{"id":58912,"date":"2023-06-22T08:34:17","date_gmt":"2023-06-22T07:34:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=58912"},"modified":"2023-06-22T08:34:17","modified_gmt":"2023-06-22T07:34:17","slug":"miedo-a-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/miedo-a-las-palabras\/","title":{"rendered":"Miedo a las palabras"},"content":{"rendered":"<p>Quien quiere modificar la conducta comienza por chapucear el lenguaje. El fil\u00f3logo Victor Klemperer, fedatario de la represi\u00f3n nacional-socialista en sus diarios, escribi\u00f3 un ensayo sobre la manipulaci\u00f3n de las palabras bajo aquel r\u00e9gimen. Los nazis no fueron los primeros ni los \u00faltimos en deformar el lenguaje para alterar la realidad. Esto ya lo hab\u00edan hecho los comunistas en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y lo hicieron otros gobiernos interesados en cambiar el sentido de las cosas. Basta recordar algunas palabras surgidas durante la primera guerra del Golfo: \u201cda\u00f1os colaterales\u201d para referirse a las v\u00edctimas circunstanciales, \u201cbombas inteligentes\u201d para los explosivos guiados con sistemas remotos, y \u201coperaci\u00f3n\u201d para disimular la brutalidad de la guerra, eufemismo que Putin ha reciclado, acoraz\u00e1ndole penalmente para que nadie se atreva a llamar vino al vino.<\/p>\n<p>Pero no es s\u00f3lo en las guerras donde se desbarata el lenguaje. En el d\u00eda a d\u00eda, la ingenier\u00eda ling\u00fc\u00edstica se aplica a optimizar los significados manipulando los significantes. Las empresas \u201csueltan\u201d a los trabajadores en lugar de despedirlos; alguien est\u00e1 \u201centre trabajos\u201d o \u201cconsiderando las opciones\u201d en lugar de no tenerlos; \u00abecon\u00f3micamente desaventajado\u00bb hace que un pobre parezca menos pelado, e \u00abingeniero de sanidad\u00bb parece ennoblecer un &#8216;pringado&#8217; de la limpieza. Si bien muchos eufemismos tecnifican conceptos ordinarios a fin de subsanar su connotaci\u00f3n, los hay malditos y sepultados bajo la censura. Hoy en Estados Unidos la palabra &#8216;negro&#8217; (un pr\u00e9stamo ling\u00fc\u00edstico del espa\u00f1ol) equivale a transgredir no ya la buena educaci\u00f3n sino todo un tab\u00fa. Y como toda violaci\u00f3n de un tab\u00fa, vocalizar esta palabra conlleva un castigo fulminante. En ingl\u00e9s &#8216;Black&#8217;, la palabra autorizada, significa literalmente lo mismo, circunstancia que revela que la interdicci\u00f3n no afecta al orden sem\u00e1ntico sino a un sistema muy delicado de reflejos inducidos mediante el lenguaje. Por eso la gente pulida se sirve del circunloquio \u201cla palabra n\u201d para decir lo que no se puede decir con todas las letras. Ahora bien, no hace tanto que la palabra prohibida era la habitual \u2013la variante despectiva era &#8216;nigger&#8217;\u2013 y con este valor referencial se encuentra en la literatura anterior en los a\u00f1os 60, incluida la de los escritores afroamericanos, que con el cambio de marco mental se convirtieron en pol\u00edticamente incorrectas y quiz\u00e1s llegar\u00e1 un d\u00eda que ser\u00e1n expurgadas.