{"id":46486,"date":"2020-04-26T16:41:21","date_gmt":"2020-04-26T15:41:21","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=46486"},"modified":"2020-04-26T16:41:21","modified_gmt":"2020-04-26T15:41:21","slug":"territorio-y-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/territorio-y-ciudad\/","title":{"rendered":"Territorio y ciudad"},"content":{"rendered":"<p>La poblaci\u00f3n del planeta pas\u00f3 de 3.000 millones de personas en 1960, a 6.000 millones en 2000 y alcanz\u00f3 los 7.000 millones en 2011. A este ritmo, podr\u00eda situarse en 9.000 millones antes de 2040. Este crecimiento acompa\u00f1ado del desplazamiento hacia las grandes ciudades -especialmente en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo- o de olas migratorias hacia pa\u00edses m\u00e1s desarrollados. Actualmente, m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n mundial ya se considera urbana.<\/p>\n<p>En los mismos periodos, Catalu\u00f1a, ha pasado de 4 millones (1960) a 6,2 millones (2000) y a 7,5 millones en 2011, manteniendo una relaci\u00f3n pr\u00e1cticamente estable en torno al uno por mil de la poblaci\u00f3n mundial. Si se mantienen las condiciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas actuales, en 2040 Catalu\u00f1a podr\u00eda tener una poblaci\u00f3n de 9\/10 millones de habitantes y la mayor parte de este crecimiento ser\u00eda fruto de corrientes migratorias. Ahora, con la crisis de Covid-19 cualquier previsi\u00f3n de estas puede parecer menos cre\u00edble que otras veces, pero siempre es mejor trabajar en la perspectiva de escenarios m\u00e1s desfavorables. Y visto desde el punto de vista de la ocupaci\u00f3n del territorio, que es lo que ahora nos ocupa, tiene toda la l\u00f3gica asociar el crecimiento demogr\u00e1fico a una situaci\u00f3n desfavorable. No tanto porque no sea posible convertirlo en positivo, sino porque nuestra actuaci\u00f3n hasta ahora nos ense\u00f1a que el crecimiento demogr\u00e1fico y el desarrollo econ\u00f3mico constante los estamos haciendo con base en una mayor ocupaci\u00f3n del territorio por actividades humanas (residenciales, productivas , ocio,&#8230;), sin tener en cuenta las consecuencias negativas para la naturaleza y, por extensi\u00f3n, sobre todos y cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de muchos otros factores que, tarde o temprano, acabaremos sabiendo y que quiz\u00e1s nos har\u00e1n ver las cosas de forma muy diferente a como nos lo quieran hacer ver los que tienen el patrimonio de manipular la informaci\u00f3n, tambi\u00e9n parece evidente la relaci\u00f3n entre la destrucci\u00f3n de la naturaleza y las pandemias. El crecimiento demogr\u00e1fico de la especie humana y la creciente incorporaci\u00f3n de personas al consumo desaforado que hemos implantado, fundamentalmente desde occidente, pone en riesgo el equilibrio con los sistemas naturales y ya son muchos los expertos que relacionan la p\u00e9rdida de este equilibrio con la aparici\u00f3n de pandemias.<\/p>\n<p>La Tierra, nuestro planeta, no es m\u00e1s que una gran nave espacial que viaja por el universo, que tiene un espacio limitado y que es imprescindible mantener las condiciones que hacen posible nuestra vida. Es evidente que nuestra salud comienza por las condiciones de vida que nos ofrece nuestra vivienda, pero hasta ahora no hemos empezado a ver, como especie, la necesidad de preservar las condiciones de vida de nuestra casa grande colectiva: El planeta. Quiz\u00e1s ahora, finalmente, tendremos la oportunidad de actuar como verdaderos \u00abhomo sapiens\u00bb.