{"id":48083,"date":"2020-09-16T08:52:07","date_gmt":"2020-09-16T07:52:07","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=48083"},"modified":"2020-09-16T08:52:07","modified_gmt":"2020-09-16T07:52:07","slug":"la-dignidad-del-pensamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-dignidad-del-pensamiento\/","title":{"rendered":"La dignidad del pensamiento"},"content":{"rendered":"<p>El fil\u00f3sofo V\u00edctor G\u00f3mez Pin (Barcelona, 1944), catedr\u00e1tico em\u00e9rito de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, y autor, entre muchos otros t\u00edtulos, de El hombre, un animal singular (2005), Filosof\u00eda. Interrogaciones que a todos nos conciernen (2008) y Tras la F\u00edsica. Arranque j\u00f3nico y renacer cu\u00e1ntico de la filosof\u00eda (2019) ha escrito un nuevo ensayo (El honor de los fil\u00f3sofos) para poner en valor la dignidad inalienable de matem\u00e1ticos, novelistas, f\u00edsicos y pensadores de todo tipo que, fieles a su b\u00fasqueda intelectual, sufrieron el castigo, m\u00e1s o menos cruel, de una sociedad que para no ver peligrar sus cimientos prefiri\u00f3 escarmentar a sus mujeres y a sus hombres m\u00e1s brillantes.<\/p>\n<p>Por el ensayo aparecen, en una suerte de dramatis personae que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del mero perfil biogr\u00e1fico, personajes tan dispares como Spinoza, Leibniz, Descartes, Olympe de Gouges, Tom\u00e1s Moro, Einstein, Simone Weil, Voltaire o \u00c9milie du Ch\u00e2telet. Todos ellos cumplen las virtudes, seg\u00fan G\u00f3mez Pin, del rigor, la firmeza, la prudencia, la autoestima y la andreia, una fuerza vital que le empuja, en los momentos m\u00e1s complicados de su existencia, a mantenerse fieles a su empresa creativa. \u201cLos h\u00e9roes \u2013as\u00ed los define G\u00f3mez Pin\u2013 que protagonizan el libro fueron deshonrados en vida. La honra que reivindico para los que fueron v\u00edctimas de ingratitud, cuando no de anatema directo, consisti\u00f3 en mantenerse fieles a la exigencia del pensamiento\u201d, nos dice el autor.<\/p>\n<p>De todos los pensadores de los que G\u00f3mez Pin habla en el volumen \u2013de seiscientas p\u00e1ginas\u2013, tal vez el que estaba m\u00e1s olvidado, por lo menos cuando el fil\u00f3sofo catal\u00e1n estudi\u00f3 en la Sorbona, es Miguel Servet (1511-1553). \u201cSiempre suele aparecer como m\u00e9dico, famoso por sus hip\u00f3tesis sobre la circulaci\u00f3n de la sangre, y se menciona muy a menudo su condici\u00f3n de v\u00edctima. Pero se olvida que es v\u00edctima \u2013fue conducido a la pira en 1553\u2013 porque, entre otras cosas, se enfrenta a Calvino teor\u00e9ticamente, de una manera extraordinariamente conceptual. Y a\u00fan hoy no ha sido suficientemente reconocido como pensador\u201d, se lamenta.<\/p>\n<p>El verdadero combate de todos ellos es contra la ortodoxia y contra la inercia. Pero el ensayista sostiene que \u201csi el pensar puede llevar a la hoguera, el no pensar quiz\u00e1 supone una amenaza mayor\u201d. Cuando el contexto es desfavorable para los fil\u00f3sofos, incluso cuando hay que decidir entre la vida o la muerte, los pensadores aqu\u00ed reunidos se mantienen obstinadamente fieles. Fieles a los s\u00edmbolos, a los juicios, a los frutos de las ideas.