{"id":60826,"date":"2024-02-13T10:50:35","date_gmt":"2024-02-13T09:50:35","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=60826"},"modified":"2024-02-13T10:50:35","modified_gmt":"2024-02-13T09:50:35","slug":"el-nacimiento-de-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-nacimiento-de-europa\/","title":{"rendered":"El nacimiento de Europa"},"content":{"rendered":"<p>FILOSOF\u00cdA<\/p>\n<p>Fue en el siglo XVIII cuando el cristianismo se transform\u00f3 en Europa. Un cambio que redefinir\u00e1 la pol\u00edtica a escala de un continente y luego del planeta.<\/p>\n<p>Los or\u00edgenes de Europa son m\u00edticos y su \u201cidentidad\u201d es objeto de una profunda controversia. Tambi\u00e9n es necesario examinar lo que est\u00e1 sucediendo en Europa entre los principales fil\u00f3sofos de la Ilustraci\u00f3n que intentan definirla. \u00bfC\u00f3mo se descubri\u00f3, incluso \u201cinvent\u00f3\u201d Europa en su relaci\u00f3n con la alteridad estadounidense, africana o asi\u00e1tica?<\/p>\n<p>Suceder al cristianismo<\/p>\n<p>Pensar en Europa como una unidad de diversidad presupone, en primer lugar, concebirla no s\u00f3lo como una entidad geogr\u00e1fica definida \u2013un \u201ccontinente\u201d, cuya frontera euroasi\u00e1tica est\u00e1 indecisa\u2013 sino tambi\u00e9n como un sujeto de la historia. El historiador brit\u00e1nico Peter Burke sostiene as\u00ed que con la Reforma y la Guerra de los Treinta A\u00f1os, las afirmaciones universalistas del cristianismo se volvieron poco realistas; fue entonces cuando el discurso de la Ilustraci\u00f3n dio origen a Europa (1). Despu\u00e9s de largos conflictos religiosos apareci\u00f3 un per\u00edodo crucial: el Tratado de Utrecht, de 1713, fue la \u00faltima referencia p\u00fablica a la &#8216;Res Publica Christiana&#8217;.<\/p>\n<p>Cuatro razones principales explican por qu\u00e9 el cristianismo fue reemplazado, entre el Renacimiento y la Revoluci\u00f3n, por Europa: el surgimiento de estados soberanos seculares, la revoluci\u00f3n cient\u00edfica, la Reforma y la expansi\u00f3n colonial asociada con el descubrimiento del Nuevo Mundo. Despu\u00e9s de los Grandes Descubrimientos, Europa fue dise\u00f1ada para romper con el modelo de cristianismo heredado de Carlomagno. Ya no se refiere s\u00f3lo a una ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, sino a un proyecto de civilizaci\u00f3n. A partir de ahora, Europa es considerada como un conjunto de soberan\u00edas rivales, el lugar de crecimiento de las ciencias y las artes, del desarrollo del comercio y de la libertad, pero tambi\u00e9n como el territorio donde se dividi\u00f3 el cristianismo y como el punto de partida de la expansi\u00f3n colonial.<\/p>\n<p>Si los proyectos de paz perpetua se remontan a la Edad Media y si la Europa erudita data del Renacimiento, la Europa de los salones, de las academias y de las logias mas\u00f3nicas apareci\u00f3, pues, en el siglo XVIII, gracias a una circulaci\u00f3n y una comunicaci\u00f3n de las elites sin precedentes. Pero el nuevo concepto de Europa no es el simple producto de un contexto favorable: porque \u00bfc\u00f3mo pensar en la unidad de esta diversidad de soberan\u00edas, monarqu\u00edas y rep\u00fablicas, Estados cat\u00f3licos y Estados protestantes, reinos y vestigios de imperio? \u00bfC\u00f3mo podemos pensar en el todo m\u00e1s all\u00e1 de divisiones y cismas? \u00bfExiste, a pesar de las disensiones y divisiones, un \u201cgenio\u201d de Europa, capaz de unir sus dimensiones griega y latina, romana y b\u00e1rbara, occidental y oriental y luego, despu\u00e9s de la Reforma, cat\u00f3lica y protestante?