{"id":55081,"date":"2022-08-16T11:28:56","date_gmt":"2022-08-16T10:28:56","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=55081"},"modified":"2022-08-16T11:28:56","modified_gmt":"2022-08-16T10:28:56","slug":"sobre-bolivar-y-los-borbones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/","title":{"rendered":"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones"},"content":{"rendered":"<p>La monarqu\u00eda sigue siendo incapaz de aportar algo significativo a la resoluci\u00f3n de problemas relacionados con la corrupci\u00f3n, la desigualdad social o la convivencia. Y tampoco est\u00e1 sirviendo para crear nuevos v\u00ednculos con los gobiernos latinoamericanos.<\/p>\n<p>El triste gesto de Felipe VI en la toma de posesi\u00f3n del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, ante el paso de la espada de Sim\u00f3n Bol\u00edvar, no es algo excepcional. Bol\u00edvar ha sido siempre un dolor de cabeza para los Borbones. Desde Fernando VII en adelante. Cuando estaba vivo y cuando se convirti\u00f3 en leyenda. Nunca han sabido qu\u00e9 hacer con \u00e9l. C\u00f3mo reaccionar al o\u00edr su nombre. Si ponerse de pie o ignorarlo. Si atacarlo o elogiarlo con algo de distancia. Lo han intentado todo. Pero el fantasma del libertador de Am\u00e9rica no ha dejado de jugarles malas pasadas.<\/p>\n<p><b>Todo comenz\u00f3 con Fernando VII<\/b><\/p>\n<p>El primer enfrentamiento de Bol\u00edvar con los Borbones se remonta a la revoluci\u00f3n americana que sigui\u00f3 a la invasi\u00f3n de Espa\u00f1a por parte de Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante aquella invasi\u00f3n, Fernando VII de Borb\u00f3n fue obligado a abdicar y forzado a vivir en el castillo de Vallen\u00e7ay a cuenta de Bonaparte mientras este se mantuvo en Europa. Aprovechando el cautiverio dorado del ancestro de Felipe VI, muchos dirigentes americanos decidieron emprender su propia lucha por la emancipaci\u00f3n. Bol\u00edvar fue uno de ellos.<\/p>\n<p>V\u00e1stago de una familia aristocr\u00e1tica de Venezuela, Bol\u00edvar fue por su maestro, el rousseauniano Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, un admirador de la revoluci\u00f3n francesa. Durante un inici\u00e1tico viaje a Europa, jur\u00f3 en una colina italiana, el Monte Sacro, entregar su vida a la liberaci\u00f3n de Am\u00e9rica. Hacia 1810, tras conocer en Londres al patriota venezolano Francisco de Miranda, se ratific\u00f3 en este prop\u00f3sito. A partir de entonces, tuvo en su vida dos objetivos: llevar a cabo una revoluci\u00f3n que asegurara la libertad de la Am\u00e9rica hispana, y mantenerla unida, evitando su fragmentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como muchos americanos de su tiempo, Bol\u00edvar crey\u00f3 que las libertades de Am\u00e9rica pod\u00edan prosperar al amparo de una monarqu\u00eda hispana m\u00e1s o menos liberal. Fernando VII, uno de los m\u00e1s canallas y crueles entre los Borbones, se encarg\u00f3 de desenga\u00f1arlo. Cuando Napole\u00f3n cay\u00f3, retorn\u00f3 al trono como monarca absoluto. Lo hizo rebosante de odio y dispuesto a hacer retroceder varias d\u00e9cadas el reloj de la Historia. Fernando VII desconoci\u00f3 a la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz de 1812. Cancel\u00f3 libertades. Mand\u00f3 fusilar a los mejores generales y oficiales hispanos de la guerra contra Francia. Y por supuesto, orden\u00f3 reforzar a los ej\u00e9rcitos realistas en Am\u00e9rica para reprimir cualquier exigencia de autogobierno que se suscitara en el nuevo mundo.