{"id":62469,"date":"2024-08-27T09:25:03","date_gmt":"2024-08-27T08:25:03","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=62469"},"modified":"2024-08-27T09:25:03","modified_gmt":"2024-08-27T08:25:03","slug":"pactos-envenenados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/pactos-envenenados\/","title":{"rendered":"Pactos envenenados"},"content":{"rendered":"<p>En un peque\u00f1o ensayo titulado &#8216;Rotten Compromises&#8217; (&#8216;Pactos envenenados&#8217;), Avishai Margalit, uno de los fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos m\u00e1s interesantes por sus reflexiones sobre la condici\u00f3n humana, los fundamentos morales de la pol\u00edtica y los problemas de justicia de nuestro tiempo, dice lo siguiente: \u00abLa pregunta que siempre deber\u00edamos hacernos, tanto en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s como con nosotros mismos, no es s\u00f3lo qu\u00e9 normas, valores y aspiraciones tenemos, sino qu\u00e9 tipo de acuerdos (o pactos) estamos dispuestos a asumir, qu\u00e9 tipo de concesiones estamos dispuestos a hacer\u00bb [1].<\/p>\n<p>Margalit entiende la democracia, sobre todo, como un compromiso y como un sistema pol\u00edtico que trata de facilitar la convivencia entre las personas y los grupos que piensan y tienen ideolog\u00edas diferentes. Sin embargo, considera que existen l\u00edmites al compromiso aceptable: situaciones en las que nunca deber\u00edamos ceder, ni hacer concesiones o transigir; situaciones en las que no es razonable ni asumible moralmente llegar a acuerdos, porque siempre se tratar\u00e1 de pactos envenenados. Estos pactos, aunque puedan parecer razonables circunstancial o contextualmente, no lo son porque afectan a los pilares b\u00e1sicos de la autoconcepci\u00f3n, la autoestima y la identidad individual o colectiva (de comunidades pol\u00edticas o de organizaciones). La idea esencial es que hay valores innegociables \u2014sobre los que nunca deber\u00edamos ceder\u2014 porque el coste de renunciar a ellos implica la diluci\u00f3n de lo esencial, de los valores o aspiraciones que nos definen. En este sentido, la filosof\u00eda pol\u00edtica de Margalit no es utilitarista \u2014en el sentido de presuponer que no existe ning\u00fan valor a priori y que todo es relativo y puede ser objeto de transacci\u00f3n en el marco de un an\u00e1lisis de coste-beneficio\u2014, sino deontol\u00f3gica, como la filosof\u00eda kantiana. La identificaci\u00f3n de estos valores primarios comporta un ejercicio de introspecci\u00f3n sobre lo que somos, lo que define de forma esencial nuestra identidad, individual o colectiva. No me refiero a preferencias o intereses cambiantes, sino a los pilares de la subjetividad, de los compromisos o de los ideales que nos definen, a partir de los cuales aspiramos a ser reconocidos por aquellos con los que interactuamos o dialogamos.<\/p>\n<p>Asumir de forma utilitarista o pragm\u00e1tica que todos los principios y valores que defendemos son negociables \u2014y, por tanto, renunciables\u2014 porque todo puede ser objeto de c\u00e1lculo utilitarista, es asumir que nada concreto nos define o identifica de manera s\u00f3lida. Dicho de otro modo, no tomarse en serio los principios, renunciar a ellos con pactos envenenados, equivale a no tomarse en serio la identidad propia, tanto a escala individual como colectiva. Esta renuncia a los compromisos esenciales de valor inmaterial que afectan a la identidad y el reconocimiento puede afectar a la dignidad, la honorabilidad o la autenticidad. Aunque algunos pactos pueden parecer \u00abrazonables\u00bb a corto plazo \u2014porque ofrecen ganancias marginales \u00fatiles, o bien porque resulta costoso resistirse a las presiones\u2014, asumir pactos envenenados implica costes inconmensurables, la p\u00e9rdida del n\u00facleo central que nos identifica (y es objeto de reconocimiento) como individuos, comunidades u organizaciones.