{"id":40118,"date":"2018-07-18T11:29:09","date_gmt":"2018-07-18T10:29:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=40118"},"modified":"2018-07-18T11:29:09","modified_gmt":"2018-07-18T10:29:09","slug":"renovar-la-identidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/renovar-la-identidad\/","title":{"rendered":"Renovar la identidad"},"content":{"rendered":"<p>La evoluci\u00f3n del proceso soberanista en el Principado, no s\u00f3lo desde el punto de vista electoral, ha situado las cosas, en buena parte, en un terreno tan peligroso como es el identitario, por la cantidad de demagogia que es capaz de acumularse en su entorno. Desde la frialdad c\u00ednica de Ciudadanos, la formaci\u00f3n con la direcci\u00f3n m\u00e1s identitaria y etnicista en la historia de la pol\u00edtica en el Estado espa\u00f1ol, se ha empujado a la gente por este camino, y se ha forzado a tener que elegir entre dos lealtades nacionales: una que tiene Estado y que es totalmente contraria a la diversidad, y otra que no lo tiene, pero que lo paga, con una identidad agredida y, al mismo tiempo, en construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como ha ocurrido en Francia y luego en toda Europa con las posiciones de Le Pen sobre la inmigraci\u00f3n -que han supuesto la &#8216;lepenizaci\u00f3n&#8217; de todas las dem\u00e1s fuerzas sin excepci\u00f3n para no perder electoral-, algo parecido ha pasado con el discurso ultranacionalista espa\u00f1ol y anticatal\u00e1n de Ciudadanos, que ha conseguido que lo siguieran PP y PSOE. Y es cierto que, ni a los primeros, ni tampoco a la mayor\u00eda de los segundos, les ha costado ning\u00fan esfuerzo sobrehumano asumir por completo, todo o un buen trozo, del discurso de Rivera y los suyos.<\/p>\n<p>Los partidos pol\u00edticos espa\u00f1oles a lo largo de la historia han tenido, en general, una concepci\u00f3n de la identidad nacional absolutamente uniforme, basada en unos rasgos identitarios inamovibles, una identidad est\u00e1tica por completo ante los cambios de la sociedad y en absoluto din\u00e1mica, muy esencialista y \u00e9tnica. Desde esta concepci\u00f3n, saben que los catalanes no encajamos en su definici\u00f3n convencional de &#8216;espa\u00f1oles&#8217;, y que por tanto, no lo somos ni por la lengua, ni por la cultura, ni por la historia, ni por el estructura econ\u00f3mica, ni por los valores colectivos, ni por la conciencia, ni, generalmente, por la voluntad. Saben que no lo somos, pero que nos tienen y nos retienen, porque el poder lo ejercen ellos, no nosotros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no existe una identidad pol\u00edtica de la condici\u00f3n de &#8216;espa\u00f1oles&#8217; estrictamente de ciudadan\u00eda administrativa, como una especie de paraguas legal que cobije, permita y exprese una pluralidad existente en el interior del Estado espa\u00f1ol. S\u00ed existe la de &#8216;suizo&#8217; o &#8216;belga&#8217; y existi\u00f3, en cierto modo, la de &#8216;yugoslavo&#8217; o &#8216;checoslovaco&#8217;. Uno puede ser, pues, belga o suizo, de maneras distintas y desde lenguas e identidades diferentes, pero s\u00f3lo se puede ser espa\u00f1ol de una sola manera. La identidad nacional viene forzada, pues, por la legalidad vigente en el Estado, no por la conciencia ni la voluntad de las personas, y se resume en \u00ab\u00bfqu\u00e9 dice tu DNI?\u00bb. Eres lo que el Estado te dice que eres, no lo que t\u00fa dices, te sientes y, en definitiva, eres.<\/p>\n<p>Por otra parte, el repetitivo \u00abestamos en Espa\u00f1a\u00bb para justificar el monopolio p\u00fablico y oficial del castellano y el rechazo del catal\u00e1n es el mejor exponente de que, en Espa\u00f1a, no hay lugar para la lengua catalana y, por tanto, tampoco para las personas que la hablamos. \u00bfPor qu\u00e9 motivos, si Espa\u00f1a es incompatible con la lengua de los catalanes, tal como se nos recuerda permanentemente, deber\u00eda interesarnos formar parte de ella?