<\/p>\n<p>Actualmente hay pocas palabras tan tergiversadas como \u201cracista\u201d. Aunque de reciente origen, en pocos a\u00f1os ha cambiado de piel, ha perdido el significado primordial de adepto a una teor\u00eda biol\u00f3gica y ha acabado reducido a un expletivo de uso habitual en las luchas sociales contempor\u00e1neas. La gente acostumbra a emplearlo a lo tonto, no como elemento de un an\u00e1lisis racional, sino para remachar una diferencia axiom\u00e1tica y hacer inviable su resoluci\u00f3n. Un ejemplo entre miles: en marzo de 2016 el manifiesto Koin\u00e9 daba la alarma por la inminente extinci\u00f3n del catal\u00e1n y se\u00f1alaba las causas, entre ellas la complicidad de muchos inmigrantes con el objetivo espa\u00f1ol de sustituir el idioma aut\u00f3ctono por el de Castilla. Llu\u00eds Rabell, portavoz de la coalici\u00f3n &#8216;Catalunya S\u00ed Que Es Pot&#8217; en el parlamento, sali\u00f3 al atril revestido de furia justiciera y tild\u00f3 de racista el manifiesto sin que nadie abriera la boca. Interpelado por Rabell, el presidente Puigdemont se desembaraz\u00f3 de la cuesti\u00f3n relativizando el valor del manifiesto. Cuando vuela la palabra \u201cracista\u201d la mayor\u00eda agacha la cabeza y este sometimiento explica la eficacia de una palabra al servicio de las ganas de hacer da\u00f1o.<\/p>\n<p>Ocurre algo parecido con los locativos. Hace tiempo que critico la arbitrariedad de fijar \u2013los marxistas lo llamaban \u201creificar\u201d\u2013 las afinidades pol\u00edticas con un sistema tan primitivo como la orientaci\u00f3n \u201cderecha e izquierda\u201d, que, puesto que se necesitan una a otra como la cara y la nuca, son f\u00e1cilmente intercambiables. Esta categorizaci\u00f3n patentemente reduccionista viene de la ubicaci\u00f3n de los diputados en la Asamblea Nacional francesa durante la revoluci\u00f3n. Los realistas se sentaban a la derecha del presidente y los revolucionarios a la izquierda. Desde entonces las doctrinas han cambiado y la distribuci\u00f3n parlamentaria no es la misma en ninguna parte. De hecho, los papeles se han invertido a menudo, los revolucionarios de ayer se convirtieron en defensores del &#8216;status quo&#8217;, y los supuestos conservadores pusieron en marcha verdaderas revoluciones. Cuando alguien quiere sembrar el p\u00e1nico con el auge de la derecha, pasa por alto que algunas de las grandes cat\u00e1strofes del siglo XX est\u00e1n en la cuenta de la izquierda, entendiendo por izquierda todas las formas del socialismo, incluidos los fascismos y el nazismo, primos hermanos del \u00absocialismo en un pa\u00eds\u00bb de Stalin y Bujarin. En Espa\u00f1a, falangismo y anarquismo, aparte de los colores de la bandera y un sistema de referencias similar (la hostilidad contra la burgues\u00eda, la sindicaci\u00f3n del trabajo y la regulaci\u00f3n de la econom\u00eda), compart\u00edan suficientes principios de \u201crenovaci\u00f3n\u201d radical de la sociedad como para facilitar el trasvase de afiliados entre las organizaciones respectivas. Al fin y al cabo, la Falange y la FAI beb\u00edan de la misma fuente: la doctrina de Sorel sobre el uso revolucionario de la violencia.<\/p>\n<p>El uso mec\u00e1nico de esta terminolog\u00eda no s\u00f3lo no orienta sobre los objetivos y acciones de las agrupaciones pol\u00edticas, sino que desorienta. \u00bfQu\u00e9 referente al mundo real tiene el eslogan \u00absomos la izquierda\u00bb del PSOE (tal como si dijeran \u00absomos los m\u00e1s guapos\u00bb)? \u00bfQu\u00e9 es actualmente la sigla inicial de los republicanos sino el cuento de una \u00e9poca destruida? \u00bfQu\u00e9 conclusiones acreditan la expresi\u00f3n \u201cextrema izquierda\u201d referida a unas formaciones que oscilan entre el fantasma de la utop\u00eda, la fascinaci\u00f3n por la reglamentaci\u00f3n represiva y una doctrina econ\u00f3mica creadora de miseria donde se ha puesto en pr\u00e1ctica? Quiz\u00e1s una definici\u00f3n \u00fatil de los extremos es la apelaci\u00f3n al ejercicio de la violencia, tanto si se trata de la violencia de los fiscales que piden a\u00f1os de c\u00e1rcel para un manifestante que desplaza una valla como si se celebra la que mueve a los grupos de oposici\u00f3n cuando se enfrentan al \u201csistema.