{"id":57271,"date":"2023-03-09T12:17:07","date_gmt":"2023-03-09T11:17:07","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=57271"},"modified":"2023-03-09T12:17:07","modified_gmt":"2023-03-09T11:17:07","slug":"donde-hay-guerra-brota-la-desesperacion-centenario-de-los-recorts-de-la-darrera-carlinada-de-maria-vayreda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/donde-hay-guerra-brota-la-desesperacion-centenario-de-los-recorts-de-la-darrera-carlinada-de-maria-vayreda\/","title":{"rendered":"Donde hay guerra, brota la desesperaci\u00f3n. Centenario de los Recorts de la Darrera Carlinada de Mari\u00e0 Vayreda."},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">No creo que nos atrevamos a afirmar que debemos transformar la historia o la literatura en ley. De todos modos, recientemente se insist\u00eda con \u00e9nfasis en el desarrollo de las disciplinas human\u00edsticas entendidas como un mero ep\u00edgono de la ciencia. Si estas no se investigaban con una metodolog\u00eda cient\u00edfica, se afirmaba, r\u00e1pidamente se convertir\u00edan en algo poco m\u00e1s cre\u00edble que las esplendidas y encantadoras leyendas de anta\u00f1o que nos susurlan los ancianos <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Actualmente, no seremos tan optimistas. A\u00fan as\u00ed, nadie se atrever\u00e1 a no afirmar que se deben seguir unas normas. Otra cosa es tomar los sue\u00f1os y odios de la sociedad y hacer de ellos un problema matem\u00e1tico, pues, indudablemente, de esta manera es dudable que se puedan percibir las ra\u00edces de una colectividad humana. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"> <span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><b>8. 1.- La historia no se utiliza, se reflexiona. <\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Tuc\u00eddides cre\u00eda que para cultivar la historia, se ten\u00edan que cumplir cuatro condiciones. A decir verdad, no son tan fuertes como una fortaleza. No obstante, a pesar de constituir una eficaz ayuda, estos condicionantes nos obligan a esforzarnos. No podemos olvidar que estas reglas se respetan cada vez menos. Seg\u00fan nos dio a entender Tuc\u00eddides, tenemos que respetar estas cuatro tentaciones para llevar a buen t\u00e9rmino cualquier proyecto de recuperaci\u00f3n de una memoria humana concerniente a las artes, literatura o trayectoria social. Si no las interiorizamos, ser\u00eda mejor que retorn\u00e1semos a la paz de nuestros hogares. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Por si acaso, si a cualquier humanista le complacen trabajar bajo su inspiraci\u00f3n, se las recordaremos. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> La primera tentaci\u00f3n es la tentaci\u00f3n pol\u00edtica. La historia se utiliza como un instrumento. \u00bfPara qu\u00e9? Para enaltecer las caracter\u00edsticas patrias. \u00bfDe qu\u00e9 manera se sustentan en esta desnaturalizaci\u00f3n de las humanidades? F\u00e1cilmente. Las antiguas costumbres se cambian o se amoldan a los nuevos planteamientos doctrinales con el fin de garantizar sus deseos ideol\u00f3gicos. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Quienes efect\u00faan esta perversi\u00f3n de las humanidades no suelen mencionar los conflictos sociales de un pa\u00eds, sino que se regodean mencionando los enfrentamientos b\u00e9licos surgidos entre diferentes patrias. La historia se solidifica en un memorial para resucitar la conciencia nacional, o en bastantes casos para inventarla. Por lo visto, no existen otras relaciones entre hombres y mujeres que las surgidas del marco pol\u00edticos de los estados. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Leopold Von Ranke, renovador de la historiograf\u00eda del siglo XIX, desde su \u00e1ngulo positivista, nos dej\u00f3 una buena herramienta. Hab\u00eda que ce\u00f1irse al dato, olvidando la interpretaci\u00f3n del mismo, que siempre era susceptible de ser subjetiva, aleatoria tal vez. Pero se le olvid\u00f3 tener en cuenta que la interpretaci\u00f3n puede ser arbitraria, pero que el dato no siempre es fuente de rigor y verdad. La interpretaci\u00f3n ser\u00e1 no \u00fatil, pero si la cr\u00edtica del dato. Los documentos presentan interpolaciones, sentimientos unilaterales o mentiras descaradas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Consecuentemente, el positivismo fracas\u00f3. Mommsen afirm\u00f3 que seg\u00fan el sustrato hist\u00f3rico o ling\u00fc\u00edstico de Alsacia y Lorena, estas comunidades culturales deb\u00edan ser alemanas. Y basta de discusi\u00f3n. Pero a Fustel de Coulanges no se le ocurri\u00f3 quedarse sin replicar. Lo hiz\u00f3. Alsacia y Lorena eran francesas, no por su devenir o sus tradiciones, pero si por algo m\u00e1s importante. La voluntad de los ciudadanos. Eso lo \u00fanico definitorio. El nacionalismo galo siempre auspici\u00f3 la voluntad en la adscripci\u00f3n nacional como forma leg\u00edtima de legalidad. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Se puede comprobar que tanto el nacionalismo historicista que se proyecta cara al pasado, como el voluntarista asentado en el futuro, ambos se afianzan en la utilizaci\u00f3n de la historia. Lo har\u00e1n en nombre de unas generaciones pasadas o en el de una generaci\u00f3n actual. Pero se efect\u00faa. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> La segunda tentaci\u00f3n es la belleza. La literatura tiene su responsabilidad en este terreno. Claro, la novela recrea la historia como escenario primordial en su planteamiento. A ellos les da lo mismo escenificar sus tramas con fidelidad a los acontecimientos o adornarla a su antojo. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Relacionado con este hechizo, en la d\u00e9cada de los sesenta del siglo XX, un miembro de la \u00ab\u00e9cole d&#8217;Annales\u00bb, Enmanuel Le Roy Ladurie, desde que intuy\u00f3 que la disciplina hist\u00f3rica se deb\u00eda insertar entre las ciencias, los humanistas empezaron a combatir a\u00fan m\u00e1s severamente la historia de \u00abbatallitas, listas de reyes y obispos\u00bb, as\u00ed como la de \u00abacontecimientos\u00bb. Adem\u00e1s, Ladurie enfatiz\u00f3 que el historiador que no se convirtiese en un programador de computadoras, no ser\u00eda nunca un historiador. De la historia de los grandes se\u00f1ores o dominadores del mundo pasamos en un breve espacio de tiempo al c\u00f3mputo de la evoluci\u00f3n del precio del cereal en una econom\u00eda aut\u00e1rquica del Antiguo R\u00e9gimen, pre\u00e1mbulo de las crisis de subsistencias que anuncian los conatos revolucionarios. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Posteriormente, Lawrence Stone empez\u00f3 a reclamar la constituci\u00f3n de la \u00abnew old history\u00bb, apart\u00e1ndose de los deseos de Ladurie. Por ejemplo, Simon Schama, historiador de los Estados Unidos, insisti\u00f3 en que la historia se deb\u00eda redactar con sentimiento y con una bella factura literaria. Partiendo de estas concepciones, Hayden White en su Metahistory di\u00f3 un vuelco a la situaci\u00f3n. Para conocer el verdadero pasado, escrib\u00eda, los cuentos y moralejas eran m\u00e1s \u00fatiles que los informes de los intelectuales redactados seg\u00fan las normativas al uso. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> A menudo, damos aut\u00e9nticas idas y retornos c\u00edclicos, tomando lo que afirm\u00f3 Tuc\u00eddides como cosa sin importancia. Vayamos con la tercera tentaci\u00f3n, la ret\u00f3rica, tal como la denomin\u00f3 Tuc\u00eddides. El trascurrir de las sociedades es tomado por los pol\u00edticos para fortalecer la identidad de sus partidos y ensalzar su propia trayectoria personal. Sus protagonistas, otra cosa no nos dir\u00e1n, salvo afirmar que bien lo hicieron durante su mandato y que postura m\u00e1s desinteresada adoptaron, \u00a1no faltaba m\u00e1s!, en beneficio de la patria. De todos modos, debemos confesar que algunos pol\u00edticos &#8211; \u00a1no los de ahora, verdaderamente! &#8211; fueron capaces de realizar excelentes trabajos de investigaci\u00f3n. Entre ellos, cabe destacar el l\u00edder socialista Jean Jaur\u00e9s, autor de la Historia socialista de la Revoluci\u00f3n Francesa, un t\u00edtulo de por s\u00ed atrayente. