{"id":56691,"date":"2023-02-01T12:05:09","date_gmt":"2023-02-01T11:05:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=56691"},"modified":"2023-02-01T12:05:09","modified_gmt":"2023-02-01T11:05:09","slug":"la-gran-purga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-gran-purga\/","title":{"rendered":"La gran purga"},"content":{"rendered":"<p>Por celos, y por miedo a perder el poder, en 1937 Stalin hizo asesinar al \u00fanico general que pod\u00eda modernizar el Ej\u00e9rcito Rojo. Para ello, cont\u00f3 con la ayuda de los nazis<\/p>\n<p>Primero de mayo de 1937. La plaza Roja acoge el desfile por el D\u00eda Internacional de los Trabajadores. Esa ma\u00f1ana, Stalin estaba especialmente excitado. Se esper\u00f3 a la recepci\u00f3n posterior para separar a Semi\u00f3n Budionni, mariscal de su confianza, y confirmarle que, por fin, har\u00eda lo que este llevaba tanto tiempo implor\u00e1ndole. \u201cHa llegado la hora de acabar con nuestros enemigos, porque est\u00e1n en el Ej\u00e9rcito, en el Estado Mayor, incluso en el Kremlin. Debemos acabar con ellos sin mirarlos a los ojos\u201d.<\/p>\n<p>Mientras Budionni conspiraba en el Kremlin, el tambi\u00e9n mariscal Mija\u00edl Tujachevski (1893-1937) se preparaba para salir hacia Londres, donde encabezar\u00eda la delegaci\u00f3n sovi\u00e9tica en la coronaci\u00f3n del rey Jorge VI (1895-1952). Tujachevski ten\u00eda motivos para estar contento.<\/p>\n<p>Era el militar m\u00e1s popular de toda Rusia. Guapo, con buena planta y unas maneras sofisticadas de las que carec\u00edan buena parte de los oficiales bolcheviques. A diferencia de estos, \u00e9l proven\u00eda de una familia de or\u00edgenes aristocr\u00e1ticos. Antes de que ingresara en la academia de cadetes, sus padres se hab\u00edan preocupado de que recibiera una educaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de lo militar, y se le notaba.<\/p>\n<p>Pod\u00eda mantener conversaciones sobre cualquier tema, desde pol\u00edtica y literatura hasta astronom\u00eda, meteorolog\u00eda o m\u00fasica; estas \u00faltimas, disciplinas que le interesaban especialmente. As\u00ed, se hizo amigo de Dmitri Shostak\u00f3vich, uno de los mejores compositores del siglo XX, quien muchas tardes era su pareja de dueto en los conciertos que improvisaban en su casa. Cuando el Pravda, el peri\u00f3dico del partido, denunci\u00f3 su m\u00fasica por reaccionaria, fue Tujachevski quien intercedi\u00f3 por \u00e9l ante Stalin.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos seguir y referirnos a sus flirteos sexuales, pero el respeto de sus subordinados no lo disfrutaba por ser un mujeriego. Tujachevski, casado en dos ocasiones, era el mejor activo que ten\u00eda el generalato. Hab\u00eda cumplido de lejos aquello que, siendo segundo teniente, se hab\u00eda prometido a s\u00ed mismo antes de partir hacia la Primera Guerra Mundial: \u201cSer\u00e9 general a los treinta, o ya no estar\u00e9 vivo a esas alturas\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfRomanticismo o simple inter\u00e9s?<\/p>\n<p>Encuadrado en la 1.\u00aa Divisi\u00f3n de la Guardia de Infanter\u00eda, no dej\u00f3 de ascender durante ese conflicto, gan\u00e1ndose, adem\u00e1s, cinco condecoraciones. Los alemanes lo capturaron, pero logr\u00f3 huir tras cuatro intentos de fuga, regresando a casa como un h\u00e9roe.<\/p>\n<p>El panorama que se encontr\u00f3 a su vuelta era bien distinto. Hab\u00eda estallado la Revoluci\u00f3n de Octubre, y ahora eran los bolcheviques quienes estaban en el poder. Aunque ven\u00eda de la nobleza, lo aprovech\u00f3, uni\u00e9ndose al partido y present\u00e1ndose voluntario ante el comisariado militar de Le\u00f3n Trotski.<\/p>\n<p>La historiograf\u00eda sovi\u00e9tica hablaba de un encuentro con Lenin del que, supuestamente, sali\u00f3 enamorado de la causa comunista. En realidad, sus razones fueron m\u00e1s complejas. El periodista franc\u00e9s R\u00e9my Roure, que comparti\u00f3 celda con \u00e9l en la fortaleza de Ingolstadt (Alemania), ten\u00eda una visi\u00f3n mucho menos rom\u00e1ntica del personaje.