{"id":46395,"date":"2020-04-14T19:38:27","date_gmt":"2020-04-14T18:38:27","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=46395"},"modified":"2020-04-14T19:38:27","modified_gmt":"2020-04-14T18:38:27","slug":"historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/","title":{"rendered":"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades"},"content":{"rendered":"<p>Desde que nuestra especie dio sus primeros pasos en este mundo, y hasta la actualidad, el ser humano ha debido librar una batalla constante contra una serie de organismos microsc\u00f3picos que se empe\u00f1an en amenazar nuestras vidas. Son los microbios pat\u00f3genos, principalmente virus, bacterias, protozoos y hongos, que colonizan nuestros cuerpos y alteran nuestra salud hasta producir ese estado que conocemos como enfermedad. Y a veces nos matan. Acudimos a la <em>Historia vasca de la humanidad,\u00a0<\/em>de I\u00f1aki Ega\u00f1a, para desentra\u00f1ar detalles curiosos y trascendentales sobre la evoluci\u00f3n de las epidemias -m\u00e1s sonoras y m\u00e1s silenciosas- y el modo en que las hemos combatido y afrontado a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>La paleopatolog\u00eda estudia las enfermedades de nuestros ancestros a trav\u00e9s de sus restos \u00f3seos. El estudio es obviamente reducido, pero ha dado un excelente resultado para definir los males que aquejaban a las comunidades prehist\u00f3ricas, en especial los visibles en los f\u00f3siles: traumatismos y variaciones dentarias. Tambi\u00e9n otras dolencias hereditarias.<\/p>\n<p>Se han descubierto rasgos de malformaciones, bacterias y virus en f\u00f3siles de m\u00e1s de 300 millones de a\u00f1os, as\u00ed como tumores en dinosaurios y mam\u00edferos de hace 60 millones de a\u00f1os. As\u00ed pues, las enfermedades, como la muerte, est\u00e1n asociadas a la vida, son el eje central de la selecci\u00f3n natural y, por extensi\u00f3n, de la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La artrosis ha sido calificada popularmente como \u201cla enfermedad m\u00e1s antigua del mundo\u201d y su incidencia ha sido encontrada no solo en homininos sino tambi\u00e9n en otros animales no mam\u00edferos, como los reptiles. Junto a la artrosis, los traumatismos en el cerebro y en las extremidades son las huellas m\u00e1s notables de los per\u00edodos lejanos. Incluso huellas de traumatismos han sido halladas en restos de australopitecos.<\/p>\n<p>Estas huellas nos han permitido, asimismo, tanto en el f\u00f3sil sapiens como en el neandertal, encontrar la solidaridad para curar a los heridos. Desde tiempos lejanos, los traumatizados han recibido curas externas, desde chamanes o especialistas que en la actualidad llamar\u00edamos m\u00e9dicos. Al parecer y en la mayor\u00eda de las culturas, con un marcado acento m\u00e1gico.<\/p>\n<p>Hay un hecho que se cita en contadas ocasiones, pero que, en el caso vasco, por la orograf\u00eda de su terreno, ha tenido una influencia capital en la enfermedad: el calzado. Las innovaciones del siglo XIX, y en especial del XX, provocaron un descenso vertiginoso en neumon\u00edas y otro tipo de patolog\u00edas relacionadas con la humedad que arrastraban las extremidades inferiores. Los avances tecnol\u00f3gicos, aunque sencillos como en este caso, el paso de las abarcas a los zapatos, han servido para mejorar la calidad de vida, en la misma medida quiz\u00e1s que los antibi\u00f3ticos.<\/p>\n<p>La higiene en los partos fue otro de los secretos para alargar la esperanza de vida, a trav\u00e9s del descenso de las muertes de los neonatos. Los antrop\u00f3logos calculan que pr\u00e1cticamente hasta el siglo XX, la cifra de reci\u00e9n nacidos que no llegaba al primer a\u00f1o de vida era del 30 %. Y que la mortalidad de la madre durante el parto rondaba el 2 %. Gripe, pulmon\u00eda, meningitis, viruela y tuberculosis fueron las enfermedades m\u00e1s comunes que provocaban el fallecimiento de los neonatos.<\/p>\n<p>La higiene en otros aspectos de la vida cotidiana tambi\u00e9n result\u00f3 crucial para superar numerosas enfermedades o evitar su transmisi\u00f3n. Uno de los efectos colaterales de la sedentarizaci\u00f3n fue el de la concentraci\u00f3n de los desechos humanos y animales, en particular de sus excrementos. Los detritos, por lo general, eran lanzados a los r\u00edos. A finales del siglo XIX y principios del XX comenz\u00f3 a extenderse el alcantarillado en la urbanizaci\u00f3n de las ciudades. La falta de aseo personal y la concentraci\u00f3n humana fue tambi\u00e9n la causa del incremento de roedores, chinches, pulgas y piojos que tambi\u00e9n hac\u00edan de transmisores de enfermedades.