{"id":51842,"date":"2021-09-20T17:51:40","date_gmt":"2021-09-20T16:51:40","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=51842"},"modified":"2021-09-22T22:31:51","modified_gmt":"2021-09-22T21:31:51","slug":"mitologias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/mitologias\/","title":{"rendered":"Mitolog\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>Gram\u00e1tica Africana<\/p>\n<p>Se podr\u00eda sospechar que el vocabulario oficial de los asuntos africanos es puramente axiom\u00e1tico. Es decir que no tiene valor alguno de comunicaci\u00f3n, sino s\u00f3lo de intimidaci\u00f3n. Por lo tanto, constituye una escritura, es decir un lenguaje encargado de operar una coincidencia entre las normas y los hechos y de otorgar a una realidad c\u00ednica la fianza de una moral noble. En general, es un lenguaje que funciona esencialmente como un c\u00f3digo; en \u00e9l, las palabras tienen una relaci\u00f3n nula o contraria a su contenido. Es una escritura que se podr\u00eda llamar cosm\u00e9tica puesto que tiende a recubrir los hechos con un ruido de lenguaje o, si se prefiere con el signo suficiente del lenguaje. Quisiera se\u00f1alar brevemente la forma en que un l\u00e9xico y una gram\u00e1tica pueden estar pol\u00edticamente comprometidos:<\/p>\n<p>BANDA (fuera de la ley, rebeldes o condenados de derecho com\u00fan). \u00c9ste es el ejemplo t\u00edpico de un lenguaje axiom\u00e1tico. La depreciaci\u00f3n del vocabulario sirve aqu\u00ed de manera precisa para negar el estado de guerra, lo que permite anular la noci\u00f3n de interlocutor. \u00abNo se discute con los que est\u00e1n fuera de la ley.\u00bb La moralizaci\u00f3n del lenguaje, d\u00e9 este modo, permite remitir el problema de la paz a un cambio arbitrario de vocabulario. Cuando la \u00abbanda\u00bb es francesa, se sublima bajo el nombre de &#8216;comunidad&#8217;.<\/p>\n<p>DESGARRAMIENTO (cruel, doloroso). Este t\u00e9rmino ayuda a acreditar la idea de la irresponsabilidad de la historia. Aqu\u00ed se escamotea el estado de guerra bajo la vestimenta noble de la tragedia, como si el conflicto fuese esencialmente el Mal y no un mal (remediable). La colonizaci\u00f3n se diluye, se deshace en el halo de una lamentaci\u00f3n impotente que reconoce la desdicha, para instalarse con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abEl gobierno de la Rep\u00fablica est\u00e1 resuelto a hacer todos los esfuerzos que dependan de \u00e9l para poner t\u00e9rmino a los crueles desgarramientos que experimenta Marruecos\u00bb (Carta de Coty a Ben Arafa)&#8230; el pueblo marroqu\u00ed, dolorosamente dividido contra s\u00ed mismo&#8230;\u00bb (Declaraci\u00f3n de Ben Arafa).<\/p>\n<p>DESHONRAR. En etnolog\u00eda, seg\u00fan la riqu\u00edsima hip\u00f3tesis de Claude L\u00e9vi-Strauss, el &#8216;man\u00e1&#8217; es una suerte de s\u00edmbolo algebraico (algo as\u00ed como la palabra &#8216;cosa&#8217; entre nosotros), encargado de representar \u00abun valor indeterminado de significaci\u00f3n, vac\u00edo de sentido y por lo tanto susceptible de recibir cualquier sentido, cuya \u00fanica funci\u00f3n estriba en llenar una distancia entre el significante y el significado\u00bb. El &#8216;honor&#8217; es exactamente nuestro &#8216;man\u00e1&#8217;, especie de sitio vac\u00edo donde se deposita la colecci\u00f3n completa de sentidos inconfesables y que se sacraliza como tab\u00fa. El honor es, pues, el m\u00e1s adecuado equivalente de &#8216;cosa&#8217;, pero ennoblecido, es decir, m\u00e1gico.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abSer\u00eda deshonrar a las poblaciones musulmanas permitirles creer que esos hombres podr\u00edan ser considerados en Francia como sus representantes. Ser\u00eda igualmente deshonrar a Francia\u00bb (Comunicado del Ministerio del Interior).<\/p>\n<p>DESTINO. En el momento en que, a trav\u00e9s de la historia, que una vez m\u00e1s da testimonio de su libertad, los pueblos colonizados comienzan a desmentir la fatalidad de su condici\u00f3n, el vocabulario burgu\u00e9s utiliza como nunca la palabra Destino. Como el honor, el destino es un &#8216;man\u00e1&#8217; donde se coleccionan p\u00fadicamente los determinismos m\u00e1s siniestros de la colonizaci\u00f3n. El destino es, para la burgues\u00eda, la &#8216;cosa&#8217; de la historia.