{"id":45330,"date":"2020-01-22T11:30:21","date_gmt":"2020-01-22T10:30:21","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=45330"},"modified":"2020-01-22T11:30:21","modified_gmt":"2020-01-22T10:30:21","slug":"del-fuero-a-la-republica-el-surco-del-carlismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/del-fuero-a-la-republica-el-surco-del-carlismo\/","title":{"rendered":"Del Fuero a la Rep\u00fablica (el surco del carlismo)"},"content":{"rendered":"<p>Hace unas semanas, el diario <em>ABC<\/em> revel\u00f3 que la plataforma Netflix hab\u00eda decidido romper relaciones comerciales con su editor, el grupo Vocento, por \u201cmotivos ideol\u00f3gicos\u201d. Aunque ninguna de las partes desvel\u00f3 la raz\u00f3n concreta, las informaciones apuntaban a un encarte hom\u00f3fobo de una asociaci\u00f3n ultra publicado hace algunos a\u00f1os. <em>ABC<\/em> se quej\u00f3, aduciendo que estaba en juego la libertad de expresi\u00f3n e incluso public\u00f3 una enfurru\u00f1ada nota en la que dec\u00eda que ver Netflix es peor que ir en coche para el calentamiento global<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Nada. La plataforma, con casi 140 millones de usuarios en todo el mundo, no hizo caso a un medio local con medio mill\u00f3n de lectores. Esto es la globalizaci\u00f3n y ABC es uno de sus perdedores.<\/p>\n<p>Cuando utilizamos esta expresi\u00f3n, perdedores de la globalizaci\u00f3n, solemos pensar en personajes de las pel\u00edculas de Ken Loach o los libros de Edouard Louis, en habitantes de zonas desindustrializadas o con un alto \u00edndice de inmigraci\u00f3n. No es raro que, al hablar del crecimiento de la ultraderecha por culpa de \u201clos perdedores de la globalizaci\u00f3n\u201d, se ofrezcan escenas de barrios de clase trabajadora donde los parroquianos interrumpen su partida de tute para quejarse de que ahora est\u00e1 todo hecho una pena y que la vieja carnicer\u00eda abulense ahora es halal. Es enga\u00f1oso.<\/p>\n<p>El retrato de los perdedores de la globalizaci\u00f3n debe incluir otros personajes, como el <em>ABC<\/em>, o buena parte de la \u00e9lite local, empresarial, financiera o cultural, despose\u00edda de su capacidad de influencia por un sistema-mundo en el pasan a ser irrelevantes. De hecho, el mayor apoyo a los partidos de ultraderecha se produce en las zonas de clase alta, un regreso a lo nacional como protecci\u00f3n frente a un mundo globalizado. Como sostiene el periodista Esteban Hern\u00e1ndez, \u201cbuena parte de las clases medias altas y de las altas han salido perdiendo en la reorganizaci\u00f3n mundial ocurrida tras la ca\u00edda del muro. No lograron insertarse en el nuevo orden financiarizado y globalizado, lo que les ha llevado a perder pie, y ahora se acogen al discurso cultural como forma de autoconservaci\u00f3n\u201d<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Frente a una nueva revoluci\u00f3n industrial, cabe a\u00f1adir, como hace dos siglos.<\/p>\n<p><strong>Pazo, casona, caser\u00edo, mas\u00eda, alquer\u00eda\u2026<\/strong><\/p>\n<p>La aproximaci\u00f3n al carlismo suele hacerse desde el folklore. Como sucede ahora, todas las contradicciones se simplifican en una lucha entre el viejo tradicionalismo y el progreso modernizador, y suele insistirse en los aspectos m\u00e1s llamativos: la disputa din\u00e1stica o la defensa de elementos religiosos, como la Inquisici\u00f3n. Es interesante que, como sucede en la actualidad, se reduzca todo a la ira de los que no pueden adaptarse a los cambios, como si estos fueran un\u00edvocos. Es decir, como si modernizaci\u00f3n y desigualdad fueran conceptos vinculados y, si se est\u00e1 en contra de la segunda, tambi\u00e9n se cuestiona el primero, facilitando la caricatura: antiguo, perezoso, ludita, etc.<\/p>\n<p>Como sucede en tantas ocasiones, un hecho concreto, la sucesi\u00f3n, fue la chispa de un descontento m\u00e1s transversal al que una instituci\u00f3n ideol\u00f3gica, la iglesia cat\u00f3lica, ofreci\u00f3 un paraguas emocional y simb\u00f3lico. Tras la chispa y el paraguas, lo que hay es la disputa por el sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico, y la oposici\u00f3n a un modelo concreto de capitalismo, basado en la propiedad privada, la industrializaci\u00f3n y el comercio. Es decir, el carlismo es c\u00f3mo ciertos grupos sociales se resistieron a la gran transformaci\u00f3n de la que hablaba Karl Polanyi.