores y nost\u00e1lgicos, cuyas conciencias nacionales fundacionales se arraigan en la derrota. En el caso de Quebec, el momento fundacional es la derrota de 1759, en las llanuras de Abraham, ante los brit\u00e1nicos. El lema de Quebec hasta el d\u00eda de hoy, estampado en cada matr\u00edcula, es \u00abJe me souviens\u00bb (\u00abRecuerdo [el abandono franc\u00e9s de Quebec]\u00bb). El Anglo-Canad\u00e1, por su parte, fue fundado por lealistas estadounidenses, anclados en la preocupaci\u00f3n de evitar otra insurgencia que los desposeyera y en un concomitante sentido de subordinaci\u00f3n al Imperio, primero brit\u00e1nico, luego estadounidense.<\/p>\n<p>La llegada de la democracia parlamentaria brit\u00e1nica en la d\u00e9cada de 1830, tras una revuelta en Quebec, estuvo acompa\u00f1ada de un temprano intento de reemplazo poblacional de los franceses mediante la inmigraci\u00f3n masiva desde las Islas Brit\u00e1nicas. De igual manera, la fundaci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n Canadiense a finales del siglo XIX se bas\u00f3 en la represi\u00f3n de la Rebeli\u00f3n M\u00e9tis en las praderas y la inmigraci\u00f3n masiva desde Europa Central para reivindicar el oeste de Canad\u00e1 de forma duradera frente a las ambiciones estadounidenses en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las importantes olas de inmigraci\u00f3n a Canad\u00e1 se compusieron en gran parte de elementos derrotados y reaccionarios de cada desafortunado rinc\u00f3n del mundo: emigrados realistas franceses despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa, rusos blancos despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Rusa, polacos ap\u00e1tridas, antiguos combatientes de las SS ucranianos (hay una camarilla de monumentos al 1.\u00ba Gallego de las SS por todo Canad\u00e1), taiwaneses asociados al KMT en los a\u00f1os 1960 y 1970, maronitas libaneses en los a\u00f1os 1970 y 1980, emigrados brit\u00e1nicos de Hong Kong en los a\u00f1os 1990, separatistas khalistani, etc. Canad\u00e1 siempre ha sido el pa\u00eds donde las causas perdidas encontraron una segunda vida: una naci\u00f3n propositiva donde los elementos derrotados de todo el mundo pod\u00edan unirse y ser absorbidos en un pa\u00eds pr\u00f3spero y pac\u00edfico gobernado por una oligarqu\u00eda ampliamente negligente e intermitentemente brutal.<\/p>\n<p>Canad\u00e1 es un pa\u00eds m\u00e1s profundo que Estados Unidos, donde la oportunidad de reinventarse es un don divino. Cat\u00f3licos o protestantes, franceses o ingleses, ind\u00edgenas o no ind\u00edgenas, quebequenses o albertanos, todos tienen niveles de importancia en Canad\u00e1 que se malinterpretan en Estados Unidos. El deseo de los elementos reaccionarios que sustentan la pol\u00edtica canadiense siempre fue seguir viviendo como siempre, manteniendo su sentido de jerarqu\u00eda y distinci\u00f3n. El resultado final de este conservadurismo chestertoniano, so\u00f1oliento y empalagoso, es la odiosa oligarqu\u00eda de Trudeau.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica de esta realidad convierte la anexi\u00f3n propuesta por Trump en un proyecto desafiante. Canad\u00e1 es la segunda masa continental m\u00e1s grande del mundo, abarcando tres oc\u00e9anos. Tiene dos idiomas oficiales, dos sistemas legales distintos, 70 lenguas ind\u00edgenas diferentes, diversos tratados entre la Corona y lops bandos (y tambi\u00e9n ausencia de tratados), 10 provincias y 3 territorios, con 13 ministerios de educaci\u00f3n y salud diferentes, un peculiar sistema ferroviario que conecta el Este y el Oeste con el centro, pero no entre s\u00ed, una econom\u00eda dominada por la exportaci\u00f3n de recursos naturales, corporaciones de la Corona y bancos cuasi estatales, con 40 millones de personas que viven principalmente a 100 km de la frontera con Estados Unidos. La inherente heterogeneidad (y disfunci\u00f3n) del Estado canadiense es un obst\u00e1culo dif\u00edcil de superar para la anexi\u00f3n, especialmente ante una inminente carrera hacia el \u00c1rtico.<\/p>\n<p>***<br \/>\nLa oligarqu\u00eda de Trudeau, que ha llevado al pa\u00eds al borde del desmembramiento, se encuentra ahora en sus estertores y m\u00e1s fr\u00e1gil que nunca. El control que la \u00e9lite laurentiana ha ejercido durante d\u00e9cadas sobre el pa\u00eds podr\u00eda, en principio, romperse en cualquier momento y, por desgracia, Canad\u00e1 podr\u00eda verse afectado. La anexi\u00f3n ser\u00eda un sue\u00f1o hecho realidad comparado con la pesadilla de 13 estados residuales disfuncionales.<\/p>\n<p>Toda la estructura del Estado canadiense fue dise\u00f1ada para desviar el poder y la riqueza de la periferia hacia el centro en Ottawa, Toronto y Montreal. Por esta raz\u00f3n, es improbable que el pa\u00eds pueda sobrevivir a un desaf\u00edo serio en su forma actual. Una guerra comercial con Estados Unidos ser\u00eda la crisis pol\u00edtica m\u00e1s grave desde la Segunda Guerra Mundial, y el Canad\u00e1 liberal es un r\u00e9gimen sin leales. Las opciones que enfrentan 40 millones de canadienses son simples: reinventar el pa\u00eds o desaparecer.