<br \/>\nNaturalmente, el destino s\u00f3lo existe bajo una forma ligada. No es la conquista militar la que someti\u00f3 Argelia a Francia, sino una conjunci\u00f3n operada por la Providencia que uni\u00f3 dos destinos. Se declara que el v\u00ednculo es indisoluble justo en el momento en que se rompe con un estallido inocultable.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abPor nuestra parte, pretendemos dar a los pueblos cuyo destino est\u00e1 ligado al nuestro una independencia aut\u00e9ntica dentro de la asociaci\u00f3n voluntaria\u00bb. (Pinay en la ONU).<\/p>\n<p>DIOS. Forma sublimada del gobierno franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00ab&#8230; En la medida en que el Todopoderoso nos ha designado para ejercer el cargo supremo&#8230;\u00bb (Declaraci\u00f3n de Ben Arafa).<br \/>\n\u00ab&#8230; Con la abnegaci\u00f3n y la soberana dignidad con que siempre ha dado ejemplo&#8230; Su Majestad entiende obedecer, de esta manera, los designios del Alt\u00edsimo&#8230;\u00bb (Carta de Coty a Ben Arafa, cesado por el gobierno).<\/p>\n<p>GUERRA. El objetivo es negar el problema. Para ello se dispone de dos medios: o bien nombrarla lo menos posible (procedimiento m\u00e1s frecuente), o bien darle el sentido contrario (procedimiento m\u00e1s retorcido que sirve de base a casi todas las mistificaciones del lenguaje burgu\u00e9s). &#8216;Guerra&#8217; se emplea entonces en el sentido de &#8216;paz&#8217;; y &#8216;pacificaci\u00f3n&#8217;, en el sentido de guerra.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abLa guerra no impide las medidas de pacificaci\u00f3n\u00bb (General De Monsabert). Enti\u00e9ndase que la paz (oficial) no impide felizmente la guerra (real).<\/p>\n<p>MISI\u00d3N. Es la tercera palabra man\u00e1. En ella se puede depositar todo lo que se quiera: las escuelas, la electricidad, la Coca-Cola, las operaciones de polic\u00eda, los rastrillajes, las condenas a muerte, los campos de concentraci\u00f3n, la libertad, la civilizaci\u00f3n y la \u00abpresencia\u00bb francesa.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abSin embargo ustedes bien saben que Francia tiene en \u00c1frica una misi\u00f3n que s\u00f3lo ella puede llenar\u00bb (Pinay en la ONU).<\/p>\n<p>POL\u00cdTICA. A la pol\u00edtica se le asigna un dominio restringido. Por una parte est\u00e1 Francia, por otra, la pol\u00edtica. Los asuntos de \u00c1frica del Norte, cuando conciernen a Francia, no son del dominio de la pol\u00edtica. Cuando las cosas se ponen graves, simulamos remplazar la pol\u00edtica por la naci\u00f3n. Para la gente de derecha la pol\u00edtica es la izquierda: ellos son Francia.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abQuerer defender a la comunidad francesa y a las virtudes de Francia no es hacer pol\u00edtica\u00bb (General Tricon-Dunois).<\/p>\n<p>Con un sentido contrario y unido a la palabra conciencia (pol\u00edtica de la conciencia), la palabra pol\u00edtica se vuelve un eufemismo; entonces significa: sentido pr\u00e1ctico de las realidades espirituales, gusto por la sutileza que permite a un cristiano partir tranquilamente a \u00abpacificar\u00bb \u00c1frica.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00ab&#8230; Rehusar a priori el servicio en un ej\u00e9rcito con destino al \u00c1frica para estar seguro de no hallarse en semejante situaci\u00f3n (contradecir una orden inhumana), tal tolsto\u00edsmo abstracto no se confunde con la pol\u00edtica de conciencia, porque no es, en ning\u00fan sentido, una pol\u00edtica\u00bb (Editorial dominical de La Vie Intellectuelle).