{"id":44290,"date":"2019-10-18T10:20:04","date_gmt":"2019-10-18T09:20:04","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=44290"},"modified":"2019-10-18T10:20:04","modified_gmt":"2019-10-18T09:20:04","slug":"los-errantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-errantes\/","title":{"rendered":"\u2018Los errantes\u2019"},"content":{"rendered":"<p>Avance editorial de la premio Nobel Olga Tokarczuk<\/p>\n<p>Por gentileza de Anagrama y Rata Editorial, publicamos dos fragmentos de la pr\u00f3xima novela de la premio Nobel Olga Tokarczuk (\u2018Los errantes\u2019 en castellano \/ \u2018Cos\u2019 en catal\u00e1n), que se publicar\u00e1 a finales de mes<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n castellana de Agatha Orzeszek, para Anagrama. Traducci\u00f3n catalana de Xavier Farr\u00e9, para Rata Editorial (esta versi\u00f3n va seguida de una traducci\u00f3n informativa al castellano).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed estoy<\/p>\n<p>Tengo pocos a\u00f1os. Estoy sentada en el alf\u00e9izar, a mi alrededor hay juguetes esparcidos por el suelo, torres de cubos derrumbadas, mu\u00f1ecas de ojos saltones. La casa est\u00e1 a oscuras, en las estancias el aire, poco a poco, se enfr\u00eda, se debilita. No hay nadie; se han marchado, han desaparecido, cada vez m\u00e1s tenues se pueden o\u00edr todav\u00eda sus voces, su arrastrar de pies, el eco de sus pasos y alguna risa lejana. Al otro lado de la ventana el patio aparece desierto. La oscuridad se desliza suavemente desde el cielo. Se posa sobre todas las cosas como un negro roc\u00edo.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s molesto es la quietud: espesa, visible; el fr\u00edo crep\u00fasculo y la luz mortecina de las l\u00e1mparas de vapor de sodio que se sumerge en la penumbra apenas a un metro de su fuente.<\/p>\n<p>No ocurre nada, el avance de la oscuridad se detiene ante la puerta de casa, el vocer\u00edo del eclipse se desvanece. Se forma una espesa tela, como la de la leche al enfriarse. Los contornos de las casas, con el cielo como tel\u00f3n de fondo, se alargan hasta el infinito, perdiendo sus \u00e1ngulos agudos, bordes y aristas. La luz que se apaga se lleva el aire: no hay nada que respirar. La oscuridad penetra en la piel. Los sonidos se han enroscado y han echado para atr\u00e1s sus ojos de caracol; la orquesta del mundo se ha ido alejando hasta desaparecer en el parque.<\/p>\n<p>Esta tarde es un conf\u00edn del mundo, lo he tocado por casualidad, mientras jugaba, sin querer. Lo he descubierto porque me han dejado un rato sola en casa, sin vigilar. Sin duda he ca\u00eddo en una trampa. Tengo pocos a\u00f1os, estoy sentada en el alf\u00e9izar mirando el fr\u00edo patio. Han apagado las luces de la cocina del colegio, todo el mundo se ha marchado. Las losas de cemento del patio han empapado la oscuridad y desaparecido. Puertas cerradas, celos\u00edas y persianas bajadas. Me gustar\u00eda salir, pero no tengo ad\u00f3nde ir. Solo mi presencia adopta contornos n\u00edtidos que tiemblan, ondean, y eso duele. Enseguida descubro la verdad: ya no hay nada que hacer, existo, aqu\u00ed estoy.<\/p>\n<p>El mundo en la cabeza<\/p>\n<p>Hice mi primer viaje a trav\u00e9s de los campos, a pie. Durante mucho tiempo nadie advirti\u00f3 mi desaparici\u00f3n, lo que permiti\u00f3 que me alejara bastante. Recorr\u00ed todo el parque; despu\u00e9s, por caminos de tierra, atravesando maizales y prados cubiertos de cal\u00e9ndulas y surcados por zanjas de drenaje, logr\u00e9 alcanzar el r\u00edo. El r\u00edo, de todas formas, era omnipresente en la llanura, empapaba la tierra bajo la hierba, lam\u00eda los sembrados.<\/p>\n<p>Al encaramarme al terrapl\u00e9n de contenci\u00f3n, pude ver una cinta oscilante, un camino que serpenteaba hasta m\u00e1s all\u00e1 del encuadre, del mundo. Y, con suerte, se pod\u00edan ver sobre ella unas barcazas planas desplaz\u00e1ndose en ambos sentidos sin reparar en las orillas, ni en los \u00e1rboles, ni en las personas que se hallaban en el terrapl\u00e9n, al considerarlos, seguramente, puntos de orientaci\u00f3n inestables, indignos de atenci\u00f3n, meros testigos de su gr\u00e1cil movimiento. Yo so\u00f1aba con trabajar en una barca de esas cuando fuera mayor o, mejor todav\u00eda, con convertirme en una de ellas.