{"id":54835,"date":"2022-07-12T13:24:32","date_gmt":"2022-07-12T12:24:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=54835"},"modified":"2022-07-12T13:24:32","modified_gmt":"2022-07-12T12:24:32","slug":"el-regreso-de-jordi-pujol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-regreso-de-jordi-pujol\/","title":{"rendered":"El regreso de Jordi Pujol"},"content":{"rendered":"<p>Estos d\u00edas vuelve a hablarse de Jordi Pujol. En realidad, nunca se hab\u00eda dejado de hablar de \u00e9l, pero ahora el tono menos \u00e1cido, m\u00e1s indulgente, indica que se acerca el final de la penitencia y la readmisi\u00f3n a la hagiograf\u00eda del catalanismo. Todav\u00eda hay alguna resistencia de quienes lo quieren en una hornacina, no de santidad sino de envilecimiento. Los catalanes, que nunca van sobrados de h\u00e9roes, son adictos a romper pies de barro, pues el pa\u00eds es iconoclasta por naturaleza. Pero una cultura sin h\u00e9roes tampoco puede ser f\u00e9rtil en antih\u00e9roes. Dado que el escepticismo s\u00f3lo admite median\u00edas, a los catalanes no les es dado admirar ni desestimar con virulencia. Para apasionarse necesitan est\u00edmulos externos.<\/p>\n<p>Ocurre con el independentismo y ocurre con el caso Pujol. No era ning\u00fan secreto que CiU, como otros partidos, se financiaba irregularmente; que los ayuntamientos recalificaban el suelo a conveniencia de las empresas; que las concesiones de obra generaban trapicheos contables, que las subvenciones compraban voluntades. Pero nada de eso afect\u00f3 a la autoridad de Pujol hasta que el r\u00e9gimen, alarmado por la ola independentista, abati\u00f3 su puntal, creyendo que caer\u00eda toda la carpa.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como la identificaci\u00f3n de Pujol con Catalu\u00f1a acab\u00f3 convirti\u00e9ndole en letal, pues el Estado crey\u00f3 que, desacreditado Pujol, Catalu\u00f1a se arrodillar\u00eda, avergonzada de haberle admirado. El diario El Mundo pregonaba sin tapujos esta intenci\u00f3n en un art\u00edculo del periodista \u00c0lex S\u00e0lmon publicado el once de febrero de 2016. \u201cCuando se juzgue a los Pujol se juzgar\u00e1 m\u00e1s de 35 a\u00f1os de Catalu\u00f1a. Pujol ha sido quien ha inspirado no s\u00f3lo la pol\u00edtica catalana durante este tiempo, sino el sentido equivocado de pa\u00eds que tiene Catalu\u00f1a\u201d. Y este periodista barcelon\u00e9s conclu\u00eda, triunfante: \u201cAhora ese relato aniquilador e imposible de contrarrestar ha quedado anulado. De nada sirve dar explicaciones de su famoso legado ni del dinero acumulado\u201d.<\/p>\n<p>Con la \u00faltima frase, el articulista ense\u00f1aba las cartas. Lo que menos importaba era saber de d\u00f3nde proced\u00eda el dinero de Pujol; el objetivo era anular el relato \u201caniquilador\u201d del pueblo catal\u00e1n, que seg\u00fan S\u00e1lmon no se hab\u00eda podido \u201ctocar\u201d de ninguna otra manera. Por eso el Estado hab\u00eda tenido que bajar a las cloacas y emprender la guerra sucia. Y era precisamente &#8216;El Mundo&#8217; cuando el 17 de noviembre de 2012, apenas dos meses despu\u00e9s del hist\u00f3rico D\u00eda independentista, iniciaba las hostilidades divulgando un informe policial seg\u00fan el cual los Pujol ten\u00edan 137 millones en una cuenta en Ginebra. Otros rotativos y digitales de la misma estofa reproduc\u00edan la noticia, cuya falsedad oblig\u00f3 al Ministerio de Interior a desmentirla cuando ya hab\u00eda producido el efecto deseado. &#8216;El Mundo&#8217; volvi\u00f3 el 7 de julio de 2014, revelando ingresos por valor de 3,4 millones de euros en cuentas de la esposa y los hijos de Jordi Pujol en la Banca Privada de Andorra, que, por haberse resistido a levantar el secreto bancario, ser\u00eda llevada a la quiebra en otro oscuro cap\u00edtulo de la guerra sucia contra Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>Descartada la pat\u00e9tica explicaci\u00f3n del legado del abuelo Florenci tras las declaraciones de Francesc Cabana, la cuesti\u00f3n del origen del dinero pas\u00f3 a segundo plano. De hecho, permanece irresuelta. Y si el Estado no ha podido averiguar su origen, entonces no hay &#8216;corpus delicti&#8217; en la