{"id":50705,"date":"2021-05-27T09:25:22","date_gmt":"2021-05-27T08:25:22","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=50705"},"modified":"2021-05-27T09:25:22","modified_gmt":"2021-05-27T08:25:22","slug":"la-invencion-del-pueblo-judio-de-shlomo-sand","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-invencion-del-pueblo-judio-de-shlomo-sand\/","title":{"rendered":"\u00abLa invenci\u00f3n del pueblo jud\u00edo\u00bb de Shlomo Sand"},"content":{"rendered":"<p>Shlomo Sand, profesor de Historia en la universidad de Tel Aviv, afirma en el prefacio de la edici\u00f3n inglesa de La invenci\u00f3n del pueblo jud\u00edo (versi\u00f3n espa\u00f1ola de Akal, 2011, trad. de Jos\u00e9 Mar\u00eda Amoroto Salido) que la obra surgi\u00f3 de un intento desprejuiciado de analizar los grandes conceptos sobre las ra\u00edces hist\u00f3ricas y la [\u2026]<\/p>\n<p>Shlomo Sand, profesor de Historia en la universidad de Tel Aviv, afirma en el prefacio de la edici\u00f3n inglesa de <em>La invenci\u00f3n del pueblo jud\u00edo<\/em> (versi\u00f3n espa\u00f1ola de Akal, 2011, trad. de Jos\u00e9 Mar\u00eda Amoroto Salido) que la obra surgi\u00f3 de un intento desprejuiciado de analizar los grandes conceptos sobre las ra\u00edces hist\u00f3ricas y la identidad del estado de Israel. Esto lo llev\u00f3 a encontrar piezas de evidencia marginadas por la corriente de pensamiento dominante y que serv\u00edan para <em>\u00abcrear una narrativa radicalmente diferente de la que se me hab\u00eda ense\u00f1ado en mi juventud\u00bb.<\/em> Surge as\u00ed un libro que su autor no piensa que sea capaz de cambiar el mundo, pero que alienta la esperanza de que pueda ser uno de los que el mundo busque cuando empiece a cambiar.<\/p>\n<p>El texto arranca con una colecci\u00f3n de retratos que nos permiten asomarnos al laberinto identitario edificado en torno al juda\u00edsmo e Israel, biograf\u00edas desgarradas que expresan asombrosamente bien el poder del mito para dividir y enfrentar a los hombres. Todos ellos son personas pr\u00f3ximas al autor y el primero es su padre, Shulek, un jud\u00edo polaco nacido en 1910 y que en 1939 consigue escapar de los nazis y es acogido en la URSS; en 1945 regresa a Polonia, pero los jud\u00edos son rechazados a\u00fan y termina en un campo de refugiados en Baviera, de donde emigra a Palestina; all\u00ed morir\u00e1 consciente de estar despojando de su tierra a otro pueblo y a\u00f1orando las nieves de su pa\u00eds natal. Bernardo, suegro del autor, era un anarquista catal\u00e1n que lleg\u00f3 a Israel en 1948 huyendo de Franco y atra\u00eddo por relatos sobre los kibutz; ateo y anarquista vivi\u00f3 y muri\u00f3, gentil, pero con mujer e hijas jud\u00edas.<\/p>\n<p>Siguen dos palestinos llamados Mahmoud. El primero, nacido en Jaffa en 1945, es uno de los pocos a los que se permite permanecer en la ciudad tras la Nakba; fue en su juventud amigo \u00edntimo del autor y acab\u00f3 dejando la tierra que le hab\u00edan robado, acogido en Suecia y convirti\u00e9ndose, casi, en un sueco. El otro Mahmoud se apellida Darwish y es un gran poeta; nace en 1941 y en 1948 pasa a ser un refugiado; aunque regresa, es s\u00f3lo para sufrir el dolor del desarraigo y expresarlo en los versos que por entonces comienza a escribir; censurado y perseguido, se exilia en 1968; nunca se le permitir\u00e1 volver a vivir en su pa\u00eds.