{"id":43895,"date":"2019-09-05T13:27:27","date_gmt":"2019-09-05T12:27:27","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=43895"},"modified":"2019-09-05T13:27:27","modified_gmt":"2019-09-05T12:27:27","slug":"el-ejemplo-de-hong-kong","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-ejemplo-de-hong-kong\/","title":{"rendered":"El ejemplo de Hong Kong"},"content":{"rendered":"<p>No hay nada como ver los movimientos ciudadanos que han cambiado realidades pol\u00edticas aparentemente inmutables para situar la fuerza relativa del proceso catal\u00e1n. Basta con compararlo con la revuelta de Hong Kong, regi\u00f3n aut\u00f3noma de la Rep\u00fablica Popular de China con una poblaci\u00f3n aproximadamente como la de Catalu\u00f1a y una econom\u00eda con un peso proporcionalmente similar en el Estado, para darse cuenta de que, a pesar los paralelismos, son fen\u00f3menos de un orden de realidad muy diferente. No s\u00f3lo por la diferencia en magnitud e influencia global entre China y Espa\u00f1a, sino tambi\u00e9n por la naturaleza pol\u00edtica de ambos estados: una dictadura comunista con un l\u00edder inamovible en un caso, una democracia formal dependiente de la Uni\u00f3n Europea en el otro. Que Espa\u00f1a es infinitamente m\u00e1s vulnerable a las repercusiones del uso interno de la violencia que China es evidente. Y sin embargo, no ha sido el independentismo catal\u00e1n sino la gente de Hong Kong quien ha tomado las calles de manera permanente, ha combatido a la polic\u00eda y ha puesto al r\u00e9gimen de Pek\u00edn en el dilema de emplear la fuerza o permitir una reforma democr\u00e1tica del estatuto de la ciudad asi\u00e1tica. De momento, el r\u00e9gimen chino, m\u00e1s prudente que el espa\u00f1ol, no ha intervenido la autonom\u00eda, dejando que la gobernadora de Hong Kong, Carrie Lam, intente desactivar las movilizaciones anunciando una plataforma de di\u00e1logo para escuchar a la gente &#8216;sinceramente y con humildad&#8217; y comprometi\u00e9ndose a abrir una investigaci\u00f3n de la violencia policial contra los manifestantes.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la cultura china contempla la anulaci\u00f3n del ego de los gobernantes, impensable en Espa\u00f1a, pero el gesto es significativo porque la promesa de una plataforma de di\u00e1logo llega despu\u00e9s de que la misma gobernadora suspendiera la ley de extradici\u00f3n que caus\u00f3 la deflagraci\u00f3n del conflicto. El poder ensaya medidas conciliatorias en lugar de intensificar la represi\u00f3n. Insisto en que esto es tentativo y puede cambiar en cualquier momento, pues ni China tolerar\u00e1 que la revuelta democr\u00e1tica se extienda al continente, ni los manifestantes ceder\u00e1n a concesiones provisionales. Saben que esa ley era el primer paso para nivelar la regi\u00f3n aut\u00f3noma con el resto del Estado chino, una se\u00f1al de intencionalidad uniformista similar al que emiti\u00f3 el Tribunal Constitucional con la sentencia del estatuto pronto har\u00e1 diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>Habiendo consiguiendo desactivar la ley de extradici\u00f3n, los manifestantes de Hong Kong han ampliado el objetivo y han exigido m\u00e1s mecanismos democr\u00e1ticos en un claro desaf\u00edo a Pek\u00edn. A estas alturas el desenlace es imprevisible, pero de algo no hay duda: los ciudadanos est\u00e1n decididos a frenar la asimilaci\u00f3n de su territorio. Esta resoluci\u00f3n no s\u00f3lo les aporta la atenci\u00f3n mundial de la que tambi\u00e9n disfrut\u00f3 el independentismo en octubre del 2017, lo que dificulta la reacci\u00f3n violenta del Estado; tambi\u00e9n endurece su capacidad negociadora con la posibilidad real de salir adelante.<\/p>\n<p>Jugando el triunfo de la inestabilidad en un momento de debilidad de la econom\u00eda china, agravada por la guerra comercial con Estados Unidos, los ciudadanos de Hong Kong no s\u00f3lo presionan enormemente al gobierno aut\u00f3nomo y a las \u00e9lites comerciales de la isla, sino tambi\u00e9n al gigante asi\u00e1tico, que representa la segunda econom\u00eda mundial en PIB y la primera en paridad de poder adquisitivo. Comparada con esta correlaci\u00f3n de fuerzas, la aventura catalana era un juego de ni\u00f1os. A pesar de que en 2017 la econom\u00eda espa\u00f1ola ya hab\u00eda sido debilitada por el endeudamiento, y que el debilitamiento perif\u00e9rico ha acabado extendi\u00e9ndose el coraz\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea, el independentismo no ha sido capaz de sacar de ello ninguna consecuencia estrat\u00e9gica. Al contrario, una parte importante ha aprovechado el creciente riesgo de recesi\u00f3n y la anunciada quiebra del sistema de pensiones para cerrar filas con el unionismo moderado bajo el escudo de las pol\u00edticas sociales con la t\u00e1ctica que los romanos llamaban &#8216;hacer la tortuga&#8217;. Pol\u00edticas paliativas que en la pr\u00e1ctica resultan insustanciales y horizontes de bienestar necesariamente imaginarios mientras no se revoque la pol\u00edtica extractiva del Estado son la coartada de una izquierda comprometida con el Estado espa\u00f1ol, es decir, con la derecha objetiva, esencialista y mon\u00e1rquica que gobierna amparada de unas siglas u otras, sin alterar nunca la distribuci\u00f3n del poder.