{"id":58779,"date":"2023-06-02T10:33:49","date_gmt":"2023-06-02T09:33:49","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=58779"},"modified":"2023-06-02T10:33:49","modified_gmt":"2023-06-02T09:33:49","slug":"opio-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/opio-digital\/","title":{"rendered":"Opio digital"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los conflictos b\u00e9licos que conformaron la contemporaneidad y la hegemon\u00eda de occidente fue el de las guerras del opio (1839-1842 y 1856-1860). Y sin embargo, este conflicto que enfrent\u00f3 al Imperio Brit\u00e1nico, Francia, Estados Unidos y Rusia contra China de la dinast\u00eda Qing, parece haber sido borrado de la memoria colectiva occidental y apenas se menciona en los textos escolares. Probablemente, este episodio genera cierta incomodidad a los partidarios del capitalismo, pues representa un episodio oscuro del pasado. Surge de la necesidad de comerciar con China, que desde su consolidaci\u00f3n como Estado ya antes del Imperio Romano, y en la que tradicionalmente ha constituido una superpotencia econ\u00f3mica y geopol\u00edtica, los occidentales deb\u00edan pagar con plata las valiosas mercanc\u00edas elaboradas desde el pa\u00eds asi\u00e1tico. Esta f\u00f3rmula de intercambio generaba un d\u00e9ficit comercial y financiero importante\u2026 hasta que los brit\u00e1nicos idearon un plan: canjear las valiosas importaciones de China por opio. Y es as\u00ed, haciendo que esta droga cultivada en el Imperio Otomano, Persia e India penetrara poderosamente en la herm\u00e9tica China, como se encontr\u00f3 la forma de reequilibrar la balanza comercial.<\/p>\n<p>El comercio de drogas, ilegal, de contrabando, gener\u00f3 graves problemas internos en China. Con el argumento de que la introducci\u00f3n del opio hab\u00eda corrompido la administraci\u00f3n y la sociedad, y lo peor de todo, estaba destruyendo generaciones de chinos, bajo los efectos de la adicci\u00f3n, pasividad, improductividad, degradaci\u00f3n humana, el emperador Daoguang prohibi\u00f3 su comercio en 1829 y estableci\u00f3 una pol\u00edtica dura que implicaba quemar los barcos donde se encontraban estas drogas. \u00c9sta represent\u00f3 la chispa que hizo estallar la primera guerra del opio, en la que la superioridad militar y tecnol\u00f3gica de los occidentales permitieron derrotar al gran imperio, al que se le impusieron draconianas condiciones de paz que, aparte de la cesi\u00f3n de Hong Kong y otros puertos desde donde pod\u00eda comerciar, obligaba a la Corte de la Ciudad Prohibida a aceptar la importaci\u00f3n de opio y autorizar su consumo. Esto se vivi\u00f3 como una gran humillaci\u00f3n. La intelectualidad del pa\u00eds asi\u00e1tico trat\u00f3 de explicar la decadencia de su milenaria civilizaci\u00f3n por la drogadicci\u00f3n organizada desde Europa. Y esto nunca se ha olvidado. De hecho, las guerras del Opio son recordadas todav\u00eda por los chinos de hoy como uno de los momentos cr\u00edticos de su historia y memoria como pueblo. Buena parte del actual nacionalismo chino, verdadero motor de esta era de expansi\u00f3n econ\u00f3mica y prodigioso desarrollo tecnol\u00f3gico, tiene como motivaci\u00f3n recuperarse de este descalabro, demostrar al mundo que China recupera su condici\u00f3n de superpotencia, como lo ha sido en los \u00faltimos dieciocho de los veinti\u00fan siglos desde que contamos los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que la atribuci\u00f3n de la decadencia al consumo del opio es exagerada \u2013los trabajos del historiador Frank Dik\u00f6ter relativizan su impacto\u2013, la realidad es que buena parte de la pol\u00edtica china actual trata de vengar esta humillaci\u00f3n pasada. Pensaba en todo esto cuando le\u00eda la creciente preocupaci\u00f3n de Estados Unidos por los efectos de TikTok, la popular y adictiva red social de origen chino que tiene enganchada a buena parte de las j\u00f3venes generaciones occidentales, que ha implicado propuestas de prohibici\u00f3n o limitaci\u00f3n. Este mismo a\u00f1o, la portavoz de la Casa Blanca planteaba el peligro de recopilaci\u00f3n de datos personales sensibles de ciudadanos estadounidenses como posible agujero de ciberseguridad (como