<\/p>\n<p>No era un gran r\u00edo, tan solo el Odra, pero por entonces tambi\u00e9n yo era peque\u00f1a. Ocupaba su propio lugar en la jerarqu\u00eda de los r\u00edos \u2013cosa que m\u00e1s tarde comprobar\u00eda en un mapa\u2013, segund\u00f3n, aunque notable, como de vizcondesa de provincias en la corte de la reina Amazonas. A m\u00ed, no obstante, me bastaba y me sobraba, me parec\u00eda inmenso. Flu\u00eda a sus anchas, sin regular desde hac\u00eda ya tiempo, amigo de desbordarse, ind\u00f3mito. En ciertos lugares, junto a las m\u00e1rgenes, sus aguas se arremolinaban al topar con alg\u00fan que otro obst\u00e1culo subacu\u00e1tico. Flu\u00eda, desfilaba, fiel a sus razones ocultas tras el horizonte, en alg\u00fan remoto lugar del norte. Imposible posar sobre \u00e9l la mirada, la arrastraba m\u00e1s all\u00e1 del horizonte hasta el punto de hacerle perder a una el equilibrio.<\/p>\n<p>Ocupadas en s\u00ed mismas, las aguas no reparaban en m\u00ed, aguas viajeras, cambiantes, en las que jam\u00e1s se podr\u00eda entrar dos veces, como supe m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Todos los a\u00f1os se cobraba un buen tributo por llevar a lomo las barcas, pues no hab\u00eda uno en que no se ahogara alguien, ya fuera un ni\u00f1o al ba\u00f1arse durante los t\u00f3rridos d\u00edas de verano o un borracho que, a saber por qu\u00e9, se hab\u00eda tambaleado en el puente y, a pesar de la baranda, hab\u00eda ca\u00eddo al agua. A los ahogados siempre se los buscaba durante largo tiempo y montando bastante alboroto, lo que manten\u00eda en tensi\u00f3n a todo el territorio. Se organizaban equipos de buzos y lanchas motoras del ej\u00e9rcito. Seg\u00fan los relatos de los adultos que espi\u00e9, los cuerpos rescatados aparec\u00edan hinchados y p\u00e1lidos: el agua les hab\u00eda chupado todo rastro de vida, desdibujando hasta tal punto sus rostros que los allegados a duras penas eran capaces de reconocer los cad\u00e1veres.<\/p>\n<p>Plantada sobre el terrapl\u00e9n antiinundaciones, la mirada fija en la corriente, descubr\u00ed que \u2013pese a todos los peligros\u2013 siempre ser\u00eda mejor lo que se mov\u00eda que lo est\u00e1tico, que ser\u00eda m\u00e1s noble el cambio que la quietud, que lo est\u00e1tico estaba condenado a desmoronarse, degenerar y acabar reducido a la nada; lo m\u00f3vil, en cambio, durar\u00eda incluso toda la eternidad. Desde entonces el r\u00edo se convirti\u00f3 en una aguja clavada en mi seguro y estable paisaje del parque, de los invernaderos donde germinaban t\u00edmidamente las hileras de hortalizas y de las losas de cemento de la acera donde se jugaba a la rayuela. Lo atravesaba por completo, como marcando verticalmente una tercera dimensi\u00f3n; lo agujereaba, y el mundo infantil no resultaba ser m\u00e1s que un juguete de goma del que el aire escapaba emitiendo un silbido.<\/p>\n<p>Mis padres no eran del todo una tribu sedentaria. Se mudaron muchas veces de un lugar a otro hasta que finalmente se asentaron por un tiempo en una escuela de provincias, lejos de cualquier estaci\u00f3n de tren y de toda carretera merecedora de tal nombre. El mero hecho de cruzar la linde para ir a la peque\u00f1a ciudad comarcal se convert\u00eda en todo un viaje. La compra, el papeleo en la oficina municipal, el peluquero de siempre en la plaza del mercado junto al ayuntamiento, ataviado con el mismo delantal lavado y blanqueado una y otra vez, sin \u00e9xito, porque los tintes de pelo de las clientas dejaban en \u00e9l manchas caligr\u00e1ficas, ideogramas chinos. Cuando mam\u00e1 se te\u00f1\u00eda el pelo, pap\u00e1 la esperaba en el caf\u00e9 Nowa, en una de las dos mesas que instalaban fuera. Le\u00eda el peri\u00f3dico local, cuya secci\u00f3n m\u00e1s interesante siempre era la de sucesos, con sus cr\u00f3nicas de robos de mermeladas y pepinillos de los s\u00f3tanos donde se guardaban.