{"id":49882,"date":"2021-03-17T10:53:25","date_gmt":"2021-03-17T09:53:25","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=49882"},"modified":"2021-03-17T10:53:25","modified_gmt":"2021-03-17T09:53:25","slug":"lecciones-de-un-ano-de-covid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/lecciones-de-un-ano-de-covid\/","title":{"rendered":"Lecciones de un a\u00f1o de Covid"},"content":{"rendered":"<p>REFLEXIONES PARA EL FUTURO<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos resumir el a\u00f1o Covid desde una amplia perspectiva hist\u00f3rica? Muchas personas creen que el terrible precio que se ha cobrado el coronavirus pone de manifiesto la indefensi\u00f3n de la humanidad frente al poder de la naturaleza. En realidad, 2020 ha demostrado que la humanidad dista mucho de estar indefensa. Las epidemias ya no son fuerzas incontrolables de la naturaleza. La ciencia las ha convertido en un reto manejable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 hemos visto tantas muertes y tanto sufrimiento? Por las malas decisiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En otros tiempos, cuando los seres humanos se enfrentaban a plagas como la de la peste negra, no ten\u00edan ni idea de su causa ni de c\u00f3mo atajarlas. Cuando surgi\u00f3 la gripe de 1918, los mejores cient\u00edficos del mundo se vieron incapaces de identificar el letal virus, muchas de las contramedidas adoptadas fueron ineficaces y los intentos de desarrollar una vacuna eficaz resultaron in\u00fatiles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con la Covid-19 ha sido muy diferente. Las primeras alarmas sobre una posible nueva epidemia comenzaron a sonar a finales de diciembre de 2019. El 10 de enero de 2020, los cient\u00edficos no s\u00f3lo hab\u00edan aislado el virus responsable, sino que tambi\u00e9n hab\u00edan secuenciado su genoma y publicado la informaci\u00f3n online. En unos pocos meses m\u00e1s, qued\u00f3 claro qu\u00e9 medidas pod\u00edan frenar y detener las cadenas de contagio. En menos de un a\u00f1o, ya se produc\u00edan en masa varias vacunas eficaces. En la guerra entre humanos y pat\u00f3genos, los humanos nunca hemos sido tan poderosos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vida online<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Junto con los logros sin precedentes de la biotecnolog\u00eda, el a\u00f1o Covid tambi\u00e9n ha puesto de manifiesto el poder de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n. En \u00e9pocas anteriores, la humanidad rara vez pudo detener las epidemias porque los seres humanos no \u00e9ramos capaces de controlar las cadenas de infecci\u00f3n en tiempo real y porque el coste econ\u00f3mico de los confinamientos prolongados resultaba prohibitivo. En 1918, se pudo poner en cuarentena a las personas que contra\u00edan la temida gripe, pero no rastrear los movimientos de los portadores presintom\u00e1ticos o asintom\u00e1ticos. Adem\u00e1s, la orden de que toda la poblaci\u00f3n de un pa\u00eds se quedara en casa durante varias semanas habr\u00eda provocado la ruina econ\u00f3mica, el colapso social y la hambruna masiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cambio, en 2020, la vigilancia digital facilit\u00f3 much\u00edsimo el seguimiento y la localizaci\u00f3n de los vectores de la enfermedad; ello permiti\u00f3 que la cuarentena fuera m\u00e1s selectiva y eficaz. Y, lo que es m\u00e1s importante, la automatizaci\u00f3n e internet hicieron viables los confinamientos prolongados, al menos por lo que se refiere a los pa\u00edses desarrollados. Mientras que en algunas partes del mundo en desarrollo la experiencia humana sigui\u00f3 recordando las plagas del pasado, en gran parte del mundo desarrollado la revoluci\u00f3n digital lo cambi\u00f3 todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Consideremos la agricultura. Durante miles de a\u00f1os, la producci\u00f3n de alimentos dependi\u00f3 del trabajo humano, y cerca del 90% de las personas trabajaba en la agricultura. Hoy en d\u00eda, en los pa\u00edses desarrollados, ya