{"id":39315,"date":"2018-05-15T09:27:51","date_gmt":"2018-05-15T08:27:51","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=39315"},"modified":"2018-05-15T09:27:51","modified_gmt":"2018-05-15T08:27:51","slug":"el-agua-y-las-peliculas-de-ciencia-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-agua-y-las-peliculas-de-ciencia-ficcion\/","title":{"rendered":"El agua y las pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La ciencia ficci\u00f3n siempre (o casi siempre) tuvo un sesgo metaf\u00f3rico. Durante la d\u00e9cada del cincuenta sirvi\u00f3 para crear una paranoia anticomunista. A fines de los treinta le sirve al joven Orson Welles para sobredimensionar su ego. Su emisi\u00f3n radial de \u201cLa guerra de los mundos\u201d penetr\u00f3 en las conciencias de los norteamericanos. Welles fingi\u00f3 una serie de informativos alarmantes y los condiment\u00f3 con declaraciones de testigos de la llegada de marcianos a la tierra. El resultado fue explosivo. En el film de Woody Allen \u201cD\u00edas de radio\u201d (el valioso \u201cAmarcord\u201d que hizo el llamado \u201cgeniecillo de Manhattan\u201d), una solterona (hablamos de la d\u00e9cada del cuarenta) consigue un novio que parece estar lleno de virtudes. Salen, van al cine y luego \u00e9l la lleva en su Ford rumbo a estacionar y ah\u00ed demostrarle su \u00edmpetu. Ella es la incomparable Dianne Wiest. Sale una m\u00fasica tersa y bastante rom\u00e1ntica por la radio. De pronto se interrumpe el programa y surge una voz estridente anunciando que los marcianos han invadido la tierra y est\u00e1n arrasando con todo lo que encuentran. El auto se detiene. Se qued\u00f3 sin nafta. Aterrorizado, el hombre escapa para salvarse \u201cde los marcianos\u201d. Dianne queda abandonada en medio del parque. Ha sido el peor de sus noviazgos frustrados. Su reflexi\u00f3n final es: \u201cQued\u00e9 sola en el auto. La noche arruinada. Ni un marciano vino a consolarme\u201d.<\/p>\n<p>La emisi\u00f3n de Welles tuvo el m\u00e9rito de llevar miedo a un pueblo que necesitaba asustarse para poder ir a la guerra. USA requer\u00eda una hip\u00f3tesis de conflicto. Si creyeron el cuento de Welles creer\u00edan sin duda el de Pearl Harbour. Pero \u2013seg\u00fan ha sido dicho\u2013 los films de marcianos sirvieron para el macartismo de los cincuenta. El m\u00e1s ic\u00f3nico fue \u201cInvasi\u00f3n de los usurpadores de cuerpos\u201d. Aqu\u00ed, un aterrorizado Kevin McCarthy cierra una de las versiones del film (tiene dos finales, uno m\u00e1s esperanzador) advirtiendo a los conductores de una autopista: \u201c\u00a1Usted puede ser el pr\u00f3ximo!\u201d.<\/p>\n<p>Los comunistas se adue\u00f1aban de los cuerpos y, por consecuencia, de las mentes. El mensaje era: \u201cUsted puede ser el pr\u00f3ximo en convertirse en comunista\u201d. O en marciano, que era el modo en que el mensaje era envasado. La versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de \u201cLa guerra de los mundos\u201d llega en 1953. Es un brillante film con naves marcianas dise\u00f1adas por George Pal. El film lo dirige Byron Hastin y el protagonista es Gene Barry. Las naves marcianas tienen un dise\u00f1o deslumbrante: mitad raya, mitad cobra, lanzan unos rayos destructivos en extrema medida. Hacia el final, todo toma un aire religioso y las bacterias del planeta salvan a la humanidad. Se trata de un gesto piadoso de Dios.<\/p>\n<p>En 2005, Spielberg lanza una nueva versi\u00f3n del cl\u00e1sico. Aqu\u00ed, los invasores surgen del interior de la Tierra. Pareciera hacerse eco de las versiones conspirativas sobre el atentado a las Torres Gemelas: fue una operaci\u00f3n interna. Tuvo que existir una ayuda interior para que el atentado se realizara. Adem\u00e1s, fue el Pearl Harbour de Bush: le permiti\u00f3 invadir los territorios isl\u00e1micos, donde est\u00e1 el petr\u00f3leo que USA necesita para sus industrias.