<\/p>\n<p>La prueba para saber si realmente llegamos a este estadio evolutivo, ser\u00e1 nuestra capacidad de cambiar r\u00e1pidamente el modelo de ocupaci\u00f3n del territorio, su preservaci\u00f3n, el aprovechamiento de los recursos naturales y, consecuentemente, el cambio de paradigma social, cultural, pol\u00edtico, econ\u00f3mico,&#8230; Si es as\u00ed, podr\u00edamos decir \u00abbienvenido sea Covid-19\u00bb. Quiz\u00e1s s\u00f3lo as\u00ed tendr\u00edan sentido los miles de muertos que nuestra estupidez como especie ha provocado.<\/p>\n<p>Tengo la sensaci\u00f3n de que, por primera vez, habremos entendido de verdad aquella m\u00e1xima, famosa desde la cumbre de R\u00edo (1992), de \u00abpensar globalmente y actuar localmente\u00bb y quiz\u00e1s sabremos empezar a aplicarla.<\/p>\n<p>El cambio de paradigma debe comenzar identificando los sujetos pol\u00edticos sobre los que debe girar nuestro pensamiento global y nuestras actuaciones locales. Si hasta ahora -al menos en teor\u00eda- las personas han sido el centro de todas las pol\u00edticas, a partir de ahora, y al menos al mismo nivel, debe estar la Tierra, el planeta y todos los componentes que hacen posible la vida de todas las especies y de todos los sistemas naturales, empezando por la preservaci\u00f3n -y recuperaci\u00f3n en muchos casos- de la biodiversidad. La gobernanza mundial se convierte en un objetivo de primer orden .<\/p>\n<p>El segundo gran cambio debe producirse en el \u00e1mbito local, definido por el territorio ocupado, hist\u00f3ricamente, por una sociedad cohesionada con un proyecto de futuro basado en la libertad, la igualdad, la sostenibilidad ambiental y econ\u00f3mica, la equidad y la solidaridad. Las consecuencias pol\u00edticas y econ\u00f3micas de este cambio son muchas y los cambios que implican merecen un tratamiento que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las posibilidades de un simple art\u00edculo como \u00e9ste. Hoy, este \u00e1mbito local est\u00e1 definido por una gran metr\u00f3poli y su hinterland. Hasta la llegada del confinamiento, la ciudad era s\u00edmbolo indiscutible del progreso humano y el poder de las ciudades parec\u00eda el relevo a los decr\u00e9pitos estados-naci\u00f3n. Sin caer en el oportunismo de encontrar todos los defectos y problemas que parece que hemos descubierto de repente, necesitamos debatir sobre si el mejor camino es potenciar el crecimiento continuo (en el territorio) y permanente (en el tiempo) de las ciudades o, al contrario, este camino nos lleva directos al colapso.<\/p>\n<p>S\u00f3lo quiero apuntar algunos elementos para esta reflexi\u00f3n. Las ciudades -y sus \u00e1reas metropolitanas- han sido, hasta ahora, los sitios de concentraci\u00f3n residencial, de puestos de trabajo y de todo tipo de servicios, que mejor han facilitado la vida de sus habitantes y el desarrollo econ\u00f3mico y cultural. En muchos aspectos, la vida en ciudad ha sido m\u00e1s f\u00e1cil -con m\u00e1s ventajas y comodidades- que en el resto del territorio \u00abperif\u00e9rico\u00bb que, adem\u00e1s, depend\u00eda en muchos aspectos de la misma. Hasta que esta dependencia no se ha ido reduciendo, el beneficio econ\u00f3mico que representaba vivir lejos del centro de la gran ciudad, quedaba reducido en buena parte por el coste y tiempo de los desplazamiento. La competencia por el uso y ocupaci\u00f3n del centro, ha ido expulsando una parte significativa de sus habitantes tradicionales hacia los extremos de la metr\u00f3poli complicando -y encareciendo- la construcci\u00f3n de la ciudad, que cada vez ocupa m\u00e1s territorio. S\u00f3lo un dato: en Catalu\u00f1a, en los \u00faltimos setenta a\u00f1os, los humanos hemos ocupado casi el doble de territorio que en toda la historia anterior.