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Para acabar, la cuarta. Esta se denomina moralizante. Es la que al historiador m\u00e1s le ha seducido. Y todav\u00eda anda en danza. \u00a1Cu\u00e1ntas veces no habremos o\u00eddo que la historia es la \u00abmaestra vitae\u00bb! Thomas Carlyle desde este temperamento educador efectu\u00f3 abundantes monograf\u00edas de \u00e9xito. Pero esta tentaci\u00f3n supuso que se escribiesen libros carentes de vocaci\u00f3n, de objetividad. Libros repletos de ejemplos y habladur\u00edas, que dec\u00edan que se deb\u00edan utilizar para \u00abeducar\u00bb, a la manera de un catecismo. Por esta raz\u00f3n, en cualquier p\u00e1gina nos surgen los acontecimientos, las acciones de los reyes y reinas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Al final, por decirlo de una manera delicada, la historia no recog\u00eda el eco de la vida costumbrista propia del pueblo sencillo y trabajador, sino que se dedic\u00f3 a hacerse mero instrumento de propaganda de los moldes de pensamiento de los estamentos m\u00e1s soberbiamente ensalzados, cuando no una gacetilla del g\u00e9nero de vida de las clases acomodadas. No har\u00e1 falta que mencionemos que es este, justamente, es el par\u00e1metro de hacer historia que m\u00e1s debemos tratar de evitar. Si lo logramos, nuestra disciplina ser\u00e1 m\u00e1s libre y sincera. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Desafortunadamente, negando la esencia de la historia, se hace filosof\u00eda. A veces, teolog\u00eda. Es un hecho que cada vez se insiste m\u00e1s en que los acontecimientos hist\u00f3ricos sucedieron por que deb\u00edan suceder as\u00ed. por una ley que se escapa al juicio cr\u00edtico de las personas. Nos preguntaremos que tipo de historia estamos haciendo. Relacionada con esta pregunta, es justo la obra que queremos describir en la que encontramos una serie de virtudes que permiten no deslizarse por las laderas del moralismo. Adem\u00e1s, sobre ella se habl\u00f3 mucho el a\u00f1o pasado, especialmente en su patria natal, en Catalu\u00f1a. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"> <span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><b>8. 2.- Recorts de la Darrera Carlinada: \u00bfLa historia que no hacemos?<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El centenario de Mar\u00eda Vayreda (1853-1903) ha sido muy divulgado. Pensemos. que el a\u00f1o 2003 ha sido el a\u00f1o o \u00abAny Marian Vayreda\u00bb. \u00bfLas razones? Vayreda es para la literatura catalana lo que para la literatura en lengua vasca fue la trilog\u00eda Au\u00f1amendiko Lorea, Kresala y Garoa de Domingo Agirre. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Vayreda public\u00f3 la novela Sang nova en 1900, a la que sucedi\u00f3 La punyalada cuatro a\u00f1os despu\u00e9s. Pero hab\u00eda fallecido en 1903. Esta novela nos habla de los \u00abtrabucaires\u00bb, de su pobreza y sus pasiones. Su proximidad es su valor primordial. El final de la carlistada nos lleva al mundo de los desesperados, de los rebeldes, refugiados y huidos. Vayreda no hermoseaba la realidad. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Fue un escrito y un pintor afamado de la Renaixen\u00e7a. Con su hermano Joaquim, llevaron al \u00f3leo escenas de la naturaleza de L&#8217;Empord\u00e0 con acento impresionista. La escuela de Olot difundi\u00f3 un estilo propio. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Pero fueron sus recuerdos los que le llevaron a las letras de oro de la literatura catalana<\/span><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">. Y en el a\u00f1o 1898 los dar\u00eda a publicar Recorts de la Darrera Carlinada. \u00bfCon este t\u00edtulo no estaremos ante una obra exaltadora?<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Se fue joven Vayreda a luchar con los carlistas, entre 1872 y 1875. Pero no hace elogios de lo que ve y vive. Nos cuenta lo que paso, sin mitificaciones. El idealismo y la maldad, la desesperaci\u00f3n y la esperanza. Todo aparece en esta obra, reflejo de los actos nocivos y nobles de la sociedad. No, no encontraremos testimonio de una tentaci\u00f3n pol\u00edtica. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Las acciones acontecidas, a veces, son desgarradoras. Aqu\u00ed no nos aparecer\u00e1 la caballer\u00eda al galope, a la manera del general Custer. La guerra es lo que es, algo sin sabor, sin tambores y ense\u00f1as ondeantes. La muerte, adem\u00e1s, es contemplada radicalmente, sin estrellas. Muchas veces es planteada como una estupidez. A veces, sin sentido. Sin querer, y mucho menos sin desearlo, el autor nos ha dejado una obra pacifista. Y nos cuestiona, si, nos impulsa a interrogarnos. La guerra; eso, \u00bfpara qu\u00e9? La segunda prueba, la inspiraci\u00f3n est\u00e9tica, la apetencia por la tentaci\u00f3n por la belleza literaria, \u00a1ni se percibe!<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> \u00a1Ni que decirlo!, tampoco comprobamos que el autor se haya dejado llevar por la tentaci\u00f3n retorica. El tomo parte en el conflicto. Y nos lo cuenta sin idealizaciones. Una vez, en los campos de los Pirineos, la caballer\u00eda carlista tuvo que lanzarse al ataque. Pero el caballo no andaba c\u00f3modo en ese terreno. Vayreda nos dice que su valent\u00eda consisti\u00f3 en no caerse del caballo. Bastante ten\u00eda con mantener el equilibrio. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Tenemos que plantearnos el tema de la perspectiva catalanista del autor. \u00bfEl talante catalanista era un reflejo del carlismo de su adolescencia? \u00bfO fue el catalanismo que adopt\u00f3 en su madurez el que le condujo a la advocaci\u00f3n de su juvenil adscripci\u00f3n carlista desde un talante catalanista? En verdad, no encontraremos una evidencia de una mitificaci\u00f3n de sus a\u00f1os juveniles desde la percepci\u00f3n ideol\u00f3gica de su madurez. Nos dice que combatieron a favor de la religi\u00f3n. Eso s\u00ed, nos dice sinceramente que para \u00e9l el carlismo constitu\u00eda un referente federalista. Pero no tenemos documentos que avalen que, al recordar su carlismo militante, interpolase o insertase la tendencia catalanista que desarrollar\u00eda en su posterior trayectoria est\u00e9tica. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Por otro lado, ni se concibe la tentaci\u00f3n moralizante. Este librito es como la hierba que surge en primavera. Emana el reflejo de una sociedad herida. Y con todas sus miserias. El propio Vayreda nos cuenta, entre tanta aspereza que surge en toda guerra, que abandon\u00f3 a un compa\u00f1ero, sin prestarle auxilio. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Seg\u00fan nos cuenta el escritor olot\u00ed, estaba realmente fatigado. Pero nos aclara que no ten\u00eda derecho para en la huida tener un comportamiento tan mezquino. Nos narra lo que es la sociedad, con toda su crueldad, tambi\u00e9n con su generosidad. \u00a1Esto es un libro y no la propaganda cl\u00e1sica del g\u00e9nero militar!!<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><b> 8. 3.- La guerra, fracaso de la sociedad. <\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> No nos extenderemos, pero cap\u00edtulo a cap\u00edtulo resumiremos la obra. En el primer libro, \u00bfc\u00f3mo no?, ya entramos en el terreno de los debates historiogr\u00e1ficos. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> 1.- \u00abCarlins \u00e1 la montanya\u00bb. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El autor nos se\u00f1ala cu\u00e1les fueron los motivos que les impulsaron a combatir. Vayreda enfatiza que lo hizeron por la fe y la identidad cultural de una comunidad, una regi\u00f3n que posee su \u00abseny\u00bb, su identidad diferenciada; Catalu\u00f1a. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Nos cuenta que un d\u00eda ley\u00f3 un t\u00edtulo demoledor. \u00abCatalu\u00f1a vindicada de la nota de rebeli\u00f3n con la que la han motejado sus detractores\u00bb. Esta investigaci\u00f3n rechazaba la interpretaci\u00f3n castellanizante, nacionalista espa\u00f1ola, de Catalu\u00f1a. En esta interpretaci\u00f3n, los consellers o ciudadanos que combatieron por las libertades propias, nos dice, son convertidos en traidores a Espa\u00f1a. Si creemos las palabras de Vayreda, el surgimiento del regionalismo debi\u00f3 de ser como una aureola para sus protagonistas. F\u00e1cil es ver, aqu\u00ed, como los regionalismos o los legitimismos abren brecha en una terreno donde germinar\u00e1n los diferentes nacionalismos perif\u00e9ricos m\u00e1s modernizadores: <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> (&#8230;) com un toch de corneta en mitj d&#8217;aquell estat de postraci\u00f3 y enviliment en que la corrent centralista y castellanisadora nos hav\u00eda enllotat, arribantnos \u00e1 fer perdre fins la noci\u00f3 de notre propi s\u00e9r y renegar de nostre passats<\/span><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Vayreda nos ense\u00f1a el concepto de Espa\u00f1a en el que cre\u00edan los carlistas catalanes. Estas p\u00e1ginas fueron suprimidas en la segunda edici\u00f3n del libro, realizado por la Editorial Selecta en 1950. En la tercera, emprendida en 1982, esas p\u00e1ginas ser\u00edan repuestas. Entre ellas, entresacamos estas declaraciones:<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Ab semblants disposicions, se compr\u00e9n que las doctrinas proclamadas per l&#8217;Aparici y sa escola ven\u00edan a omplir un buyt de mon esperit, y la carta, programa de D. Carlos a son germ\u00e1, seguida del decret de restauraci\u00f3 de les Furs hav\u00eda d&#8217;apar\u00e9ixer \u00e1 nos ulls com lo verb de la nova idea. Era la doctrina regionalista que&#8217;m seduh\u00eda. encara qe no la compren\u00eda pas be, portat per un intens amor \u00e1 las cosas de casa, pressent\u00eda la reconstituci\u00f3 de nostra antiga nacionalitat y la resurrecci\u00f3 d&#8217;una federaci\u00f3 espanyola com \u00e1 \u00fanica reparaci\u00f3 de punyents injusticias y desastrosos erros pol\u00edtichs. Aixis conceb\u00ed jo&#8217;l carlisme, y aix\u00eds vaig aceptarlo<\/span><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> No es de extra\u00f1ar. Al historiador catal\u00e1n Josep Benet le pas\u00f3 lo mismo, en la misma \u00e9poca de Franco, como ya vismos. Y s\u00f3lo por recordar la propuesta del diputado republicano Pere Corominas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> II.- \u00abLa xacolatera\u00bb. Se nos habla del \u00fanico ca\u00f1\u00f3n que ten\u00edan los carlistas. \u00a1Escena encomiable por su hilaridad! Nos lleva a los tiempos de Zumalakarregui con su ca\u00f1\u00f3n \u00abEl abuelo\u00bb, tal como lo recogi\u00f3 Henningsen. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> III.- \u00abBateig de foch\u00bb. El autor se pregunta si la tan ensalzada valent\u00eda guerrera no ser\u00e1, quiz\u00e1s, un acto de fanfarroner\u00eda sin sentido. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> IV.- \u00abEpissodi Dolor\u00f3s\u00bb. Con un talante racional, el autor se pregunta sobre el nervio de la guerra. Descarnada y fr\u00edamente, s\u00f3lo hay esta respuesta. Sufrimiento. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> V.- \u00abLo valencianet\u00bb. Cap\u00edtulo rom\u00e1ntico y verdadero como pocos. Una joven muchacha, vestida de hombre &#8211; nos recuerda a la legendaria Catalina de Erauso, la monja alf\u00e9rez &#8211; se fue a luchar con los carlistas. Fuerza y car\u00e1cter los demostr\u00f3. Pero se caracterizaba por cierto aire melanc\u00f3lico. Los voluntarios de don Carlos pensaban que vendr\u00eda de las riberas de m\u00e1s all\u00e1 del Ebro. \u00a1La nostalgia del hogar le embargar\u00eda al pobre soldado valenciano! Pero el pobrecito result\u00f3 ser pobrecita cuando el padre se present\u00f3 ante los jefes carlistas, diciendo que ten\u00edan una chica voluntaria. De hecho, Alfonso Carlos y Mar\u00eda de las Nieves de Borb\u00f3n la tomaron a su cargo. Al menos, as\u00ed lo confirma la pr\u00edncesa en sus memorias. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> VI.- \u00abLa barreja\u00bb. El protagonista, Vayreda, en un encuentro debi\u00f3 de acometer a un enemigo. Entre el perseguido y el perseguidor surge una relaci\u00f3n especial. No era, evidentemente, una escena para adornar textos sobre el honor del combate. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> \u00bfQu\u00e9 les embarga? Miedo, nerviosismo, ganas de acabar con aquella grotesca situaci\u00f3n, \u00a1y cuanto antes mejor! Es de agradecer al narrador y voluntario en la guerra que nos recrea el adoptar un actitud tan desmitificadora y realista. No escribe para hacer de los que no es deslumbrante un enternecedor cantar \u00e9pico. Se husmea el olor a muerte, el sudor de los dos soldados mientras se persiguen sin realmente saber que pueden hacer para quitarse de los hombros esa pesada situaci\u00f3n. Quieren acabar bien. Aspiran a no matar y a no ser matados. Pero mientras dura la persecuci\u00f3n, los amigos contemplan la escena y esperan que se porte brillantemente. Esa es la ra\u00edz de la guerra. No el no deseo de paz. Es el miedo al qu\u00e9 dir\u00e1n si me rindo. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El soldado no posee libertad. La cotidianidad le mueve, las circunstancias tambi\u00e9n. Los protagonistas no tienen poder sobre la guerra. Es ella la que los domina \u00a1C\u00f3mo dominar lo que no corresponde a la escena de los moldes racionales del comportamiento humano! <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> VII.- \u00abFantas\u00edas\u00bb. La guerra es propaganda y mentira. Todo es falsa apariencia, en las escenas rese\u00f1adas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> VIII.- \u00abLo Noy de l&#8217;Alou\u00bb. Nos narra la aventura de un joven soldado que evidencia el lado generoso y altruista de la guerra. Es la persona siempre dispuesta a acometer una acci\u00f3n que de gracia a los dem\u00e1s. Su muerte no deja de ser una triste acometida del destino. Una escena fuerte, excesivamente. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> IX.- \u00abDesesperaci\u00f3\u00bb. La guerra, como siempre, es testigo de la maldad. Otro correligionario de Vayreda, el trovador \u00abTxirrita\u00bb, con toda la tranquilidad del mundo, proclamaba en sus versos que era m\u00e1s deleitable saborear una sardina vieja de la paz que el m\u00e1s delicioso manjar de carne producto de la guerra. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> X.- \u00abL&#8217;Esquadr\u00f3 de la Sanch\u00bb. En el alzamiento de los \u00abmatiners\u00bb se destacaron los Bartolom\u00e9 Ros d&#8217;Eroles, Marcell\u00ed Gonfaus i Casadesus \u00abMarsal\u00bb o Moss\u00e8n Benet Tristany. Sus antiguos soldados conformaron un batall\u00f3n de honor. Vayreda los describe como un destacamento medieval. El rom\u00e1ntico y liberal Joseph-Augustin Chaho en su \u00abVoyage en Navarre pendant l&#8217;insurrection des basques\u00bb, percib\u00eda lo mismo respecto a los voluntarios de Zumalac\u00e1rregui y Sagastibeltza. Las mitificaciones pueden ser ciertas para los sentidos, pero lo importante no es dejarse llevar por ellas. Hay una nota de iron\u00eda y humor en este \u00edmpetu de unos guerreros que estaban ya en edad de disfrutar de su sopa en torno al fuego de la mansi\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> XI.-\u00abPar\u00e9ntessis\u00bb. Mientras unos mueren, otros permanecen placenteramente en la retaguardia. En este cap\u00edtulo, p. 141, nos habla de esos \u00abhojalateros\u00bb que en el hospital de Camprod\u00f3n platican sobre batallas a las que no asistir\u00e1n. Pero presumir\u00e1n de su militancia. Y proclamaran que ojal\u00e1 ataquen, ellos, y ganemos, nosotros. