{"id":41038,"date":"2018-10-05T11:30:23","date_gmt":"2018-10-05T10:30:23","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=41038"},"modified":"2018-10-05T11:30:23","modified_gmt":"2018-10-05T10:30:23","slug":"santiago-alba-rico-lo-unico-que-le-sobra-al-capitalismo-para-ser-perfecto-son-los-seres-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/santiago-alba-rico-lo-unico-que-le-sobra-al-capitalismo-para-ser-perfecto-son-los-seres-humanos\/","title":{"rendered":"Santiago Alba Rico: \u201cLo \u00fanico que le sobra al capitalismo para ser perfecto son los seres humanos\u201d"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-41039\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Santiago-Alba-Rico2.jpg\" alt=\"\" width=\"536\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Santiago-Alba-Rico2.jpg 536w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Santiago-Alba-Rico2-300x253.jpg 300w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Santiago-Alba-Rico2-498x420.jpg 498w\" sizes=\"auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/p>\n<h3>Santiago Alba Rico \/ Fil\u00f3sofo y escritor<\/h3>\n<p>Principio del formulario<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) es un ensayista de primer orden, con un potente discurso acerca de la crisis de nuestra cultura y el agotamiento de los referentes simb\u00f3licos. A partir de la lectura de alguna de sus \u00faltimas entregas, el di\u00e1logo versa sobre el derecho y la perspectiva de cierta izquierda, los universalismos frente a los localismos y reivindicaciones identitarias; el feminismo y la libertad sexual, Europa y el rechazo a los refugiados, la centralidad de las v\u00edctimas y lo que el autor denomina el derecho a ser fr\u00e1giles.<\/p>\n<p><strong>Nos gustar\u00eda profundizar contigo en algunas cuestiones que abordas en\u00a0<em>Pen\u00faltimos D\u00edas<\/em>, tu ensayo sobre \u201cMercanc\u00edas, M\u00e1quinas y Hombres\u201d, publicado en Los libros de la Catarata\u00a0en febrero del 2016. \u00a0Creo que en este libro haces algo inusual: devolvernos el verdadero significado de los t\u00e9rminos.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Gracias. No s\u00e9 si las palabras tienen un verdadero significado pero s\u00ed tienen una verdadera imagen que hemos ido recubriendo de barro social, a menudo interesado, para que no nos hagan da\u00f1o o nos dejen aturdidos e inactivos. Lo \u00fanico serio que podemos decir de la palabra \u201cmariposa\u201d es que tiene alas \u2013m\u00e1s alas que el bicho \u201cmariposa\u201d\u2013. Creo que es importante quitarles ese barro a nuestros verbos.<\/p>\n<p><strong>Me parece crucial la referencia que haces a Calicles y S\u00f3crates en la dial\u00e9ctica sobre la \u201cley de naturaleza\u201d versus las razones de los \u201cd\u00e9biles y la multitud\u201d para construir un legado de derechos que nos protegen. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, creo que a veces la izquierda, sobre todo la marxista, no ha comprendido lo que est\u00e1 en juego en el Derecho, que es sistem\u00e1ticamente utilizado en su favor por los m\u00e1s poderosos pero que en su origen es m\u00e1s bien una concesi\u00f3n arrancada a los m\u00e1s fuertes por parte de los m\u00e1s d\u00e9biles. Esto lo explica muy bien Carlos Fern\u00e1ndez Liria: para el marxismo el Derecho no es m\u00e1s que una \u201cfunci\u00f3n\u201d de dominio de la burgues\u00eda, de tal manera que la liberaci\u00f3n exigir\u00eda liberarse tambi\u00e9n de las instituciones \u201cburguesas\u201d, lo que implicar\u00eda liberarse de la divisi\u00f3n de poderes, el Estado de Derecho y hasta el habeas corpus. Pero podr\u00edamos decir que lo que es \u201cburgu\u00e9s\u201d no es el Derecho sino su no aplicaci\u00f3n. Es como si pretendi\u00e9ramos que las ruedas son burguesas e intent\u00e1ramos hacer correr m\u00e1s deprisa nuestros coches sin ellas. Las ruedas son irrenunciables. El problema es que est\u00e1n pinchadas. Ahora bien, los jueces que defend\u00e9is una verdadera democracia sab\u00e9is muy bien que Calicles, furioso con S\u00f3crates, tiene raz\u00f3n: el Derecho es el freno que los corderos tratan de imponer a los leones. Suprimir ese freno no es liberar a los corderos sino liberar a los leones. Y nada deben temer m\u00e1s los corderos -que somos todos- que la libertad de los leones. Simone Weil, la fil\u00f3sofa y m\u00edstica anarquista francesa, formulaba en 1935 la paradoja seg\u00fan la cual \u201cla \u00fanica revoluci\u00f3n verdadera ser\u00eda la victoria de los d\u00e9biles sobre los fuertes\u201d. Esa victoria no podr\u00eda ser militar sin invertir los papeles y suprimirse a s\u00ed misma. Pero esa victoria, siempre precaria, siempre escamoteada, siempre amenazada, existe: se llama Derecho. El juez italiano Scarpinato, disc\u00edpulo de Falcone y Borsellino, \u00e9l mismo amenazado por la mafia, dice una cosa muy bonita: que \u00e9l no se hizo juez para \u201crepartir justicia\u201d sino para garantizar \u201cel derecho a la fragilidad\u201d. Tenemos derecho a ser fr\u00e1giles sin que nos hieran o nos maten.<\/p>\n<p><strong>Acostumbrados a los t\u00f3picos, es fascinante que afirmes que \u201cel lujo es igual a humanidad\u201d.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El t\u00f3pico que m\u00e1s f\u00e1cilmente se ha impuesto bajo el capitalismo \u2013porque el capitalismo, dec\u00eda Kafka, \u201ces un estado del mundo y un estado del alma\u201d\u2013 es el de que la calidad de vida es directamente proporcional a la cantidad de mercanc\u00edas que atraviesan, a toda velocidad, nuestras almas. El capitalismo es una civilizaci\u00f3n abstracta y bul\u00edmica que se sostiene sobre la insatisfacci\u00f3n, pero cuyos excesos son estrictamente necesarios y, por lo tanto, incompatibles con los \u201clujos\u201d; es decir, con los placeres econ\u00f3micamente irrelevantes o no funcionales. En un libro de 2006 lo planteaba yo con esta f\u00f3rmula: \u201cpoco es bastante, mucho es ya insuficiente\u201d. Vivimos en el reino de lo siempre insuficiente. El verdadero lujo es el de lo \u201cpoco\u201d, que siempre incluye un plus inesperado: el gesto de una madre que cubre con una manta superflua \u2013pues no hace demasiado fr\u00edo\u2013 el sue\u00f1o de su ni\u00f1o o el sol \u201cinnecesario\u201d que intensifica la alegr\u00eda de un enamorado. O la comida compartida. O el dolor compartido. Lujosa es una vida que no se reduce a la necesidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 ocurre con ese vocablo terrible, \u201cel mercado laboral\u201d? \u00bfSomos capaces de recordar que ello implica la reestructuraci\u00f3n de \u201cla naturaleza humana\u201d, como afirmas?<\/strong><\/p>\n<p>\u201cMercado\u201d era el lugar f\u00edsico donde los cuerpos individuales se intercambiaban valores de uso concretos. Bajo el capitalismo ya no es un \u201clugar\u201d sino una \u201cl\u00f3gica\u201d: la de la transformaci\u00f3n de todos los cuerpos y todos los objetos en \u201cmercanc\u00edas\u201d, y eso incluye la tierra, el agua, el fuego, el aire\u2026 y los seres humanos. El llamado \u201cmercado laboral\u201d, que agota en su seno toda la antropolog\u00eda capitalista, exige la adaptaci\u00f3n de los cuerpos y mentes humanas a las necesidades cambiantes del Mercado; es decir, a la producci\u00f3n ampliada de riqueza abstracta. No est\u00e1 claro que una criatura con dos brazos y dos piernas, un cerebro finito, con ganas de amar y ser madre (o padre), mortal y so\u00f1adora, sea el instrumento m\u00e1s eficaz para ese prop\u00f3sito. Por lo tanto hay que transformarla. El \u00fanico \u201chombre nuevo\u201d que ha producido la Historia lo ha producido el capitalismo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n decide sobre la vida y la muerte de los seres humanos? Es decir, \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre los ajustes dictados por la Troika y el concepto de \u201ceutanasia social\u201d?\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Decide el poder soberano, que es tanto m\u00e1s soberano en la medida en que afecta a\u00a0m\u00e1s gente y desde m\u00e1s lejos. En este mundo, los humanos individuales vivimos m\u00e1s o menos tiempo seg\u00fan el lugar donde nacemos; y ese lugar no es la convergencia de los esfuerzos existenciales que all\u00ed se aplican sino el resultado de una decisi\u00f3n tomada en una habitaci\u00f3n cerrada a miles de kil\u00f3metros de distancia. La diferencia entre la media de vida de Ruanda y la de Alemania es una decisi\u00f3n econ\u00f3mica; lo mismo entre la de Vallecas y la de La Moraleja. Al mismo tiempo, la globalizaci\u00f3n, el cambio clim\u00e1tico, la industria alimenticia determinan que cada vez sea m\u00e1s dif\u00edcil distinguir entre muerte natural y muerte inducida. En eso consiste el capitalismo, en erosionar o suprimir las diferencias: entre cosas de comer, de usar y de mirar, entre guerras y olimpiadas y entre cr\u00edmenes y epidemias. Por eso es tan importante pensar \u2013y restablecer\u2013 las diferencias que se nos escamotean sin parar. Y por eso es tan importante el Derecho, cuya misi\u00f3n es justamente la de mantener separadas las cosas que no deben mezclarse.<\/p>\n<p><strong>Otra cuesti\u00f3n ligada a la anterior ser\u00eda la de los \u201cconsumidores fallidos\u201d, en palabras de Bauman. Para los juristas que hemos trabajado en el tema de las hipotecas abusivas, los intereses moratorios, la opacidad en la informaci\u00f3n\u2026 es un tema esencial.<\/strong><\/p>\n<p>Podemos decir que una democracia sin ciudadanos, reh\u00e9n del mercado, es una sociedad que se divide entre consumidores y consumidores fallidos. A trav\u00e9s de los consumidores fallidos, que conservan el imaginario desiderativo del consumidor mientras pierden \u201cculpablemente\u201d salario, casa, derechos laborales, descubrimos que el consumidor triunfante es a su vez un ciudadano fallido: su existencia revela el fracaso del concepto de \u201cciudadan\u00eda\u201d. Se nos mide \u2013y nos medimos a nosotros mismos\u2013 por nuestro acceso a mercanc\u00edas y por nuestra capacidad de adquirir nuevas deudas y no como sujetos de derechos concretos y universales. La crisis, aumentando el n\u00famero de \u201cconsumidores fallidos\u201d, ha dejado al desnudo la crisis m\u00e1s profunda del sistema institucional y los l\u00edmites de las \u201cdemocracias de mercado\u201d.