<\/p>\n<p>Gis\u00e8le, de nacionalidad francesa e hija de padre jud\u00edo y madre gentil, es una ferviente sionista y est\u00e1 ansiosa por establecerse en Israel hasta que la burocracia del estado hebreo le exige \u00abconvertirse al juda\u00edsmo\u00bb para poder hacerlo; ella, opuesta a los cl\u00e9rigos de cualquier tendencia, se opone y se distancia a partir de entonces del discurso sionista. Larissa, siberiana, con el colapso de la URSS emigra a Israel, donde debe cargar con el estigma de una tarjeta de identidad que la clasifica como \u00abrusa\u00bb.<\/p>\n<p>El autor del libro, nacido en1946, fue soldado en la guerra de 1967; despu\u00e9s se siente culpable de haber derramado sangre inocente y abandona Israel; es profesor en Par\u00eds bastantes a\u00f1os, pero acaba regresando al que a pesar de todo es su pa\u00eds. <em>La invenci\u00f3n del pueblo jud\u00edo<\/em> surge como un intento de cuestionar el relato m\u00edtico en torno al cual se ha forjado el estado de Israel, historia que comienza cuando Mois\u00e9s recibe en el Sina\u00ed las tablas de la ley y se prolonga luego a trav\u00e9s de reinos florecientes y penosos exilios en los que se conserva siempre la misteriosa identidad del \u00abpueblo jud\u00edo\u00bb. Shlomo Sand prosigue en este empe\u00f1o la labor de otros investigadores como Boas Evron o Uri Ram, y se nutre de las lecciones de estudiosos del nacionalismo, como Benedict Anderson o Ernest Gellner.<\/p>\n<p><strong>La historia como mito <\/strong><\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose sobre todo en los trabajos de los dos \u00faltimos autores citados, el cap\u00edtulo que sigue est\u00e1 dedicado a precisiones terminol\u00f3gicas y un an\u00e1lisis de los conceptos de \u00abpueblo\u00bb y \u00abnaci\u00f3n\u00bb. Se comprueba c\u00f3mo la segunda trata frecuentemente de fundamentarse torticeramente en el primero para constituirse en una religi\u00f3n-espect\u00e1culo cultural con su legi\u00f3n de sacerdotes- intelectuales, capaz de proyectar el hero\u00edsmo del pasado en un futuro de progreso al servicio del capitalismo. Con el declive del poder de la Iglesia, el mito conserva su misi\u00f3n y engrasar\u00e1 la m\u00e1quina social para que labore cohesionada y genere dividendos. El nacionalismo queda as\u00ed perfilado como la religi\u00f3n m\u00e1s exitosa de la modernidad.<\/p>\n<p>Conocemos despu\u00e9s los grandes hitos de la historiograf\u00eda jud\u00eda. Flavio Josefo, jud\u00edo helenizado del siglo I, trata de integrar el relato b\u00edblico con fuentes seculares en el discurso laudatorio y misionero de sus <em>Antig\u00fcedades de los jud\u00edos<\/em>. Jacques Besnage, un hugonote, escribe una continuaci\u00f3n para esta obra a comienzos del XVIII en la que los considera sobre todo una secta perseguida por negarse a aceptar la divinidad de Cristo. Isaak Markus Jost, un jud\u00edo alem\u00e1n, publica a partir de 1820 su <em>Historia de los israelitas desde los Macabeos hasta nuestros d\u00edas<\/em>, en la que trata de construir un relato que pueda significar un puente para la integraci\u00f3n de los jud\u00edos en el estado alem\u00e1n. Los jud\u00edos son as\u00ed una comunidad solamente cultural y religiosa, forjada durante el primer exilio en Babilonia, y cuya patria son los pa\u00edses en los que habitan.