<\/p>\n<p>Desde tiempos lejanos, el conocimiento de ung\u00fcentos, plantas y ra\u00edces medicinales ha sido la clave en la trasmisi\u00f3n oral de las comunidades para el tratamiento de las enfermedades que afectaban a los colectivos humanos. Hoy, los expertos hablan de la existencia de una farmacopea primitiva que inclu\u00eda, sobre todo, elementos narc\u00f3ticos y alucin\u00f3genos, en una forma de tratar la enfermedad desde aspectos ps\u00edquicos antes que f\u00edsicos, seg\u00fan opini\u00f3n de lo paleopat\u00f3logos.<\/p>\n<h2>Las enfermedades de origen animal<\/h2>\n<p>Hoy tambi\u00e9n sabemos que, durante la mayor parte de la historia de la humanidad, los sapiens tuvieron las mismas o muy parecidas enfermedades infecciosas que los simios. Pero tambi\u00e9n que la mayor\u00eda de las enfermedades y pandemias sufridas por la humanidad proceden de los animales, de su domesticaci\u00f3n. Antes de este hecho, sin embargo, los homininos sufr\u00edan probablemente otro tipo de epidemias, hoy desconocidas. La agricultura y la doma de diversos animales silvestres sirvieron para que las comunidades humanas aumentaran extraordinariamente, pero su coste tambi\u00e9n fue equivalente a las ventajas que produjeron, en forma de nuevas enfermedades y epidemias que, en ocasiones, llegaron a extinguir grupos asentados durante siglos.<\/p>\n<p>La lista de enfermedades causadas por la domesticaci\u00f3n es muy extensa. Los humanos compartimos 26 enfermedades con las gallinas, 32 con ratas y ratones, 35 con caballos, 40 con bovinos, 42 con cerdos, 46 con corderos y cabras y 65 con nuestro m\u00e1s antiguo compa\u00f1ero animal, el perro. Hay otra serie de enfermedades de no transmisi\u00f3n, pero unidas estrechamente a la sedentarizaci\u00f3n, como es el caso de la anemia ferrop\u00e9nica, cuando el organismo tiene falta de hierro por el consumo casi exclusivo en la dieta de cereales.<\/p>\n<p>Entre las enfermedades que causaron estragos entre los marinos vascos y europeos de la Edad Media estuvo el escorbuto, originada por la falta de vitamina C. Algunos datos relativos a las listas de quienes efectuaban viajes largos desvelan que en los trayectos pod\u00edan fallecer por esta dolencia hasta la mitad de la tripulaci\u00f3n. A principios del siglo XIX, un cirujano escoc\u00e9s descubri\u00f3 que con la ingesti\u00f3n de c\u00edtricos la enfermedad no llegaba siquiera a producirse.<\/p>\n<p>En la actualidad, y a pesar de la extensi\u00f3n de la higiene, de la vacunaci\u00f3n y de los antibi\u00f3ticos, la proliferaci\u00f3n de mascotas, en especial perros y gatos, mantiene un n\u00famero alto de enfermedades transmitidas por estas especies domesticadas. Entre ellas la ti\u00f1a, la toxocariasis y la toxoplasmosis. La salmonelosis se contrae directamente de anfibios y reptiles, as\u00ed como de alimentos contaminados por las heces de esas especies.<\/p>\n<p>Aquellas enfermedades que surgieron hace diez mil a\u00f1os se mantienen en la actualidad, sumadas a las tropicales que transmiten, en general, los mosquitos, y que ya estaban presentes centenares de miles de a\u00f1os antes de la domesticaci\u00f3n. Las organizaciones mundiales de salud analizan por su grado de mortalidad un total de 25 enfermedades causadas por transmisi\u00f3n de bacterias de los animales a los hombres, de las que 17 destacan por su expansi\u00f3n, consideradas pandemias en alguna fase de la historia. De esas 17, ocho son de zona templada y nueve de los tr\u00f3picos. Tambi\u00e9n afirman que ocho enfermedades de origen animal, con gran carga de mortalidad en siglos anteriores, est\u00e1n hoy pr\u00e1cticamente erradicadas, entre ellas la rubeola, el tifus y la difteria. Estos mismos expertos afirman que la fase primera de la transmisi\u00f3n, de un animal a un humano, es dif\u00edcil de comprender. En la quinta y \u00faltima fase de la transmisi\u00f3n el organismo ataca \u00fanicamente al ser humano, como es el caso de la viruela, el sarampi\u00f3n o la s\u00edfilis.