<\/p>\n<p>Toda la historia de Espa\u00f1a es un combate permanente contra la diversidad. Todo lo diferente est\u00e1 condenado de entrada y no tiene derecho a existir en el interior de sus fronteras pol\u00edticas y administrativas. Ya en 1492 tuvo lugar la expulsi\u00f3n de todos los jud\u00edos que no se quisieron bautizar y abrazar el catolicismo. En 1609 y hasta 1614 les tocar\u00eda recibir a los moriscos, forzados a emprender el camino del exilio, caso de no hacerse tambi\u00e9n cat\u00f3licos y renunciar a sus convicciones y creencias, abjurando totalmente de su personalidad religiosa. En Espa\u00f1a, pues, s\u00f3lo se pod\u00eda ser de una sola manera, no hab\u00eda espacio para el ejercicio de la diferencia, la convivencia en la diversidad o un cromatismo que evocara, aunque fuera modestamente, algunos colores del arco iris. Todos id\u00e9nticos.<\/p>\n<p>Por ello, la Inquisici\u00f3n naci\u00f3 para perseguir la disidencia religiosa de jud\u00edos y musulmanes, a los que llev\u00f3 a la hoguera. Ampli\u00f3 el \u00e1mbito de represi\u00f3n al aparecer otros &#8216;diferentes&#8217; y, a partir de 1523, llev\u00f3 a la misma tambi\u00e9n a los protestantes. Y en ausencia p\u00fablica, durante a\u00f1os, de jud\u00edos, moriscos y protestantes, los catalanes hicimos esta funci\u00f3n de v\u00edctimas de la represi\u00f3n uniformista.<\/p>\n<p>La nuestra es, por tanto, una espa\u00f1olidad forzada -\u00abespa\u00f1oles por coacci\u00f3n\u00bb, dec\u00eda Joan Comorera-, que nos mantiene por la fuerza f\u00edsica y legal, a porrazos y palos de ley. No se trata, por nuestra parte, de una adhesi\u00f3n voluntaria y expresada con entusiasmo, ni por su parte, del ejercicio persistente de una estrategia inteligente de seducci\u00f3n. Espa\u00f1a utiliza con nosotros lo mismo que, a lo largo de la historia, ha hecho con otros que ha tenido o aspira volver a tener: Flandes, Gibraltar&#8230; Hace, pues, lo que siempre ha hecho, sin moverse ni un mil\u00edmetro del gui\u00f3n establecido desde siglos atr\u00e1s. No estimula la diversidad, la persigue. No protege la diferencia, la proh\u00edbe. No valora los matices, los menosprecia.<\/p>\n<p>Su objetivo final siempre acaba siendo el mismo: la eliminaci\u00f3n de cualquier expresi\u00f3n de diferencia (nacional, cultural, ling\u00fc\u00edstica, religiosa), de todo rasgo distintivo en el interior del Estado hasta llegar a la asimilaci\u00f3n plena, empleando los medios legales de coerci\u00f3n de que dispone: \u00abhay que espa\u00f1olizar a los ni\u00f1os catalanes\u00bb. Aqu\u00ed y fuera, todo el mundo sabe que s\u00f3lo se espa\u00f1oliza a quienes no son espa\u00f1oles, no a aquellos que ya lo son.<\/p>\n<p>Es esta visi\u00f3n uniforme de las sociedades lo que impide a los ultranacionalistas espa\u00f1oles -la mayor\u00eda de los cuales ni sospechan que lo son- entender la sociedad catalana actual, debido al car\u00e1cter no \u00e9tnico de nuestro proyecto nacional, a diferencia del suyo. Por este motivo, sus planteamientos trasnochados los llevan a reivindicar la supuesta espa\u00f1olidad y no catalanidad de los Garc\u00eda, los Mart\u00ednez, los Rodr\u00edguez, los Gonz\u00e1lez, olvidando, por ejemplo, que el presidente de la ANC se llama S\u00e1nchez y que, el 6 de octubre de 1934, Gonz\u00e1lez Alba muri\u00f3 defendiendo el Estado Catal\u00e1n proclamado por Companys. Guiarse por los apellidos es un mal procedimiento que puede llevar a ciertas sorpresas, como acabamos de ver, porque un apellido, hoy, s\u00f3lo expresa el origen de los antepasados, pero no la adhesi\u00f3n y conciencia de los que lo llevan ahora (Montell\u00e0, Borrell, Pedrerol, etc.).