lo hace Facebook y Twitter, no es necesario tener gran imaginaci\u00f3n para entender que los chinos, tambi\u00e9n). Algunos expertos en digitalizaci\u00f3n y educadores no paran de alertar sobre la correlaci\u00f3n en ca\u00edda de niveles educativos (y de habilidades cognitivas b\u00e1sicas entre los m\u00e1s j\u00f3venes) y su dependencia de redes sociales, especialmente desde la popularizaci\u00f3n de los smartphones. Resulta muy significativo, por otra parte, que el gobierno chino, desde hace dos a\u00f1os, impida un consumo superior a cuarenta minutos diarios a ni\u00f1os y j\u00f3venes, y la imposibilidad de consultarlas entre las 10 de la noche y las 6 de la ma\u00f1ana. Si hici\u00e9ramos una asociaci\u00f3n con lo que aconteci\u00f3 hace dos siglos, no ser\u00eda aventurado pensar sobre si la venganza china se est\u00e1 produciendo a partir de haber generado una especie de opio digital que, efectivamente, parece estropear la salud mental y las habilidades cognitivas de toda una generaci\u00f3n de ni\u00f1os y adolescentes occidentales.<\/p>\n<p>La realidad es que desde principios del siglo, se constata la ca\u00edda del &#8216;Coeficiente de Inteligencia&#8217; en las pruebas estandarizadas en los pa\u00edses desarrollados. Algunos expertos como Christophe Clav\u00e9 asocian esta situaci\u00f3n al empobrecimiento del lenguaje, con menor precisi\u00f3n l\u00e9xica, p\u00e9rdida del uso de tiempos verbales y la degradaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n interpersonal. Los \u00faltimos informes sobre una disminuci\u00f3n de la capacidad lectoescritora de los m\u00e1s j\u00f3venes, especialmente intensos en Catalu\u00f1a, son un claro indicativo de que hay cosas que hacemos mal, y que, m\u00e1s all\u00e1 de lamentarnos o criticar a las autoridades educativas, nadie parece tener una idea razonable de c\u00f3mo poder revertir esta din\u00e1mica negativa. Parad\u00f3jicamente, China, que tiene un sistema educativo, que por as\u00ed decirlo de modo suave, no ser\u00eda demasiado diferente en cuanto a estructura, metodolog\u00eda y ecosistema al que ten\u00edamos en el continente europeo hace medio siglo, no deja de subir en las clasificaciones internacionales.<\/p>\n<p>A ver: \u00a1alerta antidemag\u00f3gica! Aqu\u00ed no se defiende en absoluto un sistema educativo como el chino, caracterizado por la repetici\u00f3n, la memorizaci\u00f3n acr\u00edtica, la competitividad extrema, la ausencia de creatividad, el respeto\/temor casi religioso hacia los docentes o la adaptabilidad darwinista de los alumnos que funciona en las aulas de Beijing o Shangh\u00e1i. Sin embargo, ya disponemos de una experiencia y perspectiva suficientemente amplias (los ordenadores y tabletas llevan d\u00e9cadas inundando las escuelas catalanas) para hacer un proceso de reflexi\u00f3n sobre su uso y abuso. Bien, de hecho, estas reflexiones ya hace tiempo que se realizan, y lo cierto es que el panorama resulta inquietante. New York Times public\u00f3 un interesante reportaje en 2019, poco antes de la pandemia, en el que valoraba que la digitalizaci\u00f3n iba dirigida a la masa social m\u00e1s baja, especialmente clases medias y trabajadoras, como parte de un adiestramiento laboral dictaminado por las necesidades derivadas de la Cuarta Revoluci\u00f3n Industrial \u2013la que est\u00e1 sustituyendo a buena parte de los trabajos de baja y media cualificaci\u00f3n\u2013 y la Inteligencia Artificial. Es m\u00e1s, si hay grupos que lo tienen muy claro son los directivos de las &#8216;Big Tech&#8217;, que ya hace tiempo que mandan a sus hijos a escuelas donde no tienen contacto con aparatos electr\u00f3nicos, al menos hasta los doce a\u00f1os, y (como conocen a fondo los mecanismos psicol\u00f3gicos de los productos digitales en busca de la econom\u00eda de la atenci\u00f3n), limitan estrictamente el uso y acceso de tel\u00e9fonos inteligentes y tabletas mientras son adolescentes. As\u00ed, tratan de preservar estas etapas educativas fundamentales para el desarrollo de la inteligencia. Paralelamente, personajes como Jeff Bezos explican que leen un libro de papel cada semana, evitan el uso de aparatos digitales y ponen por encima de todo relaciones reales, personales, cara a cara, sin pantallas por medio, como mecanismos para ver (y pensar) claro.