<\/p>\n<p>Esos viajes vacacionales suyos, un poco acobardados, en un \u0160koda cargado hasta los topes. Largamente preparados, planeados durante las tardes preprimaverales, apenas se fund\u00eda la nieve, pero la tierra a\u00fan no volv\u00eda en s\u00ed; hab\u00eda que esperar a que por fin entregara su cuerpo a arados y azadas, a que se dejara inseminar, entonces los tendr\u00eda ocupados desde la ma\u00f1ana hasta la noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(&#8230;)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cap al m\u00f3n<\/p>\n<p>Vaig estudiar psicologia en una ciutat comunista gran, ll\u00f2brega, el meu apartament era en un edifici que durant la guerra havia estat seu de la divisi\u00f3 de les SS. Havien constru\u00eft aquella part de la ciutat de les ru\u00efnes del gueto, era f\u00e0cil de percebre quan ho observaves b\u00e9 (tot el barri era un metre per damunt de la resta de la ciutat). Un metre de runa. Mai no m\u2019hi vaig sentir b\u00e9; entre els nous blocs i les placetes esquifides sempre bufava el vent, i l\u2019aire gla\u00e7at era particularment dolor\u00f3s, em tallava la cara. En el fons, a pesar de tota aquella construcci\u00f3, era un lloc que pertanyia als morts. Encara ara segueixo somiant l\u2019edifici del departament, els seus passadissos amples, com si s\u2019haguessin perforat a la roca, llisos pels peus de la gent, les vores gastades de les escales, la barana polida per les mans, les marques gravades en tot l\u2019espai. Potser era per aix\u00f2 que tem\u00edem l\u2019aparici\u00f3 d\u2019esperits.<\/p>\n<p>Quan deix\u00e0vem anar rates en aquell laberint, sempre n\u2019hi havia una que contradeia la teoria i a la qual li eren ben b\u00e9 igual les nostres hip\u00f2tesis enginyoses. Es posava dreta a dues potes, sense estar gens interessada en el premi al final del recorregut experimental; contr\u00e0ria als privilegis del condicionament de P\u00e0vlov, ens clavava una mirada, i despr\u00e9s girava cua o es lliurava sense presses a examinar el laberint. Buscava alguna cosa en els passadissos laterals, intentava cridar l\u2019atenci\u00f3. Esg\u00fcellava desorientada, i aleshores les noies, en contra de les regles, la treien del laberint i l\u2019agafaven en bra\u00e7os.<\/p>\n<p>Els m\u00fasculs d\u2019una granota morta, tota estesa, es corbaven i es posaven rectes al dictat dels impulsos el\u00e8ctrics per\u00f2, d\u2019una manera que encara no havia estat descrita en els nostres manuals, ens feien senyals, i les extremitats feien uns gestos evidents d\u2019amena\u00e7a i de mofa, la qual cosa contradeia la sacrosanta fe en la innoc\u00e8ncia mec\u00e0nica dels reflexos fisiol\u00f2gics.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed ens van ensenyar que el m\u00f3n es pot descriure, i fins i tot aclarir amb l\u2019ajut de respostes senzilles a preguntes intel\u00b7ligents. Que en la seva ess\u00e8ncia \u00e9s impotent i mort, que el governen unes lleis for\u00e7a simples que cal aclarir i presentar, i millor encara si es fa servir un diagrama. Ens demanaven experiments. Formular hip\u00f2tesis. Comprovar. Ens van introduir en els misteris de l\u2019estad\u00edstica, tot creient que gr\u00e0cies a ella es poden descriure perfectament totes les regularitats del m\u00f3n, que un noranta per cent \u00e9s molt m\u00e9s significatiu que el cinc per cent.<\/p>\n<p>Per\u00f2 avui ja s\u00e9 una cosa: qui busca ordre que eviti la psicologia. Millor que es decideixi per la fisiologia o per la teologia, almenys tindr\u00e0 un suport s\u00f2lid, o en la mat\u00e8ria o en l\u2019esperit; no relliscar\u00e0 en la psique. La psique \u00e9s un objecte d\u2019investigaci\u00f3 molt insegur.