<\/p>\n<p>Vayamos al siglo XIX. Adem\u00e1s de defender un estado moderno basado en derechos y libertades, el proyecto liberal espa\u00f1ol tambi\u00e9n propone un modelo que encaje en la estructura econ\u00f3mica de la revoluci\u00f3n industrial a trav\u00e9s de aspectos como la uniformidad jur\u00eddica, la prevalencia de la propiedad privada individual, la liberalizaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica o la desaparici\u00f3n de las trabas al movimiento de capitales o mercanc\u00edas.\u00a0 El criterio es unidad y uniformidad frente a la sociedad del Antiguo R\u00e9gimen, caracterizada por la multiplicidad de condiciones jur\u00eddicas posibles.<\/p>\n<p>La regulaci\u00f3n del derecho de propiedad quiere decir la desaparici\u00f3n de los v\u00ednculos, una figura jur\u00eddica del Antiguo R\u00e9gimen por la que hab\u00eda bienes, normalmente tierras, que quedaban inmovilizados en determinadas familias o instituciones. Se imped\u00eda su reparto en la herencia y su venta o enajenaci\u00f3n por cualquier motivo. Es decir, quedaban fuera del mercado, algo impensable desde el punto de vista liberal. Suele pensarse en los bienes de manos muertas, es decir, pertenecientes a parroquias, conventos, cofrad\u00edas, patronatos u \u00f3rdenes militares, pero tambi\u00e9n hablamos de bienes comunales, donde los vecinos de un municipio pod\u00edan acudir en busca de pastos, frutos o miel, y bienes de propios, los arrendados por estos municipios a particulares. Por ejemplo, explotaciones mineras. Esta desamortizaci\u00f3n ya hab\u00eda comenzado bajo el reinado de Carlos IV. La guerra de la Independencia de Estados Unidos y la de los Pirineos con la Francia revolucionaria hab\u00edan provocado un fuerte endeudamiento y el apetito por las tierras de la Iglesia o la Corona creci\u00f3 cuando el rey a\u00f1adi\u00f3 la posibilidad de reformar el acuerdo de v\u00ednculo entre propietario y agricultor, dejando a los segundos desprotegidos.<\/p>\n<p>Dentro de ese criterio mercantil, tambi\u00e9n se cuestiona el mayorazgo, una instituci\u00f3n que permite mantener la propiedad de determinados derechos o bienes en el seno de una familia, clave en una econom\u00eda agraria que, a lo largo del territorio, recibe diversos nombres: pazo, casona, caser\u00edo, mas\u00eda, alquer\u00eda, cigarral, carmen, cortijo o casa. Podemos hacer una analog\u00eda con las empresas familiares y, a trav\u00e9s de las estad\u00edsticas, que muestran que no suelen llegar a la tercera generaci\u00f3n, pensar en la amenaza que supuso para ese modo de vida la desaparici\u00f3n de la figura jur\u00eddica que lo proteg\u00eda.<\/p>\n<p>La liberalizaci\u00f3n de la econom\u00eda tambi\u00e9n implica la extinci\u00f3n de los gremios, que fijaban unas normas, fueros, para el desempe\u00f1o de un oficio, desde la adquisici\u00f3n de materias primas a la regulaci\u00f3n laboral. Tambi\u00e9n, las calidades o los precios de venta al p\u00fablico. Con la liberalizaci\u00f3n desaparece cualquier filtro para el ejercicio de una actividad y, casi, se deja la regulaci\u00f3n a la mano invisible del mercado, salvo los aranceles. Frente a cualquier otro criterio, la posesi\u00f3n de capital se convierte as\u00ed en la condici\u00f3n indispensable para invertir en talleres, materias primas y salarios. M\u00e1s posibilidad de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El proyecto liberal tambi\u00e9n promueve la extinci\u00f3n del r\u00e9gimen se\u00f1orial. La diversidad jur\u00eddica e impositiva, donde cada territorio ten\u00eda sus propias normas y tributaciones, debe dejar paso a la unificaci\u00f3n y armonizaci\u00f3n. Las alcabalas, diezmos, portazgos, montazgos o tercias, recaudados por los nobles, deben dejar paso a una tributaci\u00f3n directa y proporcional, un modelo que s\u00f3lo lleg\u00f3 a finales del siglo XX. Pero tambi\u00e9n, los diversos modelos de explotaci\u00f3n de la tierra, colonato, aparcer\u00eda, pecher\u00eda, etc. ten\u00edan que ser sustituidos por un modelo \u00fanico de contrato de arrendamiento, m\u00e1s \u00e1gil y de menor duraci\u00f3n. El deseo de acabar con el peso de la servidumbre y convertir a todas las personas en ciudadanos de pleno derecho tambi\u00e9n provocaba, a corto plazo, m\u00e1s incertidumbre.