<\/p>\n<p>La esencia del asunto es que Canad\u00e1, como Estado, no ha tenido raz\u00f3n de ser desde la d\u00e9cada de 1940, con el fin del Imperio Brit\u00e1nico. La \u00e9lite laurentiana intent\u00f3 dise\u00f1ar un Estado Frankenstein entre las d\u00e9cadas de 1960 y 1990 con una cultura artificial, lo cual fracas\u00f3 estrepitosamente. Trudeau es simplemente la \u00faltima versi\u00f3n de este proyecto fallido. Canad\u00e1 sigue sin tener raz\u00f3n de ser. La necesita.<\/p>\n<p>El \u00c1rtico ofrece una respuesta. Con la inminente crisis a punto de arrasar el pa\u00eds de costa a costa, la oportunidad para el emprendimiento pol\u00edtico est\u00e1 aqu\u00ed, y el \u00c1rtico es clave. Ya se est\u00e1 gestando una reacci\u00f3n contra la coalici\u00f3n de Trudeau (y sus filiales a nivel provincial). El acuerdo actual consiste en que los canadienses mayores y las prebendas del gobierno extraigan la riqueza de la juventud canadiense mediante la crisis inmobiliaria, una carga de deuda insostenible y una inmigraci\u00f3n descontrolada que se utiliza para aplastar los salarios y una fiscalidad confiscatoria que se lleva lo poco que queda. Esta realidad se est\u00e1 agotando.<\/p>\n<p>El \u00c1rtico, como proyecto nacional, se opone a todo lo que representa esta coalici\u00f3n. Requiere construir en lugar de explotar. Requiere estrategia y coordinaci\u00f3n en lugar de inercia. Requiere esp\u00edritu de aventura en lugar de miedo y sumisi\u00f3n. Devuelve a Canad\u00e1 a lo mejor de su conciencia hist\u00f3rica. Las figuras del corredor de madera, el aventurero de la Compa\u00f1\u00eda de la Bah\u00eda de Hudson, el minero del Yuk\u00f3n, el colono de las praderas y el marinero del Atl\u00e1ntico, todos encuentran una nueva expresi\u00f3n en el proyecto nacional \u00e1rtico.<\/p>\n<p>El \u00c1rtico es la clave para el futuro de la relaci\u00f3n de Canad\u00e1 con Estados Unidos. Un Canad\u00e1 poderoso y pr\u00f3spero, capaz de defenderse y afirmarse, defendiendo el flanco norte de Estados Unidos, es una visi\u00f3n mucho m\u00e1s atractiva para el orden pol\u00edtico emergente en Am\u00e9rica que el remanente vestigial de la Norteam\u00e9rica brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>La apertura de la frontera norte crear\u00e1 nuevas oportunidades para profundizar la relaci\u00f3n entre Estados Unidos y Canad\u00e1 y, en \u00faltima instancia, sentar\u00e1 las bases de una nueva conciencia continental. Domar el \u00c1rtico es un desaf\u00edo t\u00e9cnico, pol\u00edtico y est\u00e9tico enormemente ambicioso que requerir\u00e1 una reinvenci\u00f3n total de la vida. Ser\u00e1 necesario construir rompehielos nucleares masivos, idear ciudades enteras, erigir puertos e instalaciones mar\u00edtimas, y excavar pozos en las profundidades del hielo \u00e1rtico. El capital, los ingenieros, los cient\u00edficos y los aventureros estadounidenses deber\u00e1n formar parte de este esfuerzo prometeico. Aqu\u00ed est\u00e1 la encrucijada.<br \/>\n* Avetis Muradyan es Director de Tecnolog\u00eda y experto en mercados emergentes con sede en Singapur. Se gradu\u00f3 en Inform\u00e1tica y Literatura Inglesa por la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica. Puedes seguirlo en @AvetisMuradyan .<\/p>\n<p>(1) GLOBAL BRIEF<br \/>\nPrimavera\/Verano 2012<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/globalbrief.ca\/2012\/06\/canadas-four-point-game\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/globalbrief.ca\/2012\/06\/canadas-four-point-game\/<\/a><br \/>\nEl juego de cuatro puntos de Canad\u00e1<br \/>\nIRVIN STUDIN<br \/>\nIrvin Studin es editor jefe y editor de Global Brief<\/p>\n<p>El juego de cuatro puntos de Canad\u00e1La estrategia para el \u00e9xito en este siglo es ACRE: Estados Unidos, China, Rusia y Europa<\/p>\n<p>En n\u00fameros anteriores de GB, he escrito que Canad\u00e1 deber\u00eda posicionarse como una de las principales potencias de este siglo, e incluso considerarse en v\u00edas de convertirse en tal. Un aspecto clave de esta reestructuraci\u00f3n de la postura estrat\u00e9gica nacional \u2014o imaginaci\u00f3n estrat\u00e9gica\u2014 implicar\u00eda aumentar la poblaci\u00f3n del pa\u00eds, para finales de siglo, hasta los 100 millones de canadienses. Este mayor peso demogr\u00e1fico, respaldado por factores ya existentes e indiscutibles del poder estrat\u00e9gico canadiense, como la geograf\u00eda (la segunda mayor extensi\u00f3n territorial del mundo, y, adem\u00e1s, buenas fronteras), los recursos naturales (una riqueza de reservas de primer nivel en hidrocarburos, minerales, metales preciosos, alimentos y agua) y un gobierno competente, se podr\u00eda decir que se ramificar\u00eda \u2014con gran fuerza\u2014 a trav\u00e9s de otros factores dependientes del poder nacional, como la econom\u00eda y, sin duda, los instrumentos militares y diplom\u00e1ticos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s incluso m\u00e1s importante que el cambio \u00abobjetivo\u00bb en el poder estrat\u00e9gico efectivo de Canad\u00e1 a finales de siglo, con 100 millones de habitantes, es la migraci\u00f3n o transformaci\u00f3n de la mentalidad nacional del pa\u00eds. La capacidad de los canadienses \u2014y, en particular, de sus l\u00edderes\u2014 de sentir, comprender y creer visceralmente en el &#8216;telos&#8217; de 100 millones para el a\u00f1o 2100 dota al esp\u00edritu nacional de una energ\u00eda cin\u00e9tica que ha estado ausente durante mucho tiempo de la condici\u00f3n y el discurso nacionales. Con el tiempo, esto lleva al canadiense a imaginar su pa\u00eds de manera diferente y a tener una concepci\u00f3n enormemente amplia de las posibilidades y opciones estrat\u00e9gicas para este Canad\u00e1 mucho m\u00e1s \u00abmacro\u00bb y de mayor capacidad.