{"id":39324,"date":"2018-05-15T09:43:42","date_gmt":"2018-05-15T08:43:42","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=39324"},"modified":"2018-05-15T09:43:42","modified_gmt":"2018-05-15T08:43:42","slug":"la-epica-como-decencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-epica-como-decencia\/","title":{"rendered":"La \u00e9pica como decencia"},"content":{"rendered":"<p>No son s\u00f3lo ellos los que faltan a la deontolog\u00eda m\u00e1s elemental cuando en lugar de argumentos profieren insultos. Cierto, los suyos son m\u00e1s disparatados, m\u00e1s primarios, m\u00e1s parecidos a pu\u00f1etazos. No describen sino que tildan; no pretenden informar sino deformar; no formar sino destruir; no buscan convencer sino romper la cara a alguien. Pero tambi\u00e9n entre &#8216;nuestros&#8217; columnistas algunos recurren espor\u00e1dicamente al ultraje. Y aunque lo hagan de manera m\u00e1s contenida, la intenci\u00f3n es la misma, como lo son las causas. Si la iron\u00eda es un signo de agilidad mental e incluso de elegancia, la ofensa y la mofa delatan una debilidad del razonamiento, una impaciencia argumental que cortocircuita el entendimiento y recurre al t\u00f3pico para superar una dificultad discursiva. Al menos, para hacerlo ver, porque nunca un insulto ha conseguido liquidar una raz\u00f3n. Por ello, cuando los vituperios hacen acto de presencia, podemos estar seguros de que la raz\u00f3n se ha eclipsado.<\/p>\n<p>La culpa no es s\u00f3lo de los articulistas. Los opinantes se adaptan al medio en el que opinan, absorben las expresiones y el estilo del entorno y los devuelven reflejados. La relaci\u00f3n es simbi\u00f3tica. Un periodista mal educado tiene indefectiblemente lectores maleducados y alguno ocasionalmente grosero tiene lectores que aprecian la groser\u00eda puntual. Una de las r\u00e9moras para la independencia intelectual de este pa\u00eds es el tono torpe que ocasionalmente salpica los art\u00edculos de columnistas en general inteligentes. Se suele confundir ser cr\u00edtico con &#8216;dar ca\u00f1a&#8217;, y est\u00e1 muy extendida la predilecci\u00f3n por la acci\u00f3n verbal frente al lenguaje reflexivo. Llevada a un extremo, la espontaneidad tiende al exabrupto.<\/p>\n<p>Hay carreras period\u00edsticas construidas sobre la provocaci\u00f3n y la injuria. Est\u00e1n muy a la vista. Pero si en la prensa catalana estos casos son raros, en cambio es frecuente el escarnio conceptualmente diluido. Al respecto planea un silencio concesivo, y este &#8216;laissez faire&#8217; es un indicador fiable del nivel de civilidad proyectada sobre la &#8216;res publica&#8217; que construimos cada d\u00eda. La propensi\u00f3n a la invectiva no es s\u00f3lo ni principalmente atribuible a una err\u00f3nea estimaci\u00f3n de la desenvoltura, ni demuestra viveza de esp\u00edritu. Al contrario, es un s\u00edntoma di\u00e1fano de impaciencia anal\u00edtica. Es el fracaso del respeto, del &#8216;respicere&#8217; o volverse a mirar, del tener consideraci\u00f3n y preocuparse, o siquiera ocuparse, de la cosa vista. Es, en definitiva, una deficiencia y, por tanto, una simplificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De ello pongo un ejemplo relativamente anodino: el uso que columnistas de una cierta predisposici\u00f3n hacen del t\u00e9rmino &#8216;\u00e9pica&#8217; para combatir al independentismo valiente. En determinados espacios ideol\u00f3gicos esta palabra se aplica no en el sentido literal, sino para movilizar un pu\u00f1ado de connotaciones como quien construye castillos en el aire. Empleado de este modo, el t\u00e9rmino evoca, en primer lugar, la imagen de un &#8216;Miles gloriosus&#8217;, como si los independentistas coherentes fueran personajes de una comedia de Plauto. En segundo lugar, insin\u00faa un gusto por la trifulca en un contexto donde la belicosidad no puede convertirse en f\u00edsica, porque la violencia es en todo momento unidireccional. Y en tercer lugar, sugiere una fantasmagor\u00eda de h\u00e9roes buscada en los mitos fundacionales de los estados naci\u00f3n de la \u00e9poca rom\u00e1ntica.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed se cumple el dicho del cazador cazado. No es el independentismo congruente (con congruencia de fines y medios, de teor\u00eda y praxis) el que invoca la \u00e9pica, sino el independentismo de los inseguros. Manejar la \u00e9pica para definir una pol\u00edtica de desobediencia civil es tan inapropiado como admitir a Homero en la Rep\u00fablica de Plat\u00f3n. Es hacer mitolog\u00eda. O poes\u00eda. Hablar figuradamente no es ileg\u00edtimo; el abuso radica en elevar la met\u00e1fora al cuadrado, en metaforizar la met\u00e1fora. Cuando un articulista habla con sorna de un independentismo aficionado a la \u00e9pica no s\u00f3lo traslada el significado originario de &#8216;epos&#8217; (&#8216;discurso&#8217;, &#8216;canto&#8217;) a la idea de combate, asociaci\u00f3n justificada por la tradici\u00f3n po\u00e9tica, sino que fuerza este sentido figurado para acomodar en el mismo la oposici\u00f3n pac\u00edfica, el 1 de octubre, para entendernos. Y as\u00ed, de met\u00e1fora en met\u00e1fora, se equipara la firmeza con la juerga. Es el mismo procedimiento del nacionalismo espa\u00f1ol cuando transmuta los pitidos en terrorismo y la cr\u00edtica de su violencia en delito de odio.