<\/p>\n<p>Verlo como una lucha entre el progreso y el inmovilismo o el retroceso es simplificador y es una estrategia hegem\u00f3nica del nuevo modelo para hacerse pasar por inevitable porque tambi\u00e9n puede presentarse como un enfrentamiento entre la acumulaci\u00f3n individual y las estructuras comunitarias. El proceso de industrializaci\u00f3n se pod\u00eda haber producido extendiendo esa visi\u00f3n de la propiedad comunal a las nuevas formas de producci\u00f3n, algo que no suele tenerse en cuenta.<\/p>\n<p>Ya en esa \u00e9poca, el economista Fl\u00f3rez Estrada advert\u00eda de los peligros de la privatizaci\u00f3n de la tierra: \u201cEl sistema de vender las fincas har\u00e1 la suerte de esta numerosa clase [los arrendatarios] m\u00e1s desgraciada de lo que es ya en la actualidad y, por consiguiente, les har\u00e1 odiosa toda reforma [\u2026] Las subidas de las rentas, que inevitablemente tendr\u00e1n lugar, har\u00e1n que estos pueblos detesten las nuevas reformas por las que se traspasan los bienes a otras manos\u201d<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Es f\u00e1cil pensar en el problema de la vivienda. Incluso, como recoge Jordi Nadal en <em>El fracaso de la revoluci\u00f3n industrial en Espa\u00f1a<\/em>, Fl\u00f3rez propon\u00eda un modelo de propiedad estatal \u201cpara que todas las familias fueran due\u00f1as del dominio \u00fatil y, por consiguiente, estuvieran interesadas en las reformas y el trono de Isabel, pues en ellas ver\u00edan cifrado su bienestar\u201d. Desde su tumba, Fl\u00f3rez Estrada manda un fuerte saludo a la Comisi\u00f3n Europea, que este a\u00f1o volver\u00e1 a pensar por qu\u00e9 sube la ultraderecha.<\/p>\n<p>En general, las buenas intenciones liberales no se cumplieron. El proyecto no fue capaz de construir un estado abierto, laico y democr\u00e1tico que sustituyera a la estructura imperial. No hubo reforma agraria. No hubo reforma impositiva. No hubo reforma democr\u00e1tica. No apareci\u00f3 una clase burguesa abierta y emprendedora, ni una \u201ccopiosa familia de propietarios, ciudadanos honrados y laboriosos y labradores aplicados\u201d, como dec\u00eda el decreto de desamortizaci\u00f3n de Mendiz\u00e1bal, sino una oligarqu\u00eda, centralizada en ciertos n\u00facleos, que logr\u00f3 acumular propiedades y privilegios dentro de esas d\u00e9biles estructuras estatales.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n francesa fue hecha al rev\u00e9s, sosten\u00eda Josep Fontana: \u201cQuienes han abolido el r\u00e9gimen se\u00f1orial e implantado el capitalismo en el campo han sido los propios se\u00f1ores, naturalmente, en su provecho\u201d<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. A\u00f1os despu\u00e9s, no muchos, esa oligarqu\u00eda se reconcili\u00f3 con la Iglesia e incluso acab\u00f3 usando el paraguas de la religi\u00f3n para impedir cualquier intento de estado abierto, laico y democr\u00e1tico. Sobre todo, cuando apareci\u00f3 una nueva ideolog\u00eda: el socialismo.<\/p>\n<p><strong>Verdes valles, colinas rojas<\/strong><\/p>\n<p>A este modelo concreto de capitalismo, industrializaci\u00f3n y comercio se oponen varios sectores sociales que, a principios del siglo XIX, encuentran en la Iglesia cat\u00f3lica su paraguas emocional y simb\u00f3lico y una infraestructura clara: la guerrilla que hab\u00eda luchado contra las tropas napole\u00f3nicas, a su vez basada en los <em>miquelets<\/em> y <em>sometents<\/em> de la guerra de los Pirineos. \u201cDios, patria, fueros, rey\u201d es s\u00f3lo un lema que amalgama. Es importante entender que los procesos de modernizaci\u00f3n y la implantaci\u00f3n de nuevas