{"id":59829,"date":"2023-09-27T12:30:27","date_gmt":"2023-09-27T11:30:27","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=59829"},"modified":"2023-09-27T12:30:27","modified_gmt":"2023-09-27T11:30:27","slug":"las-misiones-de-la-america-colonial-utopia-estrangulada-o-ambicion-de-los-jesuitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/las-misiones-de-la-america-colonial-utopia-estrangulada-o-ambicion-de-los-jesuitas\/","title":{"rendered":"Las misiones de la Am\u00e9rica colonial: \u00bfutop\u00eda estrangulada o ambici\u00f3n de los jesuitas?"},"content":{"rendered":"<p>Casi doscientos a\u00f1os, de principios del siglo XVII a finales del XVIII, duraron las reducciones, la obra m\u00e1s famosa de los jesuitas en el coraz\u00f3n de Sudam\u00e9rica<\/p>\n<p>Hacia 1610, cuando los jesuitas iniciaron su tarea en lo que hoy es Paraguay, entonces posesi\u00f3n del Imperio espa\u00f1ol, la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica empezaba a desconfiar de las encomiendas, el sistema que hab\u00eda impuesto unos a\u00f1os antes para cuidar y evangelizar a los nativos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Estos ind\u00edgenas americanos, los \u201cindios\u201d, hab\u00edan sido encomendados a los espa\u00f1oles que, con \u00e1nimo de conquista, hab\u00edan llegado poco tiempo antes al continente reci\u00e9n descubierto. El rey, para premiar a aquellos aventureros, les conced\u00eda el dominio de tierras y la posesi\u00f3n de indios vinculados a ellas. Los privilegiados pod\u00edan utilizarlos como sirvientes y trabajadores manuales en sus haciendas, pero deb\u00edan proteger sus vidas, as\u00ed como su formaci\u00f3n moral, y bautizarlos lo m\u00e1s pronto posible.<\/p>\n<p>El sistema de las encomiendas mostr\u00f3 enseguida sus debilidades. La mayor\u00eda de los colonizadores seglares apenas se interesaba por la vida y la educaci\u00f3n de los ind\u00edgenas, que acababan esclavizados. En realidad, aunque estos dispon\u00edan de la protecci\u00f3n te\u00f3rica de las generosas \u201cleyes de Indias\u201d, en la pr\u00e1ctica no ten\u00edan libertad ni derecho alguno.<\/p>\n<p>El fracaso evidente del sistema, criticado con energ\u00eda por escritores como fray Bartolom\u00e9 de las Casas, produjo un cambio de actitud en las autoridades de la metr\u00f3poli, especialmente en la corte y en el Consejo de Indias. En lugar de fomentar el reclutamiento de ind\u00edgenas por parte de seglares, los gobernantes hispanos ayudaron a las \u00f3rdenes religiosas que se hab\u00edan trasladado a Am\u00e9rica con objetivos misionales. Estas intentaban \u201creducir\u201d y convertir al cristianismo a los indios dispersos, muchas veces n\u00f3madas y casi salvajes, reuni\u00e9ndolos en colectividades urbanas, las llamadas \u201creducciones\u201d.<\/p>\n<p>Los misioneros pretend\u00edan que aquellos indios aprendiesen a vivir sin problemas en el seno de comunidades pac\u00edficas, independientes de cualquier poder pol\u00edtico constituido y con una autonom\u00eda econ\u00f3mica que les permitiese sobrevivir sin ayuda exterior. Los habitantes de estas reducciones se dedicaban a un trabajo f\u00edsico y productivo, por ejemplo el cultivo del mate, la molienda de la mandioca o la obtenci\u00f3n de az\u00facar de ca\u00f1a. Los misioneros controlaban estas labores y velaban por la seguridad de unos nativos alejados de su entorno natural.<\/p>\n<p>Los primeros religiosos en crear reducciones en Am\u00e9rica fueron los franciscanos. Tambi\u00e9n los dominicos, los agustinos y los mercedarios abrieron misiones en Sudam\u00e9rica. Pero fueron los jesuitas los que destinaron m\u00e1s esfuerzo a aquel objetivo y los que tuvieron un \u00e9xito m\u00e1s espectacular y duradero.<\/p>\n<p>Las reducciones del Paraguay han pasado a la historia como un ejemplo casi \u00fanico de utop\u00eda llevada a la pr\u00e1ctica, una muestra, seg\u00fan parece, de sociedad libre, democr\u00e1tica y pac\u00edfica. La aventura se llev\u00f3 a cabo sin muchas dificultades. El propio Voltaire, tan poco amigo de los jesuitas, lo reconoci\u00f3 as\u00ed en su obra Ensayo sobre las costumbres. Escribi\u00f3 que eran \u201cun gran triunfo de la humanidad\u201d, y lo hizo en el siglo XVIII, cuando las reducciones todav\u00eda exist\u00edan y pod\u00edan ser visitadas.