{"id":44126,"date":"2019-09-27T16:59:55","date_gmt":"2019-09-27T15:59:55","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=44126"},"modified":"2019-09-27T16:59:55","modified_gmt":"2019-09-27T15:59:55","slug":"socrates-y-los-jueces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/socrates-y-los-jueces\/","title":{"rendered":"S\u00f3crates y los jueces"},"content":{"rendered":"<p>En su tesis de m\u00e1ster sobre S\u00f3crates, obra de juventud que revela el genio del gran pensador dan\u00e9s, Kierkegaard contrapone el S\u00f3crates de Jenofonte con el de Plat\u00f3n. Hablando del primero, dice que tiene el defecto de ense\u00f1ar demasiado la intenci\u00f3n del autor, que ser\u00eda demostrar la enorme injusticia cometida por los atenienses a la hora de condenar el fil\u00f3sofo. Jenofonte hace esto tan bien que parece querer convencer a los lectores de que la sentencia era absurda o equivocada. De este modo consigue que S\u00f3crates parezca no s\u00f3lo inocente sino tambi\u00e9n inocuo. Lo cual lleva a preguntarse qu\u00e9 provoc\u00f3 a los atenienses para ver en S\u00f3crates algo m\u00e1s que un viejo charlat\u00e1n que no hac\u00eda ni mal ni bien. \u00bfY qu\u00e9 complicidad en la locura les habr\u00eda unido con Plat\u00f3n al condenar e inmortalizar a un perfecto filisteo como aquel?<\/p>\n<p>Jenofonte no s\u00f3lo borra todo lo que en S\u00f3crates hab\u00eda de peligroso; tampoco tiene en cuenta la situaci\u00f3n, y la situaci\u00f3n, dice Kierkegaard, es de m\u00e1xima importancia cuando se trata de la personalidad del fil\u00f3sofo. Conviene tener presente la idea de iron\u00eda de Kierkegaard ahora que se acerca la sentencia de los presos catalanes, una sentencia que todo el mundo cree que est\u00e1 escrita hace tiempo y es conocida y compartida por el Ejecutivo, protestas de independencia judicial y separaci\u00f3n de poderes aparte. Hay una contradicci\u00f3n palmaria entre negar la existencia de presos pol\u00edticos y descarrilar el proceso judicial ordinario, traslad\u00e1ndolo de la jurisdicci\u00f3n natural al Tribunal Supremo. Como la hay entre la macrooperaci\u00f3n impulsada por los fiscales en sinton\u00eda con la acusaci\u00f3n &#8216;popular&#8217;, que no es ni m\u00e1s ni menos que la opci\u00f3n pol\u00edtica que encarna la involuci\u00f3n de todo el sistema, y la pretendida &#8216;transparencia&#8217; del acto de fe en la que se quema la herej\u00eda separatista en la pira medi\u00e1tica. No abuso de met\u00e1fora. La referencia a aquellos espect\u00e1culos de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola de los siglos XVI y XVII no reside tanto en la circunstancia de que Espa\u00f1a trate el separatismo de hereje como en el hecho de que la herej\u00eda sea separatista por definici\u00f3n. La secularizaci\u00f3n del acto de fe (con la ostentosa retirada del crucifijo de la sala del juicio) no deber\u00eda esconder ni la intenci\u00f3n ni el mecanismo. Si apartar el crucifijo antes de comenzar la vista ten\u00eda por finalidad evitar la comparaci\u00f3n con el Santo Oficio, la consecuencia habr\u00e1 sido la contraria, pues priorizar el inter\u00e9s del Estado por encima de la verdad sit\u00faa a Marchena en el lugar preciso del Gran Inquisidor en los &#8216;Hermanos Karamazov&#8217; de Dostoievski.