{"id":46827,"date":"2020-05-10T19:39:44","date_gmt":"2020-05-10T18:39:44","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=46827"},"modified":"2020-05-10T19:39:44","modified_gmt":"2020-05-10T18:39:44","slug":"james-joyce-el-escritor-revolucionario-al-que-nadie-queria-publicar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/james-joyce-el-escritor-revolucionario-al-que-nadie-queria-publicar\/","title":{"rendered":"James Joyce, el escritor revolucionario al que nadie quer\u00eda publicar"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLa he escrito para mantener ocupados a los expertos en literatura durante los pr\u00f3ximos trescientos a\u00f1os\u201d, afirm\u00f3 James Joyce justo despu\u00e9s de publicar Ulises (1922), una de las novelas en las que se fundamenta la literatura contempor\u00e1nea. No ha pasado una tercera parte de este tiempo y los cr\u00edticos siguen indagando en los engranajes de uno de los primeros textos en traducir al lenguaje escrito los mecanismos del inconsciente.<\/p>\n<p>James (1882-1941) fue el mayor de diez hermanos. Su padre, John Joyce, funcionario y aficionado a la bebida, malgast\u00f3 el rico patrimonio familiar (levantado por el tatarabuelo del escritor) y alcanz\u00f3 la cima de la saga en inversiones fallidas. La familia se ve\u00eda obligada a cambiar de casa casi cada a\u00f1o y los ni\u00f1os, de escuela. Pero John adoraba a su hijo y pasaba largas horas con \u00e9l hablando sobre nacionalismo irland\u00e9s; incluso le compraba libros cuando apenas ten\u00edan para comer.<\/p>\n<p>Su madre, Mary Jane Murray, hija de un comerciante de licores, se refugi\u00f3 en la fe cat\u00f3lica. As\u00ed, nacionalismo y religi\u00f3n guiaron la vida del escritor hasta la edad adulta. De hecho, James se educ\u00f3 siempre en centros jesuitas. En ellos incub\u00f3 el complejo de culpa que le acompa\u00f1ar\u00eda y sufri\u00f3 la represi\u00f3n de la sexualidad que convertir\u00eda posteriormente en literatura.<\/p>\n<p>A los diecisiete a\u00f1os ingres\u00f3 en el University College de Dubl\u00edn, regentado por la misma orden religiosa, para estudiar lenguas modernas. All\u00ed fue cuando rompi\u00f3 definitivamente con la fe cristiana. Ni siquiera su madre, agonizando en su lecho de muerte pocos a\u00f1os despu\u00e9s, logr\u00f3 recuperarlo para la Iglesia. Ni James ni su hermano Stanislaus \u2013a quien estuvo siempre muy unido\u2013 la complacieron en este doloroso trance. A cambio, los remordimientos le acompa\u00f1ar\u00edan siempre.<\/p>\n<p>Su musa<\/p>\n<p>Tras graduarse, Joyce conoci\u00f3 a Nora Barnacle, una humilde chica irlandesa que hab\u00eda viajado a Dubl\u00edn para servir. Ella nunca le comprender\u00eda intelectualmente. \u201cNo he le\u00eddo ninguno de tus libros, pero tendr\u00e9 que hacerlo. Deben de ser buenos si se venden tanto\u201d, le dijo cuando ya era un escritor consagrado.<\/p>\n<p>Sin embargo, Nora dio a Joyce todo lo que necesitaba, incluso se convirti\u00f3 en la musa de la que se nutrieron sus protagonistas. Las cartas que Nora escribi\u00f3 a Joyce, por ejemplo, sin puntos ni comas, son un calco del mon\u00f3logo final de la ficticia Molly Bloom en Ulises.<\/p>\n<p>Nora habr\u00eda querido una vida m\u00e1s convencional, pero a los pocos meses de conocer a Joyce acept\u00f3 acompa\u00f1arle en sus viajes para convertirse en gran escritor. Primero fue Z\u00farich, despu\u00e9s Trieste, Londres, Roma, Par\u00eds&#8230; Joyce parec\u00eda haber heredado de su padre las dificultades para echar ra\u00edces; tambi\u00e9n su talento irland\u00e9s para explicar an\u00e9cdotas y ser la atracci\u00f3n de los caf\u00e9s.<\/p>\n<p>Comienzos dif\u00edciles<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, la pareja y sus dos hijos, Giorgio y Lucia, vivieron en la miseria, a menudo mantenidos por Stanislaus. Joyce sobreviv\u00eda como profesor de ingl\u00e9s, aunque gastaba su sueldo emborrach\u00e1ndose, amargado por sus dificultades para publicar. A pesar de ellas, muchos segu\u00edan viendo en \u00e9l a un escritor muy prometedor y algunos empezaron a enviarle dinero, a veces de forma an\u00f3nima, como en un principio la socialista estadounidense Edith Rockefeller McCormick.