{"id":45412,"date":"2020-01-27T18:24:36","date_gmt":"2020-01-27T17:24:36","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=45412"},"modified":"2020-01-27T18:24:36","modified_gmt":"2020-01-27T17:24:36","slug":"el-retraso-de-la-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-retraso-de-la-conciencia\/","title":{"rendered":"El retraso de la conciencia"},"content":{"rendered":"<p>En la secci\u00f3n de La Gaya Ciencia titulada &#8216;El loco&#8217;, Nietzsche habla de la muerte de Dios. Mejor dicho, del asesinato de Dios por los hombres. El loco es quien anuncia este hecho de consecuencias incalculables, que impone a los hombres el deber de convertirse en dioses para poder estar a la altura de su acto. Tan enorme evento hace siglos que dura, pero a\u00fan no ha sido asumido por los que escuchan al loco. &#8216;El rayo y el trueno necesitan tiempo, la luz de las estrellas necesita tiempo, los hechos necesitan tiempo, incluso despu\u00e9s de haber sido cumplidos, antes de que sean vistos y o\u00eddos&#8217;.<\/p>\n<p>El imperio espa\u00f1ol no se hundi\u00f3 de repente con la escuadra del almirante Cervera en la bah\u00eda de Santiago de Cuba. De mucho antes ya era una entelequia. La decisi\u00f3n de Madrid de enviar sus vetustos barcos contra las modernas naves americanas, adem\u00e1s de ser una proeza in\u00fatil, era la imagen de un fracaso hist\u00f3rico, m\u00e1s pat\u00e9tico a\u00fan por contraste con la de una hegemon\u00eda ascendente. La p\u00e9rdida de prestigio fue definitiva y Espa\u00f1a no se ha recuperado nunca m\u00e1s. Al contrario, se convirti\u00f3 en el ejemplo universal de c\u00f3mo se derrocha un imperio. Si sirvi\u00f3 de algo aquella quijotada fue para recuperar el sentido de la frase de Casto M\u00e9ndez N\u00fa\u00f1ez cuando bombarde\u00f3 el puerto de Valpara\u00edso a pesar de la advertencia de la marina norteamericana. Lo que hab\u00eda pasado el 31 de marzo de 1866 se repet\u00eda, intensificado, en 1898, de acuerdo con la ley de la estupidez que, citando a Tuchmann, yo mencionaba hace dos semanas en relaci\u00f3n con la autodestrucci\u00f3n de las potencias pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La &#8216;hombrada&#8217; de cifrar la honra en la p\u00e9rdida de los barcos era el \u00faltimo espasmo, el instante en que de repente se percibe una muerte acaecida mucho antes. Hac\u00eda tres siglos que el imperio se hab\u00eda hundido con las 130 naves de Felipe II en otra derrota honrosa. El emperador se consolaba asegurando que no hab\u00eda sido la pericia de los ingleses la que hab\u00eda destrozado la famosa escuadra, sino la borrasca, las olas, el viento&#8230;, es decir, la fatalidad. Del golpe recibido en el verano de 1588, el imperio no se volvi\u00f3 a levantar nunca m\u00e1s. Las apariencias se mantuvieron hasta las postrimer\u00edas del siglo XVIII, pues los grandes paradigmas hist\u00f3ricos cambian lentamente en relaci\u00f3n con la temporalidad de la vida humana, pero cuando lleg\u00f3 la guerra hispano-americana, aquel imperio ya no era ni siquiera una apariencia; era un espectro. En 1898, la escuadra espa\u00f1ola se hab\u00eda convertido en una escuadra fantasma, como llamaba Maragall a la que se supon\u00eda en ruta a las Filipinas, pero s\u00f3lo exist\u00eda en la imaginaci\u00f3n del chovinismo espa\u00f1ol. Cuando un nacionalista tan exaltado como Unamuno dec\u00eda &#8216;me duele Espa\u00f1a&#8217; (expresi\u00f3n que, si pod\u00eda pasar por tr\u00e1gica cuando la dec\u00eda \u00e9l, se convierte en pura farsa en boca de Albert Rivera) en realidad se quejaba de un dolor fantasma, que es el que se siente en un miembro amputado. Espa\u00f1a, lo que algunos entienden por &#8216;Espa\u00f1a&#8217;, ya no era, la realidad no coincid\u00eda con la representaci\u00f3n, y Unamuno y todos los que despu\u00e9s han hecho metaf\u00edsica del ser de Espa\u00f1a no han hecho nada m\u00e1s que lamentar la p\u00e9rdida del imperio.