{"id":56136,"date":"2022-12-02T12:06:48","date_gmt":"2022-12-02T11:06:48","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=56136"},"modified":"2022-12-02T12:06:48","modified_gmt":"2022-12-02T11:06:48","slug":"sumision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/sumision\/","title":{"rendered":"Sumisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Durante muchos a\u00f1os, antes de la guerra fr\u00eda incluso, una sentencia atribuida a Lenin dec\u00eda: \u201cLos capitalistas nos vender\u00e1n la cuerda con la que les colgaremos\u201d. En Estados Unidos y en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica circulaban varias versiones. Algunos se la adjudicaban a Stalin y otros incluso a Marx. La persistencia del dicho y las numerosas variaciones implican un n\u00facleo de verdad. Todas vienen a decir que la codicia es un instrumento de dominaci\u00f3n infalible. El enemigo s\u00f3lo tiene que ir comprando cuerda al codicioso hasta que sea suficiente para colgarlo. Es algo como lo de la cantidad que se convierte en calidad. O lo de la rana hervida sin darse cuenta.<\/p>\n<p>En realidad fue la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica la que se acab\u00f3 colgando de la cuerda de una econom\u00eda salvajemente explotadora, pero que el comunismo fracasara moralmente y como teor\u00eda econ\u00f3mica no quiere decir que el liberalismo culminara la historia, como anunciaba triunfalmente Francis Fukuyama a finales de los a\u00f1os ochenta. La historia segu\u00eda su marcha imperturbable, con esa habilidad comprobada para sacarse nuevas crisis del sombrero. Desde mediados de los setenta, mientras el mundo estaba entretenido con la guerra fr\u00eda y apenas terminaba la de Vietnam, en Oriente Medio se congregaba una tormenta de muy largo recorrido. El islam resurg\u00eda como agente geopol\u00edtico de alcance global.<\/p>\n<p>Como en los inicios del movimiento organizado por el genio pol\u00edtico de Mahoma, el islamismo renaciente combinaba una moral muy r\u00edgida con un gran poder mercantil. La crisis econ\u00f3mica de 1973, provocada por la organizaci\u00f3n de pa\u00edses \u00e1rabes exportadores de petr\u00f3leo, con Arabia Saud\u00ed al frente, fue la respuesta a la ayuda de Estados Unidos a Israel durante la guerra de Iom Kippur, llamada guerra del Ramad\u00e1n por los \u00e1rabes. La inflaci\u00f3n desatada por el embargo del petr\u00f3leo no se redujo hasta la d\u00e9cada siguiente con la aplicaci\u00f3n de unas tasas de inter\u00e9s hist\u00f3ricas y la recesi\u00f3n resultante. Cuando los \u00e1rabes levantaron el embargo, en marzo de 1974, el precio del crudo hab\u00eda subido del 300% respecto a antes del conflicto.<\/p>\n<p>Aquella retribuci\u00f3n puso en evidencia la dependencia energ\u00e9tica de Occidente y el nuevo poder de los pa\u00edses \u00e1rabes, un poder que se volvi\u00f3 a visualizar en julio pasado cuando el presidente Biden, en medio de la actual crisis energ\u00e9tica, viaj\u00f3 a Arabia Saud\u00ed para tratar de convencer al pr\u00edncipe heredero, Mohamed bin Salman, de aumentar la producci\u00f3n de petr\u00f3leo antes de las elecciones estadounidenses de mitad de legislatura. Durante su campa\u00f1a electoral, Biden hab\u00eda prometido tratar a Arabia Saud\u00ed como un Estado paria y en el primer a\u00f1o de su mandato hab\u00eda hecho p\u00fablico un informe del servicio de inteligencia que acusaba a Bin Salman de complicidad en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, junto con un informe que implicaba a Arabia Saud\u00ed en los atentados del 11 de septiembre. Adem\u00e1s, hab\u00eda frenado la venta a ese pa\u00eds de misiles de precisi\u00f3n por la guerra de Yemen. No fue de extra\u00f1ar, pues, que en vez de acceder a la petici\u00f3n de Biden, el pr\u00edncipe heredero mantuviera el recorte de producci\u00f3n acordado con la OPEC (https:\/\/www.opec.org\/opec_web\/en\/), enviando a Washington y al resto de Occidente una se\u00f1al inequ\u00edvoca de qui\u00e9n puede estrechar la cuerda.<\/p>\n<p>La dependencia occidental de los hidrocarburos es tal como la de yonqui irreformable, como acaba de poner de manifiesto la conferencia COP27. En este intento de Naciones Unidas de acordar una pol\u00edtica clim\u00e1tica entre los Estados miembros, han sido los pa\u00edses \u00e1rabes y China quienes han bloqueado cualquier acuerdo para reducir las emisiones de di\u00f3xido de carbono. No en vano estos son los pa\u00edses que m\u00e1s se fortalecen procurando a Occidente el \u201cg\u00e9nero\u201d necesario para un estilo de vida al que ya no sabe renunciar. Si la conferencia ha demostrado algo, es que, por distintas que sean las prioridades de unos y otros, todos comparten la misma l\u00f3gica suicida. M\u00e1s que frenar el calentamiento del planeta, lo que de verdad buscan los estados es el dominio global. &#8216;Fiat dominium et pereat mundus&#8217;.