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda decimos que la filosof\u00eda no pasa por un buen momento, que es atacada por el poder ya que pr\u00e1cticamente la han excluido de la formaci\u00f3n secundaria. Pero G\u00f3mez Pin nos recuerda que nunca ha disfrutado de una buena situaci\u00f3n. Arist\u00f3teles tuvo que exiliarse dos veces de Atenas. Spinoza acaba solo, excomulgado por su comunidad y repudiado por todos. Los restos de Voltaire fueron mutilados y trasladados de un lugar a otro en la semiclandestinidad. Olympe de Gouges, cuando toma consciencia de la deriva de un proceso revolucionario del que se sent\u00eda part\u00edcipe, ya es demasiado tarde. Es guillotinada el 3 de noviembre de 1793. Giordano Bruno, por defender una visi\u00f3n heterodoxa de la astronom\u00eda, sufre la persecuci\u00f3n de la Inquisici\u00f3n y un proceso que el Vaticano ha mantenido en secreto hasta bien entrado el siglo XX. S\u00f3crates es condenado a muerte por la democracia que \u00e9l mismo ha defendido. Oscar Wilde, despu\u00e9s de ser adorado por la alta sociedad de su tiempo, es llevado a la c\u00e1rcel de Reading como resultado de un juicio, m\u00e1s o menos maquillado, que persigue su homosexualidad. El matem\u00e1tico franc\u00e9s Jean Cavaill\u00e8s, colaborador de la Resistencia durante la ocupaci\u00f3n nazi, finalmente es detenido y condenado a muerte. Cuando el oficial alem\u00e1n que lo va a ejecutar le pregunta por las razones subjetivas que le hab\u00edan movido a la acci\u00f3n responde que, dado su amor a Kant y a Beethoven, con su postura militante \u201cdemostraba que realizaba en su vida el pensamiento de sus maestros alemanes\u201d.<\/p>\n<p>Y, entonces, \u00bfpensar no es la mejor herramienta para hacer de nuestra comunidad, presente y futura, un lugar menos hostil y m\u00e1s tolerante con la diferencia? \u00bfO es que, siempre, el pensador es algo as\u00ed como un m\u00e1rtir que debe sacrificar su bienestar, incluso su supervivencia, para intentar abrir brechas en los dogmatismos que detecta y denuncia con sus obras?<\/p>\n<p>\u201cEl m\u00e1rtir puede tener una causa totalmente alienada. Puedes ser un m\u00e1rtir convencido del fascismo. Los fil\u00f3sofos mueren defendiendo su dignidad teor\u00e9tica\u201d, nos responde V\u00edctor G\u00f3mez Pin. El autor cita una frase de Max Horkheimer que resume muy bien su punto de partida: \u201cEn el acto de pensar est\u00e1 encerrada toda la esperanza\u201d. G\u00f3mez Pin, de hecho, considera que la filosof\u00eda es \u201cuna guerra contra determinadas modalidades del principio de esperanza, que hacen cerrar los ojos ante lo que es contrario a la dignidad humana\u201d. Por eso, insistir\u00e1, es tan importante subrayar que la filosof\u00eda no busca la utilidad. No se trata de alcanzar un destino, ni un rendimiento. La filosof\u00eda no aspira a nada, se complace a s\u00ed misma. Es en la propia actividad del pensamiento, siempre a contracorriente, donde se encuentra su raz\u00f3n de ser. Desde el mismo individuo, que resiste a los embates de las ideolog\u00edas y de las doctrinas que ayuda a poner en duda, se erige la libertad. Una libertad, nos dir\u00e1 el ensayista, que consiste en \u201cno abandonarse al gradiente de la abulia, la pereza o simplemente el nihilismo\u201d.<\/p>\n<p>El honor de los fil\u00f3sofos para V\u00edctor G\u00f3mez Pin es, entonces, esa apuesta por el pensamiento radical, ese empe\u00f1o en alimentar la capacidad de la lucidez, de tal manera que ni la amenaza de marginaci\u00f3n, persecuci\u00f3n o muerte los detiene en su perseverancia.<\/p>\n<p>Para G\u00f3mez Pin son tan pensadores, pues, Albert Einstein, Alan Turing o \u00adCat\u00f3n el Joven como Nietzsche o Descartes. En todos ellos se encierra una \u00adreflexi\u00f3n sobre la naturaleza que des\u00adplaza lo estipulado, el conocimiento clau\u00adsurado y consensuado, hasta que la cuesti\u00f3n de la physis se transforma en la cuesti\u00f3n del ser humano. Un ser humano que, sin renunciar a su condici\u00f3n animal, abre nuevos interrogantes sobre la \u00adepistemolog\u00eda, la \u00e9tica, la est\u00e9tica o la l\u00f3gica. Ese posicionamiento nos conduce a preguntarnos, como seres de lenguaje, sobre la percepci\u00f3n que tenemos del entorno y de nuestro papel en el mismo. Pensar nos hace ser. Por eso la renuncia a pensar supone la renuncia a la propia existencia.