<\/p>\n<p>Bol\u00edvar no renunci\u00f3 nunca a mantener un v\u00ednculo fuerte con la pen\u00ednsula ib\u00e9rica<\/p>\n<p>Ah\u00ed vino el primer choque entre los Borbones y los l\u00edderes de la emancipaci\u00f3n americana, como Bol\u00edvar, Jos\u00e9 de San Mart\u00edn o Jos\u00e9 Gervasio Artigas. En un primer momento, muchos de ellos segu\u00edan luchando formalmente contra las tropas realistas tras \u201cla m\u00e1scara de Fernando\u201d.\u00a0 Sin embargo, la actitud desp\u00f3tica de este \u00faltimo los convenci\u00f3 de que la \u00fanica forma de afirmar la propia libertad era oponi\u00e9ndose a \u00e9l de manera frontal. Para ello, republicanizaron sus propios ej\u00e9rcitos. Tanto San Mart\u00edn como Bol\u00edvar incorporaron a sus filas, emancip\u00e1ndolo, al \u201cpueblo de color\u201d: negros, indios, zambos, mulatos, que constitu\u00edan la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, sea como esclavos, como siervos o como campesinos sin tierras. De ese modo, el contenido social de la revoluci\u00f3n americana se convirti\u00f3 en condici\u00f3n imprescindible para impulsar las reivindicaciones nacionales contra los Borbones.<\/p>\n<p>Desde luego, hubo momentos en los que ese proyecto emancipatorio americano cont\u00f3 con aliados en la propia pen\u00ednsula. Por ejemplo, en 1820, cuando el ej\u00e9rcito de Andaluc\u00eda, bajo las \u00f3rdenes del general Rafael de Riego, desobedeci\u00f3 al p\u00e9rfido Fernando y se neg\u00f3 a embarcarse a Am\u00e9rica para reprimir la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese momento, quiz\u00e1s sin ser consciente de ello, Riego contribuy\u00f3 a la causa de la libertad en Am\u00e9rica con la misma fuerza que Bol\u00edvar y San Mart\u00edn, al enfrentarse al absolutismo de los Borbones, impulsaron el avance de las libertades en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>En realidad, Bol\u00edvar no renunci\u00f3 nunca a mantener un v\u00ednculo fuerte con la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, basado en el reconocimiento rec\u00edproco de pueblos libres e iguales. Tal es as\u00ed que cuando Fernando VII, forzado por el movimiento de Riego, jur\u00f3 hip\u00f3critamente hacer cumplir la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz, Bol\u00edvar envi\u00f3 de inmediato una delegaci\u00f3n para iniciar gestiones de paz.<\/p>\n<p>Bol\u00edvar ten\u00eda un plan claro: plantear la necesidad de una Confederaci\u00f3n entre Am\u00e9rica y Espa\u00f1a basada en el reconocimiento expl\u00edcito por parte de la nueva monarqu\u00eda \u201cconstitucionalizada\u201d de las j\u00f3venes rep\u00fablicas independientes. De lo que se trataba era de configurar una suerte de mancomunidad<i>\u00a0<\/i>en la que todo espa\u00f1ol residente en Am\u00e9rica adquirir\u00eda autom\u00e1ticamente los derechos de ciudadano americano, y viceversa.<\/p>\n<p>A pesar de su ambici\u00f3n, o precisamente por eso, el proyecto fue rechazado. Al final, Bol\u00edvar muri\u00f3 doblemente frustrado. Por un lado, no consigui\u00f3 encontrar en Espa\u00f1a una contraparte dispuesta a establecer un v\u00ednculo fraterno, republicano y no colonial con los pueblos de Am\u00e9rica. Por otro, acab\u00f3 traicionado por las propias oligarqu\u00edas criollas que se hicieron con lo que el peruano Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui llam\u00f3 las nuevas \u201crep\u00fablicas falseadas\u201d, rep\u00fablicas pol\u00edticamente independientes, pero internamente desiguales, racistas, y con unas \u00e9lites siempre dispuestas a subordinarse econ\u00f3micamente a los intereses de las grandes potencias extranjeras.