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-46396\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg\" alt=\"\" width=\"536\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg 536w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA-300x253.jpg 300w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA-498x420.jpg 498w\" sizes=\"auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/p>\n<h2>El sida, la rabia, la s\u00edfilis y el \u00e9bola<\/h2>\n<p>Hay casos aislados y recientes, como el S\u00edndrome de Inmunodeficiencia Humana (VIH-1 y VIH-2), conocido popularmente como sida, que provienen de animales salvajes, en este caso del chimpanc\u00e9 (VIH-1) que lo sufre en algunas zonas hasta en un 35 %. El VIH-2 que afecta a los humanos procede en cambio de otro simio, el magabey. Pero el S\u00edndrome de Inmunodeficiencia Simia (VIS) no es tan mort\u00edfero en los chimpanc\u00e9s como en los humanos. Se han encontrado cepas que infectan tambi\u00e9n a los gorilas y a otras 43 especies de primates africanos.<\/p>\n<p>El contagio entre los primates se produce exactamente igual que en los humanos. De manera horizontal, a trav\u00e9s de las relaciones sexuales, y vertical, de madre a hijo, en el canal de parto y en el acto de amamantamiento. \u00danicamente hay monos con VIS en \u00c1frica, lo que sugiere la transmisi\u00f3n de un antepasado com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo se produjo el contagio? Los primeros enfermos fueron detectados en EEUU en 1981 y sus s\u00edntomas que provocaban la muerte dieron lugar a todo tipo de teor\u00edas conspirativas. Hoy sabemos que la enfermedad se transmiti\u00f3 de los simios a los humanos alrededor de 1930, cuando la sangre de los monos contamin\u00f3 a los humanos a trav\u00e9s de heridas y cortes producidos en cacer\u00edas. Pero durante 50 a\u00f1os, el VIH estuvo reducido a \u00c1frica.<\/p>\n<p>Ser\u00eda, por tanto, una enfermedad contra\u00edda por animales silvestres, no domesticados. Al igual que la rabia, un virus que ataca al sistema nervioso humano y que provoca una mortalidad cercana al 100 %. Desde que se tienen registros de la enfermedad, \u00fanicamente han sobrevivido en el planeta siete personas afectadas por la rabia. Los perros son los trasmisores urbanos de esta enfermedad, mientras que los m\u00e1s habituales entre los silvestres son los murci\u00e9lagos.<\/p>\n<p>La rabia est\u00e1 extendida por todos los continentes, excepto la Ant\u00e1rtida, pero el 95 % de las muertes que produce tienen lugar en Asia y \u00c1frica. De esas muertes, decenas de miles cada a\u00f1o, el 45 % son ni\u00f1os. Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), cada a\u00f1o se administran unos 15 millones de vacunas tras mordeduras generalmente de perros infectados, lo que evita una gran mortandad. En Euskal Herria, la rabia fue tratada por los llamados saludadores, que chupaban el veneno de la v\u00edctima para expulsarlo.<\/p>\n<p>Las treponematosis, ven\u00e9reas o no, tambi\u00e9n parecen provenir de contagios con simios. La m\u00e1s conocida de estas enfermedades es la s\u00edfilis, cuya transmisi\u00f3n de Europa a Am\u00e9rica en el siglo XVI, a cuenta de la conquista, caus\u00f3 estragos entre la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona. Los ind\u00edgenas americanos estaban contaminados de la cepa no ven\u00e9rea hasta que la llegada de los colonos europeos les transmiti\u00f3 la ven\u00e9rea.<\/p>\n<p>La s\u00edfilis fue una enfermedad estigmatizada que en el Mediterr\u00e1neo fue conocida como \u201cmal espa\u00f1ol\u201d. Los turcos la llamaron \u201cmal cristiano\u201d, aunque durante la historia se ha conocido tambi\u00e9n con el nombre de \u201cmal de bubas\u201d y \u201cavariosis\u201d. Seg\u00fan la OMS, 3,5 millones de personas se contagian anualmente de esta enfermedad de transmisi\u00f3n sexual. Esa misma organizaci\u00f3n a\u00f1ade que anualmente 250 millones de personas padecen enfermedades de transmisi\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>La s\u00edfilis, junto a la peste y la viruela, fue una enfermedad que provoc\u00f3 la mayor mortalidad en la Europa medieval. Una dolencia que la Iglesia cat\u00f3lica defini\u00f3 como \u201ccastigo divino\u201d y afect\u00f3 en el siglo XV al 15 % de la poblaci\u00f3n europea. Se han encontrado restos prehist\u00f3ricos de la enfermedad en la antigua China y la misma fue descrita por pasajes de la Biblia cristiana.