<\/p>\n<p>La convergencia de las estructuras del Estado (ejecutivo, legislativo, judicial, medios de comunicaci\u00f3n, corporaciones, partidos, empresarios, academia, fuerzas armadas y aparatos de polic\u00eda) en una misma voluntad represiva desenmascara las apelaciones al estado de derecho en un Estado donde la ley siempre fue un instrumento de dominio. En estos \u00faltimos a\u00f1os la involuci\u00f3n, incluso ideol\u00f3gica, hacia los fundamentos antidemocr\u00e1ticos del r\u00e9gimen se ha comprobado en todas las instancias mencionadas y se aprecia tambi\u00e9n en la esfera cultural en casos de degradaci\u00f3n tan paradigm\u00e1ticos como el de un Javier Cercas atrapado en el v\u00f3rtice de los or\u00edgenes y cada vez m\u00e1s cerca de desaparecer por la alcantarilla del fascismo que le fascina con el magnetismo interrogativo de los espejos.<\/p>\n<p>De siempre la dominaci\u00f3n, entre etnias, sexos, razas, castas, naciones o clases, ha sido posible por la combinaci\u00f3n de violencia y consentimiento. Aunque pareciera abusiva en las circunstancias del final de la guerra civil, la frase de Negr\u00edn que es el vencido quien proclama el vencedor era cierta. Franco no se habr\u00eda podido sostener durante cuatro d\u00e9cadas sin una ampl\u00edsima coalici\u00f3n de vencedores y conformados. En vano el Partido Comunista se afan\u00f3 durante muchos a\u00f1os en convocar la huelga general. Con el tiempo, la combinaci\u00f3n de dominadores y conformistas evoluciona debido a las contradicciones, como dir\u00eda un marxista, y el consentimiento se transforma en disenso, en principio pasivo, o sea en lo que el franquismo llamaba desafecci\u00f3n, para castigarlo. A veces, sin embargo, el disentimiento avanza al estadio de resistencia pasiva, que es la actitud que caracteriz\u00f3 el &#8216;proc\u00e8s&#8217; entre 2012 y 2017 hasta romperse el 30 de enero de 2018.<\/p>\n<p>El dilema del independentismo consiste en avanzar a la fase siguiente, hongkonesa, la de la resistencia activa o bien renunciar incluso a la resistencia pasiva, manifiesta en el simbolismo de los lazos amarillos y acciones de apoyo a los presos pol\u00edticos. Esta renuncia significar\u00eda deshacer el camino que llev\u00f3 al Primero de Octubre, retrocediendo al disentimiento pasivo que dicta la actual pol\u00edtica de los partidos independentistas y eventualmente al consentimiento activo de la etapa de CiU, que ya apunta en declaraciones de intenci\u00f3n de relevantes miembros de las c\u00fapulas. El \u00fanico pulso de resistencia activa lo hemos visto en acciones espor\u00e1dicas de los CDR, en general minoritarias. Y, a pesar de que hayan disparado las alarmas del &#8216;establishment&#8217; independentista y originado la represi\u00f3n a menudo entusiasta de la polic\u00eda catalana, estos actos de resistencia activa est\u00e1n lejos de la rebeli\u00f3n. Ni \u00e9sta ser\u00eda todav\u00eda la revoluci\u00f3n, que s\u00f3lo en caso de triunfar llega a cambiar las estructuras sociales. \u00a1Vean pues cu\u00e1n lejos est\u00e1 la rep\u00fablica!<\/p>\n<p>La deslegitimaci\u00f3n del presidente Torra en la mayor\u00eda de medios catalanes deja poco margen de duda sobre qui\u00e9n gana la partida en la lucha sorda dentro del independentismo y dentro de los partidos. Secundado por el repliegue precipitado de los partidos a ra\u00edz de la represi\u00f3n, con gestos tan derrotistas como investir a Pedro S\u00e1nchez, el Estado ha superado su crisis de legitimidad, imponi\u00e9ndose claramente a una voluntad popular en quiebra. Una quiebra, hay que decirlo, ayudada por la descoordinaci\u00f3n incluso entre las asociaciones civiles. El ejemplo de Hong Kong, as\u00ed como de algunos otros de geogr\u00e1ficamente m\u00e1s pr\u00f3ximos, deber\u00eda conjurar el narcisismo de la sociedad catalana, reflejada en la coreograf\u00eda de la reivindicaci\u00f3n y convencida hasta hace poco, y algunos hasta ahora mismo, de que el Estado se rendir\u00e1 seducido por la belleza plat\u00f3nica de las formas.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay nada como ver los movimientos ciudadanos que han cambiado realidades pol\u00edticas aparentemente inmutables para situar la fuerza relativa del proceso catal\u00e1n. 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