{"id":60330,"date":"2023-12-12T11:30:18","date_gmt":"2023-12-12T10:30:18","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=60330"},"modified":"2023-12-12T11:30:18","modified_gmt":"2023-12-12T10:30:18","slug":"el-ultimo-prusiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-ultimo-prusiano\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo prusiano"},"content":{"rendered":"<p>Ha muerto el hombre responsable de la arquitectura mundial recientemente hundida con la guerra de Ucrania. Henry Kissinger y yo compart\u00edamos formaci\u00f3n y temas de inter\u00e9s: \u00e9ramos dos historiadores especializados en el siglo XIX y, aunque \u00e9l nunca tuvo la deferencia de echarle un vistazo a ninguno de mis art\u00edculos, yo me le\u00ed, entre otros, su tesis sobre el Congreso de Viena y su sobrevalorado e irregular &#8216;Diplomacy&#8217;. De hecho, mis antiguos alumnos deb\u00edan soportar que, a pesar de todas las consignas habituales de condena moral de la izquierda, sus libros estuvieron en la bibliograf\u00eda de los cursos de relaciones internacionales, as\u00ed como escuchar de mis labios una imagen equilibrada del personaje hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Kissinger fue el \u00faltimo prusiano o el \u00faltimo aut\u00e9ntico alem\u00e1n. Su emigraci\u00f3n forzada a Estados Unidos con 15 a\u00f1os para huir del r\u00e9gimen nazi acentu\u00f3 su marcada identidad centroeuropea y siempre se neg\u00f3 a ser un estadounidense: detestaba su vulgaridad democr\u00e1tica y el \u00fanico rol que pod\u00eda asumir en la nueva sociedad fue el de mandar\u00edn. Era un acad\u00e9mico de la \u00e9lite universitaria y parte de su \u00e9xito personal y pol\u00edtico fue interpretar ese papel para la prensa y el gran p\u00fablico. Era la encarnaci\u00f3n de ese personaje secundario de muchas pel\u00edculas, el profesor con acento germ\u00e1nico, que, por ejemplo, era un rol menor recurrente en los filmes de otro exiliado como Billy Wilder.<\/p>\n<p>Sus \u00eddolos fueron Metternich y Bismarck y su obsesi\u00f3n la estabilidad de Europa. Para \u00e9l, en el mundo no hab\u00eda m\u00e1s que el orden y la seguridad europea y toda su labor no persigui\u00f3 tanto la hegemon\u00eda de Estados Unidos como un empate t\u00e9cnico con la URSS que garantizara el equilibrio continental. Berl\u00edn era su prioridad y lo desconoc\u00eda absolutamente todo del resto de pa\u00edses, a pesar de su impostura intelectual como erudito orientalista de sus \u00faltimos a\u00f1os. No se trataba s\u00f3lo de menospreciar las civilizaciones asi\u00e1ticas, el mundo \u00e1rabe, Oriente Pr\u00f3ximo\u2026 su concepto de occidente, como buen prusiano, se limitaba al mundo anglo-germ\u00e1nico del que los pueblos latinos no formaban parte. Su ignorancia respecto a Am\u00e9rica Latina impact\u00f3 incluso a los pol\u00edticos de la oposici\u00f3n en Allende que buscaron su colaboraci\u00f3n para organizar un golpe de estado, como explica Robert Dallek en &#8216;Partners in Power&#8217;. Evidentemente, la ignorancia comportaba una absoluta indiferencia por las vidas de esos pobres desgraciados que no hab\u00edan sido bendecidos con la &#8216;Kultur&#8217; de una civilizaci\u00f3n superior. En el coraz\u00f3n de Henry Kissinger, Europa brillaba con su m\u00e1s pura intensidad.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, toda su pol\u00edtica consisti\u00f3 en desplegar el caos, la destrucci\u00f3n y la muerte en Asia y Am\u00e9rica Latina, pero con el objetivo de mantener a Europa como su ut\u00f3pico jard\u00edn de la civilizaci\u00f3n, a pesar de ser el escenario principal de lucha entre los dos bloques durante el principio de la guerra fr\u00eda. Sus esfuerzos, de hecho, fueron un \u00e9xito, porque no se conocieron choques o tensiones como la Primavera de Praga o la invasi\u00f3n de Checoslovaquia. Las esferas de influencia se respetaron hasta cristalizar en el tratado