<\/p>\n<p>El argumento de los 100 millones a favor de Canad\u00e1 se basa en los medios: es obstinada \u2014y quiz\u00e1s her\u00e9ticamente\u2014 agn\u00f3stico respecto a los fines o proyectos del pa\u00eds, salvo para sugerir que los fines \u2014tanto nacionales como internacionales\u2014 que se le otorgar\u00e1n ser\u00e1n m\u00e1s numerosos, m\u00e1s expansivos y, sin duda, dif\u00edciles de comprender para el canadiense de los 34 millones de habitantes de Canad\u00e1 en el a\u00f1o 2012. Porque los ciudadanos \u2014y, a\u00fan m\u00e1s importante, los l\u00edderes\u2014 del Canad\u00e1 de los 100 millones pensar\u00e1n de manera diferente sobre su pa\u00eds. En otras palabras, la imaginaci\u00f3n \u2014o cultura estrat\u00e9gica, por as\u00ed decirlo\u2014 del canadiense respecto a las posibles transformaciones a medida que la poblaci\u00f3n total crece y el pa\u00eds se vuelve \u2014irrestiblemente\u2014 m\u00e1s poderoso.<\/p>\n<p>El siguiente cap\u00edtulo de un debate sobre la estrategia canadiense, impulsado por los medios, se centra l\u00f3gicamente en las relaciones estrat\u00e9gicas clave del Canad\u00e1 del siglo XXI con otros actores importantes, generalmente estados o grupos de estados. M\u00e1s precisamente, se centra en las relaciones diferenciadas del Estado canadiense en un siglo en el que, como he escrito en el pasado, la apertura de las fronteras \u00e1rticas de Canad\u00e1 \u2014obligada por el calentamiento global\u2014 al tr\u00e1fico y la competencia internacionales, el declive relativo del poder estrat\u00e9gico estadounidense y las revoluciones en el \u00e1mbito militar y tecnol\u00f3gico, conspirar\u00e1n para disminuir sustancialmente (y complicar) la gran fortuna geopol\u00edtica que disfrut\u00f3 el continente norteamericano en el siglo pasado. Si bien el siglo XX \u2014de forma bastante excepcional\u2014 no vio ninguna guerra terrestre en Am\u00e9rica del Norte continental (el n\u00facleo de Am\u00e9rica del Norte, es decir, Canad\u00e1 y Estados Unidos), este siglo bien podr\u00eda presenciar el regreso de la guerra al continente, en diversas formas, en consonancia con todos los siglos anteriores en el continente tras el desembarco europeo.<\/p>\n<p>Sin sugerir que Canad\u00e1 no deba mantener relaciones importantes con una amplia gama de estados y grupos de estados, la estrategia clave de relaciones de Canad\u00e1 para este siglo puede resumirse en el acr\u00f3nimo ACRE: Estados Unidos, China, Rusia y, finalmente, Europa. La jerarqu\u00eda entre estos socios bilaterales o di\u00e1dicos clave para Canad\u00e1 es flexible: Estados Unidos ocupa el primer lugar, pero no por mucho; existe una paridad aproximada entre los tres socios restantes. En conjunto, los cuatro socios tienen en com\u00fan no solo su estatus o posici\u00f3n geopol\u00edtica en este nuevo siglo, sino tambi\u00e9n el hecho de que ramifican los proyectos geopol\u00edticos canadienses, sean cuales sean, o act\u00faan como multiplicadores de los mismos. Tambi\u00e9n, en algunos casos, tienen la capacidad de ejercer diversos grados de poder de veto sobre las ambiciones canadienses en diferentes partes del mundo. Quiz\u00e1s lo m\u00e1s significativo es que juntos abarcan gran parte del planeta y, al igual que con el concepto de los 100 millones, obligan a la mentalidad estrat\u00e9gica canadiense a expandirse m\u00e1s all\u00e1 de sus zonas de confort hist\u00f3rico-geogr\u00e1ficas. Sin ese \u00abestiramiento\u00bb de la mente canadiense, la pol\u00edtica exterior canadiense -todav\u00eda colonial por instinto, si no por ley- se inclina por una pol\u00edtica exterior bilateral entre Canad\u00e1 y Estados Unidos, en gran medida carente de imaginaci\u00f3n, interrumpida s\u00f3lo raramente por estallidos heroicos de esta gravedad esencial.<\/p>\n<p>En primer lugar, la estrategia canadiense para EE. UU. (la \u00abA\u00bb de ACRE). Ning\u00fan otro escenario de la pol\u00edtica exterior canadiense ha atra\u00eddo a tantas mentes canadienses brillantes y, sin embargo, ha emitido tantas ideas fijas. Hasta la fecha, la comunidad estrat\u00e9gica de Canad\u00e1 se ha visto en gran medida sujeta, al menos desde la Segunda Guerra Mundial, a variaciones y combinaciones de tres paradigmas pol\u00edticos con respecto a su vecino del sur, mucho m\u00e1s grande: primero, que la pol\u00edtica exterior canadiense debe ser notoriamente distinta a la pol\u00edtica exterior estadounidense (o, en menor medida, diversificada m\u00e1s all\u00e1 de la \u00f3rbita estrat\u00e9gica de EE. UU.); segundo, que la pol\u00edtica exterior canadiense, como si fuera por identidad, debe estar estrictamente alineada con la pol\u00edtica exterior estadounidense; y tercero, que la pol\u00edtica exterior canadiense debe \u00abvincular\u00bb el desempe\u00f1o de Canad\u00e1 en el \u00e1mbito pol\u00edtico x con los favores o concesiones de EE. UU. en el \u00e1mbito y. Este