<\/p>\n<p>Antes, Spielberg ha presentado su versi\u00f3n del marciano bueno con ET. Pero los marcianos vuelven a ser malos en \u201cD\u00eda de la independencia\u201d (de los primeros a\u00f1os de los noventa). Considerada como una contracara de ET. En el modo de tratar el tema es muy inferior en todo sentido. Expresa el triunfalismo del fin de la Guerra Fr\u00eda. Los viejos extraterrestres son derrotados en el d\u00eda de la independencia de Estados Unidos.<\/p>\n<p>El problema del agua llega al cine de sci-fi en 2004 con \u201cEl d\u00eda despu\u00e9s de ma\u00f1ana\u201d. Se trata de un film ecol\u00f3gico. El calentamiento global derrite los polos y provoca el desborde de los mares. Un cient\u00edfico busca encontrar a su hijo en medio de ese apocalipsis. Hay grandes escenas del agua entrando en las ciudades, gente que huye despavorida y actos de generosidad extrema. El film es una advertencia a la indiferencia de Estados Unidos ante estos temas. El imperio suele retirarse de o no asistir a los grandes eventos internacionales sobre medio ambiente. Hay que advertir sobre las graves consecuencias que eso puede acarrear. En este sentido el film resulta muy eficaz. Las cifras sobre el agua son espeluznantes. El planeta est\u00e1 cubierto en un 70 por ciento de su extensi\u00f3n por las aguas. El agua dulce es cada vez menor. Se derrocha malamente. Hay muy buenos documentales sobre el tema. Uno muy conocido es \u201cLa guerra del agua\u201d. En el futuro las guerras se librar\u00e1n por el agua y no por el petr\u00f3leo. Entre tanto se librar\u00e1n por el petr\u00f3leo. Los motivos variar\u00e1n, pero las guerras seguir\u00e1n libr\u00e1ndose. Sea cual sea el motivo.<\/p>\n<p>Siempre que se hacen pel\u00edculas sobre algo significa que eso (ese \u201calgo\u201d) importa. Los zombies expresan lo que el Complejo Militar Industrial requiere de la gente, que se comporten como aut\u00f3matas, como muertos vivientes, como zombies. El agua (aun cuando algunas tengan final feliz, ya que la esperanza vende) angustia no s\u00f3lo a la industria de Hollywood sino a los cineastas independientes, que dedican sus documentales al tema. La advertencia al ciudadano com\u00fan radica en no aceptar que se derroche el l\u00edquido cada vez m\u00e1s precioso. En llevar a la comprensi\u00f3n mayoritaria que el derroche del agua es el derroche de la vida. Y de la vida de todos.<\/p>\n<p>En suma, durante los cincuenta la sci-fi muestra un peligro que viene de afuera. Pero con el motivo de mostrar un peligro interior: el avance del comunismo, que vendr\u00eda a apoderarse de los buenos seres humanos de EE.UU.. La excepci\u00f3n es \u201cEl d\u00eda que paralizaron la tierra\u201d. Donde el ET Klaatu viene a advertir que la Tierra debe detener las guerras y las pruebas at\u00f3micas o ser\u00e1 destruida. La innovaci\u00f3n de las pel\u00edculas ambientalistas es que el peligro es interno. Es el hombre el que causa los desastres ecol\u00f3gicos. O frena su avance irresponsable (la \u201craz\u00f3n instrumental\u201d que denunci\u00f3 la Escuela de Frankfurt) o los mares arrasar\u00e1n la Tierra. S\u00f3lo se trata de prestar atenci\u00f3n a un cine que tiene las mejores intenciones: quiere salvar el mundo, como los superh\u00e9roes. Pero en serio.<\/p>\n<p>PAGINA 12<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciencia ficci\u00f3n siempre (o casi siempre) tuvo un sesgo metaf\u00f3rico. Durante la d\u00e9cada del cincuenta sirvi\u00f3 para crear una paranoia anticomunista. A fines de los treinta le sirve al joven Orson Welles para sobredimensionar su ego. 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