no es as\u00ed. En Estados Unidos, s\u00f3lo el 1,5% de las personas trabaja en granjas; ese porcentaje no solo es suficiente para alimentar a toda la poblaci\u00f3n estadounidense, sino tambi\u00e9n para que el pa\u00eds sea uno de los principales exportadores de alimentos. Casi todo el trabajo agr\u00edcola es realizado por m\u00e1quinas, que son inmunes a la enfermedad. Por lo tanto, los confinamientos s\u00f3lo tienen una peque\u00f1a repercusi\u00f3n en la agricultura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Imaginemos un campo de trigo en el momento \u00e1lgido de la peste negra. Si se pide a los campesinos que se queden en casa en el momento de la cosecha, el resultado es la hambruna. Si se les pide que vayan a cosechar, pueden contagiarse unos a otros. \u00bfQu\u00e9 hacer?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Imaginemos ahora el mismo campo de trigo en 2020. Una \u00fanica cosechadora guiada por GPS puede cosechar todo el campo con mucha m\u00e1s eficiencia&#8230; y con cero posibilidades de contagio. Mientras que en 1349 un agricultor medio cosechaba unas 5 fanegas al d\u00eda, en 2014 una cosechadora estableci\u00f3 un r\u00e9cord cosechando el equivalente a 30.000 fanegas en un d\u00eda. En consecuencia, la Covid-19 no ha tenido un impacto significativo en la producci\u00f3n mundial de cultivos b\u00e1sicos como el trigo, el ma\u00edz y el arroz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, para alimentar a la poblaci\u00f3n no basta con cosechar el grano. Tambi\u00e9n hay que transportarlo, a veces miles de kil\u00f3metros. Durante la mayor parte de la historia, el comercio hab\u00eda sido uno de los principales villanos en la evoluci\u00f3n de las pandemias. Los pat\u00f3genos mortales se desplazaban por todo el mundo en barcos. La peste negra, por ejemplo, viaj\u00f3 por la ruta de la seda desde Asia oriental hasta Oriente Medio; y, desde all\u00ed, los barcos mercantes genoveses la llevaron a Europa. El comercio supon\u00eda una amenaza mortal porque cada carro necesitaba un carretero, hac\u00edan falta decenas de marineros para operar incluso peque\u00f1as naves, y las naves y las posadas hacinadas eran focos de enfermedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 2020, el comercio mundial pudo seguir funcionando m\u00e1s o menos sin contratiempos, porque en \u00e9l intervienen ya muy pocos seres humanos. Un buque portacontenedores actual est\u00e1 ampliamente automatizado y puede transportar m\u00e1s toneladas que toda la flota mercante de alguno de los primeros reinos modernos. En el a\u00f1o 1582, la flota mercante inglesa ten\u00eda una capacidad total de transporte de 68.000 toneladas y requer\u00eda el concurso de unos 16.000 marineros. El portacontenedores OOCL Hong Kong, botado en el a\u00f1o 2017, puede transportar unas 200.000 toneladas y \u00fanicamente necesita una tripulaci\u00f3n de 22 personas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es cierto que los cruceros con cientos de turistas y los aviones llenos de pasajeros desempe\u00f1aron un papel importante en la propagaci\u00f3n de la Covid-19. Sin embargo, el turismo y los viajes no son esenciales para el comercio. Los turistas pueden quedarse en casa y los empresarios pueden conectarse por medio de Zoom, mientras unos barcos fantasma automatizados y unos trenes casi sin ferroviarios mantienen en movimiento la econom\u00eda global. El turismo internacional se desplom\u00f3 en 2020; en cambio, el volumen del comercio mar\u00edtimo mundial s\u00f3lo disminuy\u00f3 un 4%.