tercer paradigma ha cobrado una particular importancia desde el 11-S, con los l\u00edderes canadienses intentando maximizar el tr\u00e1nsito econ\u00f3mico a trav\u00e9s de la frontera entre Canad\u00e1 y Estados Unidos a cambio de garantizar a Estados Unidos que Canad\u00e1 no es fuente ni base de amenazas terroristas ni de otro tipo para la seguridad. De hecho, hasta las recientes incursiones del gobierno de Harper en China en apoyo de los intereses canadienses de exportaci\u00f3n de energ\u00eda (y en aparente reacci\u00f3n al impasse estadounidense sobre la aprobaci\u00f3n del oleoducto Keystone XL de Canad\u00e1 a Estados Unidos), el paradigma de la vinculaci\u00f3n desplaz\u00f3 eficazmente los otros dos paradigmas. Incluso el creciente n\u00famero de iniciativas que favorecen acuerdos regulatorios perimetrales de facto para Canad\u00e1 y Estados Unidos se ha guiado esencialmente por la l\u00f3gica de la vinculaci\u00f3n, en la que el precio del acceso canadiense a los mercados estadounidenses es la continua demostraci\u00f3n por parte de Canad\u00e1 de su buena fe en materia de seguridad nacional.<\/p>\n<p>Lamentablemente, el paradigma de los v\u00ednculos \u2013en particular en su manifestaci\u00f3n econ\u00f3mica\u2013 ha servido parad\u00f3jicamente a la antigua causa de continentalizar la pol\u00edtica exterior canadiense \u2013pr\u00e1ctica e intelectualmente\u2013 en el mismo momento de la historia en que el mundo no s\u00f3lo est\u00e1 cada vez m\u00e1s globalizado, sino en que la huella geopol\u00edtica y econ\u00f3mica estadounidense se est\u00e1 reduciendo, al menos en t\u00e9rminos relativos.<\/p>\n<p>Un cuarto paradigma estrat\u00e9gico, contraintuitivo, entre Canad\u00e1 y Estados Unidos se presenta para este siglo. Se trata del paradigma de Estados Unidos como multiplicador de poder para la pol\u00edtica canadiense fuera de Norteam\u00e9rica continental. Este paradigma postula que muchos logros estrat\u00e9gicos canadienses en el mundo se transmiten a trav\u00e9s de Estados Unidos, en particular, mediante el uso y aprovechamiento de sus a\u00fan superiores recursos y capacidades globales. Esta propuesta se basa en dos observaciones importantes: primero, que si bien Estados Unidos es, incluso seg\u00fan su propia evaluaci\u00f3n, una potencia estrat\u00e9gica en retroceso en el mundo \u2014y una potencia que se encuentra en una situaci\u00f3n muy dif\u00edcil\u2014, sigue y seguir\u00e1 siendo, en el futuro previsible, estrat\u00e9gicamente crucial para la gesti\u00f3n de importantes problemas internacionales; segundo, que si bien Estados Unidos no posee la comprensi\u00f3n sin\u00f3ptica necesaria para analizar los innumerables desaf\u00edos pol\u00edticos mundiales, ni las capacidades estrat\u00e9gicas ni la voluntad pol\u00edtica para abordar la mayor\u00eda de ellos, sus intereses y aspiraciones \u2014a diferencia de los de cualquier otro Estado, incluida China\u2014 siguen siendo globales. Sin embargo, debido a los l\u00edmites estructurales a lo que puede hacer fuera de sus fronteras, Estados Unidos, en su mayor parte, s\u00f3lo podr\u00e1 articular esos intereses y aspiraciones globales en t\u00e9rminos muy generales \u2013para todos los efectos, en el tegumento ret\u00f3rico de t\u00e9rminos \u00abmaternos\u00bb como libertad, democracia, derechos, seguridad, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En general, Canad\u00e1 no podr\u00eda discrepar en ning\u00fan sentido de ninguna de estas caracterizaciones de lo que beneficia a su propio inter\u00e9s estrat\u00e9gico en cualquier rinc\u00f3n del mundo. Donde el gobierno estadounidense est\u00e1 m\u00e1s involucrado en un pa\u00eds o regi\u00f3n determinados \u2014por ejemplo, en Afganist\u00e1n, Ir\u00e1n, Israel-Palestina, las Coreas y, s\u00ed, China\u2014, el programa estrat\u00e9gico y la l\u00f3gica subyacente a cada uno de los intereses o fines tem\u00e1ticos de Estados Unidos ser\u00e1n mucho m\u00e1s detallados. En este caso, Canad\u00e1 naturalmente encontrar\u00e1 razones para apoyar (complementar) u oponerse al programa en cuesti\u00f3n, dependiendo de su propia evaluaci\u00f3n estrat\u00e9gica del problema en cuesti\u00f3n y de lo que est\u00e9 en juego. Pero Canad\u00e1 no liderar\u00e1 ni ser\u00e1 un actor importante en estos escenarios.<\/p>\n<p>Sin embargo, en aquellos teatros en los que el gobierno estadounidense participa con menos energ\u00eda, sigue interesado en general, pero en t\u00e9rminos tan vagos que son altamente susceptibles de apropiaci\u00f3n, modificaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n \u2014en casos extremos, incluso manipulaci\u00f3n\u2014 por parte de otros pa\u00edses y aliados con ideas afines que s\u00ed deciden participar intensamente. Se podr\u00eda decir que un compromiso tan intenso por parte de estos otros estados con ideas afines podr\u00eda aprovechar los activos y capacidades incomparables de Estados Unidos (los medios) para lograr fines que estos estados, en virtud de su presencia y actividad pr\u00e1ctica sobre el terreno, ellos mismos definen y elaboran. Este es el multiplicador de poder para Canad\u00e1: los activos y capacidades de Estados Unidos, utilizados adecuadamente, multiplican la capacidad canadiense para avanzar en todo el mundo objetivos que el propio Canad\u00e1 puede definir con gran detalle en virtud de su iniciativa o ventaja de ser el primero en actuar sobre el terreno, in situ. Estos activos y capacidades estadounidenses incluyen los enormes recursos de inteligencia e informaci\u00f3n de Estados Unidos, sus relaciones globales en los niveles m\u00e1s altos de las potencias extranjeras, su aparato militar-log\u00edstico y, en muchos aspectos, su continuo prestigio \u2013si no necesariamente en t\u00e9rminos morales, ciertamente s\u00ed en t\u00e9rminos geopol\u00edticos.