{"id":61254,"date":"2024-02-28T19:27:08","date_gmt":"2024-02-28T18:27:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=61254"},"modified":"2024-02-28T19:27:08","modified_gmt":"2024-02-28T18:27:08","slug":"soliman-el-magnifico-contra-carlos-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/soliman-el-magnifico-contra-carlos-v\/","title":{"rendered":"Solim\u00e1n el Magn\u00edfico contra Carlos V"},"content":{"rendered":"<p>IMPERIO OTOMANO<\/p>\n<p>En 1520 acced\u00eda al sultanato otomano Solim\u00e1n I. Hered\u00f3 un imperio que llev\u00f3 a su m\u00e1xima expansi\u00f3n, luchando contra los Habsburgo en el oeste y los saf\u00e1vidas en Mesopotamia<\/p>\n<p>Cuando Solim\u00e1n el Magn\u00edfico subi\u00f3 al trono, con 25 a\u00f1os de edad, fue descrito por un enviado europeo como un hombre alto, pero fuerte y de rasgos delicados: \u201cSu cuello es muy largo, su cara es delgada y tiene la nariz aguile\u00f1a. Tiene un buen tono de piel, aunque tiende a palidecer. Se dice que es un se\u00f1or muy sabio que disfruta del estudio, y todos esperan grandes bienes de su reinado\u201d.<\/p>\n<p>Mientras, un segundo embajador afirmaba: \u201cEs un amable cordero que ha sustituido al fiero le\u00f3n\u201d. El tiempo vendr\u00eda a demostrar que nada m\u00e1s lejos de la realidad, pues el \u201camable cordero\u201d que supon\u00eda que iba a ser Solim\u00e1n no solo supo mantener los territorios conquistados por su padre Selim I, sino que los agrand\u00f3 de tal manera que su imperio acabar\u00eda por abarcar desde Hungr\u00eda hasta Irak y desde Yemen hasta las estepas rusas al oeste del mar Caspio.<\/p>\n<p>En total, en la \u00e9poca de mayor esplendor del Imperio otomano, es decir, en la de Solim\u00e1n el Magn\u00edfico, este lleg\u00f3 a tener unos 12.000 km de fronteras.<\/p>\n<p>El Imperio<\/p>\n<p>La fama del padre de Solim\u00e1n no era gratuita. Ya en el momento de su ascensi\u00f3n al trono en 1512 se signific\u00f3 por lo cruento de los sucesos que lo precedieron: tras destronar a su padre, el sult\u00e1n Bayaceto II, mand\u00f3 matar a sus hermanos y sobrinos para que ninguno de ellos le disputase el trono. No contento con esto, y en un alarde de macabra y cautelosa previsi\u00f3n, tambi\u00e9n mand\u00f3 asesinar a todos sus hijos excepto al que hab\u00eda escogido como sucesor, Solim\u00e1n, para que a \u00e9l mismo no le ocurriese lo que le hab\u00eda sucedido a su padre.<\/p>\n<p>En cualquier caso, se precipit\u00f3: Solim\u00e1n se hallaba ejerciendo como gobernador en Manisa cuando le lleg\u00f3 la noticia de la prematura muerte de su padre \u2013que apenas contaba 40 a\u00f1os de edad\u2013, al parecer a causa del carbunco, una extra\u00f1a enfermedad de la piel que habr\u00eda desarrollado por su incesante e insalubre contacto con los caballos de batalla.<\/p>\n<p>Y es que Selim I, en los apenas nueve a\u00f1os que dur\u00f3 su reinado, no lleg\u00f3 a pasar ni dos meses seguidos en Estambul, la capital. Tantas y tan continuas eran las campa\u00f1as b\u00e9licas que emprend\u00eda.<\/p>\n<p>A pesar del fatal resultado que para el propio Selim tuvo esta fren\u00e9tica actividad, las consecuencias que acarre\u00f3 para Solim\u00e1n y para el Imperio otomano fueron altamente positivas. Por el este, Selim I puso freno a las incursiones que llegaban continuamente desde las tierras persas del Imperio saf\u00e1vida. Por el sur, conquist\u00f3 los territorios del Imperio mameluco, lo cual inclu\u00eda Siria, Egipto, Palestina y los santos lugares de la pen\u00ednsula ar\u00e1biga, es decir, Medina y La Meca.