\u201d De lo contrario, el recurso al concepto de extremo es \u00e9l mismo extremista cuando no es m\u00e1s que un atajo verbal para rehuir el debate sobre cuestiones inc\u00f3modas.<\/p>\n<p>Estos d\u00edas la taquigraf\u00eda verbal ha vuelto a ra\u00edz del triunfo de Alian\u00e7a Catalana en Ripoll, con los medios etiquetando de extrema derecha la formaci\u00f3n de S\u00edlvia Orriols. Como es habitual con las categor\u00edas moralizantes, el calificativo es una descalificaci\u00f3n m\u00e1s que una descripci\u00f3n. No dice casi nada sobre el programa de la persona o personas que son su objeto ni del contexto que explica su emergencia en el horizonte pol\u00edtico. En este caso, un problema sobre el que los medios suelen pasar de puntillas hasta que les sorprende porque no entraba en el guion. Es evidente que el problema no es la victoria electoral de Orriols, sino la situaci\u00f3n que le ha ayudado a ganar la alcald\u00eda, siempre que no se pretenda bautizar tambi\u00e9n de extrema derecha a la mayor\u00eda de la gente de Ripoll. Porque si la soluci\u00f3n es un cord\u00f3n sanitario para neutralizar a los representantes elegidos, me temo que har\u00e1n falta muchos metros de cuerda para aislar a la gente.<\/p>\n<p>Para debatir racionalmente un principio es ponerse de acuerdo en el significado de las palabras. Por extrema derecha sol\u00eda entenderse la organizaci\u00f3n pol\u00edtica del autoritarismo con una clara propensi\u00f3n a la violencia. No es una definici\u00f3n demasiado precisa, pero dir\u00eda que ha sido la m\u00e1s corriente. Esta definici\u00f3n tanto sirve para el r\u00e9gimen de Pinochet, la Junta argentina, Fuerza Nueva, los &#8216;Proud Boys&#8217; de Trump y los \u201cproud chicos y chicas\u201d de Santiago Abascal, como para los jemeres rojos, los sandinistas, el r\u00e9gimen de Sadam Husein y los actuales reg\u00edmenes de Putin, Ebraim Raisi, Xi Jinping y Kim Jong-un, entre otros. Se mire por donde se mire, Silvia Orriols y Alian\u00e7a Catalana no tienen nada que ver con ning\u00fan doctrinario aut\u00f3crata ni hay evidencia alguna de que promuevan la violencia. Por el contrario, la campa\u00f1a electoral la han centrado en valores cl\u00e1sicos del liberalismo como promover la reindustrializaci\u00f3n del pa\u00eds con una pol\u00edtica favorable a la inversi\u00f3n y la productividad, la seguridad y el control de la inmigraci\u00f3n. Una tr\u00edada de sentido com\u00fan para cualquier sociedad constituida y estable. Si uno sigue sus intervenciones en los plenos del Ayuntamiento de Ripoll, encuentra interpelaciones en el consistorio por inconsistencias en el reglamento y dejadez en la aplicaci\u00f3n, as\u00ed como alarma por la inseguridad a ra\u00edz de la conducta de una parte del colectivo de inmigrantes de cultura isl\u00e1mica. \u00c9sta es, pues, la yesca del pecado: dar la alarma a ra\u00edz de un fen\u00f3meno de alcance europeo y de singularidad catalana dentro del Estado espa\u00f1ol, ante el que los partidos del arco parlamentario catal\u00e1n y los medios de comunicaci\u00f3n han optado por el silencio o el anatema sobre quien ponga en cuesti\u00f3n su bondad. Pero esto significa, simplemente, que la palabra \u00abextrema derecha\u00bb ha mutado a un significado ajeno al tradicional de la palabra. Y, como siempre en pol\u00edtica, no