formas de producci\u00f3n implican el reemplazo gradual de la estructura existente, que se ve amenazada. El nuevo modelo incorpora en las nuevas estructuras a los grupos e individuos que son necesarios para que el nuevo modelo prevalezca y rechaza a los que no tienen lugar en la nueva estructura productiva o que carecen de la capacidad de adaptarse a ella. Algunos miembros de la clase alta\/media acceden al nuevo modelo, el sistema-mundo transnacional, pero otros quedan marginados. Su acumulaci\u00f3n previa les permite vender para mantenerse o ser rentistas durante un tiempo, pero terminan bajando de clase o emigrando.<\/p>\n<p>Se produce un proceso de desintegraci\u00f3n social y cultural. Como explica Karl Polanyi: \u201cEl mercado amenazaba los intereses sociales de diferentes secciones de la poblaci\u00f3n y las personas pertenecientes a diferentes estratos unieron inconscientemente sus fuerzas para afrontar el peligro\u201d<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. En los momentos iniciales de expansi\u00f3n (penetraci\u00f3n financiera y tecnol\u00f3gica del centro capitalista) se produce un movimiento de reacci\u00f3n que puede apoyarse en cuestiones identitarias o en el apego a lo tradicional frente al laicismo y el desencantamiento del mundo. Sobre todo porque el sistema-mundo es unificador a trav\u00e9s del concepto moda. El romanticismo le dar\u00e1 contenido a esa mirada hacia atr\u00e1s con la recuperaci\u00f3n y sistematizaci\u00f3n de todo el pasado frente a la enciclopedia, la sistematizaci\u00f3n hacia el futuro. Tambi\u00e9n, con el <em>v\u00f6lkich<\/em>, el pueblo, la naci\u00f3n identitaria, un concepto que hace innecesaria la apelaci\u00f3n a dios o al rey y que incluso puede sustituir a todo el lema inicial, salvo, quiz\u00e1, a los fueros.<\/p>\n<p>Volvamos a Polanyi: \u201cLas cuestiones puramente econ\u00f3micas que afectan a la satisfacci\u00f3n de las necesidades son incomparablemente menos relevantes que las cuestiones del reconocimiento social para el comportamiento clasista. [\u2026] Los intereses de una clase se refieren muy directamente a la posici\u00f3n y el rango, a la calidad y la seguridad; es decir, son primordialmente sociales, no econ\u00f3micos\u201d<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. El mayorazgo, el gremio o la aparcer\u00eda, adem\u00e1s de las tradiciones, son las instituciones donde est\u00e1 incorporada la existencia social de los grupos que se alzan, incluso antes de la cuesti\u00f3n din\u00e1stica. Es un conflicto cultural frente a la conversi\u00f3n de todo, incluida la mano de obra, en mercanc\u00eda que debe ser flexible.<\/p>\n<p>El baseritarra, cabeza del caser\u00edo vasco, la figura socio-econ\u00f3mica relevante del Antiguo R\u00e9gimen, pierde importancia frente a la nueva clase industrial urbana que no solo importa pa\u00f1os de Inglaterra en lugar de compr\u00e1rselos a \u00e9l en los mercados locales, sino que, gracias a la nueva legislaci\u00f3n y el dinero de la estructura financiera, quiere hacerse con el control de las minas para instalar f\u00e1bricas que destruir\u00e1n los bosques y, adem\u00e1s de llevarse la mano de obra del campo, traer\u00e1n otra diferente. Esa clase urbana despu\u00e9s querr\u00e1 comprar sus caser\u00edos para descansar y tomar el aire, adem\u00e1s de imitar sus vestimentas y costumbres en las fiestas, ya despojadas de trascendencia. El baseritarra se revela frente al nuevo estado que solo impone leyes que dividen sus tierras y facilitan la salida de hierro, pero que no ha sido capaz de retener las colonias americanas que garantizaban ingresos y mercados, adem\u00e1s de un lugar al que los hijos no primog\u00e9nitos pod\u00edan emigrar. Un nuevo estado que tampoco reconoce la hidalgu\u00eda vasca y su limpieza de sangre, claves en el acceso a puestos en la administraci\u00f3n, el ej\u00e9rcito o las \u00f3rdenes religiosas.