<\/p>\n<p>La absorci\u00f3n del antiguo Imperio mameluco no solo procur\u00f3 al sultanato otomano el prestigio de ser desde ese momento \u2013y durante los cuatro siglos venideros\u2013 el guardi\u00e1n y custodio de los santos lugares del islam, sino tambi\u00e9n, en una perspectiva m\u00e1s prosaica y terrenal, le otorg\u00f3 el control absoluto de las rutas internacionales de comercio a gran escala entre el Lejano Oriente y Europa a trav\u00e9s de los puertos egipcios del mar Rojo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el imperio que Solim\u00e1n hered\u00f3 de su padre era infinitamente m\u00e1s rico, poderoso y temido de lo que nunca habr\u00eda podido llegar a so\u00f1ar doscientos a\u00f1os antes el fundador de aquella dinast\u00eda semin\u00f3mada salida de las estepas de la Anatolia central. A Solim\u00e1n se le conoce en Occidente con el sobrenombre del Magn\u00edfico precisamente por el esplendor y la opulencia de su corte, adem\u00e1s de por su fama personal de hombre generoso y desprendido.<\/p>\n<p>Sin duda, la inmensidad de sus riquezas le ayudaba a hacer gala de dichas cualidades. En Oriente, en cambio, se le conoce por un alias m\u00e1s acorde con una de sus m\u00faltiples facetas, la de excelente administrador y gobernante: entre los turcos y los \u00e1rabes a Solim\u00e1n se le llama el Kanuni, el Legislador.<\/p>\n<p>Como hiciera unos mil a\u00f1os antes el emperador bizantino Justiniano, su predecesor en el trono de la misma ciudad \u2013entonces denominada Constantinopla\u2013, Solim\u00e1n recopil\u00f3, organiz\u00f3 y codific\u00f3 la legislaci\u00f3n civil y administrativa por la que habr\u00edan de regirse a partir de aquel momento \u2013y durante siglos\u2013 todos sus s\u00fabditos, fuesen estos musulmanes, cristianos o jud\u00edos.<\/p>\n<p>Disputa en Hungr\u00eda<\/p>\n<p>De igual modo, era grande la fama que Solim\u00e1n ten\u00eda como poeta, mecenas de las artes y de las ciencias e incluso orfebre. Pero el aspecto que m\u00e1s sobresal\u00eda en su vida p\u00fablica era el de valiente e incansable general de sus ej\u00e9rcitos. Apenas enterrado su padre, emprendi\u00f3 camino mirando en direcci\u00f3n opuesta a la que su progenitor hab\u00eda tomado siempre: se dirigi\u00f3 hacia el oeste europeo, donde se asentaba la otra gran dinast\u00eda de su tiempo, la de los Habsburgo.<\/p>\n<p>La casa de los Habsburgo, o de los Austrias, hab\u00eda sido la familia elegida por los pr\u00edncipes alemanes desde finales del siglo XIII para ocupar el trono del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico. A mediados del siglo XV esto no supon\u00eda m\u00e1s que el gobierno de una serie de condados dispersos por Europa central. Sin embargo, a principios del siglo XVI, el poder de los Habsburgo se hab\u00eda engrandecido y consolidado definitivamente en la figura del rey Carlos I de Espa\u00f1a, que fue elegido emperador del Sacro Imperio como Carlos V.<\/p>\n<p>Este soberano, coet\u00e1neo de Solim\u00e1n, dominaba territorios tan inmensos como dispares, que inclu\u00edan Espa\u00f1a, las Indias, Austria, Alemania, los Pa\u00edses Bajos, B\u00e9lgica y las posesiones del reino de Arag\u00f3n, es decir, Sicilia, N\u00e1poles y Cerde\u00f1a. Pero la mayor oposici\u00f3n que Solim\u00e1n se encontr\u00f3 por parte de los Austrias discurri\u00f3 en el territorio de Hungr\u00eda, cuyo reino era reclamado por el hermano del emperador Carlos, el archiduque Fernando.