{"id":59000,"date":"2023-07-04T09:50:32","date_gmt":"2023-07-04T08:50:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=59000"},"modified":"2023-07-04T09:50:32","modified_gmt":"2023-07-04T08:50:32","slug":"la-memoria-nunca-muere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-memoria-nunca-muere\/","title":{"rendered":"La memoria nunca muere"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"880\" height=\"495\" class=\"wp-image-59001\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/la-memoria-nunca-muere.jpeg\" alt=\"La memoria nunca muere\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/la-memoria-nunca-muere.jpeg 880w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/la-memoria-nunca-muere-300x169.jpeg 300w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/la-memoria-nunca-muere-768x432.jpeg 768w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/la-memoria-nunca-muere-696x392.jpeg 696w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/la-memoria-nunca-muere-747x420.jpeg 747w\" sizes=\"auto, (max-width: 880px) 100vw, 880px\" \/><\/p>\n<p>Hace alg\u00fan tiempo, Arantza, amiga familiar e hija de un gudari, me don\u00f3 graciosamente un fajo de cartas, que el padre escribi\u00f3 desde la prisi\u00f3n a su familia entre los a\u00f1os 1937 y 1940. Son un verdadero tesoro, cuyo regalo agradezco y aprecio cual p\u00f3cima sagrada para un druida celta.<\/p>\n<p>Su aita se llamaba Jos\u00e9 Arzelus Goikoetxeta (Beasain, 8-9-1908-Donostia, 12-6-2006). Perteneci\u00f3 al batall\u00f3n Saseta, cuyo comandante era Ander Plazaola Artola, hermano del ilustre jesuita Juan Plazaola, reconocido investigador de arte. Ander estuvo casado con la farmac\u00e9utica Mar\u00eda Rezola, con botica en el barrio donostiarra de Gros, hermana de Joseba Rezola, vicepresidente del Gobierno Vasco en el exilio, y de Rufino Rezola, gudari, m\u00e9dico en Kanbo y representante vasco del Consejo de Galeuzca en Santiago durante la II Rep\u00fablica, a\u00f1os de estudiante de medicina en Compostela.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Arzelus fue condenado mediante el consabido juicio-farsa a la pena de muerte, que ser\u00eda conmutada por la de cadena perpetua. Tras pasar por las c\u00e1rceles de Donostia, Santo\u00f1a y el Puerto de Santa Mar\u00eda, saldr\u00eda en libertad atenuada el 3 de septiembre de 1940.<\/p>\n<p>Las cartas, dirigidas a sus hermanas y madre, no reflejan ning\u00fan atisbo de cr\u00edtica interna, pues eran le\u00eddas por la direcci\u00f3n y estaban selladas por la censura militar. Simplemente, revelan el quehacer cotidiano del preso, las perentorias necesidades de ropa, alimentaci\u00f3n y dinero, el ansia de noticias externas y los sentimientos de nostalgia por la separaci\u00f3n. Sin embargo, hay una que me llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n e, incluso asombro, aunque tampoco extra\u00f1eza. Est\u00e1 sellada el 18 de febrero de 1938 desde el penal de Santo\u00f1a y en la portada aparecen las efigies de Hitler, Franco y Mussolini por este orden, como pueden comprobar en la fotograf\u00eda adjunta. Bajo las im\u00e1genes tres gritos altamente simb\u00f3licos: !Heil Hitler!!Viva Espa\u00f1a! y !Viva L\u2019Italia! Incluso la palabra, tarjeta postal, se incluye en los tres idiomas, postkarte y cartolina postale. La tarjeta fue editada en una imprenta de Vigo.<\/p>\n<p>Semejante documento muestra a las claras la n\u00edtida connivencia del r\u00e9gimen franquista con los otros dos reg\u00edmenes totalitarios europeos, el nazi alem\u00e1n y el fascista italiano. Por si todav\u00eda existe alg\u00fan historiador revisionista que intenta edulcorar el franquismo negando su car\u00e1cter fascista, esta sencilla tarjeta lo desmiente con rotundidad.<\/p>\n<p>Este manojo de tarjetas es un tesoro y a la vez un aguij\u00f3n de la memoria en un momento peligroso. Alg\u00fan candidato a la presidencia del gobierno espa\u00f1ol, nacido en un pueblo gallego perteneciente a dos provincias y tres municipios, ha afirmado que derogar\u00e1 la ley de memoria democr\u00e1tica si alcanza tan alto cargo. Si a ello sumamos que gobernar\u00e1 previsiblemente en coalici\u00f3n con la ultraderecha heredera del franquismo, el peligro est\u00e1 servido en bandeja de plata.<\/p>\n<p>No puede quedar impune la memoria de gudaris como Jos\u00e9 Arzelus. La memoria es un bien inmaterial comunal a preservar. Un pueblo sin memoria padece un alzh\u00e9imer colectivo y est\u00e1 a punto de desaparecer en el abismo insondable de la historia. No debemos dejar que nos la roben los ladrones de la dignidad ni tampoco que la muerdan los perros rabiosos de la desmemoria interesada.