<\/p>\n<p>Tenien ra\u00f3 aquells que deien que no es tria aquesta carrera per assegurar-se despr\u00e9s una feina, per curiositat, o per la vocaci\u00f3 d\u2019ajudar els altres, sin\u00f3 per un motiu molt m\u00e9s simple. Molt em temo que tots ten\u00edem algun defecte profundament amagat; encara que de ben segur f\u00e8iem la impressi\u00f3 de ser persones joves, sanes, intel\u00b7ligents, era un defecte dissimulat, camuflat destrament en els ex\u00e0mens d\u2019ingr\u00e9s. Un fardell d\u2019emocions estretament entrella\u00e7ades, esfilagarsades com aquells estranys tumors que de vegades es troben en el cos hum\u00e0 i que es poden veure en els museus que siguin dignes d\u2019anatomopatologia. Per\u00f2 podia ser tamb\u00e9 que els examinadors fossin persones de la mateixa mena i en realitat sabessin qu\u00e8 feien? Aix\u00ed nosaltres ser\u00edem els seus hereus. Quan a segon van tractar com funcionaven els mecanismes de defensa i vam descobrir amb admiraci\u00f3 la pot\u00e8ncia de la nostra psique, vam comen\u00e7ar a entendre que si exist\u00eds la racionalitzaci\u00f3, la sublimaci\u00f3, l\u2019eliminaci\u00f3, totes aquelles estrat\u00e8gies que ens ofer\u00edem a nosaltres mateixos, que si es pogu\u00e9s mirar el m\u00f3n sense cap protecci\u00f3, de manera honesta i atrevida, aleshores ens esclataria el cor.<\/p>\n<p>Vam saber en aquella carrera que est\u00e0vem constru\u00efts de defensa, d\u2019escuts i de cuirasses, que \u00e9rem ciutats on l\u2019arquitectura es redu\u00efa als murs, les torres i les fortificacions; estats de b\u00fanquers.<\/p>\n<p>Tots els tests, les entrevistes i les recerques ens les f\u00e8iem m\u00fatuament els uns als altres i despr\u00e9s de tercer jo ja sabia dir qu\u00e8 em feia mal; era com descobrir el propi nom secret amb el qual s\u2019entra en una iniciaci\u00f3.<\/p>\n<p>No vaig estar gaire temps exercint aquella professi\u00f3 que havia apr\u00e8s. Durant una de les meves sortides, quan em vaig quedar sense diners en una gran ciutat i treballava netejant habitacions d\u2019hotels, vaig comen\u00e7ar a escriure un llibre. Era un conte sobre el viatge, per llegir al tren, un llibre que era com si l\u2019escriv\u00eds per a mi mateixa. Un llibre com un canap\u00e8, per empassar-se\u2019l de cop, sense mossegar.<\/p>\n<p>Era capa\u00e7 de concentrar-me com calia, durant un temps em vaig convertir en una orella monstruosa per escoltar els xiuxiueigs, els ecos i la fressa; les veus llunyanes que arribaven de darrere d\u2019alguna paret.<\/p>\n<p>Per\u00f2 no em vaig arribar a convertir mai en una aut\u00e8ntica escriptora o, m\u00e9s aviat, en un escriptor, perqu\u00e8 aquesta paraula amb el g\u00e8nere mascul\u00ed sona molt m\u00e9s important. La vida sempre se m\u2019esquitllava. Nom\u00e9s topava amb les seves marques, amb unes miserables pells mudades. Quan apuntava a la seva posici\u00f3, ja era en un altre lloc. Tan sols trobava signes, com el que es deixa a l\u2019escor\u00e7a dels arbres als parcs: \u00abHe estat aqu\u00ed\u00bb. En la meva escriptura, la vida es transformava en hist\u00f2ries incompletes, en rondalles on\u00edriques, en trames confuses, es mostrava de lluny en algunes incre\u00efbles perspectives despla\u00e7ades o en talls transversals, i es feia dif\u00edcil inventar algunes conclusions pel que fa a la totalitat.<\/p>\n<p>Qui hagi intentat mai escriure una novel\u00b7la sap que \u00e9s una tasca molt dura, \u00e9s sense cap dubte una de les pitjors maneres de tenir una feina per un mateix. Tot el temps cal quedar-se en un mateix, en una cel\u00b7la d\u2019una sola persona, en una solitud absoluta. \u00c9s una psicosi controlada, una paranoia amb una obsessi\u00f3 enganxada a la feina, per aix\u00f2 s\u2019han d\u2019eliminar les plomes, els mirinyacs i les m\u00e0scares venecianes amb qu\u00e8 les coneixem, i posar-se m\u00e9s aviat un davantal de carnisser i botes de goma, i un ganivet per obrir les entranyes. Des d\u2019aquest soterrani de l\u2019escriptor a penes es veuen les cames dels vianants, se sent el soroll dels talons. De vegades alg\u00fa s\u2019atura per ajupir-se i donar-hi una ullada, aleshores es pot veure una cara humana i es poden intercanviar fins i tot algunes paraules. En realitat, per\u00f2, la ment est\u00e0 ocupada amb el joc que es va duent a terme davant d\u2019ell en un pan\u00f2ptic esbossat amb presses, col\u00b7locant les figures en un escenari provisional: l\u2019autor i el personatge, la narradora i la lectora, qui descriu i la descrita; peus, sabates, talons i cares m\u00e9s tard o m\u00e9s d\u2019hora esdevenen una part d\u2019aquest joc.