{"id":39864,"date":"2018-06-28T09:50:03","date_gmt":"2018-06-28T08:50:03","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=39864"},"modified":"2018-06-28T09:50:03","modified_gmt":"2018-06-28T08:50:03","slug":"75-anos-de-el-ser-y-la-nada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/75-anos-de-el-ser-y-la-nada\/","title":{"rendered":"75 a\u00f1os de \u00abEl ser y la nada\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abUn d\u00eda del oto\u00f1o de 1943 un libro cay\u00f3 en nuestras mesas [\u2026]. Hubo un momento de estupor, despu\u00e9s una lenta rumia. La obra era masiva, hirsuta, desbordante [\u2026], llena de sutilezas exquisitas, enciclop\u00e9dica [\u2026], atravesada de cabo a rabo por una intuici\u00f3n de una simplicidad diamantina [\u2026]. No cab\u00eda la menor duda; un sistema nos hab\u00eda sido entregado\u00bb<\/em> (<strong>Michel Tournier<\/strong>)<\/p>\n<p><em>\u00abQu\u00e9 emoci\u00f3n\u2026 no recuerdo nada semejante desde que descubr\u00ed a Keats y Shelley y Colleridge cuando era muy joven\u00bb<\/em> (<strong>Iris Murdoch<\/strong>)<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-39865\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ELSERYLANADA.jpg\" alt=\"\" width=\"336\" height=\"539\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ELSERYLANADA.jpg 336w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ELSERYLANADA-187x300.jpg 187w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/ELSERYLANADA-262x420.jpg 262w\" sizes=\"auto, (max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/><\/p>\n<p><strong>Tal vez, y sin tal vez, la obra filos\u00f3ficamente m\u00e1s consistente, y significativa, de la poli\u00e9drica y prol\u00edfica producci\u00f3n de Jean-Paul Sartre, apareci\u00f3 en junio de 1943.<\/strong><\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, <em>L\u00b4\u00eatre et le n\u00e9ant<\/em> (1) es la obra de Jean-Paul Sartre (1905-1980) m\u00e1s significativa y potente dentro de su producci\u00f3n filos\u00f3fica fue la que se public\u00f3 en 1943 hace ahora pues setenta y cinco a\u00f1os. Luego vendr\u00eda el <em>viraje marxista<\/em>, vertido en su <em>Cr\u00edtique de la raison dial\u00e9ctique <\/em>(1960), tratando de escapar del individualismo inicial, viraje que fue acompa\u00f1ado de su imagen m\u00e1s p\u00fablica, medi\u00e1tica y mediatizada, como <em>compa\u00f1ero de viaje<\/em> y como tal defensor de posturas realmente indefendibles en el terreno de lo pol\u00edtico; sus vaivenes fueron lo que llev\u00f3 a alguno a afirmar que si uno quer\u00eda equivocarse no ten\u00eda m\u00e1s que seguir al compa\u00f1ero de Simone de Beauvoir.<\/p>\n<p>Antes ya hab\u00edan aparecido algunas obras suyas: la novela <em>La nausea<\/em>, una recopilaci\u00f3n de <em>nouvelles<\/em>, <em>El muro<\/em>, un drama sobre la libertad, <em>Bariona<\/em>, una tragedia de la libertad titulada <em>Las moscas, <\/em>y lo que ya se respiraba en estas obras, el ansia de libertad, se ve plasmado en el terreno filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>La obra es muestra de la <em>fenomenolog\u00eda existencial<\/em> y tambi\u00e9n la propuesta de un <em>psicoan\u00e1lisis existencial<\/em>, camino aplaudido por el mismo martillo de Freud y cr\u00edtico cerval de Sartre, siempre puesto en liza en relaci\u00f3n a Albert Camus; me refiero obviamente a Michel Onfray (2). Parte en su traves\u00eda, cuyo prop\u00f3sito queda ya expuesto desde el subt\u00edtulo: <em>Ensayo de ontolog\u00eda fenomenol\u00f3gica,<\/em> subrayando la