<\/p>\n<p><strong>Hay otro punto que me parece de especial inter\u00e9s, como asociaci\u00f3n judicial. Afirmas que \u201ctodas las grandes crisis hist\u00f3ricas han producido siempre una contracci\u00f3n de lo colectivo a lo individual, un retorno asustado al interior de uno mismo\u201d. Parece que a la sociedad postmoderna le atraviesa un miedo at\u00e1vico al compartir con los otros, la noci\u00f3n de lo com\u00fan, la construcci\u00f3n de la\u00a0polis<em>.<\/em>\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os setenta el malogrado Pasolini denunciaba la disoluci\u00f3n de todas las culturas populares de resistencia como efecto de lo que \u00e9l llamaba el \u201chedonismo de masas\u201d: dec\u00eda que lo que nunca hab\u00eda logrado el fascismo lo hab\u00eda conseguido sin violencia el coche y la televisi\u00f3n. La proletarizaci\u00f3n del ocio \u2013por usar una elocuente expresi\u00f3n de Bernard Stiegler\u2013 ha acelerado este proceso de disoluci\u00f3n de lazos para imponer lo que en mi libro\u00a0<em>Leer con ni\u00f1os\u00a0<\/em>denomino el dominio de los \u201csolteros\u201d. Los solteros lo son con independencia de su \u201cestado civil\u201d; lo son porque est\u00e1n sueltos, sin compromiso, y pueden estar efectivamente casados, como lo estaba Goebbels o como lo estaba Bush cuando invadi\u00f3 Irak. El soltero es la unidad econ\u00f3mica m\u00e1s funcional en un capitalismo financiarizado y de consumo. En un mundo de solteros que se relacionan por separado, uno a uno, con mercanc\u00edas sueltas \u2013mercanc\u00edas a las que a veces llaman \u201ccoches\u201d y a veces \u201chijos\u201d\u2013 la posibilidad de construir alternativas democr\u00e1ticas colectivas queda impedida de ra\u00edz, sin ning\u00fan ejercicio de represi\u00f3n o con muy poca represi\u00f3n. Lo m\u00e1s parad\u00f3jico es que, cuando estall\u00f3 la crisis, descubrimos que lo que queda de polis se ha refugiado en la familia. Por razones hist\u00f3ricas y materiales, ha habido siempre muchos m\u00e1s solteros que solteras. Las mujeres \u201cse casan\u201d mucho m\u00e1s que los hombres; y por eso, en situaciones de guerra o de descomposici\u00f3n civilizacional, son ellas las que han sostenido, al menos a peque\u00f1a escala, la realidad de los v\u00ednculos colectivos. Las madres son hoy de distintos sexos y est\u00e1n adem\u00e1s mucho mejor preparadas que sus madres y sus abuelas. La reconstrucci\u00f3n de la polis en el marco de la descomposici\u00f3n del mundo soltero s\u00f3lo puede venir de la mano de un movimiento de\u00a0<em>madres cultas y democr\u00e1ticas.\u00a0<\/em>Si no lo hacen ellas, lo har\u00e1n los movimientos neofascistas, ya muy potentes, que propondr\u00e1n, frente a la \u201csolter\u00eda\u201d global, v\u00ednculos identitarios, locales y autoritarios.<\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n nos interesa ahondar en el acto fundacional del derecho internacional moderno en Nuremberg, en cuanto a la prohibici\u00f3n de la guerra, y la parad\u00f3jica impunidad de los actuales bombardeos a\u00e9reos, que refieres como un ejemplo de \u201cla consistencia moral y los efectos materiales del consumismo capitalista\u201d.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En los procesos de Nuremberg, en efecto, se condenan para siempre los\u00a0<em>lager <\/em>y se naturalizan como \u201cderecho consuetudinario\u201d los bombardeos a\u00e9reos de civiles, que los aliados hab\u00edan utilizado profusamente (pensemos en Dresde y Tokio, pero sobre todo en Nagasaki e Hiroshima). Desde 1945 todos \u2013grandes y peque\u00f1os\u2013 han usado el bombardeo a\u00e9reo en operaciones policiales, sin declaraci\u00f3n de guerra, que conculcan de hecho, de forma rutinaria y sin esc\u00e1ndalo, todo el derecho terrestre: se impone la pena de muerte a civiles inocentes sin acusaci\u00f3n ni proceso, sin abogado ni apelaci\u00f3n, mediante ejecuciones sumar\u00edsimas contrarias a los progresos jur\u00eddicos realizados en los dos \u00faltimos siglos. Lo que est\u00e1 prohibido en tierra \u2013la ejecuci\u00f3n extrajudicial\u2013 est\u00e1 permitido desde el aire; y desde el aire, por cierto, va bajando a la tierra. En lugar de haber trasladado al cielo la doctrina terrestre, es el cielo el que ha impuesto en tierra, como norma jur\u00eddica, el bombardeo a\u00e9reo: basta ver c\u00f3mo se generalizan frente al terrorismo las leyes anticonstitucionales y los estados de excepci\u00f3n o emergencia que acaban por asentarse como permanentes. Veo muy poca preocupaci\u00f3n al respecto, tanto entre juristas como entre no juristas.<\/p>\n<p><strong>Otro tema que me parece definitorio del presente que vivimos es el de la\u00a0<em>intimidad.\u00a0<\/em>Nos dices: \u201cEl mercado ha subvertido el sue\u00f1o democr\u00e1tico liberal. Ha vuelto completamente opaco el Estado y completamente transparentes los cuerpos y las almas. Para luchar contra el capitalismo, para defender la democracia, es necesario\u00a0<em>volver al armario<\/em>, reivindicar la fuerza resistente del secreto, soportar sin sucumbir la tentaci\u00f3n de auto delatarse\u201d.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed es. Los Estados totalitarios persiguen a los ciudadanos hasta la alcoba. En las democracias de mercado altamente tecnologizadas son las alcobas, en cambio, las que abren sus puertas, de manera voluntaria y entusi\u00e1stica, a las empresas y de paso a los Estados. Nos hemos vuelto tan antipuritanos que es casi un desprestigio estar vestido y, desde luego, una verg\u00fcenza no tener un secreto m\u00e1s o menos escandaloso que contar. Entregamos todos nuestros secretos en las redes mientras del otro lado las instituciones se\u00a0<em>mafiosizan\u00a0<\/em>rapid\u00edsimamente a trav\u00e9s, s\u00ed, de la corrupci\u00f3n creciente pero tambi\u00e9n de la financiarizaci\u00f3n, que deja los intercambios econ\u00f3micos en manos de algoritmos automatizados fuera de todo control ciudadano. Es la generalizaci\u00f3n social del famoso pan\u00f3ptico de Bentham: sospechosos siempre visibles que se exhiben muy contentos en sus alcobas transparentes mientras las \u00e9lites del Estado hacen negocios \u2013o firman acuerdos\u2013 en la opacidad de un despacho secreto. El neoliberalismo es el colof\u00f3n perverso y la destrucci\u00f3n del liberalismo democr\u00e1tico.<\/p>\n<p><strong>Hablemos de la exclusi\u00f3n, y de la \u201cdesproporci\u00f3n que existe entre lo poco que puede hacer un cuerpo y lo mucho que puede representarse: entre la impotencia de la vida desnuda y la potencia inaudita de las tecnolog\u00edas de la representaci\u00f3n\u201d. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En el libro utilizo esta desproporci\u00f3n para explicar las \u201crevoluciones \u00e1rabes\u201d: j\u00f3venes que tienen que cargar con un cuerpo excedentario \u2013molesto para todos\u2013, social y pol\u00edticamente superfluo, que est\u00e1n, sin embargo, perfectamente integrados en el imaginario global que circula en las redes. Pero esta desproporci\u00f3n es un hecho global. Las posibilidades de una intervenci\u00f3n real se han ido reduciendo en todas partes a medida que aumentan las de intervenci\u00f3n virtual. Hay una sed de participaci\u00f3n, de cambio, de empoderamiento que s\u00f3lo se satisface en las redes, donde en el mejor de los casos, como la homeopat\u00eda, apenas produce efectos. En el peor adopta la forma de odio plebiscitario y pueblerinismo fan\u00e1tico. Es tan poco lo que podemos hacer y tanto lo que podemos \u201crepresentarnos\u201d que la acci\u00f3n misma ha quedado desprestigiada como marginal o irreal: hemos acabado por aceptar que todo lo que hacemos \u2013desde cocinar hasta subir una monta\u00f1a\u2013 tiene tan poca realidad como votar en las elecciones. Mientras que en las redes nos sentimos soberanos \u2013y hasta menos solteros.<\/p>\n<p>\u201c<strong>Democracia en construcci\u00f3n, perdonen las molestias\u201d. Has sido un espectador privilegiado de las primaveras \u00e1rabes y del 15 M. Dentro del contexto del Estado espa\u00f1ol, \u00bfqu\u00e9 reflexi\u00f3n te merece la actual impugnaci\u00f3n al denominado r\u00e9gimen del 78?<\/strong><\/p>\n<p>La de otra oportunidad fallida. Espa\u00f1a es el pa\u00eds de las oportunidades fallidas desde al menos 1812. Esta vez, sin embargo, las condiciones eran inmejorables. Parad\u00f3jicamente Franco, queriendo borrar la historia de la II Rep\u00fablica, borr\u00f3 la memoria en general, obra que consum\u00f3 el r\u00e9gimen del 78, con su consenso elitista, en condiciones de capitalismo de consumo. El 15M revel\u00f3 un pueblo espa\u00f1ol enteramente despojado de sus tr\u00e1gicos rasgos hist\u00f3ricos, libre de su pasado imperial-cat\u00f3lico y de su complejo \u201cafricano\u201d, un pueblo desmemoriado, para bien y para mal, que aprobaba el matrimonio homosexual, que aceptaba mejor que otros pa\u00edses a inmigrantes y refugiados, menos violento y m\u00e1s preparado, un pueblo que, frente a la crisis econ\u00f3mica e institucional, no \u201crecordaba\u201d los innegables pecados originales de la Transici\u00f3n ni enarbolaba la bandera republicana (ni se hac\u00eda \u201cfascista\u201d) sino que se limitaba a levantar acta notarial de los l\u00edmites del r\u00e9gimen y reclamar m\u00e1s democracia frente al secuestro econ\u00f3mico y sectario de las instituciones. Por una vez Espa\u00f1a es diferente de manera esperanzadora y puede dar lecciones a Europa. Pero estamos ya perdiendo la oportunidad \u2013la de la refundaci\u00f3n democr\u00e1tica de Espa\u00f1a\u2013 y mucho me temo que muy pronto acabaremos siendo tan europeos como los franceses\u2026 o los h\u00fangaros.