{"id":43092,"date":"2019-05-29T16:01:08","date_gmt":"2019-05-29T15:01:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=43092"},"modified":"2019-05-29T16:01:08","modified_gmt":"2019-05-29T15:01:08","slug":"la-dignidad-del-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-dignidad-del-silencio\/","title":{"rendered":"La dignidad del silencio"},"content":{"rendered":"<p>El verano de 1941, con Francia ocupada por los alemanes, Jean Bruller escribi\u00f3 &#8216;Le silence de la mer&#8217;. La public\u00f3 secretamente bajo el seud\u00f3nimo de Vercors y enseguida se convirti\u00f3 en un referente de la resistencia. El argumento es muy sencillo, como todas las cosas mordidas por la urgencia. Un hombre de edad avanzada y su sobrina se ven obligados a hospedar a un oficial alem\u00e1n. Este hombre, compositor en la vida civil, trata a los hu\u00e9spedes con perfecta correcci\u00f3n. Sabe que su presencia es forzada, pero les habla ingenuamente de la hermandad entre los dos pa\u00edses, v\u00edctima cr\u00e9dula de la propaganda nazi. Pero por m\u00e1s que se esfuerce en parecer educado y aunque lo sea objetivamente, no consigue arrancar palabra alguna de sus hu\u00e9spedes. Estos, practicando eso que hoy se denomina resistencia pasiva, hacen del silencio un argumento insuperable y eventualmente insoportable contra el invasor.<\/p>\n<p>Bruller era un patriota, y este concepto hoy tiene muy poca aceptaci\u00f3n popular y ning\u00fan recorrido entre los pol\u00edticos, que lo f\u00edan todo al di\u00e1logo con quien no quiere escuchar. O, en el mejor de los casos, con alguien que escuchar\u00eda con agrado sin entender nada, como el exquisito oficial de la novela. Que, por cierto, acaba d\u00e1ndose cuenta de la conducta real de los suyos y considerando insostenible su posici\u00f3n. Entonces pide el traslado al frente del este, y se despide de los hu\u00e9spedes dici\u00e9ndoles que se va al infierno. Catalu\u00f1a nunca ha conocido ocupantes tan nobles. La liberaci\u00f3n no le vendr\u00e1 del remordimiento de quienes, venidos de fuera, pasean el uniforme de su Estado dando \u00f3rdenes mientras acusan a los de casa de dividirla. Va siendo hora, pues, de que los patriotas, si los hay, osen romper el encantamiento al que los somete la propaganda y nieguen la condici\u00f3n de catalanes a quienes no son m\u00e1s que tropas de ocupaci\u00f3n. Vivir en un mismo territorio, como compartir una historia, no equivale a hermandad. Como advert\u00eda el a\u00f1orado y siempre incisivo Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, catalanes y espa\u00f1oles tienen una historia en com\u00fan, ciertamente, pero la historia no se ve igual desde una parte de los ca\u00f1ones que desde la otra. \u00bfO es que ya no sabemos distinguir entre inmigraci\u00f3n y ocupaci\u00f3n?<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es peor que la de familia de la novela, pues, consciente de un deber b\u00e1sico de la civilidad, el oficial alem\u00e1n se esforzaba por hablar el idioma de sus hu\u00e9spedes. Pero muchos catalanes tienen aluminosis en la viga de la espalda y se deshacen por demostrar al ocupante que est\u00e1 en su casa.<\/p>\n<p>Los hay que, con una superioridad moral a la medida de su abyecci\u00f3n, hacen ver que creen que el alem\u00e1n es propio del pa\u00eds. Quiero decir, claro, el alem\u00e1n de Valladolid. Si los catalanes estamos donde estamos ling\u00fc\u00edstica y pol\u00edticamente -una cosa va con la otra- es porque nos esforzamos en hablar como el invasor y as\u00ed hemos desaprendido la lengua propia, que es lo que hace elocuente el silencio. Creemos que congraci\u00e1ndonos con \u00e9l olvidar\u00e1 qui\u00e9nes somos y qui\u00e9n es \u00e9l, y en todo caso ya haremos por olvidarlo nosotros.