<\/p>\n<p>Hay que esperar a la d\u00e9cada de 1850 para que los trabajos de Heinrich Graetz aporten una perspectiva radicalmente distinta al problema y el sujeto hist\u00f3rico pase a ser un \u00abpueblo jud\u00edo\u00bb presentado de una forma que lo acerca mucho al moderno concepto de naci\u00f3n. En un momento en que la mitolog\u00eda nacional invade todos los rincones de Europa, los jud\u00edos se aprestan as\u00ed a tener la suya propia, que encuentra su apoyo adem\u00e1s en un legendario reino de David descrito en textos considerados sagrados por el cristianismo. Un amigo de Graetz, Moses Hess, incorpora un sesgo racial a este proceso y juzga la jud\u00eda una de las \u00abrazas primarias\u00bb del g\u00e9nero humano, que ha conservado su pureza a trav\u00e9s de los siglos debido a su car\u00e1cter \u00abindestructible\u00bb. La oposici\u00f3n a estas ideas fue intensa entre intelectuales e historiadores gentiles (Treitschke, Mommsen), que renegaban de otra naci\u00f3n en suelo alem\u00e1n, pero tambi\u00e9n jud\u00edos (Lazarus, Bresslau, Cohen), que apostaban por la asimilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Simon Dubnow (1860-1941), un jud\u00edo bielorruso, contin\u00faa en la estela de Graetz, sumando datos de la moderna historiograf\u00eda que trata de encajar con las fuentes b\u00edblicas, y Salo Wittmayer Baron (1895-1989), que ocup\u00f3 la primera c\u00e1tedra de historia jud\u00eda en EEUU, insiste en ella en <em>A social and religious history of the jews,<\/em> de 1937. El hecho de que este libro no abogara por el regreso a la antigua patria y el logro de la soberan\u00eda pol\u00edtica provoc\u00f3 una dura cr\u00edtica de Yitzhak Baer, profesor de historia jud\u00eda en Jerusal\u00e9n, para quien la identidad jud\u00eda reclamaba necesariamente el establecimiento de un estado en Palestina. Un amigo de este, Dinur, tambi\u00e9n profesor de historia jud\u00eda, fue ministro de Educaci\u00f3n de Israel a partir de 1951 y responsable de los planes pedag\u00f3gicos que se impusieron. Despojado de su componente teol\u00f3gica y taumat\u00fargica, el relato del antiguo testamento se convierte en las obras de estos autores en la verdad hist\u00f3rico-nacional. La investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica tiene por fin confirmar estas realidades indiscutibles, y personajes esenciales del nuevo estado como David Ben-Gurion o Moshe Dayan se ven a s\u00ed mismos como herederos de los h\u00e9roes b\u00edblicos.<\/p>\n<p>Sin embargo, a partir sobre todo de finales de los 60, las excavaciones plantean serios problemas a este relato dominante. As\u00ed, el \u00abtiempo de los patriarcas\u00bb, la salida de Egipto, la conquista de Cana\u00e1n o el gran reino unido de David y Salom\u00f3n resultan ser incoherentes con los datos objetivos disponibles e interpretables s\u00f3lo como una composici\u00f3n elaborada cientos de a\u00f1os despu\u00e9s (probablemente del siglo VI al II a. de C.) con el prop\u00f3sito de crear una comunidad religiosa cohesionada, basada en el monote\u00edsmo.<\/p>\n<p><strong>La irrealidad hist\u00f3rica del exilio <\/strong><\/p>\n<p>Los romanos nunca deportaron a pueblos enteros de los pa\u00edses del este que conquistaron. Lo que probablemente ocurri\u00f3 en el a\u00f1o 70, con la ca\u00edda del reino de Judea, fue una destrucci\u00f3n importante, en Jerusal\u00e9n sobre todo, de la que para el fin del siglo la poblaci\u00f3n se hab\u00eda recuperado bastante. La sublevaci\u00f3n de Bar Kokhba en 132 dio lugar a nuevas devastaciones, pero tampoco hay evidencias de una deportaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l fue entonces el origen del mito del exilio de los jud\u00edos despu\u00e9s de la ruina del templo? Los