<\/p>\n<p><strong>\u201cHay tres cosas que seguir\u00e1n siendo impuntuales: las flores, los enamorados y la muerte\u201d. Es brutal la reflexi\u00f3n que haces entre el suicidio y la impuntualidad de los trenes.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Eso tiene que ver con la reflexi\u00f3n sobre los \u201clujos\u201d de hace un momento. El capitalismo no puede permitirse ning\u00fan lujo: ni las flores ni el amor ni\u2026 el suicidio. El cad\u00e1ver que interrumpe el flujo normal de las comunicaciones, que retrasa los trenes y que, por eso mismo, no es concebido como una tragedia sino como un obst\u00e1culo y como una molestia ilumina de la forma m\u00e1s acusatoria la antropolog\u00eda de nuestras sociedades de mercado, automatizadas y \u201ccalculadoras\u201d, a las que estorba precisamente aquello que m\u00e1s nos define como humanos. El capitalismo funcionar\u00eda mucho mejor si pudiese funcionar sin nosotros; lo \u00fanico que le sobra para ser perfecto son los hombres.<\/p>\n<p><strong>Me interesa mucho el tema de las torturas, como sabes. \u00bfQu\u00e9 conclusi\u00f3n sacar acerca del\u00a0<em>experimento de Milgram<\/em>? \u00a0\u201cLa tecnolog\u00eda ha naturalizado en la conciencia de seres humanos la violaci\u00f3n del derecho como un efecto rutinario del uso de m\u00e1quinas\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Esta es una inquietud que tiene m\u00e1s que ver con Mumford que con Marx. Tendemos a pensar que son los reg\u00edmenes econ\u00f3micos y, en todo caso, las voluntades humanas las que entorpecen los progresos \u00e9ticos y pol\u00edticos de la humanidad. Pero, \u00bfy si la tecnolog\u00eda misma \u2013ciertas tecnolog\u00edas\u2013 fueran incompatibles con la democracia? Eso es lo que planteaba en relaci\u00f3n con los bombardeos a\u00e9reos: suspenden de hecho, sin declaraci\u00f3n de guerra y con independencia de qui\u00e9n los use, el Estado de Derecho. Pero lo mismo est\u00e1 ocurriendo ya con \u201cla gobernabilidad algor\u00edtmica\u201d, por usar el t\u00edtulo de la m\u00e1s que interesante obra de Rouvroy y Berns. La automatizaci\u00f3n del trabajo y las finanzas, que parecen eliminar los \u201cerrores\u201d, eliminan m\u00e1s bien las \u201cdecisiones\u201d. Digamos que, all\u00ed donde hay una m\u00e1quina, hay una \u201cobjetividad\u201d que nos impone un espectro muy limitado de opciones y reduce al mismo tiempo, de manera liberadora, nuestra libertad. No nos gusta ser esclavos de otro ser humano; pero s\u00ed de una m\u00e1quina. Por eso es mucho m\u00e1s f\u00e1cil torturar con picana el\u00e9ctrica que con las propias manos: la picana da a la crueldad una dimensi\u00f3n objetiva, impersonal, irresponsable, que la hace tanto m\u00e1s eficaz por cuanto que al torturador le parece menos obra \u201csuya\u201d. Las dictaduras se precipitan a proporcionar a sus esbirros medios tecnol\u00f3gicos de tortura: no porque inflija m\u00e1s dolor a la v\u00edctima sino porque liberan de toda responsabilidad moral al verdugo. Mis manos son m\u00edas; con las manos se golpea. La picana es del Estado; con picana sencillamente \u201cse trabaja\u201d.<\/p>\n<p><strong>Hay algo as\u00ed como una fuga organizada, colectiva, del silencio, en cuyos abismos tratamos de no caer por todos los medios. \u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1 lleno el silencio?<\/strong><\/p>\n<p>El silencio est\u00e1 lleno de\u2026 palabras. De toda la chatarrer\u00eda com\u00fan, de todos los t\u00f3picos y toda la hojarasca que nos ha metido el mundo. Pero est\u00e1 lleno tambi\u00e9n de todas las palabras que no queremos escuchar; de esas palabras socr\u00e1ticas contra las que se levanta, por ejemplo, la as\u00ed llamada \u201cindustria del entretenimiento\u201d, pensada para evitar el silencio y el aburrimiento, para \u201cproletarizar el ocio\u201d e impedir todos los procesos de individuaci\u00f3n que tienen que ver con la memoria personal, pero tambi\u00e9n con la diferencia creativa. La m\u00fasica comienza en el silencio; la polis en el aburrimiento. Una sociedad en la que est\u00e1 prohibido el aburrimiento, matriz de todos los inventos, madre de todos los \u201cvicios\u201d, es una sociedad en peligro de muerte. M\u00e1s a\u00fan si se repara en el hecho de que esos procedimientos materiales de fuga organizada \u2013del turismo a las nuevas tecnolog\u00edas\u2013 erosionan al mismo tiempo la conciencia y el planeta.<\/p>\n<p><strong>Estoy totalmente de acuerdo cuando afirmas: \u201cLo que me parece mal \u2013est\u00e1 mal\u2013 es que nuestras leyes no nos defiendan, nuestras instituciones no nos protejan, y nuestros parlamentarios no nos representen, y que, por este motivo, hayamos desconfiado no de nuestros secuestradores, sino de la pol\u00edtica misma\u201d. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En efecto, el problema no son las leyes, a condici\u00f3n de que las hayamos decidido nosotros y sean justas; ni las instituciones, a condici\u00f3n de que sirvan para proteger a los ciudadanos; ni los parlamentos, a condici\u00f3n de que realmente nos representen. El problema, en definitiva, no es la democracia sino su ausencia o deficiencia. Tenemos que tener mucho cuidado a la hora de distinguir las palabras y las cosas; y no confundir a las \u00e9lites que minan nuestras democracias con la democracia misma. Ese es el camino por el que ha transitado siempre el fascismo, el caudillismo, el autoritarismo. Tenemos que defender la democracia tanto de los \u201cdem\u00f3cratas\u201d como de los antidem\u00f3cratas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY la juventud? El pensamiento hegem\u00f3nico refiere que \u201cninguna generaci\u00f3n ha vivido mejor\u201d. Creo que con toda la raz\u00f3n, contraargumentas que \u201ctampoco ninguna ha tenido menos perspectivas de futuro. Pero no solo eso: quieren ser tratados como mayores de edad, y solo pueden serlo chocando objetivamente contra el mercado. Hay revueltas del pan y revueltas contra las golosinas, y las dos revelan el l\u00edmite del capitalismo\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>La idea misma de ciudadan\u00eda se asocia, desde la Ilustraci\u00f3n, al acceso por parte de la humanidad, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Kant, a la \u201cmayor\u00eda de edad\u201d. Las dictaduras siempre han tratado pol\u00edticamente a los ciudadanos \u2013y por eso no son ciudadanos\u2013 como a \u201cni\u00f1os\u201d. Pero tambi\u00e9n los trata como a ni\u00f1os, desde un punto de vista antropol\u00f3gico, el capitalismo consumista. Nos soborna con mercanc\u00edas baratas, con\u00a0<em>gadgets <\/em>tecnol\u00f3gicos y televisi\u00f3n basura. Los j\u00f3venes de las \u201crevoluciones \u00e1rabes\u201d se rebelaron contra las dictaduras que los infantilizaban; los del 15M contra la minor\u00eda de edad de los mercados: \u201cno somos mercanc\u00edas\u201d. El a\u00f1o 2011 fue un momento de reivindicaci\u00f3n global de ciudadan\u00eda por parte de juventudes de diferentes pa\u00edses que viv\u00edan situaciones pol\u00edticas distintas, pero bajo un imaginario com\u00fan; un momento de reivindicaci\u00f3n democr\u00e1tica de ciudadan\u00eda revertido tr\u00e1gica y r\u00e1pidamente. La advertencia, en todo caso, es clara: o se deja a los j\u00f3venes acceder a \u201cla mayor\u00eda de edad\u201d, d\u00e1ndoles medios econ\u00f3micos y pol\u00edticos de participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica, o sus revueltas adquirir\u00e1n formas cada vez m\u00e1s identitarias y violentas.<\/p>\n<p>\u201c<strong>Si no fuese colonialismo, el turismo ser\u00eda en todo caso\u00a0<em>mala educaci\u00f3n<\/em>\u201d. \u00a0\u00a0No puedo dejar de pensar en que el \u201cForum de las Culturas de Barcelona\u201d se hizo de espaldas a la Mina, para que los clientes de los hoteles no vieran la miseria y el abandono hist\u00f3rico de este barrio.<\/strong><\/p>\n<p>En otro de mis libros hablaba del turismo como de una \u201cmirada can\u00edbal\u201d, la expresi\u00f3n m\u00e1s banal, m\u00e1s placentera, m\u00e1s inocente de esa prolongaci\u00f3n del aparato digestivo en que hemos convertido la reproducci\u00f3n de la vida en Occidente. Hay motivos ecol\u00f3gicos para comer menos carne; y hay motivos ecol\u00f3gicos, culturales y pol\u00edticos para viajar menos. Desde un punto de vista material, el planeta no puede permitirse 90 millones de vuelos al a\u00f1o; y no hay que olvidar que, mientras son unos pocos millones de personas las que se desplazan del sur al norte para buscar trabajo o huir de la guerra \u2013y tropiezan con todo tipo de obst\u00e1culos\u2013 son 1000 millones las que lo hacen del norte al sur, sin que nadie las detenga, para hacerse una fotograf\u00eda. Este segundo tipo de desplazamiento, destructivo ecol\u00f3gicamente hablando, es dif\u00edcilmente justificable en t\u00e9rminos culturales: la industria del turismo convierte el desplazamiento en lo contrario de un \u201cviaje\u201d; lo contrario \u2013es decir\u2013 de una experiencia individual transformadora. Los inmigrantes y refugiados son individuos y viajan; los turistas forman colectivos abstractos protegidos por pasaportes privilegiados y se limitan a consumir experiencias manufacturadas. Estas experiencias manufacturadas, por lo dem\u00e1s, exigen la adaptaci\u00f3n de pa\u00edses enteros \u2013con sus econom\u00edas y gobiernos\u2013 a las necesidades de esos colectivos abstractos, con lo que eso implica de recolonizaci\u00f3n permanente de los recursos y de marginaci\u00f3n de las poblaciones. Digamos que la relaci\u00f3n con el otro se ha\u00a0<em>turistizado\u00a0<\/em>de tal manera que los occidentales tratamos siempre a los extranjeros m\u00e1s pobres como si fueran inmigrantes o refugiados, y ello tanto en nuestras metr\u00f3polis, donde aumentan el racismo y la islamofobia, como en sus pa\u00edses de origen, en los que contemplamos su pobreza como ex\u00f3tica o merecida y su disposici\u00f3n a servirnos como jer\u00e1rquicamente natural. Nos lo comemos todo: tambi\u00e9n las im\u00e1genes del mundo y los seres humanos que lo pueblan. Vivir antes era un viaje; y lo sigue siendo para los m\u00e1s desgraciados. Para nosotros es una visita guiada; y entre nuestros derechos se encuentra el de ver a alguien muriendo desde la ventanilla.