{"id":39924,"date":"2018-07-02T11:47:18","date_gmt":"2018-07-02T10:47:18","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=39924"},"modified":"2018-07-02T11:47:18","modified_gmt":"2018-07-02T10:47:18","slug":"la-obscenidad-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-obscenidad-de-las-palabras\/","title":{"rendered":"La obscenidad de las palabras"},"content":{"rendered":"<p>Antoni Puigverd es un nost\u00e1lgico. D\u00edas atr\u00e1s public\u00f3 el art\u00edculo \u201c<em><a href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/politica\/20180627\/45428156880\/la-espiga-del-reencuentro.html\">La espiga del reencuentro<\/a><\/em>\u201d, un ejemplo de pe a pa de a\u00f1oranza. La herida de Puigverd le lleva a recordar a menudo que el catalanismo que \u00e9l defiende ha dejado de ser central y ha sido sustituido, \u201cforzando obscenamente el lenguaje\u201d, por las palabras dicot\u00f3micas \u201cunionistas y soberanistas\u201d. \u00bfCu\u00e1l es la ofensa? Dice el catedr\u00e1tico de Orientaci\u00f3n Psicopedag\u00f3gica de la UB, Rafael Bisquerra, en su libro\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.edicionespiramide.es\/libro.php?id=4895709\">Pol\u00edtica y emoci\u00f3n<\/a><\/em>\u00a0(Pir\u00e1mide, 2017) que \u201cse tiene que sensibilizar a la clase pol\u00edtica, a los analistas pol\u00edticos, a los investigadores en ciencias pol\u00edticas y sociales, y a la sociedad en general sobre el peso que adquieren las emociones en los procesos pol\u00edticos, en el voto individual, y en el contagio de climas emocionales pol\u00edticos t\u00f3xicos\u201d. Al fin y al cabo, las campa\u00f1as electorales, los debates pol\u00edticos, los conflictos, las protestas, los cambios pol\u00edticos e incluso las reacciones durante las noches electorales, van acompa\u00f1adas de todo tipo de emociones. La pol\u00edtica, pues, vive de emociones, a pesar de que los malos pol\u00edticos muchas veces lo disimulen. \u201cS\u00f3lo puede ser presidente alguien que desea, aprecia y quiere\u201d \u2014solt\u00f3 Fran\u00e7ois Miterrand en plena campa\u00f1a electoral\u2014. Con la ideolog\u00eda no basta. Y con la teor\u00eda tampoco. Es imprescindible hacerse cargo del estado de \u00e1nimo de los dem\u00e1s. De los que piensan diferente. Reconocer la alteridad es una necesidad, porque es aqu\u00e9l \u201cnosotros\u201d que nos define. Y cada cual se define a s\u00ed mismo como quiere o como puede.<\/p>\n<p>Puigverd es un analista sentimental. Lo ha sido siempre. No cabe reproch\u00e1rselo. Su condici\u00f3n de catal\u00e1n del norte, quiero decir de bajo ampurdan\u00e9s, le marca de tal modo, que a veces interpreta la pol\u00edtica en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos. En el art\u00edculo que comento lo reitera (si alguna vez desaparec\u00eda Catalunya, \u201cpodr\u00eda recrearse a partir de la excepci\u00f3n ampurdanesa\u201d), sin tener en cuenta que algunos barrios de Figueres, la capital del Alt Empord\u00e0, son una r\u00e9plica del Raval de Barcelona. Catalunya ya no es aquel oasis novecentista que consideraba charnegos a los pistoleros de la FAI, como si uno de los \u201creyes de la pistola obrera\u201d, Joan Garcia Oliver, no hubiese nacido en Reus y tuviera ra\u00edces valencianas. A Puigverd le duele la p\u00e9rdida de influencia del catalanismo cl\u00e1sico precisamente porque no ha entendido que \u201cla excepci\u00f3n ampurdanesa\u201d ya s\u00f3lo adquiere forma en la mollera de gente como Jaume Collboni, uno de los que todav\u00eda cree que los payeses son el humus del carlismo y que confunde el reques\u00f3n de Fonteta con d\u00e1tiles de Egipto. La Catalunya-ciudad es hoy m\u00e1s real que nunca. \u201cSi en la naci\u00f3n hay sentimentalidad, en la ciudad hay pensamiento\u201d, escrib\u00eda Gabriel Alomar en\u00a0<em>El Poble Catal\u00e0<\/em>\u00a0en 1926 para reclamar la fusi\u00f3n del mar y la monta\u00f1a, si se me permite resumirlo de este modo. La s\u00edntesis es el pa\u00eds de hoy en d\u00eda, moderno y sentimental a la vez. Es Quimi Portet y Pablo Has\u00e9l. Es el Museo Dal\u00ed y el MACBA. Lo excepcional no existe. Ni la Vall d\u2019Aran ya no es una isla, a pesar de lo que se tarda en llegar.