{"id":42182,"date":"2019-01-14T19:06:41","date_gmt":"2019-01-14T18:06:41","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=42182"},"modified":"2019-01-14T19:06:41","modified_gmt":"2019-01-14T18:06:41","slug":"el-crack-de-1929","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-crack-de-1929\/","title":{"rendered":"El crack de 1929"},"content":{"rendered":"<p>Con motivo de haber escrito un art\u00edculo sobre los fascismos y posfascismos me percat\u00e9 que el tema quedaba cojitranco sin el requisito previo e ineludible de su contextualizaci\u00f3n: el an\u00e1lisis del fascismo hist\u00f3rico, inmerso a su vez en el ambiente creado por el crack de 1929.<\/p>\n<p>Por ello, me permito la osad\u00eda de examinar los rasgos m\u00e1s sobresalientes de esta depresi\u00f3n casi mundial de los a\u00f1os 30, que foment\u00f3 un caldo de cultivo propicio para el surgimiento de los fascismos hist\u00f3ricos y de la II Guerra Mundial. Llaman la atenci\u00f3n las notorias similitudes de esa convulsa \u00e9poca hist\u00f3rica y la situaci\u00f3n que padecemos actualmente. En lontananza, adem\u00e1s, se vislumbra una nueva recesi\u00f3n, que algunos analistas auguran. Tambi\u00e9n es llamativa una segunda apreciaci\u00f3n. No hemos aprendido nada, pues volvemos a cometer los mismos errores que en el pasado. Ustedes, perspicaces lectores, se habr\u00e1n alarmado ante mi rotunda aseveraci\u00f3n. No es tan abrupta y extempor\u00e1nea como a simple vista pudiera parecer. J\u00fazguenla al terminar la lectura.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la I Guerra Mundial (1914-1918) se produjo en la d\u00e9cada de los 20, \u201clos felices 20\u201d o \u201cBelle \u00e9poque\u201d, que la elite donostiarra sabore\u00f3 con deleite, una era de crecimiento econ\u00f3mico y de aparente prosperidad. Tras la Guerra se inici\u00f3 una fase de reconstrucci\u00f3n, la recuperaci\u00f3n de la producci\u00f3n en los estados europeos m\u00e1s afectados por el conflicto y un espectacular desarrollo de la econom\u00eda estadounidense, que se convertir\u00eda en la primera potencia econ\u00f3mica mundial. La recuperaci\u00f3n tras el cuatrienio b\u00e9lico se manifest\u00f3 especialmente en el sector automovil\u00edstico, que arrastr\u00f3 a otros como la siderurgia, la extracci\u00f3n petrol\u00edfera, la petroqu\u00edmica (abonos, productos farmac\u00e9uticos y derivados del petr\u00f3leo) y la fabricaci\u00f3n de vidrio y de neum\u00e1ticos. Se mostr\u00f3, asimismo, en las innovaciones tecnol\u00f3gicas y en las formas de producci\u00f3n. Otros sectores industriales tambi\u00e9n experimentaron un notable desarrollo: la industria aeron\u00e1utica, en su aplicaci\u00f3n civil, la industria el\u00e9ctrica, que permiti\u00f3 la electrificaci\u00f3n de los hogares y la difusi\u00f3n de la radio, del tel\u00e9fono y del motor el\u00e9ctrico. No fueron menores los cambios en el consumo energ\u00e9tico, pues mientras el consumo de carb\u00f3n se estabiliz\u00f3, el del petr\u00f3leo se cuadruplic\u00f3 y el el\u00e9ctrico se triplic\u00f3.<\/p>\n<p>El mundo occidental asisti\u00f3 a un considerable aumento de la productividad industrial debido a la introducci\u00f3n de nuevas formas de organizaci\u00f3n del trabajo, el taylorismo, iniciado en EEUU, concretamente en la f\u00e1brica de autom\u00f3viles Ford. Consist\u00eda en la eliminaci\u00f3n de los tiempos muertos, la utilizaci\u00f3n de cadenas de producci\u00f3n y la m\u00e1xima automatizaci\u00f3n, con la consiguiente reducci\u00f3n del tiempo de producci\u00f3n y de los costes. Se introdujeron nuevos conceptos como producci\u00f3n en cadena, cronometraje y especializaci\u00f3n. El trabajador depend\u00eda de una m\u00e1quina que no controlaba. Nadie mejor que Charles Chaplin, en el film Tiempos modernos (1935), para ofrecer un muestrario de estos cambios con su humor \u00e1cido y cr\u00edtico.