<\/p>\n<p>El ensayo de Margalit es coherente con su visi\u00f3n filos\u00f3fica m\u00e1s global sobre la justicia pol\u00edtica y social articulada en &#8216;The Decent Society&#8217; (&#8216;La sociedad decente&#8217;, 1986), una de las obras contempor\u00e1neas de filosof\u00eda pol\u00edtica m\u00e1s importantes, junto a &#8216;A Theory of Justice&#8217; (&#8216;Una teor\u00eda de la justicia&#8217;), de John Rawls (1971). Por contraste con Rawls, Margalit hace una clara distinci\u00f3n entre una \u00absociedad decente\u00bb y una \u00absociedad justa\u00bb y defiende la necesidad de evitar la humillaci\u00f3n como paso previo para alcanzar un modelo ideal de justicia como el ralwsiano. Sin decencia no puede haber justicia. La decencia como virtud pol\u00edtica es, de hecho, central en el republicanismo c\u00edvico de Rousseau y en la filosof\u00eda pol\u00edtica en la obra de Orwell o de Judith N. Shklar. En una comunidad pol\u00edtica decente las instituciones no pueden configurarse de forma humillante para la ciudadan\u00eda bajo su autoridad.<\/p>\n<p>La relevancia de poner l\u00edmites a los pactos para que no se conviertan en envenenados es evidente en la situaci\u00f3n pol\u00edtica actual en Catalu\u00f1a \u2014especialmente, en el dilema que enfrentaba ERC tras los resultados de las elecciones anticipadas convocadas por el president Aragon\u00e9s el 12 mayo: O bien favorecer una investidura como presidente de la Generalitat del candidato del PSC, Salvador Illa, ganador en n\u00famero de votos de unas elecciones auton\u00f3micas en las que, no hay que olvidarlo, uno de los principales adversarios independentistas tuvo que hacer campa\u00f1a desde el exilio por culpa de la represi\u00f3n promovida y legitimada por el propio vencedor y por su partido; o bien, dado que la suma de Junts m\u00e1s ERC es insuficiente para investir a un presidente independentista sin la abstenci\u00f3n del PSC, rechazada frontalmente por su candidato, abrir la puerta a una repetici\u00f3n electoral. El dilema ha sido ya resuelto, si bien con una divisi\u00f3n muy fuerte de la militancia republicana.<\/p>\n<p>Este dilema se ha producido en un contexto concreto que muchos actores parecen haber normalizado pero que en ning\u00fan caso es normal. Desde 2017 hemos otorgado legitimidad autom\u00e1tica a elecciones celebradas en Catalu\u00f1a en condiciones que en ning\u00fan caso ser\u00edan aceptables en condiciones de democracia plena, y no puramente nominal. La victoria del candidato Illa, en tanto que significa la reconquista estatal del poder en Catalu\u00f1a, fue el objetivo principal de la pol\u00edtica de represi\u00f3n, criminalizaci\u00f3n, cooptaci\u00f3n, espionaje, &#8216;lawfare&#8217; y chantaje que ha sido decisiva no s\u00f3lo para dividir el movimiento independentista, sino para derrotarle de forma aparentemente leg\u00edtima, una vez descabezados los liderazgos m\u00e1s potentes en el movimiento independentista por la v\u00eda represiva, vulnerando derechos civiles y pol\u00edticos fundamentales en un sistema democr\u00e1tico. La promoci\u00f3n de un candidato gris al servicio del PSOE, que hace cuatro d\u00edas justificaba abiertamente un 155 preventivo y se manifestaba junto a Societat Civil Catalana, nunca ha reconocido (ni siquiera despu\u00e9s de decisiones como la del Comit\u00e9 de derechos humanos de la ONU) que en Catalu\u00f1a ha habido una represi\u00f3n y vulneraci\u00f3n de derechos. Ha demostrado absoluta dejadez a la hora de entender la situaci\u00f3n de emergencia ling\u00fc\u00edstica en Catalu\u00f1a, lo que dice mucho sobre el proyecto del PSOE para Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>Ciertamente, la derrota electoral y el agravamiento de la crisis interna de ERC, sobre todo despu\u00e9s de destaparse la existencia de una estructura paralela responsable de los carteles denigrantes con el Alzheimer de Pasqual Maragall (y otras acciones de acoso grosero que producen verg\u00fbenza) tambi\u00e9n forman parte del contexto en el que se enfrenta el dilema. En cualquier caso, las derrotas electorales deber\u00edan alertar al partido del error en la estrategia y de las consecuencias nefastas de la arrogancia pol\u00edtica que ignora la cr\u00edtica interna, favorece el tacticismo de mirada corta, y dificulta la cooperaci\u00f3n efectiva. El estado de alienaci\u00f3n, desafecci\u00f3n y deserci\u00f3n de afiliados, activistas y exvotantes que, como yo misma, cre\u00edmos en la autenticidad de los valores de izquierda, feministas e independentistas deber\u00eda ser la principal preocupaci\u00f3n de ERC. En cambio, los dirigentes actuales han persistido en un discurso disonante con los hechos, con pactos poco transparentes, hechos desde el elitismo, lo que favorece el ostracismo de quienes discrepan desde dentro y desde fuera del partido para fomentar tan s\u00f3lo lealtades irreflexivas. As\u00ed, en el plano ret\u00f3rico, se ha mantenido el objetivo de la independencia y la legitimidad del 1-O \u2014de hecho, el discurso de la secretar\u00eda general Marta Rovira durante el regreso del exilio afirma que aspiran a \u00abacabar el trabajo iniciado\u00bb\u2014, en coherencia con la promesa electoral categ\u00f3rica que se hizo de \u00abno investir a Illa\u00bb. Pero la contradicci\u00f3n entre discurso y acci\u00f3n pol\u00edtica es tan evidente que negarlo ser\u00eda un insulto a la inteligencia. S\u00f3lo desde el cinismo puro se puede asumir que ninguna promesa a la ciudadan\u00eda tiene valor intr\u00ednseco; e incluso desde el autointer\u00e9s partidista, resulta elemental que la p\u00e9rdida de confianza de los votantes es una de las principales razones de los sucesivos fracasos electorales.<\/p>\n<p>En cualquier caso, tarde o temprano habr\u00e1 que asumir que la \u00abteor\u00eda de la realidad\u00bb que defiende ERC parte de que se interpreta que el 1-O fue una derrota, en vez de una victoria crucial en el transcurso de un proceso popular y complejo de ejercicio del derecho a la autodeterminaci\u00f3n, que no ha conducido a \u00abampliar la base\u00bb, sino a empeque\u00f1ecer y dividir el movimiento, a frustrar la iniciativa popular, a no confrontar la represi\u00f3n adecuadamente y a romper los pactos con los socios de govern independentistas. Una cosa es no tener clara cu\u00e1l debe ser ahora la estrategia en un contexto de represi\u00f3n \u2014este es el nudo gordiano del conflicto con el Estado desde octubre del 17\u2014 y otra muy distinta es perder de vista que la violencia policial y pol\u00edtica empleadas por Espa\u00f1a es la verdadera derrota. El Estado no ha podido desmantelar un movimiento autodeterminista pac\u00edfico y democr\u00e1tico en las urnas. Mandela, Gandhi y otros l\u00edderes revolucionarios entendieron esta idea esencial en la conquista de la libertad. Pierde la batalla la parte que act\u00faa con violencia y vulnera derechos humanos. Y esto es lo que legitima a\u00fan m\u00e1s la lucha por la liberaci\u00f3n. De ah\u00ed el acierto de exponer la violencia a los ojos de la comunidad internacional, confrontar al Estado de forma inteligente y activa, como ha hecho el president Puigdemont desde el exilio en litigaciones contra el Estado en diferentes instancias internacionales, y como hicieron (antes de los indultos) los presos pol\u00edticos es crucial.