<\/p>\n<p>POBLACI\u00d3N. Es una palabra cara al vocabulario burgu\u00e9s. Sirve de ant\u00eddoto a clases, demasiado brutal y por lo dem\u00e1s \u00absin realidad\u00bb. Poblaci\u00f3n tiene como objeto despolitizar la pluralidad de los grupos y de las minor\u00edas, colocando a los individuos en una colecci\u00f3n neutra, pasiva, que s\u00f3lo tiene derecho al pante\u00f3n burgu\u00e9s como existencia pol\u00edticamente inconsciente (cf. usuarios y hombres de la calle). El t\u00e9rmino se encuentra generalmente ennoblecido por su plural: las poblaciones musulmanas, expresi\u00f3n que no deja de sugerir una diferencia de madurez entre la unidad metropolitana y el pluralismo de los colonizados; Francia congrega lo que por naturaleza es diverso y m\u00faltiple.<\/p>\n<p>Cuando es necesario emitir un juicio despectivo (a veces la guerra obliga a estas severidades), se fracciona la poblaci\u00f3n en elementos. Los elementos, en general, son fan\u00e1ticos o manejados. (Porque, por supuesto, s\u00f3lo el fanatismo o la inconsciencia pueden empujar a querer salir de la situaci\u00f3n de colonizado).<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abLos elementos de la poblaci\u00f3n que pudieron unirse a los rebeldes en algunas circunstancias&#8230;\u00bb (Comunicado del Ministerio del Interior).<\/p>\n<p>SOCIAL. Social siempre est\u00e1 acoplado con econ\u00f3mico. Esta dupla funciona uniformemente como coartada que anuncia o justifica en cada ocasi\u00f3n operaciones represivas; a tal punto, que se podr\u00eda decir que esa dupla les otorga significaci\u00f3n. Lo social, son esencialmente las escuelas (misi\u00f3n civilizadora de Francia, educaci\u00f3n de los pueblos de ultramar, conducidos poco a poco a la madurez); lo econ\u00f3mico, son los intereses, siempre evidentes y rec\u00edprocos, que ligan indisolublemente \u00c1frica a la metr\u00f3poli. Estos t\u00e9rminos progresistas, una vez vaciados convenientemente, pueden funcionar con impunidad como encantadoras cl\u00e1usulas conjuratorias.<\/p>\n<p>Fraseolog\u00eda: \u00abDominio social y econ\u00f3mico, instalaciones sociales y econ\u00f3micas\u00bb.<\/p>\n<p>El predominio de los sustantivos en el vocabulario del que acabamos de ofrecer algunas muestras, tiene que ver con el enorme consumo de conceptos necesarios para cubrir la realidad. Aunque general y avanzado hasta el \u00faltimo grado de descomposici\u00f3n, el desgaste de este lenguaje no ataca de la misma manera a verbos y sustantivos: destruye al verbo e hipertrofia el sustantivo. La inflaci\u00f3n moral no se asienta ni sobre objetos ni sobre actos, sino sobre ideas, \u00abnociones\u00bb, cuyo conjunto est\u00e1 determinado por la necesidad de un c\u00f3digo cristalizado m\u00e1s que por una forma de comunicaci\u00f3n. La codificaci\u00f3n del lenguaje oficial y su sustantivaci\u00f3n marchan a la par pues el mito es fundamentalmente nominal; la nominaci\u00f3n, por su parte, es la primera forma de desviaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El verbo, en cambio, sufre un curioso escamoteo. Si es un verbo principal, queda reducido al estado de modesta c\u00f3pula destinada a establecer simplemente la existencia o la calidad del mito (Pinay en la ONU: &#8216;habr\u00eda&#8217; distensi\u00f3n ilusoria&#8230; &#8216;ser\u00eda&#8217; inconcebible&#8230; \u00bfQu\u00e9 &#8216;ser\u00eda&#8217; una independencia nominal?). El verbo alcanza penosamente solidez sem\u00e1ntica s\u00f3lo referido al futuro, a lo posible, o a la intenci\u00f3n, en una lejan\u00eda en la que el mito corre menos riesgo de quedar desmentido. (&#8216;Ser\u00e1&#8217; constituido un gobierno marroqu\u00ed&#8230;, &#8216;llamado a negociar&#8217;, las reformas&#8230;; el esfuerzo emprendido por Francia con el fin de &#8216;construir una asociaci\u00f3n libre&#8217;&#8230;).