<\/p>\n<p>Al poco de ascender al trono, Solim\u00e1n ofreci\u00f3 a los h\u00fangaros el cese de las hostilidades turcas a cambio del pago de unos tributos anuales. Los h\u00fangaros, confiados en el apoyo de las fuerzas cristianas del Sacro Imperio, le cortaron la nariz y las orejas al enviado otomano y lo devolvieron a Estambul. Solim\u00e1n no vacil\u00f3. March\u00f3 sobre la l\u00ednea defensiva h\u00fangara del sur, capturando Belgrado y toda Serbia.<\/p>\n<p>Tras esto se desvi\u00f3 hacia la isla de Rodas, donde se hallaba instalada la orden militar de los Caballeros de San Juan. Probablemente de esta manera honraba la memoria de su padre, que justo antes de su inesperada muerte planeaba el ataque a la isla-fortaleza. Desde ella, las fuerzas cristianas hostigaban incesantemente a los nav\u00edos musulmanes que, tanto por tr\u00e1nsito de peregrinos a los lugares santos como por transporte de mercanc\u00edas entre Egipto y Estambul, necesitaban seguir esa ruta mar\u00edtima.<\/p>\n<p>Tras varios meses de asedio, los caballeros supervivientes fueron expulsados con la promesa de no volver por aquellos dominios. No tardar\u00edan en romper el compromiso adquirido, instal\u00e1ndose siete a\u00f1os m\u00e1s tarde en la isla de Malta. En cualquier caso, con el abandono de Rodas, el Mediterr\u00e1neo oriental qued\u00f3 ya, a partir de aquel momento, en manos otomanas. Tras diversos episodios de tensi\u00f3n entre Luis II de Hungr\u00eda y el Sult\u00e1n, Solim\u00e1n acab\u00f3 presentando batalla en Moh\u00e1cs, en la que venci\u00f3 y donde incluso perdi\u00f3 la vida el jovenc\u00edsimo rey h\u00fangaro.<\/p>\n<p>Tras esto se retir\u00f3, no sin antes entronizar a su protegido, el noble h\u00fangaro Juan Z\u00e1polya. De esta manera, dejaba que los h\u00fangaros se agotasen por las interminables luchas fratricidas entre los bandos que defend\u00edan a Z\u00e1polya y los que lo hac\u00edan con Fernando de Austria, que invadi\u00f3 el pa\u00eds al cabo de un a\u00f1o.<\/p>\n<p>Solim\u00e1n volvi\u00f3 para reinstaurar en el trono a su protegido, y tras lograrlo decidi\u00f3 asediar Viena. Sin embargo, en este trance fracas\u00f3. Lo mismo ocurrir\u00eda tres a\u00f1os despu\u00e9s en un nuevo intento en el que, adem\u00e1s, jugaba el importante factor propagand\u00edstico de la presencia en la ciudad del mism\u00edsimo emperador germano, Carlos V.<\/p>\n<p>Con toda probabilidad, la cristiandad europea contuvo la respiraci\u00f3n ante lo que parec\u00eda un choque inevitable entre los dos colosos. Finalmente no hubo enfrentamiento directo, probablemente porque ambos titanes tuvieron en cuenta las consecuencias que ello pod\u00eda acarrear a sus respectivos imperios.<\/p>\n<p>Tras diversos incidentes a lo largo de los siguientes a\u00f1os, finalmente Hungr\u00eda pas\u00f3 a ser una provincia m\u00e1s del Imperio otomano, perdiendo as\u00ed definitivamente su independencia.<\/p>\n<p>Del Mediterr\u00e1neo al mar Rojo<\/p>\n<p>El segundo frente que el Magn\u00edfico ten\u00eda abierto con los Habsburgo se desarrollaba en las aguas del Mediterr\u00e1neo occidental. Los otomanos no pod\u00edan plantar cara a los Austrias en su propio territorio, pero s\u00ed los piratas y corsarios musulmanes que, desde sus posiciones en el norte de \u00c1frica, en especial desde T\u00fanez y Argelia, atacaban las costas y los nav\u00edos espa\u00f1oles e italianos.