{"id":53861,"date":"2022-03-14T17:56:26","date_gmt":"2022-03-14T16:56:26","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=53861"},"modified":"2022-03-14T17:56:26","modified_gmt":"2022-03-14T16:56:26","slug":"una-guia-teorica-de-relaciones-internacionales-para-la-guerra-en-ucrania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/una-guia-teorica-de-relaciones-internacionales-para-la-guerra-en-ucrania\/","title":{"rendered":"Una gu\u00eda te\u00f3rica de relaciones internacionales para la guerra en Ucrania"},"content":{"rendered":"<p>Una consideraci\u00f3n de qu\u00e9 teor\u00edas han sido reivindicadas y cu\u00e1les han fracasado.<\/p>\n<p>El mundo es infinitamente complejo y, por necesidad, todos confiamos en varias creencias o teor\u00edas sobre \u00abc\u00f3mo funciona el mundo\u00bb para tratar de darle sentido a todo. Debido a que todas las teor\u00edas son simplificaciones, ning\u00fan enfoque \u00fanico de la pol\u00edtica internacional puede dar cuenta de todo lo que est\u00e1 sucediendo en un momento dado, predecir exactamente lo que suceder\u00e1 en las pr\u00f3ximas semanas y meses u ofrecer un plan de acci\u00f3n preciso que garantice el \u00e9xito. Aun as\u00ed, nuestro stock de teor\u00edas a\u00fan puede ayudarnos a comprender c\u00f3mo se produjo la tragedia en Ucrania, explicar algo de lo que est\u00e1 sucediendo ahora, alertarnos sobre oportunidades y posibles peligros, y sugerir ciertos cursos de acci\u00f3n amplios en el futuro. Debido a que incluso las mejores teor\u00edas de las ciencias sociales son toscas y siempre hay excepciones incluso para regularidades bien establecidas, los analistas sabios mirar\u00e1n a m\u00e1s de uno en busca de ideas y mantendr\u00e1n cierto escepticismo sobre lo que cualquiera de ellos pueda decirnos.<\/p>\n<p>Dado lo anterior, \u00bfqu\u00e9 tienen que decir algunas conocidas teor\u00edas de las relaciones internacionales sobre los tr\u00e1gicos acontecimientos en Ucrania? \u00bfQu\u00e9 teor\u00edas se han reivindicado (al menos en parte), cu\u00e1les se han encontrado deficientes y cu\u00e1les podr\u00edan resaltar cuestiones clave a medida que la crisis contin\u00faa desarroll\u00e1ndose? Aqu\u00ed hay una encuesta tentativa y lejos de ser exhaustiva de lo que los acad\u00e9micos tienen que decir sobre este l\u00edo.<\/p>\n<p>Realismo y Liberalismo<\/p>\n<p>Dif\u00edcilmente soy un observador objetivo aqu\u00ed, pero es obvio para m\u00ed que estos eventos preocupantes han reafirmado la perdurable relevancia de la perspectiva realista en la pol\u00edtica internacional. En el nivel m\u00e1s general, todas las teor\u00edas realistas describen un mundo en el que no existe una agencia o instituci\u00f3n que pueda proteger a los estados unos de otros, y donde los estados deben preocuparse por si un agresor peligroso podr\u00eda amenazarlos en alg\u00fan momento en el futuro. Esta situaci\u00f3n obliga a los estados, especialmente a las grandes potencias, a preocuparse mucho por su seguridad y a competir por el poder. Desafortunadamente, estos temores a veces llevan a los estados a hacer cosas horribles. Para los realistas, la invasi\u00f3n rusa de Ucrania (sin mencionar la invasi\u00f3n estadounidense de Irak en 2003) nos recuerda que las grandes potencias a veces act\u00faan de manera terrible y tonta cuando creen que sus principales intereses de seguridad est\u00e1n en juego. Esa lecci\u00f3n no justifica tal comportamiento, pero los realistas reconocen que la condena moral por s\u00ed sola no lo evitar\u00e1. Es dif\u00edcil imaginar una demostraci\u00f3n m\u00e1s convincente de la relevancia del poder duro, especialmente el poder militar. Incluso la Alemania posmoderna parece haber captado el mensaje.