<\/p>\n<p>A pesar de todos estos obst\u00e1culos, el libertador nunca renunci\u00f3 a su sue\u00f1o en vida: lograr una confederaci\u00f3n de rep\u00fablicas americanas unidas, socialmente justas e independientes de cualquier imperio, incluido el ya por entonces amenazante imperio estadounidense (\u201cLos Estados Unidos \u2013lleg\u00f3 a escribir en 1829\u2013 parecen destinados por la providencia a plagar Am\u00e9rica de miserias en nombre de la libertad\u201d).<\/p>\n<p>Esta confederaci\u00f3n republicana, en opini\u00f3n de Bol\u00edvar, deb\u00eda llamarse Colombia, en homenaje a Crist\u00f3bal Col\u00f3n, y deb\u00eda tener por capital una ciudad que se llamara\u00a0<i>Las Casas<\/i>, como tributo al fraile sevillano defensor de la poblaci\u00f3n amerindia.<\/p>\n<p><b>Cuando Juan Carlos I se hizo bolivariano<\/b><\/p>\n<p>Aunque la relaci\u00f3n entre Bol\u00edvar y los Borbones naci\u00f3 marcada por el conflicto, estos \u00faltimos intentaron apropiarse de la figura del libertador y desactivar su mensaje emancipador. El momento estelar de este tipo de operaciones fue el que en 1983 llev\u00f3 a Juan Carlos de Borb\u00f3n a hacerse con un premio que llevaba el nombre del libertador.<\/p>\n<p>En ese momento, el llamado\u00a0<i>juancarlismo\u00a0<\/i>viv\u00eda su momento de apogeo. Hab\u00edan pasado poco m\u00e1s de dos a\u00f1os del intento de golpe de Estado del 23-F de 1981. Con el apoyo de los grandes medios y otros poderes f\u00e1cticos, Juan Carlos I hab\u00eda pasado de ser el rey designado por el dictador Francisco Franco a convertirse en el monarca \u201csalvador de la democracia\u201d, que, adem\u00e1s, hab\u00eda \u201cpermitido\u201d la existencia de un gobierno socialista.<\/p>\n<p>Con este pase m\u00e1gico, Juan Carlos consigui\u00f3 borrar no solo su v\u00ednculo con el franquismo sino con otras dictaduras latinoamericanas como la de Augusto Pinochet, Jorge Videla o el peruano Francisco Morales Berm\u00fadez. Es m\u00e1s, un mes antes de recibir el Premio Sim\u00f3n Bol\u00edvar, no tuvo empacho en visitar al dictador uruguayo Gregorio \u00c1lvarez.<\/p>\n<p>Decenas de intelectuales y expresidentes latinoamericanos protestaron por la concesi\u00f3n de un galard\u00f3n que coincid\u00eda con el bicentenario del nacimiento de Bol\u00edvar, y que Juan Carlos compart\u00eda nada menos que con Nelson Mandela. A pesar de ello, el heredero de Franco, nieto lejano de Fernando VII, lo recibi\u00f3 encantado. Es m\u00e1s, pronunci\u00f3 un h\u00e1bil discurso en el que se deshizo en elogios hacia el patriota americano, al tiempo que lo presentaba como un amigo de la nueva monarqu\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de Bol\u00edvar del Juan Carlos de 1983 fue mucho m\u00e1s generosa que la que el propio Karl Marx dedic\u00f3 al libertador en un discutible art\u00edculo de 1858. Contra lo que se hubiera esperado de un descendiente de Fernando VII, Juan Carlos sosten\u00eda que Bol\u00edvar era la \u201cpersonificaci\u00f3n de todas las ansias de libertad y justicia\u201d del continente americano e incluso\u2026 \u00a1Alababa su programa de reparto de tierras!<\/p>\n<p>En su sorprendente alocuci\u00f3n, acaso sugerida por algunos ministros socialistas de la \u00e9poca, Juan Carlos I defend\u00eda la necesidad de una \u201creconciliaci\u00f3n\u201d entre Am\u00e9rica y Espa\u00f1a. Esta deb\u00eda tener como base el esp\u00edritu de las constituciones mon\u00e1rquicas de C\u00e1diz, de 1812 y de 1978. Para reforzar este necesario \u201creencuentro\u201d, el discurso citaba favorablemente al diputado de ultramar en las Cortes gaditanas, Dionisio Inca Yupanqui, quien en 1810 hab\u00eda apelado a Fernando VII \u201ccomo inca, indio y americano\u201d para exigirle el respeto de sus derechos.