{"id":43435,"date":"2019-06-30T21:12:18","date_gmt":"2019-06-30T20:12:18","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=43435"},"modified":"2019-06-30T21:12:18","modified_gmt":"2019-06-30T20:12:18","slug":"hitler-y-la-drogada-alemania-nazi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/hitler-y-la-drogada-alemania-nazi\/","title":{"rendered":"Hitler y la drogada Alemania nazi"},"content":{"rendered":"<p>De Adolf Hitler ha estudiado la biograf\u00eda, la carrera pol\u00edtica, la gesti\u00f3n gubernamental, la represi\u00f3n que orden\u00f3, la dictadura que encabez\u00f3, el Holocausto que impuls\u00f3, la guerra que provoc\u00f3&#8230; Pero hasta hace pocos a\u00f1os los historiadores no prestaban atenci\u00f3n a otros aspectos que s\u00f3lo ahora, en los \u00faltimos tiempos, comienzan a emerger y a ser considerados de importancia. Es el caso del abuso de las drogas que hac\u00eda el F\u00fchrer, lo que era m\u00e1s o menos conocido pero que no se consideraba de suficiente relevancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta actitud ha comenzado a cambiar recientemente. Sirvi\u00f3 de mucho, en este sentido, la publicaci\u00f3n, hace dos a\u00f1os, del libro titulado &#8216;El gran delirio: Hitler, drogas y el III Reich&#8217;, que ha merecido el elogio de grandes historiadores del nazismo y la Segunda Guerra Mundial, como el brit\u00e1nico Anthony Beevor y el alem\u00e1n Hans Mommsen -que colabor\u00f3 en el libro-, y cuyo autor es el periodista y escritor alem\u00e1n Norman Ohler. En s\u00edntesis, la obra de Ohler pone en evidencia que el dictador era un verdadero yonqui y que quien le hac\u00eda de camello era su m\u00e9dico personal, Theo Morell. Es m\u00e1s, el abuso de las drogas afectaba, dice el autor, a toda la sociedad y tambi\u00e9n al ej\u00e9rcito -masivamente dopado intencionadamente- a pesar de que el nazismo, parad\u00f3jicamente, prohibi\u00f3 en 1933 las drogas que hasta entonces se hab\u00edan vendido y consumido libremente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El yonqui Hitler y su m\u00e9dico<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del estado f\u00edsico y m\u00e9dico de Hitler se conoce poco. Se ha especulado si estaba enfermo de Parkinson, si ten\u00eda la boca hecha un desastre por la piorrea -por eso seguramente sufr\u00eda halitosis-, que perdi\u00f3 el contacto con la realidad en los \u00faltimos a\u00f1os, que estaba infectado por la s\u00edfilis&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora se conoce con total seguridad que al menos sufr\u00eda una grave enfermedad, la drogadicci\u00f3n, tal como deja en evidencia el libro de Ohler. Y por este lado hay que prestar atenci\u00f3n a un personaje poco conocido, su m\u00e9dico, Theo Morell. Nacido en Hesse, Alemania, en l886, Theodor Gilbert Morell se licenci\u00f3 en Medicina y en 1919 se sabe que ejerc\u00eda en Berl\u00edn, donde se cas\u00f3. Como ten\u00eda un aspecto poco agraciado -grueso, moreno, de movimientos nada gr\u00e1ciles&#8230;- y sus pacientes sol\u00edan ser jud\u00edos de buena posici\u00f3n econ\u00f3mica, levant\u00f3 las suspicacias de los nazis a principio de los a\u00f1os treinta. Para intentar deshacer cualquier idea sobre su condici\u00f3n racial se afili\u00f3 al Partido Nazi en 1933 y renunci\u00f3 a sus pacientes hebraicos. A partir de entonces se especializ\u00f3 en el tratamiento de enfermedades ven\u00e9reas y as\u00ed fue como conoci\u00f3 en 1936 a Heinrich Hoffmann, que sufr\u00eda gonorrea. Era el fot\u00f3grafo de Hitler, El autor de las im\u00e1genes propagand\u00edsticas que hab\u00edan ayudado el jefe nazi a hacerse muy conocido durante los a\u00f1os anteriores a la llegada al poder. Hoffman ten\u00eda como ayudante a una jovencita, Eva Braun, que tambi\u00e9n conoci\u00f3 al m\u00e9dico, pero no consta si fue como paciente. El caso es que los tres congeniaron y ese mismo a\u00f1o tanto ella como Hoffman invitaron el doctor al Berghof -residencia de descanso de Hitler- para que conociera al F\u00fchrer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una conversaci\u00f3n entre ambos en aquel lugar -no se sabe si el d\u00eda de la presentaci\u00f3n o en alguna ocasi\u00f3n posterior-, el dictador coment\u00f3 al m\u00e9dico que sufr\u00eda molestias cut\u00e1neas e intestinales que nadie le sab\u00eda curar y el doctor se comprometi\u00f3 a solucionarle el problema en menos de un a\u00f1o. A los pocos meses el F\u00fchrer se sinti\u00f3 mucho mejor y, agradecido, orden\u00f3 