<\/p>\n<p>Un r\u00e1pido desarrollo<\/p>\n<p>El primer padre provincial de aquellas tierras fue el jesuita Diego de Torres, que hab\u00eda llegado de Espa\u00f1a con algo m\u00e1s de cuarenta compa\u00f1eros al comenzar el siglo XVII. El arist\u00f3crata espa\u00f1ol Hernandarias de Saavedra gobernaba entonces las tierras que se extienden a ambos lados de los r\u00edos Uruguay y Paran\u00e1 (correspondientes al actual Paraguay, al Brasil meridional y al norte de Argentina), y all\u00ed se instalaron los religiosos.<\/p>\n<p>De acuerdo con el virrey del Per\u00fa, m\u00e1xima autoridad en aquella zona, el gobernador deseaba favorecer la labor de los misioneros para eliminar las nocivas encomiendas. Fue por ello que concert\u00f3 un pacto con el padre Torres: los jesuitas agrupar\u00edan en poblados y adoctrinar\u00edan y bautizar\u00edan a todos los indios n\u00f3madas dispersos por esta regi\u00f3n, en especial a los guaran\u00edes, pero tambi\u00e9n a los itatines, tup\u00edes y otros grupos \u00e9tnicos menos numerosos.<\/p>\n<p>Los poblados se organizar\u00edan como sociedades que podr\u00edan calificarse de democr\u00e1ticas, con unas autoridades civiles escogidas de entre su misma poblaci\u00f3n. Todas ellas ejerc\u00edan su mandato durante doce meses bajo la discreta tutela de los fundadores de la misi\u00f3n. Las reducciones se constituyeron muy pronto con el inter\u00e9s de todos los participantes. No result\u00f3 excesivamente dif\u00edcil atraer a unos habitantes que ve\u00edan una r\u00e1pida mejora en su situaci\u00f3n material.<\/p>\n<p>Al principio, los misioneros procuraban respetar las costumbres de los ind\u00edgenas, y eran especialmente respetuosos con su lenguaje hablado. Las normas de la civilizaci\u00f3n europea no fueron introducidas hasta mucho tiempo despu\u00e9s, intentando que no provocaran rechazo. Ya avanzada la historia de las reducciones, el espa\u00f1ol fue ense\u00f1ado y practicado entre los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Se ha dicho que un espectador imparcial presente en aquel lugar habr\u00eda tenido la impresi\u00f3n de hallarse en un mundo sin problemas. Pero exist\u00edan las amenazas externas.<\/p>\n<p>El padre Ruiz Montoya habla de \u201cmamelucos\u201d para referirse a los colonizadores portugueses y a ciertos mestizos del vecino Brasil, que, especialmente desde la ciudad de S\u00e3o Paulo, organizaban expediciones de rapi\u00f1a (llamadas entonces \u201cmalocas\u201d) a las tierras occidentales para obtener riquezas y hombres y mujeres j\u00f3venes que pudieran ser vendidos como esclavos a los traficantes europeos.<\/p>\n<p>Los habitantes de las reducciones no ten\u00edan armas para defenderse y sucumb\u00edan f\u00e1cilmente a los arcabuces y la ferocidad de los paulistas. Muchos jesuitas, a pesar del car\u00e1cter combativo de su orden, repet\u00edan la consigna del santo Thomas Becket: \u201cLa Iglesia no ha de ser defendida como una fortaleza\u201d. De ese esp\u00edritu pacifista se aprovechaban numerosos mercenarios violentos y comerciantes sin escr\u00fapulos.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que hicieron algunos padres a la cabeza de estas reducciones amenazadas fue cambiar su localizaci\u00f3n, traslad\u00e1ndolas a zonas m\u00e1s cercanas a las guarniciones espa\u00f1olas, a las que en caso necesario pod\u00edan pedir ayuda para defenderlas de los portugueses.<\/p>\n<p>En 1642 la situaci\u00f3n cambi\u00f3. Ruiz Montoya, trasladado a Espa\u00f1a, obtuvo permiso de sus superiores para comprar armas de fuego y suministrarlas a los indios de las reducciones, a quienes inmediatamente se ense\u00f1\u00f3 su uso. Los pac\u00edficos guaran\u00edes sorprendieron a los misioneros al demostrar que, con un arcabuz en la mano, eran capaces de defender con \u00e9xito su vida, su familia y su casa. Las malocas dejaron de ser una amenaza.<\/p>\n<p>Caen los jesuitas<\/p>\n<p>Transcurrieron bastantes a\u00f1os sin m\u00e1s problemas que los que suscitaban a veces las propias autoridades civiles, que envidiaban el poder pol\u00edtico y la influencia de los jesuitas en toda la regi\u00f3n. Recelaban de la independencia y prosperidad de las reducciones, puesto que acabaron siendo como un estado (teocr\u00e1tico, pero libre) dentro de otro estado (el mon\u00e1rquico espa\u00f1ol).<\/p>\n<p>La amenaza m\u00e1s seria lleg\u00f3 ya muy entrado el siglo XVIII. Se produjo como consecuencia de la campa\u00f1a contra los jesuitas organizada por la Ilustraci\u00f3n europea y el despotismo ilustrado, encarnado en este caso por los Borbones, dinast\u00eda poderosa en Francia, en Espa\u00f1a y en varios estados de la pen\u00ednsula italiana.