investigadores que han estudiado esto opinan que se trata de una elaboraci\u00f3n tard\u00eda por parte de los grupos que viv\u00edan fuera de Palestina y buscaban as\u00ed identificarse con la esencia errante e irredenta de un pueblo que rechazaba la gracia del mes\u00edas Jes\u00fas y esperaba al \u00abverdadero\u00bb, que los llevar\u00eda de vuelta a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>El hecho es que antes de la pretendida expulsi\u00f3n hab\u00eda ya abundantes comunidades jud\u00edas por Medio Oriente y las orillas del Mediterr\u00e1neo, en esta \u00faltima zona sobre todo a ra\u00edz de la expansi\u00f3n comercial durante la \u00e9poca helen\u00edstica. Hay evidencias adem\u00e1s de que el juda\u00edsmo, practicado por gentes profundamente helenizadas, era por entonces una religi\u00f3n proselitista que creci\u00f3 con un importante n\u00famero de conversiones de pueblos for\u00e1neos. En este sentido, las obras de Josefo, por ejemplo, tienen una expl\u00edcita finalidad misionera. Por lo que respecta a las escrituras, en ellas pueden encontrarse fragmentos tanto a favor como en contra de aceptar pros\u00e9litos. Este proceso expansivo alcanz\u00f3 su cl\u00edmax a la sombra de Roma e inaugur\u00f3 un lento declive a partir del siglo III con el triunfo del cristianismo. En Palestina, es en el siglo IV cuando la poblaci\u00f3n pasa a ser predominantemente cristiana, probablemente debido a conversiones, aunque sigui\u00f3 habiendo una minor\u00eda jud\u00eda. No hay pruebas de que la conquista del pa\u00eds por los musulmanes en el siglo VII provocara el exilio que defienden los historiadores sionistas, pero es cierto que, a pesar de ser tolerados como \u00abpueblo del Libro\u00bb, el n\u00famero de jud\u00edos en la zona se redujo desde ese momento, y otra vez la causa m\u00e1s probable fueron las conversiones, que en esta caso exoneraban de impuestos.<\/p>\n<p>La narrativa sionista nos pone ante la imagen de un pueblo errante que reivindica el derecho a regresar a su tierra. Los argumentos presentados en el libro permiten constatar que esta se basa en deformaciones de la realidad hist\u00f3rica tan flagrantes como el mito de la expulsi\u00f3n y en obviar el importante crecimiento proselitista de la religi\u00f3n jud\u00eda. Se repasan en detalle las argucias de las lumbreras israel\u00edes para tratar de defender su posici\u00f3n, y su c\u00famulo de omisiones, tergiversaciones y cambios de estrategia impuestos por las circunstancias.<\/p>\n<p><strong>Reinos silenciados <\/strong><\/p>\n<p>El siguiente cap\u00edtulo nos acerca al juda\u00edsmo despu\u00e9s del siglo IV, un tiempo en la que la imagen que da la historiograf\u00eda sionista es la de un pueblo absorto en s\u00ed mismo que s\u00f3lo aguarda el regreso a su patria. Sin embargo, Sand nos recuerda c\u00f3mo florece por entonces un reino jud\u00edo proselitizado en el sur de la pen\u00ednsula Ar\u00e1biga, el reino de Himyar, que se mantiene hasta el siglo VI. Asimismo, el norte de \u00c1frica es una zona de frecuentes conversiones al juda\u00edsmo entre las tribus bereberes, del mismo modo que anteriormente hab\u00eda ocurrido entre los restos de poblaci\u00f3n cartaginesa. Estas comunidades se resistieron fieramente al Islam, con un papel destacado para la misteriosa reina Dihya al-Kahina, y algunas de ellas persistieron hasta los tiempos modernos. Aliados luego a los musulmanes, estos jud\u00edos fueron esenciales en la invasi\u00f3n de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, lo que explica su posterior auge all\u00ed.