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n central es si un pacto de esa naturaleza es, de por s\u00ed, un pacto envenenado en el contexto pol\u00edtico descrito, un pacto que significar\u00e1 la renuncia definitiva a los valores y objetivos que hist\u00f3ricamente han identificado a ERC. En mi opini\u00f3n, lo es.<\/p>\n<p>Hasta el pasado 12 de mayo, la misi\u00f3n estatal de reconquistar el poder pol\u00edtico en Catalu\u00f1a y eliminar a la mayor\u00eda independentista en Catalu\u00f1a por la v\u00eda de la pol\u00edtica de la represi\u00f3n y el &#8216;lawfare&#8217; no hab\u00eda tenido un \u00e9xito tan rotundo. Una confluencia de factores -un gobierno en minor\u00eda de ERC desgastado, las divisiones internas del movimiento, la decapitaci\u00f3n efectiva de los liderazgos, la desmovilizaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda independentista dado el estado de decepci\u00f3n y la desconfianza generalizadas- han favorecido que el candidato estatal tenga posibilidades (ahora ya seguras) de ser investido president de la Generalitat y proceder al entierro definitivo del llamado (despectivamente) \u00abproceso\u00bb. Finalmente, podr\u00e1n \u00abpasar p\u00e1gina\u00bb, en el contexto de una \u00abagenda del reencuentro\u00bb, lo que implica el retorno al marco constitucional sin transformaci\u00f3n profunda alguna. Pese a que el propio president Aragon\u00e9s y otros l\u00edderes de ERC hablaron de pasar a la oposici\u00f3n y de la necesidad de renovar estrategia y liderazgos, ERC ha tenido la clave de la gobernabilidad de Catalu\u00f1a y ha mantenido la iniciativa a la hora de concretar sus propuestas que \u2014seg\u00fan insisten\u2014 priorizan el \u00abeje social\u00bb y un pacto de las izquierdas, marginando el objetivo independentista. La concreci\u00f3n de este pacto implica investir al candidato del PSC, Salvador Illa, como president de la Generalitat a cambio, supuestamente, de un compromiso de la ejecutiva del PSOE para realizar una reforma estructural del sistema de financiaci\u00f3n auton\u00f3mica que comportar\u00eda seg\u00fan el acuerdo, el traspaso \u00abgradual pero acelerado\u00bb de todos los impuestos (seg\u00fan la consejera republicana Nat\u00e0lia Mas con una duraci\u00f3n m\u00e1xima de cinco a\u00f1os).<\/p>\n<p>No quisiera entrar a valorar en detalle el contenido en s\u00ed del pacto. Una objeci\u00f3n recurrente a esta estrategia minimalista de negociaci\u00f3n, que margina aspectos esenciales de la dimensi\u00f3n cultural, ling\u00fc\u00edstica y de autodeterminaci\u00f3n nacional (ni siquiera se exige el cumplimiento efectivo de la amnist\u00eda, ni el reclamo de derechos ling\u00fc\u00edsticos o de un modelo educativo que preserve la lengua propia de Catalu\u00f1a), tiene que ver con la efectividad del cumplimiento de los pactos. Como jurista y doctora en derecho p\u00fablico, las afirmaciones grandilocuentes sobre el \u00e9xito que supondr\u00eda un pacto de \u00abfinanciaci\u00f3n singular\u00bb me parecen un desprop\u00f3sito. El cumplimiento del pacto me parece imposible de garantizar porque depende de un proceso legislativo complejo en el que no s\u00f3lo hay \u00abgrietas\u00bb y \u00abflecos\u00bb a superar, sino dificultades constitucionales y legislativas, adem\u00e1s de confluencias pol\u00edticas que imposibilitan establecer garant\u00edas reales. Pese al historial lleno de incumplimientos que afectan a la credibilidad del pacto y certifican la baja estima o preocupaci\u00f3n por los agravios y discriminaciones fiscales que sufrimos en Catalu\u00f1a, las \u00e9lites de ERC se \u00abmuestran confiadas\u00bb que el nuevo modelo de financiaci\u00f3n sumar\u00e1 mayor\u00edas en el Congreso y se convertir\u00e1 en realidad. El gobierno espa\u00f1ol no ha aclarado en ning\u00fan momento qu\u00e9 significa \u00absingular\u00bb. La