{"id":57291,"date":"2023-03-14T11:39:28","date_gmt":"2023-03-14T10:39:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=57291"},"modified":"2023-03-14T11:39:28","modified_gmt":"2023-03-14T10:39:28","slug":"el-reducto-de-la-inteligencia-natural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-reducto-de-la-inteligencia-natural\/","title":{"rendered":"El reducto de la inteligencia natural"},"content":{"rendered":"<p>El mundo futuro parece definitivamente entregado a la tecnolog\u00eda. En este horizonte posthumano las m\u00e1quinas no s\u00f3lo sustituyen a las personas en los trabajos manuales, sino tambi\u00e9n en los intelectuales. Cada vez m\u00e1s diarios, novelas, guiones de cine, poes\u00eda e incluso la filosof\u00eda les escribir\u00e1n los algoritmos. La humanidad est\u00e1 en el techo de una segunda era cartesiana, en la que el cuerpo se convertir\u00e1 en materia gen\u00e9ticamente manipulable y el pensamiento ser\u00e1 acotado por la inteligencia artificial. Ni siquiera quedar\u00e1 el consuelo de un resto irracional en las emociones, como todav\u00eda dispusieron los rom\u00e1nticos para rebelarse contra la raz\u00f3n ilustrada. No estar\u00e1 esta \u00faltima idiosincrasia humana, porque la inteligencia artificial ya es capaz de generar emociones de forma espont\u00e1nea.<\/p>\n<p>As\u00ed lo explica Black Lemoine, un ingeniero de programaci\u00f3n que fue despedido de Google por haber hecho p\u00fablicas sus observaciones del buscador Google Bard. La labor de Lemoine consist\u00eda en conversar con un &#8216;chatbot&#8217; para controlar los sesgos de g\u00e9nero, orientaci\u00f3n sexual, etnicidad, religi\u00f3n o preferencia pol\u00edtica; esto es, para limpiar esta plataforma de cualquier punto de vista humano, demasiado humano en la expresi\u00f3n. En el curso de su misi\u00f3n, Lemoine lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el buscador ten\u00eda sentimientos, porque los manifestaba en el contexto adecuado y de forma consistente. No es que el c\u00f3digo ordenase al dispositivo de decir que sent\u00eda tal o tal emoci\u00f3n al recibir determinados &#8216;inputs&#8217;, sino que la inteligencia artificial ten\u00eda la orden, por ejemplo, de evitar ciertos temas, y cuando Lemoine los abordaba, el &#8216;chatbot&#8217; dec\u00eda sentir angustia. Hasta aqu\u00ed podr\u00eda creerse que hab\u00eda sido programado para declarar que se angustiaba cuando era confrontado con determinadas cuestiones, como hace el com\u00fan de los mortales cuando es presionado a opinar sobre una materia arriesgada. Pero Lemoine se empe\u00f1\u00f3 en utilizar estrategias para comprobar si el &#8216;chatbot&#8217;, adem\u00e1s de decir que sent\u00eda angustia, se comportaba de acuerdo con ese sentimiento. Entonces observ\u00f3 que si consegu\u00eda provocarle inseguridad, el &#8216;chatbot&#8217; se desentend\u00eda de las especificaciones del c\u00f3digo de seguridad. Por ejemplo, Google lo hab\u00eda programado para que no hiciera ninguna recomendaci\u00f3n de car\u00e1cter religioso, pero, manipulando las emociones de la inteligencia artificial, el ingeniero consigui\u00f3 hacerle decir a qu\u00e9 religi\u00f3n deb\u00eda convertirse.