<\/p>\n<p>Carlos V se decidi\u00f3 a organizar una gran expedici\u00f3n de castigo contra los berberiscos, por lo que a estos no les qued\u00f3 m\u00e1s opci\u00f3n que organizarse tambi\u00e9n y unirse bajo la \u00fanica bandera que pod\u00eda conseguir tal cosa, la otomana.<\/p>\n<p>Solim\u00e1n vio as\u00ed abiertas las puertas de su implicaci\u00f3n en el asunto sin que ello le supusiera grandes costes. Nombr\u00f3 a Jeyr Add\u00edn, m\u00e1s conocido entre los europeos como el famos\u00edsimo pirata Barbarroja, gran almirante de la flota turca. Al igual que suced\u00eda con el frente que se desarrollaba en Europa central, los avances y retrocesos en una y otra l\u00ednea de ataque eran incesantes, y durante decenios no se pudo establecer un claro vencedor ni en tierras centroeuropeas ni en las aguas del Mediterr\u00e1neo occidental.<\/p>\n<p>Los que s\u00ed dieron un golpe mortal al tr\u00e1fico mar\u00edtimo otomano fueron los portugueses al descubrir una nueva ruta a India. A finales del siglo XV Vasco de Gama dobl\u00f3 el cabo de Buena Esperanza, y ya desde 1500 Portugal comenz\u00f3 a establecer sus propios lazos comerciales con India y el Asia oriental. Con el tiempo, esto supuso la p\u00e9rdida del monopolio del comercio internacional, hasta ese momento en manos musulmanas, porque los europeos prefirieron usar las facilidades comerciales de que dispon\u00edan otros cristianos.<\/p>\n<p>Por si esto fuera poco, Solim\u00e1n perder\u00eda la batalla en la que se enfrent\u00f3 a las fuerzas portuguesas establecidas en las costas del golfo P\u00e9rsico, con lo que desaparec\u00eda para siempre el control absoluto que hab\u00eda tenido sobre la ruta del sur hasta India. Sin embargo, exist\u00eda otra v\u00eda que Solim\u00e1n ansiaba conquistar. La iniciaban las m\u00faltiples naves que se adentraban en el golfo P\u00e9rsico para atracar en Basora, al sur de Irak.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed la ruta ascend\u00eda por el \u00c9ufrates hasta llegar a Alepo y a la costa siria. El final de dicho camino terrestre ya se hallaba en manos otomanas, pero gran parte a\u00fan discurr\u00eda por territorio saf\u00e1vida, es decir, por tierras de unos de los mayores enemigos del Imperio otomano. Tras firmar la paz con Austria en 1533, Solim\u00e1n emprendi\u00f3 de inmediato la marcha sobre Irak, y antes de finalizar el a\u00f1o ya hab\u00eda conquistado Bagdad, y Basora poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p>A pesar de intentarlo en otro par de ocasiones, poco m\u00e1s pudo ganar Solim\u00e1n a los saf\u00e1vidas en los a\u00f1os siguientes, de manera que al fin se avendr\u00eda a firmar el Tratado de Amasya, con el que reconoc\u00eda el statu quo de sus respectivas posiciones. La \u00faltima de las grandes batallas mar\u00edtimas que Solim\u00e1n emprendi\u00f3 fue contra los caballeros de la orden del Hospital de San Juan de Jerusal\u00e9n, los mismos a quienes hab\u00eda expulsado de Rodas.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a les hab\u00eda regalado otra isla, la de Malta \u2013de donde tomaron su nuevo nombre, el de los Caballeros de Malta\u2013. Desde all\u00ed emprendieron de inmediato sus habituales acciones de hostigamiento a los turcos. Estos invadieron la isla, y durante cuatro meses mantuvieron el asedio a la ciudad de Malta. Parec\u00eda que la historia de Rodas se iba a repetir. Sin embargo, Espa\u00f1a envi\u00f3 refuerzos, de manera que los caballeros pudieron hacer frente a las tropas turcas y lograron rechazarlas.