<\/p>\n<p>Lamentablemente, la guerra tambi\u00e9n ilustra otro concepto realista cl\u00e1sico: la idea de un \u201cdilema de seguridad\u201d. El dilema surge porque los pasos que toma un Estado para hacerse m\u00e1s seguro a menudo hacen que otros est\u00e9n menos seguros. El Estado A se siente inseguro y busca alg\u00fan aliado o compra m\u00e1s armas; El Estado B se alarma por este paso y responde de la misma manera, las sospechas se profundizan y ambos pa\u00edses terminan siendo m\u00e1s pobres y menos seguros que antes. Ten\u00eda mucho sentido que los estados de Europa del Este quisieran ingresar en la OTAN (o lo m\u00e1s cerca posible), dadas sus preocupaciones a largo plazo sobre Rusia. Pero tambi\u00e9n deber\u00eda ser f\u00e1cil entender por qu\u00e9 los l\u00edderes rusos, y no solo Putin, consideraron este desarrollo como alarmante. Ahora est\u00e1 tr\u00e1gicamente claro que la apuesta no vali\u00f3 la pena, al menos no con respecto a Ucrania y probablemente Georgia.<\/p>\n<p>Ver estos eventos a trav\u00e9s de la lente del realismo no es respaldar las acciones brutales e ilegales de Rusia; es simplemente reconocer tal comportamiento como un aspecto deplorable pero recurrente de los asuntos humanos. Los realistas desde Tuc\u00eddides hasta E.H. Carr, Hans J. Morgenthau, Reinhold Niebuhr, Kenneth Waltz, Robert Gilpin y John Mearsheimer han condenado la naturaleza tr\u00e1gica de la pol\u00edtica mundial, advirtiendo al mismo tiempo que no podemos perder de vista los peligros que el realismo destaca, incluidos los riesgos que surgen cuando se amenaza lo que otro Estado considera un inter\u00e9s vital. No es casualidad que los realistas hayan enfatizado durante mucho tiempo los peligros de la arrogancia y los peligros de una pol\u00edtica exterior demasiado idealista, ya sea en el contexto de la guerra de Vietnam, la invasi\u00f3n de Irak en 2003 o la ingenua b\u00fasqueda de una ampliaci\u00f3n abierta de la OTAN. Lamentablemente, en cada caso sus advertencias fueron ignoradas, solo para ser reivindicadas por eventos posteriores.<\/p>\n<p>La respuesta notablemente r\u00e1pida a la invasi\u00f3n de Rusia tambi\u00e9n es consistente con una comprensi\u00f3n realista de la pol\u00edtica de alianzas. Los valores compartidos pueden hacer que las alianzas sean m\u00e1s cohesivas y duraderas, pero los compromisos serios con la defensa colectiva resultan principalmente de la percepci\u00f3n de una amenaza com\u00fan. El nivel de amenaza, a su vez, est\u00e1 en funci\u00f3n del poder, la proximidad y el enemigo con capacidades ofensivas e intenciones agresivas. Estos elementos contribuyen en gran medida a explicar por qu\u00e9 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica enfrent\u00f3 fuertes coaliciones de equilibrio en Europa y Asia durante la Guerra Fr\u00eda: ten\u00eda una gran econom\u00eda industrial, su imperio limitaba con muchos otros pa\u00edses, sus fuerzas militares eran grandes y estaban dise\u00f1adas principalmente para operaciones ofensivas, y parec\u00eda tener una pol\u00edtica altamente revisionista. Ambiciones (es decir, la expansi\u00f3n del comunismo). Hoy, las acciones de Rusia han aumentado dr\u00e1sticamente las percepciones de amenaza en Occidente, y el resultado ha sido una muestra de comportamiento equilibrado que pocos habr\u00edan esperado hace tan solo unas pocas semanas.