<\/p>\n<p>Calific\u00f3 su pensamiento como una mezcla entre antisemitismo y una suerte de nacionalismo pagano y eslavista, que lo llevaba a odiar a la Iglesia ortodoxa. Era todo menos un socialista. Como explic\u00f3 el mayor William J. McGranahan, un militar estadounidense especializado en historia de Rusia, si se uni\u00f3 al nuevo r\u00e9gimen fue porque vio una doble oportunidad. A la vez que satisfac\u00eda sus devaneos imperialistas, pod\u00eda llevar a t\u00e9rmino su verdadera vocaci\u00f3n: la milicia.<\/p>\n<p>Planificaci\u00f3n y brutalidad<\/p>\n<p>Cuando los antiguos cuadros del zarismo declararon la guerra a los bolcheviques, Trotski le confi\u00f3 el mando de las tropas en el reci\u00e9n creado Ej\u00e9rcito Rojo. Era joven, s\u00ed, pero su historial lo hab\u00eda impresionado. Fue un acierto, pues result\u00f3 determinante para derrotar a las fuerzas zaristas tanto en Siberia como en Crimea.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cuando las tensiones con Polonia acabaron en guerra abierta. Al mando de los ej\u00e9rcitos del frente occidental, avanz\u00f3 sin parar, ni siquiera para esperar a los sesenta mil hombres de refuerzo que le hab\u00eda enviado el Alto Mando, hasta plantarse ante las puertas de Varsovia, que casi logr\u00f3 tomar.<\/p>\n<p>Convencido de que defenderse equival\u00eda a perder, priorizaba siempre la velocidad y estar en una posici\u00f3n ofensiva. Eso s\u00ed, con una planificaci\u00f3n obsesiva. Antes de entrar en batalla, cada una de sus unidades sab\u00eda qu\u00e9 deb\u00eda hacer, en qu\u00e9 lugar y en qu\u00e9 momento.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os no solo aprendi\u00f3 de estrategia; tambi\u00e9n, a ser brutal. Durante la rebeli\u00f3n campesina en la regi\u00f3n de Tambov us\u00f3 gases venenosos contra la poblaci\u00f3n civil, y m\u00e1s de una vez recurri\u00f3 a las ejecuciones en masa para obligar a los municipios a entregarle a los l\u00edderes rebeldes. Pod\u00eda ser despiadado. Como dijo el historiador Simon Sebag Montefiore, no menos que cualquier otro general bolchevique.<\/p>\n<p>Se diferenciaba del resto en que era el mejor, tambi\u00e9n como te\u00f3rico militar. Escribi\u00f3 cerca de ciento veinte ensayos, materia curricular en las academias de oficiales. Sobre todo, invirti\u00f3 sus horas de estudio en las operaciones en profundidad, un precedente de lo que los alemanes llamaron la guerra rel\u00e1mpago (Blitzkrieg).<\/p>\n<p>A diferencia de buena parte del generalato sovi\u00e9tico, que a\u00fan confiaba en las oleadas de infanter\u00eda y caballer\u00eda y ve\u00eda los blindados como armas auxiliares, Tujachevski hab\u00eda aprendido las lecciones de la Primera Guerra Mundial. Apostaba por ataques combinados de aviaci\u00f3n, blindados e infanter\u00eda.<\/p>\n<p>Concentrados en un punto, servir\u00edan para abrir brecha en las defensas enemigas. Luego, una segunda oleada de infanter\u00eda motorizada deb\u00eda explotar esa brecha, adentr\u00e1ndose en terreno hostil, incluso dejando atr\u00e1s la l\u00ednea de frente. No se trataba de conquistar o de atrincherarse, sino de penetrar r\u00e1pidamente para desbaratar la retaguardia y la log\u00edstica del adversario.<\/p>\n<p>\u201cConfiamos en ti\u201d<\/p>\n<p>En 1936, sus escritos se codificaron en las Regulaciones provisionales de batalla, pasando a formar parte del cuerpo doctrinal del Ej\u00e9rcito Rojo. Ese mismo a\u00f1o, a los 42, fue nombrado mariscal, el mayor rango que exist\u00eda en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Por fin ten\u00eda el poder para modernizar el Ej\u00e9rcito, y no necesitaba ser comisario de Defensa (ministro) para hacerlo. El cargo era de Kliment Vorosh\u00edlov, pero, como dijo el mariscal Zh\u00fakov, quien realmente llevaba las riendas del ministerio era Tujachevski.<\/p>\n<p>Por eso se sorprendi\u00f3 tanto cuando, a inicios de mayo de 1937, su viaje a Londres fue cancelado y lo nombraron comandante del distrito militar del Volga, un cargo irrelevante. Oficialmente, el cambio se deb\u00eda a una supuesta relaci\u00f3n con miembros del partido que hab\u00edan sido purgados. \u00bfQu\u00e9 estaba pasando?<\/p>\n<p>Fue al Kremlin a pedir explicaciones al propio Stalin, quien, por aquel entonces, concentraba el poder absoluto. Este le asegur\u00f3 que se trataba de un traslado temporal, solo hasta que los rumores se apagaran. \u201cConfiamos en ti\u201d, fue lo \u00faltimo que le dijo.