{"id":41164,"date":"2018-10-16T10:21:43","date_gmt":"2018-10-16T09:21:43","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=41164"},"modified":"2018-10-16T10:21:43","modified_gmt":"2018-10-16T09:21:43","slug":"existe-la-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/existe-la-mujer\/","title":{"rendered":"\u00bfExiste la mujer?"},"content":{"rendered":"<p>Todos los que saben algo de psicoan\u00e1lisis, que han le\u00eddo al Dr. Freud y quiz\u00e1 tambi\u00e9n al Dr. Lacan (\u00a1y me parece que son muchos en la Argentina!), o quienes tan solo han o\u00eddo hablar de ellos, habr\u00e1n entendido a qu\u00e9 alude mi t\u00edtulo. La famosa aseveraci\u00f3n de Jacques Lacan \u201cLa mujer no existe\u201d significa, por supuesto, que se opon\u00eda a la idea de una esencia de la femineidad: las mujeres existen cada una en su singularidad y son irreductibles unas a otras. Esta idea se opone a la del \u201ceterno femenino\u201d promovida por el Romanticismo, as\u00ed como a la b\u00fasqueda de la mujer ideal a la que se dedicaban algunos de sus contempor\u00e1neos surrealistas. Pensemos en el mito de la musa en Andr\u00e9 Breton, por ejemplo.<\/p>\n<p>Lacan propone esta idea a comienzos de los a\u00f1os \u201870, en pleno per\u00edodo de efervescencia de los movimientos feministas.<\/p>\n<p>Hace poco, vimos surgir un nuevo feminismo. Y, parad\u00f3jicamente, este neofeminismo hace renacer un vocabulario viejo: en \u00e9l aparece mucho, por ejemplo, la \u201csororidad\u201d. La sororidad significa la uni\u00f3n necesaria de mujeres entre s\u00ed, una solidaridad que se apoyar\u00eda en una misma condici\u00f3n. En enero pasado, algunas amigas y yo escribimos una solicitada con el t\u00edtulo \u201cLas mujeres liberan otra palabra\u201d, para criticar los excesos del movimiento #Metoo. Cuando se public\u00f3 en el diario <em>\u00a0Le Monde<\/em>, acompa\u00f1ada por cientos de firmas, entre las que estaba la de la actriz Catherine Deneuve, se nos acus\u00f3 de haber<em> traicionado esa sororidad<\/em>. Adem\u00e1s, me enter\u00e9 m\u00e1s tarde de que nuestro texto hab\u00eda suscitado encendidos debates en el seno de la redacci\u00f3n del diario y que algunas j\u00f3venes periodistas en particular se hab\u00edan opuesto a que fuera publicado. Aunque el movimiento #Metoo ten\u00eda como lema \u201cla palabra de las mujeres por fin liberada\u201d, algunas, parad\u00f3jicamente, quisieron prohibirnos la palabra a nosotras, es decir, censurarnos\u2026<\/p>\n<p>El concepto de sororidad es, en mi opini\u00f3n, muy problem\u00e1tico. M\u00e1s all\u00e1 de que yo pueda experimentar tanta solidaridad y compasi\u00f3n por un hombre que sufre como por una mujer, esa palabra est\u00e1 demasiado ligada al vocabulario religioso para que pueda apropi\u00e1rmela.<\/p>\n<p>En la Edad Media, esta palabra se usaba para las comunidades religiosas femeninas. Adem\u00e1s,\u00a0 decimos siempre \u201chermana\u201d cuando nos dirigimos a una monja (en franc\u00e9s, tenemos incluso la expresi\u00f3n \u201cbuena hermana\u201d; pero no estoy segura de que todas las \u201chermanas\u201d del neofeminismo sean siempre \u201cbuenas\u201d\u2026).