<\/p>\n<p>Un cuarto de siglo de experiencia resulta tiempo suficiente para valorar con cierta precisi\u00f3n las consecuencias de su uso. Y las conclusiones no son precisamente halagadoras. En Catalu\u00f1a ha habido una gran afici\u00f3n para sustituir el papel y el l\u00e1piz por las pantallas \u2013de hecho, cada alumno mayor de diez a\u00f1os tiene una, en un proceso acelerado con la pandemia y con la financiaci\u00f3n (en mi opini\u00f3n, sospechoso) de los fondos &#8216;Next Generation&#8217;. De hecho, independientemente del poder pol\u00edtico, detecto un pensamiento m\u00e1gico que lleva a confiar en que se puede aprender sin esfuerzo y que las &#8216;maquinitas&#8217; nos ahorrar\u00e1n el estudio. A finales de siglo pasado, las aulas de inform\u00e1tica nos hac\u00edan creer que potenciar\u00edan el aprendizaje de nuestros alumnos y que las nuevas tecnolog\u00edas nos llevar\u00edan a una especie de Eldorado virtual. Ciertamente, el acceso a mucha m\u00e1s informaci\u00f3n, \u00fatiles como las pizarras digitales, las posibilidades interactivas de algunas aplicaciones (especialmente en el aprendizaje de idiomas) representan una gran ayuda. Sin embargo, la sustituci\u00f3n del libro de texto por ordenadores nos ha llevado a una navegaci\u00f3n constante que a menudo termina en naufragio. La innovaci\u00f3n digital ha sido disruptiva en el sentido de que la ense\u00f1anza anal\u00f3gica, con sus problemas y l\u00edmites, implicaban cartas de navegaci\u00f3n m\u00e1s claras e itinerarios mejor dibujados (y las familias saben cu\u00e1n \u00fatiles eran unos libros que mostraban qu\u00e9 aprender). El desprecio de la memoria, el orden, el conocimiento y la coherencia nos ha llevado a un sistema que, simbolizado en las horas que un adolescente puede pasar en TikTok o Instagram, implica un caos paralizante, donde a menudo el receptor permanece pasivo y pegado, como los adictos chinos del siglo XIX tumbados en un div\u00e1n consumiendo su raci\u00f3n de un opio anestesiante. Hay, adem\u00e1s, otros factores, como el creciente aislamiento de los individuos, cada vez m\u00e1s privados de interrelaciones reales, con personas de verdad, conflictos de verdad, y retos que implican la activaci\u00f3n del software del pensamiento que llevamos de serie los sapiens, al menos desde los \u00faltimos treinta mil a\u00f1os. Y, adem\u00e1s, el consumo de im\u00e1genes y personas que parecen ideales (y manipulados idealmente mediante filtros) hace que la comparaci\u00f3n entre la ficci\u00f3n ideal que sale en las pantallas y la prosaica realidad de la existencia, implique una preocupante epidemia de baja autoestima, de acomplejamiento frustrante y paralizante.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si somos conscientes de que la digitalizaci\u00f3n, entusi\u00e1sticamente vendida como modernidad, nos est\u00e1 generando m\u00e1s problemas de los que pretend\u00edamos resolver. De hecho, cualquiera que quiera hacer un tr\u00e1mite con la administraci\u00f3n o resolver problemas con nuestra entidad financiera debe a\u00f1orar una \u00e9poca en la que, tras una larga cola, un funcionario malhumorado es preferible a las barreras inalcanzables de los aplicativos inform\u00e1ticos y la frialdad hostil de las inteligencias artificiales. Tambi\u00e9n resulta incomprensible que, si bien la gente, en t\u00e9rminos generales, aspira a imitar a las clases altas a la hora de disponer de un veh\u00edculo de alta gama o una casa con jard\u00edn y piscina como hacen los ricos, no se plantee tener una educaci\u00f3n como la de las \u00e9lites, b\u00e1sicamente fundamentada en conocimientos cl\u00e1sicos, libros, &#8216;ratios&#8217; (relaci\u00f3n alumnos-profesor) bajas y profesores respetados. No entiendo por qu\u00e9 la gente querr\u00eda un Porche Caim\u00e1n y no reclama que las escuelas imiten, a modo de ejemplo, Eton, d\u00f3nde se forma la \u00e9lite brit\u00e1nica en saberes cl\u00e1sicos y conocimientos apasionantes. Probablemente, frente a la epidemia de degradaci\u00f3n de las habilidades cognitivas, habr\u00e1 que realizar planteamientos de menos pantallas y m\u00e1s libros, menos Twitter y m\u00e1s Dostoievski.