{"id":43567,"date":"2019-07-23T11:51:40","date_gmt":"2019-07-23T10:51:40","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=43567"},"modified":"2019-07-23T11:51:40","modified_gmt":"2019-07-23T10:51:40","slug":"el-duelo-que-marco-bretton-woods","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-duelo-que-marco-bretton-woods\/","title":{"rendered":"El duelo que marc\u00f3 Bretton Woods"},"content":{"rendered":"<p>Julio de 1944. La II Guerra Mundial parece decidida. Los Aliados se disponen a aprobar el orden que regir\u00e1 el mundo durante al menos unas d\u00e9cadas. Representantes de 44 naciones, entre las que no est\u00e1n las perdedoras de la contienda, se re\u00fanen en el balneario de Bretton Woods, en Nuevo Hampshire (EE UU), para fijar las reglas del juego comerciales, financieras y monetarias de la paz y crear las instituciones que las har\u00e1n posibles. La Espa\u00f1a franquista no fue invitada y qued\u00f3 nuevamente al margen de las reglas internacionales. Para los pol\u00edticos y economistas presentes en la convenci\u00f3n era evidente que exist\u00eda una incompatibilidad frontal entre el proyecto econ\u00f3mico aut\u00e1rquico del general Franco y el sistema econ\u00f3mico que deber\u00eda salir de all\u00ed. La peseta qued\u00f3 desterrada de Bretton Woods. En ese lugar se encerrar\u00e1n m\u00e1s de tres semanas; no se levantar\u00e1n de la mesa hasta que hayan logrado su objetivo. Buen m\u00e9todo de negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No parten de cero. Algunos de sus m\u00e1s reputados negociadores, por ejemplo los del Reino Unido y EE UU, llevan bastantes meses intercambi\u00e1ndose papeles. Existen muchas susceptibilidades sobre el papel hegem\u00f3nico del anfitri\u00f3n, el gran vencedor de la contienda. La mayor parte de los pa\u00edses figuraban como deudores, mientras que los americanos, que jugaban en casa, eran acreedores. No se pod\u00edan tener puntos de vista m\u00e1s diferentes. El gran Winston Churchill hab\u00eda comentado que \u201csiempre se puede contar con que EE UU acaba haciendo lo correcto, una vez que se han agotado las dem\u00e1s posibilidades\u201d. Para equilibrar en lo posible el enorme poder norteamericano, el Reino Unido puso a disposici\u00f3n de los dem\u00e1s la mejor baza de la que dispon\u00eda: su negociador ser\u00eda John Maynard Keynes, el mejor economista del mundo, el m\u00e1s influyente, el m\u00e1s afamado, el que hab\u00eda contribuido con su obra magna, la Teor\u00eda general del empleo, el inter\u00e9s y el dinero, publicada en el a\u00f1o 1936 (cuando comenzaba la Guerra Civil en Espa\u00f1a), a dotar de un sustento intelectual al New Deal, la pol\u00edtica econ\u00f3mica con la que el presidente estadounidense del partido dem\u00f3crata Franklin Delano Roosevelt hab\u00eda derrotado a la Gran Depresi\u00f3n, la convulsi\u00f3n m\u00e1s grande \u2014junto a las dos guerras mundiales\u2014 que hab\u00eda sufrido el capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Los negociadores de Bretton Woods, cada uno con sus peculiaridades, se propusieron sentar las bases econ\u00f3micas que posibilitasen una paz global tras las dos grandes guerras; unas bases que concediesen a los Gobiernos mayor poder sobre los mercados. Hasta esos acuerdos no exist\u00edan precedentes hist\u00f3ricos de un sistema monetario regulado por normas expl\u00edcitas a nivel mundial; el nuevo sistema \u2014que dur\u00f3 hasta principios de la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta, cuando el presidente republicano Richard Nixon, con grandes problemas para la financiaci\u00f3n de la guerra de Vietnam, lo hizo estallar en mil pedazos\u2014 pretend\u00eda avanzar hacia la reapertura de la econom\u00eda internacional dejando atr\u00e1s las \u00e1reas monetarias (el \u00e1rea de la libra esterlina, el \u00e1rea del oro y el \u00e1rea del d\u00f3lar) y el comercio basado en acuerdos bilaterales y pol\u00edticas nacionalistas que dificultaban el libre flujo de mercanc\u00edas entre los pa\u00edses.