<\/p>\n<p>Hoy, en Europa, son sobre todo los musulmanes practicantes los que se dirigen unos a otros utilizando las palabras \u201chermano\u201d y \u201chermana\u201d, para marcar su pertenencia a una misma religi\u00f3n. Se trata, lamentablemente, de la expresi\u00f3n de un comunitarismo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, mi reserva tambi\u00e9n tiene que ver con que una gran parte de lo que la mujeres han conquistado en nuestras sociedades a partir de los movimientos feministas pioneros de fines del siglo xix est\u00e1 relacionado con lo que <em>algunas expresaron de modo absolutamente personal<\/em>, singular, sin preocuparse por saber si reflejaban una imagen de <em>la mujer<\/em> que representar\u00eda a<em> todas<\/em> las mujeres. Desde luego que el derecho al voto se conquist\u00f3 gracias a la militancia de aquellas a las que llamaron sufragistas y que desfilaron multitudinariamente por las calles. Pero otras libertades, que pertenecen a la esfera de lo \u00edntimo, como la libertad sexual y la libertad de tener hijos o no, fueron reivindicadas por mujeres que se expresaron o actuaron en nombre propio: en 1971, en Francia, 343 mujeres, algunas famosas (Catherine Deneuve entre ellas), otras no tanto, tuvieron la valent\u00eda de declarar p\u00fablicamente que hab\u00edan abortado en forma clandestina, porque a\u00fan estaba prohibido por la ley (por lo tanto, se expusieron a procesos penales). Hab\u00edan firmado una solicitada que hoy se conoce con el nombre de <em>Manifiesto de las 343 zorras<\/em>. La ley sobre la despenalizaci\u00f3n del aborto se sancion\u00f3 cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde y esa ley le debe mucho a la lucha de una mujer, la entonces ministra de salud Simone Veil, que en esa ocasi\u00f3n tuvo que soportar los peores ataques y los peores insultos, incluso en el recinto de la Asamblea Nacional.<\/p>\n<p>Voy m\u00e1s lejos: una parte muy importante de la producci\u00f3n de las mujeres en el terreno del arte y de la literatura revela, expone, describe, experiencias absolutamente singulares, sus propias vidas, su intimidad, y todo ello en forma directa. \u00a1Y qu\u00e9 le vamos a hacer si ahora me contradigo y hago una concesi\u00f3n a una suerte de \u201cespecificidad femenina\u201d que exige, quiz\u00e1, el momento de nuestra historia! Desde hace ya m\u00e1s de un siglo, las mujeres se empe\u00f1an en hacer surgir la parte oculta de esta historia. La cultura, en su gran mayor\u00eda (\u00a1pero tampoco exclusivamente!) moldeada por obras producidas por los hombres, no representa a las mujeres m\u00e1s que a trav\u00e9s de los ojos de esos hombres. (Aqu\u00ed hay, sin embargo, que rendir homenaje a algunos \u2013pienso en particular en James Joyce y D. H. Lawrence\u2013 que, con una agudeza extraordinaria, supieron transcribir los deseos y una sensibilidad de las mujeres). Sin embargo, son sobre todo mujeres, claro, las que se encargaron de decir o mostrar c\u00f3mo era de verdad esa parte oculta, <em>desde su punto de vista.<\/em> La tarea es inmensa. Ellas no terminaron a\u00fan de<em> sacar a la luz<\/em> esa parte sustra\u00edda a la experiencia y a la memoria de la humanidad, ni terminaron de <em>ponerse al d\u00eda<\/em> con el arte y la literatura.