<\/p>\n<p>Antes del 1 de octubre escrib\u00ed que la independencia s\u00f3lo llegar\u00eda si, una vez proclamada, cesaba la obediencia al Estado espa\u00f1ol. Como esto no ha ocurrido, a pesar de algunos casos de valor personal, es ocioso defender una rep\u00fablica que, como la de Plat\u00f3n, nunca se implement\u00f3. Es todo un espect\u00e1culo ver que los que no tuvieron ninguna prisa en proclamar la independencia, ahora lo tienen para formar gobierno a pesar de los bloqueos, coacciones e ilegalidades de un tribunal espa\u00f1ol. Seguramente habr\u00e1 que recuperar capacidad de gesti\u00f3n administrativa para hacer tolerable la vida del ciudadano, pero pretender que un gobierno patrocinado por 155 ser\u00e1 una herramienta para construir la rep\u00fablica es moverse en el terreno de la met\u00e1fora. Atado corto por el Tribunal Constitucional y vigilado de cerca por la fiscal\u00eda, el gobierno post-155 har\u00e1 rep\u00fablica del mismo modo que los gobiernos de Convergencia hac\u00edan pa\u00eds. Se pagar\u00e1n las n\u00f3minas y veremos un sinf\u00edn de declaraciones simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>Hay que tenerlo claro: la Rep\u00fablica se gan\u00f3 el 1 de octubre en las urnas y se perdi\u00f3 el 10 en los despachos. Ese d\u00eda la atenci\u00f3n mundial estaba puesta en una declaraci\u00f3n que no se produjo. Lo vergonzante del d\u00eda 27 es un triste referente, pero un referente sin embargo. Desde la detenci\u00f3n de Puigdemont en Alemania, la atenci\u00f3n que ha vuelto a recaer en la causa catalana ya no aconteci\u00f3 por iniciativa de un pueblo alzado en pie de democracia, sino por la acci\u00f3n torpe del Estado. Es Espa\u00f1a quien tiene la iniciativa, y eso es muy peligroso. En el momento en que el Estado acierte el camino de la moderaci\u00f3n, sea por perspicacia propia o por presi\u00f3n exterior, el oto\u00f1o catal\u00e1n ser\u00e1 historia. La lenta acumulaci\u00f3n de voluntades y paciente tejer de complicidades que alguien bautiz\u00f3 como &#8216;el proceso&#8217; no ten\u00eda otra finalidad que la ruptura con la legalidad espa\u00f1ola. Fracasado el mismo 27 de octubre y rematado el 30 de enero con la suspensi\u00f3n de la sesi\u00f3n de investidura, aquel objetivo se aleja cada vez m\u00e1s disolvi\u00e9ndose en un proyecto de restauraci\u00f3n manejado por la clase pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Comprometerse en una revoluci\u00f3n de independencia con el horizonte de pactar un refer\u00e9ndum fue el delirio de Juntos por el S\u00ed y su derrota, que tambi\u00e9n lo fue en pura l\u00f3gica. Si ni siquiera la hab\u00edan podido pactar con los comunes, \u00bfqu\u00e9 les hac\u00eda creer que desafiando un poder colonial \u00e9ste les confiar\u00eda el instrumento de la independencia? Como todos los derechos, el de autodeterminaci\u00f3n no se negocia; se ejerce o se pierde. Y ejercerlo contra un Estado que lo niega implica infringir su legalidad. Pero el derecho siempre es superior a la legalidad. La ley prescribe, pero hay derechos imprescriptibles. El de autodeterminaci\u00f3n es uno de ellos. As\u00ed lo entendi\u00f3 el pueblo el 1 de octubre y as\u00ed lo entiende el abogado que la semana pasada desobedeci\u00f3 a la juez que le conminaba a quitarse el lazo amarillo. As\u00ed tambi\u00e9n el mec\u00e1nico de Reus, acusado de delito de odio por haberse negado a reparar el coche de una agente de la polic\u00eda que hab\u00eda reprimido a la poblaci\u00f3n, y las concejalas de la CUP que se negaron a comparecer ante un juez espa\u00f1ol. Y los maestros que se resisten a ocultar la verdad a los alumnos, y todos aquellos que salvaguardan la dignidad de todos rechazando las \u00f3rdenes de un Estado injusto, pues esto es lo que significa desobediencia civil. Y esto es independencia, aunque algunos la tilden de \u00e9pica.<\/p>\n<p>VILAWEB<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No son s\u00f3lo ellos los que faltan a la deontolog\u00eda m\u00e1s elemental cuando en lugar de argumentos profieren insultos. Cierto, los suyos son m\u00e1s disparatados, m\u00e1s primarios, m\u00e1s parecidos a pu\u00f1etazos. No describen sino que tildan; no pretenden informar sino deformar; no formar sino destruir; no buscan convencer sino romper la cara a alguien. 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