{"id":38881,"date":"2018-03-20T09:36:04","date_gmt":"2018-03-20T08:36:04","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/?p=38881"},"modified":"2018-03-20T09:36:04","modified_gmt":"2018-03-20T08:36:04","slug":"thomas-bernhard-en-la-direccion-opuesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/thomas-bernhard-en-la-direccion-opuesta\/","title":{"rendered":"Thomas Bernhard, en la direcci\u00f3n opuesta"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abViento, aventar y verdad\u2026 <\/em><\/p>\n<p><em>sobre la sombra del mundo\u2026 <\/em><\/p>\n<p>\u2026 \u2026 \u2026 \u2026 \u2026<\/p>\n<p><em>los gritos de p\u00e1jaros oscuros\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abno aport\u00e9 una sola estrofa<\/em><\/p>\n<p><em>para diversi\u00f3n de la provincia est\u00fapida\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Vayan un par de cuestiones por delante y no se juzgue que son meras an\u00e9cdotas, sino que apuntan a cuestiones significativas acerca del tono de las obras del escritor austriaco (no se es de donde se nace \u2013Heerlen \/ Pa\u00edses Bajos- sino de donde se pace, aunque este caballero pacer, pacer lo que se dice pacer\u2026 poco y\u2026 poca paz; se ha de tener en cuenta que el escritor ten\u00eda la nacionalidad austr\u00edaca), <em>uno de los \u00faltimos grandes autores europeos<\/em> en palabras de Alfonso Sastre, y seguro que de muchos otros (en un par de ocasiones fue propuesto \u2013 por alemanes que no por austr\u00edacos como \u00e9l mismo se\u00f1alaba- para el Nobel de Literatura, si es que esto prueba algo); \u00abantes que la rosa la espina \/ antes que la luz la sombra \/ antes que la vejez la muerte\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Por una parte, en el momento de su muerte no pocos quedaron defraudados ya que muri\u00f3 debido a la enfermedad, cuando todo, o casi todo, dios pensaba que teniendo en cuenta el pesimismo y los resabios schopenhauerianos (la vida como un continuo p\u00e9ndulo entre el dolor y el aburrimiento) su vida iba a acabar con un suicidio, lo que no sucedi\u00f3; significativa en este orden de cosas es la pregunta que le hizo unos de sus raros entrevistadores, Andr\u00e9 M\u00fcller, y que recog\u00eda un sentir bastante generalizado:\u00abusted que dar\u00eda todas las razones para suicidarse, \u00bf por qu\u00e9 \u2013 en vez de describirlo- no se suicida?\u00bb; por otra, la rabia y la coherencia de Bernhard persisti\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas: la escritura de su <em>Heldenplatz (Plaza de los H\u00e9roes)- <\/em>publicada en 1998 por la hondarribitarra Hiru y presentada por Alfonso Sastre<em>\u2013 <\/em>la realiz\u00f3 un a\u00f1o antes de su fallecimiento; la obra era un dardo potent\u00edsimo contra la hipocres\u00eda de su pa\u00eds ante el nazismo (ven\u00eda a mantener que mientras en los s\u00f3tanos se habr\u00edan las espitas de gas en el primer piso se interpretaba, con esmerada finura, a Mozart), y la persistencia de \u00e9ste.<\/p>\n<p>La obra presentaba los hechos cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde del momento de la <em>Anchclauss<\/em> (Anexi\u00f3n), cuando el 15 de marzo de 1938, Hitler anunci\u00f3 tal hecho, ante los gritos de j\u00fabilo de los vieneses concentrados en la plaza que da t\u00edtulo a la obra\u2026 una familia se re\u00fane con motivo de uno de sus miembros que se ha suicidado tras los duros avatares que hubo de pasar debido a las restricciones y persecuci\u00f3n de la bota parda\u2026 y la persistencia del clamor de las masas enfervorecidas, hace que la familia \u2013 y obviamente el autor de la obra- sean de la opini\u00f3n que \u201cen la Austria de hoy la situaci\u00f3n es todav\u00eda mucho peor que hace cincuenta a\u00f1os\u201d\u2026 