<\/p>\n<p>Es probable que esta estrategia canadiense de \u00abmultiplicaci\u00f3n de poder\u00bb sea muy bien recibida por Estados Unidos, incluso por la pr\u00f3xima administraci\u00f3n estadounidense, ya sea la de Barack Obama o la de Mitt Romney, pues el pa\u00eds est\u00e1 deseoso de ser \u00abentregado\u00bb por estados con ideas afines en aquellas regiones del mundo en las que sigue interesado, pero que por lo dem\u00e1s lo distraen. Y esta es, pues, la estrategia multiplicadora canadiense para su interacci\u00f3n con Estados Unidos: alineamiento oportunista en cuanto a los medios y apropiaci\u00f3n oportunista de los fines, todo en aras de una ventaja estrat\u00e9gica canadiense.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n de las Am\u00e9ricas \u2014empezando por Hait\u00ed, pero extendi\u00e9ndose r\u00e1pidamente a la Cuenca del Caribe en su conjunto\u2014 bien podr\u00eda ser el primer escenario geogr\u00e1fico en el que Canad\u00e1 deber\u00eda aplicar esta estrategia de multiplicaci\u00f3n consciente del poder con Estados Unidos. Esto deber\u00eda ocurrir tras conversaciones concertadas con Estados Unidos para demostrar su seriedad en la obtenci\u00f3n de resultados. (Cabe destacar que el anterior gobierno de Harper declar\u00f3, en 2007, su inter\u00e9s, al menos en principio, en que Canad\u00e1 se convirtiera en un l\u00edder en la regi\u00f3n de las Am\u00e9ricas, una regi\u00f3n que hoy no disfruta de la misma atenci\u00f3n del gobierno estadounidense que otras m\u00e1s problem\u00e1ticas, pero una regi\u00f3n en la que Estados Unidos a\u00fan podr\u00eda ejercer un importante poder de veto sobre las ambiciones canadienses. Y el poder de veto de Estados Unidos en esta regi\u00f3n seguir\u00e1 prevaleciendo decisivamente sobre el de Brasil \u2014una potencia regional en ascenso\u2014 durante la mayor parte de este siglo).<\/p>\n<p>Un quinto paradigma entre Canad\u00e1 y Estados Unidos podr\u00eda pronto resultar oportuno y deber\u00eda a\u00f1adirse a los otros cuatro: la necesidad de una autosuficiencia canadiense muy sobria para la defensa de varios de sus intereses en el territorio canadiense y, en concreto, en el \u00c1rtico. La disminuci\u00f3n del poder relativo estadounidense deber\u00eda desestabilizar la suposici\u00f3n estrat\u00e9gica impl\u00edcita y arraigada \u2014nunca expresada, pero siempre presente en las entra\u00f1as de las \u00e9lites pol\u00edticas canadienses\u2014 de que Estados Unidos casi con certeza defender\u00e1 la parte norte del continente si Canad\u00e1 es atacada.<\/p>\n<p>De hecho, este Estados Unidos en relativo declive estrat\u00e9gico bien podr\u00eda elevar el umbral m\u00e1s all\u00e1 del cual estar\u00eda dispuesto a defender directa o indirectamente a Canad\u00e1 en caso de una participaci\u00f3n canadiense en un conflicto. Los costos de oportunidad de dicha defensa estadounidense de Canad\u00e1, as\u00ed como las diferencias potenciales muy reales entre EE. UU. y Canad\u00e1 en la percepci\u00f3n nacional de intereses y amenazas, podr\u00edan perfectamente significar que un Canad\u00e1 bajo ataque o en alguna forma de confrontaci\u00f3n militar en sus fronteras mar\u00edtimas (por ejemplo, en el Alto \u00c1rtico) o en su propio territorio \u2014por ejemplo, en zonas remotas de Nunavut, los Territorios del Noroeste y el Yuk\u00f3n, o incluso en los confines m\u00e1s septentrionales de Quebec, Ontario o Manitoba\u2014 bien podr\u00eda estar defendi\u00e9ndose por s\u00ed mismo. La poco estudiada &#8216;Guerra del Rodaballo&#8217; de 1995 entre Canad\u00e1 y Espa\u00f1a frente a las costas de Terranova puede, en este sentido, haber sido un presagio de cosas m\u00e1s importantes por venir: es decir, la neutralidad fundamental de EE. UU. y la no interferencia efectiva en un conflicto que enfrenta a su vecino continental con otro Estado. El comportamiento de Estados Unidos se debi\u00f3, sin duda, en gran medida a su percepci\u00f3n de que los intereses estadounidenses cruciales no estaban en juego en el conflicto y de que la derrota estrat\u00e9gica de Canad\u00e1 \u2014algo que tendr\u00eda un tremendo efecto desestabilizador en todo el continente\u2014 no era posible. Para Canad\u00e1, si el conflicto se hubiera prolongado y dificultado m\u00e1s, semejante laissez-faire estrat\u00e9gico por parte de Washington habr\u00eda sido una sorpresa; es decir, ni siquiera habr\u00eda figurado en la imaginaci\u00f3n estrat\u00e9gica nacional contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay de Rusia (la \u00abR\u00bb de ACRE)? Si el liderazgo canadiense en las Am\u00e9ricas, entre otros posibles escenarios, a menudo pasa por Washington, D. C., entonces el \u00e9xito canadiense en el \u00c1rtico es, ante todo, una obra rusa. Pues Rusia es hoy, y ser\u00e1 en el futuro previsible, el actor \u00e1rtico m\u00e1s poderoso, ambicioso y serio entre los principales estados \u00e1rticos del mundo (Rusia, Canad\u00e1, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca). Esto significa que Rusia no est\u00e1 al este de Canad\u00e1, seg\u00fan la l\u00f3gica anticuada de la Guerra Fr\u00eda, sino al norte .