<\/p>\n<p>Por el contrario, a las principales teor\u00edas liberales que han informado aspectos clave de la pol\u00edtica exterior occidental en las \u00faltimas d\u00e9cadas no les ha ido bien. Como filosof\u00eda pol\u00edtica, el liberalismo es una base admirable para organizar la sociedad y, por mi parte, estoy profundamente agradecido de vivir en una sociedad donde esos valores a\u00fan prevalecen. Tambi\u00e9n es alentador ver a las sociedades occidentales redescubriendo las virtudes del liberalismo, despu\u00e9s de coquetear con sus propios impulsos autoritarios. Pero como enfoque de la pol\u00edtica mundial y gu\u00eda de la pol\u00edtica exterior, las deficiencias del liberalismo han quedado expuestas una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Como en el pasado, el derecho internacional y las instituciones internacionales han demostrado ser una barrera d\u00e9bil para el comportamiento rapaz de las grandes potencias. La interdependencia econ\u00f3mica no impidi\u00f3 que Mosc\u00fa lanzara su invasi\u00f3n, a pesar de los considerables costos que enfrentar\u00e1 como resultado. El poder blando no pudo detener los tanques de Rusia, y el voto desigual de 141-5 (con 35 abstenciones) de la Asamblea General de la ONU que conden\u00f3 la invasi\u00f3n tampoco tendr\u00e1 mucho impacto.<\/p>\n<p>Como se\u00f1al\u00e9 anteriormente, la guerra ha demolido la creencia de que la guerra ya no era \u00abpensable\u00bb en Europa y la afirmaci\u00f3n relacionada de que ampliar la OTAN hacia el este crear\u00eda una \u00abzona de paz\u00bb en constante expansi\u00f3n. No me malinterpreten: habr\u00eda sido maravilloso que ese sue\u00f1o se hiciera realidad, pero nunca fue una posibilidad probable y m\u00e1s a\u00fan dada la forma arrogante en que se persigui\u00f3. No es sorprendente que aquellos que creyeron y vendieron la historia liberal ahora quieran culpar al presidente ruso Vladimir Putin y afirmar que su invasi\u00f3n ilegal \u201cprueba\u201d que la ampliaci\u00f3n de la OTAN no tuvo nada que ver con su decisi\u00f3n. Otros ahora arremeten tontamente contra aquellos expertos que previeron correctamente hacia d\u00f3nde podr\u00eda conducir la pol\u00edtica occidental. Estos intentos de reescribir la historia son t\u00edpicos de una \u00e9lite de pol\u00edtica exterior que se resiste a admitir errores o hacerse responsable.<\/p>\n<p>Que Putin tiene la responsabilidad directa de la invasi\u00f3n est\u00e1 fuera de toda duda, y sus acciones merecen toda la condena que podamos reunir. Pero los ide\u00f3logos liberales que rechazaron las repetidas protestas y advertencias de Rusia y continuaron presionando un programa revisionista en Europa sin tener en cuenta las consecuencias est\u00e1n lejos de ser inocentes. Sus motivos pueden haber sido totalmente ben\u00e9volos, pero es evidente que las pol\u00edticas que adoptaron han producido lo contrario de lo que pretend\u00edan, esperaban y promet\u00edan. Y dif\u00edcilmente pueden decir hoy que no fueron advertidos en numerosas ocasiones en el pasado.<\/p>\n<p>Las teor\u00edas liberales que enfatizan el papel de las instituciones funcionan un poco mejor al ayudarnos a comprender la respuesta occidental r\u00e1pida y notablemente unificada. La reacci\u00f3n ha sido r\u00e1pida en parte porque Estados Unidos y sus aliados de la OTAN comparten un conjunto de valores pol\u00edticos que ahora est\u00e1n siendo cuestionados de una manera especialmente v\u00edvida y cruel. M\u00e1s importante a\u00fan, si instituciones como la OTAN no existieran y una respuesta tuviera que organizarse desde cero, es dif\u00edcil imaginar que sea tan r\u00e1pida o efectiva. Las instituciones internacionales no pueden resolver conflictos de intereses fundamentales o impedir que las grandes potencias act\u00faen como desean, pero pueden facilitar respuestas colectivas m\u00e1s efectivas cuando los intereses estatales est\u00e1n mayoritariamente alineados.