<\/p>\n<p>Ning\u00fan pa\u00eds tiene futuro si se desnuda de la pasi\u00f3n y la emoci\u00f3n. Catalunya ha cambiado, sencillamente, porque el nacionalismo ha sido el motor de la modernidad. Como tambi\u00e9n lo es el soberanismo. Toda la caspa se concentra en los hombros del espa\u00f1olismo. Y si el pa\u00eds ha cambiado, socialmente y pol\u00edticamente, es normal que se hayan alterado las palabras para designar lo nuevo que nos pasa. Eso es lo que m\u00e1s ofende a Puigverd. Las palabras. \u00bfDefender la unidad de Espa\u00f1a, aunque sea con una forma federal, convierte en unionista a quien lo hace? No tengo ninguna duda sobre ello. En este sentido, Puigverd es unionista. El problema es que \u00e9l se lo toma como un insulto y no como lo que es: una descripci\u00f3n. Y se niega a diferenciar entre unionismo y espa\u00f1olismo. \u00bfSe puede ser unionista y catalanista? \u00a1Claro que s\u00ed! El catalanismo es una corriente pol\u00edtica que tra\u00eda incorporado el unionismo desde los or\u00edgenes. Es parte de su gen\u00e9tica, como tambi\u00e9n lo era el nacionalismo. El catalanismo, como observaba el maestro Termes, fue antes nacionalista que regionalista. Esa es la trampa que se autoimpone el amigo Puigverd cuando apunta que el catalanismo naci\u00f3 para unir, para reunir: para reunir catalanes de culturas diversas y de or\u00edgenes variados en una sola comunidad c\u00edvica que quiere ser reconocida como tal dentro de Espa\u00f1a. Todo eso es verdad. Tan verdad como que el catalanismo naci\u00f3 como un movimiento que reclamaba el reconocimiento de la naci\u00f3n catalana.<\/p>\n<p>El catalanismo despojado del nacionalismo es como el pan sin harina. \u201c<em><a href=\"http:\/\/hemeroteca-paginas.lavanguardia.com\/LVE01\/PUB\/2000\/02\/17\/LVG20000217023LVB.pdf\">Catalanismo es nacionalismo<\/a><\/em>\u201d (17\/02\/2000), este era el t\u00edtulo de un art\u00edculo que publiqu\u00e9 en\u00a0<em>La Vanguardia<\/em>\u00a0para replicar los argumentos que Ernest Lluch hab\u00eda expuesto en otra pieza publicada en el mismo diario: \u201c<em><a href=\"http:\/\/hemeroteca-paginas.lavanguardia.com\/LVE01\/PUB\/2000\/02\/10\/LVG20000210023LVB.pdf\">Nacionalismo y catalanismo<\/a><\/em>\u201d (10\/02\/2000). Lluch, como Puigverd, daba a la palabra catalanismo solamente el sentido, digamos, de corriente pol\u00edtica regeneracionista. El proyecto espa\u00f1ol del catalanismo, el imperialismo de Prat de la Riba que diseccion\u00f3 Enric Ucelay Da Cal, vino despu\u00e9s de la afirmaci\u00f3n nacionalista del mismo Prat. El \u201cdoble patriotismo\u201d del catalanismo, que Josep M. Fradera o Joan-Llu\u00eds Marfany presentan como si fuera una rareza, en realidad ha sido la norma hasta que el soberanismo cort\u00f3 las amarras. La participaci\u00f3n catalana, y espec\u00edficamente del catalanismo, en el nacionalismo estatista espa\u00f1ol fue indudablemente sincera hasta tiempos recientes. Pujol fue el \u00faltimo basti\u00f3n. Otra cosa es averiguar c\u00f3mo fue recibido este esfuerzo desde \u201cel otro lado del muro\u201d. Cuando en una conversaci\u00f3n un espa\u00f1ol te pregunta, sin ruborizarse, si hablas catal\u00e1n para joderlo, es que estamos lejos del reconocimiento. La alteridad no ha penetrado en la piel de quien te plantea una pregunta directamente xen\u00f3foba.<\/p>\n<p>El soberanismo ha cometido muchos errores. Muchos. Pero el mejor de sus aciertos es haber sustituido las palabras que antes serv\u00edan para designar una realidad pol\u00edtica por otras que sirvan para poner nombre a los bandos que se enfrentan desde hace una d\u00e9cada. El unionismo re\u00fane a los nacionalistas espa\u00f1oles y los catalanistas en una misma causa, que es perpetuar el v\u00ednculo de Catalunya con Espa\u00f1a. A m\u00ed me parece una alianza imposible, pero ese es su problema. Los soberanistas son, por su parte, los separatistas de toda la vida que, como se define en todos los manuales de ciencia pol\u00edtica, \u201cluchan por separarse del Estado al que pertenecen, sea para obtener la independencia o para formar parte de otro Estado\u201d. As\u00ed de simple. Y si antes no se empleaban las palabras \u201cunionista\u201d y \u201csoberanista\u201d para designar a los partidarios de mantener la uni\u00f3n con Espa\u00f1a y a los que quer\u00edan separarse de ella, es porque nunca como ahora se hab\u00eda producido una adhesi\u00f3n tan masiva a favor, primero, del derecho a decidir, y desde hace unos a\u00f1os directamente de la independencia. Las palabras no son obscenas si consiguen representar lo que condensan. La obscenidad es, en todo caso, dedicarse por completo al ejercicio de autocomplacencia.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elnacional.cat\/es\/opinion\/agusti-colomines-obscenidad-palabras_282567_102.html\">https:\/\/www.elnacional.cat\/es\/opinion\/agusti-colomines-obscenidad-palabras_282567_102.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antoni Puigverd es un nost\u00e1lgico. D\u00edas atr\u00e1s public\u00f3 el art\u00edculo \u201cLa espiga del reencuentro\u201d, un ejemplo de pe a pa de a\u00f1oranza. 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