<\/p>\n<p>En 1966, durante una conferencia, Simone de Beauvoir se\u00f1alaba que la mayor\u00eda de los manuscritos que le enviaban para pedir su opini\u00f3n o su ayuda eran autobiograf\u00edas. Y precisaba: \u201cLas mujeres cuentan sobre todo sus vidas\u201d. \u00a1Lo menos que podemos decir es que nunca fue desmentida! En efecto, las mujeres narran sobre todo sus vidas. En Francia, sobre todo, donde lo que denominamos \u201cautoficci\u00f3n\u201d ha tenido un desarrollo importante. Hay que reconocerlo: frente al lugar com\u00fan que querr\u00eda que las mujeres tuvieran m\u00e1s pudor que los hombres, esas mujeres revelan aspectos extremadamente \u00edntimos de sus vidas en libros, pel\u00edculas, fotos, pinturas\u2026 Y hablando de generalidades, lo hacen muy a menudo con gran atenci\u00f3n al detalle, con un realismo que puede ser radical. Es una mujer, Marguerite Duras, la que escribi\u00f3 un libro titulado simplemente <em>La vida material<\/em>, libro en el que habla con mucha franqueza de su alcoholismo\u2026 Esta atenci\u00f3n a lo real, a la cruda verdad, se explica quiz\u00e1 por la amplitud de la tarea: no hab\u00eda tiempo para pasar por los s\u00edmbolos o las met\u00e1foras. Beauvoir misma produjo una obra autobiogr\u00e1fica inmensa, comenzando por sus <em>Memorias<\/em>, cuyo primer tomo apareci\u00f3 en 1958. Esas<em> Memorias<\/em> est\u00e1n escritas de una manera extremadamente escrupulosa; sin preocuparse por idealizar, la autora no filtra nada ni de su entorno ni de ella misma.<\/p>\n<p>En simult\u00e1neo con los movimientos feministas, la literatura femenina tuvo el\u00a0 impulso que conocemos en el pasaje del siglo xix al xx. Poetas y novelistas se inscribieron en la historia literaria. M\u00e1s all\u00e1 de Simone de Beauvoir, muchas mujeres eligieron los g\u00e9neros literarios de las memorias o del diario \u00edntimo, de la autobiograf\u00eda o, incluso, como ya se\u00f1al\u00e9, de la autoficci\u00f3n, para confrontar a los lectores con una\u00a0 realidad a la que, hasta entonces, hab\u00edan sido poco expuestos. A veces se ha se\u00f1alado que los amores s\u00e1ficos fueron evocados m\u00e1s discretamente que la homosexualidad masculina (salvo quiz\u00e1 por Colette, que ofreci\u00f3 un panorama importante en <em>Lo puro y lo impuro<\/em>). Sin embargo, Violette Leduc, a la que Simone de Beauvoir apoy\u00f3 mucho, nos ha dejado grandes libros sobre el amor l\u00e9sbico y, en un g\u00e9nero literario m\u00e1s experimental, hay que citar tambi\u00e9n a Monique Wittig. Se abordaron otras experiencias propias de las mujeres, m\u00e1s tab\u00fa todav\u00eda,\u00a0 a veces m\u00e1s dolorosas, incluso dram\u00e1ticas: la del incesto (Ana\u00efs Nin, Christine Angot), la del aborto (Ana\u00efs Nin, de nuevo), la de la prostituci\u00f3n narrada por fin por quienes la practican (Albertine Sarrazin, Griselidis R\u00e9al, Nelly Arcan, Virginie Despentes), la p\u00e9rdida de un hijo (Camille Laurens, Laure Adler).<\/p>\n<p>Y no limitar\u00e9 mis ejemplos al dominio literario: \u00bfqui\u00e9n se atrevi\u00f3 a pintar un aborto espont\u00e1neo antes de Frida Kahlo? Respecto de Marl\u00e8ne Dumas, ella represent\u00f3 a mujeres masturb\u00e1ndose, a mujeres embarazadas desnudas\u2026<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, \u00bfno hab\u00eda un tema aun m\u00e1s reprimido que todos estos: el de la insatisfacci\u00f3n sexual de las mujeres? Lean textos er\u00f3ticos, la mayor\u00eda escritos por hombres: \u00a1el h\u00e9roe siempre tiene el poder de llevar a su compa\u00f1era al s\u00e9ptimo cielo! O si eso no ocurre, es porque la mujer es fr\u00edgida. En <em>La ingenua libertina<\/em>, Colette ofreci\u00f3 otro testimonio: a veces es largo y dif\u00edcil para una mujer alcanzar el