{"id":46517,"date":"2020-04-30T08:37:58","date_gmt":"2020-04-30T07:37:58","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=46517"},"modified":"2020-04-30T08:37:58","modified_gmt":"2020-04-30T07:37:58","slug":"gernika-el-dia-despues-27-de-abril-de-1937","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/gernika-el-dia-despues-27-de-abril-de-1937\/","title":{"rendered":"Gernika el d\u00eda despu\u00e9s 27 de abril de 1937"},"content":{"rendered":"<p>\u201cEsa noche me sent\u00e9 fuera y pod\u00eda ver toda la villa de Gernika y los fuegos que cada vez eran m\u00e1s grandes. Mi padre estaba sentado en la campa que hab\u00eda sobre la casa, observando el fuego. Me sent\u00e9 a su lado. Vimos las llamas crecer constantemente, ascendiendo hacia el cielo. Pero mi padre no dijo nada hasta que la luna empez\u00f3 a salir por detr\u00e1s de los montes. <strong><em>Hoy la luna ser\u00e1 roja<\/em><\/strong>, dijo. Mir\u00e9 a la luna y despu\u00e9s me detuve de nuevo observando los fuegos. Estuvimos sentados all\u00ed durante mucho tiempo y \u00e9ste es uno de los \u00faltimos recuerdos que tengo de \u00e9l.<strong> Muri\u00f3 dos meses despu\u00e9s<\/strong>. Los fuegos todav\u00eda ard\u00edan cuando nos acostamos. Y la luna estaba roja\u00bb.<\/p>\n<p><strong>As\u00ed recordaba Pedro Gezuraga<\/strong> aquella noche.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del <strong>27 de abril<\/strong>, mientras desayunaban <strong>en el Hotel Carlton<\/strong>, <strong>los reporteros internacionale<\/strong>s que hab\u00edan estado en Gernika <strong>escuchaban Radio Sevilla<\/strong>. Para su sorpresa, <strong>desde Burgos y tambi\u00e9n desde Roma y Berl\u00edn se neg\u00f3 que Gernika hab\u00eda sido bombardeada<\/strong>. Y, recordaba Noel Monks, \u00abluego cay\u00f3 la \u00faltima gota, \u00e9sta para m\u00ed. Est\u00e1bamos sentados alrededor de una radio en la sede de la presidencia escuchando al general Queipo de Llano haciendo una de sus viles referencias a las mujeres de Madrid, dici\u00e9ndoles, en detalle, lo que pod\u00edan esperar de los moros. De pronto pas\u00f3 a Gernika. \u00abEse se\u00f1or Monks\u00bb, dijo con voz ronca, \u00abno creo lo que ha escrito de Gernika. Todo el tiempo que estuvo con nuestras fuerzas estaba borracho\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los reporteros no le dieron importancia, pero a los pocos minutos Monks recibi\u00f3 una llamada de Londre<\/strong>s. Era el director del <em>Daily Express<\/em>, Lord Beaverbrook: \u00abQueipo de Llano dice que los rojos dinamitaron Gernika en su retirada. <em>Por favor, verificar lo m\u00e1s pronto posible. Por favor, \u00a1verificar!<\/em> Aquello sent\u00f3 como una bomba: Nos trataron de desacreditar como mentirosos\u00bb, escribi\u00f3 Monks.<\/p>\n<p>Y los tres reporteros, <strong>George Steer, Mathieu Corman y Noel Monks volvieron a Gernika al amanecer<\/strong>. La villa estaba gris y nublada y los focos de fuego humeante a\u00fan ard\u00edan. Tardar\u00edan tres d\u00edas en ser sofocados. Monks hab\u00eda sido reportero en la Guerra de Abisinia, pero lo que vio aquella ma\u00f1ana sombr\u00eda le impact\u00f3 para el resto de su vida. <strong>Cad\u00e1veres mutilados y desgarrados<\/strong>, algunos quemados, otros acribillados por las balas, Gernika estaba impregnada de un terrible olor a carne calcinada. \u00abUn espect\u00e1culo que me acos\u00f3 durante semanas \u2013escribir\u00eda posteriormente\u2013 fue el de los cuerpos carbonizados de cincuenta mujeres y ni\u00f1os amontonados en lo que hab\u00eda sido el s\u00f3tano de una casa\u00bb.<\/p>\n<p>Tal como se\u00f1al\u00f3<strong> el gudari Juan Sistiaga<\/strong>, aquella ma\u00f1ana, l<strong>o m\u00e1s duro para la gente era no saber si sus familiares estaban vivos o muertos,<\/strong> y vagaban en silencio, busc\u00e1ndolos entre las ruinas de lo que hab\u00edan sido sus hogares, mientras trataban de digerir la angustia y el temor de encontrarlos muertos. Muchos nunca los encontrar\u00edan, ni tan siquiera sus cuerpos. Algunos, como Federico Iraeta, no pudieron dormir. \u00abBusqu\u00e9 entre los cad\u00e1veres que estaban fuera de la villa y que todav\u00eda no hab\u00edan sido retirados. Hab\u00eda muchos. Algunos estaban tumbados boca