<\/p>\n<p>El inquisidor antepone el inter\u00e9s de Estado a la verdad y env\u00eda a Dios a la hoguera en un acto que no es sino el reflejo externo de una disposici\u00f3n interna. Como el Gran Inquisidor, el Supremo sustituye la verdad por el \u00eddolo y la justicia trascendente por el legalismo como herramienta del poder, incluso llevada al l\u00edmite de la apropiaci\u00f3n utilitaria. El &#8216;garantista&#8217; Marchena pospone la realidad vital a la unidad de la naci\u00f3n, silencia testigos y favorece relatos visiblemente fabricados con el objetivo de fundamentar la condena que ya tiene en el caj\u00f3n. Crey\u00e9ndose por encima del bien y del mal, con la arrogancia de quien no cree en la justicia m\u00e1s all\u00e1 del artefacto que manda, con su toga disfraza de absoluto lo que s\u00f3lo es relativo, porque es hist\u00f3rico. Marchena y la legi\u00f3n de sus corifeos, vale decir la Bestia social, dan categor\u00eda de Ley a una ley particular,<\/p>\n<p>Expulsar el crucifijo de la sala del Supremo fue, m\u00e1s que un s\u00edmbolo, un atestado de la reducci\u00f3n del juicio a un asunto de poder. Aqu\u00ed se aplica la definici\u00f3n de justicia de Simone Weil, que la llama &#8216;ese fugitivo del campo de los conquistadores&#8217;. Y es que poder y justicia son incompatibles. El poder no es nunca justo por el solo hecho de ser poder, pues la justicia no es la aplicaci\u00f3n literal de la ley, que es y siempre ser\u00e1 el c\u00f3digo de los vencedores, sino el equilibrio de lo desequilibrado en el funcionamiento de la sociedad, del organismo, en las relaciones personales, en el sistema ecol\u00f3gico o en el cosmos. De ah\u00ed que los griegos antiguos insistieran en la necesidad de medida y temieran las consecuencias de la desmesura, de la &#8216;hubris&#8217;.<\/p>\n<p>El paralelismo con el que he empezado el art\u00edculo est\u00e1 ah\u00ed y no porque alguno de los presos se haya comparado con S\u00f3crates, sino por la distorsi\u00f3n del car\u00e1cter moral de los acusados \u200b\u200bque causa el hecho de insistir en su inocencia e inocuidad, como han hecho las defensas y una parte de la opini\u00f3n catalana, sin duda de buena fe pero con resultados nefastos para la reputaci\u00f3n de los presos y los objetivos por los que son juzgados. Basar la defensa en su presunta inocencia equivale a negar los hechos o, ya que no es f\u00e1cil de borrar eventos notorios, al menos rebajarlos, aligerarlos, deformarlos. En este caso, disimulando la voluntad de ruptura y separaci\u00f3n territorial que implicaban el refer\u00e9ndum del Primero de Octubre y la declaraci\u00f3n del d\u00eda 27. La estrategia de la defensa ha sido intentar establecer que se hab\u00eda respetado la legalidad espa\u00f1ola y presentar el refer\u00e9ndum como una acci\u00f3n democr\u00e1tica dentro esa misma legalidad. Como ejercicio de la libertad de expresi\u00f3n, pues. Democr\u00e1tico lo era, y a\u00fan ejemplarmente, pero desde el punto de vista de la legalidad espa\u00f1ola los jueces y los fiscales ten\u00edan raz\u00f3n al denunciar el independentismo de rebelde, al margen de la definici\u00f3n penal y de los condicionantes t\u00e9cnicos de esta imputaci\u00f3n. El unionismo tiene raz\u00f3n al percibir un peligro en los hechos de octubre de 2017 y es l\u00f3gico (en la l\u00f3gica de la confrontaci\u00f3n) que haya intentado conjurarlo descabezando las cabezas visibles del movimiento. Si el proceso se hubiera circunscrito a la expresi\u00f3n simb\u00f3lica de un deseo, no habr\u00eda llegado a la represi\u00f3n policial y jur\u00eddica que vivimos. Se lleg\u00f3 porque, como resulta que el refer\u00e9ndum se declar\u00f3 vinculante y se procedi\u00f3 a una proclamaci\u00f3n institucional de la rep\u00fablica, el Estado se crey\u00f3 la maniobra tanto o m\u00e1s que el pueblo que empujaba a los pol\u00edticos. En consecuencia, actu\u00f3 defensiva&#8230; e injustamente.