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Santiago Palacios en <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>El Batall\u00f3n de Guernica<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> titul\u00f3 un cap\u00edtulo \u00abDe ojalatero\u00bb. Los l\u00edderes del nacionalismo vasco y catal\u00e1n nos recordaran que eran los oficiales de la meseta castellana los que se paseaban, sable en ristre, por los pueblos, sin ir a combatir. Sabino Arana a trav\u00e9s de su \u00abEl Partido Carlista y los Fueros Vasko-Navarros\u00bb polemiz\u00f3 con Eustaquio de Echave-Sustaeta, el director del \u00f3rgano juvenil carlista bilba\u00edno \u00abChapel-Zuri\u00bb. Fue un debate que llega hasta la cuesti\u00f3n de si a los oficiales que nunca ve\u00edan el frente se les deb\u00eda apelar ojalateros u hojalateros. Echave-Sustaeta entiende que la denominaci\u00f3n ojalateros proceder\u00eda de la expresi\u00f3n \u00a1ojal\u00e1 ataquen&#8230;!, con la cual la \u00abh\u00bb sobrar\u00eda. No comparte el mismo criterio Arana (<\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Obras Completas<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, vol. II, p. 1139 y pp. 1237-1238), pues cree que la expresi\u00f3n hojalateros proviene del resplandor de los lujosos uniformes y sables de los oficiales castellanos aficionados al dulce regazo de la retaguardia. El despecho de una guerra perdida fue un factor decisorio en la remodelaci\u00f3n de un regionalismo que se mut\u00f3 en nacionalismo. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> XII.- \u00abLa persecuci\u00f3\u00bb. De nuevo, una vez m\u00e1s, se nos habla de los falsos honores que conllevan toda guerra. Nosotros estamos acostumbrados a los libros impregnados de romanticismo. Por ejemplo, las memorias del pr\u00edncipe Lichnowsky son un buen reflejo. Es cierto que siempre se topa con alg\u00fan Von Goeben, dispuesto a puntualizar un guion m\u00e1s meditado sobre lo que observa. Pero, en general, los militares de cualquier conflicto, indiferentemente del bando en que se posicionen, casi-casi acuden &#8211; las motivaciones de los viajeros y los periodistas son m\u00e1s objetivizadoras &#8211; con su tomo de recuerdos bajo el brazo. Entonces, no nos extra\u00f1e que, atendiendo a su mirada, todos los acontecimientos que observen los adornen seg\u00fan su ideal. Y tambi\u00e9n seg\u00fan sus prejuicios y educaci\u00f3n. Sin olvidar su modo de concebir la vida, la cual, de un modo u otro, est\u00e1 mediatizada por tu tendencia elitista, cuando no por su mirada despectiva respecto a sus subordinados. Por eso no son obras fiables, ya que se conciben desde unas mentes de dirigentes. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Vayreda, al contrario, no gesta una mentalidad de protagonista. Tampoco incurre en la hermosa \u00abtentaci\u00f3n\u00bb, digna por otro lado, de convertirse en poeta del pueblo sacrificado y humilde. Nos cuenta los sucesos como los contempla. Mujeres y hombres, de vez en cuando, se comportan como seres nobles y generosos; otras, act\u00faan con un ego\u00edsmo refinado. Nobleza se liga, al fin y al cabo, al otro prisma del egocentrismo. Somos personas de dos rostros. Esto le salva a Vayreda de redactar una novela de caballer\u00edas, otro \u00abAmad\u00eds de Gaula\u00bb, del cual no hubi\u00e9semos aprendido mucho. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> XIII.-\u00abCalvari\u00bb. Los carlistas de Valencia y Arag\u00f3n cruzaron el Ebro, extendi\u00e9ndose la miseria en todo el ej\u00e9rcito carlista catal\u00e1n. \u00bfEra sospechosa esa huida del Maestrazgo y de Valencia? \u00bfEl gobierno soborn\u00f3 a alg\u00fan general carlista? Vayreda entiende que la guerra est\u00e1 ya perdida. Y no acusa a nadie. \u00bfSer\u00e1 por la carencia de pruebas?<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Un esp\u00edritu sensible como el de Vayreda sabe que las guerras, en este mundo crucificado, las pierde siempre el pueblo, sea en el bando del vencedor o del vencido. Y las altas jerarqu\u00edas, as\u00ed como los desleales que mudan con desenfado de bandera o que trafican son la sangre de los sacrificados, siempre las ganan, les toqu\u00e9 donde sea. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> XIV.- \u00abL&#8217;hospital\u00bb. Por fin, encontramos un elogio a alg\u00fan protagonista de las guerras. Las hermanas de la Caridad. Se refiere a las monjas que se ocupan de cuidar los hospitales carlistas. Vicenta Mar\u00eda de Cascante fue su fundadora. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> En la fuga, y el propio Vayreda nos lo cont\u00f3, que no hab\u00eda tenido una actitud humana. Su ayudante era un muchacho desertor, castellano. Era el s\u00e1lvese quien pueda. Vayreda estaba atemorizado con la presencia nada agradable de los \u00abcipayos\u00bb. Se despidi\u00f3 sin decirle adi\u00f3s&#8230;, pues no sab\u00eda ni qu\u00e9 consejo darle. Y se march\u00f3 al exilio. \u00bfSe arrepinti\u00f3 al redactar su primera novela en lengua catalana? No nos interesa. Lo que debemos se\u00f1alar es lo que nos cuenta. Que fue un cobarde, que s\u00f3lo pens\u00f3 en s\u00ed mismo. \u00bfHabr\u00eda escrito semejantes palabras otro autor? \u00bfNo nos habr\u00eda hecho creer que asisti\u00f3 cu\u00e1l caballero de la Tabla Redonda a alg\u00fan encuentro digno del \u00abPoema de Mio Cid\u00bb o la \u00abChanson de Roland\u00bb?<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"> <span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><b>8.4.- \u00bfUn testigo sencillo, \u00fanico?<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> En esta obra, a decir verdad, no encontramos las mentiras que obstaculizan el conocimiento de la verdad. En cualquier aspecto de la ense\u00f1anza, para iniciar un debate sobre el significado de la guerra y la paz, es un elemento muy \u00fatil. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Desgraciadamente, no la encontraremos traducida del catal\u00e1n, ni al castellano, ni al vasco ni al franc\u00e9s. \u00a1Pero que lectura! Eficaz para, adem\u00e1s de motivar la propia capacidad cr\u00edtica, reflexionar sobre toda iniciativa humana que supedita la dignidad de la persona humana a cualquier aventura ideol\u00f3gica, econ\u00f3mica o religiosa.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El regionalismo autonomista, y los carlistas as\u00eds se conciben, aparece como es. Un reflejo de la sociedad, con sus grandezas y miserias. Y este nos hace comprender las aspiraciones y deseos que bullen en los nacionalismos. \u00bfC\u00f3mo se opera ese trasvase de la defensa de los valores aut\u00f3ctonos a la idea de crear un estado diferente al que se cr\u00edtica por su centralismo?<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Todo movimiento debe ser investigado y estudiado para conocer nuestra sociedad. Sobrevaloriz\u00e1ndolo o detest\u00e1ndolo, no se obtiene nada. Y lo mismo le pasa a otros valores de la cultura pirenaica, sean los c\u00e1taros de Occitania, los calvinistas del Reino de Navarra y el vizcondado de Bearne o la tradici\u00f3n republicana de las \u00e1reas pirenaicas situadas en diferentes m\u00e1rgenes de la frontera administrativa. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> De esta pluralidad ha sido muy consciente la historiograf\u00eda pirenaica. Antoni Rovira i Virgili, nacionalista catal\u00e1n, nos resume en pocas palabras su interpretaci\u00f3n. Lo debemos leer con atenci\u00f3n. Tampoco es para recitarlo y asumirlo como el \u00abPadre nuestro\u00bb. Pero encontramos una interpretaci\u00f3n muy grata a todo historiador nacionalista. Si la naci\u00f3n ha existido desde anta\u00f1o, antes de resurgir, no cabe duda que se encuentren m\u00e1s o menos velados testigos portadores de esa conciencia nacional. No cabr\u00eda m\u00e1s que remontarse a los ancestros, por lo que constata que \u00abels hereus de 1640 i de 1714 s\u00f3n els carlins de la muntanya catalana\u00bb<\/span><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Por otro lado, otro representante de la historiograf\u00eda pirenaica, Joseph Zabalo, escritor de la Vasconia Aquitana, nos ofrece una interpretaci\u00f3n similar.