Obviamente la cosa no sent\u00f3 ni medio bien en el pa\u00eds con capital en Viena, y la relaci\u00f3n de mosqueo fue rec\u00edproca ya que si la representaci\u00f3n de la obra fue prohibida en los teatros del Austria, el autor en respuesta dej\u00f3 decidido que sus obras, todas, no deber\u00edan representarse en su pa\u00eds (\u00abhago hincapi\u00e9 en que no quiero tener nada que ver con el <em>Estado austr\u00edaco<\/em>, y no s\u00f3lo me abstengo de intromisiones, sino tambi\u00e9n de cualquier tipo de acercamiento de este Estado a mi trabajo o a mi persona. Esto tiene validez para el futuro, despu\u00e9s de mi muerte. Toda mi herencia literaria, incluidas cartas y notas, no pueden ser publicadas en Austria\u00bb).<\/p>\n<p>Ya anteriormente las chispas hab\u00edan saltado a ra\u00edz de la publicaci\u00f3n de su novela <em>Tala <\/em>(1984), en la que alguien denunci\u00f3 el libro por verse retratado (el libro fue retirado de las librer\u00edas ante tal denuncia, y en respuesta el autor hizo retirar todos sus libros del mercado austr\u00edaco), y mucho antes todav\u00eda, cuando fue procesado, en 1955, por haber denunciado <em>la nulidad del teatro de Salzburgo<\/em>; a pesar de todo ello, \u00e9l hablaba siempre alto y claro, y si el poeta, otro, dec\u00eda que aunque amarga la verdad quiero echarla de la boca, Bernhard dejaba en verso tambi\u00e9n dicho: \u00aby aunque me lincharan en la plaza del pueblo, \/ me arrojaran a una fosa oscura\/ y escupieran en mi calavera\/ disput\u00e1ndose luego mi cola\u2026 acepta mis balbuceos\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Sirva lo dicho para dejar claro, desde el principio, por donde se mueve el quehacer del escritor, que, todo hay que decirlo, ya hab\u00eda dejado neta y claramente expuestas sus posturas con respecto a la educaci\u00f3n recibida (el peso de la mojigater\u00eda del catolicismo y el prieta-las-filas del nacionalsocialismo) en sus minimalistas, cual expeditivas, entregas autobiogr\u00e1ficas (v\u00e9ase muy en especial sus dos primera entrega: <em>El origen<\/em> y <em>El s\u00f3tano<\/em>, y curiosamente la \u00faltima que deber\u00eda ser la primera:<em> Un ni\u00f1o<\/em>); \u00aben el confesonario se os mete \/ bajo los test\u00edculos el virus \/ el salmo sagrado\u00bb. En un verso de 1958 pod\u00eda leerse: \u00abSalvaje crece la flor de mi c\u00f3lera\u00bb\u2026 en el futuro se mantuvo fiel a tal, y tan, rabioso esp\u00edritu, este tenaz cascarrabias.<\/p>\n<p>Ya en sus comienzos, po\u00e9ticos, se marcaba cierto tono de lo que iba a venir y as\u00ed no resulta chocante que entre sus poetas preferidos estuviesen T.S. Eliot o George Trakl, entre otros (Ezra Pound, Jorge Guill\u00e9n, Paul Eluard, C\u00e9sar Vallejo, Rafael Alberti\u2026 y la Biblia a pesar de su ate\u00edsmo)\u2026 no renunci\u00f3 a tal talante negro (\u201cnegro es mi mensaje\u201d, dec\u00eda), mas s\u00ed renunci\u00f3 a la poes\u00eda, optando como \u00fanica tabla de salvaci\u00f3n, o al menos cierta tierra firme, por la prosa, la novela\u2026 mas siempre guiado por su h\u00e1bito de \u00ab\u2026 contemplar c\u00f3mo cava el topo\u2026 \u00bb, y hurgar en las lindas fachadas que presentan los vendedores de humo, como el mejor de los mundos posibles.<\/p>\n<p>En su vida y como fiel reflejo en su obra hay una serie de contantes que marcan el tono cr\u00edtico propio del sujeto: <em>la familia<\/em>, o la falta de ella, como primer dispositivo en el proceso de estupidizaci\u00f3n de los humanos, <em>la escuela<\/em> como reforzamiento de lo anterior; <em>la enfermedad<\/em> fue una constante en su existencia lo que supon\u00eda repetidos ingresos hospitalarios con el consiguiente trato con m\u00e9dicos y pacientes, en situaciones realmente graves\u2026 S\u00famese a lo dicho su relaci\u00f3n de odio hacia su pa\u00eds, Austria, por su apabullante hipocres\u00eda, al <em>Estado<\/em> \u2013 el monstruo m\u00e1s fr\u00edo entre los monstruos fr\u00edos del que hablase Nietzsche-, etc., etc., etc.