<\/p>\n<p><strong>\u201cEl capitalismo ha hecho realidad todas las utop\u00edas de la izquierda, pero volte\u00e1ndolas en pesadillas\u2026\u201d Me recuerda las reflexiones de Bifo, devorar lo antag\u00f3nico para devolverlo en forma de mercanc\u00eda\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Esa es la primera utop\u00eda que el capitalismo hace realidad como distop\u00eda: el viejo mito de la cornucopia, el cuerno de la abundancia de los cuentos de hadas, so\u00f1ado desde hace miles de a\u00f1os por todos los pueblos de la tierra, verificado por fin pero trasladado a una forma \u2013la mercanc\u00eda\u2013 en que esa riqueza que inunda el planeta resulta al mismo tiempo inasible y mal repartida. El capitalismo \u2013insit\u00eda Marx\u2013 ha producido m\u00e1s y mejor que ning\u00fan otro orden econ\u00f3mico anterior. El resultado es una pesadilla muy parecida a la de T\u00e1ntalo en el Hades griego: muerto de sed y sumergido en el agua hasta el cuello sin poder beber. Las mercanc\u00edas no son \u201ccosas\u201d \u2013pues ni se usan ni mueren\u2013 y adem\u00e1s est\u00e1n desigualmente distribuidas. Nunca hubo tanta desigualdad entre un se\u00f1or feudal y su vasallo, ni econ\u00f3mica ni cultural, como la que existe hoy entre Bill Gates y un vecino de M\u00f3stoles.<\/p>\n<p><strong>\u201cSustraerse al abrazo de la muerte es imposible; pero luchar a favor de la vida solo es posible en compa\u00f1\u00eda. Eso se llama pol\u00edtica\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Recuerdo de nuevo al juez Scarpinato y el derecho de los hombres a la fragilidad. Hay dos formas de entender la pol\u00edtica: como el sistema de cuidados, horizontales e institucionales, que garantizan para todos algunos peque\u00f1os \u00e9xitos en la lucha contra la muerte; o al modo neoliberal \u2013y seg\u00fan la expresi\u00f3n de Hayek\u2013 como un \u201cc\u00e1lculo de vidas\u201d que hay que confiar al mercado y que decide, al margen de derechos y asambleas, qui\u00e9n vive y qui\u00e9n muere. Lo primero es \u201cpol\u00edtica\u201d porque implica a toda la comunidad en la defensa del derecho a la fragilidad; a lo segundo no podemos llamarlo as\u00ed, pues sustituye a la comunidad por un dispositivo econ\u00f3mico soberano en el que ninguna decisi\u00f3n colectiva puede intervenir y que, lejos de asegurar nuestro derecho a ser fr\u00e1giles, fragiliza a\u00fan m\u00e1s nuestras vidas.<\/p>\n<p><strong>Recuerdas al joven militante Peppino Impastato, torturado y asesinado por la mafia en 1978, cuando reivindicaba: \u201cEn vez de la lucha pol\u00edtica y la conciencia de clase, debemos recordarle a la gente qu\u00e9 es la belleza, ayudarla a reconocerla, a defenderla. La belleza es importante, de ella deriva todo lo dem\u00e1s\u201d. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Impastato es uno de mis h\u00e9roes. No era juez sino hijo de mafioso. No era funcionario del Estado sino un joven comunista opuesto al mismo tiempo a las pol\u00edticas del PCI y al \u201calternativismo\u201d hippy que predicaba el abandono de las luchas pol\u00edticas. Impastato ten\u00eda una visi\u00f3n muy realista de la antropolog\u00eda humana; y sab\u00eda que, para combatir a la mafia, hab\u00eda que contar con algo m\u00e1s que con una polic\u00eda honesta. Hab\u00eda que entender la naturaleza humana, que odia de tal manera el vac\u00edo que es capaz de construir vida social lo mismo alrededor de un tendedero que alrededor de una catedral. Uno tiene a veces la impresi\u00f3n un poco mis\u00e1ntropa de que los hombres no \u201cnecesitan\u201d el bien, la verdad y la belleza para vivir; que sus manifestaciones visibles (las del bien, la verdad y la belleza) son s\u00f3lo rastros, ca\u00eddos en \u00e9sta, de una humanidad paralela malograda. Son rastros que \u201ccaen\u201d a veces entre nosotros (poemas, cuadros, templos), pero que la mayor parte de los hombres ignoran, y ello hasta tal punto de que si desaparecieran \u2013como han desaparecido tantas veces, pues en la historia son m\u00e1s raros los progresos que los retrocesos\u2013 nadie percibir\u00eda ning\u00fan cambio. Si desapareciese, por ejemplo, el duomo de Firenze, tan dif\u00edcil de pasar por alto, pocos notar\u00edan algo y los pocos que reparasen en su ausencia dir\u00edan: \u201cAh\u00ed estaba el duomo, ahora hay un centro comercial\u201d. Lo importante es que\u00a0<em>ah\u00ed haya algo<\/em>. No es que la belleza no introduzca ning\u00fan efecto civilizador; es que no somos conscientes de sus efectos; y no lamentamos su p\u00e9rdida. Uno no siente la degradaci\u00f3n asociada a la desaparici\u00f3n de la belleza; y por eso mismo tampoco advertimos sus virtudes pedag\u00f3gicas, \u201cmejorativas\u201d, humanizadoras. La belleza nos educa pero no lo sabemos y, si se extinguen sus fuentes, vivimos peor sin sentirnos peores. Por eso son tan f\u00e1ciles de imponer los retrocesos; y por eso, adem\u00e1s de introducir rastros de bien, verdad y belleza desde esa humanidad paralela, tenemos que tratar de conservarlos. Y eso implica \u201crecordar\u201d plat\u00f3nicamente a la gente lo que significa su p\u00e9rdida.<\/p>\n<p><strong>Tremenda tambi\u00e9n la vivencia de Jack London en la Inglaterra de 1902. La relaci\u00f3n entre la pobreza y los suicidios sigue vigente en nuestros d\u00edas.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Lo terrible de los suicidios econ\u00f3micos bajo el neoliberalismo es que se interpretan \u2013perm\u00edtaseme esta burrada\u2013 como autoejecuciones justas. El culpable busca una soga y se ahorca a s\u00ed mismo. No ha sabido ser rico, ha adquirido deudas que no pod\u00eda pagar, ha demostrado menos astucia o menos crueldad en la escalera del darwinismo laboral. S\u00f3lo \u00e9l es responsable de la situaci\u00f3n; y si se suicida, eso s\u00f3lo confirma su ineptitud para la lucha por la vida. El neoliberalismo ha impuesto en todo el mundo la visi\u00f3n m\u00e1s calvinista del capitalismo. S\u00e1lvese quien pueda, y quien no pueda es que no merece la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u201cLo sobrenatural no es la revelaci\u00f3n ni tampoco la inteligencia para interpretarla-ninguna revelaci\u00f3n lo es de verdad si no es indubitable-; lo sobrenatural es la fuerza para responder a su llamada\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Todos, digo, hemos sido derribados alguna vez \u2013o muchas\u2013 camino de Damasco. Pero hemos preferido sacudirnos el polvo, montarnos de nuevo en el caballo y seguir la marcha como si nada hubiera ocurrido o se tratase tan solo de un accidente. Todos hemos entendido ya el mensaje. Pero no tenemos fuerzas para defenderlo. De nada sirve saber lo que hay que hacer si no tenemos los medios. Esos medios son necesariamente colectivos. Un ejemplo banal y simple. Es imposible ver \u2013por ejemplo\u2013\u00a0<em>El jardinero fiel\u00a0<\/em>sin sentir que el mundo va mal y que hay que cambiarlo. Mientras estamos en la sala, a oscuras, estamos todos juntos, pero s\u00f3lo nos une el objeto de la mirada; al salir del cine, todos indignados, todos \u201crevolucionarios\u201d, todos ca\u00eddos del caballo, nos dispersamos en el laberinto de la ciudad y la indignaci\u00f3n se disuelve en el primer bar con la primera ca\u00f1a. Tendr\u00eda que haber una instancia colectiva esper\u00e1ndonos a las puertas de los cines y las bibliotecas. Eso fue en Espa\u00f1a Podemos: un lugar com\u00fan a donde poder llevar nuestra rabia individual. El fracaso de la pol\u00edtica no se traduce en \u201calienaci\u00f3n\u201d sino en resignaci\u00f3n al dolor incurable de la ca\u00edda.<\/p>\n<p><strong>Se ha producido una subversi\u00f3n de la vieja y clasista memoria estereot\u00edpica de la humanidad: \u201cNo solo los gitanos, los extranjeros, los pobres, son peligrosos. Cualquiera \u2013t\u00fa mismo\u2013 puede ser un monstruo. La normalidad misma es monstruosa&#8230;\u201d.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Antes, en efecto, \u201clos otros\u201d estaban lejos: b\u00e1rbaros, extraterrestres, extranjeros. Hoy somos nosotros mismos; o viven en nuestro propio edificio. La cultura de la desconfianza cultivada por la solter\u00eda mercantil obliga a estar alerta en las cercan\u00edas: puedo estar casado con un monstruo que entierra a sus v\u00edctimas en mi jard\u00edn. La normalidad se ha vuelto sospechosa mientras la lejan\u00eda \u2013la de las \u00e9lites que firman acuerdos secretos en despachos cerrados\u2013 nos resulta tranquilizadora. Cualquiera puede ser un monstruo, salvo los que nos gobiernan o nos roban nuestros ahorros.<\/p>\n<p><strong>\u201cEl\u00a0<em>selfie,\u00a0<\/em>estadio superior del consumismo capitalista, recupera, reactiva, radicaliza las pasiones m\u00e1s antiguas, incluso las nacionalistas y religiosas, en virtud de una l\u00f3gica desmoralizadora puramente mercantil. Todo est\u00e1 permitido si se trata de vender: un producto, un cuerpo, una causa\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, en efecto, hemos pasado a consumirnos a nosotros mismos, como cierre o colof\u00f3n del ciclo del consumo que, de esta manera, ci\u00f1e ya todo el universo. Es tambi\u00e9n el colapso definitivo de la objetividad y el establecimiento sin vuelta atr\u00e1s del mundo de la postverdad: todo lo que importa del mundo es que yo estoy en \u00e9l tom\u00e1ndome una fotograf\u00eda. Parte del nihilismo del Estado Isl\u00e1mico est\u00e1 ya contenido en esta pr\u00e1ctica \u201ctecnol\u00f3gica\u201d claramente \u201ctur\u00edstica\u201d: me fotograf\u00edo degollando a un prisionero o violando a una chica o colgando a un beb\u00e9 del balc\u00f3n o borracho el d\u00eda de mi boda o despu\u00e9s de mi operaci\u00f3n de nariz. La respuesta es siempre la misma: \u201cme gusta\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo podemos explicar la barbarie en el Mediterr\u00e1neo? \u00bfC\u00f3mo detener la acumulaci\u00f3n de cad\u00e1veres en la fosa com\u00fan? \u00bfHay esperanza en un espacio potencial a un lado y otro de \u201cmiserias y resistencias compartidas\u201d?