<\/p>\n<p>Lo que Juan Carlos no record\u00f3 en su interesado arrebato bolivariano es que los reclamos de Yupanqui fueron deso\u00eddos en Espa\u00f1a tanto por los defensores de su tatara-tatarabuelo como por los liberales moderados, que lo acusaron de defender el \u201cfederalismo\u201d. Esto oblig\u00f3 a Yupanqui a demostrarles su hipocres\u00eda y a recordarles, con una frase que se har\u00eda c\u00e9lebre, que \u201cun pueblo que oprime a otro no puede ser libre\u201d.<\/p>\n<p>El entonces rey de Espa\u00f1a tampoco record\u00f3 en su discurso que Fernando VII, forzado por las circunstancias, hab\u00eda prometido ser el primero en seguir \u201cla senda constitucional\u201d. Y que, sin embargo, apenas pudo sacudirse ese inc\u00f3modo cors\u00e9, se dedic\u00f3 a perseguir y a liquidar a todos los partidarios de la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz, comenzando por el propio Riego, y a reprimir a las colonias sublevadas en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>A pesar de aquella inconsistente pero astuta puesta en escena, los elogios de Juan Carlos a Bol\u00edvar de 1983 no supusieron ning\u00fan cambio en su actitud con Am\u00e9rica Latina. Por el contrario, su principal preocupaci\u00f3n sigui\u00f3 siendo, como hasta entonces, actuar en el continente como mediador en negocios que le reportaran alg\u00fan beneficio privado.<\/p>\n<p><b>Del \u201cpor qu\u00e9 no te callas\u201d al \u201cpor qu\u00e9 no te levantas\u201d<\/b><\/p>\n<p>A pesar de estos intentos de neutralizar el papel hist\u00f3rico de Bol\u00edvar, su fantasma continu\u00f3 recorriendo Am\u00e9rica con aire rebelde y reivindicativo.<\/p>\n<p>Ya en la d\u00e9cada de 1970, como respuesta al fraude sistem\u00e1tico practicado desde el Estado, apareci\u00f3 en Colombia un grupo guerrillero conocido como Movimiento 19 de abril o M-19 que reivindicaba abiertamente el ideario del libertador. A poco de su nacimiento, y convertido en la primera guerrilla nacionalista no marxista del pa\u00eds, el M-19 sustrajo una de las espadas de Bol\u00edvar del museo-casa Quina del Libertador, en Bogot\u00e1. Con aquella acci\u00f3n simb\u00f3lica, ejecutada poco despu\u00e9s del golpe contra Salvador Allende en Chile, el M-19 pretend\u00eda mostrar al pa\u00eds y al mundo que el proyecto de emancipaci\u00f3n pol\u00edtica y social de Am\u00e9rica se hallaba inconcluso, y que, por tanto, la espada de Bol\u00edvar no pod\u00eda permanecer envainada.<\/p>\n<p>Ese Bol\u00edvar reivindicativo tambi\u00e9n inspir\u00f3 otros procesos de cambio en el continente. Entre ellos, el que condujo d\u00e9cadas m\u00e1s tarde al fracaso del acuerdo multilateral de comercio (conocido como ALCA) que los Estados Unidos pretend\u00edan imponer al continente y a la constituci\u00f3n, a instancias del presidente de Venezuela, Hugo Ch\u00e1vez, de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am\u00e9rica (ALBA).<\/p>\n<p>Cuando los Borbones tuvieron que enfrentarse a este nuevo bolivarianismo no supieron c\u00f3mo lidiar con \u00e9l. As\u00ed, en 2007, en una cumbre iberoamericana celebrada en Santiago de Chile, Ch\u00e1vez denunci\u00f3 la implicaci\u00f3n del expresidente espa\u00f1ol Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar en el golpe de Estado perpetrado en su contra cinco a\u00f1os antes. Olvidando los t\u00e9rminos de su discurso de 1983, Juan Carlos de Borb\u00f3n perdi\u00f3 los papeles y le mand\u00f3 callar, como si se tratara de un s\u00fabdito de la Corona. Seguidamente, cuando otros presidentes criticaron el papel de algunas grandes empresas espa\u00f1olas en Am\u00e9rica, el rey se levant\u00f3 irritado y abandon\u00f3 la cumbre, algo que ni siquiera el entonces presidente de Gobierno, Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero, se plante\u00f3 hacer.<\/p>\n<p>Ese \u201c\u00bfpor qu\u00e9 no te callas?