{"id":40791,"date":"2018-09-20T17:52:21","date_gmt":"2018-09-20T16:52:21","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=40791"},"modified":"2018-09-20T17:52:21","modified_gmt":"2018-09-20T16:52:21","slug":"el-poder-de-la-blasfemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-poder-de-la-blasfemia\/","title":{"rendered":"El poder de la blasfemia"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00abSi hay algo eterno que podemos llamar a\u00fan Espa\u00f1a es precisamente esta combinaci\u00f3n: la c\u00e1rcel y la blasfemia\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Willy Toledo ha pasado una noche en la c\u00e1rcel por blasfemar. Si hay algo eterno que podemos llamar a\u00fan Espa\u00f1a -y eso para todos, por muy ligeros o postmodernos que nos queramos- es precisamente esta combinaci\u00f3n: la c\u00e1rcel y la blasfemia.<\/p>\n<p>Toledo se ha cagado en Dios, lo que es una estupidez; o lo parec\u00eda antes de que una asociacion cat\u00f3lica lo denunciase y un juez admitiese a tr\u00e1mite la denuncia. <strong>En Espa\u00f1a todo el mundo blasfema; todo el mundo ha blasfemado siempre, sobre todo los cat\u00f3licos<\/strong> y, cuando en Espa\u00f1a todo el mundo era cat\u00f3lico, blasfemaban s\u00f3lo los cat\u00f3licos. Ahora bien, cuando los cat\u00f3licos espa\u00f1oles se cagan en Dios no est\u00e1n pensando en Dios sino en la Iglesia. Espa\u00f1a -recuerda Villaca\u00f1as en su libro sobre el poder pol\u00edtico- ha sido un pa\u00eds extra\u00f1o en el que la Iglesia ha regido durante siglos de modo inquisitorial los destinos de una poblaci\u00f3n <em>naturaliter<\/em> cristiana, de manera que el anticlericalismo furibundo espa\u00f1ol, antes de adoptar formas ateas, era profundamente cat\u00f3lico: pensemos, por ejemplo, en la quema de conventos de 1834, cuando los vecinos cat\u00f3licos de Lavapi\u00e9s atribuyeron la epidemia de peste que asolaba la ciudad a un envenenamiento de las fuentes p\u00fablicas por parte de las \u00f3rdenes religiosas instaladas en Madrid.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, siempre he interpretado en este sentido un misterioso pasaje de los <em>Episodios Nacionales <\/em>en el que Gald\u00f3s, en el marco de la primera guerra carlista, habla de la relaci\u00f3n dif\u00edcil del aspirante Don Carlos con su m\u00e1ximo general, Rafael Maroto, un hombre de cuyo fervoroso catolicismo nadie pod\u00eda dudar. Pues bien, dice Gald\u00f3s en las \u00faltimas p\u00e1ginas de su novela <em>Vergara<\/em>: \u201c(Don Carlos) odiaba cordialmente a Maroto, no por mal militar, que no lo era, ni por desafecto a su causa, sino porque en cierta ocasi\u00f3n de apuro, atravesando la frontera de Portugal, hab\u00eda soltado D. Rafael en los regios o\u00eddos <strong>la interjecci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan en bocas espa\u00f1olas<\/strong>, desacato que el meticuloso Rey no perdon\u00f3 nunca\u201d. \u00bfQu\u00e9 \u201cinterjecci\u00f3n\u201d se le escap\u00f3 al impulsivo y beato Maroto que su rey, tan necesitado de su ayuda, no le pudo perdonar? Sin duda una blasfemia; <strong>probablemente un \u201cme cago en Dios\u201d<\/strong>; y si su rey no se lo pudo perdonar no fue porque descubriese de pronto que su general era ateo, sino porque se percat\u00f3 de que era algo peor: un cat\u00f3lico anticlerical y, por lo tanto, un carlista tibio (como qued\u00f3 demostrado en el famoso \u201cabrazo de Vergara\u201d con Espartero en 1839).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de este caso sujeto a especulaci\u00f3n, <strong>todos sabemos que los cat\u00f3licos blasfeman y se cagan en Dios no contra Dios sino contra la Iglesia<\/strong>, dentro de la cual muchos de ellos se han sentido siempre inc\u00f3modos o engrilletados. En este sentido, uno de los graves errores de la Segunda Rep\u00fablica Espa\u00f1ola, y m\u00e1s en una situaci\u00f3n de rebeli\u00f3n militar \u201ccat\u00f3lica\u201d, fue la de obligar a los blasfemos cat\u00f3licos a elegir entre el ate\u00edsmo y la Iglesia, dentro de la cual los cat\u00f3licos al menos\u00a0 pod\u00edan blasfemar. Es fuera de la Iglesia donde no se puede, como lo demuestra la denuncia contra Willy Toledo por parte de una asociaci\u00f3n compuesta sin duda por cat\u00f3licos que blasfeman libremente, pero que no pueden aceptar el anticlericalismo consciente y premeditado de un ateo.<\/p>\n<p>Muchos cat\u00f3licos se cagan en Dios por amor a Dios y rechazo de la Iglesia. Incluso muchos curas se cagan en Dios, porque esa expresi\u00f3n, junto a \u201cme cago en la hostia\u201d, se encuentra en la l\u00ednea de salida -en la superficie- del rico repertorio blasfemo y palabroto del pueblo espa\u00f1ol plurinacional. <strong>Esas \u201cinterjecciones\u201d est\u00e1n ah\u00ed, a disposici\u00f3n de todos, y salen del alma apenas una contrariedad, peque\u00f1a o grande, asalta nuestras vidas<\/strong>. Un cat\u00f3lico blasfema, aunque no lo sepa, contra la Iglesia; y la Iglesia le perdona su anticlericalismo plebeyamente cristiano. Un cura blasfema, en cambio, para unirse m\u00e1s al Dios en el que cree firmemente (los que creen firmemente en \u00e9l). O para interiorizar su misi\u00f3n como su representante y apropiarse -fervor rayano en la herej\u00eda- parte de su sustancia divina.