<\/p>\n<p>Resulta sorprendente que en el siglo X, la era dorada sefard\u00ed, florece en el otro extremo de Europa un reino jud\u00edo proselitizado por amplias zonas del este de Ucrania y el sur de Rusia. Los j\u00e1zaros agrupaban clanes de variada composici\u00f3n \u00e9tnica regidos por un Kan y tuvieron buenas relaciones con Bizancio, pero se opusieron a los musulmanes. Eran pescadores y cultivaban arroz, aunque sacaban su sustento sobre todo de los peajes al transporte por sus grandes r\u00edos, el Volga y el Don. Su conversi\u00f3n al juda\u00edsmo, que se inicia en el siglo II y alcanza su cl\u00edmax en el VIII, es promovida por la llegada de jud\u00edos expulsados de otras regiones y motivada por un anhelo de independencia frente a cristianos y mahometanos. Practicaban una envidiable tolerancia con otras confesiones. El rey y su corte eran de religi\u00f3n jud\u00eda, y el porcentaje de poblaci\u00f3n j\u00e1zara que profesaba el juda\u00edsmo seguramente era alto. El reino nace en el siglo IV y decae a partir del X, pero la emigraci\u00f3n masiva de los jud\u00edos j\u00e1zaros hacia el oeste no se producir\u00e1 hasta la invasi\u00f3n de los mongoles en el siglo XIII.<\/p>\n<p>Sand analiza la probable contribuci\u00f3n de estos j\u00e1zaros desterrados a los jud\u00edos que por esa \u00e9poca comienzan a florecer en el oeste de Ucrania, Polonia y otras regiones de Centroeuropa. Su papel pudo ser decisivo para conformar las extensas poblaciones de lengua yiddish que fueron exterminadas por los nazis. Se repasa en detalle el tratamiento que da la historiograf\u00eda jud\u00eda a unos hechos que cuestionan sus mitos esenciales. El cap\u00edtulo concluye con la constataci\u00f3n de que los reinos que se han descrito aportan una imagen viva y din\u00e1mica del juda\u00edsmo en aquellos siglos, pero en abierta contradicci\u00f3n con el relato sionista de una naci\u00f3n expulsada y errante que s\u00f3lo a\u00f1ora regresar a su tierra. Ello explica que episodios tan destacados se hayan desvanecido de la historia que se ense\u00f1a en Israel.<\/p>\n<p><strong>Pol\u00edtica de identidad en Israel <\/strong><\/p>\n<p>El \u00faltimo cap\u00edtulo comienza describiendo la efervescencia nacionalista de la segunda mitad del siglo XX, que mostraba un marcado car\u00e1cter \u00e9tnico en Europa central y oriental. Cuando crece all\u00ed el antisemitismo, se genera como reacci\u00f3n ese otro nacionalismo, tambi\u00e9n \u00e9tnico, que es el sionismo. Este buscar\u00e1 su identidad en un relato m\u00edtico, al margen de la historia real de las diversas comunidades jud\u00edas, lo que le permitir\u00e1 reivindicar el regreso a la patria perdida. La definici\u00f3n \u00abracial\u00bb del pueblo jud\u00edo era muy com\u00fan entre los primeros dirigentes y militantes sionistas, tanto de derechas como socialistas. Este concepto fue combatido por autores como Maurice Fishberg, que con un estudio antropol\u00f3gico de 3000 inmigrantes jud\u00edos que arribaban a Nueva York concluy\u00f3 en 1911 que tiene tanto sentido hablar de una raza jud\u00eda como de una raza musulmana o presbiteriana. En los tiempos modernos, la maquinaria cient\u00edfica puesta en marcha por los sionistas para demostrar la peculiaridad gen\u00e9tica de los jud\u00edos ha fracasado de momento.