placer, encontrar a un hombre que sepa proporcion\u00e1rselo\u2026<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda ahora mostrarles una imagen. Se trata de un cuadro de Paula Rego, un tr\u00edptico titulado<em> Aborto,<\/em> de hecho<em>. <\/em>Pertenece a una serie realizada por la artista en 1998. Paula Rego es una portuguesa que vive en Londres. Ese a\u00f1o, se organiz\u00f3 un refer\u00e9ndum en Portugal para saber si la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo deb\u00eda ser autorizada o no. Una mayor\u00eda muy estrecha vot\u00f3 en contra. No les voy a describir a ustedes la inmensa decepci\u00f3n que caus\u00f3 esa ocasi\u00f3n fallida (la ley fue finalmente sancionada en 2007). La obra de Paula Rego nos hace comprender toda la soledad de la mujer obligada a abortar en forma clandestina. Pero quisiera, en especial, llamar la atenci\u00f3n sobre la mirada de esta mujer. A pesar del dolor que se lee en los rasgos de su rostro, de la posici\u00f3n humillante en la que se encuentra, nos mira directo a los ojos, casi provocativa, desafiando a los que quisieron prohibirle lo que est\u00e1 por hacer. V\u00edctima de la ley que no le permite abortar en condiciones sanitarias y morales correctas, esta mujer toma las riendas de su destino. Paula Rego ha producido varias obras, pinturas y dibujos sobre este tema. Todas las mujeres representadas son diferentes, muy individualizadas; se las muestra en posiciones m\u00e1s o menos dolorosas, pero cuando les vemos los ojos, aunque la expresi\u00f3n var\u00ede un poco, todas tienen esa mirada directa. La artista ha dicho que se inspir\u00f3 en su propia experiencia y en la de mujeres que ha conocido, y declar\u00f3 asumir plenamente el<em> naturalismo <\/em>de sus obras. La lucha por el derecho al aborto es una lucha colectiva, pero a la elecci\u00f3n de abortar cada una la vive -y dir\u00e9 incluso cada uno, porque, despu\u00e9s de todo, hay hombres que sostienen a la mujer en esta circunstancia- de forma absolutamente singular.<\/p>\n<p>Un hombre, el gran historiador Robert Hughes, ha destacado que Paula Rego fue la primera pintora de la historia en abordar este tema. Agreg\u00f3 que ella no ten\u00eda ninguna intenci\u00f3n de mostrar a las mujeres obligadas al aborto clandestino \u201ccomo criaturas pat\u00e9ticas o v\u00edctimas. Tuvieron que hacer una elecci\u00f3n demasiado dura, pero libre desde un punto de vista existencial. Ning\u00fan sacerdote ni ning\u00fan pol\u00edtico pudo imponerles lo que ellos quer\u00edan\u201d. El historiador puntualizaba: \u201cNo hay ninguna amargura, tampoco acusaci\u00f3n o perd\u00f3n en la forma en que nos miran, sino m\u00e1s bien triunfo\u201d.<\/p>\n<p>Hughes conclu\u00eda que esas obras eran las obras pol\u00edticas mejor logradas de las \u00faltimas d\u00e9cadas, porque \u201crechazando la \u2018teor\u00eda\u2019, insisten en el hecho de que, en toda argumentaci\u00f3n moral, la experiencia siempre debe imponerse\u201d. Y lo que llamamos experiencia es propio de cada individuo.