{"id":43708,"date":"2019-07-29T11:38:09","date_gmt":"2019-07-29T10:38:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=43708"},"modified":"2019-07-29T11:38:09","modified_gmt":"2019-07-29T10:38:09","slug":"fuego-en-la-gran-biblioteca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/fuego-en-la-gran-biblioteca\/","title":{"rendered":"Fuego en la gran biblioteca"},"content":{"rendered":"<p>Susan Orlean<\/p>\n<p>La biblioteca en llamas<\/p>\n<p>TRADUCCI\u00d3N DE JUAN TREJO. TEMAS DE HOY. 398 P\u00c1GINAS. 20 EUROS<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2018La biblioteca en llamas\u2019, de Susan Orlean, es mucho m\u00e1s que una cr\u00f3nica sobre el incendio que consumi\u00f3 en 1986 la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles. Es la historia pol\u00edtica y cultural de ese espacio emblem\u00e1tico desde el siglo XIX y un ensayo sobre nuestra relaci\u00f3n secular con los libros.<\/p>\n<p>Ray Bradbury, que no acab\u00f3 el bachillerato y no fue a la universidad, se form\u00f3 narrativamente en los teatros y los estudios de Hollywood, mientras que intelectualmente lo hac\u00eda entre los anaqueles de la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles. Como su familia no pod\u00eda pagarle los estudios superiores comenz\u00f3 a frecuentar las distintas secciones de la instituci\u00f3n en la adolescencia y no par\u00f3 de leer todo lo que all\u00ed se le puso por delante hasta los veintisiete. La biblioteca, seg\u00fan escribi\u00f3 tiempo m\u00e1s tarde, fue \u201cel lugar donde nac\u00ed; el lugar donde crec\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso no es de extra\u00f1ar que fuera en otra biblioteca, la Powell de UCLA, donde escribi\u00f3 a mediados del siglo pasado la novela El bombero, que despu\u00e9s se titular\u00eda Fahrenheit 451. En ella fue traduciendo a personajes, escenas, palabras una idea inquietante: en el futuro los libros estar\u00e1n prohibidos y los bomberos se dedicar\u00e1n a incendiar bibliotecas y a los lectores que quieran defender la cultura no les quedar\u00e1 m\u00e1s remedio que memorizar los textos antes de que sean ceniza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ray Bradbury \u2013que era, por cierto, descendiente de Mary Bradbury, una de las procesadas en el siglo XVII por brujer\u00eda, una de las famosas brujas de Salem\u2013 no pod\u00eda imaginar que treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de su novela m\u00e1s conocida la biblioteca en que creci\u00f3 como lector y como escritor sufrir\u00eda un incendio devastador. Ni que cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s una de las grandes cronistas norteamericanas, Susan Orlean, lo incluir\u00eda en las p\u00e1ginas de La biblioteca en llamas, un largo ensayo narrativo sobre la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles antes, durante y despu\u00e9s del fuego. Y mucho menos que, cuando la autora de El ladr\u00f3n de orqu\u00eddeas, en el proceso de investigaci\u00f3n del libro, llegar\u00eda a la conclusi\u00f3n de que ten\u00eda que experimentar en carne propia qu\u00e9 se siente cuando se quema un libro, decidir\u00eda destruir un ejemplar de Fahrenheit 451.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n social<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La biblioteca en llamas tiene un falso protagonista (Harry Peak, el mit\u00f3mano que tal vez prendi\u00f3 la cerilla en 1986) y decenas de aut\u00e9nticos protagonistas, escritores como Ray Bradbury, expertos en incendios, familiares de la autora (como su madre) y, sobre todo, bibliotecarios y bibliotecarias. Como los buenos libros, su estructura representa la del tema que aborda: es una red que va tejiendo las vidas, los conocimientos y las peque\u00f1as aventuras de los bibliotecarios actuales con las de quienes los precedieron en la tarea de apoyar cultural, social y espiritualmente a los ciudadanos de Los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque Orlean construya un relato detectivesco a partir de la figura del principal sospechoso del incendio, esa l\u00ednea narrativa es la menos importante del libro, que destaca sobre todo por su historia cultural de la biblioteca \u2013desde sus or\u00edgenes polvorientos en una ciudad del desierto hasta antes de ayer\u2013 y por su radiograf\u00eda de la complejidad de una instituci\u00f3n de esas caracter\u00edsticas \u2013una m\u00e1quina en que todos los departamentos y todo el personal, tanto de la sede central como de las setenta y dos sucursales, trabaja conjuntamente para nutrir de lectura y de apoyo cultural a cuatro millones de habitantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>John Szabo, el actual director, tiene claro que la biblioteca no es un archivo de libros sino \u201cuna mezcla de datos