<\/p>\n<p>El virus del \u00c9bola, que toma el nombre de un r\u00edo de Congo, provoca una fiebre hemorr\u00e1gica que puede llevar habitualmente a la muerte. Fue detectado por vez primera en 1976. Las \u00faltimas tesis apuntan a que los murci\u00e9lagos, como en el caso de la rabia, son los hu\u00e9spedes transmisores del virus. En 2019, el \u00c9bola estaba fuera de control en Congo y hab\u00eda provocado ya la muerte de m\u00e1s de un millar de personas.<\/p>\n<h2>La tuberculosis y la lepra<\/h2>\n<p>En cuanto a los efectos de la domesticaci\u00f3n en la transmisi\u00f3n de enfermedades de los animales de granja a los humanos, los paradigmas son la tuberculosis y la lepra, ambas procedentes del ganado bovino o de los cerdos. Los restos de tuberculosis en un humano fueron detectados en un cad\u00e1ver exhumado en la actual Heidelberg (Alemania) de hace 7.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sobre la presencia de tuberculosis en Am\u00e9rica antes de la llegada de los primeros colonos europeos, ha habido un debate permanente en el que la opini\u00f3n mayoritaria apuntaba al hecho de que fueron los colonos los que trasmitieron la enfermedad, provocando una gran mortandad. Sin embargo, recientemente la Universidad de Arizona ha realizado un estudio en el que se\u00f1ala que hace mil a\u00f1os ya se encontraba una cepa de tuberculosis en Am\u00e9rica, trasmitida por focas. Falta por conocer su grado de virulencia con respecto a la cepa europea.<\/p>\n<p>A\u00fan en 2018, unas 25.000 personas mueren al a\u00f1o en Am\u00e9rica debido a la tuberculosis, a pesar de que la OMS se\u00f1ala que, a d\u00eda de hoy, ya no es mortal. La pasteurizaci\u00f3n de la leche termin\u00f3 en el llamado Primer Mundo con la enfermedad. Desde 1940, los casos se han reducido en un 40 %.<\/p>\n<p>Todas las culturas antiguas hacen referencia a la tisis (tuberculosis) y en lugares como la actual India se trataba a los infectados como apestados, siendo apartados de la comunidad. En Euskal Herria, ha sido una de las enfermedades que m\u00e1s mortandad ha causado hist\u00f3ricamente. Despu\u00e9s de la Guerra Civil (1936-1937), tuvo un repunte extraordinario, provocando en Bizkaia uno de cada tres fallecimientos. Se abrieron sanatorios y su sola menci\u00f3n provocaba terror. M\u00e1s de tres centenares de presos pol\u00edticos de la c\u00e1rcel de Ezkaba murieron de tuberculosis. En 2019 se dieron algunos casos, varios de ellos entre estudiantes del campus de la UPV en Leioa.<\/p>\n<p>La Enfermedad de Hansen, conocida popularmente como lepra, surgi\u00f3 tambi\u00e9n a ra\u00edz de la domesticaci\u00f3n. Se han hallado restos de infectados hace cuatro mil a\u00f1os en la actual India y posteriores en el Egipto fara\u00f3nico. Los enfermos, leprosos, tambi\u00e9n han sido estigmatizados desde tiempos inmemoriales, bajo la creencia de que la enfermedad era sumamente contagiosa. En Donostia, por ejemplo, eran aislados en la isla de Santa Clara.<\/p>\n<p>Con el tiempo, la enfermedad fue reduci\u00e9ndose. Aun as\u00ed, en la actualidad se calcula que hay unos tres millones de infectados en el mundo, aunque las cifras de la OMS reducen el n\u00famero hasta los 200.000. Las leproser\u00edas, concebidas como guetos para los enfermos, fueron cerr\u00e1ndose, ya que el tratamiento de la enfermedad se realiza con antibi\u00f3ticos. La \u00faltima en Europa, sin embargo, a\u00fan es gestionada por una comunidad de jesuitas, en la localidad espa\u00f1ola de Fontilles, hecho criticado por la OMS, que lo considera discriminatorio y apuesta por la inclusi\u00f3n de los enfermos.<\/p>\n<p>Una de las se\u00f1as de identidad de la lepra, que despist\u00f3 a quienes investigaron sus cepas, es que tarda entre uno y veinte a\u00f1os en hacerse visible. En la actualidad, EEUU y Brasil son los pa\u00edses con mayor \u00edndice de contagio, producido en ambos casos por el consumo de carne de armadillo, el animal hu\u00e9sped de la bacteria. Aunque hist\u00f3ricamente su hu\u00e9sped fue el b\u00fafalo.<\/p>\n<p>La pasteurizaci\u00f3n de la leche que redujo dr\u00e1sticamente la expansi\u00f3n de la tuberculosis, hizo lo propio con la brucelosis, conocida tambi\u00e9n con el nombre de \u201cfiebres de malta\u201d. La brucelosis afecta a los humanos, pero tambi\u00e9n a animales silvestres y domesticados. Entre los primeros a ballenas, focas, marsopas y jabal\u00edes. Entre los segundos, a vacas, cerdos, renos, ovejas, cabras, perros y camellos. Es mortal cuando afecta gravemente al sistema nervioso central, provocando enfermedades como la meningitis o la encefalitis. Lo que, sin tratamiento, supone una mortalidad para las personas del 2 %.