<\/p>\n<p>Juntos, Canad\u00e1 y Rusia tienen propiedad sobre la mayor parte de la costa del \u00c1rtico. La jugada ganadora de Canad\u00e1 solo puede ser presionar esta simetr\u00eda para cooperar y coludir con Rusia para obtener una ventaja mutua en el \u00c1rtico. Como tal, los dos principales intereses de Canad\u00e1 con respecto a Rusia este siglo deber\u00edan ser los siguientes: primero, atar a Rusia a procesos o interacciones, o negociaciones, en el \u00c1rtico que es poco probable que resulten en un recurso ruso a la fuerza militar; y segundo, en ocasiones, alinearse oportunistamente con Rusia para avanzar en objetivos nacionales cr\u00edticos en el \u00c1rtico. Un ejemplo clave de tal alineaci\u00f3n oportunista entre Canad\u00e1 y Rusia estar\u00eda al servicio del reconocimiento internacional del Paso del Noroeste, con diferencia el &#8216;enjeu&#8217; \u00e1rtico clave para Canad\u00e1, como parte de las aguas interiores canadienses. Como argument\u00f3 Michael Byers en su art\u00edculo destacado \u00abHacia un eje Canad\u00e1-Rusia en el \u00c1rtico\u00bb en la edici\u00f3n de invierno de 2012 de GB, la reclamaci\u00f3n de Rusia sobre la Ruta del Mar del Norte como parte de sus aguas interiores (seg\u00fan la Convenci\u00f3n de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar) es, en muchos aspectos, un reflejo de la reclamaci\u00f3n de Canad\u00e1 sobre el Paso del Noroeste. Ambas reclamaciones tambi\u00e9n son cuestionadas, en primer lugar, por Estados Unidos, que considera ambos estrechos como \u00abestrechos internacionales\u00bb. La conjetura pol\u00edtica contraintuitiva de Byers es que si Canad\u00e1 reconociera formalmente la reclamaci\u00f3n de Rusia sobre la Ruta del Mar del Norte, y Rusia, al mismo tiempo, la reclamaci\u00f3n de Canad\u00e1 sobre el Paso del Noroeste, entonces el efecto legal-simb\u00f3lico ser\u00eda, en definitiva, geopol\u00edticamente significativo. El reconocimiento ruso bien podr\u00eda allanar el camino para un reconocimiento similar de la reclamaci\u00f3n canadiense por parte de varios otros pa\u00edses importantes \u2014al menos pa\u00edses importantes no mar\u00edtimos, y quiz\u00e1s incluso China\u2014, del mismo modo que el reconocimiento canadiense dar\u00eda respetabilidad occidental a la reclamaci\u00f3n rusa.<\/p>\n<p>Sin duda, tal medida resultar\u00eda controvertida para la comunidad de pol\u00edtica exterior canadiense. Por un lado, evidentemente, buscar\u00eda promover los claros e importantes intereses de Canad\u00e1 en el control, bajo la legislaci\u00f3n canadiense, del paso mar\u00edtimo en el Paso. Dicho control incluir\u00eda el derecho o la prerrogativa de determinar qui\u00e9n puede entrar o cruzar el Paso, e incluso los t\u00e9rminos de dicho paso. La cooperaci\u00f3n legal con Rusia tambi\u00e9n podr\u00eda sentar las bases para una confianza mutua ruso-canadiense a largo plazo que podr\u00eda rendir frutos en las \u00e1reas de transporte en el \u00c1rtico, exploraci\u00f3n y producci\u00f3n de energ\u00eda, regulaci\u00f3n ambiental, tecnolog\u00eda de conocimiento del dominio y ciencia del \u00c1rtico. Por otro lado, si bien Canad\u00e1 tiene cierta tradici\u00f3n de distanciarse de Estados Unidos en varios temas importantes, no tiene una tradici\u00f3n pronunciada de aliarse con otra gran potencia, y mucho menos con Rusia, en clara oposici\u00f3n a, o para frustrar (o aparentar frustrar), los intereses nacionales estadounidenses. Que tal alineamiento con Rusia fuera en defensa de la integridad misma de las aguas canadienses no necesariamente aliviar\u00eda el impacto psicol\u00f3gico de un acuerdo tan inusual.<\/p>\n<p>Canad\u00e1 deber\u00eda resistirse a semejante impacto, incluso si la cooperaci\u00f3n con Rusia en el \u00c1rtico pudiera parecer, a primera vista, contradecir el \u00e9xito canadiense mencionado anteriormente al utilizar a Estados Unidos como multiplicador en otras partes del mundo donde existe una mayor alineaci\u00f3n de intereses entre Canad\u00e1 y Estados Unidos. En definitiva, y a largo plazo, los intereses canadienses que deben defenderse contra reclamaciones desfavorables son demasiado fundamentales. (Ya hemos se\u00f1alado que los c\u00e1lculos de Estados Unidos respecto a sus propios intereses cr\u00edticos en el \u00c1rtico a menudo difieren de los de Canad\u00e1). Aun as\u00ed, dicho esto, a\u00fan podr\u00eda darse el caso de que Estados Unidos, bajo presi\u00f3n combinada de Canad\u00e1 y Rusia, ceda a la reclamaci\u00f3n canadiense sobre el Paso del Noroeste, posiblemente bajo la premisa de que el control canadiense del Paso favorecer\u00e1 el tr\u00e1nsito estadounidense (y quiz\u00e1s tambi\u00e9n porque la inversi\u00f3n estadounidense en oponerse agresivamente a esta reclamaci\u00f3n podr\u00eda resultar prohibitiva en la pr\u00e1ctica). Esta misma premisa estadounidense es la que, con toda probabilidad, permitir\u00e1 a Canad\u00e1 seguir aprovechando el favor y los activos estadounidenses en otras partes del mundo.