<\/p>\n<p>Este ser desencantado, descre\u00eddo, desesperado, se convirti\u00f3 en un permanente <em>lamentador de los males del mundo<\/em>, en estos tiempos en que no se ven principios s\u00f3lidos en los que apoyarse: ni Dios, ni Raz\u00f3n, ni promesas ideol\u00f3gicas, etc. Podr\u00eda adoptarse como lema de su postura, que ya anunciaba en su <em>segunda entrega de su autobiograf\u00eda<\/em> y que repetir\u00eda en su <em>Extinci\u00f3n<\/em>, la <em>opci\u00f3n por la direcci\u00f3n opuesta o contraria, <\/em>una persistencia en marchar contracorriente, en una tendencia a <em>huir hacia los hombres<\/em>; postura confirmada en su comportamiento de continuo pataleo.<\/p>\n<p><strong>\u00abCorrecci\u00f3n\u00bb (1975 \/ 1983)<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abUn libro s\u00f3lo existe tambi\u00e9n a partir de sus contradicciones. Si es unidireccional no vale nada, como tampoco si no es una excitaci\u00f3n\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abMis libros son una colecci\u00f3n de millones de choques. Se trata de alinear no s\u00f3lo frases sino choques recibidos. Un libro debe ser un choque, un choque que no puede verse por fuera\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abOmitir por completo todas las cosas que el mundo sabe. S\u00f3lo estorban, carecen de inter\u00e9s. Los procesos <\/em>interiores, <em>que nadie ve, son lo \u00fanico interesante en la literatura en general. Todo lo exterior se conoce. Lo que <\/em>nadie<em> ve es lo que tiene sentido\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La novela es considerada como una de las m\u00e1s logradas y significativas en la obra del escritor austr\u00edaco, junto a sus <em>Tala<\/em>, <em>Helada<\/em>, <em>Trastorno<\/em> o <em>Extinci\u00f3n<\/em>. La prosa funciona en perfecta simbiosis con los vaivenes obsesivos de los protagonistas que se mueven por las lindes de lo man\u00edaco-depresivo. Resulta as\u00ed una m\u00fasica de\/ para obsesivos. Cabe se\u00f1alar c\u00f3mo responden en medio de las constantes repeticiones, a veces retocadas, al esp\u00edritu corrector, que intenta hallar la expresi\u00f3n exacta, que se deja acompa\u00f1ar de un singular sentido del humor, un humor propio del \u00e1rea centroeuropea, al estilo de Kafka o Musil.<\/p>\n<p>Un personaje que escribe o quiere escribir un texto bas\u00e1ndose en las notas dejadas por un amigo suyo que se ha suicidado, Roithamer tras permanecer seis a\u00f1os casi encerrado en la buhardilla de un taxidermista. H\u00f6ller, y su familia; su af\u00e1n de perfecci\u00f3n le empuja a corregir una y otra vez sin descanso hasta la aniquilaci\u00f3n no s\u00f3lo del texto sino de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Las notas de Roithamer derivan en torno al edificio que se propon\u00eda construir en medio de un bosque de Kobernaus, habiendo elegido para ello la buhardilla construida en la garganta del Aurach, extendi\u00e9ndose adem\u00e1s en reflexiones sobre Altesam la propiedad en la que se hab\u00eda criado, y a la que ha mostrado un incontenido desprecio.<\/p>\n<p>Al tiempo que el narrador an\u00f3nimo, que sabemos que estudio con el difunto y con el taxidermista, va hurgando en los papeles va enter\u00e1ndose de la desdichada infancia, guiada por el m\u00e1s estricto rigor, ante el que se hab\u00eda rebelado. Relaci\u00f3n que muestra un abierto odio hacia su madre y un cari\u00f1o hacia su hermana, para la que m\u00e1s tarde construir\u00e1 el Cono mentado; los hermanos tampoco es que le caigan bien por su car\u00e1cter sumiso y sus tendencias reproductoras de los valores familiares, y de clase, recibidos. Tales sentimientos son rec\u00edprocos, ya que \u00e9l con su inconformismo es considerado por los dem\u00e1s como una oveja negra..