<\/p>\n<p>Se equivocan de medio a medio los ultranacionalistas etnicistas que intentan dividir la sociedad catalana por los apellidos, sobre todo porque la adscripci\u00f3n a un proyecto liberador de pa\u00eds no depende de los apellidos (\u00bfMilans del Bosch?), el lugar de nacimiento (\u00bfJaume I, Guimer\u00e0, Pep Ventura?) o la lengua hablada en la intimidad (\u00bfAznar?), sino, exclusivamente, de la voluntad de cada uno de ser lo que quiera ser \u00e9l y no sus antepasados. Y, a menudo, ser simult\u00e1neamente m\u00e1s de una cosa, porque la identidad personal cada uno se la sabe y todo el mundo tiene la suya. Este punto es crucial para entender el momento actual y explicar por qu\u00e9 millones de personas de or\u00edgenes diversos, vestidos con colores desiguales, con apellidos diferentes y lenguas familiares distintas, han llenado las calles y urnas a favor de la independencia nacional. Lo han hecho no reivindicando una identidad \u00fanica, uniforme, est\u00e1tica, sino una misma soberan\u00eda colectiva desde un espacio nacional compartido con el que se identifican.<\/p>\n<p>Los pueblos van cambiando con el transcurso de los siglos, sin perder, con el paso del tiempo, su condici\u00f3n de naci\u00f3n diferente de las de su entorno. Sin ir m\u00e1s lejos, el pueblo catal\u00e1n es hoy tenido por un pueblo pac\u00edfico, amante de la paz, el di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n para resolver problemas, superar conflictos y avanzar, ciertamente. Pero, siglos atr\u00e1s, \u00e9ramos vistos como un pueblo guerrero y violento, como recuerda bien, a\u00fan hoy, la memoria popular en Grecia o como el mismo Ferran Soldevila document\u00f3 con &#8216;Los catalanes y el esp\u00edritu belicoso&#8217; (1966).<\/p>\n<p>El nuestro es otro modelo, capaz de alimentar, permanentemente, una sociedad nacional diferenciada que no se construye &#8216;s\u00f3lo&#8217; de la historia heredada, las tradiciones recibidas o los sentimientos ancestrales, sino &#8216;tambi\u00e9n&#8217; de las nuevas aportaciones positivas, tra\u00eddas por los reci\u00e9n llegados, que, con las anteriores, dise\u00f1ando una nueva fisonom\u00eda colectiva y que pasar\u00e1n a ser, imperceptiblemente, tambi\u00e9n catalanas. En ning\u00fan otro lugar de Europa se vive un proceso as\u00ed, que no es s\u00f3lo el deseo futuro de un Estado libre, sino la realidad presente de construir entre todos una sociedad integradora y convivencial donde todos puedan caber si lo desean. Entre los catalanes de toda la vida y los que acaban de comenzar el resto de su vida como catalanes, porque as\u00ed lo han querido, existe la posibilidad estimulante de construir todos juntos un futuro mejor, m\u00e1s culto, con m\u00e1s justicia social y con una calidad de vida democr\u00e1tica superior. Dentro de Espa\u00f1a, sin embargo, este futuro se ha demostrado imposible. Hay que salir, pues, del mismo para vivir como queramos.<\/p>\n<p>A lo largo de nuestra historia moderna y contempor\u00e1nea, nuestra identidad se ha ido forjando, a menudo, mediante revueltas populares y cierto esp\u00edritu rebelde ante la injusticia, pero casi siempre desde la resistencia colectiva, remando contra el viento, contra todos los intentos de asimilaci\u00f3n nacional, sea en Espa\u00f1a, sea en Francia, para evitar nuestro aniquilamiento como pueblo con una cultura y una lengua nacional propias.