<\/p>\n<p>No em sap greu haver tingut afecte a aquesta tasca tan particular: no servia per a psic\u00f2loga. No era capa\u00e7 d\u2019aclarir, de traure de la foscor de la ment les fotografies familiars. Les confessions dels altres molt sovint m\u2019avorrien, cosa que reconec amb tristesa. Parlant sincerament, solia passar que preferia capgirar les nostres relacions i comen\u00e7ava a parlar de mi mateixa. Havia d\u2019anar amb molt de compte per no agafar de sobte la pacient per la m\u00e0niga i interrompre-la a mitja frase: \u00abPer\u00f2 qu\u00e8 diu vost\u00e8, senyora! Jo ho sento d\u2019una manera del tot diferent! I el que jo he somiat! Escolti, escolti&#8230;\u00bb O: \u00abQu\u00e8 en sap, vost\u00e8, de l\u2019insomni! Ja em dir\u00e0 si aix\u00f2 \u00e9s un atac de p\u00e0nic! Va, no faci broma. El que jo vaig tenir \u00faltimament, all\u00f2 s\u00ed que era&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>No sabia escoltar. No respectava les fronteres, despla\u00e7ava les coses. No creia en l\u2019estad\u00edstica i en la verificaci\u00f3 de les teories. Sempre m\u2019ha semblat massa minimalista el postulat d\u2019\u00abuna personalitat: una persona\u00bb. Tenia tend\u00e8ncia a esborrar les evid\u00e8ncies, a posar en dubte els arguments irrefutables: all\u00f2 era un vici, un ioga pervers del cervell, un plaer subtil d\u2019experimentar el moviment intern. Posar en dubte cada opini\u00f3, paladejar-la sota la llengua i finalment la descoberta esperada que cap d\u2019elles no era aut\u00e8ntica, sin\u00f3 falsa, i que provenia d\u2019una marca fabricada. No volia tenir unes opinions formades, haurien estat un equipatge innecessari. A les discussions ara em posava d\u2019una banda, ara de l\u2019altra \u2014i s\u00e9 que jo no els agradava com a oradora\u2014. Vaig ser testimoni d\u2019un fenomen estrany que em va sorgir al cap: com m\u00e9s arguments \u00aba favor\u00bb trobava, m\u00e9s me\u2019n venien \u00aben contra\u00bb, i com m\u00e9s m\u2019aferrava als primers, m\u00e9s atractius esdevenien els segons.<\/p>\n<p>Com podria haver examinat els altres, si a mi sola se\u2019m feia molt dif\u00edcil solucionar qualsevol test. Un q\u00fcestionari personal, una enquesta, una columna de preguntes i unes respostes de tria m\u00faltiple em semblaven massa dif\u00edcils. Ben aviat em vaig adonar d\u2019aquesta defici\u00e8ncia meva, per aix\u00f2 a la carrera quan ens examin\u00e0vem fent pr\u00e0ctiques, donava respostes casuals, el primer que em vingu\u00e9s. Despr\u00e9s, de tot aix\u00f2, en sortien uns perfils molt estranys: unes l\u00ednies corbes dutes a l\u2019eix de les coordenades. \u00abCreus que la millor decisi\u00f3 \u00e9s la que \u00e9s m\u00e9s f\u00e0cil de canviar?\u00bb Ho crec? Quina decisi\u00f3? Canviar-la? Quan? Com, m\u00e9s f\u00e0cil? \u00abEn entrar en una habitaci\u00f3, ocupes m\u00e9s aviat el lloc central o el perif\u00e8ric?\u00bb A quina habitaci\u00f3? I quan? Est\u00e0 buida, l\u2019habitaci\u00f3, o arrambats a les parets hi ha sof\u00e0s de pelfa vermells? I les finestres, a quina part donen? Pregunta sobre els llibres: prefereixo llegir-los en lloc d\u2019anar a festes, o tot aix\u00f2 dep\u00e8n del llibre que \u00e9s i de com sigui la festa?<\/p>\n<p>Quina \u00e9s aquesta metodologia! Suposa en silenci que l\u2019home no es coneix a si mateix, per\u00f2 quan se li fan les preguntes adients, enginyoses, \u00e9s aquella mateixa persona qui s\u2019inspecciona. Ell es fa les preguntes a si mateix, i ell mateix se les respon. Sense pensar-hi, es revelar\u00e0 a si mateixa un secret que desconeixia del tot.