<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de libertad<\/p>\n<p>Por primera vez, ciertos fil\u00f3sofos de la Ilustraci\u00f3n intentaron concebir el \u201cesp\u00edritu\u201d de Europa a partir de su historia (2). Se trataba de pensar el advenimiento de la modernidad europea siguiendo una historia com\u00fan, m\u00e1s all\u00e1 de las historias singulares de los Estados-naci\u00f3n. Esta teor\u00eda fue formulada por primera vez en &#8216;Sobre el esp\u00edritu de las leyes&#8217; de Montesquieu: por un lado, Europa parece ser el caldo de cultivo de la libertad pol\u00edtica; su \u201cesp\u00edritu de libertad\u201d se opondr\u00eda incluso al \u201cgenio de la servidumbre\u201d asi\u00e1tico. Al esbozar el espacio de un continente extenso (su frontera oriental incluye Moscovia y parte de Turqu\u00eda), en &#8216;El esp\u00edritu de las leyes&#8217; destaca las caracter\u00edsticas clim\u00e1ticas, geogr\u00e1ficas y topogr\u00e1ficas que la predisponen a la moderaci\u00f3n. Por otra parte, Montesquieu no concibe la unidad de Europa como una unificaci\u00f3n por el imperio o por una forma de confederaci\u00f3n, dotada de un tribunal para arbitrar las disputas (como quer\u00eda en su momento el abad de Saint-Pierre). Si bien conserv\u00f3 su diversidad cultural, Europa se unific\u00f3 mediante el crecimiento del comercio, una caracter\u00edstica dominante de las sociedades europeas anteriormente moldeadas por la romanidad, el cristianismo y luego el feudalismo. Porque donde la guerra separa a las personas, se supone que el comercio las une, gracias a la satisfacci\u00f3n rec\u00edproca de sus necesidades e intereses.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los Estados que la componen, Europa se considera ahora una sociedad civil: \u201cUn pr\u00edncipe cree que ser\u00e1 mayor gracias a la ruina de un Estado vecino. \u00a1Al contrario! En Europa las cosas son de tal modo que todos los estados dependen unos de otros. Francia necesita la opulencia de Polonia y Moscovia, como Guyenne necesita a Breta\u00f1a, y Breta\u00f1a necesita a Anjou. Europa es un Estado formado por varias provincias\u201d (Montesquieu, &#8216;Mes Pens\u00e9es&#8217;, 318).<\/p>\n<p>Una sociedad de personas<\/p>\n<p>La unidad de Europa es la de una sociedad antes que la de una comunidad pol\u00edtica. \u00c9sta es tambi\u00e9n la lecci\u00f3n que saca Rousseau, en un texto donde resume y defiende (antes de criticar) la propuesta del abad de Saint-Pierre que desea establecer a trav\u00e9s de las instituciones una \u201cpaz perpetua\u201d en Europa. Seg\u00fan el &#8216;Extracto del proyecto de paz perpetua&#8217; del Sr. Abad de Saint-Pierre, la historia ha creado un espacio cultural donde las personas se encuentran, lo quieran o no, atrapadas en una comunidad de destino. Esta \u201csociedad de los Pueblos de Europa\u201d existe desde el Imperio Romano, que tras sus conquistas otorg\u00f3 la ciudadan\u00eda a todos sus s\u00fabditos y estableci\u00f3 un derecho \u00fanico. Fue fortalecido por el cristianismo, aunque en peligro por la disputa entre el Sacerdocio y el Imperio. El fil\u00f3sofo ve aqu\u00ed el surgimiento de las causas de la aparici\u00f3n de una \u201csociedad real\u201d dotada de una moral com\u00fan, e incluso en cierta medida de un derecho com\u00fan: \u201cTodas estas causas combinadas desde Europa, no s\u00f3lo como Asia o \u00c1frica, un conjunto ideal de pueblos, que no tienen m\u00e1s que un nombre en com\u00fan, sino una sociedad real que tiene su religi\u00f3n, su moral, sus costumbres e incluso sus leyes, de las que ninguno de los pueblos que la componen puede desviarse sin causar inmediatamente problemas\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la alianza temporal de pr\u00edncipes, \u00bfpuede Europa constituirse en una confederaci\u00f3n de pueblos para evitar conflictos territoriales y guerras incesantes? \u00bfDeber\u00eda unirse mediante un contrato social europeo? Siguiendo a Rousseau, Kant formalizar\u00e1 la respuesta: dado que las monarqu\u00edas tienden estructuralmente a la guerra, los Estados europeos deben primero volverse republicanos; entonces ser\u00e1 realista su unificaci\u00f3n en un organismo pol\u00edtico federal.