<\/p>\n<p>El taylorismo dio lugar a varias consecuencias: extraordinario incremento de la productividad, aumento empresarial de los beneficios, compra de bienes m\u00e1s baratos por los consumidores, ascenso del consumo a causa de la reducci\u00f3n de los precios y de la presi\u00f3n de la publicidad, que hizo su aparici\u00f3n en este momento, cre\u00e1ndose al efecto la correspondiente escuela de psic\u00f3logos. Se acentu\u00f3 la concentraci\u00f3n empresarial vertical y horizontal y los c\u00e1rteles por mor de la exigencia de grandes inversiones. Todo ello redund\u00f3 en una enorme deshumanizaci\u00f3n y proletarizaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>Pero los desequilibrios subyacentes ocultaban graves problemas sectoriales, que cristalizaron en una profunda crisis del sistema capitalista y una larga depresi\u00f3n, cuya c\u00faspide fue el crack de 1929. Bajo la aparente euforia econ\u00f3mica estaban latentes las causas que provocar\u00edan esta depresi\u00f3n de los a\u00f1os 30: un crecimiento econ\u00f3mico desequilibrado, que afectaba primordialmente a la agricultura, a las materias primas y a los sectores industriales envejecidos. El sistema monetario estaba afligido por dos espinosos problemas: la inflaci\u00f3n y el endeudamiento crediticio, ambos derivados fundamentalmente de la guerra. La inestabilidad financiera se adue\u00f1\u00f3 de la econom\u00eda por la p\u00e9rdida de valor fijo de las principales monedas respecto al oro, los trastornos en los mercados de divisas y el desplazamiento de capitales en busca de la m\u00e1xima rentabilidad, creando un ambiente de pura y dura especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo este fr\u00e1gil sistema econ\u00f3mico salt\u00f3 por los aires el 24 de octubre de 1929, el \u2018Jueves Negro\u2019, con la quiebra de la bolsa neoyorquina, que se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente a otros sectores y pa\u00edses. El p\u00e1nico se apoder\u00f3 a de la banca. En EEUU cerraron unos 5.000 bancos de 23.000, la quiebra crediticia bancaria afect\u00f3 seriamente a la industria y arruin\u00f3 a muchos campesinos. Recuerden la excelente novela de John Steinbeck, Las uvas de la ira, llevada a la pantalla, en 1940, bajo la magistral direcci\u00f3n de John Ford. Entre 1930-32 la crisis lleg\u00f3 a Europa y a Espa\u00f1a en plena II Rep\u00fablica, contribuyendo a la inconsistencia del r\u00e9gimen apenas estrenado. En 1931 quebr\u00f3 uno de los principales bancos austr\u00edacos y la banca alemana cerr\u00f3 sus puertas durante varios d\u00edas. En septiembre del mismo a\u00f1o la libra esterlina sufri\u00f3 una severa ca\u00edda arrastrando a otras monedas y a comienzos de 1932 la depresi\u00f3n alcanzaba Francia y Espa\u00f1a. Solo la URSS, aislada econ\u00f3micamente en virtud de su r\u00e9gimen pol\u00edtico comunista, se vio libre del terremoto econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En Europa el hundimiento econ\u00f3mico maltrat\u00f3 principalmente a la siderurgia y a la fabricaci\u00f3n de