<\/p>\n<p>All\u00ed se decidi\u00f3 la creaci\u00f3n del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, y se analiz\u00f3 el antecedente de la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, que solo se pondr\u00eda en funcionamiento medio siglo despu\u00e9s. Tambi\u00e9n se acord\u00f3 que el d\u00f3lar ser\u00eda la moneda de referencia internacional. Las dos grandes instituciones del nuevo orden econ\u00f3mico tendr\u00edan su sede social en Washington. Todo ello indicaba que, pese al predicamento de Keynes, sus tesis no salieron ganando, sino que los contenidos de Bretton Woods reflejaron mucho m\u00e1s las ideas de EE UU que del Reino Unido. Ello no ten\u00eda nada que ver con la capacidad intelectual de las delegaciones o con la superioridad t\u00e9cnica de unas frente a las otras, sino con aspectos relacionados directamente con el ejercicio del poder: EE UU era la superpotencia vencedora de la II Guerra Mundial y quien pose\u00eda la mayor parte de las armas pol\u00edticas: produc\u00eda, por ejemplo, la mitad del carb\u00f3n mundial, dos terceras partes del petr\u00f3leo, m\u00e1s de la mitad de la electricidad, y acumulaba inmensas cantidades de armas, barcos, aviones, ferrocarriles, maquinaria de equipo, etc\u00e9tera. Por ello, la famosa capacidad persuasiva de Keynes quedaba limitada objetivamente por la fortaleza pol\u00edtica de los americanos y por la debilidad de su pa\u00eds, en una coyuntura en la que el poder y la reputaci\u00f3n hab\u00edan cruzado el Atl\u00e1ntico. Keynes pretendi\u00f3, sin \u00e9xito, que el mundo crease un \u00f3rgano internacional de compensaci\u00f3n que ser\u00eda capaz de emitir una moneda propia (el bancor) vinculada a las divisas fuertes y que ser\u00eda canjeable por moneda local; a trav\u00e9s de ese organismo, los pa\u00edses excedentarios financiar\u00edan a los deficitarios, lo que har\u00eda crecer la demanda mundial y evitar\u00eda la deflaci\u00f3n. La econom\u00eda no ser\u00eda un juego de suma cero. Pero la idea no conven\u00eda a los intereses de Estados Unidos, que no quer\u00eda gastar su super\u00e1vit en compensar a pa\u00edses deudores.<\/p>\n<p>La paradoja es que las grandes discusiones de Keynes tuvieron como interlocutor a un aparentemente oscuro funcionario del Tesoro de EE UU llamado Harry Dexter White, que previamente se hab\u00eda declarado keynesiano y que ni siquiera reportaba directamente a su presidente. Pero White no se achant\u00f3 en ning\u00fan momento ante la facilidad verbal de Keynes, sino que le plant\u00f3 cara. Aunque el plan White venci\u00f3 al plan Keynes en Bretton Woods, entre ambos se desarroll\u00f3 una relaci\u00f3n de gran complicidad a la hora de convencer de las respectivas posiciones a sus superiores; las continuas batallas dial\u00e9cticas entre Keynes y White han quedado reflejadas en las actas como una de las grandes pol\u00e9micas del final de la II Guerra Mundial.<\/p>\n<p>En su apasionante libro La batalla de Bretton Woods (editorial Deusto), el estadounidense Benn Steil refleja las permanentes tensiones intelectuales y personales entre el elocuente y acomodado v\u00e1stago del mundo acad\u00e9mico de Cambridge y el atrevido y testarudo tecn\u00f3crata criado en el barrio obrero de Boston por inmigrantes judeo-lituanos. La desigualdad de clase. A partir de Bretton Woods, Keynes aument\u00f3 su fama internacional en el \u00e1mbito de la econom\u00eda. Los medios de comunicaci\u00f3n de EE UU no se cansaban nunca del agudo e incisivo ingl\u00e9s, admirado y denostado por igual debido a sus audaces e innovadoras ideas sobre