<\/p>\n<p>El problema radica en la legalidad espa\u00f1ola y en el sofisma de que cambiarla requiere reformar la constituci\u00f3n, cuando el procedimiento prescrito para hacerlo la convierte en irreformable. Y eso la hace terriblemente injusta, o si se quiere, la transforma en un reflejo de la injusticia inherente a la sociedad espa\u00f1ola. \u00c9sta, que s\u00f3lo la reformar\u00eda para estrangular a\u00fan m\u00e1s a Catalu\u00f1a, ha inscrito en la constituci\u00f3n la garant\u00eda de su inviabilidad, pues una constituci\u00f3n no es nada si no tiene legitimidad all\u00ed donde se aplica.<\/p>\n<p>El independentismo es un peligro para el Estado espa\u00f1ol, al igual que S\u00f3crates se convirti\u00f3 en un peligro aniquilando el prestigio de las figuras p\u00fablicas en la polis de Atenas. En octubre no hay que esperar clemencia. Los independentistas ser\u00e1n condenados no por una violencia inventada, que habr\u00e1 sido la excusa para el juicio, sino por no haber cre\u00eddo en los dioses del Estado y por haber introducido otros nuevos, tal como recog\u00eda la acusaci\u00f3n de Melet contra S\u00f3crates. Y tambi\u00e9n por haber corrompido a los j\u00f3venes con nuevas doctrinas, es decir, por supuesto adoctrinamiento. En la &#8216;Apolog\u00eda&#8217; S\u00f3crates reduce al absurdo las diversas acusaciones de Melet, pero la respuesta decisiva, la que lo define para la posteridad, es que una muerte honorable es preferible a vivir con deshonor. S\u00f3crates no se arrepent\u00eda de haber vivido de acuerdo con su convicci\u00f3n. Lo que le hac\u00eda elegir la muerte antes de que retractarse era la responsabilidad de la misi\u00f3n que, seg\u00fan \u00e9l, le hab\u00eda encomendado una divinidad. S\u00f3crates fue a la muerte por respeto a una ley superior, no a los jueces que le coaccionaban con unas leyes chapuceadas para amordazarlo. S\u00f3crates rechaza el indulto si es a cambio de cerrarle la actividad acostumbrada y avisa a sus jueces que lo volver\u00e1 a hacer. A\u00fan m\u00e1s, les avisa de que, quit\u00e1ndolo del medio para ahorrarse las denuncias de su presunci\u00f3n, no conseguir\u00e1n sino multiplicar el n\u00famero de sus acusadores, como les pasar\u00e1 tambi\u00e9n a los que hoy persiguen al independentismo en los tribunales.<\/p>\n<p>Tanto S\u00f3crates como Plat\u00f3n defienden el cumplimiento de la ley como una de las primeras virtudes ciudadanas, pero no confunden nunca la idea moral de justicia con su refracci\u00f3n en un Estado corrupto administrado por jueces venales. En la &#8216;Rep\u00fablica&#8217;, Plat\u00f3n dice que la justicia es la condici\u00f3n de la vida del individuo y del Estado, y que el Estado ideal es la encarnaci\u00f3n de la justicia. Pero advierte que el Estado es la realidad de la que la justicia es la idea. De ello se desprende, en clave plat\u00f3nica, que el Estado para el que la justicia no exista como idea sino s\u00f3lo como letra, no se podr\u00e1 mantener y tarde o temprano sucumbir\u00e1 ante las fuerzas hist\u00f3ricas, como sucedi\u00f3 en Atenas. Ya antes del juicio de S\u00f3crates, la democracia ateniense hab\u00eda sido vencida por Esparta y qued\u00f3 sometida a una especie de art\u00edculo 155. Pero veintiocho a\u00f1os despu\u00e9s del asesinato de S\u00f3crates (o, para algunos, de su suicidio), Esparta fue vencida por Tebas y esta por Macedonia tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde. Atenas era definitivamente disuelta en formas pol\u00edticas de dominaci\u00f3n for\u00e1nea. Pero S\u00f3crates se convirti\u00f3 en el referente universal de la filosof\u00eda y en el modelo de la dignidad del pensador.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su tesis de m\u00e1ster sobre S\u00f3crates, obra de juventud que revela el genio del gran pensador dan\u00e9s, Kierkegaard contrapone el S\u00f3crates de Jenofonte con el de Plat\u00f3n. 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