autom\u00f3viles, al sector agrario, al comercio internacional, al sistema monetaria internacional por mor de las devaluaciones, las fluctuaciones de los cambios monetarios, la creaci\u00f3n de zonas monetarias separadas y, en general, la adopci\u00f3n de pol\u00edticas econ\u00f3micas proteccionistas. Las consecuencias sociales m\u00e1s evidentes: destrucci\u00f3n masiva de puestos de trabajo, disminuci\u00f3n de los salarios, desempleo, desigualdad, conflictividad, huelgas, descontento, creciente contraste entre ricos y pobres y sensaci\u00f3n generalizada de injusticia. Todo ello en una carente de medidas de protecci\u00f3n y previsi\u00f3n social, agravadas por el fracaso de las disposiciones gubernamentales para afrontar la crisis. El efecto inmediato ser\u00eda la flaqueza de las democracias y el desarrollo de otras alternativas, por la izquierda, Socialismo, Comunismo y Frentes populares (\u00e9stos como compromiso de las izquierdas para frenar el fascismo), y por la derecha, tendencias autoritarias, dictaduras militares y fascismos.<\/p>\n<p>Frente a la crisis, al principio, se adoptaron soluciones t\u00edpicas del liberalismo cl\u00e1sico, una mezcla de austeridad y autoridad, conocida como deflacionismo, basada en tres elementos: reducci\u00f3n salarial, equilibrio del presupuesto del Estado y defensa del valor de la moneda. As\u00ed lo hicieron Hoover, en EEUU, o Br\u00f9ning en Alemania. Pero resultaron un fracaso. M\u00e1s exitosa devino la pol\u00edtica de Roosevelt, que hab\u00eda triunfado en las elecciones de 1932 en EEUU. Aplic\u00f3 medidas novedosas, el New Deal (nuevo pacto), fundamentadas en las ideas de Keynes, quien propon\u00eda el intervencionismo del Estado, algunas de ellas vigentes en la actualidad: reforma de la banca mediante el control de los poderes p\u00fablicos, contrataci\u00f3n de obreros en paro a cargo de la Administraci\u00f3n para equipamiento p\u00fablico, asegurar a los campesinos precios garantizados, convenios colectivos, salarios m\u00ednimos, disminuci\u00f3n de la jornada laboral, inversiones p\u00fablicas en obras civiles, actuaciones monetarias para controlar la inflaci\u00f3n y estimular el consumo, supervisi\u00f3n de la actividad burs\u00e1til, imposici\u00f3n de cuotas a la producci\u00f3n de empresas y explotaciones agr\u00edcolas, sistema federal de seguro de paro y de pensiones, horario m\u00e1ximo de trabajo y conversi\u00f3n de los sindicatos en interlocutores de los empresarios.<\/p>\n<p>En Europa los intentos m\u00e1s originales para salir del pozo los realiz\u00f3 el Frente Popular en Francia a partir de 1936, con medidas sociales an\u00e1logas a las del New Deal estadounidense: aumento salarial, reducci\u00f3n de la jornada laboral, obra p\u00fablica y otras.<\/p>\n<p>Espero que esta lecci\u00f3n de la historia nos haya ense\u00f1ado algo. Estoy convencido que se aproxima una nueva recesi\u00f3n. El tiempo es juez fidedigno e inapelable y el sentenciar\u00e1. Est\u00e1 demostrado que los \u00fanicos que aprenden en cabeza ajena son los peluqueros.<\/p>\n<p>NOTICIAS DE GIPUZKOA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con motivo de haber escrito un art\u00edculo sobre los fascismos y posfascismos me percat\u00e9 que el tema quedaba cojitranco sin el requisito previo e ineludible de su contextualizaci\u00f3n: el an\u00e1lisis del fascismo hist\u00f3rico, inmerso a su vez en el ambiente creado por el crack de 1929. 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