<\/p>\n<p>Una gran historia de civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, Europa s\u00f3lo parece buscar garantes de la paz en su propio territorio para exportar sus rivalidades coloniales al resto del mundo. Aunque condenan la esclavitud y la conquista de territorios extraeuropeos, varios fil\u00f3sofos incluso elogian la aparici\u00f3n de una forma comercial de colonizaci\u00f3n practicada por determinadas naciones europeas (Portugal, Holanda, Inglaterra). Las \u201cleyes de Europa\u201d que enuncian parecen justificar las asimetr\u00edas econ\u00f3micas a favor de las metr\u00f3polis. De ah\u00ed a llevar a juicio a los autores de la Ilustraci\u00f3n, s\u00f3lo hay un paso: \u00bfno inventaron una gran narrativa de la civilizaci\u00f3n de la que Europa es el lugar privilegiado?<\/p>\n<p>Sin negar la existencia de numerosas reflexiones sobre el \u201cexcepcionalismo\u201d europeo, es importante evitar la caricatura. Ciertamente, las primeras versiones de la \u201cfilosof\u00eda de la historia\u201d ensalzaron los m\u00e9ritos de una Europa que finalmente emerg\u00eda de la oscuridad de la ignorancia y la superstici\u00f3n, el despotismo y el fanatismo, que la mayor\u00eda de los dem\u00e1s pueblos siguen sufriendo. El \u201cprogreso del esp\u00edritu humano\u201d encuentra en Europa un caldo de cultivo favorito. Pero con el &#8216;Essai sur les m\u0153urs&#8217; (1756), Voltaire tambi\u00e9n hace una cr\u00edtica de la historia providencialista a la Bossuet: de ahora en adelante, Europa ya no es el sujeto natural de la historia universal; es una civilizaci\u00f3n entre otras que viene, en el orden de exposici\u00f3n de la obra, despu\u00e9s de China y la India. La historia de la Europa moderna nacida de la ca\u00edda del Imperio Romano no es s\u00f3lo la de la emancipaci\u00f3n (victoria de la ilustraci\u00f3n sobre la superstici\u00f3n, de la civilizaci\u00f3n sobre la barbarie, de la educaci\u00f3n sobre la crueldad, de las ciencias y las artes sobre la ignorancia, de la libertad sobre la servidumbre y la servidumbre feudal). La invenci\u00f3n de \u201cla historia de Europa\u201d atestigua tambi\u00e9n sus errores (las Cruzadas, la Inquisici\u00f3n, el exterminio de los amerindios, la reducci\u00f3n a la servidumbre de los africanos) y sus regresiones (las guerras de religi\u00f3n).<\/p>\n<p>Voltaire cuestiona, sobre todo, el eurocentrismo dominante: si recurre a otros modelos de civilizaci\u00f3n m\u00e1s antiguos (China en particular); o bien invierte los papeles denunciando, siguiendo a Montaigne, la postura de los \u201ccivilizados\u201d, m\u00e1s b\u00e1rbaros que los que \u00e9l llama \u201csalvajes\u201d; o que rehabilita a los viejos enemigos (el Imperio Otomano, porque quienes tomaron Constantinopla eran m\u00e1s cultos y m\u00e1s tolerantes que los cristianos de la misma \u00e9poca); o, finalmente, que desestabiliza costumbres consideradas perennes (la nobleza hereditaria no representa m\u00e1s que una costumbre absurda, que nueve d\u00e9cimas partes del mundo ignoran con raz\u00f3n). En este sentido, el laborioso progreso de la raz\u00f3n en Europa no la convierte en la cuna de la civilizaci\u00f3n, ni siquiera en su lugar privilegiado de expansi\u00f3n: la reflexi\u00f3n sobre el futuro de las civilizaciones despu\u00e9s de la expansi\u00f3n colonial atestigua una profunda ambivalencia con respecto al ascenso de Europa. Incluso antes de Diderot y su contribuci\u00f3n a la &#8216;Historia de las dos Indias&#8217; de Raynal, los propios Montesquieu y Rousseau nunca dejaron de denunciar sus tendencias hegem\u00f3nicas y la victoria en su seno del deseo de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por tanto, debemos volver a la unidad de la \u201cgran narrativa\u201d de la civilizaci\u00f3n europea. A la hora de analizar el aporte de la aristocracia