<\/p>\n<p>Hoy, la naci\u00f3n catalana es un espacio compartido de intereses, referentes, complicidades, valores y emociones. Y todos estos elementos pueden adquirirse de nuevo por parte de quien, hasta ahora, no los haya tenido como propios. La adscripci\u00f3n a la naci\u00f3n es, pues, exclusivamente un gesto de voluntad. No es una herencia a la que tienen derecho s\u00f3lo unos cuantos que la han recibido como un privilegio de nacimiento, ni puede ser una imposici\u00f3n legal por fuerza en una futura Rep\u00fablica, sino que es una elecci\u00f3n personal, una elecci\u00f3n individual. En definitiva, la manifestaci\u00f3n consciente y decidida de una voluntad de ser, rasgo nacional catal\u00e1n esencial seg\u00fan Vicens Vives. Durante siglos, hemos expresado una voluntad de ser los catalanes que ya est\u00e1bamos aqu\u00ed y, hoy, son muchas las personas que expresan su voluntad de ser, a menudo tambi\u00e9n, haciendo compatible la nueva identidad adquirida con aquella que ya ten\u00edan antes de venir aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, se impuso una cultura pol\u00edtica seg\u00fan la cual se hac\u00eda incompatible la idea de naci\u00f3n con la de progreso o izquierda. Era el pa\u00eds dual, el Teatro Nacional frente al Lliure (Libre), TV3 frente a BTV y Catalu\u00f1a Radio en la otra bocacalle de la COM. El catalanismo hegem\u00f3nico era de expresi\u00f3n conservadora y eso facilitaba los calificativos de rampl\u00f3n, rural, provinciano, carca, antiguo y, sobre todo, muy poco seductor para los reci\u00e9n llegados y para los aut\u00f3ctonos progresistas. En el otro extremo, se alzaba la \u00fanica izquierda ap\u00e1trida del mundo, que a la hora de la verdad sumaba siempre por el lado espa\u00f1ol, y que se jactaba de ser moderna, cosmopolita, internacional. Si ten\u00edas conciencia y voluntad nacional no pod\u00edas ser de izquierdas y, si eras de izquierda, no pod\u00edas ir de la mano de un discurso patri\u00f3tico, quitando, claro, que fueras cubano, o venezolano, o chileno,<\/p>\n<p>Por ello, a medida que avanz\u00f3 la idea de una izquierda nacional que superase la divisi\u00f3n est\u00fapida, con un discurso nacional integrador, inclusivo, c\u00edvico y no \u00e9tnico, el panorama general cambi\u00f3 radicalmente hasta el d\u00eda de hoy. Ya no se trataba de hacer una naci\u00f3n s\u00f3lo para los nacionalistas, sino para todos los nacionales, desde la convicci\u00f3n de que un pa\u00eds es la gente y que una naci\u00f3n la hacen las personas.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, en buena parte de la izquierda se ha impuesto una idea tan &#8216;na\u00eff&#8217; como equivocada de que los avances hacia mayor\u00edas sociales m\u00e1s amplias deb\u00edan comportar la continuidad del car\u00e1cter subsidiario de la lengua catalana y el monopolio p\u00fablico, oficial y referencial absoluto del castellano. Es posible que uno no sea consciente del alcance de esta situaci\u00f3n que ya podemos llamar, sin rodeos, como proceso de sustituci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica del catal\u00e1n por el castellano, en territorio catal\u00e1n. Pero nadie, en Estados Unidos, Francia, Alemania o Gran Breta\u00f1a, por ejemplo, pretende cuestionar el car\u00e1cter de lengua p\u00fablica para el idioma del pa\u00eds y sustituir este idioma por otro, y no debe ser por falta de poblaci\u00f3n que hable all\u00ed otros idiomas. Pensar que el catal\u00e1n es una lengua s\u00f3lo para los que ya la hablan y comportarse en consecuencia, excluyendo de su uso a quienes que no la tienen como propia, es condenar a muerte este idioma.