de Helsinki de 1975, aut\u00e9ntico punto final no s\u00f3lo de la guerra fr\u00eda, sino tambi\u00e9n de la Segunda Guerra Mundial. Los acuerdos fueron posibles porque su pol\u00edtica hiperagresiva e intervencionista en todos los lugares del mundo pretend\u00eda recortar la influencia sovi\u00e9tica para reducir sus espacios de acci\u00f3n. Los quer\u00eda negociando en la otra parte de la mesa aislados y desesperados por hacer cualquier concesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El punto tragic\u00f3mico de la historia es que ahora sabemos, gracias a la apertura de los archivos rusos, que la URSS siempre estuvo desesperada por firmar algo parecido al tratado de Helsinki desde 1945. Nos podr\u00edamos haber ahorrado los 30 a\u00f1os de guerra fr\u00eda con sus tensiones, guerras civiles y miles de muertes; sin embargo, si lo comparamos con la primera mitad del siglo XX, todav\u00eda se hicieron las cosas de una forma razonablemente pac\u00edfica\u2026 para los europeos. Europa estaba en el centro del mundo, era el centro de la historia y todos los conflictos que se suced\u00edan en los dem\u00e1s continentes eran consecuencia o estaban condicionados por los intereses que ambas superpotencias ten\u00edan en Europa. Mucho se ha escrito sobre la decadencia de Europa despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, pero, en esta decadencia, todav\u00eda \u00e9ramos los protagonistas y todo giraba sobre nosotros. Kissinger formaba parte de ese mundo y, para \u00e9l, la \u00fanica cultura que exist\u00eda era la europea. Esto significaba que la posteridad la escribir\u00edamos los europeos y nosotros har\u00edamos de \u00e9l un Metternich o un Bismarck. En Estados Unidos se puede hacer mucho dinero, pero nosotros seguimos concediendo los premios Nobel.<\/p>\n<p>Kissinger fue tan alem\u00e1n, tan europeo, que fue el Secretario de Estado m\u00e1s antisemita y antisionista de la historia. Como a otros muchos jud\u00edos asimilados, le repugnaba la utop\u00eda agrarista del sionismo y su artificial pretensi\u00f3n de arraigar en Palestina como si pudiera dejar de ser centroeuropeo y convertirse en levantino de la noche a la ma\u00f1ana. Era, sin lugar a dudas, el \u00faltimo alem\u00e1n formado antes del crimen colectivo del Holocausto. Un extra\u00f1o esp\u00e9cimen congelado en el tiempo, una antinomia viviente, el alem\u00e1n jud\u00edo que, por ser jud\u00edo, pod\u00eda seguir siendo alem\u00e1n sin tener ning\u00fan sentimiento de culpa por serlo. Un desarraigo que tambi\u00e9n le permit\u00eda ignorar a todo el resto de la humanidad como un estadista decimon\u00f3nico que hac\u00eda y deshac\u00eda imperios; pero sin interpretar nunca un personaje caricaturesco como hac\u00eda Churchill.<\/p>\n<p>Kissinger, sencillamente, sent\u00eda una as\u00e9ptica ignorancia por cualquier vida fuera de su reducido mundo. Fuera de sus muros s\u00f3lo hab\u00eda b\u00e1rbaros incapaces de cualquier avance cient\u00edfico, pol\u00edtico o cultural relevante y sus vidas no ten\u00edan ning\u00fan valor, porque s\u00f3lo la cultura occidental, germ\u00e1nica, con su marcada conciencia de la individualidad dignifica la existencia. De hecho, cuando hablamos de la dignidad de la vida humana y utilizamos la ret\u00f3rica kantiana de los derechos humanos, estamos utilizando este marco mental y, por eso, s\u00f3lo nosotros disfrutamos de unos derechos que son universales para los occidentales. Es la m\u00fasica de nuestra cultura, la melod\u00eda que siempre estuvo en la cabeza de Kissinger, a pesar de que cada vez su tarar\u00e1 es m\u00e1s imperceptible porque el centro de gravedad del mundo se ha trasladado al oc\u00e9ano pac\u00edfico.<\/p>\n<p>EL M\u00d3N<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha muerto el hombre responsable de la arquitectura mundial recientemente hundida con la guerra de Ucrania. 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