<\/p>\n<p>La brucelosis ha sido hist\u00f3ricamente una enfermedad radicada en Euskal Herria, con unos \u00edndices altos con relaci\u00f3n a su entorno. A veces costaba ser detectada porque su incubaci\u00f3n se puede alargar durante meses. Hoy, las personas en riesgo de contraerla son veterinarios, esquiladores y pastores.<\/p>\n<h2>La gripe<\/h2>\n<p>Tradicionalmente se ha comentado que la gripe y la difteria fueron transmitidas por los perros. Los \u00faltimos estudios parecen confirmar que la gripe, la m\u00e1s mort\u00edfera de las pandemias junto a la peste, procede de los cerdos. Aunque, en los \u00faltimos a\u00f1os ha surgido una variante, la llamada gripe aviar.<\/p>\n<p>Especialmente letal fue la llamada \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, que tuvo su m\u00e1xima expresi\u00f3n al concluir la Primera Guerra Mundial, en 1918. Las estimaciones sobre su mortandad son diversas, pero la mayor\u00eda superan los cincuenta millones de muertos y alcanzan los cien millones, seg\u00fan fuentes. Fue la mayor pandemia registrada en la historia de la humanidad. Los expertos calculan que uno de cada tres habitantes del planeta fue contagiado. En Euskal Herria su incidencia fue notoria, aunque el pa\u00eds m\u00e1s afectado fue China, donde murieron 30 millones de personas.<\/p>\n<p>La gripe de 1918 fue especialmente tr\u00e1gica porque afect\u00f3 a los colectivos supuestamente menos vulnerables, los j\u00f3venes. Al contrario que las modernas, la de Hong Kong de 1968, o las aviares del siglo XXI, que fueron mortales para las franjas de poblaci\u00f3n m\u00e1s desprotegidas, ancianos y ni\u00f1os. La pandemia afect\u00f3 tambi\u00e9n a animales domesticados, perros y gatos, que murieron tambi\u00e9n por millones.<\/p>\n<p>Hubo pandemias de la gripe en 1580, conocida como el \u201ccatarro universal\u201d. En 1957 la conocida como \u201cgripe asi\u00e1tica\u201d, la ya citada de 1968 y la \u00faltima de 2009 originada en M\u00e9xico. La nominaci\u00f3n de la OMS a esta \u00faltima como pandemia gener\u00f3 el cierre de todas las escuelas de M\u00e9xico. La alerta creada por la pandemia llev\u00f3 al Gobierno aut\u00f3nomo de Gasteiz a comprar ese mismo a\u00f1o 60 millones de mascarillas y 50 millones de pares de guantes. Espa\u00f1a compr\u00f3 37,1 millones de vacunas contra la cepa de la gripe surgida en M\u00e9xico y Francia 94 millones de dosis. Fue una pandemia, o mejor una alerta pand\u00e9mica, inducida por los lobbies farmac\u00e9uticos que provoc\u00f3 unos beneficios desorbitados de sus empresas. La mortandad mundial de ese a\u00f1o debida a la gripe fue inferior a la de los a\u00f1os precedentes y posteriores.<\/p>\n<h2>Las vacunas<\/h2>\n<p>Las vacunas fueron la causa del descenso de enfermedades. Hasta 2018, en Ipar Euskal Herria eran obligatorias contra la difteria, el t\u00e9tanos y la poliomielitis. Desde ese a\u00f1o, se a\u00f1adi\u00f3 la obligaci\u00f3n contra tosferina, hepatitis B, bacilo de Pfeiffer, neumococo, meningococo C, sarampi\u00f3n, paperas y rubeola. En Hego Euskal Herria, por el contrario, las vacunas no son obligatorias aunque el 100 % de los ni\u00f1os est\u00e1n vacunados. Las ofertas gratuitas son contra hepatitis B, difteria, t\u00e9tanos, tosferina, polio, Haemophilus influenzae tipo b, meningococo C, neumococo, sarampi\u00f3n, rubeola y paperas (parotiditis epid\u00e9mica), varicela y el virus del papiloma humano (esta solo para ni\u00f1as).<\/p>\n<p>El t\u00e9tanos, hasta la llegada de la vacuna, ha sido una enfermedad provocada por un bacilo presente en el intestino de numerosos animales, que causaba una alarma extraordinaria entre las comunidades. Una de las razones se encontraba en que las sociedades rurales estaban en contacto permanente con animales y la otra en los tremendos dolores que manifestaban quienes eran contagiados por el bacilo. La OMS estima que cada a\u00f1o mueren en el planeta cerca de cien mil ni\u00f1os menores de 5 a\u00f1os como consecuencia del t\u00e9tano.