centralidad del ser, mas obviamente , aprehendida desde la \u00f3ptica del hombre; larga traves\u00eda de casi ochocientas p\u00e1ginas. Y si el otro se preguntaba por qu\u00e9 el ser y no la nada, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s toma posici\u00f3n, ante los dos polos, del lado del hombre como nada, que ba\u00f1a la insuficiencia de la conciencia, proyect\u00e1ndose en las cosas. Partiendo de algunos conceptos tomados de Husserl, Heidegger, Sartre desarrolla su posici\u00f3n, que no consiste en buscar justificaci\u00f3n alguna al hombre, ya que \u00e9ste es su existir (<em>eksistir<\/em> = situarse fuera ) frente a los objetos. La conciencia es nada y <em>neantizaci\u00f3n<\/em> (podr\u00eda vertirse con otro neologismo, m\u00e1s cercano al castellano, como <em>nadificaci\u00f3n <\/em>o <em>nihilizaci\u00f3n) <\/em>del mundo; esta capacidad de convertir en nada lo real desvela la libertad de conciencia: yo soy lo que hago y nada m\u00e1s, como el camarero que cada ma\u00f1ana vuelve a elegir lo que es y hace. La multiplicidad de reflexiones acompa\u00f1adas de ejemplos tomados de la vida de todos los d\u00edas, no sirvieron para que la obra alcanzase, de primeras, notoriedad a no ser en algunos reducidos y selectos c\u00edrculos; tampoco tuvo problemas con la censura aquella encendida proclama a favor de la libertad en aquellos tiempos de <em>kolaboraci\u00f3n<\/em>, cosa que no sucedi\u00f3 con la publicaci\u00f3n y puesta en escena de <em>Las moscas<\/em>, que ven\u00eda a exponer los mismos principios (<em>el infierno son los otros<\/em>, se le\u00eda en la obra), que provoc\u00f3 un sonado esc\u00e1ndalo, pero es que seguramente en el caso del texto filos\u00f3fico del que hablamos el volumen de la obra y su propio t\u00edtulo les hizo desistir de leerlo. M\u00e1s notoriedad ten\u00eda, por entonces, el personaje que respond\u00eda al nombre de Jean-Paul Sartre, por sus clases de filosof\u00eda en el liceo Condorcet, que hac\u00edan flipar a sus alumnos, y provocaban cierto malestar entre padres, colegas (muy en especial, inspectores) por el modo de actuar del singular profesor que no se conformaba con explicar las tres H (Hegel, Husserl y Heidegger), sino que disertaba sobre literatura, m\u00fasica y cine americanos, y no se privaba de iniciar a sus alumnos en las tertulias de los caf\u00e9s cercanos, y en otras iniciaciones peor vistas.<\/p>\n<p>Si en la cita inicial del autor de <em>Viernes o los limbos del Pac\u00edfico<\/em>, \u00e9ste habla de \u201csistema\u201d, la referencia tiene su parte de raz\u00f3n ya que el libro fue tomado como biblia del existencialismo, al mismo tiempo que la calificaci\u00f3n resulta harto discutible ya que la existencia resulta absolutamente irreductible a los conceptos y , en consecuencia, a cualquier sistema, y as\u00ed nos es extra\u00f1o que se haya incluido a Sartre en la sena del filosofar propio de los Pascal o Kierkegaard, como pensadores guiados por un esp\u00edritu anti-conceptual y asistem\u00e1tico; y no pod\u00eda ser de otra forma en la medida en que la existencia est\u00e1 caracterizada por el absurdo y por la contingencia. Ah\u00ed es en donde la \u00fanica salida del hombre es considerarse a s\u00ed mismo como el que otorga sentido y significaci\u00f3n a lo que observa, consintiendo en la libertad por medio de la que postula proyectos que orienten el modo de percibir, en su estado de ser arrojado a la acci\u00f3n. Destacan como ideas-base de su peregrinar la existencia que precede a la esencia, y ese ser del hombre que es una nada, <em>una pasi\u00f3n in\u00fatil<\/em> dir\u00e1, ha de hallar su sentido, pues \u00abel hombre es tal como \u00e9l se quiere, el hombre no es nada m\u00e1s que lo que hace. Tal es el principio primero del existencialismo\u00bb.