<\/p>\n<p>Regreso ahora a Simone de Beauvoir, otra figura ejemplar de mujer libre. Disculpas por expresarme as\u00ed: tengo mucha simpat\u00eda por Simone de Beauvoir; menos por la militante de figura austera y de declaraciones a menudo categ\u00f3ricas, que por la mujer y por los escritos que la reflejan. Beauvoir es infinitamente m\u00e1s compleja que la figura a la que los movimientos feministas a veces la han reducido. As\u00ed, la publicaci\u00f3n de la correspondencia con su amante Nelson Algren revel\u00f3 a la enamorada, a la enamorada sumisa ante la incertidumbre de los sentimientos. En esa correspondencia vemos que fue una lectora del seductor m\u00e1s empedernido de toda la historia, Giacomo Casanova. \u00a1Ella recomienda su lectura! \u00bfAcaso no le escribe a Algren: \u201c\u00bfConoces a Casanova? Un tipo que sab\u00eda hacer el amor -por lo menos as\u00ed lo afirmaba-, pero no por ello menospreciaba a las mujeres\u201d? Ahora bien, hay que tener en mente \u2015esto me parece importante\u2015 que el comienzo de la aventura con Nelson Algren es contempor\u00e1neo con la concepci\u00f3n de<em> El segundo sexo. <\/em>Dicho de otro modo, la que militaba para que se reconociera la igualdad de los hombres y las mujeres,\u00a0 la que rechazaba la dependencia legal y econ\u00f3mica que la sociedad todav\u00eda impon\u00eda a las mujeres, aceptaba al mismo tiempo someterse a su deseo por un hombre. Tal era su libertad de mujer en relaci\u00f3n a la de la militante. Y libre fue al final de su relaci\u00f3n: cuando Algren la conmina a elegir entre Jean-Paul Sartre y \u00e9l, a pesar de lo que le cost\u00f3, ella privilegi\u00f3 su relaci\u00f3n con Sartre.<\/p>\n<p>Podr\u00eda dar otros ejemplos de la manera desacomplejada en que conceb\u00eda la sexualidad, como el ensayo que le dedica en 1959 a la<em>\u00a0sex symbol<\/em> por excelencia, Brigitte Bardot.\u00a0\u00bfQu\u00e9 elogia en Bardot? Justamente su libertad, su desprecio por las convenciones, el hecho de lograr \u201cser ella misma\u201d en el seno del arte supremo del simulacro, el cine, y en el coraz\u00f3n del medio m\u00e1s artificial, el de la prensa del esc\u00e1ndalo. (Destaco al pasar que una de las mejores pel\u00edculas de Bardot, realizada por Louis Malle, <em>Una vida privada<\/em>, est\u00e1 directamente calcada de la vida de la estrella, de quien se puede decir que interpreta un papel autobiogr\u00e1fico). Beauvoir no se incomoda por los prejuicios \u201cfeministas\u201d seg\u00fan los cuales Bardot reunir\u00eda en su imagen todos los clis\u00e9s que los hombres esperar\u00edan de las mujeres. Bardot encarna dos mitos contradictorios inventados por los hombres, que fueron muy explotados en la literatura de comienzos del siglo xx: la mujer fatal y la mujer ni\u00f1a. Bardot se los apropia para jugar con los hombres. Bajo la apariencia de la presa, ella es una predadora (basta tratar de listar sus maridos y amantes\u2026).<\/p>\n<p>\u201cLa mujer no nace, se hace\u201d. Luego de haberme apoyado en el pensamiento de Simone de Beauvoir, quiero ahora desviarme, o quiz\u00e1 desviarme de la interpretaci\u00f3n m\u00e1s general. Desde luego, se comprende que la potencia del ostracismo social con que se chocaban las mujeres en Europa en los a\u00f1os que siguieron a la segunda Guerra Mundial, haya requerido de parte de la escritora esta f\u00f3rmula provocadora. Sin embargo, no estoy segura de que ella hubiera seguido por completo a los y las que hoy, aplicando la teor\u00eda de g\u00e9nero en su versi\u00f3n m\u00e1s extrema, llegan a negar las diferencias biol\u00f3gicas. Pero quisiera sobre todo comentar el \u201cse hace\u201d. Desde luego, la educaci\u00f3n, la organizaci\u00f3n de la sociedad, las tradiciones y los atavismos que perduran, los