<\/p>\n<p>En 1917 Joyce pudo concentrarse en la escritura, aunque aquel a\u00f1o tambi\u00e9n empezaron sus problemas con la vista, que le exigir\u00edan m\u00e1s de diez operaciones quir\u00fargicas y el caracter\u00edstico parche en su ojo izquierdo que luci\u00f3 desde 1926.<\/p>\n<p>Los reveses<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s duro para \u00e9l fue, no obstante, la esquizofrenia de Lucia. Se desat\u00f3 tras el matrimonio de sus padres (por el que Lucia se sinti\u00f3 relegada) y tras recibir el rechazo sentimental del dramaturgo Samuel Beckett, uno de los \u00faltimos grandes amigos del escritor. Beckett visitaba a Joyce casi a diario. Este le dictaba Finnegans Wake, su \u00faltima obra.<\/p>\n<p>Algunos cr\u00edticos consideran que Joyce y su hija eran almas gemelas, aunque \u00e9l supo canalizar su excentricidad hacia la literatura. La enfermedad de Lucia y su propia ceguera, que le impidi\u00f3 seguir escribiendo, le sumieron en la depresi\u00f3n. Una \u00falcera duodenal perforada acab\u00f3 con su vida en enero de 1941 en Z\u00farich. Fue enterrado en el cementerio de esta ciudad suiza.<\/p>\n<p>Genio busca editor<\/p>\n<p>Las dificultades de Joyce para publicar fueron una constante a lo largo de su vida. Sus obras, hoy reconocidas como esenciales en la revoluci\u00f3n de la literatura moderna, vivieron uno y mil rechazos hasta que pudieron ver la luz:<\/p>\n<p>Retrato de un artista adolescente: veinte impresores de Inglaterra y Escocia se negaron a componer esta novela autobiogr\u00e1fica, ya que la ley de la \u00e9poca les daba la misma responsabilidad legal que al autor y al editor. La historia apareci\u00f3 por episodios en la revista londinense Egoist entre febrero y septiembre de 1915.<\/p>\n<p>Dublineses: la primera impresi\u00f3n inglesa (de 1906) de este volumen de cuentos fue destruida. La segunda (de 1912), tambi\u00e9n; esta vez por parte del editor, George Roberts, y del impresor. Solo se salv\u00f3 un ejemplar de mil. El libro sali\u00f3 a la luz en Londres el 15 de junio de 1914 gracias a Grant Richards. Atr\u00e1s quedaban una inversi\u00f3n de 3.000 francos, 40 rechazos de editores, tratos con siete abogados y 120 publicaciones.<\/p>\n<p>Ulises: Joyce comenz\u00f3 la redacci\u00f3n de esta novela en 1906, en Roma, donde viaj\u00f3 para trabajar en un banco. La revista estadounidense Little Review empez\u00f3 a publicarla por entregas en 1918. Sus propietarias, Margaret Anderson y Jane Heap, recurrieron a un impresor de origen serbio que casi no entend\u00eda ingl\u00e9s. La Sociedad para la Supresi\u00f3n del Vicio de Nueva York, que consider\u00f3 el material inmoral y pornogr\u00e1fico, detuvo la publicaci\u00f3n en 1920.<\/p>\n<p>Antes, algunas entregas ya hab\u00edan sido confiscadas y quemadas. Las editoras fueron condenadas a pagar 50 d\u00f3lares por cabeza. La librera norteamericana Sylvia Beach edit\u00f3 la obra en Par\u00eds en 1922 con una artima\u00f1a repetida: un impresor de Dijon que no entend\u00eda ingl\u00e9s. En Estados Unidos el veto no se levantar\u00eda hasta 1933. En 1934 apareci\u00f3 la primera edici\u00f3n, dos a\u00f1os antes que la inglesa.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo se public\u00f3 en el n\u00famero 454 de la revista Historia y Vida.<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa he escrito para mantener ocupados a los expertos en literatura durante los pr\u00f3ximos trescientos a\u00f1os\u201d, afirm\u00f3 James Joyce justo despu\u00e9s de publicar Ulises (1922), una de las novelas en las que se fundamenta la literatura contempor\u00e1nea. 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