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La automatizaci\u00f3n y la digitalizaci\u00f3n han tenido una repercusi\u00f3n aun m\u00e1s profunda en los servicios. En 1918, era impensable que las oficinas, las escuelas, los tribunales o las iglesias pudieran seguir funcionando en un confinamiento. Si alumnos y profesores se encierran en sus casas, \u00bfc\u00f3mo celebrar las clases? Hoy sabemos la respuesta. El cambio al online tiene muchos inconvenientes; y, entre ellos, el inmenso desgaste mental. Tambi\u00e9n ha creado problemas antes inimaginables, como que los abogados aparezcan en los tribunales bajo la forma de gatos. Sin embargo, el hecho de que ese desplazamiento haya sido posible ya es asombroso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1918, la humanidad s\u00f3lo habitaba el mundo f\u00edsico; y, cuando ese mundo se vio arrasado por el mortal virus de la gripe, la humanidad no tuvo ad\u00f3nde huir. Hoy muchos de nosotros habitamos dos mundos: el f\u00edsico y el virtual. Cuando el coronavirus circul\u00f3 por el mundo f\u00edsico, muchas personas trasladaron gran parte de su vida al mundo virtual, donde el virus no pod\u00eda seguirlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por supuesto, los seres humanos seguimos siendo seres f\u00edsicos, y no todo puede digitalizarse. El a\u00f1o Covid ha puesto de manifiesto el papel crucial que desempe\u00f1an muchas profesiones mal pagadas en el mantenimiento de la civilizaci\u00f3n humana: personal de enfermer\u00eda, trabajadores de la limpieza, camioneros, cajeros, repartidores. Suele decirse que toda civilizaci\u00f3n est\u00e1 s\u00f3lo a tres comidas de la barbarie. En 2020, los repartidores fueron la delgada l\u00ednea roja que mantuvo la civilizaci\u00f3n unida. Se convirtieron en el decisivo cord\u00f3n umbilical que nos mantuvo unidos al mundo f\u00edsico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Internet resiste<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A medida que la humanidad se automatiza, se digitaliza y se desplaza a las actividades online, tambi\u00e9n nos exponemos a nuevos peligros. Uno de los acontecimientos m\u00e1s notables del a\u00f1o Covid es que internet no se descompuso. Si aumentamos de repente el volumen de tr\u00e1fico que pasa por un puente f\u00edsico, cabe esperar que se produzcan atascos y quiz\u00e1s incluso el colapso del puente. En 2020, las escuelas, las oficinas y las iglesias pasaron al online casi de la noche a la ma\u00f1ana, pero internet aguant\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Apenas nos detenemos a pensar en ello, pero deber\u00edamos hacerlo. Despu\u00e9s de 2020, sabemos que la vida puede seguir adelante incluso cuando todo un pa\u00eds est\u00e1 confinado f\u00edsicamente. Intentemos imaginar ahora qu\u00e9 ocurrir\u00eda si colapsara nuestra infraestructura digital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n nos ha hecho m\u00e1s resistentes frente a los virus org\u00e1nicos, pero tambi\u00e9n nos ha hecho mucho m\u00e1s vulnerables al malware y la ciberguerra. La gente pregunta a menudo: \u201c\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la pr\u00f3xima Covid?\u201d. Un ataque a nuestra infraestructura digital es uno de los principales candidatos. El coronavirus tard\u00f3 varios meses en propagarse por el mundo e infectar a millones de personas. Nuestra infraestructura digital podr\u00eda colapsar en un solo d\u00eda. Y, si bien las escuelas y las oficinas pudieron pasar r\u00e1pidamente al online, \u00bfcu\u00e1nto tiempo se tardar\u00eda en volver del correo electr\u00f3nico al correo postal?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que cuenta?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El a\u00f1o Covid ha puesto de manifiesto una limitaci\u00f3n aun m\u00e1s importante de nuestro poder cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico. La ciencia no puede sustituir a la pol\u00edtica. Al decidir sobre pol\u00edticas, debemos tener en cuenta muchos intereses y valores; y, como no hay forma cient\u00edfica de determinar qu\u00e9 intereses y valores son m\u00e1s importantes, no hay forma cient\u00edfica de decidir qu\u00e9 debemos hacer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por ejemplo, a la hora de decidir si imponer o no un confinamiento, no basta con preguntar: \u201c\u00bfCu\u00e1ntas personas enfermar\u00e1n de Covid-19 si no confinamos?