<\/p>\n<p>Todo el siglo XX fue una prolongaci\u00f3n de la disgregaci\u00f3n de aquel conglomerado de tierras y de pueblos que, en parte por pol\u00edtica de alianzas, en parte por azar y en parte por la fuerza de las armas, hab\u00edan ca\u00eddo bajo el poder del llamada monarqu\u00eda hisp\u00e1nica; en realidad un imperio transnacional que acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en provincial al asimilarse a Castilla. Las dos dictaduras del siglo XX fueron, a fin de cuentas, intentos de poner un dique de contenci\u00f3n a la disgregaci\u00f3n secular. No fue otra cosa el resurgimiento imperialista de Falange, ni nada m\u00e1s el intento de reorganizar, nacionaliz\u00e1ndolos, los restos de aquel imperio llevado a cabo por el liberalismo del siglo XIX y sus herederos en el siglo XX. Pero Espa\u00f1a no sirve para poner puertas al campo, ninguna idea puede hacerlo. Y menos a\u00fan una idea averiada que lleva el r\u00f3tulo de &#8216;el problema de Espa\u00f1a&#8217;.<\/p>\n<p>El pen\u00faltimo esfuerzo para detener lo inevitable fue el experimento modernocr\u00e0tico de la transici\u00f3n: una apuesta de renovar la apariencia sin sanear las estructuras. Pero Espa\u00f1a se hab\u00eda destruido durante la guerra de 1936-1939, si no estaba ya muerta de antes, como pensaba Maragall. Y la respuesta, durante mucho tiempo, ha sido la indolencia. Si despu\u00e9s de perder los restos de ultramar, en Madrid hac\u00edan como si no hubiera pasado nada, tal como relataba en enero de 1890 un extra\u00f1ado Rub\u00e9n Dar\u00edo, durante la d\u00e9cada larga de los fondos de cohesi\u00f3n, de mayor\u00edas socialistas, de Expos, Juegos Ol\u00edmpicos y capitalidades de todo tipo nadie se acord\u00f3 de los muertos que yac\u00edan en fosas comunes. Nadie encontr\u00f3 urgente recoser una sociedad desgarrada, en lugar de sobornarla con la modernidad espuria del consumo. Y si al llegar a Madrid Rub\u00e9n Dar\u00edo observaba que &#8216;toda la gente, con el mundo en el hombro o en el bolsillo se divierte \u00a1Viva mi Espa\u00f1a!&#8217;, alguien que hubiera llegado en 1983 en plena mayor\u00eda absoluta de los socialistas habr\u00eda observado el desenfreno oficialmente llamado &#8216;la movida&#8217;, nombre ir\u00f3nico porque la finalidad era aturdir para detener el movimiento social que les hab\u00eda llevado al poder y pudo sobrepasarlos. &#8216;Divi\u00e9rtanse&#8217;, gritaba el alcalde Enrique Tierno Galv\u00e1n a los madrile\u00f1os, animando la llamada revoluci\u00f3n de los esqueletos con la frase que le inmortaliz\u00f3: &#8216;Roqueros, quien no vaya colocado, que se coloque&#8217;. Pero una vez todo el mundo colocado y en su lugar, la frase definitiva de la \u00e9poca es la met\u00e1fora de Alfonso Guerra: &#8216;Quien se mueva no sale en la foto&#8217;.