<\/p>\n<p>En su presentaci\u00f3n, el sustantivo exige con frecuencia lo que dos excelentes gram\u00e1ticos, Damourette y Pich\u00f3n \u2014que no carec\u00edan de rigor ni menos de humor en su terminolog\u00eda\u2014, llamaban &#8216;plato prestigioso&#8217;, lo que significa que la sustancia del nombre siempre se nos presenta como conocida. Estamos en el n\u00facleo mismo de la formaci\u00f3n del mito: la &#8216;misi\u00f3n&#8217; de Francia, el &#8216;desgarramiento&#8217; del pueblo marroqu\u00ed o &#8216;el destino&#8217; de Argelia, son presentados gramaticalmente como postulados (calidad conferida por lo general mediante el empleo del art\u00edculo definido). Justamente por eso, por ser postulado, no los podemos discutir discursivamente (la misi\u00f3n de Francia: pero, veamos, no insistan, ustedes bien saben&#8230;). El prestigio es la primera forma de la naturalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya he se\u00f1alado el \u00e9nfasis, exageradamente banal, de algunos plurales (&#8216;las poblaciones&#8217;). Agreguemos ahora que este \u00e9nfasis aumenta o disminuye seg\u00fan las intenciones: \u00ablas poblaciones\u00bb instala un sentimiento euf\u00f3rico de multitudes pac\u00edficamente subyugadas; en cambio, cuando se habla de &#8216;nacionalismos elementales&#8217;, el plural tiende a degradar m\u00e1s, si es posible, la noci\u00f3n de nacionalismo (enemigo), reduci\u00e9ndola a una colecci\u00f3n de unidades de talla despreciable. Nuestros dos gram\u00e1ticos, expertos por anticipado en asuntos africanos, ya hab\u00edan previsto esta situaci\u00f3n y distinguieron el plural masivo y el plural numerativo; en la primera expresi\u00f3n el plural destila una idea de masa, en la segunda, insin\u00faa una idea de divisi\u00f3n. De esta manera la gram\u00e1tica participa del mito: ofrece sus plurales para distintas tareas morales.<\/p>\n<p>El adjetivo (o el adverbio) tiene con frecuencia un papel curiosamente ambiguo que parece proceder de una inquietud, del sentimiento de que los sustantivos que se emplean, a pesar de su car\u00e1cter prestigioso, tienen un desgaste que no se puede ocultar. De all\u00ed la necesidad de revigorizarlos: la independencia se vuelve &#8216;verdadera&#8217;, las aspiraciones &#8216;aut\u00e9nticas&#8217;, los destinos &#8216;indisolublemente&#8217; ligados. El adjetivo tiende, en este caso, a liberar al sustantivo de sus decepciones pasadas, a presentarlo en estado nuevo, inocente, cre\u00edble. Como en el caso de los verbos s\u00f3lidos, el adjetivo confiere al discurso valor de futuro. El pasado y el presente es asunto de los sustantivos, grandes conceptos en que la idea exime de la prueba (Misi\u00f3n, Independencia, Amistad, Cooperaci\u00f3n, etc.); el acto y el predicado, por su parte, para ser irrefutables deben ampararse detr\u00e1s de alguna forma de irrealidad: finalidad, promesa o adjuraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lamentablemente estos adjetivos revigorizantes se gastan casi en el mismo momento en que se los emplea y en consecuencia, la reactivaci\u00f3n adjetiva del mito resulta la mejor manera de mostrar su inflaci\u00f3n. Es suficiente leer &#8216;verdadero&#8217;, &#8216;aut\u00e9ntico&#8217;, &#8216;indisoluble&#8217; o &#8216;un\u00e1nime&#8217; para olfatear all\u00ed el hueco de la ret\u00f3rica. Es que en el fondo estos adjetivos, que podr\u00edamos llamar de esencia porque desarrollan bajo forma modal la sustancia del nombre que acompa\u00f1an, esos adjetivos no pueden modificar nada: la independencia no puede ser otra cosa que independiente; la amistad, amistosa; y la cooperaci\u00f3n, un\u00e1nime. Gracias a la impotencia de su esfuerzo, estos malos adjetivos logran manifestar, en \u00faltima instancia, la salud del lenguaje. Aunque la ret\u00f3rica oficial intente multiplicar las coberturas de la realidad, hay un momento en que las palabras se resisten y la obligan a revelar bajo el mito la alternativa de mentira o verdad: la independencia existe o no existe y los dise\u00f1os adjetivos que se esfuerzan por otorgar a la nada las cualidades del ser constituyen la confirmaci\u00f3n de la culpa.<\/p>\n<p>Barthes, Roland<\/p>\n<p>\u00abMythologies\u00bb<\/p>\n<p>Paris, 1957<\/p>\n<p>\u00c9ditions du Seuil.<\/p>\n<p>P\u00e1gina 150<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de HECTOR SCHMUCLER. Corregida por Nabarralde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gram\u00e1tica Africana Se podr\u00eda sospechar que el vocabulario oficial de los asuntos africanos es puramente axiom\u00e1tico. Es decir que no tiene valor alguno de comunicaci\u00f3n, sino s\u00f3lo de intimidaci\u00f3n. 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