\u201d. Tambi\u00e9n debemos preguntarnos: \u201c\u00bfCu\u00e1ntas personas sufrir\u00e1n depresi\u00f3n si confinamos? \u00bfCu\u00e1ntas personas tendr\u00e1n una mala alimentaci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1ntas faltar\u00e1n a la escuela o perder\u00e1n su trabajo? \u00bfCu\u00e1ntas mujeres ser\u00e1n maltratadas o asesinadas por sus parejas?\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Incluso si todos nuestros datos son precisos y fiables, debemos preguntarnos siempre: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que contamos? \u00bfQui\u00e9n decide lo que se cuenta? \u00bfC\u00f3mo ponderamos las cifras?\u201d. Se trata de una tarea m\u00e1s pol\u00edtica que cient\u00edfica. Son los pol\u00edticos quienes deben hallar un equilibrio entre las consideraciones m\u00e9dicas, econ\u00f3micas y sociales y, tras ello, elaborar unas pol\u00edticas integrales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo similar, los ingenieros crean ahora nuevas plataformas digitales que nos ayudan a funcionar estando confinados y nuevas herramientas de vigilancia que nos ayudan a romper las cadenas de contagio. Ahora bien, la digitalizaci\u00f3n y la vigilancia ponen en peligro nuestra privacidad y abren la v\u00eda a la aparici\u00f3n de reg\u00edmenes totalitarios sin precedentes. En 2020, la vigilancia masiva se volvi\u00f3 m\u00e1s leg\u00edtima y m\u00e1s frecuente. El combate contra la epidemia es importante, pero \u00bfmerece la pena que sea a costa de la destrucci\u00f3n de nuestra libertad? De nuevo, es tarea de los pol\u00edticos, m\u00e1s que de los ingenieros, encontrar el equilibrio adecuado entre la vigilancia \u00fatil y las pesadillas dist\u00f3picas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tres reglas b\u00e1sicas pueden ser de gran utilidad a la hora de protegernos de las dictaduras digitales, incluso en tiempos de epidemia. En primer lugar, siempre que se recopilen datos sobre personas (en especial, sobre lo que ocurre dentro de su cuerpo), esos datos deben utilizarse para ayudarlas y no para manipularlas, controlarlas o perjudicarlas. Mi m\u00e9dico personal sabe muchas cosas extremadamente privadas sobre m\u00ed. Me parece bien, porque conf\u00edo en que utilizar\u00e1 esos datos en mi propio beneficio. No deber\u00eda venderlos a ninguna empresa o partido pol\u00edtico. Lo mismo deber\u00eda ocurrir con cualquier tipo de \u201cautoridad de vigilancia pand\u00e9mica\u201d que podamos crear.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En segundo lugar, la vigilancia debe ir siempre en ambas direcciones. Si va s\u00f3lo de arriba a abajo, nos encontramos en un camino real hacia la dictadura. Por lo tanto, siempre que aumentemos la vigilancia de los individuos, debemos aumentar al mismo tiempo la vigilancia al gobierno y las grandes empresas. Por ejemplo, en la actual crisis, los gobiernos est\u00e1n distribuyendo enormes cantidades de dinero. El proceso de asignaci\u00f3n de fondos deber\u00eda ser m\u00e1s transparente. Como ciudadano, quiero ver de forma f\u00e1cil qui\u00e9n recibe qu\u00e9 y qui\u00e9n ha decidido ad\u00f3nde va el dinero. Quiero asegurarme de que el dinero va a las empresas que realmente lo necesitan y no a una gran empresa cuyos propietarios son amigos de un ministro. Si el gobierno dice que es demasiado complicado establecer un sistema de control de ese tipo en medio de una pandemia, no debemos creerlo. Si no es demasiado complicado empezar a supervisar lo que uno hace, no es demasiado complicado empezar a supervisar lo que hace el gobierno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En tercer lugar, no hay que permitir nunca que se concentren demasiados datos en un solo lugar. Ni en la epidemia, ni cuando \u00e9sta termine. El monopolio de los datos es una receta para la dictadura. As\u00ed que, si recopilamos datos biom\u00e9tricos de las personas para poner coto a la pandemia, deber\u00eda hacerlo una autoridad sanitaria independiente y no la polic\u00eda. Y los datos resultantes deber\u00edan mantenerse separados de otros silos de datos controlados por ministerios y grandes empresas. Eso crear\u00e1, sin