<\/p>\n<p>Las lenguas viven mientras los hablantes les dan vida y, por ello, el catal\u00e1n no es s\u00f3lo de los catalanohablantes, sino de todos los que viven en los Pa\u00edses Catalanes, porque forma parte del patrimonio com\u00fan, colectivo, de todos, que queremos compartir, tanto como una sanidad p\u00fablica de calidad o un sistema educativo de primer nivel. Negar el derecho a ser tratados en catal\u00e1n, como compatriotas, a todos aquellos que todav\u00eda no hablan la lengua, es un error grav\u00edsimo que parece marcar diferencias: una discriminaci\u00f3n clara que, de manera inconsciente y con un tufo de paternalismo caritativo que da miedo, tiene todo el aire de decirles que esto del catal\u00e1n no es cosa suya, ni les incumbe en absoluto; que quiz\u00e1s no son dignos de \u00e9l, vaya. \u00bfO es que acaso a alguien le da verg\u00fcenza dirigirse en catal\u00e1n y tratar en este idioma a cualquier persona, sin darse cuenta de que no se la da a nadie al hacerlo en franc\u00e9s en Francia, espa\u00f1ol en Espa\u00f1a o ingl\u00e9s en Estados Unidos, por m\u00e1s que, en este \u00faltimo pa\u00eds, algunas indicaciones est\u00e9n tambi\u00e9n en espa\u00f1ol o chino?<\/p>\n<p>De entrada es un error concebir todav\u00eda Catalu\u00f1a como un lugar con dos lenguas, como hace 50 a\u00f1os, reduciendo la riqueza actual a un duelo desigual catal\u00e1n-castellano (prescindiendo siempre del occitano), cuando en realidad los idiomas hablados aqu\u00ed superan ya los 300. \u00bfAlguien se cree, de verdad, que para que no se hable en catal\u00e1n a los que no lo son de origen y s\u00ed lo haga en castellano, esto ya los decantar\u00e1 hacia el lado del soberanismo? En ocasiones, la tan reiterada voluntad de ampliar la base social del independentismo se hace, no s\u00f3lo por la lengua que se utiliza, con un formato similar al del misionero que va a convertir infieles, en tierra hostil. Es una pol\u00edtica social de verdad (vivienda, sueldos dignos, atenci\u00f3n social, transporte eficaz, prestaci\u00f3n sanitaria universal, etc.) lo que har\u00e1 que la gente se sienta de aqu\u00ed y no que se les hable y trate en espa\u00f1ol, como si todos tuvieran esa nacionalidad y hablaran este idioma, sean marroqu\u00edes, senegaleses o paquistan\u00edes. Por otra parte, una persona de Ecuador establecida aqu\u00ed, que hable catal\u00e1n, ya ser\u00e1 siempre uno de nuestros, ser\u00e1 visto como uno m\u00e1s en el paisaje, mientras que, si vive en Madrid, es completamente probable que sea visto toda la vida como un inmigrante.<\/p>\n<p>La identidad catalana no puede renunciar a su rasgo nacional caracter\u00edstico -la lengua catalana-, ya que es la \u00fanica aportaci\u00f3n insustituible que podemos hacer al patrimonio cultural de la humanidad y, si no la hacemos nosotros, nadie la har\u00e1 por nosotros. Una lengua, por otra parte, que ha reposado siempre sobre la lealtad que le han prestado en todos los momentos de la historia las clases populares, a diferencia de los que, a la hora de la verdad, la abandonaron para pasarse al idioma del ocupante-vencedor, porque les parec\u00eda que &#8216;hac\u00eda m\u00e1s fino&#8217; desde una perspectiva de clase, los situaba al lado del poder o, simplemente, porque hac\u00edan negocio.<\/p>\n<p>Es hora, pues, de abandonar esta actitud de dejadez hacia la lengua y asegurar el acceso generalizado al conocimiento y uso de \u00e9sta como un derecho irrenunciable de todos los ciudadanos y una obligaci\u00f3n para los poderes p\u00fablicos garantizarlo. Y, al mismo tiempo, de no perpetuar la situaci\u00f3n de discriminaci\u00f3n que significa la hegemon\u00eda absoluta del castellano en casi todas partes, pasando por alto que esta situaci\u00f3n no es, precisamente, el resultado de una naturalidad inofensiva y que no tiene sus or\u00edgenes en una llegada pac\u00edfica y aceptada con agrado por los catalanes. En 1932, Andreu Nin, un marxista acreditado y original, muerto por el estalinismo, escrib\u00eda: \u00abTodo lo que no sea reconocer la soberan\u00eda completa, indiscutible, sin limitaci\u00f3n, del idioma nativo, es escamotear la soluci\u00f3n del problema, adoptar una actitud reaccionaria y tir\u00e1nica contra la que el proletariado debe ser el primero en levantarse\u00bb.