<\/p>\n<p>Es evidente que no podemos seguir as\u00ed. Por suerte, tambi\u00e9n contamos con una red de ciudades peque\u00f1as y medianas que act\u00faan de n\u00f3dulos complementarios en muchos aspectos y, al mismo tiempo, de centros de servicios para sus territorios de influencia. Este papel lo pueden hacer a\u00fan mejor si optamos por otro modelo territorial, que limite dr\u00e1sticamente la extensi\u00f3n de la gran Barcelona -que algunos todav\u00eda sue\u00f1an-, un modelo pensado para interconectar -con infraestructuras diversas- todos estos n\u00f3dulos y, sobre todo, que d\u00e9 el mismo valor, si no m\u00e1s, a los espacios naturales y las reservas de la biosfera, dejando de tratarlos s\u00f3lo como reservas de espacio para futuros crecimientos urbanos.<\/p>\n<p>Si crece la poblaci\u00f3n, la ciudad tambi\u00e9n debe crecer, pero debe hacerlo con un tipo de urbanismo muy diferente, que libere espacio para el uso colectivo a la vez que los edificios ganan altura, son concebidos como organismos autosuficientes energ\u00e9ticamente y equipados tecnol\u00f3gicamente para ofrecer las mejores condiciones para vivir, trabajar, por ocio, por las relaciones de vecindad,&#8230; En otra escala, tambi\u00e9n deber\u00e1n hacerlo las ciudades de esta red territorial y, aunque en una escala muy diferente, y quiz\u00e1s con tipolog\u00edas m\u00e1s tradicionales, lo podr\u00e1n hacer nuestros pueblos y aldeas. Las nuevas formas de comunicaci\u00f3n y de trabajo, la aparici\u00f3n de muchos servicios que cubrir\u00e1n las nuevas necesidades derivadas del mayor tiempo disponible, la libertad de horarios y los cambios en el concepto y distribuci\u00f3n temporal de las vacaciones que todo esto representa, facilitar\u00e1n la vida en medios rurales. \u00bfEs un sue\u00f1o? No, es un objetivo de este nuevo paradigma que debemos construir. Pero sobre todo, es una necesidad para asegurar nuestra supervivencia en el planeta Tierra y para progresar como personas y como especie.<\/p>\n<p>Nunca como ahora este dualismo local\/global ha sido tan necesario y Catalu\u00f1a puede convertirse en el marco territorial, social, cultural y econ\u00f3mico ideal para ser la vanguardia de la construcci\u00f3n del nuevo paradigma. No s\u00e9 si ser\u00e1 la \u00faltima gran oportunidad para construir una realidad y un imaginario colectivo que nos preserve como sujeto pol\u00edtico, cultural, econ\u00f3mico o social diferenciado, pero es evidente que si ahora ya lo vemos as\u00ed, tenemos la obligaci\u00f3n hist\u00f3rica de llevarlo hasta el final. Tenemos que pasar de la reflexi\u00f3n a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cambio, sin embargo, comienza en cada uno de nosotros. Debemos ver el suelo como un bien com\u00fan y tenemos que construir unas instituciones radicalmente democr\u00e1ticas que aseguren la eficiencia en la gesti\u00f3n de los bienes comunes y, sobre todo, preserven el equilibrio entre el medio natural y el uso del suelo para las actividades humanas. Acceder a la propiedad de una parte de este bien com\u00fan -como lo es el suelo- debe ser posible, pero con normas transparentes y medidas fiscales que aseguren una aportaci\u00f3n justa de quien quiere disfrutar del lujo que representa disponer de m\u00e1s espacio privado.<\/p>\n<p>EL M\u00d3N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poblaci\u00f3n del planeta pas\u00f3 de 3.000 millones de personas en 1960, a 6.000 millones en 2000 y alcanz\u00f3 los 7.000 millones en 2011. A este ritmo, podr\u00eda situarse en 9.000 millones antes de 2040. 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