<\/p>\n<p><strong>El \u201cme cago en Dios\u201d de un cura es como el \u201cme cago en tu madre\u201d de una madre<\/strong> que rega\u00f1a al hijo que ha cortado los flecos del sill\u00f3n o hecho trizas la vajilla. Al cura blasfemo (que es el bueno, el verdadero creyente) le sale del alma rega\u00f1ar a Dios con un \u201cme cago en Dios\u201d -pienso en algunos te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n ante flagrantes casos de injusticia- porque lo sienten suyo y as\u00ed lo hacen m\u00e1s suyo, y se lo arrebatan un poco a los \u201cmalos\u201d que invocan su nombre con solemnidad hip\u00f3crita y distancia humanamente despectiva.<\/p>\n<p>No se puede escapar de Espa\u00f1a blasfemando. Todos blasfeman; todos blasfemamos. Lo que los cat\u00f3licos blasfemos <strong>no pueden quiz\u00e1s tolerar del \u201cme cago en Dios\u201d de Willy Toledo es precisamente que no le ha \u201csalido del alma\u201d; que le ha salido de la ideolog\u00eda<\/strong>, de la voluntad fr\u00eda -dir\u00eda Pavese- de a\u00f1adir un clavo en la crucifixi\u00f3n de Cristo. Que no le haya salido del alma sino de la ideolog\u00eda vuelve en realidad m\u00e1s ingenua e infantil la blasfemia: una palabrota antigua, un poco obsoleta o pasada de moda, la autocomplacencia afirmativa y audaz de un ni\u00f1o en la fase oral que paladea el verbo m\u00e1s que el nombre y al que excita su propio coraje escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Ahora bien: ocurre que algunos cat\u00f3licos no ven aqu\u00ed una ni\u00f1er\u00eda antigua, como la veo yo, ni un empobrecimiento ideol\u00f3gico; ven, del mismo modo que esos fan\u00e1ticos musulmanes que atacan las p\u00e9simas e infantiles caricaturas del Charlie Hebdo, un ataque real a su Dios, al que creen absolutamente real, de manera que de pronto la blasfemia banal de Toledo, que pincha en nervio vivo, adquiere un sentido que en el contexto sociol\u00f3gico actual no tiene. Ese \u201csentido\u201d, en todo caso, pod\u00eda haberse quedado ah\u00ed, en una batalla en internet entre un ni\u00f1o valiente y un grupo de fan\u00e1ticos musulmanes (quiero decir cat\u00f3licos) si no fuese porque, de manera inesperada, <strong>ha intervenido la justicia, y no precisamente, como ser\u00eda de rigor, para defender al ni\u00f1o malhablado de los fan\u00e1ticos ofendidos<\/strong>.<\/p>\n<p>Porque es aqu\u00ed donde interviene <strong>el otro rasgo t\u00edpicamente \u201cespa\u00f1ol\u201d: la c\u00e1rcel<\/strong>. Lo que da verdadero sentido, de manera retrospectiva, a la infantil blasfemia de Toledo (que se vuelve as\u00ed grande, misteriosa y subversiva) es la c\u00e1rcel. Es en este \u201csentido\u201d adventicio, a contrapelo del contexto social, donde estamos ahora obligados a movernos todos, con independencia de lo que pensemos del twit de Toledo; blasfemar tiene el sentido que le ha conferido la persecuci\u00f3n judicial y ya no podemos escapar a \u00e9l, y no debemos hacerlo, en defensa precisamente del contexto social (que disolver\u00eda el sentido de la blasfemia) y, en consecuencia, de la libertad de expresi\u00f3n. Por alargar la cosa m\u00e1s all\u00e1 de un \u201cme cago en Dios\u201d ideol\u00f3gico, podemos decir que Toledo, Hasel, Valtonyc, los independentistas catalanes encarcelados -y todo ello al margen de que nos gusten o no sus canciones o sus posiciones pol\u00edticas- no habr\u00edan hecho nada si nada se hubiera hecho contra ellos. El \u201csentido\u201d de sus actos, derivado del fanatismo religioso y de la persecuci\u00f3n judicial, se habr\u00eda perdido en el contexto social, como una chiquillada o una broma, si el Estado espa\u00f1ol fuese un poco m\u00e1s democr\u00e1tico -fuese realmente democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Resulta que en Espa\u00f1a, el pa\u00eds m\u00e1s blasfemo y descarado del mundo, el m\u00e1s fr\u00edvolo y m\u00e1s olvidadizo, tiene sentido blasfemar, adem\u00e1s de sonido. As\u00ed que ahora, por culpa de unos fan\u00e1ticos y una mala ley, estamos obligados a tom\u00e1rnoslo en serio, ese sentido, hasta que se disuelva de nuevo -y desaparezca inaudible- en el repertorio palabrotero banal y en la banal rutina democr\u00e1tica.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuartopoder.es\/ideas\/2018\/09\/18\/poder-blasfemia\/\">https:\/\/www.cuartopoder.es\/ideas\/2018\/09\/18\/poder-blasfemia\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSi hay algo eterno que podemos llamar a\u00fan Espa\u00f1a es precisamente esta combinaci\u00f3n: la c\u00e1rcel y la blasfemia\u00bb Willy Toledo ha pasado una noche en la c\u00e1rcel por blasfemar. 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