duda, redundancias e ineficiencias. Pero la ineficacia es una funcionalidad, no un error. \u00bfQueremos evitar el auge de la dictadura digital? Mantengamos las cosas al menos un poco ineficientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A los pol\u00edticos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los \u00e9xitos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos sin precedentes obtenidos en 2020 no resolvieron la crisis de la Covid-19. Lo que hicieron fue transformar la epidemia, que pas\u00f3 de ser una calamidad natural a ser un dilema pol\u00edtico. Cuando la peste negra mat\u00f3 a millones de personas, nadie esper\u00f3 gran cosa de reyes y emperadores. Alrededor de un tercio de los ingleses muri\u00f3 durante la primera oleada de esa epidemia, pero eso no hizo que el rey Eduardo III de Inglaterra perdiera el trono. Frenar la epidemia se hallaba a todas luces m\u00e1s all\u00e1 del poder de los gobernantes, as\u00ed que nadie los culp\u00f3 de un fracaso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy en d\u00eda la humanidad dispone de las herramientas cient\u00edficas para detener la Covid-19. Varios pa\u00edses, desde Vietnam hasta Australia, han demostrado que, incluso sin vacuna, las herramientas disponibles pueden detener la epidemia. Ahora bien, esas herramientas tienen un alto precio econ\u00f3mico y social. Podemos vencer el virus, pero no estamos seguros de querer pagar el coste de la victoria. Por eso los logros cient\u00edficos han hecho recaer una enorme responsabilidad sobre los hombros de los pol\u00edticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por desgracia, demasiados pol\u00edticos no han estado a la altura de esa responsabilidad. Por ejemplo, los presidentes populistas de EE.UU. y Brasil restaron importancia al peligro, se negaron a hacer caso a los expertos y, en vez de eso, dieron p\u00e1bulo a las teor\u00edas conspirativas. No presentaron un plan de acci\u00f3n nacional s\u00f3lido y sabotearon los intentos de las autoridades estatales y municipales para detener la epidemia. La negligencia y la irresponsabilidad de los gobiernos de Trump y Bolsonaro han provocado cientos de miles de muertes evitables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Reino Unido, parece que el gobierno estuvo en un principio m\u00e1s preocupado por el Brexit que por la Covid-19. Pese a todas sus pol\u00edticas aislacionistas, el gobierno de Johnson fracas\u00f3 al aislar a Gran Breta\u00f1a de lo que realmente importaba: el virus. Mi pa\u00eds natal, Israel, tambi\u00e9n ha padecido una mala gesti\u00f3n pol\u00edtica. Al igual que Taiw\u00e1n, Nueva Zelanda y Chipre, Israel es, de facto, un \u201cpa\u00eds isla\u201d, con fronteras cerradas y una sola puerta de entrada principal: el aeropuerto Ben Gurion. Sin embargo, en el momento \u00e1lgido de la pandemia, el gobierno de Netanyahu permiti\u00f3 que los viajeros entraran por ese aeropuerto sin cuarentena o incluso sin un control adecuado y, adem\u00e1s, se desentendi\u00f3 de la aplicaci\u00f3n de sus propias pol\u00edticas de confinamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tanto Israel como el Reino Unido han estado despu\u00e9s a la vanguardia del despliegue de las vacunas, pero sus primeros errores de apreciaci\u00f3n resultaron muy caros. En Gran Breta\u00f1a, la pandemia se ha cobrado la vida de 120.000 personas; el pa\u00eds se encuentra en el sexto lugar del mundo en tasas promedio de mortalidad. Por su parte, Israel ocupa el s\u00e9ptimo lugar en tasa media de casos confirmados; para contrarrestar el desastre, recurri\u00f3 a un acuerdo de \u201cvacunas por datos\u201d con la empresa estadounidense Pfizer. Pfizer acord\u00f3 proporcionar a Israel vacunas suficientes para toda la poblaci\u00f3n a cambio de enormes cantidades de datos valiosos, lo que suscita preocupaciones sobre la privacidad y el monopolio de los datos y demuestra que los datos de los ciudadanos son ahora uno de los activos estatales m\u00e1s valiosos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque algunos pa\u00edses se han comportado mucho mejor, la humanidad en su conjunto no ha logrado hasta ahora contener la pandemia, ni idear un plan global para derrotar el virus. Los primeros meses de 2020 fueron como ver un accidente a c\u00e1mara lenta. Las comunicaciones modernas hicieron posible que los ciudadanos de todo el mundo vieran en tiempo real las im\u00e1genes primero de Wuhan, luego de Italia y despu\u00e9s de cada vez m\u00e1s pa\u00edses, pero no surgi\u00f3 ning\u00fan liderazgo global que impidiera que la cat\u00e1strofe engullera al mundo. Las herramientas han estado ah\u00ed, pero con demasiada frecuencia ha faltado sabidur\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Extranjeros al rescate<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las razones de la diferencia entre el \u00e9xito cient\u00edfico y el fracaso pol\u00edtico es que los cient\u00edficos han cooperado a nivel mundial, mientras que los pol\u00edticos han tendido a pelear entre s\u00ed. Trabajando bajo una enorme presi\u00f3n e incertidumbre, los cient\u00edficos de todo el mundo han compartido libremente la informaci\u00f3n y se han apoyado en los descubrimientos y conocimientos ajenos. Muchos proyectos de investigaci\u00f3n importantes han sido realizados por equipos internacionales. Por ejemplo, un estudio clave que demostr\u00f3 la eficacia de las medidas confinamiento fue realizado conjuntamente por investigadores de nueve instituciones: una del Reino Unido, tres de China y cinco de Estados Unidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cambio, los pol\u00edticos no han conseguido formar una alianza internacional contra el virus ni acordar un plan global. Las dos principales superpotencias del mundo, Estados Unidos y China, se han acusado de ocultar informaci\u00f3n vital, de difundir desinformaci\u00f3n y teor\u00edas conspirativas e incluso de propagar deliberadamente el virus. Parece ser que muchos otros pa\u00edses han falsificado u ocultado datos sobre la evoluci\u00f3n de la pandemia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La falta de cooperaci\u00f3n mundial no s\u00f3lo se manifiesta en esas guerras de informaci\u00f3n, sino de modo aun m\u00e1s flagrante en los conflictos por los escasos equipos m\u00e9dicos. Aunque ha habido muchos casos de colaboraci\u00f3n y generosidad, no se ha hecho ning\u00fan intento serio para poner en com\u00fan todos los recursos disponibles, racionalizar la producci\u00f3n mundial y garantizar una distribuci\u00f3n equitativa de los suministros. El \u201cnacionalismo vacunal\u201d, en particular, crea un nuevo tipo de desigualdad mundial entre los pa\u00edses que pueden vacunar a su poblaci\u00f3n y los que no pueden hacerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entristece ver que muchos no comprenden un sencillo hecho acerca de esta pandemia: mientras el virus siga propag\u00e1ndose por todas partes, ning\u00fan pa\u00eds puede sentirse verdaderamente seguro. Supongamos que Israel o el Reino Unido consiguen erradicar el virus dentro de sus fronteras, pero que el virus sigue propag\u00e1ndose entre cientos de millones de personas en la India, Brasil o Sud\u00e1frica. Una nueva mutaci\u00f3n en alguna ciudad remota de Brasil podr\u00eda hacer que la vacuna fuera ineficaz y dar lugar a una nueva oleada de contagios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la actual emergencia, es probable que los llamamientos al altruismo sin m\u00e1s no logren imponerse a los intereses nacionales. Ahora bien, en la actual emergencia, la cooperaci\u00f3n mundial no es altruismo. Resulta esencial para garantizar el inter\u00e9s nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antivirus para el mundo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los debates sobre lo ocurrido en 2020 resonar\u00e1n durante muchos a\u00f1os. Sin embargo, las personas de todos los campos pol\u00edticos deber\u00edan coincidir en al menos tres lecciones principales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En primer lugar, tenemos que