\u201d paternalista y neocolonial del descendiente de Fernando VII es justamente el que volvi\u00f3 a resonar este 7 de agosto, en la toma de posesi\u00f3n de Petro y Francia M\u00e1rquez, en Bogot\u00e1, cuando Felipe VI decidi\u00f3 no levantarse ante el paso de la espada del libertador.<\/p>\n<p>La orden de que la espada de Bol\u00edvar, por entonces guardada en un rinc\u00f3n de la Casa de Nari\u00f1o, regresara a la plaza, hab\u00eda sido directamente impartida por el nuevo presidente de Colombia. Minutos antes, este hab\u00eda recibido la banda presidencial de manos de la senadora Mar\u00eda Jos\u00e9 Pizarro, hija de Carlos Pizarro, un comandante del M-19 que, tras firmar la paz, fue asesinado en 1990 siendo candidato a la presidencia de la rep\u00fablica con casi un 60% de intenci\u00f3n de voto.<\/p>\n<p>La orden de Petro, que tambi\u00e9n hab\u00eda pasado por el M-19, encerraba un alto valor simb\u00f3lico. Por primera vez en la historia, un candidato de la izquierda colombiana consegu\u00eda ganar unas elecciones sin que hubiera fraude en su contra o lo asesinaran. Sin embargo, el propio triunfo de Petro y M\u00e1rquez eran el producto de innumerables agravios sociales pendientes de reparaci\u00f3n. Por eso, la espada de Bol\u00edvar deb\u00eda regresar al pueblo. Para recordar que, mientras la injusticia social permaneciera en Colombia y en Am\u00e9rica toda, no pod\u00eda ser envainada.<\/p>\n<p>Si Felipe VI se hubiera levantado, mostrando el mismo respeto protocolario que recibi\u00f3 de las autoridades republicanas colombianas, no habr\u00eda sido noticia. El arrogante gesto borb\u00f3nico heredado pudo en \u00e9l. Como monarca constitucional, el tambi\u00e9n descendiente de Fernando VII estaba obligado a seguir discretamente la pol\u00edtica exterior del Gobierno. No lo hizo. Decidi\u00f3 actuar como un miembro de la casa Borb\u00f3n con inclinaciones de derechas. Y se volvi\u00f3 en su contra. Fue una de las figuras m\u00e1s abucheadas a lo largo de la ceremonia de toma de posesi\u00f3n. Su reuni\u00f3n con la vicepresidenta Francia M\u00e1rquez, primera mujer afrocolombiana en ocupar ese cargo, fue fr\u00eda, entre otras razones, porque como ella misma nos refiri\u00f3 \u201clo que hubo fue un encuentro entre una vicepresidenta descendiente de mujeres y hombres esclavizados y un rey descendiente de sus esclavizadores\u201d.<\/p>\n<p><b>Por un nuevo iberoamericanismo republicano, no colonial y fraternal<\/b><\/p>\n<p>Las reacciones en Espa\u00f1a de las derechas din\u00e1sticas, y de alg\u00fan representante del PSOE, han acabado por mostrar que la figura de Bol\u00edvar se les sigue atragantando.<\/p>\n<p>Vox, el partido de los nuevos encomenderos y hacendados de ambos lados del oc\u00e9ano, justific\u00f3 la reacci\u00f3n de Felipe VI con el \u201cargumento\u201d de que la espada de Bol\u00edvar estaba manchada de sangre espa\u00f1ola. Solo les falt\u00f3 sugerir que los or\u00edgenes vascos de Bol\u00edvar lo emparentaban con ETA, o que no era casual que el segundo apellido de su compa\u00f1era, la c\u00e9lebre general Manuelita S\u00e1enz, fuera Aizpuru, como el de la actual portavoz de Euskal Herria Bildu en el Congreso.<\/p>\n<p>La derecha del PP no fue m\u00e1s sutil. A pesar de haber participado en reconocimientos oficiales al libertador, esta vez decidi\u00f3 justificar a Felipe VI por no haberse inclinado ante las \u201cocurrencias de un exterrorista\u201d, en referencia al presidente Petro, y de un \u201cesclavista\u201d, en alusi\u00f3n a un Bol\u00edvar que fue un partidario del abolicionismo y que liber\u00f3 a sus propios esclavos, heredados del patrimonio paterno.