<\/p>\n<p>Un alineamiento legal con Rusia en las reivindicaciones mutuas sobre el \u00c1rtico otorgar\u00eda a Canad\u00e1 una clara ventaja en su objetivo primordial: atar a Rusia a una l\u00f3gica legal a largo plazo, en lugar de una l\u00f3gica militar, en el \u00c1rtico (o incluso de forma m\u00e1s general). El objetivo ser\u00eda promover una estabilidad general en el escenario \u00e1rtico durante este siglo, con la clara comprensi\u00f3n de que, si no se gestionan adecuadamente, los vac\u00edos de poder y los graves conflictos de intereses sobre temas importantes (como el tr\u00e1nsito, el territorio o los recursos) podr\u00edan desembocar en guerras devastadoras en el \u00c1rtico entre Rusia y otros Estados, grandes o peque\u00f1os.<\/p>\n<p>En Europa (la \u00abE\u00bb de ACRE), el inter\u00e9s cardinal de Canad\u00e1, junto con otros estados importantes, es mantener el continente unido, en paz y pr\u00f3spero durante todo el siglo. La mencionada relaci\u00f3n con Rusia lleva inevitablemente a Canad\u00e1 a una mayor influencia o \u00abentrada\u00bb en amplias zonas de Europa del Este, donde Rusia a\u00fan tiene una gran influencia. (El reverso de la \u00abentrada\u00bb rusa en Europa del Este es, por supuesto, un veto ruso &#8216;de facto&#8217; sobre la eficacia canadiense en este escenario, o, m\u00e1s precisamente, en el antiguo espacio sovi\u00e9tico). La intermediaci\u00f3n canadiense para la paz en cualquiera de los conflictos \u00abcongelados\u00bb o \u00abcandentes\u00bb en el antiguo espacio sovi\u00e9tico es, en el futuro, perfectamente concebible.<\/p>\n<p>Los intereses de Canad\u00e1 con respecto a Europa en general son dos: primero, mantener la unidad estrat\u00e9gica del continente, ya sea dentro de la UE o en formas m\u00e1s flexibles, post o extracomunitarias; y segundo, ayudar a prevenir conflictos estrat\u00e9gicos entre Europa y Rusia. El primer objetivo \u2014una Europa unida\u2014 garantiza que Alemania, con diferencia el Estado m\u00e1s poderoso de Europa (despu\u00e9s de Rusia), se mantenga firmemente anclada en una l\u00f3gica pac\u00edfica y que no estallen guerras graves entre importantes Estados europeos. (Tales guerras pueden parecer muy improbables e inveros\u00edmiles hoy en d\u00eda, pero un siglo es mucho tiempo en la vida estrat\u00e9gica internacional, y Europa, en la historia moderna, no ha pasado ni un solo siglo sin un derramamiento de sangre importante que haya transformado el mundo). El segundo objetivo debe ser mantener la trayectoria de Rusia consistentemente ligada a la de Europa. Esto no implica ni exige una verdadera pertenencia rusa a la UE, ni una alineaci\u00f3n perfecta entre las costumbres pol\u00edticas o visiones estrat\u00e9gicas de la UE y Rusia, sino que Rusia no est\u00e9 \u2014ni se sienta\u2014 aislada estrat\u00e9gicamente de Europa.<\/p>\n<p>Evidentemente, Canad\u00e1 no ser\u00e1 el principal actor no europeo en la determinaci\u00f3n del futuro pol\u00edtico o estrat\u00e9gico de Europa (ese papel, sin duda, seguir\u00e1 siendo de Estados Unidos), pero deber\u00e1 desempe\u00f1ar un papel significativo \u2014mediante el intercambio econ\u00f3mico, las iniciativas pol\u00edticas y, de hecho, el intercambio de buenas pr\u00e1cticas\u2014 para alentar a los pa\u00edses europeos, tanto grandes como peque\u00f1os, incluyendo a sus aliados europeos m\u00e1s cercanos, el Reino Unido y Francia, a seguir desarrollando una visi\u00f3n estrat\u00e9gica europea. Pero si cultiva una relaci\u00f3n \u00e1rtica con Rusia, no es improbable que Canad\u00e1 se labre una vocaci\u00f3n como principal actor no europeo en la construcci\u00f3n del di\u00e1logo estrat\u00e9gico entre Europa y Rusia.<\/p>\n<p>Finalmente, por supuesto, est\u00e1 China (la \u00abC\u00bb de ACRE), la gran potencia que resurge en este siglo. La estrategia de Canad\u00e1 con China le obliga, por primera vez en su historia, a desarrollar una capacidad concertada para proyectar de forma sostenible su influencia y su energ\u00eda pol\u00edtica hacia el oeste, hacia Asia. (China fue una gran potencia por \u00faltima vez antes de la constituci\u00f3n del Canad\u00e1 moderno, y la personalidad estrat\u00e9gica de Canad\u00e1, como se mencion\u00f3, se ha centrado instintiva y tradicionalmente en Estados Unidos como n\u00facleo y en Europa como m\u00e1ximo. Por lo tanto, nunca ha tenido la suficiente seriedad de prop\u00f3sito ni extroversi\u00f3n estrat\u00e9gica como para permitirle ser un actor importante en otros continentes).