las intervenciones de los Gobiernos en la econom\u00eda. Seg\u00fan Steil, Keynes atac\u00f3 la ortodoxia intelectual de las ciencias econ\u00f3micas de forma similar a como Einstein hab\u00eda hecho con las ciencias f\u00edsicas dos d\u00e9cadas antes. El economista que comparti\u00f3 la vanguardia est\u00e9tica con los creadores y fil\u00f3sofos del Grupo de Bloomsbury (Virginia Woolf, Bertrand Russell, Witt\u00adgenstein, Gerald Brenan, Lytton Strachey\u2026), que dictaron la moda durante una \u00e9poca oponi\u00e9ndose desde el pacifismo a la moral victoriana, pose\u00eda una innata facilidad de palabra que le hubiese convertido en un excelente diplom\u00e1tico si hubiera estado m\u00e1s preocupado por convencer a sus oponentes que por arrinconarlos y humillarlos intelectualmente. \u201cEste hombre es una amenaza para las relaciones internacionales\u201d, afirm\u00f3 un observador que no era precisamente un estadounidense, sino el consejero del gabinete de guerra brit\u00e1nico y futuro premio Nobel de Econom\u00eda James Meade, que consideraba que Keynes era \u201cDios\u201d.<\/p>\n<p>A este personaje endiosado se enfrent\u00f3 con \u00e9xito Harry White, que se convirti\u00f3 en el principal obst\u00e1culo para que Keynes pasara de la teor\u00eda a la pr\u00e1ctica. White era un poco conocido tecn\u00f3crata del Departamento del Tesoro, que se enfurec\u00eda cuando los medios de comunicaci\u00f3n presentes en la convenci\u00f3n de Nuevo Hampshire suger\u00edan que tal vez \u00e9l no ten\u00eda muchas m\u00e1s ideas econ\u00f3micas que las que le hab\u00eda proporcionado la lectura de la Teor\u00eda General de Keynes. Sin embargo, a pesar de no disponer de cargo oficial de relevancia (trasladaba sus ideas al secretario del Tesoro Henry Morgenthau, un confidente de Roosevelt de limitada inteligencia), White logr\u00f3 con su plan una extraordinaria influencia en la pol\u00edtica exterior de su pa\u00eds. Respetado a rega\u00f1adientes por sus colegas por su audacia y por haber puesto en su sitio en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n al intratable Keynes, White se esforzaba por agradar. \u201cNo tiene la m\u00e1s m\u00ednima noci\u00f3n de c\u00f3mo comportarse o c\u00f3mo observar las normas de las relaciones civilizadas\u201d, se quej\u00f3 Keynes.<\/p>\n<p>Nervioso e inseguro, White fue en aquellas negociaciones plenamente consciente de su precaria situaci\u00f3n en Washington. Cuentan que a veces se estresaba de modo enfermizo en las conversaciones con el arist\u00f3crata ingl\u00e9s. \u201cIntentaremos\u201d, le lleg\u00f3 a espetar durante una sesi\u00f3n particularmente tensa, \u201celaborar algo que su alteza pueda comprender\u201d. Y, sin embargo, ese aparente complejo de inferioridad no se reflej\u00f3 en el resultado de Bretton Woods, donde firm\u00f3 como arquitecto jefe de sus contenidos, y extrajo toda la ventaja posible del enorme cambio que se hab\u00eda producido durante la II Guerra Mundial en las circunstancias geopol\u00edticas entre el Reino Unido y EE UU.<\/p>\n<p>Ambos personajes, Keynes y White, terminaron conoci\u00e9ndose bien y, pese a sus discrepancias, confraternizaron. Su punto de partida fue el mismo: evitar los errores cometidos tras la I Guerra Mundial (reflejados por Keynes en Las consecuencias econ\u00f3micas de la paz, libro que se convirti\u00f3 en un best seller) y durante la Gran Depresi\u00f3n, y establecer un orden monetario con tipos de cambio fijos y monedas convertibles. Fuera de ello, lo dem\u00e1s fueron discrepancias que hubieron de solventarse con el tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EL FANTASMA DE LA UNI\u00d3N SOVI\u00c9TICA<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, dado su papel central en Bretton Woods, Harry Dexter White no ha pasado a la historia en un vag\u00f3n de primera clase? \u00bfPor qu\u00e9 no lleg\u00f3 a ser el primer director gerente del Fondo Monetario Internacional, como le propuso el presidente de Estados Unidos?