ministra de Hacienda, en cambio, ha explicado claramente lo que es evidente a ojos de cualquier experto informado: que cualquier reforma de la financiaci\u00f3n auton\u00f3mica deber\u00eda ser general (no particular, aplicable s\u00f3lo a Catalu\u00f1a como comunidad aut\u00f3noma), y en ninguna caso podr\u00eda dar la \u00abllave de la caja\u00bb a la Generalitat. Y voces socialistas internas como la del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano Garc\u00eda Page, ya han advertido que el pacto no saldr\u00e1 adelante, y que \u00abno se enga\u00f1e a nadie\u00bb.<\/p>\n<p>A estas alturas, pedir confianza ciega \u2014que confiemos en este pacto\u2014, implica un nivel de amnesia y de irracionalidad dif\u00edciles de exigir a ciudadanos inteligentes m\u00ednimamente informados que ya hemos sufrido suficientes desenga\u00f1os. Como sabemos, el t\u00e9rmino \u00absingularidad\u00bb de Catalu\u00f1a genera aversi\u00f3n en Espa\u00f1a, en una cultura pol\u00edtica que confunde uniformidad con igualdad y no cuestiona el supremacismo hist\u00f3rico de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, todo lo contrario de la idea que se promovi\u00f3 en los a\u00f1os ochenta sobre Quebec como \u00abdistinct society\u00bb en el marco de las diversas negociaciones con Canad\u00e1.<\/p>\n<p>Pero la cuesti\u00f3n que deber\u00edan evaluar las bases y afiliados a ERC, y los ciudadanos independentistas en general, no es tanto el contenido del pacto o las probabilidades de garantizar su cumplimiento, como si un pacto de esta naturaleza es, en s\u00ed mismo, un pacto envenenado en el contexto pol\u00edtico descrito. Un pacto que significar\u00e1 la renuncia definitiva a los valores y objetivos que hist\u00f3ricamente han identificado a ERC. En mi opini\u00f3n, lo es.<\/p>\n<p>Un tripartito de izquierda ser\u00eda un escenario asumible en una situaci\u00f3n de verdadero reconocimiento y normalidad democr\u00e1tica, sin represi\u00f3n u otros costes inaceptables para el ejercicio pac\u00edfico del derecho a la autodeterminaci\u00f3n. Pero el escenario no es el de \u00abpol\u00edtics as usual\u00bb, sino de emergencia nacional a causa de una pol\u00edtica estatal persistente y sostenida de vulneraci\u00f3n de los derechos y de la democracia que ha sido amparada y promovida activamente por el partido del sr. Illa desde octubre de 2017. En este sentido, invistiendo como president de la Generalitat al candidato del gobierno estatal, cuando exist\u00eda la posibilidad de impedirlo y de utilizar las nuevas elecciones para rearmarse y promover activamente una estrategia unitaria y rehacer complicidades en el movimiento independentista, implica renunciar a valores esenciales, que pasan a ser marginales. Implica no entender que hay que mantener una l\u00ednea roja con aqu\u00e9l que te ha perseguido, espiado y vulnerado derechos humanos b\u00e1sicos. Que los oprimidos no pueden legitimar la violencia de los opresores -a\u00fan menos si los \u00faltimos ni siquiera han reconocido la violencia, no han pedido perd\u00f3n o no han intentado repararla. Es una cuesti\u00f3n de dignidad, autoestima y decencia b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Como sostienen influyentes polit\u00f3logos y cr\u00edticos poscolonials, desde Walker Connor a Frantz Fanon o Gayatri Chakravorty, el asimilacionismo cultural y el colonialismo son sobre todo estados mentales antes que proyectos pol\u00edticos, y tienen m\u00e1s \u00e9xito cuando las \u00e9lites de los grupos subordinados los internalizan y pasan a actuar, consciente o inconscientemente, como agentes del poder dominante. Este proceso de sometimiento mental implica, por norma general, racionalizar la cooptaci\u00f3n sobre la base de ganancias marginales. Un