y de imaginaci\u00f3n\u201d. En un futuro inminente debe ser \u201cuna fusi\u00f3n entre universidad popular, centro comunitario y base de informaci\u00f3n, vinculada felizmente a internet, sin competir en ning\u00fan caso con la red de redes\u201d. Leyendo sus opiniones, y las de tantos otros personajes del libro, se hace evidente que existe una conversaci\u00f3n global sobre el sentido del libro y de sus espacios en nuestra \u00e9poca. Una conversaci\u00f3n con preguntas recurrentes: \u00bfQu\u00e9 objetos culturales debe coleccionar y prestar una biblioteca? \u00bfC\u00f3mo puede incentivar la lectura? \u00bfCu\u00e1l es su relaci\u00f3n con internet? \u00bfDebe expandir su vocaci\u00f3n cultural hacia la asistencia social? Los ecos de las posibles respuestas rebotan en todas las ciudades, en todos los continentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Szabo dice que, entre sus servicios, adem\u00e1s por supuesto de la consulta y el pr\u00e9stamo de libros y otros objetos culturales, la instituci\u00f3n que \u00e9l dirige debe ofrecer programas culturales y de alfabetizaci\u00f3n, censo de votantes, cuentacuentos, acceso a ordenadores y asistencia a indigentes. Aunque no hay m\u00e1s que ir a la Jaume Fuster de Barcelona para entender que las bibliotecas se han convertido en espacios fundamentales en la vida de los habitantes sin techo de una ciudad, fue en la nueva Library at the Dock, en el frente marino de Melbourne, donde vi a mediados del a\u00f1o pasado c\u00f3mo un edificio ha sido dise\u00f1ado para conciliar tanto la misi\u00f3n tradicional de la instituci\u00f3n (cat\u00e1logo, asesor\u00eda cultural, estudio, pr\u00e9stamo) como la misi\u00f3n social que siempre ha cumplido, pero que ahora asume con plena conciencia. Junto con las salas multiuso, muchas de ellas con las herramientas y los materiales necesarios para diferentes pr\u00e1cticas artesanales, la biblioteca australiana acoge mostradores de informaci\u00f3n para inmigrantes y refugiados, aulas de ingl\u00e9s, un gran recibidor y un caf\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las bibliotecas son, para millones de personas de todo el mundo con pocos recursos o sin ellos, uno de los pocos \u00e1mbitos hospitalarios en las ciudades donde viven o por las que transitan. Orlean lo llama \u201cel compromiso con la inclusi\u00f3n\u201d. En unas ciudades cada vez m\u00e1s conservadoras, las bibliotecas se vuelven embajadas o recordatorios de la solidaridad y del progreso. Porque, como dice tambi\u00e9n la autora de La biblioteca en llamas, lo que ocurre en las bibliotecas es un aut\u00e9ntico milagro. Son espacios ocupados \u201cpac\u00edficamente, con total sentido, por un mont\u00f3n de extra\u00f1os\u201d. Extra\u00f1os de diferentes clases sociales, con libros e internet en casa, o sin ellos, o sin hogar, conviven con libros, deuved\u00e9s, c\u00f3mics, ordenadores, juegos, diarios, revistas. La democracia es particularmente visible en las bibliotecas. Por eso hay que defenderlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el pasado est\u00e1 el futuro<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque se trate de un libro absolutamente local, centrado en la ciudad californiana y en su contexto estadounidense, en las p\u00e1ginas finales de su novela documental Orlean expande el foco y viaja al norte de Europa para asistir al congreso bianual Next Library del 2015, que tuvo lugar en la biblioteca Dokk1 de Aarhus, Dinamarca. Su gesto es tanto intelectual como pol\u00edtico. Por un lado, desea acabar de comprender el objeto de su estudio, la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles, como nodo de una red global de proyectos semejantes; por el otro, la visi\u00f3n de las instituciones culturales de los Estados Unidos desde la orilla europea o el proyecto Global Libraries de la Fundaci\u00f3n Bill y Melinda Gates (que hasta el 2018 financi\u00f3 intervenciones en bibliotecas de cincuenta pa\u00edses) le permite defender la importancia de las bibliotecas p\u00fablicas en el panorama de las universidades corporativas y de la educaci\u00f3n y la cultura cada vez m\u00e1s privatizadas .