<\/p>\n<p>Diversos mosquitos, pulgas, etc. trasmitieron enfermedades como el dengue y las fiebres tifoideas. Especialmente mortales fueron las tifoideas en el invierno de 1813 en Donostia y sus cercan\u00edas, provocando m\u00e1s de 1.500 muertos despu\u00e9s de la ocupaci\u00f3n napole\u00f3nica y la razia aliada dirigida por Arthur Wellesley. A\u00fan en el siglo XXI se siguen produciendo casos de tifus en Euskal Herria. El dengue, por el contrario, es una enfermedad que se ha reproducido en las \u00faltimas d\u00e9cadas de manera universal, salt\u00e1ndose sus \u00e1reas tropicales para extenderse por el planeta. La OMS estima que cerca de 400 millones de personas han sido contagiadas, aunque \u00fanicamente el 5 % lo reporta.<\/p>\n<p>Otra de las enfermedades end\u00e9micas es la malaria, al parecer la m\u00e1s mort\u00edfera en la historia del sapiens. Un mosquito, el anopheles, del que hay 465 especies en el planeta, trasmite el plasmodio, lo que provoca alrededor de un mill\u00f3n de muertos anualmente, a pesar de que existe una vacuna para enfrentarla. El historiador Timothy C. Winegard se atrevi\u00f3 a se\u00f1alar que, a lo largo de la historia de la humanidad, ha matado a 52.000 millones de personas. El colombiano Manuel Elkin Patarroyo encontr\u00f3 la vacuna y entreg\u00f3 su f\u00f3rmula a la OMS para su distribuci\u00f3n gratuita por el planeta. Pero la presi\u00f3n de las empresas farmac\u00e9uticas ha originado que su expansi\u00f3n haya sido m\u00e1s lenta de la deseada.<\/p>\n<p>En la actualidad, el ser humano es el \u00fanico hu\u00e9sped del virus del sarampi\u00f3n. Al parecer, la enfermedad fue trasmitida por el perro. El c\u00f3lera fue otra de las enfermedades que marcaron el siglo XIX. La primera pandemia se produjo en India en 1817, aunque hay otras citadas de forma dudosa desde el siglo XVI. Se expandi\u00f3 pronto y r\u00e1pido por el planeta. Ya en la Primera Guerra Carlista, los ej\u00e9rcitos din\u00e1sticos que combatieron en Euskal Herria fueron diezmados por la enfermedad, que provoca la muerte por deshidrataci\u00f3n.<\/p>\n<h2>La peste<\/h2>\n<p>Pero la pandemia que ha dejado un poso profundo en la historia de la humanidad, la epidemia por excelencia, la que trajo un ajuste biol\u00f3gico, fue la peste. La gente hu\u00eda despavorida, quemaba sus posesiones y evitaba el contacto con el resto de sus vecinos. Durante siglos, la peste condicion\u00f3 los modos y modelos de vida de nuestros antepasados. Se perdieron cosechas y ganados, se malgastaron haciendas, se agotaron generaciones e, incluso, Cortes y Juntas vascas tuvieron que prescindir de los impuestos con los que gravaban a sus poblaciones, diezmadas por la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Hasta bien entrado el siglo XX, el \u00fanico recurso contra la peste fue el de los rezos. La sociedad vasca, y probablemente la humanidad al completo, ante tanta adversidad, abraz\u00f3 con fuerza la religi\u00f3n m\u00e1s en boga en cada territorio para ponerse a los pies de quien, en principio, era, en teor\u00eda aunque no en la pr\u00e1ctica, el \u00fanico capacitado para poner fin a la epidemia. Cuando aparecieron los antibi\u00f3ticos, el fervor religioso decreci\u00f3.<\/p>\n<p><em>Izurri,<\/em>\u00a0en euskera, estaba caracterizada por la aparici\u00f3n de un tumor en las ingles. El agente causal de la peste es un peque\u00f1o bacilo capaz de invadir los \u00f3rganos y la sangre del hu\u00e9sped. El ser humano se contamina por contacto con roedores a trav\u00e9s de pulgas infectadas. Tras un per\u00edodo de incubaci\u00f3n, se manifiestan los s\u00edntomas: nauseas, agotamiento y fiebre muy elevada que llevan al afectado a una fase de delirio. El desconocimiento del origen de la enfermedad dio lugar a todo tipo de conjeturas.<\/p>\n<p>La peste fue una epidemia que lleg\u00f3 desde las estepas asi\u00e1ticas durante el Imperio romano y redujo la poblaci\u00f3n a la mitad. Parece que en los 500 a\u00f1os posteriores no hubo noticias hasta la brutal expansi\u00f3n de 1346. Dicen que entonces las llamadas \u201cratas negras\u201d trajeron desde la India la temida epidemia y que, como hasta entonces Asia hab\u00eda permanecido pr\u00e1cticamente aislada, el bacilo no hab\u00eda viajado.<\/p>\n<p>La enfermedad se propag\u00f3 a partir de los barcos, que eran el medio natural de locomoci\u00f3n para seres humanos y ratas. Cuentan las viejas cr\u00f3nicas que hasta el siglo XIV la rata negra, portadora y sufridora tambi\u00e9n de la enfermedad, se mantuvo en las \u00e1reas mediterr\u00e1neas. A partir de entonces se dispers\u00f3 por el norte de Europa.