<\/strong><\/p>\n<p>Ocurre que los europeos, sujetos morales normales, est\u00e1n al mismo tiempo\u00a0<em>interesados<\/em>en cerrar los ojos. En cada uno de ellos se libra una batalla ininterrumpida entre la moral y el inter\u00e9s. Y entonces llegan los gobiernos y los partidos pol\u00edticos e inclinan la balanza. \u00bfQu\u00e9 hacen? Nos autorizan a anteponer el inter\u00e9s a la moral: es justo, es leg\u00edtimo, es m\u00e1s \u201cfranc\u00e9s\u201d o m\u00e1s \u201ch\u00fangaro\u201d. Este proceso de \u201cautorizaci\u00f3n de la indiferencia\u201d lo hemos vivido en otros periodos de nuestra historia. Por eso yo hablo de un Weimar global en el que la p\u00e9rdida de credibilidad de la democracia, unida a una severa crisis econ\u00f3mica, convierte a los europeos en \u201crefugiados\u201d. Porque son ellos \u2013nosotros\u2013 los verdaderos refugiados. Si refugiarse quiere decir \u2013seg\u00fan su etimolog\u00eda\u2013 \u201chuir hacia atr\u00e1s\u201d, no son los sirios o los afganos los que buscan \u201crefugio\u201d sino los gobiernos y los ciudadanos europeos, de vuelta a los a\u00f1os 30 del siglo pasado para construir un enemigo que, mitad dentro mitad al otro lado del mar, fija los l\u00edmites de los derechos humanos \u201cuniversales\u201d: \u201clos espa\u00f1oles primero\u201d. En 2011, como dec\u00eda antes, hubo una posibilidad de democratizaci\u00f3n com\u00fan del mediterr\u00e1neo. Su derrota ha llenado el mediterr\u00e1neo de cad\u00e1veres y Europa de protofascistas.<\/p>\n<p><strong>Para terminar, es elocuente y paradigm\u00e1tico el paralelismo que planteas entre los actuales refugiados y migrantes con la llegada de los \u201cb\u00e1rbaros\u201d, como paradoja de la decadencia de la civilizaci\u00f3n occidental. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3lo un pacto entre los \u201crefugiados\u201d del interior y los \u201cb\u00e1rbaros\u201d que presionan en nuestras fronteras; s\u00f3lo un pacto basado en los Derechos Humanos podr\u00e1 evitar que \u2013como ya est\u00e1 ocurriendo\u2013 unos y otros se radicalicen: neofascistas y yihadistas, mezclados ya en los territorios, un poco indiscernibles entre s\u00ed, acelerando el proceso de desdemocratizaci\u00f3n global. Si el capitalismo es, adem\u00e1s de un orden econ\u00f3mico, una civilizaci\u00f3n y est\u00e1 en decadencia, el postcapitalismo puede ser a\u00fan peor: una generalizaci\u00f3n de la barbarie \u2013tribal, identitaria, religiosa\u2013 en un mundo de \u201carmas nucleares sin fronteras\u201d. Nunca ha sido m\u00e1s necesaria la pol\u00edtica como defensa com\u00fan de la fragilidad compartida.<\/p>\n<p><strong>Sobre la libertad sexual<\/strong><\/p>\n<p><strong>La expresi\u00f3n \u201clibertad sexual\u201d est\u00e1 cargada de equivocidad. La \u201clibertad sexual\u201d no garantiza la satisfacci\u00f3n sexual. La libertad sexual no es el deseo. Conviene recordar que las pulsiones biol\u00f3gicas esenciales est\u00e1n regidas por estructuras de necesidad y \u201cmediadas\u201d por patrones normativos de car\u00e1cter social, cultural y jur\u00eddico. En tu texto\u00a0<em>Protocolos\u00a0<\/em>dices que desprenderse de los protocolos ha formado parte de las culturas de \u201cliberaci\u00f3n individual\u201d. Sin embargo, la mecanizaci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n funcional de las formas sociales han incrementado los protocolos \u201cestructurales\u201d, \u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo coexisten un \u201csujeto deseante\u201d, individualizado en la hiperconectividad, y un af\u00e1n creciente de protocolizar la sexualidad?\u00a0 \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Lo que hay es una tentativa, comprensible en su impulso pero errada en sus consecuencias, de equiparar la \u201clibertad sexual\u201d a otras libertades: pol\u00edticas, econ\u00f3micas o civiles. \u00a0\u201cLibertad sexual\u201d quiere decir liberar en nosotros deseos que no hemos elegido, oscuridades que pueden incluso incomodarnos o desasosegarnos y frente a las cuales podemos tomar \u2013y esta es la libertad\u2013 distintas opciones: reprimirlas, confinarlas en la fantas\u00eda, compartirlas con reciprocidad, satisfacerlas (all\u00ed donde hay prostituci\u00f3n) con un puro consentimiento contractual. Pero \u201clibertad sexual\u201d es casi un ox\u00edmoron; y desde luego \u201cclaridad sexual\u201d un imposible y un no-deseable. Eso hay que aceptarlo sin renunciar \u2013sino todo lo contrario\u2013 a la sexualidad. En condiciones de patriarcado la libertad sexual ha significado, en distintas variables, esclavitud sexual de las mujeres y es l\u00f3gico que la reivindicaci\u00f3n de libertad sexual por parte del feminismo conlleve la necesidad de cuestionar la libertad sexual masculina. El problema es que algunas feministas se acaban imaginando una libertad sexual transparente, sin conflicto, sin desigualdad de poder; una libertad sexual sin sexo y, al final, sin libertad: una libertad sexual completamente protocolizada en la que, m\u00e1s all\u00e1 del consentimiento de la voluntad, se pretende \u201crectificar\u201d el deseo, imponer un deseo \u201crecto\u201d o \u201ccorrecto\u201d y ajustar a \u00e9l el propio intercambio sexual. El \u201cm\u00e1s all\u00e1 del consentimiento\u201d es, a mi juicio, un retorno al puritanismo. No hay \u201cgarantismo\u201d posible en el ejercicio de la sexualidad; hay \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d y ella exige asumir dos hechos de manera simult\u00e1nea: la sexualidad como fuente de insatisfacci\u00f3n y desigualdad permanentes y la deconstrucci\u00f3n del patriarcado (no del \u201chombre\u201d) como relaci\u00f3n de poder que equipara de manera ignominiosa la libertad del macho y la esclavitud de la mujer. Despu\u00e9s del patriarcado \u2013me temo y lo deseo\u2013 \u201clibertad sexual\u201d y \u201cclaridad sexual\u201d seguir\u00e1n siendo dos ox\u00edmoron muy placenteros y muy dolorosos.<\/p>\n<p><strong>Entiendo que no se deben agravar los tipos penales. Es un error\/horror frecuente en la cultura paternal\/patriarcal y persigue la satisfacci\u00f3n de una pulsi\u00f3n social tan\u00e1tica, violent\u00edsima, exenta de entendimiento y de saber penal. Es la venganza del\u00a0<em>\u201cius puni primitivi\u201d<\/em>. En definitiva, es una denegaci\u00f3n de acceso al conocimiento fundamentado de la \u201cviolencia sexual\u201d\u00a0que legitima las pol\u00edticas parciales sectarias de la cohesi\u00f3n social autoritaria. \u00bfEs factible, desde pol\u00edticas abiertas y democr\u00e1ticas, alentar formas de comprensi\u00f3n y conocimiento re\u00f1idas con el peligroso \u201cpopulismo punitivo?<\/strong><\/p>\n<p>Me fiar\u00eda mucho m\u00e1s de tu opini\u00f3n en este campo. Como ciudadano comprometido veo que hist\u00f3ricamente hay menos democracia y menos Estado de Derecho cuanto m\u00e1s \u201cpopulismo penal\u201d se permite o alimenta. Y por lo tanto que la defensa de la democracia y el Derecho implica en s\u00ed misma la necesidad de frenar la idea de que la Justicia, como instituci\u00f3n, ha nacido para dar seguridad absoluta a los humanos. Ha nacido para dar seguridad jur\u00eddica a los detenidos. \u00a0Lo que pasa es que esa seguridad jur\u00eddica es la \u00fanica garant\u00eda que tenemos los ciudadanos \u2013felizmente chapucera y limitada\u2013 de que no se nos va a tratar de manera arbitraria desde el Estado: es decir, de que el Estado no es un vengador individual de los delitos que no puede impedir cometer. Por las razones arriba indicadas (la oscuridad de la sexualidad y la existencia del patriarcado, instalado tambi\u00e9n en nuestra judicatura) la violencia sexual plantea desaf\u00edos penales muy complejos. Durante siglos se ha considerado muy grave blasfemar y muy normal violar a una mujer. Hemos hecho como civilizaci\u00f3n algunos progresos y en general hoy aceptamos que blasfemar no es delito \u2013o no deber\u00eda serlo\u2013 y que la violencia sexual contra las mujeres s\u00ed lo es. Ahora bien, si por un exceso de sensibilidad o de alarma social nos obstin\u00e1ramos en reclamar a la Justicia que juzgase el patriarcado mismo e impusiese penas m\u00e1ximas y homog\u00e9neas a cualquier expresi\u00f3n de machismo estar\u00edamos haciendo algo muy parecido a lo que se hac\u00eda, en per\u00edodos pre-jur\u00eddicos, cuando se quemaba a una \u201cbruja\u201d por blasfemar o por desnudarse en el bosque. La tentaci\u00f3n de simplificar un asunto muy complejo es siempre grande. Pero simplificar en t\u00e9rminos de Derecho es siempre un retroceso que pagamos los m\u00e1s d\u00e9biles; y que acabar\u00e1n pagando, como siempre, las mujeres.<\/p>\n<p><strong>Feminizar, como \u201cdesmasculinizar\u201d<\/strong>,\u00a0<strong>\u00bfsignifica desplegar formas de contenci\u00f3n de la violencia social y sexual? \u00bfSignifica normativizar los antagonismos? \u00bfSignifica \u201ccivilizar\u201d las formas sociales que estimulan la agresividad e idealizan la \u201clucha\u201d? \u00bfSignifica desarrollar \u201cprincipios\u201d \u00e9ticos en un campo social an\u00f3mico? \u00bfSignifica, en definitiva, desarrollar justicia donde no la hay?<\/strong><\/p>\n<p>Yo dir\u00eda que s\u00ed: que significa ampliar el campo del Derecho, con sus limitaciones y sus chapuzas. Y significa, claro, hacer leyes igualitarias, presupuestos igualitarios y, sobre todo, escuelas y familias igualitarias. De la misma manera que no se puede judicializar la pol\u00edtica \u2013pienso en el conflicto en Catalunya\u2013 no se puede judicializar la desigualdad de g\u00e9nero. Son las escuelas, las familias y los medios de comunicaci\u00f3n los que deben limitar la intervenci\u00f3n de los jueces. \u00a0\u00c9tica, civilizaci\u00f3n, justicia: son los \u201cuniversales\u201d que debe defender el feminismo y que son sin\u00f3nimos, a mi juicio, de \u201cfeminizaci\u00f3n\u201d y de \u201cdesmasculinizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 significa desenmantizar el concepto de violencia? Hay muchas formas de violencia. Algunas, cotidianas, terribles y sutiles. \u00bfEs la violencia un concepto o una dimensi\u00f3n fuerte y difusa de la especie?