<\/p>\n<p>Y ese \u201cpensar con radicalidad\u201d del que se ocupa V\u00edctor G\u00f3mez Pin nos permite empapar las cosas con ideas, y es que, como ya se\u00f1alaba Arist\u00f3teles, todos los seres humanos, en raz\u00f3n de su naturaleza, son movidos por el deseo de simbolizar y razonar. No siempre es c\u00f3modo, no siempre es f\u00e1cil, no siempre es aceptado. El pensamiento, para el autor de El honor de los fil\u00f3sofos , no anula las cadenas emp\u00edricas. Lo que hace es poner de relieve lo insoportable de las mismas. \u201cLa disposici\u00f3n misma del fil\u00f3sofo es contraria a que el pensamiento acate juicios de autoridad u opiniones generalizadas, o incluso convicciones cient\u00edficas que supongan una limitaci\u00f3n a su despliegue\u201d, a\u00f1ade. Pero ello nos podr\u00eda llevar a pensar que el creador \u2013de ideas, de met\u00e1foras, de f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas\u2013 se regocija en su soledad, en su dolor, en su castigo. Y lo que hace es comprender que en su determinaci\u00f3n est\u00e1 la belleza de su obra, pese a que, como pasa tantas veces, \u201cla verdad genera una repulsi\u00f3n proporcional a la atracci\u00f3n que ejerce\u201d.<\/p>\n<p>Hablamos de una verdad que, evidentemente, no es inamovible. Todo lo contrario. Lo sabe bien V\u00edctor G\u00f3mez Pin que, desde hace a\u00f1os, coordina el prestigioso Congreso Internacional de Ontolog\u00eda, que suele celebrarse, entre otros lugares, en el Pa\u00eds Vasco. Por all\u00ed han pasado m\u00faltiples premios Nobel, como Fran\u00e7ois Englert, Gerard \u2018t Hooft, Claude Cohen-Tannoudji, Christian de Duve, Willis Lamb, Ilya Prigogine, Jos\u00e9 Saramago o Frank Wilczek. Seguramente todos ellos estar\u00edan de acuerdo en una de las conclusiones del ensayo: \u201cEl pensamiento satisfecho es pensamiento acabado\u201d.<\/p>\n<p>V\u00cdCTOR G\u00d3MEZ PIN. El honor de los fil\u00f3sofos. ACANTILADO. 598 P\u00c1GINAS. 26 EUROS<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V\u00cdCTOR G\u00d3MEZ PIN: \u00abEn filosof\u00eda no puede haber fidelidades: hay dial\u00e9ctica\u00bb \/<\/p>\n<p>ARA<\/p>\n<p>11\/09\/2020<\/p>\n<p>&#8216;El honor de los fil\u00f3sofos'(Acantilado), \u00faltimo y ambicioso libro de V\u00edctor G\u00f3mez Pin, demuestra que incluso en las situaciones m\u00e1s extremas ha habido personas que se han dedicado a la creaci\u00f3n y la especulaci\u00f3n, haciendo del pensamiento una \u00e9tica radical<\/p>\n<p>A lo largo de la historia ha habido figuras del pensamiento, de la ciencia y del arte que han ejercido la facultad de reflexionar hasta las \u00faltimas consecuencias, insobornablemente. Arriesgando la vida, si era necesario (y perdi\u00e9ndola, muy a menudo). A algunas de ellas, por causa de su raz\u00f3n y resistencia revolucionarias, los toc\u00f3 tragarse la cicuta, murieron quemadas en la hoguera, sintieron c\u00f3mo la cabeza se les separaba del cuerpo bajo el filo de la guillotina o se consumieron en las c\u00e1rceles nazis. &#8216;El honor de los fil\u00f3sofos&#8217; es un libro apasionante, cuya elaboraci\u00f3n ha servido para que el autor haya reconsiderado una de sus ideas antiguas: la que, siguiendo a Arist\u00f3teles, defiende que sin libertad no hay pensamiento. Toda la obra es una v\u00edvida demostraci\u00f3n de que, en las situaciones m\u00e1s extremas, ha habido personas que han continuado especulando o creando. Hombres y mujeres de raz\u00f3n que han hecho del pensamiento una \u00e9tica intr\u00e9pida y radical.