<\/p>\n<p>I la segona suposici\u00f3, mortalment perillosa: que som constants, i que les nostres reaccions s\u00f3n previsibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Versi\u00f3n informativa en castellano<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cabeza en el mundo<\/p>\n<p>Estudi\u00e9 psicolog\u00eda en una ciudad comunista grande, l\u00f3brega, mi apartamento estaba en un edificio que durante la guerra hab\u00eda sido de la divisi\u00f3n de las SS. Hab\u00edan construido aquella parte de la ciudad de las ruinas del gueto, era f\u00e1cil percibirlo cuando lo observabas bien (todo el barrio estaba un metro por encima del resto de la ciudad). Un metro de escombros. Nunca me sent\u00ed bien; entre los nuevos bloques y las placitas esmirriadas siempre soplaba el viento, y el aire helado era particularmente doloroso, me cortaba la cara. En el fondo, a pesar de toda aquella construcci\u00f3n, era un lugar que pertenec\u00eda a los muertos. A\u00fan ahora sigo so\u00f1ando en el edificio del piso, sus pasillos anchos, como si hubieran sido perforados en la roca, alisados por los pasos de la gente, los bordes gastados de las escaleras, la barandilla pulida por las manos, las marcas grabadas en todo el espacio. Quiz\u00e1 por eso tem\u00edamos la aparici\u00f3n de esp\u00edritus.<\/p>\n<p>Cuando solt\u00e1bamos ratas en aquel laberinto, siempre hab\u00eda una que contradec\u00eda nuestra teor\u00eda y le eran exactamente igual nuestras hip\u00f3tesis ingeniosas. Se pon\u00eda de pie a dos patas, sin estar en absoluto interesada en el premio al final del recorrido experimental; contraria a los privilegios del acondicionamiento de Pavlov, nos clavaba la mirada, y despu\u00e9s daba media vuelta o se entregaba sin prisas a examinar el laberinto. Buscaba algo en los pasillos laterales, intentaba llamar la atenci\u00f3n. Chillaba desorientada, y entonces las chicas, en contra de las reglas, la sacaban del laberinto y la cog\u00edan en brazos.<\/p>\n<p>Los m\u00fasculos de una rana muerta, tendida, se curvaban y se tensaban al dictado de los impulsos el\u00e9ctricos. Sin embargo, de un modo que a\u00fan no hab\u00eda sido descrito en nuestros manuales, nos enviaban se\u00f1ales, y las extremidades hac\u00edan unos gestos evidentes de amenaza y de mofa, lo que contradec\u00eda la sacrosanta fe en la inocencia mec\u00e1nica de los reflejos fisiol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed nos ense\u00f1aron que el mundo se puede describir, e incluso aclarar con la ayuda de respuestas sencillas a preguntas inteligentes. En su esencia es impotente y est\u00e1 muerto, lo gobiernan unas leyes bastante simples que es necesario aclarar y presentar, y mejor a\u00fan si se emplea un diagrama. Nos ped\u00edan experimentos. Formular hip\u00f3tesis. Comprobar. Nos introdujeron en los misterios de la estad\u00edstica, creyendo que gracias a ella se pueden describir perfectamente todas las regularidades del mundo, porque un noventa por ciento es mucho m\u00e1s significativo que el cinco por ciento.<\/p>\n<p>Pero hoy ya s\u00e9 una cosa: quien busque orden que evite la psicolog\u00eda. Mejor que escoja la fisiolog\u00eda o la teolog\u00eda, al menos tendr\u00e1 un apoyo s\u00f3lido, en la materia o en el esp\u00edritu; no resbalar\u00e1 en la psique. La psique es un objeto de investigaci\u00f3n muy inseguro.<\/p>\n<p>Ten\u00edan raz\u00f3n los que dec\u00edan que no se escoge esa carrera para asegurarse despu\u00e9s un trabajo, por curiosidad, o por la vocaci\u00f3n de ayudar a los dem\u00e1s, sino por un motivo m\u00e1s simple. Mucho me temo que todos ten\u00edamos alg\u00fan defecto profundamente escondido; aunque a buen seguro d\u00e1bamos la impresi\u00f3n de ser personas j\u00f3venes, sanas, inteligentes, era un defecto disimulado, camuflado diestramente en los ex\u00e1menes de ingreso. Un hatajo de emociones estrechamente entrelazadas, deshilachadas como aquellos extra\u00f1os tumores que a veces se encuentran en el cuerpo humano y se pueden ver en los museos que sean dignos de anatomopatolog\u00eda. Pero tambi\u00e9n pod\u00eda ser que los examinadores fueran personas del mismo tipo y