{"id":49970,"date":"2021-03-25T21:27:55","date_gmt":"2021-03-25T20:27:55","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=49970"},"modified":"2021-03-25T21:27:55","modified_gmt":"2021-03-25T20:27:55","slug":"fantasmas-de-la-hipermodernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/fantasmas-de-la-hipermodernidad\/","title":{"rendered":"Fantasmas de la hipermodernidad"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfSe acuerdan del proletariado? \u00bfDe aquel fantasma nutrido de filosof\u00eda hegeliana? \u00bfDe aquel ser ideol\u00f3gico que nunca existi\u00f3, pero que al que se atribu\u00eda una conciencia que era necesario sin embargo desvelar? Y en cuyo nombre, o mejor dicho, con su supuesta acci\u00f3n se llevaron a cabo revoluciones sangrientas y se esclavizaron pa\u00edses enteros durante d\u00e9cadas? Aquel espectro, que de acuerdo con Marx recorr\u00eda Europa el a\u00f1o de gracia revolucionaria de 1848 y que Andr\u00e9 Gorz despidi\u00f3 en 1980 en un libro subtitulado \u00abm\u00e1s all\u00e1 del socialismo\u00bb, era el esp\u00edritu pentecostal de una nueva religi\u00f3n. Una religi\u00f3n que, como muchas otras, empez\u00f3 siendo una secta antes de ampararse en el Estado y convertir la moral en preceptos, los preceptos en leyes y la legislaci\u00f3n en un cors\u00e9 indiferente o incluso contrario al imperativo fundado en la raz\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p>La explotaci\u00f3n del trabajo y las condiciones de vida que Marx y Engels denunciaban en los centros de producci\u00f3n industrial como Manchester eran muy reales, como lo era el contraste entre la riqueza de los propietarios y la miseria de los trabajadores concentrados en los suburbios y reducidos al nivel de subsistencia. Una realidad que interpelaba la conciencia europea. El error -o el acierto, seg\u00fan quien lo juzgue- del movimiento obrero fue convertir la interpelaci\u00f3n en el incendio que deb\u00eda destruir al enemigo burgu\u00e9s e inaugurar la sociedad sin clases, donde el amor o cuando menos la solidaridad universal terminar\u00eda disolviendo al Estado. Qu\u00e9 queda del socialismo est\u00e1 muy a la vista: un pu\u00f1ado de huesos mineralizados en instituciones, con la piel seca de unas siglas que no pueden apelar a los tiempos heroicos sin verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca que Gorz dec\u00eda adi\u00f3s al proletariado, el fil\u00f3sofo Jean-Fran\u00e7ois Lyotard defin\u00eda la postmodernidad como el fin de los grandes relatos de futuro. El colapso de aquellas construcciones encogi\u00f3 el horizonte de las generaciones que llegaban tarde al milagro econ\u00f3mico de la posguerra y que, encontr\u00e1ndose privadas de futuro, se desprend\u00edan tambi\u00e9n del pasado. La ligereza hist\u00f3rica de Estados Unidos tentaba a los europeos y la levedad se extendi\u00f3 por el viejo continente, que se deshizo alegremente de referentes culturales seculares. A este \u00abrejuvenecimiento\u00bb, iniciado hace un siglo, al principio lo llamaron \u00abamericanizaci\u00f3n\u00bb y m\u00e1s adelante \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb. Pero el nombre no hace la cosa y el efecto se acumul\u00f3 con los a\u00f1os. As\u00ed es como Europa perdi\u00f3 insensiblemente enormes dep\u00f3sitos de memoria. Con el pasado disuelto y el futuro desconvocado, no hab\u00eda nada m\u00e1s que hacer que vivir en un r\u00e9gimen de temporalidad definida por el aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca que busc\u00f3 definirse en la \u00abvida l\u00edquida\u00bb de Bauman y la dimensi\u00f3n &#8216;cool&#8217; de la memoria, que Baudrillard comparaba con un fantasma en la retina, corresponden el individualismo y