que Morell tuviera acceso sin restricciones a su c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo. Desde entonces se convirti\u00f3 en su m\u00e9dico particular. Se ha especulado mucho con que Morell -por raz\u00f3n de la especialidad profesional que ejerc\u00eda en Berl\u00edn- le podr\u00eda haber tratado de s\u00edfilis, y no pocos historiadores dan como plausible esta posibilidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de ese momento Morell se convirti\u00f3 en una figura adosada a la del F\u00fchrer. Aparece con el dictador, tanto en actos oficiales como, sobre todo, en el Berghof, en infinidad de fotos y en muchas de las cintas de cine que registraba Braun, la amante de Hitler, que iba por todas partes con una peque\u00f1a c\u00e1mara.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De pronto empez\u00f3 a recetar a Hitler tratamientos de lo m\u00e1s peculiares, que pronto incorporaron drogas en n\u00famero creciente. Los jerarcas nazis no se lo cre\u00edan, lo ten\u00edan por un estramb\u00f3tico personaje de aspecto deplorable y costumbres repulsivas -no ten\u00eda mucho amor por la higiene personal- que enga\u00f1aba al querido F\u00fchrer. Sent\u00edan muchos celos o directamente lo odiaban, como era el caso de Herman G\u00f6ring, Heinrich Himmler y, entre otros, Albert Speer. A pesar de la importancia jer\u00e1rquica de los enemigos de Morell, nunca consiguieron arrebatarlo del c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo de Hitler.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El consumo de drogas que recet\u00f3 al F\u00fchrer fue tan r\u00e1pido e intenso que, seg\u00fan el libro de Ohler, el dictador acab\u00f3 su vida sufriendo s\u00edndrome de abstinencia debido a la falta del mont\u00f3n de sustancias que sol\u00eda tomar y que en el b\u00fanker donde se refugi\u00f3 no ten\u00eda. Morell le lleg\u00f3 a suministrar, en los a\u00f1os anteriores, durante la guerra, una combinaci\u00f3n de numerosos estimulantes entre los que destacaban la metanfetamina, la coca\u00edna y un opi\u00e1ceo muy parecido farmacol\u00f3gicamente a la hero\u00edna. \u00abEl F\u00fchrer acab\u00f3 siendo un superionqui\u00bb, escribe Norman Ohler.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de este periodista, hecha sobre todo en el Archivo Federal de Alemania, se ha basado en la consulta durante cerca de cinco a\u00f1os de las fichas m\u00e9dicas que Morell hizo entre 1936 y 1945 del \u00abpaciente A\u00bb, que era la identificaci\u00f3n de Hitler. Muestran c\u00f3mo el F\u00fchrer \u00abFue protagonizando una verdadera escalada en el uso de las drogas hasta convertirse en el superionqui que era el final\u00bb. Seg\u00fan el autor, el doctor le recetaba \u00abm\u00faltiples combinados de preparados hormonales, esteroides, medicamentos y otras drogas que, con el tiempo, llegaron a ser m\u00e1s de 80 sustancias que convirtieron a Hitler en un caso de politoxicoman\u00eda\u00bb, si bien \u00ab\u00e9l nunca tuvo la impresi\u00f3n de ser adicto a ninguna sustancia concreta\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 22 de abril de 1945 Hitler permiti\u00f3 que Morell abandonara el bunker de la canciller\u00eda, donde se refugiaba y donde se suicid\u00f3 el d\u00eda 30. El m\u00e9dico se march\u00f3 y, al acabar la guerra, fue detenido por los estadounidenses. Liberado r\u00e1pido, sin cargos, muri\u00f3 el 26 de mayo de 1948 como consecuencia de un ictus.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El abuso de las drogas, dice Ohler, no afectaba s\u00f3lo a Hitler. Asegura que muchos alemanes de la \u00e9poca tambi\u00e9n se drogaban y que los mandos del ej\u00e9rcito nazi ordenaron drogar a los soldados para mejorar su rendimiento en combate. Todo ello a pesar de que, parad\u00f3jicamente, la ley nazi prohib\u00eda desde 1933 el consumo de drogas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan asevera Ohler a modo de resumen de toda su obra, \u00abel nacionalsocialismo fue, literalmente, t\u00f3xico\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pervitin, la droga nazi<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os treinta del siglo XX algunas de las drogas que hoy est\u00e1n prohibidas, y muy perseguidas, todav\u00eda eran legales en muchos pa\u00edses y las consum\u00eda habitualmente parte de una ciudadan\u00eda que ignoraba los potencialmente perniciosos efectos secundarios. Por ejemplo, se sabe que durante los Juegos Ol\u00edmpicos de 1936 de Berl\u00edn