<\/strong><\/p>\n<p>La violencia forma parte de la \u201cnaturaleza humana\u201d, pero no necesariamente de la \u201ccondici\u00f3n humana\u201d. Quiero decir que la condici\u00f3n humana ha estado siempre en pugna con la naturaleza humana. Forma parte de la naturaleza humana morirse, pero ya no morirse de neumon\u00eda o de viruela. La muerte forma parte de la condici\u00f3n humana, pero tambi\u00e9n la medicina que combate su \u201cnaturaleza\u201d. Lo mismo ocurre con la violencia. No podemos imaginar \u2013o yo no quiero imaginar\u2013 una condici\u00f3n humana sin cuerpo y el cuerpo se reproduce a trav\u00e9s de la violencia: no se puede alimentar a 7000 millones de seres humanos sin ejercer violencia sobre la naturaleza: eso forma parte de la \u201cnaturaleza humana\u201d. Ahora bien, las formas de violencia que llamamos capitalismo o patriarcado o guerras de religi\u00f3n son tan \u201cnaturaleza humana\u201d como la viruela; pueden ser combatidas y vencidas desde la condici\u00f3n humana, la cual, en cualquier caso, nunca ser\u00e1 capaz de eliminar del todo la violencia y probablemente, despu\u00e9s del capitalismo o del patriarcado, inventar\u00e1 nuevas formas de violencia. Por eso es tan necesario el Derecho. El Derecho es a la violencia lo que la vacuna de la viruela es a la muerte. Ninguna vacuna va a librarnos de la condici\u00f3n mortal y ninguna ley va a librarnos de la condici\u00f3n violenta. Pero desde que existen las vacunas y desde que existe el Derecho la condici\u00f3n humana ya no est\u00e1 prisionera en \u2013no coincide con\u2013 la naturaleza humana. Eso es un progreso que hay que defender. Y que reclama nuevos progresos.<\/p>\n<p><strong>\u00bf\u201dS\u00f3lo somos libres cuando nos encadenamos por propia voluntad a otra cadena; cuando, por propia voluntad, trenzamos nuestra espontaneidad a otra espontaneidad furiosamente aliada o favorablemente adversa\u201d?<\/strong><\/p>\n<p>El concepto de \u201clibertad\u201d es el m\u00e1s ambiguo y polis\u00e9mico de los conceptos pol\u00edticos: existe \u201cla libertad de los griegos\u201d (frente a los espartanos) y el \u201clibre mercado\u201d (frente a las \u201crestricciones\u201d de la sanidad p\u00fablica) o la \u201clibertad moral\u201d (la dignidad de no ceder a presiones injustas). En el caso de la \u201clibertad sexual\u201d, ese ox\u00edmoron, me parece que s\u00f3lo somos libres cuando dos oscuridades, al encadenar sus respectivos deseos con voluntad soberana, cuerpo contra cuerpo, producen la claridad que, dure lo que dure, llamamos \u201camor\u201d: algo que tiene que ver con los ojos al mismo tiempo que con las manos, que ocurre pocas veces y que no podemos exigir como derecho pol\u00edtico. No hay amor sin cuerpo y s\u00ed, por desgracia, cuerpos desprovistos de amor y algunos incluso desprovistos de vida sexual. Creo que buena parte de las desgracias del mundo y de las relaciones de poder injustas se nutren de este dolor de los cuerpos.<\/p>\n<p><strong>Teniendo en cuenta las \u201cmallas de poder\u201d que atraviesan toda la forma social, es importante en extremo ponderar, no s\u00f3lo la voluntad del deseante, sino tambi\u00e9n, de forma esencial, la voluntad del deseado, \u00bfla \u201clibertad sexual\u201d consiste, entonces, en colocarse completamente a merced del otro sin sentirse amenazado?\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Si el deseo sexual est\u00e1 tan cerca de la violencia \u2013como su figura incusa\u2013 es precisamente porque comparte sus \u201cprotocolos\u201d: miradas sostenidas, desnudeces, contacto f\u00edsico antagonista. Todo enamorado se siente en peligro hasta que repara en la vulnerabilidad del otro. Esa es la situaci\u00f3n ideal: la libertad sexual plena de dos fragilidades conscientes y enfrentadas. Por debajo de esa situaci\u00f3n, lo normal es que la sensaci\u00f3n de \u201cpeligro\u201d \u2013desigualdad deseante, timidez, torpeza del otro, contexto social\u2013 formen parte del intercambio sexual; y ning\u00fan protocolo podr\u00e1 eliminar ese peligro.<\/p>\n<p><strong>Ese marco hipot\u00e9tico tan saludable, que es incompatible con cualquier forma de cultura patriarcal, \u00bfgarantiza una libertad esencial en el conflicto entre deseos y voluntades? \u00bfEs factible ese escenario de libertad sin un ordenamiento jur\u00eddico que proscriba de forma precisa y eficaz toda forma de violencia en las formas \u201clibres\u201d de la sexualidad?\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>No creo que nada, nunca, ni en este ni en ning\u00fan otro mundo posible, pueda garantizarnos el amor y la satisfacci\u00f3n sexual. Y como dec\u00eda antes, mucho me temo que la violencia es inseparable de la condici\u00f3n humana; y la violencia sexual, incluso all\u00ed donde alcancemos el m\u00e1s alto grado de \u00e9tica, igualdad y civilizaci\u00f3n, tambi\u00e9n. As\u00ed que tenemos que ir ya pensando en \u2013y practicando- un Derecho post-patriarcal que proscriba esas violencias y las aborde con garantismo jur\u00eddico y proporcionalidad penal.<\/p>\n<p><strong>Sobre v\u00edctimas y victimizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>En tu art\u00edculo Discurso sobre las v\u00edctimas dices:\u00a0\u201c<em>No nos tratemos a nosotros mismos como v\u00edctimas. Nunca. Ni amando, ni peleando ni educando. Y mucho menos,\u00a0legislando. Un humano libre es s\u00f3lo aquel capaz de juzgarse a s\u00ed mismo y capaz de juzgar el mundo existente y el mundo que se quiere construir al margen del dolor que le han infligido. Eso es lo que se llama dignidad en el plano moral y democracia en el plano pol\u00edtico\u201d.\u00a0<\/em>La \u201cvictimidad\u201d es\u00a0<em>cruzada:\u00a0<\/em>a los humanos nos construyen muchas fuerzas; tantas, que es menester escoger una especialidad. Sustituye una extensi\u00f3n universal por \u201cuniversalidad de profundidad\u201d: mi diferencia, que no es compartible, agota en su abismo de dolor toda posible verdad discursiva. \u00bfLas vindicaciones de las v\u00edctimas concretas han de ser espec\u00edficas y singulares? \u00bfdeben, tambi\u00e9n, estar concernidas por problemas de ciudadan\u00eda que, necesariamente, les afectan?\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La cr\u00edtica a lo que la postmodernidad llama Grandes Relatos, a menudo justa, ha ido acompa\u00f1ada de un desprestigio militante de la \u201cuniversalidad\u201d en favor de las particularidades identitarias. Esta tendencia es muy visible en el discurso antirracista y decolonial, pero tambi\u00e9n en ciertos feminismos, que olvidan que el problema no es que la universalidad sea masculina, blanca y occidental. El problema es que una universalidad (llam\u00e9mosla \u201cciudadan\u00eda\u201d) que excluye a las mujeres, a los racializados, a los extranjeros, a los homosexuales, etc. no es una verdadera universalidad: es otra particularidad tribal. La \u00fanica defensa frente a la exclusi\u00f3n es la inclusi\u00f3n; la \u00fanica protecci\u00f3n posible de las minor\u00edas es el Derecho. Lo hemos visto recientemente con los delitos de odio, concebidos para proteger a los grupos m\u00e1s vulnerables y que han acabado siendo usados contra ellos \u2013o contra la izquierda. Una ley especial es siempre un \u201cprivilegio\u201d (eso es lo que quiere decir desde un punto de vista etimol\u00f3gico) y los privilegios de los d\u00e9biles acaban siendo manipulados por los fuertes. Una universalidad que no reconozca las particularidades no es universalidad; pero una particularidad encerrada en s\u00ed misma (aunque se trate de un particular dolor y no de una particular superioridad racial) conduce a una lucha de identidades o, en el mejor de los casos, a una tolerancia negativa; es decir, a la negaci\u00f3n, incluso legal o, desde luego, discursiva, de cualquier diferencia que ofenda a la m\u00eda. Esta necesidad de no ofender a ninguna v\u00edctima, adem\u00e1s de facilitar una interpretaci\u00f3n selectiva por parte de los poderosos (las v\u00edctimas de ETA s\u00ed, las de Franco no) conduce a una desinfecci\u00f3n de la cultura de efectos muy represivos y esterilizantes. Cuando un escritor, un pintor o un m\u00fasico se proponen como objetivo primordial de su obra no ofender a ning\u00fan colectivo, el resultado puede ser pol\u00edticamente correcto pero nada \u201cverdadero\u201d (y por lo tanto nada educativo) como \u201carte\u201d. Medio en broma, medio en serio, suelo decir que ya no veo pel\u00edculas ni leo libros (porque no me parecen buenos) que no ofendan a al menos a cinco colectivos.