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00abLa filosof\u00eda es una guerra contra la estulticia, Porque la estulticia trivializa lo que se contrario a la dignidad humana\u00bb. \u00bfSe puede pensar, pues, en condiciones infrahumanas?<\/p>\n<p>-S\u00ed, sin duda. Arist\u00f3teles consideraba que la esclavitud deshumaniza, que el esclavo pierde la condici\u00f3n humana (Marx ten\u00eda mucha simpat\u00eda por esta idea). Pues bien, estaba escribiendo &#8216;Tras la f\u00edsica&#8217; [Abada, 2019] y me di cuenta de que algunos de los protagonistas de la obra estaban privados de libertad por completo. Y es que, a veces, si tienes que esperar que llegue la libertad en acto, probablemente deber\u00e1s diferir eternamente el pensamiento propio. Aqu\u00ed es donde comenz\u00f3 la reflexi\u00f3n de este libro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Un libro que, como reconoce, tambi\u00e9n podr\u00eda haberse titulado &#8216;El honor del esp\u00edritu humano&#8217;.<\/p>\n<p>-En efecto. Muchos de los protagonistas de estas p\u00e1ginas -Filosofos, cient\u00edficos, artistas- llegaron hasta donde lo hicieron, a pesar de las terribles circunstancias que tuvieron que sufrir, por honrar el esp\u00edritu humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-A menudo, cuando nos referimos a cuestiones \u00e9ticas y morales, utilizamos conceptos griegos. Aqu\u00ed hay uno clave: el de &#8216;andreia&#8217;. Def\u00ednala.<\/p>\n<p>-La &#8216;andreia&#8217; de los griegos es la capacidad de los humanos para confrontarse con el tiempo y la muerte. Es la entereza que tienen hombres y mujeres ante lo m\u00e1s temible. S\u00f3crates e Hipatia son dos ejemplos claros. Jean Cavaill\u00e8s, fil\u00f3sofo franc\u00e9s, confes\u00f3 a su verdugo de la Gestapo que \u00e9l defend\u00eda el legado de Kant y de Beethoven.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No todos los personajes de la obra mueren aplastados por la historia. Plinio el Viejo lo hizo en un Vesubio desatado, buscando la verdad.<\/p>\n<p>-La naturaleza, implacable, provoca dos cosas: estupor o miedo. El estupor, seg\u00fan Arist\u00f3teles, es el origen de la filosof\u00eda. Plinio el Viejo qued\u00f3 estupefacto ante aquel fen\u00f3meno natural, y esto lo llev\u00f3 a la filosof\u00eda. Los que le rodean no tienen m\u00e1s que miedo. Pero \u00e9l experimenta estupor. Este autor latino me parece el s\u00edmbolo absoluto de la estupefacci\u00f3n, y, pues, del pensamiento. A la vista de Pompeya, uno de los lugares m\u00e1s civilizados de su tiempo, \u00a1Plinio quiere conocer la naturaleza!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Giordano Bruno, Miguel Servet fueron v\u00edctimas del dogmatismo de su \u00e9poca&#8230;<\/p>\n<p>-Galileo, en cambio, tuvo m\u00e1s suerte. Bruno y Servet sufrieron el rigor de su tiempo. Como, siglos m\u00e1s tarde, Condorcet, que quer\u00eda una sociedad justa, sin diferencias. Pues bien, fue v\u00edctima de la misma Revoluci\u00f3n. \u00c9l, que encarnaba el esp\u00edritu de las luces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Las mujeres a menudo han sido excluidas del canon cient\u00edfico y filos\u00f3fico. La obra glosa algunas muy interesantes: Olympe de Gouges, \u00c9milie du Ch\u00e2telet, Simone Weil&#8230;<\/p>\n<p>-Simone Weil es m\u00e1s conocida. Olympe de Gouges es un personaje extraordinario: ten\u00eda todas las armas de la feminidad y, a la vez, todo el talento. Fue decapitada, y luego el Eestado no permiti\u00f3 que sus restos reposaran en el Pante\u00f3n. En cambio, \u00c9milie du Ch\u00e2telet, traductora de Newton, fue v\u00edctima de la naturaleza misma. \u00a1Es ella quien ense\u00f1aba matem\u00e1ticas y f\u00edsica a Voltaire! Una mujer fascinante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Es muy interesante la querella entre Rousseau y Voltaire.