salvaguardar nuestra infraestructura digital. Ha sido nuestra salvaci\u00f3n durante esta pandemia, pero podr\u00eda no tardar en convertirse en fuente de un desastre aun peor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En segundo lugar, todos los pa\u00edses deben invertir m\u00e1s en su sistema p\u00fablico de salud. Parece algo evidente, pero los pol\u00edticos y los votantes logran a veces no hacer caso de la lecci\u00f3n m\u00e1s evidente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En tercer lugar, deber\u00edamos crear un potente sistema mundial de vigilancia y prevenci\u00f3n de pandemias. En la vieja guerra entre humanos y pat\u00f3genos, la primera l\u00ednea pasa por el cuerpo de todos y cada uno de nosotros. Si esa l\u00ednea se rompe en cualquier lugar del planeta, todos estamos en peligro. Incluso los m\u00e1s ricos de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados tienen un inter\u00e9s personal en proteger a los m\u00e1s pobres de los pa\u00edses menos desarrollados. Si un nuevo virus salta de un murci\u00e9lago a un ser humano en una aldea pobre de alguna selva remota, en pocos d\u00edas ese virus puede estar pase\u00e1ndose por Wall Street.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El esqueleto de ese sistema mundial contra la epidemia ya existe bajo la forma de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud y otras instituciones. Sin embargo, los presupuestos que lo apoyan son escasos, y es un sistema que casi no tiene fuerza pol\u00edtica. Hay que dotarlo con algo de peso pol\u00edtico y con mucho m\u00e1s dinero, para que no est\u00e9 del todo a la merced de los caprichos de pol\u00edticos interesados. Como he mencionado antes, no creo que unos expertos no elegidos deban tomar decisiones pol\u00edticas cruciales. Esa tarea debe seguir siendo competencia de los pol\u00edticos. De todos modos, alg\u00fan tipo de autoridad sanitaria mundial independiente ser\u00eda la plataforma ideal para recopilar datos m\u00e9dicos, controlar los posibles peligros, dar la alarma y dirigir la investigaci\u00f3n y el desarrollo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos temen que la Covid-19 marque el inicio de una oleada de nuevas pandemias; pero, si se ponen en pr\u00e1ctica las lecciones anteriores, la conmoci\u00f3n de la Covid-19 podr\u00eda tener como consecuencia que las pandemias fueran menos frecuentes. La humanidad no puede evitar la aparici\u00f3n de nuevos pat\u00f3genos. Se trata de un proceso evolutivo natural que lleva en marcha miles de millones de a\u00f1os y que continuar\u00e1 tambi\u00e9n en el futuro. Sin embargo, la humanidad s\u00ed que dispone hoy de los conocimientos y las herramientas necesarios para evitar que un nuevo pat\u00f3geno se propague y se convierta en pandemia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si, a pesar de todo, la Covid-19 sigue propag\u00e1ndose y matando a millones de personas en 2021, o si una pandemia aun m\u00e1s mort\u00edfera golpea a la humanidad en 2030, no ser\u00e1 una calamidad natural incontrolable ni un castigo de Dios. Ser\u00e1 un fracaso humano y, m\u00e1s concretamente, un fracaso pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Copyright \u00a9 Yuval Noah Harari 2021. Usado bajo licencia. Todos los derechos reservados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Autor de \u2018Sapiens\u2019, \u2018Homo Deus\u2019, \u201821 lecciones para el siglo XXI\u2019 y \u2018Sapiens: Una historia gr\u00e1fica\u2019, (Debate)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Juan Gabriel L\u00f3pez Guix<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REFLEXIONES PARA EL FUTURO \u00bfC\u00f3mo podemos resumir el a\u00f1o Covid desde una amplia perspectiva hist\u00f3rica? Muchas personas creen que el terrible precio que se ha cobrado el coronavirus pone de manifiesto la indefensi\u00f3n de la humanidad frente al poder de la naturaleza. En realidad, 2020 ha demostrado que la humanidad dista mucho de estar indefensa. 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