<\/p>\n<p>\u00bf<strong>En condici\u00f3n de qu\u00e9 se concede un superior derecho a hablar a las mujeres, los discriminados racialmente, los subalternos, etc.? \u00a0En nombre de una pasi\u00f3n o pasividad duradera; en cuanto que v\u00edctimas de relaciones de poder injustas y desiguales; es decir, en su condici\u00f3n de v\u00edctimas. El verdadero problema consiste en la pretensi\u00f3n de privilegiar, incluso en t\u00e9rminos epistemol\u00f3gicos, la condici\u00f3n de v\u00edctima. \u00bfExiste una condici\u00f3n universal de v\u00edctimas que legitime pretensiones universales en tanto que v\u00edctimas? \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La condici\u00f3n de v\u00edctima \u2013me lo recordaba hace poco Nuria S\u00e1nchez Madrid\u2013 debe ser reivindicada como dep\u00f3sito y conductor de memoria. No podemos olvidar a las v\u00edctimas; y las v\u00edctimas deben relatarnos su historia, y para ello deben contar con un marco legal y con un marco p\u00fablico general. Pienso, por ejemplo, en la transici\u00f3n democr\u00e1tica en T\u00fanez, donde se estableci\u00f3 constitucionalmente una Instancia encargada de reunir los testimonios de las v\u00edctimas de las dictaduras y que organiz\u00f3 sesiones p\u00fablicas donde los torturados contaban ante las c\u00e1maras de la televisi\u00f3n su sufrimiento. Eso en Espa\u00f1a est\u00e1 a\u00fan pendiente y, mientras no se haga, nadie tiene derecho a olvidar el franquismo. Pasa lo mismo con experiencias hist\u00f3ricas, relacionadas con la clase, el g\u00e9nero o la raza, que deben ser recordadas en p\u00fablico: las no-v\u00edctimas tenemos derecho a (y no s\u00f3lo obligaci\u00f3n de) escuchar la memoria sufriente de la esclavitud o del patriarcado. \u00a0Ahora bien, si se trata de construir un marco pol\u00edtico com\u00fan que impida la repetici\u00f3n de ese tipo de experiencias es necesario cambiar de \u201cmetr\u00f3n\u201d: pasar del patr\u00f3n \u201cdolor\u201d al patr\u00f3n \u201cderecho\u201d e incluso al patr\u00f3n \u201cley\u201d. Y eso implica preguntarse por la fuente de las leyes. \u00bfEs el dolor, la sed de \u201cjusticia\u201d? \u00bfO una ficci\u00f3n de \u201ctranquilidad\u201d que contemple como objeto los sujetos m\u00e1s vulnerables? La cuesti\u00f3n del sujeto legislador y de su objeto es la cuesti\u00f3n tambi\u00e9n de los sujetos pol\u00edticos y de los objetos de la lucha. \u00bfCu\u00e1l es el objeto de la lucha antirracista, de la lucha de g\u00e9nero, de la lucha de clase? Por objeto entiendo no s\u00f3lo \u201cel enemigo\u201d sino tambi\u00e9n el objeto de disputa \u2013si lo hubiere\u2013 que nos enfrenta a \u00e9l. \u00bfQueremos algo que \u00e9l tiene y nos ha robado, y que ha robado por eso al conjunto de la humanidad, o s\u00f3lo queremos \u201cromper\u201d, soltarnos de sus redes pol\u00edticas y epistemol\u00f3gicas para afirmar, mientras la construimos, nuestra diferencia negada y paralela? Mi convicci\u00f3n es que, en efecto, el particularismo tribal europeo no s\u00f3lo ha robado vidas y riquezas sino que nos ha robado un legado universal: la raz\u00f3n con sus l\u00edmites, la sensibilidad con sus grilletes de flores, el Estado de Derecho, el republicanismo, los Derechos Humanos, el laicismo, el feminismo plural, todos esos milim\u00e9tricos progresos que, contra el colonialismo, el patriarcado y el capitalismo, ha hecho la Humanidad en su conjunto. Puede que la humanidad la hayan definido hombres blancos ricos y heterosexuales, pero hay que preguntarse si la han definido de tal manera que valga la pena ampliar sus l\u00edmites a las mujeres, los \u201cnegros\u201d, los homosexuales, etc. (como se extendi\u00f3 el derecho al voto a las mujeres y a los m\u00e1s pobres). Lo mismo con la diferencia: puede que sea un producto hist\u00f3rico, construido por los mismos que han construido la igualdad (como excluyente) pero hay que preguntarse si hay ah\u00ed algo que valga la pena rescatar, alguna virtud \u201cfemenina\u201d que convenga incorporar a la Humanidad.<\/p>\n<p><strong>Hablas de \u201desencializaci\u00f3n\u201d de las v\u00edctimas. Pasan a constituir el centro de gravedad de un contexto incriminador indiferenciado. Para hablar de las propias causas, pero tambi\u00e9n del mundo en general, es necesario pertenecer ahora alg\u00fan grupo definido menos por lo que hace, dice o propone, que por los agravios colectivamente recibidos. En resumen, s\u00f3lo las v\u00edctimas tienen derecho a hablar. (Esto ya estaba presente, en nuestros modelos electoralistas: el creciente \u201cvictimismo\u201d de la izquierda s\u00f3lo alimentar\u00e1 una creciente excepcionalidad jur\u00eddica de la que ella misma ser\u00e1 la v\u00edctima\u201d) \u00bfpor qu\u00e9 el creciente victimismo de la izquierda alimenta la excepcionalidad jur\u00eddica?\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Perm\u00edteme que aborde la respuesta con un comentario pol\u00e9mico. La campa\u00f1a me too, indispensable en su impulso a efectos de desnormalizar el machismo cotidiano que han sufrido las mujeres durante siglos, es inseparable de la campa\u00f1a \u201cyo s\u00ed te creo\u201d, que privilegia a la mujer \u2013 en su condici\u00f3n de v\u00edctima\u2013 como sujeto testimonial. El me too obliga de alg\u00fan modo a todas las mujeres a buscar en su pasado la agresi\u00f3n que las convierte en tales: en mujeres-v\u00edctimas. El \u201cyo s\u00ed te creo\u201d, respuesta emocional comprensible frente a la criminalizaci\u00f3n patriarcal, convierte a toda mujer, a cualquier mujer, abstracci\u00f3n hecha de su biograf\u00eda, su ideolog\u00eda o su salud mental, en depositaria privilegiada de la verdad. En definitiva: toda mujer ha sido de alg\u00fan modo violada; y toda mujer \u2013como violada ontol\u00f3gica que es\u2013 merece ser por ello cre\u00edda. Es dif\u00edcil no ver los peligros pol\u00edticos y jur\u00eddicos de esta deriva. El Derecho ha luchado siempre \u2013y sigue luchando\u2013 por combatir, por ejemplo, las denuncias an\u00f3nimas, que ponen al denunciado (objeto de la protecci\u00f3n jur\u00eddica) en manos de locos y rencorosos. La combinaci\u00f3n del \u201cme too\u201d y del \u201cyo s\u00ed te creo\u201d en un contexto de redes sociales y nuevas tecnolog\u00edas est\u00e1 generando ya una excepcionalidad jur\u00eddica que, al margen de todo garantismo, practica y legitima un populismo penal informal en las redes (donde un loco o un rencoroso pueden destruir tu vida), as\u00ed como en \u00e1mbitos militantes cuya meritoria sensibilidad feminista se organiza en torno a protocolos que, trasladados a la esfera del Estado, calificar\u00edamos de arbitrarios y desp\u00f3ticos: una vuelta a las lettres de cachet del ancien r\u00e9gime. La reacci\u00f3n frente a la sentencia contra la Manada es un buen ejemplo del uso que desde el poder se puede hacer del victimismo ontol\u00f3gico del feminismo, extensible a la izquierda en general. Hay otros. Cuando nos sentimos v\u00edctimas selectivas de la ley y pedimos la aplicaci\u00f3n de la Ley Mordaza\u00a0<em>tambi\u00e9n\u00a0<\/em>a Jim\u00e9nez Losantos estamos alimentando la excepcionalidad jur\u00eddica; cuando reclamamos que se considere delito de odio (tipificaci\u00f3n en s\u00ed misma dudosamente jur\u00eddica) a declaraciones hom\u00f3fobas o fascistas estamos alimentando la excepcionalidad jur\u00eddica; cuando exigimos que los cr\u00edmenes machistas sean tipificados como \u201cterroristas\u201d (como si ese concepto no incluyese ya, en su aplicaci\u00f3n lata y abusiva, un germen de excepcionalidad) estamos alimentando la excepcionalidad jur\u00eddica. Una parte de la izquierda, que siempre ha desconfiado del Derecho, parece m\u00e1s interesada en construir una excepcionalidad jur\u00eddica favorable que en defender las chapuzas del Derecho, sin comprender que la excepcionalidad jur\u00eddica \u2013toda excepcionalidad jur\u00eddica\u2013 le ser\u00e1 siempre desfavorable. Es el inter\u00e9s particular de los d\u00e9biles el que debe llevarnos a defender la universalidad del Derecho.<\/p>\n<p><strong>La \u201clegitimidad socr\u00e1tica\u201d desencializa a la v\u00edctima, que lo es s\u00f3lo en la medida y en el momento en que es objeto de un da\u00f1o delictivo, -ni antes ni despu\u00e9s-, y ello a fin de que v\u00edctima y verdugo operen con sustancias o esencias irreformables. No \u201cse es\u201d v\u00edctima\u201d o \u201cse es\u201d verdugo, se \u201cest\u00e1 v\u00edctima\u201d o \u201cse est\u00e1 verdugo\u201d de manera que la ley contempla un intercambio de papeles. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s el peligro es el de ontologizar las acciones y, por lo tanto, de subjetivizar los tipos del delito. La religi\u00f3n se ocupa de la moralidad de los sujetos; el Derecho de sus actos aislados. Por eso la moral prescribe conductas mientras que el Derecho se limita a proscribir algunas de ellas. No es un delito ser negro o mujer o musulm\u00e1n o inmigrante; y no es un eximente ser blanco u hombre (o cristiano o guardia civil). El peligro de \u201cmoralizar\u201d a la v\u00edctima es \u2013del otro lado\u2013 el de \u201cdes-penalizar\u201d al verdugo. En una formulaci\u00f3n extrema \u2013muy \u201ccalvinista\u201d, si se quiere\u2013: los malos no necesitan cometer un delito para ser culpables, los buenos pueden permitirse cualquier delito porque son inocentes. El Derecho no es una cuesti\u00f3n de buenos y malos; y el sufrimiento, por lo dem\u00e1s, no garantiza ninguna superioridad moral. Los \u201cmalos\u201d \u2013recordemos a Shakespeare\u2013 tambi\u00e9n sangran y lloran y se ofenden.<\/p>\n<p><strong>Insistes en recordar una definici\u00f3n estrictamente jur\u00eddica de v\u00edctima. Cuando uno se trata a s\u00ed mismo como v\u00edctima y no como ciudadano, hablamos de \u201cvictimismo\u201d. Cuando legisla, en su condici\u00f3n de tal, hablamos de populismo punitivo. \u201cLa idea de que hay algo m\u00e1s razonable y universal en el sufrimiento particular que en el razonamiento general es muy peligrosa(..) y contribuye a revertir muchas de las conquistas de los \u00faltimos siglos. La centralidad pol\u00edtica de la \u201cv\u00edctima\u201d, en realidad, es lo que define al mundo antiguo y a las sociedades mal llamadas primitivas\u201d. En este enfoque, la v\u00edctima es perfecta, pura y est\u00e1 trascendida en una esfera metapol\u00edtica. \u00bfNo contribuye esta visi\u00f3n err\u00f3nea por trascendente y metahist\u00f3rica a descartar los enfoques pol\u00edticos y jur\u00eddico-penales? \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 piensas t\u00fa, pero creo que es una buena definici\u00f3n de \u201cpopulismo punitivo\u201d: que legislen las v\u00edctimas desde su dolor inconmensurable. Pero \u00e9sa, en efecto, es la concepci\u00f3n antigua de la culpa, que distingu\u00eda mal entre pecado, enfermedad y delito, y que trataba de edificar, a trav\u00e9s del dolor inconmensurable de la v\u00edctima, un sistema riguroso de equivalencias: el llamado Tali\u00f3n: diente por diente, ojo por ojo, hijo por hijo. La superioridad del Derecho sobre el Tali\u00f3n no tiene nada que ver con la imposible conmensurabilidad de los dolores sino \u2013como quiere el juez Scarpinato\u2013 con la conmensurabilidad de nuestra finitud y nuestra fragilidad. La concepci\u00f3n de la Ley como una tabla de equivalencias \u2013es decir, de precios\u2013 renuncia por eso mismo a poner fin a la violencia, cada una de cuyas expresiones reclama siempre otra equivalente, y renuncia en consecuencia a toda conmensurabilidad (es decir, a todo \u201cproceso\u201d, con sus imperativos sumariales: investigaci\u00f3n, interrogatorios, pruebas, testimonios y, por lo tanto, presunci\u00f3n de inocencia, acusaci\u00f3n transparente y defensa letrada). La \u201cinconmensurabilidad\u201d tiene que ver con la teolog\u00eda, la poes\u00eda y el arte en general, y debe ser defendida de toda tentativa de judicializaci\u00f3n, pero no puede constituirse en fundamento jur\u00eddico de un c\u00f3digo penal. Uno de los dilemas rutinarios del derecho laboral \u2013seg\u00fan creo\u2013 es justamente el de valorar el dolor de la v\u00edctima a la hora de fijar una indemnizaci\u00f3n. Las indemnizaciones, en efecto, nunca reparan los da\u00f1os subjetivos. No son compensaciones sino \u2013dig\u00e1moslo as\u00ed\u2013 recompensas por haber sufrido.