<\/p>\n<p>Hay, pues, simult\u00e1neamente, que situar el catal\u00e1n como el idioma p\u00fablico de referencia, como hacen los Estados Unidos con el ingl\u00e9s; los italianos, con el italiano; los chinos, con el chino o los mexicanos, con el espa\u00f1ol. Al mismo tiempo, y a diferencia de estos Estados, garantizar el conocimiento de los otros idiomas m\u00e1s hablados en el territorio a quienes manifiesten su inter\u00e9s. Es oportuno recordar una afirmaci\u00f3n reciente del socioling\u00fcista valenciano Toni Moll\u00e0: \u00abEl conflicto ling\u00fc\u00edstico aparece cuando alg\u00fan grupo -cosa impensable en EEUU, \u00a1donde todo el mundo acepta el ingl\u00e9s como la lengua p\u00fablica!- intenta imponer su lengua privada en el espacio p\u00fablico\u00bb. Y contin\u00faa diciendo: \u00abEl dominio de la lengua p\u00fablica es as\u00ed el s\u00edmbolo m\u00e1s expl\u00edcito de la comunidad ling\u00fc\u00edstica, convertida en grupo de referencia positivo para todos los grupos de pertenencia privada\u00bb.<\/p>\n<p>Estar\u00eda bien que todas las fuerzas pol\u00edticas, en particular las soberanistas y de izquierdas, sacaran sus conclusiones y las aplicaran, con valent\u00eda y sin complejos, para que comenzara el proceso de sustituci\u00f3n de la sustituci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, sabiendo que, para que una lengua gane terreno, una\/otras deben perderlo. Para que una avance, una\/otras deben retroceder, porque ocupaban un espacio que no les correspond\u00eda.<\/p>\n<p>Algunas conferencias de prensa, comparecencias p\u00fablicas y presencia internacional de determinadas autoridades catalanas dan pena por la discriminaci\u00f3n habitual a la que condenan al catal\u00e1n, hablando siempre en espa\u00f1ol. Al final, fuera, tambi\u00e9n deber\u00e1n traducir del espa\u00f1ol y si nunca utilizan el catal\u00e1n, se puede pensar que es un idioma de uso tan estrictamente dom\u00e9stico que a las mismas autoridades catalanas les da verg\u00fcenza de emplear y ni se les pasa por la cabeza hacerlo, porque no es una lengua para las cosas importantes. Basta, pues, de esconder el catal\u00e1n y condenarlo a situarse siempre en posici\u00f3n subordinada, como una concesi\u00f3n graciosa, de corte folkl\u00f3rico o antropol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Una identidad nacional, pues, conlleva una &#8216;lengua nacional&#8217;, pero no s\u00f3lo. En nuestro caso, hay que situar, junto al valor distintivo del idioma, la defensa de unos &#8216;intereses nacionales&#8217;, sea porque ya hemos ganado unos espacios de bienestar, sea porque aspiramos a tenerlos: sanidad p\u00fablica, sistema educativo, reducci\u00f3n de las tasas universitarias, establecimiento de la igualdad salarial sin distinci\u00f3n de g\u00e9neros, atenci\u00f3n social, parque p\u00fablico de vivienda, corredor mediterr\u00e1neo, etc.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n unos valores colectivos que generan &#8216;referentes nacionales&#8217; y complicidades, como el esfuerzo personal, el valor del individuo, la responsabilidad, el rigor, el trabajo bien hecho, el asociacionismo, el voluntariado, la donaci\u00f3n de \u00f3rganos, la solidaridad (Marat\u00f3n, colecta de alimentos, acogida de refugiados, etc.). Es cuando la suma de todo este universo referencial es asumido como propio cuando se puede llegar a emocionarse al reconocerlo como tal e identificarse con \u00e9l, as\u00ed como con todos sus s\u00edmbolos nacionales.