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Aujourd&#8217;hui, chez les Basques du Nord, le carlisme n&#8217;est plus qu&#8217;un vague souvenir, une lueur au fond de la m\u00e9moire collective. On imagine mal combien il a compt\u00e9, tout au long du si\u00e8cle dernier, pour les habitants des Basses-Pyr\u00e9n\u00e9es<\/span><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Como tantos sectores sociales que han quedado estigmatizados, ha llegado el momento de estudiar las cosas con serenidad. Movimientos que, al fin y al cabo, pertenecen a la sociedad de la cual han surgido, y no a sus herederos pol\u00edticos o a los grupos que reivindican y se disputan su contendido. La memoria carlista, como otras, pertenece a todas sus ciudadanas y ciudadanos de Catalu\u00f1a o de otras comunidades hist\u00f3ricas. No es patrimonio, ni mucho menos, de los grupos que se autodenominan carlistas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Para concluir, s\u00f3lo nos queda recordar que la edici\u00f3n de 1898 se realiz\u00f3 en un catal\u00e1n anterior a la modernizaci\u00f3n y sistematizaci\u00f3n que impuls\u00f3 Pompeu Fabra. Por esta raz\u00f3n, aparece la palabra \u00abRecorts\u00bb en el t\u00edtulo. En la actualidad se escribe \u00abRecords\u00bb. Lo mismo acontece con el nombre. Mari\u00e1n, Mari\u00e0 o el actual Marian podremos encontrar. la edici\u00f3n que hemos utilizado es la primera, pero las otras son m\u00e1s accesibles. Aqu\u00ed dejamos recogidas las diferentes ediciones: <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> a.- Mari\u00e1n Vayreda, Recorts de la Darrera Carlinada, Impremta de Narc\u00eds Planadevall, Olot, 1898. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> b.- Mari\u00e0 Vayreda, Records de la darrera carlinada, Editorial Selecta, Barcelona, 1950 y 1982. De la edici\u00f3n de 1950 es de la cu\u00e1l suprimieron los textos de factura federalizante y regionalista, situados en el primer cap\u00edtulo, que repondr\u00edan en 1982, sin la censura de la \u00e9poca franquista. Las p\u00e1ginas suprimidas se encuentran en \u00abCarlins \u00e1 la montanya\u00bb, Records de la darrera carlinada, Selecta, Barcelona, 1982, pp. 22-25. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> c.- Marian Vayreda, Records de la darrera carlinada, L&#8217;Aven\u00e7, Barcelona, 2003. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"> <span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><b>IX.- \u00bfPinceladas de literatura pacifista en la carlistada? <\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Vayreda nos ha ofrecido una relaci\u00f3n personal del conflicto que es muy \u00fatil para que el lector conozca las miserias de las guerras. Tambi\u00e9n las mezquindades de las pugnas intestinas de los carlistas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Para el alumno ser\u00e1 muy provechosa esta imagen que rompe esa imagen heroica de las innumerables batallas militares, ideol\u00f3gicas o personales que jalonan las vidas de las personas. Algo por lo que no merece la pena malgastar la belleza de la vida, pero sobre lo cual los l\u00edderes de este mundo nos hacen creer que son valores por los cuales merecer\u00eda dar la vida. Ellos, por si acaso, permanecen en la retaguardia. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Muchas veces en los institutos se insiste en la necesidad de educar en la diversidad. Respetar a la compa\u00f1era o alumna musulmana que considera que hacer deporte con el resto de la clase es un acto contrario a los credos de su civilizaci\u00f3n. Comprender los h\u00e1bitos de otras minor\u00edas culturales. Ayudar a qui\u00e9nes muestran un rendimiento m\u00e1s bajo o su capacidad de asimilaci\u00f3n es m\u00e1s pausado. A veces puede ser entendido como un trabajo en vano, cuando en la universidad alg\u00fan profesor o alumno salte que los campos de concentraci\u00f3n nazis son un mito. Pero sea cual sea el resultado, la semilla de la paz hay se encontrar\u00e1 iluminando. Eso lo debe saber bien cualquier comunidad, sea escolar o no, sean creyentes o humanistas no creyentes. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Sin embargo, eso no se podr\u00e1 abordar si se contin\u00faa con el esquema cl\u00e1sico de unas humanidades que educan clasificando entre buenos y malos, o insistiendo en una educaci\u00f3n de guerras, banderas y distinciones nobiliarias. Eso no ayuda a la persona a pensar por s\u00ed misma, a autorealizar lo mejor de s\u00ed misma. Lo que se hace es extirpar su criterio cr\u00edtico para imbuirlo en una serie de ideolog\u00edas o hero\u00edsmos supuestos que concluir\u00e1n mal. O se dar\u00e1 cuanta tras muchos enga\u00f1os, o nunca se dar\u00e1 cuenta, y terminar\u00e1 en Somorrostro, igual que el voluntario Ignacio Iturriondo. Y es posible que su muerte no sea ni siquiera tan placentera. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Unamuno ya nos previene frente a la historia de tambores y trompetas que tan bien han cultivado, en lo que se refiere a las carlistadas, del Burgo y Clemente. Las lecturas de Ignacio crearon una persona buena y entregada. Por eso mismo, escribe el novelista bilba\u00edno (Miguel de Unamuno, <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Paz en la Guerra<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, Librer\u00eda de Fernando Fe, Madrid, 1897, pp. 25-26), es una persona f\u00e1cil de manipular por los mes\u00edas ideol\u00f3gicos, sean de ra\u00edz pol\u00edtica, socio-econ\u00f3mica o religiosa. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Estas visiones vivas, fragmentos de lo que le\u00eda en los pliegos y ve\u00eda en sus grabados, se dibujaban en su mente con indecisos contornos, y junto a ellos reson\u00e1banle nombres extra\u00f1os, como Valdovinos, Rold\u00e1n, Floripes, Ogier, Brutamonte, Ferrag\u00fas. Aquel mundo de violento claroscuro, lleno de sombras que no paran un momento, m\u00e1s vivo cuanto m\u00e1s vago, descend\u00eda silencioso y confuso, como una niebla, a reposar en el lecho de su esp\u00edritu para tomar en \u00e9ste carne de sue\u00f1os, e iba enterr\u00e1ndose en su alma sin \u00e9l darse de ello cuenta. Y desde el fondo del olvido le resurg\u00eda en sue\u00f1os un mundo, mientras solo, sentado all\u00ed, acurrucado y caliente en la tranquila confiter\u00eda de su padre, dormitaba al runr\u00fan de la tertulia. Era un mundo rudo y tierno a la vez (&#8230;); mundo en que se codeaban Sans\u00f3n, Simbad, Rold\u00e1n, el Cid y Jos\u00e9 Mar\u00eda; y como \u00faltimo eslab\u00f3n de aquella cadena de h\u00e9roes, sellando la realidad de aquella vida, Cabrera, Cabrera exclamando al salir de su juventud turbulenta, que habr\u00eda de hacer ruido en el mundo, revolvi\u00e9ndose como una hiena, rugiendo como un le\u00f3n, arranc\u00e1ndose los pelos, y jurando sangre mientras llamaba a voces a duelo singular al general Nogueras, por haber fusilado a su pobre madre, \u00a1de 60 a\u00f1os!, Cabrera corriendo de victoria en victoria hasta caer extenuado. Y este hombre viv\u00eda, le hab\u00edan visto Gambelu y Pedro Antonio con sus ojos, y era a la vez un hombre de carne y hueso, un h\u00e9roe de otro mundo, un Cid vivo que hab\u00eda de volver el mejor d\u00eda con su caballo, para resucitar el mundo encantado del heroismo, en que la ficci\u00f3n se ba\u00f1a en realidad y en que las sombras viven. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Unamuno nos ense\u00f1a que las guerras no sirven para nada. La contraposici\u00f3n entre las negras alima\u00f1as que merodeaban sobre las personas que hasta hace poco eran sue\u00f1o, proyecto y alegr\u00eda para pasar de repente a una no-nada, a un nirvana nietzschianamente desalentador, tratan de provocar que el lector y la lectora reflexionen. \u00bfA que conducen estas situaciones? <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Frente al idealismo quijotesco de los Ollo y Radica, desaparecidos en la flor de su vida, el astutamente sabio Unamuno contrapone al ya decr\u00e9pito El\u00edo. El conductor junto a Zaratiegui de la expedici\u00f3n de 1838 que tomar\u00eda Valladolid, ya no es m\u00e1s que un can de la dinast\u00eda exilada. Le apoya And\u00e9chaga, de quien se conserva una alocuci\u00f3n por la cual se convoca a los vizca\u00ednos a resistir, ya que todav\u00eda poseen hierro en el subsuelo de sus monta\u00f1as as\u00ed como la madera suficiente de sus hayedos y robledales para combatir a los beltza. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Ser\u00e1 sin embargo &#8211; y aqu\u00ed Unamuno sabe extraer una moraleja al estilo de las f\u00e1bulas de Esopo &#8211; el septuagenario C\u00e1stor de And\u00e9chaga el que fallezca al mando de sus encartados en las Mu\u00f1ecas, la cordillera que cierra la entrada c\u00e1ntabra a Vizcaya. Ha quedado s\u00f3lo, aislado, ha perdido su vida. Todo un mundo se pierde con \u00e9l, pues para el novelista vasco una vida es un mont\u00f3n de universos sensoriales, afectivos y filos\u00f3ficos. Cada persona es diferente. \u00bfY para qu\u00e9? En cambio, El\u00edo, legitimista y jefe de estado mayor, no ha sacrificado nada. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El\u00edo nos recuerda a esos caballeros de la legitimidad proscrita que pueblan las p\u00e1ginas de los libros de Josep Carles Clemente, de esos h\u00e9roes que nunca han hecho nada por los dem\u00e1s, ni siquiera por su \u00abcausa\u00bb, salvo vivir del trabajo ajeno y sacrificar la vida de los dem\u00e1s a cambio de una condecoraci\u00f3n. \u00a1L\u00e1stima que un Arist\u00f3fanes nos los haya conocido! Sin enlazar con el instinto pacificador del autor de la comedia titulada Las acarnienses, Unamuno se sit\u00faa en lo debeladores de la guerra. No desde la acci\u00f3n resuelta de Lis\u00edstrata, pero si desde ese estilo caustico e ir\u00f3nicamente sat\u00edrico tan genuino en Unamuno. Captamos las extravagancias de las luchas de partidos, patrias y banderas. Las envidias entre individuos que suelen tomar cariz religioso cuando se ocultan bajo la sacralidad de las iglesias (Miguel de Unamuno, <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Paz en la Guerra<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, 1897, p. 265). <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> En la noche triste del 28 durmieron los vivos cerca de los muertos, mientras los cuervos se congregaban en las alturas. Los navarros murmuraban porque se les hab\u00eda sacado de su tierra para llevarles al matadero, \u00a1y todo por aquel condenado Bilbao! El desaliento hac\u00eda presa hasta en los jefes. Aquella noche, en consejo de generales presidido por el viejo El\u00edo, el h\u00e9roe de Oriamendi en la pasada guerra civil de los siete a\u00f1os, diez y ocho (sic) asistentes, incluso el Rey, opinaron se levantara el sitio de Bilbao, para economizar sangre y tiempo. Opusi\u00e9ronse B\u00e9rriz y el viejo And\u00e9chaga, alma de los vizca\u00ednos, caballero andante. Y El\u00edo, acost\u00e1ndose al parecer de los dos contra el de los diez y ocho, acord\u00f3 continuar el sitio. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> \u00bfY don Carlos, esa persona que recoge las aspiraciones de todos? Tambi\u00e9n se pierde su aureola. Ni la ataca ni la desmitifica de cuajo. Tampoco la diviniza. Es una persona normal. Es decir, que vive tambi\u00e9n su propia epopeya, el n\u00famero de teatro que le ha tocado y que se desvive por sobrellevar lo mejor que puede. Es un jefe que act\u00faa al igual que los otros jefes no sacralizados por un carisma sacro y que, por lo tanto, Unamuno, (<\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Paz en la Guerra<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, 1897, pp. 119-120), lo valora en semejanza a los otros jefes. Un caudillo, una ambici\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> &#8211; \u00bfEl rey y el convenio? El rey es otro pastelero&#8230;lo dicho. Ha puesto de comandante general de Guip\u00fazcoa a ese traga-santos que no es guipuzcoano&#8230; ya sabemos lo que quiere el rey&#8230; Aqu\u00ed no hay m\u00e1s que don Manuel, \u00bfa qui\u00e9n temen los guiris? \u00a1Que poco han puesto a precio la cabeza del rey! Los jefes no nos quieren porque quieren pastelear y pintar la mona. Batallas&#8230; campa\u00f1a&#8230; \u00a1chanfaina! De eso se r\u00eden ellos&#8230; Aqu\u00ed la cosa es cansarles, molestarles, no dejarles vivir, y cuando se nos vienen encima, como el azogue, desparramarlos para juntarnos luego, y volver a no dejarles vivir. As\u00ed se cansar\u00e1n. Liz\u00e1rraga quiere quitar a don Manuel los chicos, y entregarnos, quiere que le demos nuestro ca\u00f1\u00f3n&#8230; \u00a1bastante tienen para fantasear con el que han cogido en Eraul!<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Unamuno ve la verdadera vida en los humildes que viven de su trabajo manual, gozan y sufren de las cosas de este mundo, pero sin otorgarles verdadera importancia. Al estilo de John Ruskin, W. Whitman, Henry David Thoreau, Le\u00f3n Tolstoi o los prerafaelistas brit\u00e1nicos, la inclinaci\u00f3n del fil\u00f3sofo &#8211; y muchas veces te\u00f3logo &#8211; hac\u00eda la gente sencilla le hace escribir estas p\u00e1ginas (<\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Paz en la Guerra<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, 1897, p. 86), lejanas del liberalismo comercial bilba\u00edno y de las tertulias carlistas donde se anhela poder y se respira el ansia de aplastar al adversario. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Mientras Domingo com\u00eda su borona en leche o sus patatas, pod\u00eda rascar el testuz a las vacas, que com\u00edan junto a \u00e9l, sentir los resoplidos de su aliento, verles llevar de una lado a otro del morro el ma\u00edz fresco; y ellas, cuando bendec\u00eda \u00e9l la mesa, mir\u00e1banle con sus dulces ojazos h\u00famedos, impregnados de resignaci\u00f3n, como si quisieran tomar parte en la plegaria. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Por estas \u00e9pocas Unamuno se acerca al socialismo. Llega a escribir en el \u00f3rgano bilba\u00edno \u00abLa lucha de clases\u00bb. No es el primer vasquista que realiza esa aproximaci\u00f3n. Tom\u00e1s Meabe, comisionado por Sabino Arana-Goiri para conocer m\u00e1s esa ideolog\u00eda ante el temor de cierta atracci\u00f3n entre los j\u00f3venes, la esp\u00edo tan bien que qued\u00f3 prendado de ella. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Esta p\u00e1gina podr\u00eda ser interpretada como una denuncia de la situaci\u00f3n de abandono en que se encontraba el nekazari vizca\u00edno. Le paso lo mismo a un cuadro afamado, el angelus de Millet, donde el pintor ha esbozado la oraci\u00f3n de una pareja de labradores en un campo plet\u00f3rico de sol. Pero otros entienden que hay una cr\u00edtica de la vida miserable del trabajador. Otro artista de esa \u00e9poca, Courbet, pintar\u00eda un \u00f3leo que es un retrato de Pierre Proudhon. Jon Juaristi, en El linaje de Aitor, por ejemplo, opina que Unamuno ha caracterizado la degradaci\u00f3n de un campesinado que se animaliza en esa comida compartida. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Hay tambi\u00e9n otras escenas. Los ojos bovinos de la joven baserritarra de las aldeas carlistas con la cual el kaletarra Ignacio s\u00f3lo puede intercambiar unos saludos con el paup\u00e9rrimo vasco a\u00fan heredado de su padre en la atm\u00f3sfera bilba\u00edna o en el no menos escaso castellano de ella. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Hasta los h\u00e9roes desean paz. Se han cansado de ser marionetas de los partidos pol\u00edticos. O quedar anulados por ellos, o vivir. Cabrera, hastiado de soldaditos de plomo que nunca ven el sufrimiento del campo de batalla, ha mandado &#8211; antzarrak ferratzera &#8211; a los caudillos carlistas al museo-pante\u00f3n de mentirosos. La dinast\u00eda leg\u00edtimamente autoinspirada en el mandato divino le quita sus medallas, aunque ya no le puede arrebatar sus cicatrices. Tampoco su idiosincrasia. Entre el pueblo carlista, contin\u00faa siendo don Ram\u00f3n. La medida arbitraria hace vacilar a los veteranos. Peru Anton va ser la persona escogida por Unamuno para insertarnos en otros valores. Su aprendizaje de la vida y la paz hace de \u00e9l un pacifista, un creyente sin ostentaciones y una persona. Ser persona es m\u00e1s importante que ser vasco o espa\u00f1ol, liberal o carlista. \u00bfEs carlista? Si, por su hijo, por sus heridas de la guerra del 33. No por los discursos cambiantes del carlismo oficial de turno, por las haza\u00f1as de los ojalateros del cuarte real de Tolosa o por el esplendor de sus pretendientes. Peru Anton percibe otra realidad cuando lee los manifiestos de Cabrera (<\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Paz en la Guerra<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, 1897, pp. 310-311), al que los representantes del carlismo acusan de mas\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> (&#8230;) o\u00eda aquella voz diciendo a sus antiguos devotos que les dejaba el Rey para irse con Dios y con la Patria; que en vano quer\u00edan llenar con palabras el vac\u00edo de las ideas. \u00a1Extra\u00f1o eco en el alma del chocolatero el del eco de aquella voz del viejo guerrillero, cargado de heridas y de gloria, hablando desde un misterioso Valle Invisible de ideas y de paz, del poder de la doctrina sobre la fe ciega, pidiendo compasi\u00f3n para la patria, su madre, y que rechazasen de una vez para siempre la injuria que infer\u00edan a su dignidad los que califican de ingobernables a los espa\u00f1oles (&#8230;)<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> \u00abEsto no es Cabrera, es un misionero\u00bb- pens\u00f3 Pedro Antonio, recordando a aquel otro predicador que al aire libre, en el cementerio de Bilbao, hablaba de paz evocando recuerdos de la guerra de los siete a\u00f1os, y de la noche de Luchana, al pie de la matrona que coronara a vencidos y vencedores. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El voluntariado aparece esbozado por el talante primitivista que gu\u00eda a sus acciones. Los sucesivos programas doctrinales del carlismo no han hecho mella en \u00e9l. Unamuno aqu\u00ed caracteriza la artificiosidad de los carlismos que se han sucedido a lo largo de la historia. Por mucho que hable Jos\u00e9 Mar\u00eda de un proyecto intelectual, la gente se mueve por otras realidades. Venganzas, piadosas inspiraciones, pobreza &#8211; un ej\u00e9rcito campesino como el carlista pose\u00eda una alimentaci\u00f3n equilibrada donde las medidas de carne y vino estaban mejor repartidas que entre los trabajadores &#8211; o como nos dice con sorna el escritor bilba\u00edno, el miedo a la reacci\u00f3n que en casa provocar\u00edan los suspensos de junio. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Unamuno intenta ver un carlismo sencillo y no encuentra otro que el del cura Santa Cruz. Sus virtudes no son muy angelicales. La sociedad campesina busca qui\u00e9n le defienda de las exacciones del gobierno y lo ha encontrado. Es la vida real en unas guerras cuya m\u00e1xima carencia es no poseer una explicaci\u00f3n racional. Ferrer i Dalmau escribi\u00f3 que el p\u00e1rroco de Hernialde representa el sentimiento de la sociedad vasca. Contemplamos (Paz en la Guerra, 1897, p. 117) que todas las sociedades poseen sus virtudes y sus defectos. El aprecio por la vida de los dem\u00e1s no era una de ellas en aquella \u00e9poca.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Aquella tarde pudieron oir las haza\u00f1as del cura cabecilla de labios de sus voluntarios, para los cuales no hab\u00eda ni m\u00e1s listo, ni m\u00e1s valiente, ni m\u00e1s bueno, ni m\u00e1s respetuoso, ni m\u00e1s serio que aquel hombre de pocas palabras, que se paseaba solo horas enteras, y que cuando mandaba no hab\u00eda chico que se atreviese a mirar cara a cara aquellos ojos en el rostro lleno de barba, bajo la boina; hombre que con toda calma daba \u00f3rdenes de fusilamiento. No, no se pod\u00eda hacer la guerra como quer\u00eda el santurr\u00f3n de Liz\u00e1rraga, con cataplasmas y novenas, hab\u00eda que ahorrar sangre propia, y no escatimar la ajena; \u00a1escarmiento! Si no fusilaban ser\u00eda fusilados. Y el cura hac\u00edalo con raz\u00f3n, y dando media hora al condenado para que se pusiese a bien con Dios. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> De todos modos, Unamuno (<\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Paz en la Guerra<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, 1897, p. 125) no pierde la ocasi\u00f3n de registrar las fibras de ese carlismo que es popular por eso mismo, porque no se condensa en unos lemas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> \u00a1Que entusiasmo el de los navarros por sus jefes, por Radica! Quer\u00edan a los caudillos hechos por el pueblo, no a los impuestos por el Rey. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El carlismo cat\u00f3lico-mon\u00e1rquico, el carlismo semifascistizado del requet\u00e9 o el carlismo socialista han sido creaciones que han tratado de fijar algo tan comunitario, tan vivido y tan poco codificable en c\u00f3dices por su propia tendencia consuetudinaria que a la larga ha ido reduciendo al propio carlismo. Las etiquetas matan la vida. La invenci\u00f3n de nuevos dogmas fortalece las iglesias que excomulgan pero marchitan la hierba. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Quiz\u00e1s aqu\u00ed radica las ganas con las que Unamuno, tras valorar al carlismo de la gente sencilla, no pierde ocasi\u00f3n de lanzar su s\u00e1tira despiadada contra los dirigentes. Y en su cr\u00edtica podemos ver condensados a los de antes, a los coet\u00e1neos o a los futuros. No s\u00f3lo a los carlistas. En general, a toda ansia de dominar. Unamuno entender\u00eda que la cultura libera. No es as\u00ed. \u00bfSe equivoca? Muchas veces la cultura se utiliza para dominar a los dem\u00e1s y someterlos al ego\u00edsmo personal. El buen maestro, parta de la filosof\u00eda, de la fe o no creeencia que sea, es el que trata de curar la ignorancia o redimir a las personas del cuarteamiento de su personalidad a que les han llevado las drogas, las ideolog\u00edas o las banderas. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Pocos utilizan su sabidur\u00eda dedican a sanar psicol\u00f3gicamente, a dignificar al abatido, a la funci\u00f3n del samaritano de atender. Y menos los l\u00edderes. Juan XXIII no fue \u00fanico, pero pocas personas que llegan hasta tan alto se dedican a los dem\u00e1s. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Los manuales insistir\u00e1n en el camino para alcanzar la santidad o la verdad. Cuando P\u00edo XII sab\u00eda a pasear por los jardines vaticanos, los jardineros deb\u00edan ocultarse a su vista. Era la forma en la cual las religiones antiguas destacaban su propia divinidad. Consist\u00eda en alejarse de los dem\u00e1s y crear una barrera entre ellos y los fieles. El misterio y el desconocimiento de la realidad tonifica una aureola de inmortalidad. El temor a lo desconocido, la divinizaci\u00f3n de la jerarqu\u00eda salida del propio seno de la inmortalidad. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El papa Roncalli les aconsej\u00f3 a los jardineros que se acercasen, que no se escondiesen, que dialogasen con \u00e9l. \u00bfEl buen vicario saboyano de Jean-Jacques Rousseau? \u00bfLa ascendencia roncalesa de Urzainqui? \u00a1Qu\u00e9 va!, ni siquera se impondr\u00eda imitar al buen samaritano. A Juan XXIII la santidad no le preocupaba. No ten\u00eda un programa pol\u00edtico o una filosof\u00eda moralizante encaminada a ser santos a base de codos o de vanagloriarse en los propios m\u00e9ritos, haza\u00f1as o cumplimiento de \u00f3rdenes. Juan XXIII fue santo ya que la santidad le emanaba como algo natural, al estilo de una fuente interna. Era amigo de Jes\u00fas y no se preocupaba de s\u00ed, sino de los dem\u00e1s. Este es de verdad el buen santo, sea de la confesi\u00f3n, iglesia, raza, sexo, idioma o condici\u00f3n social que fuese. E incluso sea no-creyente o creyente. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Por esta raz\u00f3n, Unamuno se inclina hac\u00eda las tesis del fil\u00f3sofo tradicionalista y calvinista escoc\u00e9s Thomas Carlyle (<\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Paz en la Guerra<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, 1897, p. 81), para el cual tambi\u00e9n los hombres silenciosos son la sal de la tierra. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El d\u00eda de la Gloriosa hab\u00eda sido para ellos como los dem\u00e1s d\u00edas, como los dem\u00e1s sudaron sobre la tierra viva que engendra y devora hombres y civilizaciones. Eran los silenciosos, la sal de la tierra, los que no gritan en la historia. No se quejaban, como en la villa, del gobierno, ni le culpaban de sus males. la sequ\u00eda o el pedrisco, el carbunclo o la epizootia, no eran debidos al hombre, sino al cielo. Viviendo \u00edntimo y cotidiano con la naturaleza, no comprend\u00edan la revoluci\u00f3n; la costumbre de hab\u00e9rselas con aquella, que procede sin odio y sobre todos llueve lo mismo, les daba resignaci\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> \u00bfLos carlistas vasco-navarros son los t\u00edmidos de la historia? Unamuno ha tratado de verlos, que nosotros los contemplemos, que sepamos que piensan. El ya muy bilba\u00ednizado Ignacio Iturriondo le sirve de puente, pues en su coraz\u00f3n a\u00fan anhela y siente el esp\u00edritu paterno del baserri. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Unamuno se ha esforzado por llevar el alma de los testigos mudos de la historia. Esto no lo consigue Baroja a pesar de utilizar el cancionero vasco o de deleitarnos con el bertsolari liberal Bilintx. Tampoco lo alcanza Valle-Incl\u00e1n, quien acusa est\u00e9ticamente mediante juegos de palabras, pero sin coraz\u00f3n, el vocabulario y la vida de los voluntarios. Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s ni lo intenta. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Unamuno se trabaja la ambientaci\u00f3n, las actitudes, las filosof\u00edas que impregnan la vida. Llega hasta superar la diglosia de la cultura vasco-navarra, que es social y econ\u00f3mica. Las clases privilegiadas &#8211; incluida la de los diputados en cortes y juntas generales &#8211; utilizan la lengua culta, la que da salida econ\u00f3mica, la que les permite a los nobles vascongados ser secretarios de los monarcas y grandes de Espa\u00f1a en la meseta castellana. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> El labrador y el pescador contin\u00faa apegado a su lengua materna. Es el idioma de los sencillos, de los que est\u00e1n fuera de las instituciones. Quiz\u00e1s por esta raz\u00f3n Unamuno no simpatiza con el nacionalismo vasco. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Hab\u00eda que llevar el euskera, lengua de los humildes, a las instituciones. \u00bfEso serv\u00eda de algo si a los humildes no se les llevaba a los parlamentos? \u00bfPero, ellos quer\u00edan ir? A lo mejor, lo \u00fanico que auspiciaban es a que les dejasen vivir en paz. \u00bfHabr\u00eda intelectuales o jefes naturales que los representasen? En el fondo, el cristiano Miguel de Unamuno desconf\u00eda del cristiano Sabino Arana. Al existencialista se le antoja su rival en la oposici\u00f3n a la c\u00e1tedra de euskera de la diputaci\u00f3n foral vizca\u00edna demasiado integrista. El seguidor del luterano dan\u00e9s S\u00f6ren Kierkeegard no le place un Arana-Goiri admirador del muy castizistamente espa\u00f1ol Ram\u00f3n Nocedal. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> La burgues\u00eda jelkide, al no llevar a las masas vascoparlantes a las diputaciones forales, intentar\u00e1 crear un euskera m\u00e1s sabio y depurado. Unamuno considera esto un artificio y se va con los socialistas vascongados. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Las acusaciones nacionalistas contra Unamuno fueron bastante desafortunadas. Unamuno amaba su lengua como el que m\u00e1s. De hecho, insistir es poco, estamos ante una novela biling\u00fce a pesar de estar \u00edntegramente escrita en castellano. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> En vasco aparecen interjecciones, tres o cuatro frases, especialmente en el di\u00e1logo plet\u00f3rico de galanter\u00edas entre el todav\u00eda lozano Ignacio y la muchacha campesina de los ojos bovinos. Y, sin embargo, el euskera, cual partisano noruego en los fiordos, se huele de una manera clandestina. En esta realidad yo creo que est\u00e1n todos de acuerdo, desde Jos\u00e9 Extramiana hasta Juan Pablo Fusi Aizp\u00farua. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Dado que es el veh\u00edculo corriente de comunicaci\u00f3n entre la gente sencilla, los silenciosos, la lengua vern\u00e1cula no permanece ausente, pero si en silencio. Esa falta de di\u00e1logo hablado, pero si \u00edntimo y gestual, se pone de manifiesto cuando Ignacio marcha con otros voluntarios carlistas de valle en valle, hosped\u00e1ndose en caser\u00edos y baserris. Los ni\u00f1os y ni\u00f1as permanecen silenciosos, temerosos, ante los reci\u00e9n venidos, en el fondo del sal\u00f3n. La presencia de esos j\u00f3venes armados les abruma. Entonces les ofrecen caranto\u00f1as, o les sientan en sus piernas mientras les dirige Ignacio algunas palabritas en vasco. <\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Para Unamuno, en coincidencia con Baroja, la cultura aut\u00f3ctona es algo m\u00e1s que folklore. Es un sentir. O una senda de vida. Podr\u00e1 haber caminos m\u00e1s majestuosos, pero ese caminito chiquit\u00edn es el nuestro, como dir\u00eda sainte Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux. \u00bfque los hay m\u00e1s poderosos? Bien, parecen decir Unamuno y Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux, mejor para ellos. Pero que nos dejan seguir con nuestro caminito de vida, el de la historia de un alma, el de san Manuel Bueno M\u00e1rtir.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">________________________________________________________________________<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a><sup><span style=\"font-size: xx-small;\">\u0002<\/span><\/sup> <span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Se ha llegado a afirmar que \u00abalgunes d\u00b4aquestes narracions hagin estat considerades de primer rengle en la literatura catalana\u00bb, <\/span><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>La Punyalada<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">, Edicions 62 i \u00abla Caixa\u00bb, Barcelona, 1980, p. 10.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: New York, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Ve\u00e1se Jordi Plens Peig, \u00abSang Nova, novel.la regionalista\u00bb eta Ant\u00f2nia Tayadella, \u00abA prop\u00f2sit de la g\u00e8nesi de la punyalada, de Mari\u00e0 Vayreda: El tractament de la figura del bandit\u00bb, <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Congr\u00e9s Internacional d&#8217; Hist\u00f2ria. Catalunya i la Restauraci\u00f3 1875-1923,<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Centre d&#8217;Estudis del Bages, Manresa, 1992, pp. 477-481 y 483-488.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: New York, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a><sup><span style=\"font-size: xx-small;\">\u0002<\/span><\/sup><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Mari\u00e1n Vayreda, <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Recorts de la Darrera Carlinada<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, Impremta de Narc\u00eds Planadevall, Olot, 1898, p. 5. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: New York, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a><sup><span style=\"font-size: xx-small;\">\u0002<\/span><\/sup><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Mari\u00e1n Vayreda, <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Recorts de la Darrera Carlinada<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, p. 6.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: New York, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a><sup><span style=\"font-size: xx-small;\">\u0002<\/span><\/sup><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"> Antoni Rovira i Virgili, <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Historia dels moviments nacionalistes, <\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">Societat Catalana d&#8217;Edicions, Barcelona, 1914, pp. 191-192. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: New York, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a><sup><span style=\"font-size: xx-small;\">\u0002<\/span><\/sup><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">Joseph Zabalo, <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\"><i>Le carlisme. La contre-r\u00e9volution en Espagne<\/i><\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">, J &amp; D <\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">\u00e9<\/span><span style=\"font-family: Palatino, serif;\">ditions, Biarritz, 1993, p. 187.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No creo que nos atrevamos a afirmar que debemos transformar la historia o la literatura en ley. De todos modos, recientemente se insist\u00eda con \u00e9nfasis en el desarrollo de las disciplinas human\u00edsticas entendidas como un mero ep\u00edgono de la ciencia. 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