es ocioso preguntarse &#8216;qui prodet&#8217;<\/p>\n<p>Regular la inmigraci\u00f3n es la incumbencia de las sociedades democr\u00e1ticas y una de las razones de ser de las fronteras. La idea de eliminarlas es un desatino de intelectuales subidos al espejismo de una paz muy larga y una bonanza econ\u00f3mica sin precedentes. En Estados Unidos, el control de la inmigraci\u00f3n preocupa igualmente a los dem\u00f3cratas y los republicanos; s\u00f3lo difieren en la forma de abordar el problema. Nadie con dos dedos de frente calificar\u00eda de extrema derecha la preocupaci\u00f3n por un fen\u00f3meno con un gran potencial desestabilizador. Y todav\u00eda hay que tener en cuenta que la inmigraci\u00f3n irregular en Estados Unidos no presenta el desaf\u00edo que implican la extensi\u00f3n y empoderamiento del Islam en Europa. Negarse a abordar sus consecuencias en Catalu\u00f1a sin medios ni voluntad institucional para integrar una inmigraci\u00f3n culturalmente refractaria es suicida. Es no querer aprender de la experiencia de pa\u00edses que, pese a disponer de medios, de instituciones propias de gobierno y de mayor\u00edas aut\u00f3ctonas, han sido incapaces de incorporar a la cultura general los n\u00facleos de inmigraci\u00f3n isl\u00e1mica incluso en segunda y tercera generaci\u00f3n. No s\u00f3lo no han sido capaces de integrarlos; ni siquiera son capaces de proteger a los ap\u00f3statas, como Ayaan Hirsi Ali, o a los cr\u00edticos como Salman Rushdie y una larga lista de v\u00edctimas de una cultura que demasiado a menudo esparce el terror por una dignidad mal entendida. En Catalu\u00f1a los pol\u00edticos y los medios esconden la cabeza bajo el ala ante el goteo de este tipo de eventos. Valga como ejemplo de encogimiento la disputa por el gag de la Virgen del Roc\u00edo en Polonia. Cuando alguien le critic\u00f3 por irreverente con un icono cat\u00f3lico pero cuidadoso de no ofender religiones m\u00e1s vengativas, el productor Toni Soler emiti\u00f3 otro con un personaje que representaba a un musulm\u00e1n. La hipocres\u00eda estaba pues servida. Todo el mundo pod\u00eda ver la diferencia entre hacer burla de un creyente an\u00f3nimo y desacralizar una imagen reverenciada. En vista de lo que pas\u00f3 con las caricaturas de Mahoma en el diario dan\u00e9s Jyllands-Posten y en Charlie Hebdo, Soler se guard\u00f3 mucho de repetir la broma, atrincher\u00e1ndose tras el equivalente de un se\u00f1or que volviera de misa de once con el rosc\u00f3n en la mano.<\/p>\n<p>Matar al mensajero no resuelve los problemas. Negarlos a\u00fan menos. As\u00ed como la pasividad de Companys ante la ola anarquista facilit\u00f3 la victoria de Franco \u2013dando argumentos a quienes se opon\u00edan a levantar el embargo de armas\u2013, la apat\u00eda ante el crecimiento del Islam en Catalu\u00f1a y la obstrucci\u00f3n de medidas para limitar su alcance y encauzarlo democr\u00e1ticamente acabar\u00e1 llevando a Vox al poder como soluci\u00f3n de urgencia. S\u00f3lo que, como en otras ocasiones, el remedio se aplicar\u00e1 en clave espa\u00f1ola y puede ser peor que la enfermedad.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quien quiere modificar la conducta comienza por chapucear el lenguaje. El fil\u00f3logo Victor Klemperer, fedatario de la represi\u00f3n nacional-socialista en sus diarios, escribi\u00f3 un ensayo sobre la manipulaci\u00f3n de las palabras bajo aquel r\u00e9gimen. Los nazis no fueron los primeros ni los \u00faltimos en deformar el lenguaje para alterar la realidad. 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