<\/p>\n<p>El realismo puede ser la mejor gu\u00eda general para la sombr\u00eda situaci\u00f3n que enfrentamos ahora, pero dif\u00edcilmente nos cuenta toda la historia. Por ejemplo, los realistas minimizan con raz\u00f3n el papel de las normas como fuertes restricciones en el comportamiento de las grandes potencias, pero las normas han desempe\u00f1ado un papel en la explicaci\u00f3n de la respuesta global a la invasi\u00f3n de Rusia. Putin est\u00e1 pisoteando la mayor\u00eda, si no todas, las normas relacionadas con el uso de la fuerza (como las contenidas en la Carta de la ONU), y esa es parte de la raz\u00f3n por la que pa\u00edses, corporaciones e individuos en gran parte del mundo han juzgado a Rusia tan \u00e1speramente y respondido tan vigorosamente. Nada puede impedir que un pa\u00eds viole las normas mundiales, pero las transgresiones claras y manifiestas invariablemente afectar\u00e1n la forma en que los dem\u00e1s juzgan sus intenciones. Si las fuerzas de Rusia act\u00faan con una brutalidad a\u00fan mayor en las pr\u00f3ximas semanas y meses, los esfuerzos actuales para aislarlo y condenarlo al ostracismo seguramente se intensificar\u00e1n.<\/p>\n<p>Percepci\u00f3n err\u00f3nea y error de c\u00e1lculo<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es imposible comprender estos eventos sin considerar el papel de la percepci\u00f3n err\u00f3nea y el error de c\u00e1lculo. Las teor\u00edas realistas son menos \u00fatiles aqu\u00ed, ya que tienden a retratar a los estados como actores m\u00e1s o menos racionales que calculan sus intereses con frialdad y buscan oportunidades atractivas para mejorar su posici\u00f3n. Incluso si esa suposici\u00f3n es correcta en su mayor parte, los gobiernos y los l\u00edderes individuales siguen operando con informaci\u00f3n imperfecta y f\u00e1cilmente pueden juzgar mal sus propias capacidades y las capacidades y reacciones de los dem\u00e1s. Incluso cuando la informaci\u00f3n es abundante, las percepciones y decisiones a\u00fan pueden estar sesgadas por razones psicol\u00f3gicas, culturales o burocr\u00e1ticas. En un mundo incierto lleno de seres humanos imperfectos, hay muchas maneras de hacer las cosas mal.<\/p>\n<p>En particular, la vasta literatura sobre la percepci\u00f3n err\u00f3nea, especialmente el trabajo seminal del difunto Robert Jervis, tiene mucho que decirnos sobre esta guerra. Ahora parece obvio que Putin calcul\u00f3 mal en varias dimensiones: exager\u00f3 la hostilidad occidental hacia Rusia, subestim\u00f3 gravemente la determinaci\u00f3n de Ucrania, sobrestim\u00f3 la capacidad de su ej\u00e9rcito para lograr una victoria r\u00e1pida y sin costo, y malinterpret\u00f3 cu\u00e1n probable era que respondiera Occidente. La combinaci\u00f3n de miedo y exceso de confianza que parece haber estado presente aqu\u00ed es t\u00edpica; es casi una perogrullada decir que los estados no inician guerras a menos que se hayan convencido de que pueden lograr sus objetivos r\u00e1pidamente y a un costo relativamente bajo. Nadie comienza una guerra que cree que ser\u00e1 larga, sangrienta, costosa y que probablemente terminar\u00e1 en su derrota. Adem\u00e1s, debido a que los humanos se sienten inc\u00f3modos al lidiar con compensaciones, existe una fuerte tendencia a ver que ir a la guerra es factible una vez que ha decidido que es necesario. Como escribi\u00f3 una vez Jervis, \u201ca medida que el tomador de decisiones llega a ver su pol\u00edtica como necesaria, es probable que crea que la pol\u00edtica puede tener \u00e9xito, incluso si tal conclusi\u00f3n requiere la distorsi\u00f3n de la informaci\u00f3n sobre lo que otros har\u00e1n\u201d. Esta tendencia puede agravarse si las voces disidentes se excluyen del proceso de toma de decisiones, ya sea porque todos en el ciclo comparten la misma visi\u00f3n del mundo defectuosa o porque los subordinados no est\u00e1n dispuestos a decirles a sus superiores que podr\u00edan estar equivocados.