<\/p>\n<p>Se sit\u00faa as\u00ed el fil\u00f3sofo lejos de cualquier concepci\u00f3n anquilosada de una naturaleza humana inamovible, lo que hace \u2013o al menos intenta hacer- que el humanismo propuesto no sea una t\u00e9rmino pomposo, pero hueco sino que responder\u00e1 a la actuaci\u00f3n de los distintos humanos la definici\u00f3n que de ellos se pueda hacer. Esta indefinici\u00f3n radical de partida, sumerge a los humanos en el v\u00e9rtigo y la angustia, como en las m\u00e1s logradas tragedias. Mas esta nada sirve como impulso para tratar de salir de ella, pues se da una tendencia a la plenitud\u2026 como se\u00f1alase Spinoza <em>todo ser<\/em> <em>tiende a permanecer en su ser<\/em>, mas en el caso del que hablamos se marca la plenitud al actuar, ya que en \u00e9ste se puede optar por ir hacia uno u otro lado, en ese estado de <em>condenados a ser libres<\/em>, en el que nos hallamos los humanos. Mas esta libertad est\u00e1 ligada a la angustia y el intento de huir de ella es el remedio posible. Y en este esfuerzo por constituirse a s\u00ed mismo, sucede que se intente pasar como otro delante de los dem\u00e1s, en un proceso de reificaci\u00f3n que es lo que Sartre va a calificar de <em>mala fe; d<\/em>e donde se deriva a nociones como apariencia, autenticidad, y el verdadero ser del aparecer a que se enfrenta todo fenomen\u00f3logo.<\/p>\n<p>A\u00fan los sectores m\u00e1s cr\u00edticos, habituados por aquellos a\u00f1os a la escuela de Henri Bergson, admitieron el car\u00e1cter innovador de la obra , y el salto que supon\u00eda en la medida en que se daba lugar al cuerpo y a la existencia que supon\u00eda una renovaci\u00f3n de nuestra experiencia a la hora de adaptarse al pensamiento y a la vida. Igualmente no puede ignorarse el m\u00e9rito que supuso la obra a la hora de hacer penetrar en el mundo filos\u00f3fico hexagonal la fenomenolog\u00eda implantada en el mundo germ\u00e1nico; aunque no est\u00e9 de m\u00e1s a\u00f1adir que su papel no fue el de mero introductor, a no ser en lo tem\u00e1tico, del arsenal husserliano, como quedaba netamente claro en su concepci\u00f3n de la intencionalidad, concepto clave en la filosof\u00eda del autor de <em>Ideas directrices para una fenomenolog\u00eda y una filosof\u00eda fenomenol\u00f3gica puras<\/em>. La intencionalidad interpretada, y renovada, por Sartre, subraya la exterioridad del mundo en relaci\u00f3n a lo que ella que no es m\u00e1s que apertura sobre \u00e9l; \u00ab decir que la conciencia es conciencia de alguna cosa, es decir que ella debe producir como revelaci\u00f3n revelada de un ser que no es ella y que se presenta como existente desde el momento en que se revela\u00bb. Desde la apariencia al ser, y as\u00ed la conciencia es un ser cuya existencia otorga la esencia, y a la inversa , ella es conciencia de un ser cuya esencia implica la existencia, de modo que su apariencia reclama el ser. El ser est\u00e1 por todas partes.