el cuidado de uno mismo (Foucault). Nuevas subjetividades de colorido diverso y abundantes matices te\u00f3ricos florec\u00edan en el espacio abandonado por los grandes proyectos colectivos. En Espa\u00f1a la descompresi\u00f3n pol\u00edtica del compromiso coincid\u00eda con la instalaci\u00f3n del socialismo como religi\u00f3n de Estado, con la rosa como &#8216;signum&#8217; del pacto entre el antifranquismo salido de las catacumbas y el viejo poder imperial. Los pactos de la Moncloa marcaban la transici\u00f3n del esp\u00edritu a la ley, de la comunidad de creyentes a la delegaci\u00f3n de los art\u00edculos de fe en la infalibilidad del partido.<\/p>\n<p>Actualmente el socialismo vivo en tiempo a\u00f1adido, apurando la sombra china de la esperanza de que un d\u00eda proyect\u00f3 en la imaginaci\u00f3n de las masas. Transformada la fe en cinismo, ya s\u00f3lo quedan los fieles al sacrificio del intelecto, obligados a estrangular la raz\u00f3n diariamente. La \u00e9poca de los l\u00edderes taumat\u00fargicos periclit\u00f3 con los a\u00f1os mirones de la posmodernidad, cuando la gente encontraba rompedoras las pel\u00edculas de Almod\u00f3var y Madrid una Nueva York con tauromaquia. Visto desde la inclemencia del presente, el kitsch de aquella \u00e9poca blanda resulta de una puerilidad enternecedora. Confundiendo la libertad con el consumismo, la posmodernidad comercializ\u00f3 la salvaci\u00f3n social del yo, principalmente a cr\u00e9dito. La superstici\u00f3n era comparable a la compra de bulas para garantizarse una eternidad confortable, con la ventaja para los medievales de que el objeto comprado no caducaba.<\/p>\n<p>Todo lo que un d\u00eda pudo parecer definitivo se embota al topar con la dureza del nuevo siglo. En 2005, es decir, poco antes de la crisis de los cr\u00e9ditos &#8216;subprime&#8217; que puso fin al espejismo, Gilles Lipovetsky ya hablaba de un retorno de la modernidad elevada a la en\u00e9sima potencia. En esta hipermodernidad ve\u00eda la consumaci\u00f3n de la modernidad bajo el aspecto del liberalismo global, la comercializaci\u00f3n general de los estilos de vida, la explotaci\u00f3n al m\u00e1ximo de la raz\u00f3n instrumental y un individualismo rampante. Quiz\u00e1 la parte m\u00e1s interesante de su an\u00e1lisis era que se iban poniendo las bases de un nuevo futurismo. La diferencia con el viejo era que al futurismo renaciente le faltaba el esp\u00edritu de sacrificio. El futuro se hab\u00eda encogido, pero no estaba muerto. Le mov\u00eda una fe oscilante e inestable, con altibajos seg\u00fan las circunstancias. La confianza abandonaba a las instituciones y se liberalizaba. Desde aquella desregulaci\u00f3n, ya no ha habido suficiente fe para construir ning\u00fan proyecto social en com\u00fan.<\/p>\n<p>En este sentido, es sintom\u00e1tico que en Estados Unidos, donde la utop\u00eda (en realidad, ucron\u00eda) de la sociedad sin clases fue desplazada por la utop\u00eda de la frontera como espacio trascendente, el car\u00e1cter universal del socialismo fracasara y el progresismo se configurara en t\u00e9rminos de raza, g\u00e9nero y sexo. La particularizaci\u00f3n de la lucha social en categor\u00edas \u00abnaturales\u00bb o por lo menos invariables de las personas rompe con la idea de fraternidad universal, sustituy\u00e9ndola por fraternidades raciales, sororidades de g\u00e9nero y comunitarismos de otras especies. Con la consecuencia de que los avances sectoriales se compensan con retrocesos generales. Por ejemplo, si en conjunto las mujeres han tenido un aumento salarial superior al de los hombres durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, el salario real de la clase trabajadora medido en poder adquisitivo se ha estancado durante el mismo periodo. Y en el momento en que las mujeres obtienen importantes victorias simb\u00f3licas y el Congreso aprueba el paquete de ayudas sociales mayor de la historia (casi dos billones de d\u00f3lares), los pol\u00edticos no encuentran la manera de subir el salario m\u00ednimo, que se mantiene en siete miserables d\u00f3lares la hora.