<\/p>\n<p>-En filosof\u00eda no puede haber fidelidades: hay dial\u00e9ctica. La confrontaci\u00f3n entre Voltaire y Rousseau es estrictamente filos\u00f3fica. Para Voltaire la naturaleza no es ni buena ni mala: es implacable. Por ello deplora la idea rousseauniana de la armon\u00eda antigua de la naturaleza, que se rompe cuando el hombre empieza a hablar. La rebate diciendo que Rousseau parece que sienta a\u00f1oranza de la animalidad. \u00a1En cambio, lo que no es nada filos\u00f3fica es la persecuci\u00f3n de los newtonianos a Leibniz!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Por cierto, Voltaire denunci\u00f3 la falta de reconocimiento del Estado franc\u00e9s respecto a la figura de Descartes.<\/p>\n<p>-A Voltaire, que discrepaba filos\u00f3ficamente de Descartes, la escandaliza que no reciba, en su pa\u00eds, los honores que merece. \u00a1Unos honores, cabe decirlo, que tampoco tuvo \u00e9l! Ambos sufrieron un destino an\u00e1logo: chocaron contra la Iglesia. El cad\u00e1ver de Descartes aparece sin cabeza; el de Voltaire, sin dientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Nietzsche es un fil\u00f3sofo que siempre termina sacando la nariz en los grandes debates sobre moral o \u00e9tica.<\/p>\n<p>-Es un pensador irreductible. Siento devoci\u00f3n por \u00e9l; en especial, por su &#8216;Genealog\u00eda de la moral&#8217;. All\u00ed denuncia la falacia de aquellos cuyo \u00fanico objetivo es poder decirse a ellos mismos que est\u00e1n en el lado bueno. En el fondo, es la denuncia de un cierto cristianismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Proust, a quien ya hab\u00eda dedicado un libro, no es v\u00edctima del mundo, pero decide desaparecer para consagrarse al lenguaje. Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay una pulsi\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>-Si Proust no we hubiera dedicado a la &#8216;Recherche&#8217;, habr\u00eda tenido mucho m\u00e1s cuidado de s\u00ed mismo. Hay largu\u00edsimos pasajes de la novela que no tienen otra funci\u00f3n que la elaboraci\u00f3n de lenguaje, que la reflexi\u00f3n sobre el lenguaje. Cuando se trata de escribir, es muy exigente. Cuando s\u00f3lo se trata de vivir, nada. La cuesti\u00f3n del lenguaje es fundamental. G\u00e9rard de Nerval, por ejemplo, siempre estaba al borde de la locura. Pero sigue sabiendo c\u00f3mo funciona el lenguaje (quiz\u00e1s el \u00faltimo control que ejerci\u00f3 sobre las cosas de este mundo). O Plinio: su empe\u00f1o viene de la confrontaci\u00f3n con el lenguaje, con el pensamiento, en definitiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fil\u00f3sofo V\u00edctor G\u00f3mez Pin (Barcelona, 1944), catedr\u00e1tico em\u00e9rito de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, y autor, entre muchos otros t\u00edtulos, de El hombre, un animal singular (2005), Filosof\u00eda. Interrogaciones que a todos nos conciernen (2008) y Tras la F\u00edsica. Arranque j\u00f3nico y renacer cu\u00e1ntico de la filosof\u00eda (2019) ha escrito un nuevo ensayo (El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":48084,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[108],"tags":[],"class_list":["post-48083","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-bibliomania"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La dignidad del pensamiento - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La dignidad del pensamiento - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El fil\u00f3sofo V\u00edctor G\u00f3mez Pin (Barcelona, 1944), catedr\u00e1tico em\u00e9rito de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, y autor, entre muchos otros t\u00edtulos, de El hombre, un animal singular (2005), Filosof\u00eda. Interrogaciones que a todos nos conciernen (2008) y Tras la F\u00edsica. Arranque j\u00f3nico y renacer cu\u00e1ntico de la filosof\u00eda (2019) ha escrito un nuevo ensayo (El [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2020-09-16T07:52:07+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/PENSAMIENTO.