<\/p>\n<p>Por otra parte, la experiencia del 1 de octubre permite sacar conclusiones, todas ellas imprescindibles, para la construcci\u00f3n de un modelo de democracia caracter\u00edstico por su viveza, frescura y participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda. Ese d\u00eda y los anteriores se dieron muestras de una capacidad enorme de autoorganizaci\u00f3n civil que deber\u00eda ser aprovechada en el futuro, para cualquier tipo de iniciativas de mejora y participaci\u00f3n democr\u00e1tica, de manera que sean las personas y no los gobiernos los protagonistas de la vida democr\u00e1tica. La misma experiencia del refer\u00e9ndum, como pr\u00e1ctica habitual para conocer la opini\u00f3n de la gente sobre temas concretos, como ya hacen otros pa\u00edses como Suiza, deber\u00eda poder ser incorporada al sistema de valores propios de la sociedad catalana y, pues, como otros proyectos dinamizadores de la vida pol\u00edtica, ser un elemento caracter\u00edstico de nuestra identidad renovada.<\/p>\n<p>No somos, felizmente, una raza, sino una cultura con una lengua. Y una lengua se puede aprender y una cultura la puedes ir asumiendo tambi\u00e9n como propia, sin que ello impida que tengas otras con las que tambi\u00e9n te puedas identificar. Esto es lo que nos ha pasado y pasa casi en todo el mundo, empezando por el nivel local. Porque la mayor\u00eda de nosotros no vivimos en el lugar donde nacimos. En realidad, la mayor\u00eda de catalanes somos de fuera del lugar donde residimos, porque la mayor\u00eda venimos de otro pueblo, otra ciudad, otra comarca, otro pa\u00eds, otro Estado, otro continente. Y eso no nos ha impedido identificarnos, plenamente, con el lugar donde vivimos y, al mismo tiempo, sentir tambi\u00e9n como propio, el lugar de donde venimos. Por ello podemos afirmar que somos un pa\u00eds de mezcla, por donde antes hab\u00eda pasado todo el mundo de media Europa y el Mediterr\u00e1neo entero y ahora ya se ha establecido gente de los cinco continentes.<\/p>\n<p>No debemos aspirar, por tanto, a un modelo cultural uniforme, como el espa\u00f1ol, ni a una composici\u00f3n \u00e9tnica homog\u00e9nea, como es el caso finland\u00e9s o island\u00e9s. Tomar el metro en Barcelona o Valencia, ir por la calle en Palma o Tarragona, ya nos proporciona un retrato preciso de la composici\u00f3n demogr\u00e1fica tan variada que caracteriza hoy nuestra sociedad. Pensando en clave de futuro, al igual que elementos de la cultura tradicional ya han sido incorporados como propios por mucha gente venida de fuera, como &#8216;els castells&#8217;, las monas de pascua o el &#8216;ti\u00f3&#8217; (&#8216;tiz\u00f3n&#8217;) navide\u00f1o, seguramente que ciertas pr\u00e1cticas culturales, ciertas tradiciones y ciertos h\u00e1bitos gastron\u00f3micos no pertenecientes hasta ahora a la cultura catalana, lo acabar\u00e1n siendo. Lo que ser\u00e1 la cultura nacional popular del pr\u00f3ximo siglo es, justamente, lo que est\u00e1 tomando forma ahora mismo, en las casas y en las calles de nuestro pa\u00eds. Y nadie puede describir, con rotundidad y precisi\u00f3n, qu\u00e9 caracterizar\u00e1 esta cultura catalana del futuro.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s puede parecer extra\u00f1o que lo afirme, sin embargo, liberado de la carga xen\u00f3foba y racista de la actual pol\u00edtica norteamericana, el modelo de identidad nacional de los Estados Unidos contiene muchos aspectos positivos y aprovechables para nuestro caso. Es una sociedad hecha de mezcla, con una lengua nacional propia (el ingl\u00e9s), idioma com\u00fan para una poblaci\u00f3n que habla varios centenares de ellos, y que cuenta con grupos de ciudadanos estadounidenses que nunca han olvidado sus or\u00edgenes o los de sus antepasados y que, adem\u00e1s, los reivindican y expresan con naturalidad y alegr\u00eda. Por