<\/p>\n<p>La peor debilidad, la gran maldici\u00f3n catalana, es el miedo de desagradar. Sobre todo de desagradar a quienes han mostrado alguna se\u00f1al de poder, aunque sea el de imponer su idioma. \u00a1Tan sencillo y tan eficaz como ser\u00eda levantar un muro de silencio! Estos d\u00edas hemos le\u00eddo palabras admirativas sobre la lecci\u00f3n de dignidad de los presos en el congreso. Por la heroicidad de prometer sus cargos por la Rep\u00fablica y cosas parecidas. Y por hacerlo en catal\u00e1n, para m\u00e1s irritaci\u00f3n del fascismo. Todos menos Junqueras. Pero este gesto de imponente fuerza simb\u00f3lica se tira por la borda cuando se acercaron a saludar como buenos chicos al carcelero jefe. Aunque los micr\u00f3fonos no lo captaron, es poco dudoso que se dirigieron en alem\u00e1n. \u00bfDe qu\u00e9 sirve entonces de hacer un gesto p\u00fablico de resistencia si no se mantiene ni un minuto? Los personajes de Vercors no hacen ninguna declaraci\u00f3n simb\u00f3lica ante un pa\u00eds admirativo. La resistencia se lleva hasta la intimidad, sin m\u00e1s testigo que uno mismo y el enemigo, y se sostiene cada d\u00eda a pesar de la tirantez en la convivencia y los obst\u00e1culos para los asuntos de costumbre. Francia se salva en este gesto, con este silencio.<\/p>\n<p>Rull y Turull evidenciaron un gran coraz\u00f3n bes\u00e1ndose con In\u00e9s Arrimadas. \u00a1Qu\u00e9 lecci\u00f3n de alteza y de cortes\u00eda superando por elevaci\u00f3n moral la animosidad de la pol\u00edtica! No menos noble, sin duda, que la hermandad entre pa\u00edses rivales ponderada por el oficial alem\u00e1n mientras sus camaradas fusilaban partisanos y tomaban rehenes. Yo no s\u00e9 qu\u00e9 pensar\u00e1n de esta bondad quienes durante m\u00e1s de un a\u00f1o han soportado ataques de las guerrillas de esa misma se\u00f1ora porque llevaban los lazos que los vindicaban a ellos, las v\u00edctimas se\u00f1aladas del odio que nos engloba a todos. \u00bfTienen derecho las v\u00edctimas, cuando act\u00faan en representaci\u00f3n de un pueblo manchado de amarillo, a sellar una hermandad imp\u00fadica con los opresores que persiguen incluso el color de la memoria? Por m\u00e1s cat\u00e1rticos que les resultasen personalmente, tales besos ofenden el decoro del independentismo. En este punto, Albert Camus, el texto que me viene a la memoria es &#8216;Cartas a un amigo alem\u00e1n&#8217; de Albert Camus, de una claridad meridiana.<\/p>\n<p>Yendo a\u00fan m\u00e1s lejos en la subordinaci\u00f3n, Junqueras se detuvo ante S\u00e1nchez para decirle que ten\u00edan que hablar, mientras el oficial alem\u00e1n, sorprendido por el suplicatorio, le respond\u00eda que no se preocupara. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda preocuparse, efectivamente, si ya pensaba echarlo del parlamento para no tener que o\u00edrlo? Ser huesped al mismo tiempo que resistente es muy dif\u00edcil. Como es dif\u00edcil predecir si el Tribunal Europeo de Derechos Humanos revertir\u00e1 maniobras tan evidentes de una pol\u00edtica de ocupaci\u00f3n que tiene a su favor la pusilanimidad de los ocupados. Lo \u00fanico seguro es que fiar la redenci\u00f3n pol\u00edtica a cargarse de razones ante Europa es una fantas\u00eda. Los catalanes tienen raz\u00f3n, much\u00edsima raz\u00f3n, una avalancha de razones, pero Europa entiende sus razones, y no son las nuestras. Pero m\u00e1s all\u00e1 de las razones, siempre dial\u00e9cticas y contrapuestas, hay una fuerza irrefutable en la dignidad. Por eso el Primero de Octubre fue un hito global. Pero esta fuerza se enerva y se disipa con la pasi\u00f3n por ser amigo de todos. M\u00e1s que ensanchar la base haci\u00e9ndonos c\u00f3mplices de viles hermandades o aceptar una retirada honrosa para escapar de la Gestapo y volver a las manos de los oficiales educados, como el martes suger\u00eda el corresponsal del S\u00fcddeutscheZeitung, resistir exige hacer de Catalu\u00f1a un pa\u00eds inh\u00f3spito al invasor. Esto un suizo lo deber\u00eda entender. En todo caso, la \u00fanica estrategia validada por la historia de las ocupaciones consiste en convertir el pa\u00eds en inh\u00f3spito en lugar de acogedor. Acentuar la extra\u00f1eza y subrayar la anormalidad del orden que lo rige ser\u00eda un buen principio de resistencia, en lugar de mostrarnos satisfechos y agradecidos cuando alguien del pa\u00eds hermano nos adula dici\u00e9ndonos que no somos tan excluyentes como nos pinta la propaganda y, prueba definitivamente que somos inocuos, charlemos en espa\u00f1ol con la alegr\u00eda y soltura de s\u00fabditos bien amaestrados.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El verano de 1941, con Francia ocupada por los alemanes, Jean Bruller escribi\u00f3 &#8216;Le silence de la mer&#8217;. La public\u00f3 secretamente bajo el seud\u00f3nimo de Vercors y enseguida se convirti\u00f3 en un referente de la resistencia. El argumento es muy sencillo, como todas las cosas mordidas por la urgencia. 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