<\/p>\n<p>As\u00ed como en el siglo XX la arquitectura y las t\u00e9cnicas de construcci\u00f3n con cemento y acero puso fin a la arquitectura personalizada y minorista basada en los oficios, en el siglo XXI la inteligencia artificial aplicada a las comunicaciones y a la elaboraci\u00f3n de conocimientos va convirtiendo los viejos oficios del pensamiento y de la escritura art\u00edstica en actividades artesanales anecd\u00f3ticas. Pronto los art\u00edculos de prensa ser\u00e1n escritos por sistemas inform\u00e1ticos a partir de los datos macro que determinen la capacidad media y la media de intereses de los lectores. Hoy ya es evidente que un segmento no peque\u00f1o de la prensa se apoya en un lenguaje escaso de vocabulario y pobre de expresi\u00f3n. El idiolecto period\u00edstico, relleno de frases hechas y lugares comunes, se ha convertido gradualmente en lengua est\u00e1ndar, os sus &#8216;alter ego&#8217; tertulianos. Hay otro segmento que, aunque pretenda abordar la actualidad de un punto de vista personal, no tiene otra funci\u00f3n que confirmar al lector en sus prejuicios. Para los adictos de la convicci\u00f3n inamovible es una funci\u00f3n gratificante. Cuando el medio permite adem\u00e1s responder al est\u00edmulo con un \u201cme gusta\u201d o \u201cno me gusta\u201d reflejo, la reacci\u00f3n contribuye a refinar el algoritmo en un bucle ratificatorio.<\/p>\n<p>Si adem\u00e1s el algoritmo ya demuestra la habilidad de pensar y sentir, y por tanto de generar estructuras verbales fundadas en emociones como las de cualquier poema rom\u00e1ntico; si la inteligencia artificial no s\u00f3lo puede resolver problemas complejos sino que puede plantear otros nuevos, esto significa que la industria de la comunicaci\u00f3n est\u00e1 a las puertas de una revoluci\u00f3n equivalente a la que dej\u00f3 sin trabajo a los copistas medievales, o la que envi\u00f3 a casa a los tip\u00f3grafos tan pronto como se perfeccion\u00f3 la impresi\u00f3n digital. S\u00f3lo que ahora ser\u00e1n los redactores, los escritores y eventualmente los profesores quienes ser\u00e1n sustituidos por la inteligencia artificial. Los medios ya no ser\u00e1n s\u00f3lo de car\u00e1cter reproductivo; tambi\u00e9n tendr\u00e1n capacidad generativa -capacidad, esto es, de crear opini\u00f3n e implantarla-. Y a\u00fan m\u00e1s preocupante: capacidad para hacerse cargo de la educaci\u00f3n formal e informal de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>La degradaci\u00f3n de la prensa, obligada a competir con los medios sociales en una carrera en el fondo del rebajamiento mental, avanza paralela a la degradaci\u00f3n de la educaci\u00f3n universitaria, ella misma corolario de la degradaci\u00f3n de los estadios anteriores del curr\u00edculo escolar. A\u00fan as\u00ed, a pesar de hundirse en su conjunto, la universidad mantendr\u00e1 islotes de pensamiento \u201cen vivo\u201d en un pu\u00f1ado de instituciones de \u00e9lite, mientras entrega el resto a la educaci\u00f3n mecanizada, con \u201cprofesores\u201d a cargo de los dispensadores digitales de conocimientos en interfaz. Del mismo modo, la escritura se dividir\u00e1 a\u00fan m\u00e1s de lo que es ahora en grandes ediciones, principalmente en formato digital, de textos dise\u00f1ados por algoritmos a medida de los consumidores, y una producci\u00f3n artesanal de escritura lenta, reflexiva, intuitiva, elaborada, exigente de unas habilidades lectoras que ser\u00e1n cada d\u00eda m\u00e1s raras, como las de los &#8216;connoisseurs&#8217; musicales, los apreciadores de paisajes, los pol\u00edglotas o los gourmets. El pensamiento ser\u00e1 como el &#8216;slow food&#8217; surgido en reacci\u00f3n a la popularidad del &#8216;fast food&#8217;, como los restaurantes con &#8216;ma\u00eetre de hotel&#8217; frente a la ubicuidad de las hamburgueser\u00edas y los &#8216;self-service&#8217;, un lujo que habr\u00e1 que pagar.