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la perspectiva, que sostiene que los seres humanos est\u00e1n m\u00e1s dispuestos a correr riesgos para evitar p\u00e9rdidas que para lograr ganancias, tambi\u00e9n puede haber funcionado aqu\u00ed. Si Putin cre\u00eda que Ucrania se estaba alineando gradualmente con los Estados Unidos y la OTAN, y hab\u00eda amplias razones para que \u00e9l pensara eso, entonces prevenir lo que \u00e9l considera una p\u00e9rdida irrecuperable podr\u00eda valer una gran tirada de dados. De manera similar, el sesgo de atribuci\u00f3n, la tendencia a ver nuestro propio comportamiento como una respuesta a las circunstancias pero atribuir el comportamiento de los dem\u00e1s a su naturaleza b\u00e1sica, probablemente tambi\u00e9n sea relevante: muchos en Occidente ahora interpretan el comportamiento ruso como un reflejo del car\u00e1cter desagradable de Putin y de ninguna manera una respuesta a las acciones anteriores de Occidente. Por su parte, Putin parece pensar que las acciones de Estados Unidos y la OTAN se derivan de una arrogancia innata y un deseo profundamente arraigado de mantener a Rusia d\u00e9bil y vulnerable y que los ucranianos resisten porque est\u00e1n siendo enga\u00f1ados o est\u00e1n bajo el dominio de elementos \u201cfascistas\u201d.<\/p>\n<p>Terminaci\u00f3n de la guerra y el problema del compromiso<\/p>\n<p>La teor\u00eda moderna de RI tambi\u00e9n enfatiza el papel generalizado de los problemas de compromiso. En un mundo de anarqu\u00eda, los estados pueden hacerse promesas entre s\u00ed, pero no pueden estar seguros de que se cumplan. Por ejemplo, la OTAN podr\u00eda haber ofrecido eliminar la incorporaci\u00f3n de Ucrania a perpetuidad (aunque nunca lo hizo en las semanas previas a la guerra), pero Putin podr\u00eda no haber cre\u00eddo en la OTAN incluso si Washington y Bruselas hubieran puesto ese compromiso por escrito. Los tratados s\u00ed importan, pero al final son solo pedazos de papel.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la literatura acad\u00e9mica sobre la terminaci\u00f3n de la guerra sugiere que los problemas de compromiso ser\u00e1n importantes incluso cuando las partes en conflicto hayan revisado sus expectativas y busquen poner fin a la lucha. Si Putin se ofreciera a retirarse de Ucrania ma\u00f1ana y jurara sobre una pila de Biblias ortodoxas rusas que la dejar\u00eda en paz para siempre, pocas personas en Ucrania, Europa o Estados Unidos tomar\u00edan sus garant\u00edas al pie de la letra. Y a diferencia de algunas guerras civiles, donde los acuerdos de paz a veces pueden ser garantizados por terceros interesados, en este caso no hay un poder externo que pueda amenazar de manera cre\u00edble con castigar a los futuros infractores de cualquier acuerdo que pueda alcanzarse. Salvo una rendici\u00f3n incondicional, cualquier acuerdo para poner fin a la guerra debe dejar a todas las partes lo suficientemente satisfechas como para no esperar en secreto modificarlo o abandonarlo tan pronto como las circunstancias sean m\u00e1s favorables. E incluso si un lado capitula por completo, imponer una \u00abpaz del vencedor\u00bb puede sembrar las semillas de un futuro revanchismo. Lamentablemente, parece que hoy estamos muy lejos de cualquier tipo de acuerdo negociado.