lugares comunes vehiculizados por los medios, el <em>habitus,<\/em> influyen en una parte muy grande de nuestra formaci\u00f3n, sobre todo, en la forma en la que cada uno de nosotros elabora su femineidad, o su masculinidad, o una identidad situada entre esos dos polos. Pero, justamente, se trata de una elaboraci\u00f3n, de una construcci\u00f3n de la personalidad. Si los \u00f3rganos sexuales son un don de la naturaleza sobre el que no podemos intervenir mucho (la ciencia todav\u00eda no ha descubierto la posibilidad de hacer que un macho transexual tenga hijos), disponemos de libre arbitrio en la forma en que nos afirmamos en tanto mujeres, en tanto hombres. Heterosexual, homosexual, bisexual, transg\u00e9nero, etc. Si el sexo que nos es dado por nacimiento es una fatalidad,\u00a0 lo que \u201cse hace\u201d a continuaci\u00f3n, lo que hacemos en una negociaci\u00f3n \u2013si puedo decirlo\u2013 con los determinismos sociales y educativos, quiz\u00e1 en la lucha contra esos determinismos, es parte de nuestra responsabilidad. <em>El \u201cse hace\u201d no implica una fatalidad, sino una responsabilidad. Por lo tanto, no hay \u201csororidad\u201d que valga. <\/em>Las mujeres del mundo occidental no comparten todas los mismos deseos ni la misma condici\u00f3n, lo que tambi\u00e9n es v\u00e1lido en el interior de un pa\u00eds. Afirmo, por ejemplo, que no es exacto pretender que Francia, por hablar del pa\u00eds que conozco mejor, es en su conjunto una sociedad patriarcal. La situaci\u00f3n de las mujeres es diferente seg\u00fan el medio al que pertenecen: urbano, rural, laico, religioso, musulm\u00e1n, etc.\u2026 Sin embargo, en tanto una mujer haya elegido su condici\u00f3n tan libremente como sea posible, debe ser respetada. Est\u00e1 la que encuentra un equilibrio en su rol de madre y esposa, la que lo encuentra en el nomadismo sexual y el placer de la seducci\u00f3n, la que lo encuentra en la militancia pol\u00edtica o feminista. As\u00ed, no tengo ninguna raz\u00f3n para sentirme \u201chermana\u201d de una actriz de cine que a esta altura, a instancias de Asia Argento, toma conciencia de que ha sido v\u00edctima de abuso sexual por parte del productor de cine Harvey Weinstein, ni de una periodista que acusa p\u00fablicamente a un colega de haberle pellizcado el culo en el pasillo. Yo tambi\u00e9n, durante mi carrera, he estado frente a hombres de poder y a hombres groseros. Mi reacci\u00f3n no fue la misma que la de ellas. Tengo derecho a decirlo. Adem\u00e1s, a las imprudentes que siguieron al productor de cine a su habitaci\u00f3n de hotel, les reprocho que no hayan tenido en cuenta la suerte de vivir en un pa\u00eds en el que tienen garantizadas muchas otras libertades fundamentales, de las que est\u00e1 privada la mayor parte del resto de la humanidad.<\/p>\n<p>De nuevo Beauvoir. La autora de lo que estamos de acuerdo en denominar un libro de culto del feminismo, no solo le\u00eda a Casanova, no solo se interesaba por Brigitte Bardot, sino que tambi\u00e9n escribi\u00f3 uno de los estudios m\u00e1s sutiles sobre el marqu\u00e9s de Sade. La obra y la vida del marqu\u00e9s le dieron la oportunidad de reflexionar sobre la imposibilidad \u201cde conciliar a los individuos en el seno de [lo que ella denomina] su inmanencia\u201d.