arriba, con los ojos abiertos; les di la vuelta para que no se vieran tan horribles. Ni mi esposa ni mi hijo estaban entre ellos. Entonces empec\u00e9 a mirar por todos los refugios donde a\u00fan se o\u00eda a la gente y se sab\u00eda que segu\u00edan vivos. Fui al refugio de Andra Mari y comenc\u00e9 a buscar entre los escombros. Entonces vi algo que se mov\u00eda. Eran unas piernas humanas. Parec\u00edan las piernas de una ni\u00f1a. El resto del cuerpo hab\u00eda quedado atrapado bajo enormes montones de piedra y ladrillo. Era imposible hacer nada. Cuando me di cuenta de todo esto, me di la vuelta y ech\u00e9 a correr. No pod\u00eda seguir la b\u00fasqueda. No pod\u00eda soportarlo m\u00e1s\u00bb. Cuando <strong>Carmen Zabaljauregi pasaba por delante de lo que hab\u00eda sido el restaurante <em>Iru\u00f1a<\/em>, se detuvo<\/strong>. En medio del silencio que reinaba en Gernika,<strong> \u00abpudimos o\u00edr unos gemidos que proced\u00edan de un edificio en ruinas. Todav\u00eda hab\u00eda gente viva all\u00ed<\/strong>. Aquello era horrible, peor a\u00fan que el propio bombardeo\u00bb. Francisca Arriaga tambi\u00e9n recordaba que \u00abo\u00eda los gritos que proven\u00edan de los refugios. Todav\u00eda hab\u00eda algunas personas con vida, bajo los escombros. Hab\u00eda monta\u00f1as de material sobre ellos. Habr\u00eda sido imposible sacarlos. Preferir\u00eda morir que vivir ese horror una vez m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los gudaris, tratando de rescatar a las personas que hab\u00edan sido enterradas con vida <\/strong>y recuperando los cuerpos o los fragmentos de cuerpos de las que hab\u00edan muerto, estaban rodeados de los familiares de estas personas que los apremiaban, gimiendo, llorando, rogando. Habiendo trabajado toda la noche, ten\u00edan los nervios destrozados y a algunos se les hab\u00edan desgarrado las u\u00f1as o quemado las palmas de las manos; y Monks los vio llorar de impotencia. Uno de ellos era Sabin Apraiz. \u00abFui al refugio de la calle Andra Mari que se encontraba totalmente cubierto por los escombros. El fuego ard\u00eda muy cerca, pero la gente se esforzaba desesperadamente por sacar a los que estaban atrapados. Me un\u00ed a los que trabajaban, pero era desesperante. O\u00edamos a la gente bajo los escombros, los cuales nos llamaban y gem\u00edan, y trabaj\u00e1bamos todo lo que pod\u00edamos. Pero hab\u00eda demasiados restos sobre ellos y el fuego se aproximaba. Al final tuvimos que abandonarlos\u00bb. Murieron cocidos bajo las ruinas, en una total oscuridad. Hab\u00edan transcurrido m\u00e1s de doce horas desde que el \u00faltimo avi\u00f3n abandon\u00f3 Gernika.<\/p>\n<h2>Peor que el infierno de Dante<\/h2>\n<p><strong>Frente al humeante hospital del Asilo Calzada<\/strong> se hab\u00edan alineado <strong>los cuerpos de 42 gudaris y diez enfermeras<\/strong>. \u00abNo tuvieron oportunidad alguna\u00bb, escribi\u00f3 Monks. Andresa Idoiaga buscaba a su hermano. Fue al hospital pero no estaba all\u00ed. Busc\u00f3 \u00abentre los cad\u00e1veres esparcidos por toda la villa\u00bb, pero muchos de ellos hab\u00edan sido recogidos y <strong>trasladados al cementerio<\/strong>. Andresa Zumeta vio las \u00abfilas de cuerpos alineados all\u00ed. Algunos eran f\u00e1ciles de identificar, pero otros no. Recuerdo a una mujer alta de Arra-tzu a quien hab\u00eda conocido muy bien. Al principio pens\u00e9 que llevaba guantes. Pero el color p\u00farpura se deb\u00eda a que hab\u00eda muerto por asfixia\u00bb. M\u00e1s tarde esa ma\u00f1ana alguien le dijo a la suegra de Idoiaga que hab\u00edan visto a su yerno entre los muertos. \u00abEntonces, ella sola, fue a su casa, tom\u00f3 un carro y fue al cementerio. Lo trajo a nuestro peque\u00f1o pueblo y lo enterramos all\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Por efecto de las explosiones, gran parte de la metralla, cascotes y restos humanos hab\u00edan sido expulsados con fuerza hacia arriba, por lo que partes de estos cuerpos colgaban de los \u00e1rboles u otras zonas altas de las estrechas calles del centro urbano y de las ramas de los \u00e1rboles; otros fragmentos se hab\u00edan adherido a las paredes o simplemente yac\u00edan esparcidos por el suelo. El padre Pedro Mentxaka recordaba que \u00ablas tejas, los restos de vigas humeantes mezclados con miembros de cuerpos destrozados (2.000 personas) formaban un cuadro que superaba el infierno de Dante\u00bb. Se orden\u00f3 recoger los restos humanos, con cestos, y quemarlos en la plaza de San Juan Ibarra, que ofrec\u00eda un aspecto macabro.