feudal respecto a la de las ciudades, los abogados y la burgues\u00eda en ascenso, aparecen profundas controversias. Lo mismo ocurre con la naturaleza de la emancipaci\u00f3n prometida por la Europa moderna: a quienes promueven un modelo lineal de liberaci\u00f3n de los pueblos (sustituci\u00f3n del feudalismo por el comercio, apoyado por la formaci\u00f3n de monarqu\u00edas centralizadas, en Voltaire o Robertson en particular) se oponen a los fil\u00f3sofos que insisten en la decadencia que se inici\u00f3 con el surgimiento del absolutismo (este es el caso de Montesquieu). Finalmente, la gran historia de la emancipaci\u00f3n s\u00f3lo puede tener sentido si integra la cuesti\u00f3n de la colonizaci\u00f3n y el estatus de los nuevos imperios.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, las diferencias son profundas entre quienes apoyan la expansi\u00f3n territorial esperando sus virtudes civilizadoras y quienes temen, bajo el pretexto de la expansi\u00f3n de la Ilustraci\u00f3n, el regreso de la barbarie. En su &#8216;Legislaci\u00f3n oriental&#8217; (1778), Anquetil-Duperron lanza as\u00ed una salva de cr\u00edticas contra cualquier visi\u00f3n ingenua del \u201cdespotismo oriental\u201d. Europa no s\u00f3lo no puede reclamar superioridad en los campos de la ciencia, las artes, la agricultura y el comercio (donde a China y la India no se presentan el retraso que se les atribuye), sino que tampoco puede reclamar una superioridad pol\u00edtica real. El eurocentrismo est\u00e1 subvertido. En la historia, la conducta de los europeos pone en duda el valor de su civilizaci\u00f3n: \u201cAdmito, en primer lugar, que los indios descuidan ciertos medios de enriquecerse que el inter\u00e9s podr\u00eda indicarles. Por ejemplo, todav\u00eda no se ha intentado establecer como comercio regulado la venta de carne humana que en Europa se llama trata de esclavos. En esto est\u00e1n menos avanzados que nosotros\u00bb-<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>(1) Voir Peter Burke, \u00abFoundation myths and collective identities in Early Modern Europe\u00bb, in Bo Strath (ed.), Europe and the Other and Europe as the Other, Presses Interuniversitaires Europ\u00e9ennes, 2000.<\/p>\n<p>(2) Voir J.G.A. Pocock, \u00ab Some Europes in Their History \u00bb, in Anthony Pagden (ed.), The Idea of Europe. From Antiquity to the European Union, Cambridge University Press, 2002 ; Antoine Lilti et C\u00e9line Spector (dir.), Penser l\u2019Europe au 18e si\u00e8cle. Commerce, Civilisation, Empire, Oxford University Press Studies on the Enlightenment, 2014.<\/p>\n<p>Expedientes Mayores N\u00b0 56 &#8211; Septiembre-Octubre-Noviembre 2019<\/p>\n<p>SCIENCES HUMAINES<\/p>\n<p>La naissance de l&#8217;Europe<\/p>\n<p>C\u00e9line Spector<\/p>\n<p>Grands Dossiers N\u00b0 56 &#8211; Septembre-octobre-novembre 2019<\/p>\n<p>scienceshumaines.com\/la-naissance-de-l-europe_fr_41275.html?utm_source=brevo&amp;utm_campaign=NL240205&amp;utm_medium=email<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FILOSOF\u00cdA Fue en el siglo XVIII cuando el cristianismo se transform\u00f3 en Europa. Un cambio que redefinir\u00e1 la pol\u00edtica a escala de un continente y luego del planeta. Los or\u00edgenes de Europa son m\u00edticos y su \u201cidentidad\u201d es objeto de una profunda controversia. Tambi\u00e9n es necesario examinar lo que est\u00e1 sucediendo en Europa entre los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":60827,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-60826","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El nacimiento de Europa - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El nacimiento de Europa - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"FILOSOF\u00cdA Fue en el siglo XVIII cuando el cristianismo se transform\u00f3 en Europa. Un cambio que redefinir\u00e1 la pol\u00edtica a escala de un continente y luego del planeta. Los or\u00edgenes de Europa son m\u00edticos y su \u201cidentidad\u201d es objeto de una profunda controversia. Tambi\u00e9n es necesario examinar lo que est\u00e1 sucediendo en Europa entre los [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-02-13T09:50:35+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/download.