<\/p>\n<p>Ment\u00eda, y Tujachevski lo sospechaba. Seg\u00fan explic\u00f3 un oficial que lo conoc\u00eda bien, el hombre que lleg\u00f3 al cuartel de Kuibyshev ya no era el general diligente y \u00e1gil de antes; le hab\u00eda cambiado el gesto. Aun as\u00ed, se puso a trabajar, convocando a sus subordinados para trazar las l\u00edneas maestras de su plan de entrenamientos.<\/p>\n<p>No tuvo tiempo para m\u00e1s. El 22 de mayo fue arrestado en el trabajo. Su esposa Nina se desesperaba en casa, hasta que apareci\u00f3 el comandante P\u00e1vel Dybenko (que ser\u00eda ejecutado en 1938), y le explic\u00f3 que su marido ya viajaba hacia Mosc\u00fa en un furg\u00f3n del NKVD, la polic\u00eda secreta.<\/p>\n<p>Con la ayuda de los nazis<\/p>\n<p>Conducido al infame cuartel del NKVD en la plaza Lubianka, su director, Nikol\u00e1i Yezhov, lo interrog\u00f3 personalmente; y, aunque tard\u00f3 unos pocos d\u00edas, el mariscal acab\u00f3 firmando un documento en el que reconoc\u00eda que era un agente alem\u00e1n y que planeaba derrocar a Stalin. A\u00fan hoy, el pedazo de papel conserva visibles manchas de sangre.<\/p>\n<p>En realidad, daba igual que confesara o no; su suerte ya estaba echada. Por sus ideas reformistas se hab\u00eda ganado enemigos en lo m\u00e1s alto del comisariado de Defensa. Para empezar, el propio comisario Vorosh\u00edlov, que, seg\u00fan William J. McGranahan, era un in\u00fatil en cuestiones militares que, en el fondo, tem\u00eda tener a un subordinado m\u00e1s brillante que \u00e9l. Quien tambi\u00e9n lo detestaba era el mariscal Semi\u00f3n Budionni, un ignorante que no hab\u00eda le\u00eddo la mitad de lo que Tujachevski, pero que no conceb\u00eda otras t\u00e1cticas que no fueran las de la vieja caballer\u00eda imperial.<\/p>\n<p>Para construir la acusaci\u00f3n contaron con la ayuda inesperada de la Oficina Central de Seguridad del Reich (la polic\u00eda secreta nazi), que fabric\u00f3 e hizo llegar a los sovi\u00e9ticos la c\u00e9lebre \u201ccarpeta roja\u201d, con informaci\u00f3n sobre el supuesto complot. Puede sorprender, pero no es extra\u00f1o que los alemanes trataran de aprovecharse de las paranoias de Stalin para que fuera \u00e9l mismo quien acabara con sus mejores generales.<\/p>\n<p>Para el historiador Robert Conquest, el dictador fue enga\u00f1ado. Hoy en d\u00eda, sin embargo, la opini\u00f3n mayoritaria de los especialistas no es esa. Stalin ten\u00eda un motivo evidente para querer acabar con su mariscal.<\/p>\n<p>Tujachevski siempre defendi\u00f3 dar m\u00e1s libertad a los oficiales \u2013de todos los rangos\u2013 para que pudieran tomar decisiones sin esperar a lo que dijeran los mandos. A grandes rasgos, se trataba de profesionalizar la milicia para que imperara en ella un r\u00e9gimen tecnocr\u00e1tico y no pol\u00edtico. El partido, en cambio, tem\u00eda que un ej\u00e9rcito demasiado aut\u00f3nomo pudiera competir con su poder. Era el militarismo que Stalin siempre hab\u00eda temido.<\/p>\n<p>Como concluy\u00f3 el investigador Igor Lukes, Tujachevski hubiera sido juzgado, con pruebas o sin ellas. Esa misma noche, el mayor Vasili Bloj\u00edn se lo llev\u00f3 a \u00e9l y a los otros siete condenados a los s\u00f3tanos del edificio del Colegio Militar de la Corte Suprema. El director, Nikolai Yezhov, miraba la escena, mientras Bloj\u00edn les obligaba a que se pusieran de rodillas y agacharan la cabeza. Luego, les peg\u00f3 un tiro en la sien a cada uno. Hecho esto, Yezhov parti\u00f3 al encuentro de Stalin, que hab\u00eda insistido en saber c\u00f3mo hab\u00eda muerto el mariscal y si hab\u00eda suplicado.<\/p>\n<p>Su esposa, Nina, dos hermanos y un cu\u00f1ado tambi\u00e9n fueron ejecutados. Otras tres hermanas y sus maridos terminaron en el gulag. Ni siquiera su hija Svetlana se salv\u00f3 de la represi\u00f3n. La encerraron en un orfanato, y, en cuanto cumpli\u00f3 la mayor\u00eda de edad, la trasladaron a un gulag del que no sali\u00f3 hasta los a\u00f1os cincuenta.<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por celos, y por miedo a perder el poder, en 1937 Stalin hizo asesinar al \u00fanico general que pod\u00eda modernizar el Ej\u00e9rcito Rojo. 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