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, otros estudios sobre este problema, como el cl\u00e1sico &#8216;Every War Must End&#8217; de Fred Ikl\u00e9 y &#8216;Peace at What Price?: Leader Culpability and the Domestic Politics of War Termination&#8217; de Sarah Croco, resaltan los obst\u00e1culos internos que dificultan el final de una guerra. El patriotismo, la propaganda, los costos irrecuperables y un odio cada vez mayor hacia el enemigo se combinan para endurecer las actitudes y mantener las guerras mucho tiempo despu\u00e9s de que un estado racional pueda detenerlas. Un elemento clave en este problema es lo que Ikl\u00e9 callider\u00f3 la \u201ctraici\u00f3n de los halcones\u201d: aquellos que favorecen el fin de la guerra a menudo son descartados como antipatri\u00f3ticos o algo peor, pero los de l\u00ednea dura que prolongan una guerra innecesariamente pueden, en \u00faltima instancia, causar m\u00e1s da\u00f1o a la naci\u00f3n que pretenden defender. Me pregunto si hay una traducci\u00f3n al ruso disponible en Mosc\u00fa. Aplicado a Ucrania, una implicaci\u00f3n preocupante es que un l\u00edder que inicia una guerra sin \u00e9xito puede no querer o no poder admitir que se equivoc\u00f3 y ponerle fin. Si es as\u00ed, entonces el fin de la lucha llega solo cuando surgen nuevos l\u00edderes que no est\u00e1n atados a la decisi\u00f3n inicial de guerra.<\/p>\n<p>Pero hay otro problema: los aut\u00f3cratas que se enfrentan a la derrota y al cambio de r\u00e9gimen pueden verse tentados a \u201capostar por la resurrecci\u00f3n\u201d. Los l\u00edderes dem\u00f3cratas que presiden las debacles de la pol\u00edtica exterior pueden ser obligados a dejar su cargo en las pr\u00f3ximas elecciones, pero rara vez afrontan prisi\u00f3n o algo peor por sus errores o cr\u00edmenes. Los aut\u00f3cratas, por el contrario, no tienen una opci\u00f3n de salida f\u00e1cil, especialmente en un mundo donde tienen motivos para temer el enjuiciamiento de la posguerra por cr\u00edmenes de guerra. Si est\u00e1n perdiendo, por lo tanto, tienen un incentivo para luchar o escalar incluso frente a probabilidades abrumadoras, con la esperanza de un milagro que revierta su suerte y les evite la expulsi\u00f3n, el encarcelamiento o la muerte. A veces, este tipo de apuesta vale la pena (p. ej., Bashar al-Assad), a veces no (p. ej., Adolf Hitler, Muammar al-Qaddafi), pero el incentivo de seguir reforz\u00e1ndose con la esperanza de un milagro puede hacer que termine una guerra. Incluso m\u00e1s dif\u00edcil de lo que podr\u00eda ser.<\/p>\n<p>Estas ideas nos recuerdan que debemos tener mucho, mucho cuidado con lo que deseamos. El deseo de castigar e incluso humillar a Putin es comprensible, y es tentador ver su derrocamiento como una soluci\u00f3n r\u00e1pida y f\u00e1cil a todo este espantoso l\u00edo. Pero arrinconar al l\u00edder autocr\u00e1tico de un Estado con armas nucleares ser\u00eda extremadamente peligroso, sin importar cu\u00e1n atroces hayan sido sus acciones anteriores. Solo por esta raz\u00f3n, aquellos en Occidente que piden el asesinato de Putin o que han dicho p\u00fablicamente que los rusos normales deber\u00edan rendir cuentas si no se levantan y derrocan a Putin est\u00e1n siendo peligrosamente irresponsables. Vale la pena recordar el consejo de Talleyrand: \u201cSobre todo, no demasiado celo\u201d.<\/p>\n<p>Sanciones econ\u00f3micas<\/p>\n<p>Cualquiera que intente descubrir c\u00f3mo se desarrolla esto tambi\u00e9n deber\u00eda estudiar la literatura sobre sanciones econ\u00f3micas. Por un lado, las sanciones financieras impuestas la semana pasada son un recordatorio de la extraordinaria capacidad de Estados Unidos para \u201carmarse la interdependencia\u201d, especialmente cuando el pa\u00eds act\u00faa en concierto con otras potencias econ\u00f3micas importantes. Por otro lado, una cantidad sustancial de estudios serios muestra que las sanciones econ\u00f3micas rara vez obligan a los estados a cambiar de rumbo