<\/p>\n<p>Agosto de 1945. Elizabeth Bentley entr\u00f3 en una de las oficinas del FBI en New Haven, Connecticut. Bentley era una mujer de 37 a\u00f1os, de 1,75 metros, 65 kilos, de grandes pechos y pies, rubicunda y con mal gusto para la ropa. Les relat\u00f3 una historia de funcionarios que formaban parte del espionaje sovi\u00e9tico; seg\u00fan su propia declaraci\u00f3n, Bentley se hab\u00eda unido al Partido Comunista de EE UU en 1935, un a\u00f1o despu\u00e9s de regresar de sus estudios en Italia, en donde el ascenso del fascismo la hab\u00eda horrorizado. Seg\u00fan Bentley, se estaba creando una red de personas afines al partido en puestos gubernamentales. Entre ellos estaba Harry Dexter White.<\/p>\n<p>Un poco antes, en noviembre de 1944, apenas terminada la convenci\u00f3n de Bretton Woods, J. Edgar Hoover, director del FBI, escrib\u00eda a su representante en la Casa Blanca para comunicarle que \u201cuna fuente altamente confidencial\u201d suger\u00eda que un cierto n\u00famero de empleados del Gobierno estaban proporcionando informaci\u00f3n a personas externas, que a su vez estaban transmitiendo esta informaci\u00f3n a \u201cagentes y esp\u00edas del Gobierno sovi\u00e9tico\u201d. Entre los empleados se menciona a Harry Dexter White.<\/p>\n<p>Fueron las sospechas de su simpat\u00eda a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica las que turbaron la carrera p\u00fablica de White, que muri\u00f3 poco despu\u00e9s. Hab\u00eda escrito: \u201cRusia es el primer ejemplo pr\u00e1ctico de econom\u00eda socialista, \u00a1y funciona!\u201d. Sosten\u00eda que gran parte de la animadversi\u00f3n de EE UU contra la URSS no era m\u00e1s que hipocres\u00eda pol\u00edtica nacida de la incapacidad ideol\u00f3gica para reconocer el \u00e9xito de la econom\u00eda socialista.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pudo White congeniar con Keynes, que abominaba la URSS y el marxismo? Una de las paradojas m\u00e1s sobresalientes de la vida de este \u00faltimo es la de que sus ideas hayan sido utilizadas como bandera de la izquierda socialdem\u00f3crata, siendo \u00e9l un liberal bastante alejado de esa izquierda, sin simpat\u00eda alguna por el comunismo, y que despreciaba la obra de Marx. Keynes acentu\u00f3 sus fobias despu\u00e9s del viaje que hizo a la URSS en 1925 en compa\u00f1\u00eda de su esposa, la bailarina rusa Lidia Lopokova. No pod\u00eda soportar el marxismo como an\u00e1lisis ni el comunismo como m\u00e9todo. Sus ataques son continuos a las pretensiones cient\u00edficas del marxismo como materialismo hist\u00f3rico (hismat) y como materialismo dial\u00e9ctico (diamat), y a los horrores (entonces todav\u00eda no conocidos del todo) del sistema sovi\u00e9tico, en sus art\u00edculos contenidos en los Ensayos de persuasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto a la obra cumbre de Marx, escribe: \u201cMis sentimientos hacia El capital son los mismos que hacia el Cor\u00e1n (\u2026). \u00bfC\u00f3mo pudieron cualquiera de estos dos libros llevar el fuego y la espada a medio mundo? Me supera. Claramente hay alg\u00fan defecto en mi comprensi\u00f3n (\u2026). Pero sea cual sea el valor sociol\u00f3gico de El capital, estoy seguro de que su valor econ\u00f3mico contempor\u00e1neo (aparte de sus ocasionales pero poco edificantes flashes de conocimiento) es nulo\u201d.<\/p>\n<p>EL PA\u00cdS<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio de 1944. La II Guerra Mundial parece decidida. Los Aliados se disponen a aprobar el orden que regir\u00e1 el mundo durante al menos unas d\u00e9cadas. 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