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Francesa lo so\u00f1\u00f3: todos los hombres deb\u00edan ser iguales ante la Naci\u00f3n, mezclados en un mismo estado de hombre-ciudadano, disponiendo de los mismos derechos. El proyecto fracas\u00f3 convirti\u00e9ndose en una de las empresas m\u00e1s asesinas de la historia de Francia: el Terror. Por m\u00e1s arist\u00f3crata que fuera, Sade simpatiz\u00f3 con ciertos ideales de la Revoluci\u00f3n. Trat\u00f3 de unirse, pero fue excluido, \u00a1porque le reprocharon su \u201cmoderaci\u00f3n\u201d! En efecto, Sade condenaba la pena de muerte, la guillotina que los instigadores del Terror hac\u00edan funcionar sin parar. \u00c9l mismo escap\u00f3 por poco, pero lo enviaron (\u00a1una vez m\u00e1s!) a prisi\u00f3n. He aqu\u00ed la ense\u00f1anza de Simone de Beauvoir: \u201cAl individuo que no acepta renegar de su singularidad, la sociedad lo repudia. Pero si elegimos no reconocer en cada sujeto la trascendencia que lo une concretamente a sus semejantes, terminaremos por alienarlos a todos bajo nuevos \u00eddolos [\u2026], sacrificaremos la libertad de cada uno en pro de los logros colectivos. La prisi\u00f3n, la guillotina, ser\u00e1n las consecuencias de esta renuncia. La fraternidad mentirosa se alcanza a trav\u00e9s de los cr\u00edmenes\u201d.<\/p>\n<p>Por suerte, no estamos all\u00ed. Haber \u201ctraicionado\u201d a la sororidad que quer\u00eda imponer el neofeminismo no nos ha llevado al cadalso a las autoras y firmantes de la solicitada en la que particip\u00e9. Pero a falta de cortarnos la cabeza, a algunas les habr\u00eda gustado cortarnos la lengua. Torrentes de insultos intentaron cristalizarnos en la imagen de mujeres altivas, indiferentes a las dificultades y desgracias de otras.<\/p>\n<p>Entre los reproches que nos hicieron, estaba, obviamente, el de ser \u201cprivilegiadas\u201d porque \u00e9ramos intelectuales, escritoras, artistas. Pero as\u00ed como acabo de tratar de explic\u00e1rselo a ustedes, correspond\u00eda a nuestro rol de escritoras o artistas expresarnos a t\u00edtulo personal, a partir de la experiencia que cada una de nosotras se ha forjado a lo largo de la vida, de mujer, de amante, para algunas de nosotras de madre\u2026 Y que, al expresarnos as\u00ed, \u00edbamos al encuentro de cada mujer \u2013o de cada hombre\u2013 en particular, para que cada una, cada uno, confrontara sus propias convicciones con las nuestras.<\/p>\n<p>\u00a1Hay demasiados discursos pol\u00edticos, estrategias de comunicaci\u00f3n y mensajes publicitarios que se dirigen a nosotras como grupo, o incluso como masa! En cambio, el arte, la literatura, ofrecen la posibilidad del reencuentro con un ser singular en la soledad de su escritura con otro ser singular en la soledad de su lectura o de su contemplaci\u00f3n. Cualesquiera sean las causas a las que adherimos o defendemos, no nos privemos de estos <em>t\u00eate-a-t\u00eate.<\/em><\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n:<\/strong>\u00a0M\u00f3nica Herrero<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/147964-existe-la-mujer\">https:\/\/www.pagina12.com.ar\/147964-existe-la-mujer<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los que saben algo de psicoan\u00e1lisis, que han le\u00eddo al Dr. Freud y quiz\u00e1 tambi\u00e9n al Dr. Lacan (\u00a1y me parece que son muchos en la Argentina!), o quienes tan solo han o\u00eddo hablar de ellos, habr\u00e1n entendido a qu\u00e9 alude mi t\u00edtulo. 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