<\/p>\n<p>La historia del estado de Israel muestra desde su fundaci\u00f3n la evoluci\u00f3n de un proyecto nacionalista \u00e9tnico que, incapaz de basarse en otros criterios, se pone progresivamente en manos de la elite rab\u00ednica. Laicos y ateos aceptan as\u00ed ver sus vidas dominadas por la religi\u00f3n, mientras se desarrollan pol\u00edticas de exclusi\u00f3n y apartheid que violan los est\u00e1ndares democr\u00e1ticos. Resulta evidente que la constituci\u00f3n de un estado para uso y disfrute de todos los jud\u00edos del mundo despreciando los derechos m\u00e1s elementales de los que habitaban el pa\u00eds desde hace siglos supone un agravio monstruoso que s\u00f3lo puede definirse con rigor como \u00abetnocracia jud\u00eda\u00bb, pero lo m\u00e1s espeluznante es leer las opiniones de la elite intelectual de Israel, historiadores y juristas condecorados, que defienden con ardor el car\u00e1cter netamente democr\u00e1tico de todo ello.<\/p>\n<p>El proyecto \u00e9tnico de un estado jud\u00edo se ha convertido en un callej\u00f3n sin salida marcado por una tensi\u00f3n insufrible y ominosa con los \u00e1rabes que viven marginados dentro de Israel y tambi\u00e9n con los que son fieramente colonizados en los territorios ocupados. La situaci\u00f3n es una bomba de relojer\u00eda y se ha de tener en cuenta adem\u00e1s que el apoyo de Occidente y de los jud\u00edos de otros pa\u00edses al proyecto podr\u00eda no ser eterno. Shlomo Sand cierra el libro apuntando que aunque la cerraz\u00f3n sionista hace que todas las soluciones razonables parezcan ut\u00f3picas, los que fueron capaces de inventarse un pasado deber\u00edan intentar al menos so\u00f1ar un futuro que no est\u00e9 condenado a transformarse en una pesadilla.<\/p>\n<p>La reelaboraci\u00f3n y mitificaci\u00f3n es una constante en las narrativas nacionalistas, pero <em>La invenci\u00f3n del pueblo jud\u00edo<\/em>, tan valiente como erudito, pleno de documentaci\u00f3n y de argumentos bien hilvanados, nos deja con la sensaci\u00f3n de que el sionismo ha batido un penoso record en la manipulaci\u00f3n de la historia al servicio de un ideario pol\u00edtico. Le extendida veneraci\u00f3n del relato b\u00edblico ha sido utilizada para imponer un proyecto colonial que viola cotidianamente los derechos humanos y constituye probablemente la m\u00e1s grave amenaza para la paz mundial. Estamos ante un libro necesario porque arroja luz donde impera la mentira, y s\u00f3lo extirpando esta nacer\u00e1 la esperanza de atajar la violencia que genera; una obra para leer, discutir y comentar de todas las formas posibles, porque la presi\u00f3n coordinada y firme de todo el mundo civilizado ha de ser capaz de aportar escenarios de cordura a un territorio que se despe\u00f1a en una espiral fat\u00eddica.<\/p>\n<p>Blog del autor: <a href=\"http:\/\/www.jesusaller.com\">http:\/\/www.jesusaller.com <\/a><\/p>\n<p>https:\/\/rebelion.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Shlomo Sand, profesor de Historia en la universidad de Tel Aviv, afirma en el prefacio de la edici\u00f3n inglesa de La invenci\u00f3n del pueblo jud\u00edo (versi\u00f3n espa\u00f1ola de Akal, 2011, trad. de Jos\u00e9 Mar\u00eda Amoroto Salido) que la obra surgi\u00f3 de un intento desprejuiciado de analizar los grandes conceptos sobre las ra\u00edces hist\u00f3ricas y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":50706,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-50705","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - 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