<\/p>\n<p>Pol\u00edticos e intelectuales prestigiosos como el portugu\u00e9s Pombal, el franc\u00e9s Choiseul, el italiano Tanucci, ministro en N\u00e1poles, o los espa\u00f1oles Floridablanca, Campomanes y Aranda no cejaron hasta conseguir los decretos de expulsi\u00f3n de los jesuitas en sus respectivos pa\u00edses y, finalmente, la extinci\u00f3n de la orden por parte del papa Clemente XIV en 1773.<\/p>\n<p>La marcha obligada de los jesuitas de las misiones del Paraguay tuvo lugar un a\u00f1o despu\u00e9s de su expulsi\u00f3n de la Espa\u00f1a peninsular, decretada por el rey Carlos III en 1767. La ruina de las reducciones fue inmediata. Su administraci\u00f3n se encarg\u00f3 a un gobernador civil y a unos cl\u00e9rigos o religiosos sin experiencia.<\/p>\n<p>Los ind\u00edgenas, desprovistos de la ayuda y el consejo a los que estaban acostumbrados, abandonaron en masa la mayor parte de las reducciones. Algunos volvieron al campo abierto, a los bosques y a la vida salvaje. Otros, los m\u00e1s preparados, fueron a ejercer un oficio artesano a las grandes ciudades pr\u00f3ximas, Asunci\u00f3n, R\u00edo de Janeiro, Montevideo o Buenos Aires.<\/p>\n<p>En ocho a\u00f1os desaparecieron m\u00e1s de la mitad de las reducciones. Al finalizar el siglo, apenas quedaban, pobres y casi vac\u00edas, unas seis o siete cerca de Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p>Rescate imposible<\/p>\n<p>La restauraci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en 1814 no represent\u00f3 la recuperaci\u00f3n de las reducciones. La situaci\u00f3n pol\u00edtica hab\u00eda cambiado: las antiguas colonias hisp\u00e1nicas, y entre ellas Paraguay, ya luchaban por su independencia. Por otra parte, las misiones de este tipo hab\u00edan perdido para la Iglesia cat\u00f3lica la urgencia que ten\u00edan al principio. Su historia, de m\u00e1s de un siglo y medio de duraci\u00f3n, se daba por concluida.<\/p>\n<p>Pod\u00edan considerarse como aquel \u201cgran triunfo de la humanidad\u201d que clamaba Voltaire, tal vez como el primer intento de alcanzar una utop\u00eda extraordinaria. Pero para los enemigos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas fueron tambi\u00e9n una obra ambiciosa, m\u00e1s preocupada por la obtenci\u00f3n de riquezas materiales y el prestigio de la orden que por el desarrollo de una civilizaci\u00f3n efectiva que pudiera influir en el progreso y la estabilidad de los pueblos ind\u00edgenas una vez lograda su autonom\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo eran las misiones?<\/p>\n<p>Primero se levantaba una iglesia; a un lado, la casa de los padres; y delante de ella una gran plaza con una cruz o con la imagen de un patr\u00f3n en el centro.<\/p>\n<p>En uno de sus flancos se constru\u00eda un edificio que ser\u00eda la escuela y talleres en que los j\u00f3venes recibir\u00edan instrucci\u00f3n en artes y oficios. Al otro lado se erig\u00eda la hospeder\u00eda para hu\u00e9spedes y peregrinos. Y casi nunca faltaba un recinto como enfermer\u00eda u hospicio.<\/p>\n<p>Alrededor de la plaza, en calles rectas, se levantaban las casas de las familias, con un jard\u00edn o huerto trasero y unos pocos animales dom\u00e9sticos reservados al consumo particular.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante de la reducci\u00f3n era el tupamba\u00e9, la tierra de todos, que abarcaba una enorme extensi\u00f3n. En \u00e9l deb\u00edan trabajar los adultos de la reducci\u00f3n unos d\u00edas determinados de la semana. Lo obtenido se repart\u00eda equitativamente entre los trabajadores cuando lo necesitaban. El sobrante pod\u00eda exportarse a otras reducciones o a pueblos para obtener recursos con que comprar materias primas, materiales de construcci\u00f3n o reparaci\u00f3n, telas o nuevas semillas.<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi doscientos a\u00f1os, de principios del siglo XVII a finales del XVIII, duraron las reducciones, la obra m\u00e1s famosa de los jesuitas en el coraz\u00f3n de Sudam\u00e9rica Hacia 1610, cuando los jesuitas iniciaron su tarea en lo que hoy es Paraguay, entonces posesi\u00f3n del Imperio espa\u00f1ol, la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica empezaba a desconfiar de las encomiendas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":59830,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-59829","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Las misiones de la Am\u00e9rica colonial: \u00bfutop\u00eda estrangulada o ambici\u00f3n de los jesuitas? 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