<\/p>\n<p>Se\u00f1alaba Jean Hyppolite, analizando la obra sartreana, que \u00abentre el mundo y la conciencia no hay nada, mas esta nada no se puede atravesar, y enuncia la separaci\u00f3n m\u00e1s radical que pueda darse\u00bb. Este punto es clave en la filosof\u00eda de la libertad de Sartre: todo est\u00e1 afuera, hasta nosotros mismos, cosa entre las cosas, hombres entre los hombres, tema que ya hab\u00eda analizado en su obra anterior<em> La Trascendencia del Ego, <\/em>y en esa posible interioridad la angustia y la mala fe podr\u00e1n aparecer como la posibilidad m\u00e1s \u00edntima de la subjetividad. Y ah\u00ed es en donde la divisi\u00f3n sartreana cobra presencia entre el <em>ser-en-s\u00ed<\/em> y el <em>ser-para-s\u00ed<\/em>, como materia y anti-materia, caracterizando este \u00faltimo la conciencia humana, y el drama de los humanos va a residir precisamente en desear en cierta medida que el ser-para-si se imponga sobre el ser-en-si, dando as\u00ed lugar a la consistencia de la cosa. Ah\u00ed solamente podr\u00eda llegar un dios o Hegel en su capacidad de fusionar los contrarios, mas no va a ser el caso del autor del que hablamos. Precisamente esta incapacidad de lograr ese ser-en-s\u00ed-para-s\u00ed- es la que hace que el hombre se mueva en la angustia, motivada por la conciencia de la nada, como reflejo del fracaso, de la imposibilidad, estado propio de la libertad de los humanos. Y la conversi\u00f3n de la libertad en absoluto, lo que supone que el hombre fracase una y otra vez en la medida en que trata de fundar su libertad en otra cosa que no sea ella misma; cosa que sucede cada vez que se ciega sobre los posibles que se abren ante \u00e9l y solicitan sus proyectos. La libertad no puede limitarse m\u00e1s que por ella misma, y esto es lo que se da en la situaci\u00f3n y la libertad que no pueden distinguirse como una atribuible a la facticidad objetiva y la otra a la elecci\u00f3n subjetiva. La condena es que no somos libres de no elegir, <em>condenados a la liberta<\/em>d\u2026pues \u00e9sta es inevitable. Se da una inversi\u00f3n del <em>pienso, luego existo<\/em> de Descartes, dej\u00e1ndolo en un <em>no soy nada, luego soy libre<\/em>.<\/p>\n<p>Y una prosa brillante y un c\u00famulo de atinados ejemplos ( el nombrado del camarero, la nieve y el esquiador que sobre ella se mueve, o las ascensiones a pie a la monta\u00f1a y los costosos descensos que se diferencian de la velocidad y la libertad proporcionada por el uso de esqu\u00eds, la navegaci\u00f3n, la viscosidad de la miel, la cartera y el dinero que contiene, las miradas, el reloj, la dial\u00e9ctica del amo y el esclavo revisitada, o situaciones de flirteo y\/o sexo )para hacer comprensibles sus sinuosas caminatas, que cierto es que resultan agotadoras, a no ser por los momentos de reposo y diversi\u00f3n que ofrecen los mentados ejemplos, tomados de la cotidianeidad, que dan muestra de una afilada finura anal\u00edtica en el terreno psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014-<\/p>\n<p><strong>Notas <\/strong><\/p>\n<p><strong>( 1 ) <\/strong>La obra fue traducida por Juan Valmar, <em>El ser y la nada<\/em>, y publicada por la editorial argentina Losada en 1966.<\/p>\n<p><strong>( 2 ) <\/strong>La defensa de un <em>psicoan\u00e1lisis materialista<\/em> fue presentada por el fil\u00f3sofo normado en su <em>Apostille au<\/em> Cr\u00e9puscule. <em>Pour une psychanalyse non freudienne<\/em> ( Grasset, 2010), labor que continu\u00f3 en su tomo IX de su <em>Contre-histoire de la philosophie<\/em>: <em>Les freudiens h\u00e9r\u00e9tiques<\/em> ( Grasset, 2012).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/kaosenlared.net\/75-anos-de-el-ser-y-la-nada\/\">http:\/\/kaosenlared.net\/75-anos-de-el-ser-y-la-nada\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUn d\u00eda del oto\u00f1o de 1943 un libro cay\u00f3 en nuestras mesas [\u2026]. 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