<\/p>\n<p>Sea como fuere, lo cierto es que el fantasma del libertador, rehabilitado por la victoria de Gustavo Petro y Francia M\u00e1rquez en Colombia, ha vuelto a convertirse en un dolor de cabeza para los Borbones descendientes de Fernando VII y para sus aliados din\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Con menos habilidad que su padre en 1983, Felipe VI ha persistido en situarse junto a unas derechas radicalizadas que ven en Am\u00e9rica Latina no un territorio de pueblos soberanos, sino a una simple esfera de influencia, esto es, una \u201ciberoesfera\u201d, como plantea Vox, integrada por antiguas colonias a las que hay que mantener bajo control.<\/p>\n<p>Con ello, la monarqu\u00eda borb\u00f3nica no s\u00f3lo sigue siendo incapaz de aportar algo significativo a la resoluci\u00f3n de los problemas estructurales relacionados con la corrupci\u00f3n, la desigualdad social o la convivencia territorial. Tampoco est\u00e1 sirviendo para plantear un v\u00ednculo con la nueva ola de gobiernos democr\u00e1ticos en M\u00e9xico, Argentina, Bolivia, Honduras, Per\u00fa, Chile, Colombia, y, muy posiblemente Brasil, si Lula derrota a Bolsonaro.<\/p>\n<p>Esa deriva de la monarqu\u00eda borb\u00f3nica y de las derechas que la sostienen vuelve m\u00e1s actual que nunca el anhelo bolivariano de una uni\u00f3n de rep\u00fablicas latinoamericanas capaces de relacionarse con la vieja metr\u00f3polis en condiciones de igualdad. Para que ello sea posible, sin embargo, sigue haciendo falta, como en el pasado, que tambi\u00e9n en la pen\u00ednsula se abra camino un iberoamericanismo democr\u00e1tico, no colonial, basado en el respeto entre pueblos y en la defensa de un proyecto compartido de paz, de prosperidad y de justicia social, ambiental y de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Esto fue, precisamente, lo que el propio Petro, en la l\u00ednea de Bol\u00edvar, defendi\u00f3 en Madrid en enero de 2022, cuando abri\u00f3 su campa\u00f1a a la presidencia en el exterior. Esto es, asimismo, lo que hoy tendr\u00eda sentido defender desde el Sur del Norte: alianzas iberoamericanas fraternas y no coloniales que, a estas alturas, solo pueden ser cre\u00edbles si se inspiran en las mejores tradiciones republicanas democr\u00e1ticas, no olig\u00e1rquicas, surgidas de uno y otro lado del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20220801\/Firmas\/40563\/#.YvqeCqzna-u.twitter\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20220801\/Firmas\/40563\/#.YvqeCqzna-u.twitter<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La monarqu\u00eda sigue siendo incapaz de aportar algo significativo a la resoluci\u00f3n de problemas relacionados con la corrupci\u00f3n, la desigualdad social o la convivencia. Y tampoco est\u00e1 sirviendo para crear nuevos v\u00ednculos con los gobiernos latinoamericanos. El triste gesto de Felipe VI en la toma de posesi\u00f3n del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, ante el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":55082,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-55081","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Sobre Bol\u00edvar y los Borbones - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La monarqu\u00eda sigue siendo incapaz de aportar algo significativo a la resoluci\u00f3n de problemas relacionados con la corrupci\u00f3n, la desigualdad social o la convivencia. Y tampoco est\u00e1 sirviendo para crear nuevos v\u00ednculos con los gobiernos latinoamericanos. El triste gesto de Felipe VI en la toma de posesi\u00f3n del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, ante el [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2022-08-16T10:28:56+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Gerardo-Pisarello-.