ejemplo en clave de g\u00e9nero que pongo a menudo a los estudiantes de mi curso sobre justicia pol\u00edtica y derechos humanos es el de la mujer que cuida prioritariamente a los hijos y se ocupa del trabajo dom\u00e9stico y se declara satisfecha porque el marido ha decidido darle \u00abpocket money\u00bb para retribuir este trabajo cuando plantea la amenaza del divorcio. Esta concesi\u00f3n discrecional por parte de quien ostenta el poder dominante en la relaci\u00f3n puede interpretarse como un progreso; pero en realidad no transforma la relaci\u00f3n sino que legitima la posici\u00f3n de sumisi\u00f3n (no igualitaria) de la mujer que pasa a racionalizarse de acuerdo a una ganancia marginal. El acuerdo en realidad aumenta la dependencia de la mujer y perpet\u00faa el poder discrecional para hacer efectivo su cumplimiento, en lugar de promover la verdadera libertad e igualdad. Las revoluciones, ya sean feministas, ya sean de liberaci\u00f3n colonial, de los pueblos oprimidos o de los trabajadores, no se han hecho nunca desde el realismo, sino desde la creencia en la legitimidad de la afirmaci\u00f3n de principios y derechos innegociables, desde la complicidad generosa en la lucha de actores distintos que creen en la viabilidad de la victoria. Es desde el coraje y la inteligencia en la confrontaci\u00f3n con el opresor como se avanza y no estableciendo falsas complicidades o capitulando para obtener ganancias marginales.<\/p>\n<p>En resumen, asumir la decencia como virtud y precondici\u00f3n de la justicia pol\u00edtica impone l\u00edmites a una evaluaci\u00f3n exclusivamente utilitarista o particularista de ventajas y costes en decisiones que involucren compromisos constitutivos de la identidad moral o colectiva (de lo que somos y que queremos ser como comunidad pol\u00edtica). La decisi\u00f3n de la militancia de ERC es crucial. Es un punto de inflexi\u00f3n. No s\u00f3lo se trata de si se ratifica un acuerdo que implica otorgar el poder a los autores e instigadores de violencia pol\u00edtica dirigida a la supresi\u00f3n del movimiento e ideales que representas, es mucho m\u00e1s que eso. Se trata de renunciar a los compromisos y valores que hasta ahora han definido el principal y m\u00e1s antiguo partido independentista en Catalu\u00f1a. La propia identidad y la credibilidad de este partido hist\u00f3rico est\u00e1 en juego a partir del resultado de la consulta de este viernes 2 de agosto.<\/p>\n<p>C\u00f3mo su sometimiento a Madrid a cambio de promesas puede favorecer \u00abel objetivo final\u00bb es un misterio. Como en la alegor\u00eda pol\u00edtica de la granja de animales de George Orwell, el derecho a la autodeterminaci\u00f3n y el objetivo independentista pasar\u00e1n a ser como los Siete Mandamientos del Animalismo una vez diluidos por la influencia corruptora del poder y la pol\u00edtica del miedo. Pura ret\u00f3rica que ha dejado de influir efectivamente en el comportamiento y sirve como consigna propagand\u00edstica para controlar y manipular las percepciones de la realidad. Ser\u00eda bueno recordar la lecci\u00f3n de Orwell sobre los peligros de la manipulaci\u00f3n y la importancia del pensamiento cr\u00edtico ante la posibilidad de pactos envenenados que conduzcan a renunciar a los objetivos de liberaci\u00f3n e igualdad. En este sentido, como defiende la fil\u00f3sofa marxista Nancy Fraser, la elecci\u00f3n entre reconocimiento y redistribuci\u00f3n nos presenta un falso dilema [2]: la injusticia del no reconocimiento de nuestra identidad diferente, de la falta de respeto de las aspiraciones a ejercer la nuestra agencia individual o colectiva, o a eliminar la discriminaci\u00f3n estructural, dif\u00edcilmente se reparan con pol\u00edticas sociales redistributivas. Las mujeres, como los catalanes, no