<\/p>\n<p><strong>El valor de la dignidad debe ser un principio capital del orden moral. Significa que en la din\u00e1mica tendencial, que culmina en la ilustraci\u00f3n, se construye y recupera el valor del hombre \u2013de la mujer y del hombre\u2013 como un fin en s\u00ed mismo, nunca como un medio. \u00c9sta es la formulaci\u00f3n kantiana. Curiosamente, una de las caracter\u00edsticas esenciales de nuestra forma social es la existencia generalizada de la concepci\u00f3n instrumental del hombre y de la mujer. En el \u00e1mbito jur\u00eddico, sin embargo, existe un principio superior del ordenamiento en virtud del cual, la dignidad debe ser, nada m\u00e1s y nada menos, que el fundamento del orden pol\u00edtico (art.10 CE) .<\/strong><\/p>\n<p>Kant dec\u00eda que \u201chay cosas que tienen precio y cosas que tienen dignidad\u201d. El concepto de dignidad opone, por tanto, el precio al valor. El ser humano tiene valor en s\u00ed mismo y, por lo tanto, no tiene precio. El capitalismo, que pone precio al ser humano (a su \u201cfuerza de trabajo\u201d) desdignifica a la humanidad; le quita esa dignidad que nuestra Constituci\u00f3n defiende como fundamento de todas las leyes. \u00bfConclusi\u00f3n? Ninguna Constituci\u00f3n del mundo puede recoger al mismo tiempo la defensa de la dignidad y la del mercado porque son incompatibles. Si se defienden ambas cosas, ocurre fatalmente que las pr\u00e1cticas bancarias, defendidas por nuestras leyes, chocan de manera inevitable con nuestro derecho a una vivienda digna, que tambi\u00e9n defienden nuestras leyes, de tal manera que algunos ciudadanos s\u00f3lo pueden defender su dignidad \u2013frente a un desahucio\u2013 suicid\u00e1ndose. El suicidio de un desahuciado al que se expulsa de su vivienda ilumina mejor que ning\u00fan otro ejemplo esta contradicci\u00f3n entre mercado y dignidad. En cuanto a la \u201cinstrumentalizaci\u00f3n\u201d no hay que confundirla con la \u201ccosificaci\u00f3n\u201d. El capitalismo \u2013o el patriarcado\u2013 instrumentalizan y \u201ctasan\u201d los cuerpos; el amor, el arte, los cuidados, los \u201ccosifican\u201d. El problema no es la \u201ccosa\u201d. \u201cCosas\u201d somos todos: cuerpos fr\u00e1giles. El problema es el de no dar valor a las cosas a las que ponemos precio. Yo quiero ser una cosa valiosa; quiero que me traten como una cosa valiosa. Y quiero tratar una estatua, un cuadro, el reloj de mi abuelo, el cuerpo de mi amada, como una cosa valiosa. Es decir, digna. \u201cDignidad\u201d es otro de los nombres de la belleza.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLas reivindicaciones especificadas y leg\u00edtimas desde la identidad de v\u00edctimas desplazan, postergan y encubren esas mismas peticiones desde la condici\u00f3n humana y ciudadana? \u00bfNo se tratar\u00eda entonces, si adoptamos el criterio excluyente, desde las v\u00edctimas en tanto que v\u00edctimas,\u00a0de un enfoque pol\u00edtico-moral que se sustentar\u00eda en una \u201cfalsa universalidad\u201d, y, en consecuencia, apuntar\u00eda a un proyecto jur\u00eddico fallido?<\/strong><\/p>\n<p>Desde la identidad victimista puedes construir un relato, pero no un proyecto; puedes \u2013como dec\u00eda\u2013 asentar un pasado, pero no compartir un futuro. El grave problema de la militancia especializada es que ha entregado el discurso universalista \u2013y jur\u00eddico y democr\u00e1tico\u2013 a esas fuerzas que nunca lo han respetado y que, en su nombre, lo han traicionado siempre de manera criminal. Chomsky insiste mucho en este error de una izquierda que, por ejemplo, ha renunciado a la raz\u00f3n y la ciencia (como sospechosos de occidentalismo blanco heteronormativo): un mensaje \u2013dice\u2013 \u201cque alegrar\u00e1 el coraz\u00f3n a los poderosos, encantados de monopolizar estos instrumentos para su inter\u00e9s\u201d. No menos preocupado se muestra el historiador Hobsbawm frente a este nuevo \u201cantiuniversalismo\u201d, que \u2013dice\u2013 \u201cseduce naturalmente a la historia de los grupos identitarios en sus diferentes formas, para la cual el objeto esencial de la historia no es lo que ocurri\u00f3, sino en qu\u00e9 afecta eso que ocurri\u00f3 a los miembros de un grupo particular. De manera general, lo que cuenta para ese tipo de historia no es la explicaci\u00f3n racional sino la \u00absignificaci\u00f3n\u00bb; no lo que ocurri\u00f3, sino c\u00f3mo experimentan lo ocurrido los miembros de una colectividad que se define por oposici\u00f3n a las dem\u00e1s, en t\u00e9rminos de religi\u00f3n, de etnia, de naci\u00f3n, de sexo, de modo de vida, o de otras caracter\u00edsticas\u201d. Es este tipo de antiuniversalismo el que finalmente justifica los destropopulismos racistas: \u201clos italianos (o los franceses o los espa\u00f1oles) primero\u201d. No olvidemos que el discurso xen\u00f3fobo o islamof\u00f3bico es tambi\u00e9n un discurso \u201cvictimista\u201d: vienen a robarnos, matarnos y violarnos.<\/p>\n<p><strong>En la legitimidad socr\u00e1tica, aparece un universalismo, incomprensible para sus coet\u00e1neos, que ampara instituciones para todos. En la gram\u00e1tica de Arist\u00f3teles, se apuntar\u00eda la imposibilidad de la \u00e9tica y la pol\u00edtica sin instituciones para todos: \u201cT\u00fa y yo y las instituciones.\u201d \u00bfSe trabaja para la imposibilidad de este cuadro pol\u00edtico desde la identidad esencial de las v\u00edctimas? Esta pretensi\u00f3n excepcional, \u00bfno apunta, por el contrario, a soluciones excepcionales y excluyentes?<\/strong><\/p>\n<p>Si algo hay que rescatar de Arist\u00f3teles es la idea \u2013expuesta en su\u00a0<em>Pol\u00edtica<\/em>\u2013 seg\u00fan la cual el Todo es anterior a las Partes; es decir, la polis es anterior a la \u201ccasa\u201d. Y si hay algo que rescatar de S\u00f3crates es la idea de que esa polis \u2013ese Todo\u2013 no puede ser \u201cgriego\u201d o \u201cespa\u00f1ol\u201d o \u201cgitano\u201d. Las v\u00edctimas se preguntan: \u00bfqu\u00e9 es conveniente para nosotros? La \u00e9tica: \u00bfqu\u00e9 es\u00a0justo para todos? Esta pregunta no tiene una respuesta definitiva \u2013y por eso el derecho se construye mediante luchas, revisiones y tanteos\u2013 pero hay una gran diferencia epistemol\u00f3gica y pol\u00edtica entre elegir una u otra pregunta.<\/p>\n<p><strong>\u201cEl estado de derecho es la efectuaci\u00f3n, de la intenci\u00f3n \u00e9tica en la esfera pol\u00edtica\u201d<em>, dice Paul Ricoeur,\u00a0<\/em>El feminismo, desde la protesta identitaria sustancializada en la quejas, y no en el proyecto de un sujeto pol\u00edtico hacia un estado de derecho, que es esencialmente incompatible\u00a0con la exclusi\u00f3n y la excepci\u00f3n, \u00bfse incapacita, en consecuencia, el feminismo victimizado para vindicar un proyecto \u00e9tico, universal, jur\u00eddico, de Estado de derecho? \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Creo haber contestado ya a esta pregunta m\u00e1s arriba. Ahora s\u00f3lo a\u00f1adir\u00eda que \u00e9se es, en efecto, el peligro de cierto feminismo, por lo dem\u00e1s minoritario, que se ajusta a un modelo muy \u201cizquierdista\u201d y, por lo tanto, muy poco hegem\u00f3nico pero muy intimidatorio. Un feminismo identitario que defiende un saber especial no al alcance de todos, depositado en una vanguardia esclarecida que decidir\u00eda qui\u00e9n es y qui\u00e9n no es feminista y que, huyendo justamente del esencialismo gen\u00e9rico, acabar\u00eda encerrando a los g\u00e9neros en construcciones sin salida: la historia construye los g\u00e9neros, pero de tal manera que no hay forma de huir de la propia prisi\u00f3n \u201chist\u00f3rica\u201d, salvo mediante la rendici\u00f3n, el clich\u00e9 militante, la autocr\u00edtica suicida y la renuncia al debate. Esa es la descripci\u00f3n de uno de los reg\u00edmenes menos \u00e9ticos, menos jur\u00eddicamente garantista y m\u00e1s punitivos de la historia: el estalinismo.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><strong>Amaya Olivas D\u00edaz<\/strong>, autora de la entrevista, es magistrada de lo social en Madrid y miembro de JJPD.<\/p>\n<p>Esta entrevista, en una versi\u00f3n m\u00e1s corta, fue originalmente publicada en el n.\u00ba 92 de la Revista Informaci\u00f3n y Debate de Jueces para la Democracia en julio de 2018.<\/p>\n<p>Final del formulario<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20181003\/Politica\/21996\/Amaya-Olivas-Diaz-entrevista-politica-Santiago-Alba-Rico.htm\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20181003\/Politica\/21996\/Amaya-Olivas-Diaz-entrevista-politica-Santiago-Alba-Rico.htm<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Alba Rico \/ Fil\u00f3sofo y escritor Principio del formulario Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) es un ensayista de primer orden, con un potente discurso acerca de la crisis de nuestra cultura y el agotamiento de los referentes simb\u00f3licos. 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