<\/p>\n<p>Occidente se bate en retirada y ning\u00fan gobierno est\u00e1 en condiciones de pedir sacrificios a una ciudadan\u00eda malcriada. Ablandada por el escepticismo y minada por la autocr\u00edtica, Europa ya no tiene nada s\u00f3lido que oponer a una religi\u00f3n que es sin\u00f3nimo de obediencia incondicional. Islam significa \u00absumisi\u00f3n\u00bb y \u00absumiso\u00bb es el significado de musulm\u00e1n. \u00bfQu\u00e9 puede contraponer una Europa descre\u00edda y avergonzada de su historia? En el siglo XX todav\u00eda fue capaz, en algunos lugares, de sacar suficientes energ\u00edas de la propia tradici\u00f3n para reaccionar al peligro de una religi\u00f3n inspirada en la mitolog\u00eda germ\u00e1nica. En el siglo XXI es dudoso que lo encuentre para reaccionar contra una doctrina igualmente autoritaria que ha aprendido a abatir las escasas defensas morales de los europeos impregn\u00e1ndoles no de su superioridad sino de su culpabilidad innata y su deuda impagable.<\/p>\n<p>El incentivo del pecado no es pues creer en la superioridad de ninguna raza, sino la aceptaci\u00f3n y consentimiento en el consumo y el lujo. No son suficientes alegaciones de racismo lanzadas a diestro y siniestro para doblegar la voluntad pol\u00edtica de los pa\u00edses. La resignaci\u00f3n debe comprarse, y se hace por un lado enviando mano de obra barata que, como en el siglo XIX, se caracteriza por la fecundidad, por la prole; y, por otra parte, con ofertas imposibles de rechazar. Del nivel de desmoralizaci\u00f3n de las naciones europeas da fe la justificaci\u00f3n de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, por haber concedido el Mundial de F\u00fatbol a Catar. La v\u00edspera de la inauguraci\u00f3n en Doha, Infantino aleccion\u00f3 a los periodistas con estas palabras: \u201cDe lo que nosotros, europeos, hemos hecho los \u00faltimos tres mil a\u00f1os, deber\u00edamos disculparnos durante los pr\u00f3ximos tres mil a\u00f1os antes de empezar a dar lecciones morales\u201d. Acto seguido se embarc\u00f3 en un tir\u00f3n surrealista de alternancia de identidades: \u201cHoy me siento catariano, hoy me siento \u00e1rabe, hoy me siento africano, hoy siento gay, hoy me siento discapacitado, hoy me siento trabajador inmigrante\u201d. Una curiosa puesta al d\u00eda de la hist\u00f3rica frase de Kennedy \u201cIch bin ein Berliner\u201d, pronunciada en un contexto muy distinto. La de Infantino cabalga c\u00ednicamente en la licuefacci\u00f3n de la identidad europea, magullada por una ignorancia orgullosa. \u201cSiento esto, todo esto, por todo lo que he visto y que me han dicho, ya que no leo. Si leyera pienso que me deprimir\u00eda\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>Si esto no es sumisi\u00f3n, no s\u00e9 lo que ser\u00eda. Infantino es la prueba, mejor dicho, la confesi\u00f3n descarnada de la hipocres\u00eda de las instituciones europeas. Pese al triste balance de los derechos humanos del emirato de Catar, la Federaci\u00f3n de F\u00fatbol no tiene ning\u00fan inconveniente en venderle la conciencia, pero la factura moral la pasa a los ciudadanos europeos. Si para un monarca protestante Par\u00eds val\u00eda una misa, para un soberano del espect\u00e1culo rey como Infantino la prima de la concesi\u00f3n del mundial de f\u00fatbol bien vale una prosternaci\u00f3n ante Al\u00e1 y su profeta.<\/p>\n<p>&#8216;Sumisi\u00f3n&#8217; se titula una novela de Michel Houellebecq, una de las mejores que se han escrito en Europa en este siglo. Tildada de racista incluso antes de publicarse y atacada por alguien con la credibilidad \u00e9tica de Manuel Valls sin haber tenido tiempo de leerla, &#8216;Sumisi\u00f3n&#8217; es menos una diatriba contra el islam que una cr\u00edtica despiadada de la cultura occidental. Una cr\u00edtica comparable en profundidad e incisi\u00f3n con la de Dostoyevski en &#8216;Apuntes del subsuelo&#8217;. La distop\u00eda que Houellebecq describe en cada novela desde la publicaci\u00f3n de &#8216;Las part\u00edculas elementales&#8217; es la de una sociedad atomizada y podrida de nihilismo, donde el individuo no tiene m\u00e1s certeza que la sensualidad m\u00e1s primaria, casi como si el empirismo de Berkeley y de Hume se hubiera encarnado en los \u00faltimos europeos, que se cuelan hacia la nada a la deriva de una historia de la que hace tiempo que han consumido el sentido.