<\/p>\n<p>La citada de 1346 lleg\u00f3 a devastar poblaciones enteras que desparecieron del mapa. En Euskal Herria, la nueva y desconocida dolencia entr\u00f3 sin barreras, llegando hasta los \u00faltimos rincones del pa\u00eds. Nadie se salv\u00f3 de ella. En septiembre de 1348 desembarcaba en Baiona la hija del rey Eduardo III que iba a casarse con el heredero del rey de Castilla. La infanta no tuvo tiempo de cruzar el Bidasoa porque fue contagiada y muri\u00f3 en el intento. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en marzo de 1350, mor\u00eda tambi\u00e9n a causa de la peste el rey castellano Alfonso XI.<\/p>\n<p>En Navarra fue llamada la \u201cgrant mortaldat primera\u201d que produjo \u201cgrant disminuci\u00f3n de gentes\u201d y que dar\u00eda inicio a una serie de repuntes durante el siglo XV. Con motivo de la epidemia que asol\u00f3 Navarra a finales del siglo XVI, el doctor Undiano de Pamplona atribuy\u00f3 la misma a un peque\u00f1o cometa de color ceniciento que apreci\u00f3 el 13 de julio de 1596. En el a\u00f1o 1348, Gasteiz sufri\u00f3 las consecuencias de la peste, muriendo la cuarta parte de la poblaci\u00f3n. Como el vulgo achacara el mal a los jud\u00edos, acus\u00e1ndoles de haber envenenado las aguas, estos tuvieron que encerrarse en sus viviendas durante una buena temporada para evitar ser linchados.<\/p>\n<p>Bartolom\u00e9 Benassar calcul\u00f3 que el brote de peste que afect\u00f3 al norte de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica del a\u00f1o 1596 al 1602 llev\u00f3 a la tumba a medio mill\u00f3n de personas. Otros brotes como los de 1648-1652 y 1677-1685 duplicaron con creces aquellos n\u00fameros. Los datos exactos para Euskal Herria son muy complicados de obtener, pero las peque\u00f1as parcialidades que nos dan los archivos de la \u00e9poca nos ofrecen un panorama desolador. Buena parte del pa\u00eds qued\u00f3 despoblado por los efectos combinados del hambre y de la peste, provocando que una de las pocas salidas naturales a la miseria, sino la \u00fanica, fuera la del \u00e9xodo hacia Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>La peste, junto a la viruela, ha sido oficialmente erradicada. As\u00ed como la peste ha sido la pandemia por excelencia, la viruela ha acompa\u00f1ado, hasta 1978, a\u00f1o de su total erradicaci\u00f3n, la historia de la domesticaci\u00f3n. Se calcula que apareci\u00f3 en el F\u00e9rtil Oriente hace nada menos que 12.000 a\u00f1os y que los orde\u00f1adores de las vacas transmitieron la bacteria a la especie humana. Como si la Guerra Fr\u00eda a\u00fan no hubiera concluido, dos laboratorios conservan cepas de la viruela, uno en EEUU y el otro en Rusia.<\/p>\n<p>La viruela fue la causa principal del desmoronamiento de los imperios inca y azteca, ante la llegada de los colonizadores europeos. Sin defensas, la poblaci\u00f3n nativa, como sucedi\u00f3 en \u00c1frica y en Australia en otros momentos, fue diezmada, con una mortandad que alcanz\u00f3 al 90 % de los infectados.<\/p>\n<h2>Evoluci\u00f3n y mutaciones<\/h2>\n<p>Otra dolencia habitual de la humanidad en su historia ha sido la apendicitis que causaba, seg\u00fan estimaciones, el 1 % de las muertes en cualquier \u00e9poca, hasta que la cirug\u00eda logr\u00f3 extirpar el ap\u00e9ndice y evitar la propagaci\u00f3n de la infecci\u00f3n. El ap\u00e9ndice es una reliquia que, en la actualidad, no tiene funci\u00f3n alguna, y proviene de cuando nuestros ancestros eran herb\u00edvoros: permit\u00eda fermentar los alimentos para digerir la celulosa de las plantas. Ante su desuso, fue menguando de tama\u00f1o, desde los 30 cent\u00edmetros hasta los dos actuales. Ah\u00ed surgen los problemas, cuando se cierra el conducto del todo, provocando una infecci\u00f3n que puede generalizarse. La evoluci\u00f3n, cuyas pautas son lentas, al menos en esta ocasi\u00f3n, ir\u00e1 eliminando el ap\u00e9ndice. De hecho, hay ni\u00f1os que ya nacen sin ap\u00e9ndice.<\/p>\n<p>En signo contrario, por ejemplo, la evoluci\u00f3n ha creado mutaciones para que los humanos puedan adaptarse a alimentos a los que no estaban preparados: el sapiens es la \u00fanica especie que se alimenta de leche materna de otros animales. Todos los mam\u00edferos segregan una enzima llamada lactasa que, en la medida en que los cachorros van destet\u00e1ndose, desaparece. Sin embargo, los humanos de algunas regiones del planeta han desarrollado cambios en su organismo que permiten la secreci\u00f3n de lactasa durante su vida adulta. La falta de esta enzima provoca la indigesti\u00f3n de la lactosa, el az\u00facar de la leche. La mayor\u00eda de las comunidades que no han hecho uso de la leche animal para la cr\u00eda de sus hijos, en especial en \u00c1frica, tienen intolerancia a la lactosa.