en realidad supieran qu\u00e9 hac\u00edan. As\u00ed nosotros ser\u00edamos sus herederos. Cuando en segundo trataron c\u00f3mo funcionaban los mecanismos de defensa y descubrimos con admiraci\u00f3n la potencia de nuestra psique, empezamos a entender que si existiera la racionalizaci\u00f3n, la sublimaci\u00f3n, la eliminaci\u00f3n, todas esas estrategias que nos ofrec\u00edamos a nosotros mismos, si se pudiera mirar el mundo sin ninguna protecci\u00f3n, de modo honesto y atrevido, entonces nos reventar\u00eda el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Supimos en esa carrera que est\u00e1bamos construidos de defensa, de escudos y de corazas, que \u00e9ramos ciudades donde la arquitectura se reduc\u00eda a los muros, las torres y las fortificaciones; estados de b\u00fankeres.<\/p>\n<p>Todos los tests, las entrevistas y las investigaciones nos las hac\u00edamos mutuamente los unos en los otros y despu\u00e9s de tercero yo ya sab\u00eda decir qu\u00e9 me dol\u00eda; era como descubrir el propio nombre secreto con el que se ingresa en una iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No estuve mucho tiempo ejerciendo la profesi\u00f3n que hab\u00eda aprendido. Durante una de mis salidas, cuando me qued\u00e9 sin dinero en una gran ciudad y trabajaba limpiando habitaciones de hoteles, empec\u00e9 a escribir un libro. Era un cuento sobre el viaje, para leer en el tren, un libro que era como si lo escribiera para m\u00ed misma. Un libro como un canap\u00e9, para trag\u00e1rselo de golpe, sin morder.<\/p>\n<p>Era capaz de concentrarme cuando era necesario, durante un tiempo me convert\u00ed en un o\u00eddo monstruoso para escuchar los cuchicheos, los ecos y el ruido; las voces lejanas que llegaban del otro lado de alguna pared.<\/p>\n<p>Pero no llegu\u00e9 a convertirme nunca en una aut\u00e9ntica escritora o, m\u00e1s bien, en un escritor, porque esta palabra con el g\u00e9nero masculino suena mucho m\u00e1s importante. La vida siempre se me escurr\u00eda. S\u00f3lo chocaba con sus marcas, con unas miserables pieles cambiadas. Cuando apuntaba a su posici\u00f3n, ya estaba en otro sitio. Tan s\u00f3lo encontraba signos, como lo que se deja en la corteza de los \u00e1rboles en los parques: \u00abHe estado aqu\u00ed\u00bb. En mi escritura, la vida se transformaba en historias incompletas, en cuentos on\u00edricos, en tramas confusas, se mostraba de lejos en algunas incre\u00edbles perspectivas desplazadas o en cortes transversales, y era dif\u00edcil inventar algunas conclusiones con respecto a la totalidad.<\/p>\n<p>Quien haya intentado alguna vez escribir una novela sabe que es una tarea muy dura, es sin lugar a dudas una de los peores modos de trabajar por cuenta de uno mismo. Todo el tiempo hay que quedarse en uno mismo, en una celda de una sola persona, en una soledad absoluta. Es una psicosis controlada, una paranoia con una obsesi\u00f3n de adicci\u00f3n al trabajo, por ello hay que eliminar las plumas, los miri\u00f1aques y las m\u00e1scaras venecianas con que las conocemos, y mejor ponerse un delantal de carnicero y unas botas de goma, y un cuchillo para abrir las entra\u00f1as. Desde ese s\u00f3tano del escritor apenas se ven las piernas de los peatones, se oye el ruido de los tacones. A veces alguien se detiene para agacharse y dar una ojeada, entonces puede verse una cara humana e incluso pueden intercambiarse algunas palabras. En realidad, sin embargo, la mente est\u00e1 ocupada con el juego que se va llevando a cabo ante \u00e9l en un pan\u00f3ptico esbozado con prisas, colocando las figuras en un escenario provisional: el autor y el personaje, la narradora y la lectora, a quien describe y la descrita; pies, zapatos, tacones y caras se convierten, tarde o temprano, en una parte de ese juego.