<\/p>\n<p>Es un proceso que, en parte, est\u00e1 narrado en <em>Verdes valles, colinas rojas<\/em>, de Ramiro Pinilla<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>. El Fuero representa la voluntad de retomar el control por parte de los que quedan fuera frente a un poder pol\u00edtico central que no representa sus intereses y es la parte que se defiende en el convenio de O\u00f1ati, previo al abrazo de Bergara, donde el pretendiente tuvo poca voz. El fuero es el huevo, la voz propia sobre las inversiones, los aranceles o los tributos.<\/p>\n<p><strong>Madrid se va<\/strong><\/p>\n<p>Doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, tenemos una nueva revoluci\u00f3n industrial. El sistema-mundo lanza una nueva oleada de modernizaci\u00f3n que busca reemplazar la estructura existente. El nuevo modelo incorpora a los grupos e individuos que son necesarios, pero otros quedan fuera porque no tienen espacio o no pueden adaptarse, como el <em>ABC<\/em>. En cada pa\u00eds, recuerda Hern\u00e1ndez, \u201clos empresarios nacionales o se han vuelto globales o est\u00e1n siendo absorbidos por actores internacionales con mucho m\u00e1s m\u00fasculo financiero, la cercan\u00eda a los poderes nacionales tiene menos importancia que antes, porque el poder es mucho m\u00e1s global que nunca, y las profesiones que antes otorgaban renombre social se han bifurcado, y cuentan con muchos m\u00e1s perdedores que ganadores\u201d<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-45331\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/DIONI.jpg\" alt=\"\" width=\"536\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/DIONI.jpg 536w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/DIONI-300x253.jpg 300w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/DIONI-498x420.jpg 498w\" sizes=\"auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/p>\n<p>No es dif\u00edcil establecer una analog\u00eda entre el impacto del modelo Manchester en el siglo XIX y el modelo Silicon Valley en el XXI. Seguro que un taller de indianas barcelon\u00e9s o una ferrer\u00eda vizca\u00edna miraban a Inglaterra con los mismos ojos con los que el sector editorial o del transporte mira a California. Estamos en ese momento de cambio en el que este modelo de modernizaci\u00f3n amenaza los intereses sociales de diferentes secciones de la poblaci\u00f3n y las personas de diferentes estratos unen sus fuerzas para afrontar el peligro. El <em>v\u00f6lkich<\/em>, el pueblo, la naci\u00f3n identitaria, es un concepto que es capaz de reunir a esos grupos diversos que carecen del apoyo de las estructuras administrativas estatales y supraestatales. Incluso, facilitan la implementaci\u00f3n del nuevo modelo.<\/p>\n<p>En el caso de Espa\u00f1a, la pluralidad de partidos no estatales representa tambi\u00e9n la voluntad de retomar el control por parte de los que quedan fuera frente a un poder pol\u00edtico central, que no representa los intereses de esos sectores. Que tiene incluso un proyecto antag\u00f3nico, el gran Madrid, vinculado al nuevo modelo, que prefiere la megaurbe en red al estado-naci\u00f3n. No es sorprendente que esos partidos no estatales surjan en las zonas donde el movimiento de reacci\u00f3n ya tuvo lugar hace doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En Catalunya, el lugar donde se produjeron los primeros conflictos, la regencia de Urgell y la guerra dels Malcontents, esa voluntad de tener el control para encarar mejor la nueva modernizaci\u00f3n se ha concretado en el proyecto de un estado independiente. Muchos aspectos, desde la implantaci\u00f3n territorial hasta el recurso del corte de las comunicaciones, permanecen de ese primer movimiento, del que tambi\u00e9n persiste el hilo de las estructuras comunitarias: el asociacionismo. No habr\u00eda cuajado de otra manera. La Rep\u00fablica, como el Fuero, es el intento de plantar cara a esa nueva estructura socioecon\u00f3mica que amenaza con un proceso de desintegraci\u00f3n social y cultural. Es un repliegue. Las posiciones profesionales y las formas de vida est\u00e1n cuestionadas por la llegada de empresas-mundo o la financiarizaci\u00f3n de elementos como la vivienda o la salud. Los grupos sociales que reproduc\u00edan su posici\u00f3n porque pod\u00edan colocar a sus hijos en la administraci\u00f3n o porque encontraban empleos aventajados en las empresas locales se ven amenazados. Los lazos familiares o el conocimiento del catal\u00e1n, por ejemplo, dejan de ser elementos de ascenso social.