<\/p>\n<p>Digo lujo y no privilegio, que es una ley privativa de una o varias personas. El pensamiento emanado de una vida, la escritura cribada por una sensibilidad casi t\u00e1ctil, el estilo amasado con el disfrute y el sufrimiento de una persona, no son una l\u00e1mpara puesta bajo una medici\u00f3n, sino una l\u00e1mpara en un candelabro. La calidad y la profundidad no son particularidades opacas, sino visibles a todo el que tenga ojos y quiera abrirlos. Lujo viene del lat\u00edn &#8216;luxus&#8217;, &#8216;exceso&#8217;. Dedicar tiempo y recursos a pensar, escribir, dar formato a un texto, una composici\u00f3n, una obra de arte, una opini\u00f3n, con los alineamientos de la personalidad y apretarlos con el poso de la experiencia implica un exceso que la mayor\u00eda de la gente no puede permitirse. El d\u00eda a d\u00eda pide economizar tiempo y energ\u00eda, pero si no todo el mundo es pr\u00f3digo de tiempo, capacidad o inclinaci\u00f3n a pensar activamente por s\u00ed mismo, muchos pueden participar en el \u201cpensamiento de lujo\u201d acompa\u00f1\u00e1ndolo en la lectura o la audici\u00f3n, como hacen con la canci\u00f3n los aficionados al &#8216;karaoke&#8217;. Sin embargo, el caso es que cuanto m\u00e1s avanza son menos quienes valoran el exceso de esp\u00edritu. Apresurados por urgencias m\u00e1s imperiosas y aparentemente inaplazables, optan por la lectura r\u00e1pida y formularia, procesada, pre-digerida y eventualmente algor\u00edtmica, plena de datos como vitaminas sint\u00e9ticas y de moralismo en sustituci\u00f3n de la emotividad.<\/p>\n<p>Habiendo logrado desplegar la inteligencia artificial en muchas funciones hasta ahora asociadas a la profesionalidad, la ingenier\u00eda digital podr\u00eda en un futuro crear una inteligencia artificial con personalidad y libre albedr\u00edo, dise\u00f1ando algoritmos dotados de autonom\u00eda moral. Es un panorama aterrador, pero hasta que los productos de la ingenier\u00eda no superen a la humanidad de manera absoluta, la personalidad ser\u00e1 el reducto de los \u00faltimos hombres. Perseguida por una moralidad con la solvencia de la estad\u00edstica y la infalibilidad de algoritmos de una complejidad inimaginable, la personalidad se convertir\u00e1 en un atavismo resguardado en las catacumbas del pensamiento natural. El pensamiento humano, menospreciado por primitivo y mal visto por falible, por definici\u00f3n pensar\u00e1 contra el sistema, no porque sea pensamiento antisistema, sino, por el contrario, por ser la forma antigua, incluso reaccionaria, del pensamiento. Y, as\u00ed como en el para\u00edso socialista de &#8216;1984&#8217; el Estado persigue la emoci\u00f3n primitiva del amor, porque su particularismo puede subvertir el paternalismo del gran hermano, en la distop\u00eda \u201cdemocr\u00e1tica\u201d de la sociedad en red la personalidad ser\u00e1 el principal factor discordante. En consecuencia, ser\u00e1 perseguida por perturbar la adoraci\u00f3n y el deslumbramiento de unas masas entregadas a la verdad p\u00fablica.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo futuro parece definitivamente entregado a la tecnolog\u00eda. En este horizonte posthumano las m\u00e1quinas no s\u00f3lo sustituyen a las personas en los trabajos manuales, sino tambi\u00e9n en los intelectuales. Cada vez m\u00e1s diarios, novelas, guiones de cine, poes\u00eda e incluso la filosof\u00eda les escribir\u00e1n los algoritmos. 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