<\/p>\n<p>El Mon<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los conflictos b\u00e9licos que conformaron la contemporaneidad y la hegemon\u00eda de occidente fue el de las guerras del opio (1839-1842 y 1856-1860). Y sin embargo, este conflicto que enfrent\u00f3 al Imperio Brit\u00e1nico, Francia, Estados Unidos y Rusia contra China de la dinast\u00eda Qing, parece haber sido borrado de la memoria colectiva occidental y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":42288,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-58779","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Opio digital - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Opio digital - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Uno de los conflictos b\u00e9licos que conformaron la contemporaneidad y la hegemon\u00eda de occidente fue el de las guerras del opio (1839-1842 y 1856-1860). Y sin embargo, este conflicto que enfrent\u00f3 al Imperio Brit\u00e1nico, Francia, Estados Unidos y Rusia contra China de la dinast\u00eda Qing, parece haber sido borrado de la memoria colectiva occidental y [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2023-06-02T09:33:49+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/XAVIERDIEZ.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"324\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"235\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Xavier Diez\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\"},\"headline\":\"Opio digital\",\"datePublished\":\"2023-06-02T09:33:49+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/\"},\"wordCount\":1909,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/02\\\/XAVIERDIEZ.jpg\",\"articleSection\":[\"Munduan Barna\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/\",\"name\":\"Opio digital - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/02\\\/XAVIERDIEZ.jpg\",\"datePublished\":\"2023-06-02T09:33:49+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/02\\\/XAVIERDIEZ.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/02\\\/XAVIERDIEZ.jpg\",\"width\":324,\"height\":235},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/opio-digital\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Opio digital\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/miren\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Opio digital - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Opio digital - Nabarralde","og_description":"Uno de los conflictos b\u00e9licos que conformaron la contemporaneidad y la hegemon\u00eda de occidente fue el de las guerras del opio (1839-1842 y 1856-1860). Y sin embargo, este conflicto que enfrent\u00f3 al Imperio Brit\u00e1nico, Francia, Estados Unidos y Rusia contra China de la dinast\u00eda Qing, parece haber sido borrado de la memoria colectiva occidental y [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2023-06-02T09:33:49+00:00","og_image":[{"width":324,"height":235,"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/XAVIERDIEZ.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Xavier Diez"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0"},"headline":"Opio digital","datePublished":"2023-06-02T09:33:49+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/"},"wordCount":1909,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/XAVIERDIEZ.jpg","articleSection":["Munduan Barna"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/","name":"Opio digital - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/XAVIERDIEZ.jpg","datePublished":"2023-06-02T09:33:49+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/#primaryimage","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/XAVIERDIEZ.jpg","contentUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/XAVIERDIEZ.jpg","width":324,"height":235},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/opio-digital\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Opio digital"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/miren\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58779"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58780,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58779\/revisions\/58780"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}