<\/p>\n<p><strong>Los caminos estuvieron durante todo el d\u00eda ocupados por largas colas de refugiados<\/strong> que llevaban consigo las pocas pertenencias que hab\u00edan podido salvar de las llamas. <strong>Iban en direcci\u00f3n a Bilbao<\/strong>, algunos de ellos con la esperanza de reencontrarse all\u00ed con sus seres queridos. Muchos de ellos ser\u00edan ametrallados por los aviones de caza durante el camino. Felisa Urgane era una de estas personas. Ten\u00eda cuatro hijas. Cuando abandonaba Gernika con tres de sus hijas se oyeron algunos disparos \u00aby un gudari se ofreci\u00f3 a ayudarme llevando a mi hija menor al otro lado de la calle. Mientras cruzaban, fueron ametrallados y ella recibi\u00f3 un balazo en la pierna. Sangraba profusamente. La tom\u00e9 en mis brazos y trat\u00e9 de consolarla hasta que trajeron una camilla. Se la llevaron y procur\u00e9 seguirlos, pero las calles estaban llenas de obst\u00e1culos. No pod\u00eda mantener el ritmo y en la confusi\u00f3n perd\u00ed a una de las chicas. Estaba fuera de m\u00ed. Quer\u00eda seguir con mi hija herida, pero tambi\u00e9n quer\u00eda encontrar a la que se hab\u00eda perdido. La busqu\u00e9 desesperadamente pero no pude dar con ella. Al fin tom\u00e9 el camino de Lumo, tratando de encontrar a la que hab\u00eda sido herida. Vi la camilla y corr\u00ed hacia los gudaris pero ellos cubrieron el rostro de mi hija. No me dejaron verla. As\u00ed tom\u00e9 el camino de Bilbao con la \u00fanica hija que a\u00fan estaba conmigo. Me sent\u00eda totalmente confusa. Dos meses m\u00e1s tarde la encontramos. Mi otra hija hab\u00eda muerto, identificamos su foto en una oficina en Bilbao\u00bb.<\/p>\n<p>Al mediod\u00eda,<strong> Monks volvi\u00f3 a Bilbao y escribi\u00f3 su art\u00edculo<\/strong>. Conoc\u00eda Gernika. Hab\u00eda estado all\u00ed un d\u00eda antes del bombardeo comiendo con unos amigos. Uno de ellos estaba preocupado porque alguien le hab\u00eda dicho que el Papa excomulgar\u00eda a los vascos que no se hab\u00edan posicionado con Franco. Pero \u2013escribi\u00f3 Monks\u2013 su ansiedad hab\u00eda cesado \u00abcuando lo vi al d\u00eda siguiente. Estaba tendido a pocos metros de lo que hab\u00eda sido su casa, como una masa irreconocible, enmara\u00f1ada, de carne humana. Una mano se aferraba a lo que parec\u00eda ser un mont\u00f3n de harapos. Su esposa hab\u00eda estado dentro de esos trapos cuando las bombas comenzaron a caer. Y pedazos de ella estaban esparcidos sobre los adoquines\u00bb.<\/p>\n<p>Tal como i<strong>nform\u00f3 Monks para <em>Paris Soir<\/em> y el <em>Daily Express<\/em><\/strong>, \u00abacabo de volver de Gernika. <strong>Puedo jurar que los aviadores alemanes al servicio de Franco bombardearon Gernika<\/strong>. Vi cuerpos en los campos, alcanzados por balas de ametralladoras. Vi 600 cad\u00e1veres. Enfermeras, ni\u00f1os, labriegos, ancianas, ni\u00f1as, ancianos, beb\u00e9s. Todos muertos, destrozados y mutilados\u00bb. Y exigi\u00f3 a Lord Beaverbrook que su art\u00edculo fuera publicado con una reproducci\u00f3n del telegrama en el cual figuraba la negaci\u00f3n de Franco y que se reprodujera su firma aut\u00f3grafa, de pu\u00f1o y letra, para que el mundo supiera que dec\u00eda la verdad porque, simplemente, hab\u00eda descrito lo que hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>Pero, a pesar de todo, <strong>hay quien sigue repitiendo hoy la misma vieja mentira de entonces, que en Gernika murieron menos de 1.654 personas<\/strong>. Y cada vez que lo hacen, Queipo de Llano se r\u00ede desde su tumba.<\/p>\n<p>Deia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEsa noche me sent\u00e9 fuera y pod\u00eda ver toda la villa de Gernika y los fuegos que cada vez eran m\u00e1s grandes. Mi padre estaba sentado en la campa que hab\u00eda sobre la casa, observando el fuego. Me sent\u00e9 a su lado. Vimos las llamas crecer constantemente, ascendiendo hacia el cielo. 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