r\u00e1pidamente. El fracaso de la campa\u00f1a de \u201cm\u00e1xima presi\u00f3n\u201d de la administraci\u00f3n Trump contra Ir\u00e1n es otro ejemplo obvio. Las \u00e9lites gobernantes suelen estar aisladas de las consecuencias inmediatas de las sanciones, y Putin sab\u00eda que se impondr\u00edan sanciones y cre\u00eda claramente que los intereses geopol\u00edticos en juego val\u00edan el costo esperado. Es posible que se haya sorprendido y desconcertado por la velocidad y el alcance de la presi\u00f3n econ\u00f3mica, pero nadie deber\u00eda esperar que Mosc\u00fa cambie de rumbo en el corto plazo.<\/p>\n<p>Estos ejemplos no hacen m\u00e1s que ara\u00f1ar la superficie de lo que la erudici\u00f3n contempor\u00e1nea en Relaciones Internacionales podr\u00eda contribuir a nuestra comprensi\u00f3n de estos eventos. No he mencionado la enorme literatura sobre la disuasi\u00f3n y la coerci\u00f3n, cualquier n\u00famero de trabajos importantes sobre la din\u00e1mica de la escalada horizontal y vertical, o las ideas que uno podr\u00eda obtener al considerar los elementos culturales (incluidas las nociones de masculinidad y especialmente el propio \u00abculto a la personalidad\u00bb machista de Putin).<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es que la literatura acad\u00e9mica sobre relaciones internacionales tiene mucho que decir sobre la situaci\u00f3n a la que nos enfrentamos. Desafortunadamente, es probable que nadie en una posici\u00f3n de poder le preste mucha atenci\u00f3n, incluso cuando los acad\u00e9micos informados ofrecen sus pensamientos en la esfera p\u00fablica. El tiempo es el bien m\u00e1s escaso en pol\u00edtica, especialmente en una crisis, y Jake Sullivan, Antony Blinken y sus muchos subordinados no est\u00e1n dispuestos a comenzar a hojear n\u00fameros atrasados de &#8216;International Security&#8217; o &#8216;Journal of Conflict Resolution&#8217; para encontrar las cosas buenas.<\/p>\n<p>La guerra tambi\u00e9n tiene su propia l\u00f3gica y desencadena fuerzas pol\u00edticas que tienden a ahogar las voces alternativas, incluso en sociedades donde la libertad de expresi\u00f3n y el debate abierto permanecen intactos. Debido a que hay mucho en juego, en tiempos de guerra es cuando los funcionarios p\u00fablicos, los medios de comunicaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda deben esforzarse m\u00e1s para resistir los estereotipos, pensar con frialdad y cuidado, evitar la hip\u00e9rbole y los clich\u00e9s simplistas y, sobre todo, permanecer abiertos a la posibilidad de que puedan estar equivocados y que se requiere un curso de acci\u00f3n diferente. Sin embargo, una vez que las balas comienzan a volar, lo que t\u00edpicamente ocurre es un estrechamiento de la visi\u00f3n, un descenso r\u00e1pido a modos de pensamiento maniqueos, la marginaci\u00f3n o supresi\u00f3n de las voces disidentes, el abandono de los matices y un enfoque obstinado en la victoria a toda costa. Este proceso parece estar bien encaminado en el interior de la Rusia de Putin, pero una forma m\u00e1s leve tambi\u00e9n es evidente en Occidente. En total, esta es una receta para empeorar una situaci\u00f3n terrible.<\/p>\n<p>Stephen M. Walt es columnista de Foreign Policy y profesor de relaciones internacionales Robert y Ren\u00e9e Belfer en la Universidad de Harvard.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una consideraci\u00f3n de qu\u00e9 teor\u00edas han sido reivindicadas y cu\u00e1les han fracasado. El mundo es infinitamente complejo y, por necesidad, todos confiamos en varias creencias o teor\u00edas sobre \u00abc\u00f3mo funciona el mundo\u00bb para tratar de darle sentido a todo. 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