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"400\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"400\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Gerardo Pisarello\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\"},\"headline\":\"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones\",\"datePublished\":\"2022-08-16T10:28:56+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/\"},\"wordCount\":3078,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/08\\\/Gerardo-Pisarello-.jpg\",\"articleSection\":[\"Munduan Barna\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/\",\"name\":\"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/08\\\/Gerardo-Pisarello-.jpg\",\"datePublished\":\"2022-08-16T10:28:56+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/08\\\/Gerardo-Pisarello-.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2022\\\/08\\\/Gerardo-Pisarello-.jpg\",\"width\":400,\"height\":400},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/sobre-bolivar-y-los-borbones\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/miren\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones - Nabarralde","og_description":"La monarqu\u00eda sigue siendo incapaz de aportar algo significativo a la resoluci\u00f3n de problemas relacionados con la corrupci\u00f3n, la desigualdad social o la convivencia. Y tampoco est\u00e1 sirviendo para crear nuevos v\u00ednculos con los gobiernos latinoamericanos. El triste gesto de Felipe VI en la toma de posesi\u00f3n del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, ante el [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2022-08-16T10:28:56+00:00","og_image":[{"width":400,"height":400,"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Gerardo-Pisarello-.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Gerardo Pisarello","Tiempo de lectura":"13 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0"},"headline":"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones","datePublished":"2022-08-16T10:28:56+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/"},"wordCount":3078,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Gerardo-Pisarello-.jpg","articleSection":["Munduan Barna"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/","name":"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Gerardo-Pisarello-.jpg","datePublished":"2022-08-16T10:28:56+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/#primaryimage","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Gerardo-Pisarello-.jpg","contentUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Gerardo-Pisarello-.jpg","width":400,"height":400},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-bolivar-y-los-borbones\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Sobre Bol\u00edvar y los Borbones"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/a0f064c4a38aaef1b58b785c1d4579f0","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8d15af820acecdf93dd9ef2186326ae16943d999ac2e9ee425420f5b54544c99?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/miren\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55081","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55081"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55081\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55084,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55081\/revisions\/55084"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55082"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55081"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55081"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55081"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}