eso es normal ver ciudadanos norteamericanos italianos, o irlandeses, o afroamericanos, todos los cuales se sienten orgullosos de su ciudadan\u00eda, de su pertenencia a la naci\u00f3n norteamericana, a la que han aportado h\u00e1bitos, pr\u00e1cticas, manifestaciones y creencias que, de una manera u otra, han influido al resto de norteamericanos que no tienen sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p>En la sociedad catalana de la Rep\u00fablica que vendr\u00e1, todos seremos catalanes plenamente, con los mismos derechos y deberes, sin distinciones, pero habr\u00e1 quienes estar\u00e1n orgullosos de reivindicar la identidad originaria y ser\u00e1n, pues, catalanes andaluces, catalanes extreme\u00f1os, catalanes gallegos, catalanes marroqu\u00edes, catalanes senegaleses, catalanes argentinos, catalanes ecuatorianos, catalanes paquistan\u00edes, en definitiva, catalanes. Y har\u00e1n sus fiestas, como muchos ya las hacen ahora, y algunas de sus pr\u00e1cticas y h\u00e1bitos en campos diversos, seguramente, se incorporar\u00e1n tambi\u00e9n al repertorio nacional com\u00fan. Aspectos que ahora pueden parecer ex\u00f3genos, extra\u00f1os, forasteros a la catalanidad, probablemente acabar\u00e1 formando parte de la misma, el d\u00eda de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Se trata, pues, de asumir que somos un pueblo de mezcla y que en funci\u00f3n de nuestra realidad necesitamos renovar la identidad en una doble direcci\u00f3n. En primer lugar, el catalanismo de derechas y el de izquierdas ha de poner fin a la discriminaci\u00f3n legal, pr\u00e1ctica y diaria de la lengua catalana y valorar el idioma propio como un instrumento fundamental insustituible de cohesi\u00f3n social y de identificaci\u00f3n con el pa\u00eds, como un patrimonio nacional com\u00fan a todos, tambi\u00e9n de los que a\u00fan no la tienen como propia.<\/p>\n<p>En segundo lugar, hay que incorporar a la nueva identidad nacional, m\u00e1s all\u00e1 de la lengua nacional y el legado recibido del pasado nacional, la realidad contempor\u00e1nea con nuevos intereses, nuevos valores, nuevos referentes, nuevas emociones, nuevas pr\u00e1cticas colectivas ligadas a la calidad de vida democr\u00e1tica, a la sociedad del bienestar y a los derechos humanos b\u00e1sicos, como integrantes tambi\u00e9n de la identidad nacional catalana del siglo XXI. Y sumar la noci\u00f3n de bienestar y calidad democr\u00e1tica, como hacen los escandinavos, a la nueva identidad nacional, para que estos valores nos caractericen y singularicen tanto como la lengua misma y se asocien, con naturalidad, al pueblo catal\u00e1n. Es muy sencillo de entender: o potenciamos un proyecto de pa\u00eds atractivo, moderno y \u00fatil, donde quepa todo el mundo que quiera formar parte, o seremos siempre un pa\u00eds a medias. Dicho de otro modo, o renovarse o morir.<\/p>\n<p>CR\u00cdTIC<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"FeTOZbPrHc\"><p><a href=\"http:\/\/www.elcritic.cat\/blogs\/sentitcritic\/2018\/07\/12\/renovar-la-identitat\/\">Renovar la identitat<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" src=\"http:\/\/www.elcritic.cat\/blogs\/sentitcritic\/2018\/07\/12\/renovar-la-identitat\/embed\/#?secret=FeTOZbPrHc\" data-secret=\"FeTOZbPrHc\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Renovar la identitat&#8221; &#8212; Sentit Cr\u00edtic\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La evoluci\u00f3n del proceso soberanista en el Principado, no s\u00f3lo desde el punto de vista electoral, ha situado las cosas, en buena parte, en un terreno tan peligroso como es el identitario, por la cantidad de demagogia que es capaz de acumularse en su entorno. 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