{"id":61471,"date":"2024-03-13T10:10:25","date_gmt":"2024-03-13T09:10:25","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=61471"},"modified":"2024-03-13T10:10:25","modified_gmt":"2024-03-13T09:10:25","slug":"la-ia-como-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-ia-como-esperanza\/","title":{"rendered":"La IA como esperanza"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los pensadores, como es esperable, suelen achacar los grandes cambios sociales al progreso de las ideas. Arist\u00f3teles, Lutero, Marx&#8230; Sin embargo, los hechos hacen creer que son los avances tecnol\u00f3gicos y los descubrimientos cient\u00edficos los que empujan las ideas de los pensadores a acomodarlas para darles un sentido. Tal y como sostiene Eudald Carbonell, es la t\u00e9cnica la que empez\u00f3 a humanizarnos hace dos millones y medio de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Un caso ejemplar de este orden de cosas nos lo ofrece la \u201cinvenci\u00f3n\u201d de la imprenta de Gutenberg en 1440. Una novedad tecnol\u00f3gica, ahora de apariencia inocente, pero imprescindible para desencadenar la Reforma protestante, la Contrarreforma cat\u00f3lica y doscientos a\u00f1os de guerras llamadas de religi\u00f3n. Y no s\u00f3lo eso. Seg\u00fan Neil Postman en &#8216;La desaparici\u00f3n de la infancia&#8217; (1982), sabiendo que una nueva tecnolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n cambia la estructura de nuestra mentalidad, \u00abla imprenta nos dio nuestro yo, [&#8230;] y este sentido intensificado del yo fue la semilla que llev\u00f3 a la floraci\u00f3n de la infancia\u00bb. Dicho brevemente: es la imprenta la que al dar valor a la idea de una identidad personal, hizo posible la aparici\u00f3n de la infancia.<\/p>\n<p>Y como el caso de la imprenta, se podr\u00eda hablar del reloj, sin el que no habr\u00eda sido posible la emergencia del capitalismo moderno y que seg\u00fan Lewis Mumford (&#8216;Technics and civilisation&#8217;, 1943) fue a\u00fan m\u00e1s determinante que la misma m\u00e1quina de vapor. O de c\u00f3mo la radio y la televisi\u00f3n volvieron a cambiar los patrones epistemol\u00f3gicos de nuestra relaci\u00f3n con el espacio y el tiempo en el siglo XX. Y desde 2009, el impacto de la disposici\u00f3n de la banda ancha en internet, que obliga a establecer, como sostiene James Altucher, un verdadero corte hist\u00f3rico entre un antes y un despu\u00e9s de la banda ancha.<\/p>\n<p>Es a trav\u00e9s de esta banda ancha como se han ido desarrollando las nuevas formas de comunicaci\u00f3n e interrelaci\u00f3n personal que han revolucionado nuestra la manera de ver el mundo y de acomodarnos al mismo. Y la \u00faltima invitada ha sido la inteligencia artificial, el alcance de la disrupci\u00f3n social que provocar\u00e1 todav\u00eda est\u00e1 por calibrar. Una IA de acceso popular con un impacto acelerado en las formas de conocer y pensar, de educarnos, curarnos, creer, divertirnos, trabajar y consumir, emocionarnos, redefinir el poder y la democracia, de amar y odiar, en definitiva, de vivir y morir.<\/p>\n<p>La semana pasada tuve la fortuna de visitar el Mobile World Congress. Y de repente me vinieron estas reflexiones a la cabeza. No me cabe la menor duda de que estamos ante una nueva revoluci\u00f3n que, sobre una condici\u00f3n humana permanente, cambiar\u00e1 radicalmente las formas de vivir. En un plano personal, me lo hizo ver con claridad el hecho de que con algunas de las nuevas aplicaciones accesibles con un simple m\u00f3vil, m\u00e1s de un tercio de mis casi cincuenta a\u00f1os de trabajo \u2013traducciones, transcripciones, notas de reuniones, res\u00famenes, traducci\u00f3n inmediata de voz a varios idiomas&#8230;\u2013 me los pude ahorrarme para dedicarlos a la dimensi\u00f3n creativa de mi trabajo.<\/p>\n<p>La visita al MWC, m\u00e1s que proporcionarme una opini\u00f3n precisa sobre la IA, y partiendo de que no s\u00f3lo no soy un tecnof\u00f3bico sino todo lo contrario, me ha reafirmado en las siguientes tres intuiciones. Una, la IA es una tecnolog\u00eda que nos har\u00e1 avanzar en nuestro proceso de humanizaci\u00f3n, siempre teniendo claro que el hecho de humanizarnos incluye tanto el desarrollo de las potencialidades evolutivas y \u00e9ticas que, con los criterios actuales, calificar\u00edamos de positivas como negativas. Dos, est\u00e1 claro que la IA har\u00e1 in\u00fatiles muchos puestos de trabajo, pero como ha ocurrido en todas las revoluciones tecnol\u00f3gicas anteriores, crear\u00e1 a\u00fan muchos m\u00e1s nuevos. Naturalmente, la transici\u00f3n ser\u00e1 dolorosa para quienes ver\u00e1n que sus capacidades se convierten en in\u00fatiles y que la acomodaci\u00f3n a las nuevas est\u00e1 llena de dificultades. Y tres, la IA mejorar\u00e1 las condiciones de vida y aumentar\u00e1 el bienestar individual y colectivo general. Entre otras muchas, la salud, el acceso a la cultura o la mejora de las condiciones de trabajo. Tengo plena confianza. Ahora bien, como antes se ha hecho con cualquier otra tecnolog\u00eda, habr\u00e1 que aprender a domesticarla. Al manual de uso deber\u00e1 a\u00f1adirse una dimensi\u00f3n \u00e9tica, expresada en una \u201cbuena educaci\u00f3n c\u00edvica\u201d traducida en unas rutinas pr\u00e1cticas, que nunca estar\u00e1 escrita del todo pero que deber\u00e1 guiar \u2013tambi\u00e9n con nuevos ordenamientos jur\u00eddicos\u2013 la su aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y si algo lamento es no haber nacido lo suficiente m\u00e1s tarde como para poder disfrutar plenamente y al mismo tiempo ser tan cr\u00edtico como har\u00e1 falta que se sea.<\/p>\n<p>ARA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Los pensadores, como es esperable, suelen achacar los grandes cambios sociales al progreso de las ideas. 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