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por la postergaci\u00f3n de los escritores realistas, como Gald\u00f3s o Baroja, en beneficio de los espirituales o dolientes, cuesta entender el carlismo como un surco profundo que viene desde el siglo XIX y llega hasta nuestros d\u00edas. El carlismo es la intrahistoria de Espa\u00f1a, afirm\u00f3 el historiador Jos\u00e9 Luis Villaca\u00f1as. Nadie lleva ya una boina roja ni luce un detente bala con el Sagrado Coraz\u00f3n en el cuello, pero la identidad propia como instrumento de repliegue y la desconfianza ante el estado central como forma de defensa de los intereses generales se mantiene. Permanece la idea de que la corte va a traicionar al resto del pa\u00eds, un pensamiento nada absurdo si se comprueba la venta de las empresas nacionales a los fondos globales o la alfombra roja a las empresas-mundo. Madrid se va<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>, escribi\u00f3 Pasqual Maragall hace dieciocho a\u00f1os y, en ese tiempo, se ha convertido en un agujero negro que est\u00e1 engullendo el pa\u00eds. Conviene no confundir los s\u00edntomas con la enfermedad. El surco carlista no es el problema, sino la alarma que convendr\u00eda escuchar.<\/p>\n<p><strong>Jorge Dioni<\/strong> (<a href=\"https:\/\/twitter.com\/jorgedioni\">@jorgedioni<\/a>) es periodista. Actualmente, escribe en <em>La Marea<\/em> e imparte talleres de redacci\u00f3n y periodismo en la Escuela de escritores.<\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> S\u00e1nchez, Rosal\u00eda. (5 de noviembre de 2019). Media hora viendo Netflix genera las mismas emisiones que conducir durante 6 kil\u00f3metros. ABC. Recuperado de: https:\/\/www.abc.es\/sociedad\/abci-media-hora-viendo-netflix-genera-mismas-emisiones-conducir-durante-6-kilometros-201911041017_noticia.html<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Hern\u00e1ndez, Esteban. (21 de noviembre de 2018). Las prejubilaciones en las \u00e9lites espa\u00f1olas. El Confidencial. Recuperado: https:\/\/blogs.elconfidencial.com\/alma-corazon-vida\/tribuna\/2018-11-21\/prejubilaciones-elites-espanolas-fondos-poder_1658170\/<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Nadal, Jordi (1987). <em>El fracaso de la revoluci\u00f3n industrial en Espa\u00f1a<\/em>. Barcelona: Ariel Historia, Cap\u00edtulo 3: La desamortizaci\u00f3n del suelo.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Citado en Nadal, Jordi (1987). <em>El fracaso de la revoluci\u00f3n industrial en Espa\u00f1a<\/em>. Barcelona: Ariel Historia.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Polany, Karl (2017). <em>La gran transformaci\u00f3n<\/em>. M\u00e9xico DF: Fondo de cultura econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Ib\u00eddem.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Pinilla, Ramiro (2005). <em>Verdes valles, colinas rojas. La tierra convulsa<\/em>. Barcelona: Tusquets.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Hern\u00e1ndez, Esteban. (22 de marzo de 2019). Pues s\u00ed, Vox son los perdedores de la globalizaci\u00f3n. El Confidencial. Recuperado: https:\/\/blogs.elconfidencial.com\/espana\/postpolitica\/2019-03-22\/vox-perdedores-globalizacion-identidad_1894746\/<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Maragall, Pascual. (27 de febrero de 2001). Madrid se va. El Pa\u00eds. Recuperado de: https:\/\/elpais.com\/diario\/2001\/02\/27\/opinion\/983228408_850215.html<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/la-u.org\/del-fuero-a-la-republica-el-surco-del-carlismo\/\">https:\/\/la-u.org\/del-fuero-a-la-republica-el-surco-del-carlismo\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unas semanas, el diario ABC revel\u00f3 que la plataforma Netflix hab\u00eda decidido romper relaciones comerciales con su editor, el grupo Vocento, por \u201cmotivos ideol\u00f3gicos\u201d. 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