<\/p>\n<p>Fran\u00e7ois, el protagonista de &#8216;Sumisi\u00f3n&#8217;, es un profesor de la Sorbona especializado en el escritor decadentista J.K. Huysmans. La v\u00edspera de unas elecciones presidenciales que se prev\u00e9n complicadas, emprende un viaje hacia el monasterio en el que Huysmans experiment\u00f3 la crisis religiosa que le llev\u00f3 a convertirse al catolicismo. Fran\u00e7ois no es capaz de seguir la trayectoria espiritual de su objeto de estudio, pero al regresar a Par\u00eds se encuentra con una situaci\u00f3n radicalmente alterada. La crisis de los partidos pol\u00edticos tradicionales, de los socialistas de Fran\u00e7ois Hollande y de la UMP, permit\u00eda vislumbrar la victoria del Front National de Marine Le Pen. Para cerrarle el paso, los socialistas y el centro-derecha han decidido pactar con el partido que representa la creciente franja musulmana de la poblaci\u00f3n y entregarle el gobierno. A continuaci\u00f3n, los islamistas se aplican a transformar las instituciones con la complicidad de una izquierda d\u00f3cil a la financiaci\u00f3n procedente de los pa\u00edses del Golfo. Una de las primeras instituciones en convertirse es la universidad, como si Houellebecq sugiriera que la causa de la corrupci\u00f3n pol\u00edtica es la putrefacci\u00f3n de la vida intelectual. Fran\u00e7ois, descre\u00eddo y vac\u00edo como muchos custodios oficiales de la cultura europea, ni siquiera se vende por dinero, pues con la pensi\u00f3n tendr\u00eda suficiente para vivir. Lo \u00faltimo que todav\u00eda puede excitar su cinismo es la oferta de una situaci\u00f3n polig\u00e1mica consonante con su prestigio profesional.<\/p>\n<p>Valls ten\u00eda razones para indignarse con Houellebecq, porque \u00e9ste le hab\u00eda convertido en personaje de la novela y no precisamente en uno dignificado. Ahora, acusar al escritor de intolerancia, odio y temor precisamente al d\u00eda siguiente de los atentados contra el semanario &#8216;Charlie Hebdo&#8217; era, por lo menos, peculiar. \u00abFrancia no es Michel Houellebecq\u00bb, en aquel contexto, quer\u00eda decir sin duda \u00abFrancia soy yo, Manuel Valls\u00bb. Atacado por el islamismo y ridiculizado, ir\u00f3nicamente, por &#8216;Charlie Hebdo&#8217; en la portada del n\u00famero que deb\u00eda salir el d\u00eda del atentado, Houellebecq tuvo que esconderse un tiempo y acab\u00f3 exili\u00e1ndose a Irlanda. De nada le sirvi\u00f3 proclamar que no cre\u00eda realmente en el futuro que hab\u00eda proyectado en la novela, ni expresar admiraci\u00f3n por el islam; nada le salv\u00f3 de enfrentarse a litigios por haber ofendido a la comunidad musulmana.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el panorama de una toma del poder y una reforma isl\u00e1mica de las viejas naciones de Europa no sea m\u00e1s que una distop\u00eda imaginaria, como en &#8216;1984&#8217; de Orwell o &#8216;Un mundo feliz&#8217; de Huxley. Quiz\u00e1s las antiguas instituciones de factura europea, como las universidades, resistir\u00e1n la presi\u00f3n que ya se hace sentir en la escuela p\u00fablica, por ejemplo en Catalu\u00f1a, donde el \u00e1rabe pronto ser\u00e1 lengua optativa en la ESO, primer paso para reclamar estatus de lengua vehicular. Quiz\u00e1s la izquierda, especialmente d\u00f3cil con las exigencias de una comunidad que no para de crecer, no se vincule ante chantajes o promesas tentadoras. Quiz\u00e1 la catedral de Saint-Denis, que ya ha tenido que ser protegida por el ej\u00e9rcito alguna vez, no se convierta en un lugar de culto de la comunidad isl\u00e1mica de la que est\u00e1 rodeada, como s\u00ed se ha convertido Santa Sof\u00eda en Estambul tras m\u00e1s de medio siglo funcionando como un museo aconfesional. Pero quiz\u00e1s tampoco debe descartarse completamente la visi\u00f3n de Houellebecq de una Europa islamizada y que dentro de unas pocas generaciones la Sagrada Familia acabe siendo dedicada a la divinidad cor\u00e1nica. Siempre habr\u00e1 quien lo considere una peque\u00f1a parte de los tres mil a\u00f1os de penitencia impuestos a todo lo que huela a europeo por bur\u00f3cratas del talante de Infantino y de Valls. En todo caso, no cuesta mucho imaginar a algunos pol\u00edticos de la escena catalana aplastados en sus butacas con puestos de sult\u00e1n.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante muchos a\u00f1os, antes de la guerra fr\u00eda incluso, una sentencia atribuida a Lenin dec\u00eda: \u201cLos capitalistas nos vender\u00e1n la cuerda con la que les colgaremos\u201d. En Estados Unidos y en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica circulaban varias versiones. Algunos se la adjudicaban a Stalin y otros incluso a Marx. 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