<\/p>\n<p>No me sabe mal haber tenido afecto a esa tarea tan particular: no serv\u00eda para psic\u00f3loga. No era capaz de aclarar, de sacar de la oscuridad de la mente las fotograf\u00edas familiares. Las confesiones de los otros muy a menudo me aburr\u00edan, lo reconozco con tristeza. Hablando sinceramente, sol\u00eda acontecer que prefer\u00eda cambiar nuestras relaciones y empezaba a hablar de m\u00ed misma. Ten\u00eda que ir con mucho cuidado para no asir de repente a la paciente por la manga e interrumpirla a media frase: \u00ab\u00a1Pero qu\u00e9 dice usted, se\u00f1ora! \u00a1Yo lo siento de un modo muy distinto! \u00a1Y lo que yo he so\u00f1ado! Escuche, escuche&#8230;\u00bb O: \u00a1\u00abQu\u00e9 sabe usted del insomnio! \u00a1Ya me dir\u00e1 si eso es un ataque de p\u00e1nico! Va, no bromee. Lo que yo tuve recientemente, eso s\u00ed era&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>No sab\u00eda escuchar. No respetaba las fronteras, desplazaba las cosas. No cre\u00eda en la estad\u00edstica y en la verificaci\u00f3n de las teor\u00edas. Siempre me ha parecido demasiado minimalista el postulado de \u00abuna personalidad: una persona\u00bb. Ten\u00eda tendencia a borrar las evidencias, a poner en duda los argumentos irrefutables: aquello era un vicio, un yoga perverso del cerebro, un placer sutil de experimentar el movimiento interno. Poner en duda cada opini\u00f3n, paladearla bajo la lengua y finalmente el descubrimiento esperado de que ninguna era aut\u00e9ntica, sino falsa, y que proven\u00eda de una marca fabricada. No quer\u00eda tener unas opiniones formadas, habr\u00edan supuesto un equipaje innecesario. En las discusiones ahora me pon\u00eda de una lado, ahora del otro \u2014y s\u00e9 que no les gustaba como oradora. Fui testigo de un fen\u00f3meno extra\u00f1o que me vino a la cabeza: cuantos m\u00e1s argumentos \u00aba favor\u00bb encontraba, m\u00e1s me ven\u00edan \u00aben contra\u00bb, y cuanto m\u00e1s me aferraba a los primeros, m\u00e1s atractivos eran los segundos.<\/p>\n<p>C\u00f3mo podr\u00eda haber examinado a los otros, si a m\u00ed sola se me hac\u00eda muy dif\u00edcil solucionar cualquier test. Un cuestionario personal, una encuesta, una columna de preguntas y unas respuestas de elecci\u00f3n m\u00faltiple me parec\u00edan demasiado dif\u00edciles. Pronto me di cuenta de esa deficiencia, por eso en la carrera, cuando nos examin\u00e1bamos en pr\u00e1cticas, daba respuestas sin pensar, lo primero que me viniera a la cabeza. Despu\u00e9s, de todo eso, sal\u00edan unos perfiles muy extra\u00f1os: unas l\u00edneas curvas llevadas al eje de las coordenadas. \u00ab\u00bfCrees que la mejor decisi\u00f3n es la que es m\u00e1s f\u00e1cil de cambiar?\u00bb \u00bfLo creo? \u00bfQu\u00e9 decisi\u00f3n? \u00bfCambiarla? \u00bfCu\u00e1ndo? \u00bfC\u00f3mo de f\u00e1cil? \u00ab\u00bfAl entrar en una habitaci\u00f3n, ocupas m\u00e1s bien el sitio central o el perif\u00e9rico?\u00bb \u00bfEn qu\u00e9 habitaci\u00f3n? \u00bfY cu\u00e1ndo? \u00bfEst\u00e1 vac\u00eda la habitaci\u00f3n o arrimados a las paredes hay sof\u00e1s de terciopelo rojo? \u00bfY las ventanas a qu\u00e9 parte dan? Pregunta sobre los libros: \u00bfprefiero leerlos en vez de ir a fiestas, o todo eso depende del libro que sea y de c\u00f3mo sea la fiesta?<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1l es esa metodolog\u00eda! Supone en silencio que el hombre no se conoce a s\u00ed mismo, pero cuando se le hacen las preguntas adecuadas, ingeniosas, es aquella misma persona quien se inspecciona. \u00c9l se hace las preguntas a s\u00ed mismo, y \u00e9l mismo se las responde. Sin pensar, se revelar\u00e1 a s\u00ed mismo un secreto que desconoc\u00eda del todo. Y la segunda suposici\u00f3n, mortalmente peligrosa: que somos constantes, y que nuestras reacciones son previsibles.<\/p>\n<p>La Vanguardia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Avance editorial de la premio Nobel Olga Tokarczuk Por gentileza de Anagrama y Rata Editorial, publicamos dos fragmentos de la pr\u00f3xima novela de la premio Nobel Olga Tokarczuk (\u2018Los errantes\u2019 en castellano \/ \u2018Cos\u2019 en catal\u00e1n), que se publicar\u00e1 a finales de mes Traducci\u00f3n castellana de Agatha Orzeszek, para Anagrama. 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