acusaci\u00f3n de corrupci\u00f3n. Pero, como explicaba S\u00e1lmon di\u00e1fanamente, lo que menos importaba era el origen del dinero. Sin embargo, era de corrupci\u00f3n de lo que el Estado y la &#8216;vox populi&#8217; inculpaban a Pujol. Y eso muy pronto, pues el asunto de Banca Catalana ya hab\u00eda sido un intento de hundirlo desde la primera legislatura. Pero no es de la inocencia o culpabilidad del expresident de lo que me interesa opinar. No me he contado entre los decepcionados, porque nunca le hab\u00eda votado, tampoco he tenido necesidad alguna de rendir cuentas. Quiz\u00e1 sea por no haberle admirado cuando parec\u00eda inviolable por lo que no he tenido que perderle el respeto cuando todo el mundo ha hecho le\u00f1a del mismo.<\/p>\n<p>En realidad, lo que me interesa de todo ello es el \u00e9xtasis y la estupefacci\u00f3n de quienes le idolatraban y han acabado trat\u00e1ndolo como un apestado. Para explicarme gr\u00e1ficamente: no creo que a Pujol se le pudiera hacer un cartel como el de Richard Nixon mirando salpicaduras y con la pregunta de si alguien comprar\u00eda un coche de segunda mano a ese hombre. Entre otras razones, porque no fue Pujol quien mand\u00f3 instalar micr\u00f3fonos ocultos para perjudicar a los adversarios, sino que fue el ministro de Interior quien orden\u00f3 el caso Camarga contra \u00e9l y su entorno.<\/p>\n<p>Si alguna comunidad de perfil tienen Pujol y Nixon, aparte el descr\u00e9dito sobrevenido, es haber encarnado el carisma. Esta aplicaci\u00f3n pol\u00edtica de un t\u00e9rmino religioso se la debemos a Max Weber, que la defin\u00eda como la capacidad de secularizar las creencias trascendentales de una sociedad y dirigirlas hacia objetivos intramundanos. Atendiendo a esta definici\u00f3n, Pujol habr\u00eda aprovechado el trasfondo cat\u00f3lico de la sociedad catalana para derivar su fe en su misi\u00f3n nacional. Weber vinculaba la figura carism\u00e1tica a \u00e9pocas de crisis, cuando la gente inviste a alguien con el aura de una capacidad extraordinaria para resolver conflictos que nadie m\u00e1s sabr\u00eda tratar. De acuerdo con esa idea, el pol\u00edtico carism\u00e1tico posee un poder hipn\u00f3tico sobre las masas. Thomas Mann describi\u00f3 magistralmente este imperio sobre la voluntad en la narraci\u00f3n &#8216;Mario y el mago&#8217;, en clara alusi\u00f3n al r\u00e9gimen de Mussolini. Pero importa precisar que carisma no equivale a dictadura, pues si Mussolini la ten\u00eda y de Hitler se ha dicho que desprend\u00eda un magnetismo irresistible, a pocos dictadores le ha eso faltado tanto como a Franco. La justificaci\u00f3n \u201cracional\u201d de la dictadura por Donoso Cort\u00e9s en su discurso en el congreso espa\u00f1ol de 1849 inspir\u00f3 a juristas de la talla de Carl Schmitt y dej\u00f3 una huella duradera en la pol\u00edtica espa\u00f1ola. Pero el carisma es otra cosa y por mucho que pueda levantar pasiones y arrastrar a las masas a aventuras peligrosas, tambi\u00e9n puede ser una facultad banalizadora. Lo explic\u00f3 el soci\u00f3logo Richard Sennett en &#8216;La ca\u00edda del hombre p\u00fablico&#8217;, t\u00edtulo que, pese a parecer inspirado en la desdicha de Jordi Pujol, se refer\u00eda a la desaparici\u00f3n del espacio que a Pujol le gustaba considerar espec\u00edfico de la sociedad civil.<\/p>\n<p>Para Sennett el carisma ya no es la turbulencia emocional temida por Weber. Seg\u00fan la idea que \u00e9l tiene, el carisma contempor\u00e1neo es una mampara para encubrir los resortes del poder y asegurar sus rutinas. De esta forma el debate deja de girar en torno a las pol\u00edticas y se centra en las motivaciones de los pol\u00edticos. Para Sennett, el carisma es una manera racional de encarar la pol\u00edtica en una cultura gobernada por la inmediatez y el empirismo \u2013por el poner los pies en la tierra\u2013 y contraria a todo lo que no se puede conocer directamente. Convence porque los sentimientos de un pol\u00edtico pueden palparse y nos los comunica obscenamente. Por el contrario, las consecuencias futuras de sus decisiones no est\u00e1n al alcance de la mano. Con esta l\u00f3gica, exacerbada por los medios audiovisuales, la pol\u00edtica se ha convertido en un espect\u00e1culo de gestos, porque los gestos reiterados se convierten en familiares e inspiran confianza.