queremos \u00abpocket money\u00bb, queremos decidir c\u00f3mo queremos vivir y ejercer nuestra autonom\u00eda. Aceptar el pacto con el PSC es asumir un pacto envenenado, autodestructivo y humillante, no s\u00f3lo por ERC, sino por todo el movimiento independentista. Una proporci\u00f3n no menospreciable de militantes de base ya se han rebelado para dejar claro que no todo est\u00e1 a la venta y no todos los costes son asumibles. Especialmente, cuando quienes han optado por la represi\u00f3n y violaci\u00f3n de derechos humanos ni han pedido perd\u00f3n, ni nos reconocen, ni han reparado los da\u00f1os. \u00c9ste es, pues, un pacto en falso que se hace a expensas de grupos que tambi\u00e9n son miembros de la comunidad pol\u00edtica, de todos aquellos ciudadanos y activistas que se han sacrificado y han luchado mucho por denunciar y resistir la represi\u00f3n, y que se encontrar\u00e1n afectados y humillados por lo acordado. Muy probablemente, adem\u00e1s, el pacto causar\u00e1 la detenci\u00f3n y encarcelamiento del president de Catalu\u00f1a en el exilio, cuando Carles Puigdemont cumpla la promesa hecha una vez aprobada la amnist\u00eda (que de momento se le deniega por parte de los jueces, pese al expl\u00edcita voluntad del legislador y de la ley de incluir su caso), de regresar a Catalu\u00f1a. Qu\u00e9 iron\u00eda: los autores del 155 en el Palau de la Generalitat, y el president destituido por el 155 en prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>* Este ensayo es una versi\u00f3n revisada del art\u00edculo publicado en El Mundo del 2 de agosto de 2024.<\/p>\n<p>[1] Avishai Margalit expone su teor\u00eda en &#8216;On Compromise and Rotten Compromises&#8217;. Princeton University Press, 2009. La cita es de una versi\u00f3n resumida en el ensayo publicado por el CCCB en 2012. La principal preocupaci\u00f3n de Margalit es, de hecho, justificar el compromiso en el contexto de discusiones sobre la paz y la paz justa. En su teor\u00eda, el compromiso es leg\u00edtimo para garantizar la paz duradera y no s\u00f3lo la paz justa. La noci\u00f3n de \u00abpacto envenenado\u00bb se vincula a la advertencia atribuida a Albert Einstein: \u00abBeware of rotten compromises\u00bb. Margalit elabora a lo largo del libro una teor\u00eda del compromiso que excluye a estos compromisos pol\u00edticos, que no son asumibles no s\u00f3lo con el objetivo de alcanzar la paz.<\/p>\n<p>[2] Nancy Fraser, \u00abFrom redistribution to recognition? Dilemas de justicia en \u201cPost-Socialist\u201d Age\u00bb. New Left Review. 3. Mayo\/junio 2000.<\/p>\n<p>Senior Research Fellow: Hirschman Centro on Democracy. Adjunct Profesor, International Law Department<\/p>\n<p>NACIONALITATS &amp; POL\u00cdTICA<\/p>\n<p>\u2014 C\u00e0tedra Josep Termes d&#8217;Hist\u00f2ria, Identitats, Humanitats Digitals<\/p>\n<p>NACIONALIDADES &amp; POL\u00cdTICA<\/p>\n<p>&#8211; C\u00e1tedra Josep T\u00e9rminos de Historia, Identidades, Humanidades Digitales<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un peque\u00f1o ensayo titulado &#8216;Rotten Compromises&#8217; (&#8216;Pactos envenenados&#8217;), Avishai Margalit, uno de los fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos m\u00e1s interesantes por sus reflexiones sobre la condici\u00f3n humana, los fundamentos morales de la pol\u00edtica y los problemas de justicia de nuestro tiempo, dice lo siguiente: \u00abLa pregunta que siempre deber\u00edamos hacernos, tanto en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":57022,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[106],"tags":[],"class_list":["post-62469","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-catalunya"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - 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