<\/p>\n<p>En la llamada Transici\u00f3n, pretextando la amenaza real o ficticia de los espadones castrenses, se efectu\u00f3 un complejo y bien dise\u00f1ado encaje de la reforma pactada. Esta implicaba aparcar indefinidamente la revisi\u00f3n del pasado republicano, de la guerra civil, del exilio y de la represi\u00f3n franquista, en aras de una imperiosa reconciliaci\u00f3n nacional. Se aplicaba el consabido t\u00f3pico de guerra fratricida al conflicto provocado por los sublevados, achac\u00e1ndolo a la falta de civismo de los Pueblos del Estado, a la insuficiencia para la convivencia social, a la estulticia de la masa com\u00fan y a la incapacidad cong\u00e9nita ib\u00e9rica para el ejercicio de la democracia.<\/p>\n<p>Esta vergonzosa y calculada estrategia produjo una ocultaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica colectiva, arropada bajo el manto de las bondades del nuevo r\u00e9gimen constitucional. La Transici\u00f3n democr\u00e1tica derrot\u00f3 a las v\u00edctimas por segunda vez, al convertirlas de nuevo en v\u00edctimas del silencio y del olvido. Esta h\u00e1bil operaci\u00f3n cosi\u00f3 eficazmente el tejido social y no pudo ser contrarrestada por una minor\u00eda de historiadores que, una y otra vez, contra viento y marea, nos esforz\u00e1bamos por resucitar de ese forzado letargo el pulso de la memoria.<\/p>\n<p>Es cierto que una represi\u00f3n multiforme afect\u00f3 a las capas m\u00e1s bajas del pueblo espa\u00f1ol, pero alcanz\u00f3 una triple intensidad pol\u00edtica, social y nacional, en los pueblos perif\u00e9ricos del Estado, en Catalunya, Euskal Herria y Galicia. En Galicia la represi\u00f3n fue un tumor permanente, silencioso y adherido al imaginario colectivo, que intermitentemente revive y aventa la ceniza de la memoria. Pr\u00e1cticamente no hubo guerra, como en Nafarroa, y los vencedores utilizaron t\u00e1cticas de verdadero exterminio, selectivo en la desaparici\u00f3n de los reprimidos y sofisticado en la generalizaci\u00f3n de la psicolog\u00eda del terror.<\/p>\n<p>En el Estado espa\u00f1ol aconteci\u00f3 un extra\u00f1o fen\u00f3meno. Los fascistas vencedores, en el ejercicio del poder por la fuerza, se cargaron a todo animal racional b\u00edpedo viviente. Pero durante la instauraci\u00f3n de la democracia, en aras de la convivencia c\u00edvica, exigieron respeto y tolerancia. Dos distintas varas de medir, sujetas a la conocida ley del embudo, que sabe aplicar muy bien el Estado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Los dem\u00f3cratas reivindicamos la memoria para hacer justicia, levantar la pesada losa del terror y del silencio y no sufrir un alzh\u00e9imer colectivo. La verdad puede resultar inc\u00f3moda para algunos, pero el olvido mata y es un obst\u00e1culo insalvable para la salud y la dignidad de una sociedad.<\/p>\n<p>La amnesia que acompa\u00f1\u00f3 a la restauraci\u00f3n de la democracia y la falta de iniciativas para recuperar la memoria hist\u00f3rica engendr\u00f3 como resultado un empobrecimiento de la democracia y abon\u00f3 el terreno a las tendencias autoritarias, que hoy asoman con fuerza. La recuperaci\u00f3n de la memoria es urgente, pues la historia, a veces, no tiene tiempo para ser justa. Los usufructuarios sociol\u00f3gicos del franquismo y herederos ideol\u00f3gicos de los represores, en la actualidad en claro ascenso social y pol\u00edtico, encontraron el camino de la memoria desbravado de justicia.<\/p>\n<p>El derecho a la verdad, a la justicia y a la reparaci\u00f3n deben estar presentes en cualquier proceso de superaci\u00f3n de un pasado lleno de violaciones de derechos humanos. No puede cimentarse el futuro sobre un pasado sin resta\u00f1ar. Las heridas, que algunos consideran cicatrizadas, siguen a\u00fan abiertas. Para que las heridas verticales de la memoria dejen de manar sangre hay que convertir sus cicatrices en las formas transversales que poseen los labios y besos, es decir, vendarlas con la verdad, con la justicia y con la reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es absolutamente imprescindible la apuesta por la memoria hist\u00f3rica y el combate contra la amnesia colectiva que propugna el opio de las conciencias, borra la memoria y siega la capacidad de transformaci\u00f3n socio-pol\u00edtica. Hay que implicarse a fondo en su reconstrucci\u00f3n, pues a la memoria nunca se le acaba el tiempo. Para algunos la memoria es una maleta demasiado pesada. Por eso, es necesario abrirla para aligerarla. El pasado es muy rebelde y tozudo. Siempre vuelve, a veces en forma de leyenda. En numerosas fosas y cementerios reposan los restos de nacionalistas, republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y otros, muy a su pesar y contra su voluntad. No es cierto que vivamos para recordar, recordamos para vivir. Homenaje a Jos\u00e9 Arzelus Goikoetxeta. La memoria nunca muere.<\/p>\n<p>Noticias de Gipuzkoa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace alg\u00fan tiempo, Arantza, amiga familiar e hija de un gudari, me don\u00f3 graciosamente un fajo de cartas, que el padre escribi\u00f3 desde la prisi\u00f3n a su familia entre los a\u00f1os 1937 y 1940. Son un verdadero tesoro, cuyo regalo agradezco y aprecio cual p\u00f3cima sagrada para un druida celta. 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