<\/p>\n<p>El hito insuperado de Pujol fue convertirse en un elemento omnipresente del paisaje. Ayud\u00f3 una buena memoria auxiliada por una gran osad\u00eda y notables dotes para tratar a todo el mundo como un conocido de toda la vida. Una vez que coincidimos en un acto en Barcelona y le hice recordar que ya nos hab\u00edamos saludado en otra ocasi\u00f3n, sin vacilar me espet\u00f3 si hab\u00eda estado en Santa Coloma, donde nunca he puesto los pies. No, en Berkeley, le dije, y luego en Chicago. Y \u00e9l, escurridizo como un hur\u00f3n: \u201cA Chicago fui con mi hijo\u201d. Su m\u00edtica memoria ten\u00eda mucha audacia. A mi mujer, otra vez, le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde me ha dicho que era usted?\u00bb Que evidentemente no se lo hab\u00eda dicho. Como si tuviera la necesidad de situar a la gente en el mapa del pa\u00eds, al que superpon\u00eda su persona, recordando mas\u00edas y colinas a la gente de los pueblos que visitaba y demostrando su compenetraci\u00f3n con la orograf\u00eda patria escalando el Tagamanent a los noventa a\u00f1os, lo que nunca se les pasar\u00eda por la cabeza a unos rivales que ni tienen su talla ni son capaces de abarcar el pa\u00eds no ya con las piernas sino con la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A estos efectismos ahora los llaman populismo, aunque hist\u00f3ricamente \u00e9ste hab\u00eda sido un fen\u00f3meno de la izquierda y Pujol ha sido considerado un pol\u00edtico de derechas. Sea como fuere, el pujolismo, apostando fuerte por el r\u00e9gimen auton\u00f3mico, inmoviliz\u00f3 el independentismo en los porcentajes minoritarios de antes de 2010. Y mientras manten\u00eda encendida la llama del catalanismo, garantizaba la gobernabilidad del Estado. A los espa\u00f1oles que le acusaban de victimismo no les faltaba raz\u00f3n, porque la reivindicaci\u00f3n formaba parte del equilibrio, pero tampoco le faltaba a V\u00e1zquez Montalb\u00e1n cuando dec\u00eda que nada peor que sufrir man\u00eda persecutoria y ser realmente perseguido. En el victimismo, Pujol encontr\u00f3 un fil\u00f3n inagotable, que sus imitadores de ahora tratan de explotar con poca habilidad. Motivos para el victimismo los hab\u00eda y los hay, pero el pol\u00edtico que hace del mismo el combustible de su carrera se expone a que se le vuelva en contra. Como ve\u00eda Sennett, cuanto m\u00e1s poder y mayor influencia acumula este tipo de pol\u00edtico, m\u00e1s dif\u00edcil se le hace de retener a sus votantes, porque llega un momento en que lo perciben como parte del sistema. Despu\u00e9s de las primeras legislaturas, la gente empez\u00f3 a ver a Pujol como el amigo de Juan Carlos, coautor del bipartidismo del r\u00e9gimen y garante de la tranquilidad en el oasis catal\u00e1n.<\/p>\n<p>Cuando un pol\u00edtico procedente de la resistencia se convierte en un puntal del sistema, s\u00f3lo puede salvar el cr\u00e9dito cultivando el carisma. De este modo, dice Sennett, la aparente indignaci\u00f3n con el sistema se manifiesta en impulsos y motivaciones personales y no en lo que el pol\u00edtico haga en el cargo. Es un \u00e9xito pol\u00edtico de primer orden que pocos a\u00f1os despu\u00e9s de que las cloacas del Estado le despojaran de su carisma, Pujol haya reconducido su caso al terreno de las convicciones. Que, insistiendo en su imperturbable fe en el pueblo catal\u00e1n mientras atravesaba el desierto del desprestigio como una figura tr\u00e1gica, haya hecho olvidar el sentido real de su pol\u00edtica. El \u00e9xito consiste en que, sin haber enviado nunca ninguna de las diez plagas sobre Egipto, finalmente pueda esperar con confiada serenidad entrar como Mois\u00e9s en la tierra prometida con todos los honores de un precursor.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estos d\u00edas vuelve a hablarse de Jordi Pujol. En realidad, nunca se hab\u00eda dejado de hablar de \u00e9l, pero ahora el tono menos \u00e1cido, m\u00e1s indulgente, indica que se acerca el final de la penitencia y la readmisi\u00f3n a la hagiograf\u00eda del catalanismo. 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