<\/p>\n<p><strong>I\u00f1aki Ega\u00f1a. Cap\u00edtulo extra\u00eddo del libro <\/strong><em><strong>Historia vasca de la humanidad<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde que nuestra especie dio sus primeros pasos en este mundo, y hasta la actualidad, el ser humano ha debido librar una batalla constante contra una serie de organismos microsc\u00f3picos que se empe\u00f1an en amenazar nuestras vidas. Son los microbios pat\u00f3genos, principalmente virus, bacterias, protozoos y hongos, que colonizan nuestros cuerpos y alteran nuestra salud [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":46396,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-46395","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Desde que nuestra especie dio sus primeros pasos en este mundo, y hasta la actualidad, el ser humano ha debido librar una batalla constante contra una serie de organismos microsc\u00f3picos que se empe\u00f1an en amenazar nuestras vidas. Son los microbios pat\u00f3genos, principalmente virus, bacterias, protozoos y hongos, que colonizan nuestros cuerpos y alteran nuestra salud [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2020-04-14T18:38:27+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"536\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"452\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"I\u00f1aki Ega\u00f1a\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"24 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades\",\"datePublished\":\"2020-04-14T18:38:27+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/\"},\"wordCount\":4786,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/04\\\/HISTORIAVASCA.jpg\",\"articleSection\":[\"Nabarmena\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/\",\"name\":\"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/04\\\/HISTORIAVASCA.jpg\",\"datePublished\":\"2020-04-14T18:38:27+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/04\\\/HISTORIAVASCA.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/04\\\/HISTORIAVASCA.jpg\",\"width\":536,\"height\":452},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades - Nabarralde","og_description":"Desde que nuestra especie dio sus primeros pasos en este mundo, y hasta la actualidad, el ser humano ha debido librar una batalla constante contra una serie de organismos microsc\u00f3picos que se empe\u00f1an en amenazar nuestras vidas. Son los microbios pat\u00f3genos, principalmente virus, bacterias, protozoos y hongos, que colonizan nuestros cuerpos y alteran nuestra salud [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2020-04-14T18:38:27+00:00","og_image":[{"width":536,"height":452,"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"I\u00f1aki Ega\u00f1a","Tiempo de lectura":"24 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades","datePublished":"2020-04-14T18:38:27+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/"},"wordCount":4786,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg","articleSection":["Nabarmena"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/","name":"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg","datePublished":"2020-04-14T18:38:27+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/#primaryimage","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg","contentUrl":"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/HISTORIAVASCA.jpg","width":536,"height":452},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-vasca-de-la-humanidad-las-enfermedades\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Historia vasca de la humanidad | Las enfermedades"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46395"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46395\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46398,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46395\/revisions\/46398"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46396"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}