<\/p>\n<p>El peligro de estancamiento radica en la sustituci\u00f3n de avances reales por victorias simb\u00f3licas y en la fosilizaci\u00f3n doctrinal como instrumento de un fanatismo empoderado. As\u00ed como la jerarqu\u00eda del comunismo se reflejaba en una aristocracia invertida -el hijo de obrero mandaba mucho m\u00e1s que el ingeniero o el m\u00e9dico, sospechosos por origen de clase-, en la fe hipermoderna tambi\u00e9n hay una jerarqu\u00eda de honor. Ahora suman los m\u00e9ritos de haber nacido, como dec\u00eda Maria Merc\u00e8 Mar\u00e7al, mujer, de clase baja y naci\u00f3n oprimida. Y la puntuaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s alta cuando a la tr\u00edada se a\u00f1ade ser de raza homologada.<\/p>\n<p>Como los dinosaurios que a\u00fan invocan la burgues\u00eda como enemigo a extirpar, el feminismo lucha contra un espantap\u00e1jaros llamado patriarcado. El patriarcado fue una instituci\u00f3n arcaica que, como el proletariado -concepto igualmente referido a la familia romana-, ya no existe. Apenas encontraremos a\u00fan la familia en el sentido original de los esclavos y criados y por extensi\u00f3n todos los miembros de un hogar, si no es bajo el aspecto del crimen organizado o en las altas esferas del poder, que son su imagen sim\u00e9trica.<\/p>\n<p>Como todo lo que es inconsistente y manipulable, el patriarcado sirve para construir una ideolog\u00eda. Es comprensible. La gente tiene necesidad de descargar las frustraciones en alguien y actualmente no hay nada tan aprovechable como el hombre blanco, categorizado as\u00ed, por el color de la piel, en regresi\u00f3n hipermoderna a un esencialismo de tr\u00e1gica memoria. Inevitablemente, este hombre es machista, pues, \u00bfqu\u00e9 har\u00eda el feminismo sin un enemigo trascendental? Y supremacista, porque el resentimiento bien que debe pasar cuentas con la historia. Y en algunos ambientes todav\u00eda ser\u00e1 capitalista, pues la propiedad es un robo y es l\u00edcito robar a quien ha robado antes. Pero estos rasgos se abren a m\u00faltiples posibilidades combinatorias y la fragmentaci\u00f3n no tiene tope. Hay feministas de raza blanca y naci\u00f3n dominante ocupando lugares destacados en la econom\u00eda capitalista, feministas de naci\u00f3n dominante y raza no europea en trabajos subordinadas, feministas de condici\u00f3n social privilegiada y naci\u00f3n oprimida de raza opresora, mujeres no feministas de clase baja y raza subalterna, etc. Considerada de cerca, \u00bfla feminidad no ser\u00e1 un universal tan espec\u00edfico como la humanidad inventada por los ilustrados del siglo XVIII? \u00bfAquella humanidad que la declaraci\u00f3n de los derechos humanos ha consagrado sin ninguna consecuencia?<\/p>\n<p>Entend\u00e1monos: en este art\u00edculo no encontrar\u00e1 ninguna palabra contra la equiparaci\u00f3n salarial ni ocupacional de las personas del sexo que sea, ni contra la protecci\u00f3n de las personas violentadas o amenazadas, tanto en el \u00e1mbito p\u00fablico como en el dom\u00e9stico. La intenci\u00f3n es observar que el agotamiento de las fes cat\u00f3licas de la modernidad abrieron el actual escenario de solidaridades sectoriales y a menudo sectarias, en el sentido de grupos que sostienen una doctrina diferente de la de otros grupos. Y tambi\u00e9n recordar que toda secta se afana por institucionalizarse como religi\u00f3n y que las religiones tratan de transformar en leyes objetivas los impulsos subjetivos que las hicieron surgir.