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"536\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"452\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Albert Llad\u00f3\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"La dignidad del pensamiento\",\"datePublished\":\"2020-09-16T07:52:07+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/\"},\"wordCount\":2637,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/PENSAMIENTO.jpg\",\"articleSection\":[\"Bibliomania\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/\",\"name\":\"La dignidad del pensamiento - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/PENSAMIENTO.jpg\",\"datePublished\":\"2020-09-16T07:52:07+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/PENSAMIENTO.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/09\\\/PENSAMIENTO.jpg\",\"width\":536,\"height\":452},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-dignidad-del-pensamiento\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La dignidad del pensamiento\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La dignidad del pensamiento - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La dignidad del pensamiento - Nabarralde","og_description":"El fil\u00f3sofo V\u00edctor G\u00f3mez Pin (Barcelona, 1944), catedr\u00e1tico em\u00e9rito de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, y autor, entre muchos otros t\u00edtulos, de El hombre, un animal singular (2005), Filosof\u00eda. Interrogaciones que a todos nos conciernen (2008) y Tras la F\u00edsica. Arranque j\u00f3nico y renacer cu\u00e1ntico de la filosof\u00eda (2019) ha escrito un nuevo ensayo (El [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2020-09-16T07:52:07+00:00","og_image":[{"width":536,"height":452,"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/PENSAMIENTO.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Albert Llad\u00f3","Tiempo de lectura":"13 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"La dignidad del pensamiento","datePublished":"2020-09-16T07:52:07+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/"},"wordCount":2637,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/PENSAMIENTO.jpg","articleSection":["Bibliomania"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/","name":"La dignidad del pensamiento - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/PENSAMIENTO.jpg","datePublished":"2020-09-16T07:52:07+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/#primaryimage","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/PENSAMIENTO.jpg","contentUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/PENSAMIENTO.jpg","width":536,"height":452},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dignidad-del-pensamiento\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La dignidad del pensamiento"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48083"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48083\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48086,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48083\/revisions\/48086"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48084"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}