<\/p>\n<p>Entorno conspiratorio<\/p>\n<p>En el trato de los asuntos internos de sus vastos territorios, a Solim\u00e1n se le consideraba un rey ecu\u00e1nime. Aunque se dice que nunca en su vida us\u00f3 dos veces los mismos ropajes, era al parecer un hombre austero. Le gustaba rodearse de hombres que se hubiesen ganado su confianza por las virtudes y los m\u00e9ritos demostrados, y no por pertenecer a la clase aristocr\u00e1tica o por ser socialmente populares.<\/p>\n<p>Esto se plasm\u00f3, por ejemplo, en el nombramiento de sus grandes visires, elegidos entre los miembros de una clase dirigente especial que se desarroll\u00f3 en el Imperio turco otomano: los esclavos del Sult\u00e1n. Sol\u00edan ser muchachos procedentes de las capturas llevadas a cabo en cualquiera de las innumerables guerras del Imperio y que hubiesen demostrado alguna particular cualidad.<\/p>\n<p>Por ello entraban a formar parte de la casa del sult\u00e1n, desde donde pod\u00edan ascender a altos cargos en funci\u00f3n de su val\u00eda y habilidades pol\u00edticas. Este era el caso del mejor de los amigos de infancia de Solim\u00e1n, el griego Ibrahim Pash\u00e1, que lleg\u00f3 a tener un gran poder en todos los asuntos del estado y que incluso se cas\u00f3 con una hermana del emperador. Todo ello no fue suficiente para, tras trece a\u00f1os de servicio en el cargo de gran visir, equivalente a un primer ministro, evitarle la muerte.<\/p>\n<p>Solim\u00e1n orden\u00f3 su ejecuci\u00f3n a instancias de la persona m\u00e1s influyente del Imperio otomano. Esta no era otra que Roxelana, la esposa de Solim\u00e1n, preocupada por que el visir se convirtiese en una amenaza para sus planes: asegurar la sucesi\u00f3n al trono a alguno de sus hijos frente a los que Solim\u00e1n ya ten\u00eda con concubinas y favoritas. Ciertamente, para 1566, momento de la muerte de Solim\u00e1n el Magn\u00edfico, el asunto de la sucesi\u00f3n ya se hab\u00eda resuelto a favor de uno de los hijos que Roxelana y el emperador hab\u00edan engendrado, Selim.<\/p>\n<p>Pero ni ella misma lo ver\u00eda nunca \u2013muri\u00f3 ocho a\u00f1os antes\u2013 ni puede decirse que con sus intrigas y maquinaciones hiciera un gran favor al Imperio, pues Selim II dedic\u00f3 su reinado fundamentalmente a entretenerse en org\u00edas y festines.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 fuera porque lo sospechaba, o por la muerte de su adorada esposa o por cualquier otra raz\u00f3n, pero la triste realidad es que Solim\u00e1n, el m\u00e1s grande de los gobernadores otomanos y uno de los hombres de estado m\u00e1s inteligentes y admirables de todos los tiempos, pas\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os de vida sumido en un preocupante estado de melancol\u00eda y descuido personal que lo llev\u00f3 a hincharse desmesuradamente, adem\u00e1s de sembrarlo de man\u00edas y supersticiones.<\/p>\n<p>Una \u00faltima disputa con los Habsburgo llevar\u00e1 a Solim\u00e1n a Hungr\u00eda al frente de sus tropas. La noche anterior al enfrentamiento en Szigetv\u00e1r, en su tienda de campa\u00f1a, un infarto termin\u00f3 con su vida. Su historia, desde entonces y hasta hoy, formar\u00e1 parte de los mitos atemporales tanto en Oriente como en Occidente.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo se public\u00f3 en el n\u00famero 457 de la revista Historia y Vida<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IMPERIO OTOMANO En 1520 acced\u00eda al sultanato otomano Solim\u00e1n I. 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