<\/p>\n<p>Dado que la propuesta china ser\u00e1 inevitablemente a largo plazo, el punto de partida para Canad\u00e1 debe ser el desarrollo de una capacidad y cultura cre\u00edbles y sist\u00e9micas dentro del pa\u00eds para un compromiso profundo y cl\u00ednico (impasible, si no amoral) con las estructuras de poder de China, para lograr un efecto pr\u00e1ctico sustancial. No hay otro punto de partida que el que los australianos iniciaron a principios de la d\u00e9cada de 1990, cuando el futuro primer ministro Kevin Rudd era secretario de gabinete del gobierno estatal de Queensland: con una estrategia nacional de idiomas, desarrollada con las provincias bajo un fuerte liderazgo federal, destinada a desarrollar, en el plazo de una generaci\u00f3n, un grupo de l\u00edderes pol\u00edticos, empresariales e intelectuales canadienses con dominio del mandar\u00edn, conocimientos sobre temas asi\u00e1ticos en general y con experiencia y contactos en Asia que les permitieran impulsar los intereses de Canad\u00e1 en China. Sin el idioma, la conciencia cultural y, de hecho, capacidades anal\u00edticas y de inteligencia de primer nivel sobre China y Asia \u2014la situaci\u00f3n actual de las clases estrat\u00e9gicas de Canad\u00e1\u2014, Canad\u00e1 seguir\u00e1 actuando superficialmente en la mayor\u00eda de los asuntos pol\u00edticos de la regi\u00f3n, sin poder penetrar la puerta pol\u00edtico-personal que sirve de antesala a debates m\u00e1s amplios sobre la econom\u00eda y la geopol\u00edtica chino-canadienses. (Sin duda, la estrategia nacional de idiomas de Canad\u00e1 debe aspirar a crear un gran n\u00famero de hablantes no solo de mandar\u00edn, sino tambi\u00e9n de otros idiomas clave para este siglo, como el ruso, el espa\u00f1ol y el \u00e1rabe. Por lo tanto, la estrategia ling\u00fc\u00edstica es indispensable para la totalidad del juego de cuatro puntos de Canad\u00e1. Y debe pasar, para fines de unidad nacional, por el dominio obligatorio del ingl\u00e9s y el franc\u00e9s por parte de todos los futuros canadienses).<\/p>\n<p>Si Canad\u00e1 logra interactuar con sofisticaci\u00f3n en el \u00e1mbito pol\u00edtico, su principal atractivo econ\u00f3mico-estrat\u00e9gico con China reside sin duda en su notable dotaci\u00f3n de recursos naturales, desde petr\u00f3leo y gas natural hasta carb\u00f3n, uranio, mineral de hierro y cobre. En sus evaluaciones m\u00e1s cl\u00e1sicas del poder canadiense, China siempre ha considerado estas dotaciones como un factor clave de la importancia estrat\u00e9gica canadiense. Como se plante\u00f3 anteriormente, Canad\u00e1 debe ahora empezar a verse a s\u00ed mismo bajo la misma luz, firmando grandes acuerdos de suministro a largo plazo con el gobierno chino, invirtiendo en la infraestructura de desarrollo y transporte necesaria para cumplir estos acuerdos y, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, aprovechando la promesa de unos recursos naturales estables para obtener la reacci\u00f3n y el favor de China.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se podr\u00eda obtener de China mediante tal compromiso pol\u00edtico y profunda interdependencia econ\u00f3mica con Canad\u00e1? Sin duda, no cambios en la gobernanza china ni en sus pr\u00e1cticas internas, sino m\u00e1s bien un compromiso moderado por parte de China de no ejercer ning\u00fan veto &#8216;de facto&#8217; ni interferir activamente en la participaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica canadiense en otras partes de Asia, incluyendo Taiw\u00e1n, pero tambi\u00e9n en estados del Sudeste Asi\u00e1tico como Singapur, Malasia, Vietnam, Camboya, Myanmar e Indonesia. (China no tendr\u00eda tal capacidad de veto respecto a la participaci\u00f3n canadiense en importantes estados asi\u00e1ticos como India, Jap\u00f3n y Corea del Sur).<\/p>\n<p>Pero, al igual que con Rusia, lo que deber\u00eda evitarse de forma m\u00e1s general es la confrontaci\u00f3n estrat\u00e9gica o la presi\u00f3n consciente o accidental sobre China, de forma que la a\u00edsle o la incentive a abandonar un ascenso pac\u00edfico. La gesti\u00f3n de la rivalidad chino-india ser\u00e1 ilustrativa en este sentido, y es probable que Canad\u00e1 no tenga un papel decisivo que desempe\u00f1ar en este sentido. Aun as\u00ed, junto con Estados Unidos y otros estados importantes, Canad\u00e1 deber\u00eda privilegiar un marco estrat\u00e9gico m\u00e1s amplio que busque asegurar que el creciente poder y prestigio de China sean frenados y canalizados por un sistema internacional abierto y generoso a dicho cambio estrat\u00e9gico. Canad\u00e1, en general, desear\u00e1 evitar posturas piadosas que se opongan a este cambio. Cualquier guerra general que involucre a China y a cualquier otra gran potencia en este siglo bien podr\u00eda resultar de tales posturas, y es l\u00f3gico que dicha guerra general militar\u00eda ferozmente contra el \u00e9xito canadiense, no solo en China, sino en su juego de cuatro puntos m\u00e1s amplio alrededor del mundo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/im1776.com\/the-arctic-gambit\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/im1776.com\/the-arctic-gambit\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/globalbrief.ca\/2012\/06\/canadas-four-point-game\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/globalbrief.ca\/2012\/06\/canadas-four-point-game\/<\/a><\/p>\n<p>Una traducci\u00f3n aproximada:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/im1776.com\/the-arctic-gambit\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/im1776.com\/the-arctic-gambit\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>24 febrero 2025 \u00abAfortunadamente, tenemos un hogar as\u00ed, un hogar espacioso e inmaculado que la historia nos ha preservado: el noreste de Rusia. 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