<\/p>\n<p>Algo de falso hab\u00eda en la euforia de los a\u00f1os ochenta y primeros noventa. La hab\u00eda en el triunfalismo del &#8216;milagro espa\u00f1ol&#8217; y &#8216;Espa\u00f1a es moda&#8217;, en la econom\u00eda al borde de superar la de Alemania y en una cultura dispuesta a conquistar el mundo desde las sedes del Instituto Cervantes, donde se predicaba la lengua universal como en otra \u00e9poca la fe cat\u00f3lica en las misiones fundadas bajo las armas de Castilla. Desde aquellos \u00edmpetus ambiguos de la posmodernidad, la realidad se ha ido imponiendo con el aire deste\u00f1ido de los finales de fiesta. La crisis econ\u00f3mica de 2008 destap\u00f3 el aprieto institucional, constitucional, de valores, de convivencia, de esp\u00edritu de ciudadan\u00eda, de integridad, incluso de humanidad. Parec\u00eda venir de fuera, pero era una crisis sist\u00e9mica. Quienes, aterrados ante el vac\u00edo que se abr\u00eda a sus pies, se aferraron instintivamente a Espa\u00f1a como lo conocido, se refugiaban en una idea que hist\u00f3ricamente ha sido criminal. Esta idea ya no puede inspirar m\u00e1s que violencia, que es el origen de su historia y es lo que queda cuando no queda nada m\u00e1s. La violencia es el principio o &#8216;arch\u00e9&#8217; en el sentido de originar, promover, producir; en el sentido, pues, de posibilitar. La unidad espa\u00f1ola s\u00f3lo ha sido posible por la violencia; es el otro nombre de la violencia. Pero esta unidad que da el \u00fanico sentido a Espa\u00f1a siempre est\u00e1 a un paso de resquebrajarse, porque la violencia apenas tiene virtud adherente y hay que reiterarla una y otra vez. Pero cuanto m\u00e1s se insiste, m\u00e1s cerca est\u00e1 de desprenderse el conjunto.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n del independentismo catal\u00e1n, que ahora se extiende a otros lugares geogr\u00e1ficos e ideol\u00f3gicos, ha sido el \u00faltimo intento de cambiar el curso de la historia. Sin embargo, sin la esperanza que despertaba la &#8216;normalizaci\u00f3n&#8217; de la anomal\u00eda hispana medio siglo atr\u00e1s, al contrario, con una fe desesperada en el experimento fascista, a pesar de saber a d\u00f3nde conduce. Es como si en la impostada alegr\u00eda del pueblo de &#8216;Bienvenido Mr. Mashall&#8217; se hubiera acabado imponiendo el sue\u00f1o reaccionario del malhumorado &#8216;hidalgo&#8217; descendiente de &#8216;conquistadores&#8217;.<\/p>\n<p>Tiene que pasar tiempo antes de que se vea el rayo y se escuche el trueno. El fen\u00f3meno Espa\u00f1a viene de muy lejos, como la luz de un astro que se apag\u00f3 hace miles de a\u00f1os y no ha terminado de atravesar la distancia sideral, que en este caso es distancia hist\u00f3rica. Pero es una luz que no calienta y apenas ilumina. Una luz que amenaza con convertirse en un agujero negro de enorme atracci\u00f3n desrealizadora. La muerte de la idea de Espa\u00f1a no implica necesariamente la independencia de sus constituyentes, que podr\u00edan desaparecer en el v\u00f3rtice del gran absorbente. Pero Catalu\u00f1a, a pesar de la extracci\u00f3n de recursos de todo tipo, ha conservado la suficiente energ\u00eda y car\u00e1cter como para resistir la atracci\u00f3n centr\u00edpeta que ha resultado fatal a otros pueblos peninsulares. En realidad, ya se ha independizado, pero este evento tambi\u00e9n necesita tiempo para llegar a las conciencias. S\u00f3lo es cuesti\u00f3n de verlo y escucharlo, algo tan sencillo como poner atenci\u00f3n en la virtud de los hechos. Tan sencillo como darse cuenta de la profunda alteraci\u00f3n de la realidad por las voluntades concertadas de millones de personas. Que las han concertado durante un tiempo suficientemente largo -con solidaridad entre generaciones- como para llegar a percibir que truena y relampaguea y que despu\u00e9s de la tormenta ya nada volver\u00e1 a ser como antes.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la secci\u00f3n de La Gaya Ciencia titulada &#8216;El loco&#8217;, Nietzsche habla de la muerte de Dios. Mejor dicho, del asesinato de Dios por los hombres. 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