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"225\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"225\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Celine Spector\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"10 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\"},\"headline\":\"El nacimiento de Europa\",\"datePublished\":\"2024-02-13T09:50:35+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/\"},\"wordCount\":2135,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/02\\\/download.jpg\",\"articleSection\":[\"Munduan Barna\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/\",\"name\":\"El nacimiento de Europa - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/02\\\/download.jpg\",\"datePublished\":\"2024-02-13T09:50:35+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/02\\\/download.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/02\\\/download.jpg\",\"width\":225,\"height\":225},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/el-nacimiento-de-europa\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El nacimiento de Europa\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/miren\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El nacimiento de Europa - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El nacimiento de Europa - Nabarralde","og_description":"FILOSOF\u00cdA Fue en el siglo XVIII cuando el cristianismo se transform\u00f3 en Europa. Un cambio que redefinir\u00e1 la pol\u00edtica a escala de un continente y luego del planeta. Los or\u00edgenes de Europa son m\u00edticos y su \u201cidentidad\u201d es objeto de una profunda controversia. Tambi\u00e9n es necesario examinar lo que est\u00e1 sucediendo en Europa entre los [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2024-02-13T09:50:35+00:00","og_image":[{"width":225,"height":225,"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/download.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Celine Spector","Tiempo de lectura":"10 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0"},"headline":"El nacimiento de Europa","datePublished":"2024-02-13T09:50:35+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/"},"wordCount":2135,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/download.jpg","articleSection":["Munduan Barna"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/","name":"El nacimiento de Europa - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/download.jpg","datePublished":"2024-02-13T09:50:35+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/#primaryimage","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/download.jpg","contentUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/download.jpg","width":225,"height":225},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-nacimiento-de-europa\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El nacimiento de Europa"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/miren\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60826","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60826"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60826\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60829,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60826\/revisions\/60829"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/60827"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60826"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60826"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60826"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}