<\/p>\n<p>En los procesos de Mosc\u00fa de los a\u00f1os treinta, antiguos l\u00edderes bolcheviques de la revoluci\u00f3n se inculparon de conspirar para restablecer el capitalismo. Hay un feminismo que busca extorsionar confesiones de machismo \u00absist\u00e9mico\u00bb, de participaci\u00f3n \u00abobjetiva\u00bb en el patriarcado, como dec\u00eda el comunismo de los enemigos de clase que no sab\u00edan que lo eran. Uno de los momentos m\u00e1s penosos de Sartre ocurri\u00f3 en una entrevista, cuando bajo la mirada fiscalizadora de Simone de Beauvoir se declar\u00f3 reo de machismo. El martillo de la burgues\u00eda, el denunciador del racismo y el antisemitismo, el campe\u00f3n del anticolonialismo hasta el punto de ensalzar el asesinato de europeos, el cr\u00edtico implacable del imperialismo americano (pero no del sovi\u00e9tico), el pensador que hab\u00eda roto con intelectuales del calibre de Raymond Aron, Maurice Merleau-Ponty y Albert Camus antes que revisar su apoyo a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, inclin\u00f3 la cabeza ante De Beauvoir y se inculp\u00f3 de machismo. La misma De Beauvoir que censur\u00f3 las \u00faltimas opiniones de Sartre, supuestamente para proteger su herencia intelectual. En una larga entrevista con Benny L\u00e9vy, su secretario e interlocutor de los \u00faltimos a\u00f1os, el fil\u00f3sofo iniciaba una revisi\u00f3n de su pensamiento e introduc\u00eda t\u00e9rminos del juda\u00edsmo y de la filosof\u00eda levinasiana. De Beauvoir y la familia de &#8216;Les Temps Modernes&#8217; intentaron impedir la publicaci\u00f3n de &#8216;L&#8217;espoir maintenant&#8217;, negando a Sartre el derecho a revisar sus ideas y evolucionar m\u00e1s all\u00e1 de la figura fijada. Sartre mismo se quej\u00f3 a Robert Gallimard del absurdo de la situaci\u00f3n: \u00abComprended si es de rid\u00edculo condenarme en nombre de los buenos sartrianos\u00bb.<\/p>\n<p>Del mismo modo que la iglesia sartriana intent\u00f3 ahogar la voz de Sartre, o que el Gran Inquisidor de &#8216;Los hermanos Karamazov&#8217; envi\u00f3 a Cristo a la hoguera, el feminismo corre el riesgo de promover el ritual a expensas de la esperanza. No encuentro ning\u00fan ejemplo mejor de la falsa moral de anteponer el dogma al esp\u00edritu que el rechazo de Viking Books a la traducci\u00f3n del poema \u00abThe Hill We Climb\u00bb de Amanda Gorman hecha por V\u00edctor Obiols. Quieren una traducci\u00f3n a cargo de una mujer, activista y negra. Hiperrealismo de la correcci\u00f3n simb\u00f3lica. Sin tratarse, en principio, de poes\u00eda, es bastante claro que la cosa no tiene nada que ver con la lengua. Sin embargo, la exigencia es justa, pues tampoco el deseo de la editorial Universo de publicar este poema de circunstancias nada tiene que ver con la literatura. Desde el primer momento, el poema, la elecci\u00f3n de poeta, el lugar de la declamaci\u00f3n, la carga pol\u00edtica e incluso el inter\u00e9s en la traducci\u00f3n son aspectos de una liturgia. Y en liturgia, a diferencia del pensamiento, los detalles son extremadamente r\u00edgidos. Universo deber\u00e1 acatar el &#8216;ordo Missae&#8217; y comulgar con la imposici\u00f3n tridentina de Viking. Pero las ventas de un catecismo simb\u00f3lico tan compacto como \u00e9ste bien valen una misa.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfSe acuerdan del proletariado? \u00bfDe aquel fantasma nutrido de filosof\u00eda hegeliana? \u00bfDe aquel ser ideol\u00f3gico que nunca existi\u00f3, pero que al que se atribu\u00eda una conciencia que era necesario sin embargo desvelar? 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