hab\u00eda triunfado la benzedrina, una anfetamina legal entonces en Estados Unidos que tomaron no pocos atletas y que los c\u00edrculos sociales m\u00e1s chic de la capital alemana adoptaron como droga preferida. La nueva sustancia de moda desvel\u00f3 la atenci\u00f3n -seg\u00fan Ohler- del director qu\u00edmico de los laboratorios Temmler, Fritz Hauschild, que despu\u00e9s de varias pruebas alcanz\u00f3 una nueva forma de sintetizar la anfetamina y le puso el nombre comercial de Pervitin. Hab\u00eda nacido la droga de la Alemania nazi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Pervitin era mucho m\u00e1s potente que la benzedrina, espabilaba a quien la tomaba, le llenaba de energ\u00eda, le agudizaba los sentidos al m\u00e1ximo, elevaba la autoestima, optimizaba los procesos mentales y generaba una euforia intensa. Est\u00e1 claro que ten\u00eda potencialmente graves efectos secundarios, pero entonces no \u00abera ninguna prioridad\u00bb investigar sobre ello, dice Ohler.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El resultado de la comercializaci\u00f3n del Pervitin fue, cuenta el periodista, \u00abque su consumo se propag\u00f3 por todas partes\u00bb. Tuvo tanto \u00e9xito popular que se lleg\u00f3 a vender en forma de bombones, para regalar a las personas m\u00e1s queridas. El autor bautiza aquellos a\u00f1os como \u00abel nacionalsocialismo en pastillas\u00bb que \u00abpermit\u00eda a la dictadura funcionar\u00bb porque muchos ciudadanos \u00abcayeron en un estado de dependencia [de la droga] cada vez mayor\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El \u00e9xito del Pervitin se redonde\u00f3, narra Ohler, cuando en 1938 Otto Ranke, profesor universitario y director del Instituto de Fisiolog\u00eda General y Militar, fij\u00f3 su inter\u00e9s en esta droga que gozaba de tanto \u00e9xito social. Hizo varias pruebas y concluy\u00f3 que pod\u00eda ser interesante para el ej\u00e9rcito. dice Ohler que \u00abdurante el ataque a Polonia [1 de septiembre de 1939] los informes que le dirig\u00edan [a Ranke] los oficiales que participaron en el ataque dec\u00edan que el Pervitin era muy bueno en batalla, ayudaba a los soldados a perder el miedo y que fueran m\u00e1s eficaces. Antes del ataque a Francia [10 de mayo de 1940] la droga ya era oficialmente suministrada [a los soldados] por [parte de los mandos m\u00e1ximos de] la Wehrmacht, y cuando empez\u00f3 el ataque [en Francia] 35 millones de pastillas fueron distribuidas a las tropas de los tanques para que pudieran estar sin dormir durante tres d\u00edas y tres noches. Esto fue muy importante [para explicar] por qu\u00e9 arrasaron durante la primera semana. Los aliados no contaron con que [los soldados alemanes] no tuvieran que descansar, Churchill esperaba que descansaran en alg\u00fan momento, pero se equivoc\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El uso militar de esta droga fue tan masivo que cuando Hitler orden\u00f3 la invasi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Herman G\u00f6ring -que tambi\u00e9n era un drogado, adicto a la morfina-, jefe de la Luftwaffe, declar\u00f3 formalmente el Pervitin como \u00abde vital importancia militar\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En resumen, el uso y abuso de las drogas en la Alemania nazi no fue una an\u00e9cdota sino que tuvo -siempre seg\u00fan Ohler- relevancia pol\u00edtica, porque ayud\u00f3 a consolidar la dictadura sobre unos ciudadanos en parte drogados, y sobre todo militar, porque los soldados tomaban el Pervitin para rendir al m\u00e1ximo posible durante los combates. Y en la cima de la monta\u00f1a de estupefacientes que era la Alemania nazi estaba el gran l\u00edder \u00absuperionqui\u00bb Adolf Hitler.<\/p>\n<p>Publicado el 24 de junio de 2019<\/p>\n<p>N\u00fam. 1828<\/p>\n<p>EL TEMPS<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Adolf Hitler ha estudiado la biograf\u00eda, la carrera pol\u00edtica, la gesti\u00f3n gubernamental, la represi\u00f3n que orden\u00f3, la dictadura que encabez\u00f3, el Holocausto que impuls\u00f3, la guerra que provoc\u00f3&#8230; Pero hasta hace pocos a\u00f1os los historiadores no prestaban atenci\u00f3n a otros aspectos que s\u00f3lo ahora, en los \u00faltimos tiempos, comienzan a emerger y a ser [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":41169,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-43435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - 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