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras asiste a las charlas sobre las \u00faltimas tendencias en biblioteconom\u00eda y documentaci\u00f3n, el lector recuerda decenas de figuras y de iniciativas del \u00faltimo siglo y medio que han sido comentadas en el libro y que parecen tan o m\u00e1s modernas que las que se discuten en el Next Library. An\u00e9cdotas, biograf\u00edas, datos que evidencian que las bibliotecas han sido siempre laboratorios de innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tercera directora de la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles, por ejemplo, la memorable Mary Foy, exponente de la feminizaci\u00f3n de las bibliotecas que tuvo lugar durante el \u00faltimo cuarto del siglo XIX (no es casual que, tras ser despedida en 1884 tras cuatro a\u00f1os en el cargo, se convirtiera en maestra y en sufragista), contaba entre sus funciones, adem\u00e1s de la de encontrar los documentos y la de perseguir a los usuarios que no los devolv\u00edan a su debido tiempo (en las fotos aparece con el bolso de cuero donde acumulaba el cobro de las multas), la de \u201carbitrar las partidas de ajedrez y de damas que no dejaban de jugarse a lo largo de todo el d\u00eda en la sala de lectura\u201d. Otro de los personajes secundarios del libro, Tessa Kelso, propuso en la pen\u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX \u201cque la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles prestase raquetas de tenis y juegos de mesa\u201d. Y en los a\u00f1os veinte, \u201cla hora de los cuentos infantiles, que era conocida como la Hora de la Diversi\u00f3n\u201d, reun\u00eda a un p\u00fablico numeroso, entre madres, ni\u00f1os y ni\u00f1eras. Las bibliotecas no se han vuelto l\u00fadicas y familiares en este cambio de siglo: llevan much\u00edsimo tiempo abri\u00e9ndose desde los libros hacia todos los espacios que nos configuran como seres humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa moda de mejorar como persona o reinventarse tuvo mucho \u00e9xito en este nuevo lugar que parec\u00eda salido del mism\u00edsimo desierto\u201d, comenta Orlean. En la biblioteca varias generaciones de inmigrantes encontraron las herramientas para someterse a s\u00ed mismos a operaciones de cirug\u00eda \u00e9tica o profesional. Los aspirantes a actores en Hollywood encontraban all\u00ed las memorias de las estrellas o los manuales de t\u00e9cnicas de actuaci\u00f3n; los latinoamericanos o los italianos, libros para perfeccionar su ingl\u00e9s; las futuras secretarias, vol\u00famenes para aprender taquigraf\u00eda o contabilidad; todos los reci\u00e9n llegados, gu\u00edas telef\u00f3nicas y mapas para aterrizar sus esperanzas y para dise\u00f1ar estrategias de progresi\u00f3n social. Mucho antes de que llegaran los tutoriales de YouTube, las bibliotecas fueron el espacio por antonomasia de los autodidactas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa sinton\u00eda entre las bibliotecas y la sociedad no s\u00f3lo se tradujo en formas diversas de ocio o de educaci\u00f3n. Otros problemas que nos parecen muy contempor\u00e1neos ya fueron abordados por los viejos bibliotecarios. En el ecuador del siglo XX la Asociaci\u00f3n de Bibliotecas de Estados Unidos cre\u00f3 \u201ctalleres sobre los peligros de los bolcheviques para mantener a los usuarios alejados de los pensamientos anti\u00adpatri\u00f3ticos\u201d, con el t\u00edtulo Combatir los enga\u00f1os rojos. Hoy dir\u00edamos fake news. Y en 1968 naci\u00f3 el Departamento de Adolescentes, al tiempo que lo hac\u00eda la conciencia global de que entre la ni\u00f1ez y la edad adulta se abr\u00eda una franja cada vez m\u00e1s ancha de gustos y de problemas. No s\u00f3lo se empezaron a ofrecer libros para j\u00f3venes, tambi\u00e9n se organizaron actividades como lecciones de judo o conciertos de folk y de rock (y a los pocos a\u00f1os, programas sobre sexo, suicidio, drogas, pandillas y fugas del hogar).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLas bibliotecas son los espacios originales del coworking y tienen la curiosa ventaja de ser gratuitas\u201d, leemos en La biblioteca en llamas. Tambi\u00e9n era un espacio de trabajo y conocimientos compartidos, de hecho, la primera de todas las bibliotecas, la de Alejandr\u00eda. Taller de traducci\u00f3n, academia, santuario, museo, archivo: en el mism\u00edsimo origen de la instituci\u00f3n ya tenemos la mezcla de todo lo que da forma a los cerebros humanos. Desde su incendio hemos ido recreando y reinventando esos espacios que, como ning\u00fan otro, definen lo mejor del ser humano. Topograf\u00edas de luz que durante m\u00e1s de dos mil a\u00f1os han intentado compensar nuestra excesiva oscuridad.<\/p>\n<p>LA VANGUARDIA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Susan Orlean La biblioteca en llamas TRADUCCI\u00d3N DE JUAN TREJO. TEMAS DE HOY. 398 P\u00c1GINAS. 20 EUROS &nbsp; \u2018La biblioteca en llamas\u2019, de Susan Orlean, es mucho m\u00e1s que una cr\u00f3nica sobre el incendio que consumi\u00f3 en 1986 la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles. 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TEMAS DE HOY. 398 P\u00c1GINAS. 20 EUROS &nbsp; \u2018La biblioteca en llamas\u2019, de Susan Orlean, es mucho m\u00e1s que una cr\u00f3nica sobre el incendio que consumi\u00f3 en 1986 la Biblioteca P\u00fablica de Los \u00c1ngeles. 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