<\/p>\n<p>Par\u00e1bola de la soledad y la incomprensi\u00f3n que se ha de soportar en la medida en que alguien se salga de la fila programada para \u00e9l por la sociedad biempensante. El protagonista, Roithamer, sufre en su ser las decisiones adoptadas contracorriente, y trata de mantenerse dentro del camino que \u00e9l mismo se va trazando, siempre de manera insatisfactoria, ya que su deseo de ser \u00e9l mismo le conduce a continuos cambios de comportamiento, a correcciones que sin embargo en su repetici\u00f3n no conducen m\u00e1s que a un callej\u00f3n sin salida, cuya \u00fanica v\u00eda de escape resulta el suicido; apreciaciones rumiadas, y expuestas, sin tremendismo de ning\u00fan tipo, sino con una serenidad propia del m\u00e1s cabal estoicismo. Somos conducidos por los pagos de las tinieblas, mas con sosiego por los dos yoes que corresponden a las dos partes de la novela: el primer yo corresponde al narrador, siendo el segundo el de Roithamer.<\/p>\n<p>El suicidio atraviesa las p\u00e1ginas de la novela, tanto en lo que hace al narrador an\u00f3nimo que va intentar ordenar las notas de Roithmaler que se ve contagiado por el esp\u00edritu de \u00e9ste; mentes ambas marcadas por la figura del maestro de la escuela que apareci\u00f3 ahorcado en el camino de la escuela, que es el camino de la vida y el de la muerte. No est\u00e1 de m\u00e1s se\u00f1alar, por cierto, que un t\u00edo abuelo de Bernhard se suicid\u00f3, tras haber amenazado constantemente con hacerlo, suceso que dej\u00f3 una honda huella en el joven Thomas.<\/p>\n<p>A lo largo de la novela asoman algunos aspectos relacionados con las diferencias de clase social, as\u00ed como los problemas que acucian a los hombres (y mujeres, claro) de hoy, debidos a la t\u00e9cnica, la deshumanizaci\u00f3n que \u00e9sta provoca, guiada por criterios de eficacia y ganancia\u2026 siempre eso s\u00ed, con la marca de la casa Bernhard: Austria, la familia, la educaci\u00f3n y ciertos, casi la totalidad de, profesionales que quedan malparados.<\/p>\n<p>Una lucidez, rozando los bordes de la locura, que hace pensar en la singularidad del fil\u00f3sofo Wittgenstein.<\/p>\n<p><strong>La sombra de Wittgenstein<\/strong><\/p>\n<p>Es habitual, desde la mima solapa del libro, ligar la novela con la vida del fil\u00f3sofo vien\u00e9s. Sin embargo solamente en algunos aspectos pueden verse algunas salpicaduras de la vida del autor del <em>Tractatus<\/em>. No resulta improcedente, no obstante, indicar que si, como voy a se\u00f1alar planea cierta sombra del fil\u00f3sofo nombrado, los resabios del texto resultan m\u00e1s cercanos a Schopenhauer o a ciertas tonalidades existencialistas, y referidas a la t\u00e9cnica, de Heidegger.<\/p>\n<p>Antes de nada puede afirmarse que desde luego nada en la novela deja ver la visi\u00f3n filos\u00f3fica del autor nombrado; cosa bastante habitual del novelista en sus abundantes referencias literarias o filos\u00f3ficas, es nombrar pero no aclarar; \u00e9l mismo, al igual que el protagonista de la novela, se vanagloriaba de la escasez selecta de su biblioteca, a la vez que subrayaba que m\u00e1s que lector era ojeador. En el caso que nos ocupa Bernhard declaraba haber le\u00eddo el <em>Tractatus logico-philosophicus<\/em>, cosa que no hay por qu\u00e9 no dar por cierta, si bien nada deja constancia de tal lectura ni en esta ni en alguna otra novela en la que se nombra a Wittgenstein y su familia (muy en concreto en <em>El sobrino de Wittgenstein<\/em>) .<\/p>\n<p>En el libro \u00fanicamente se nombra una vez al fil\u00f3sofo al repertoriar una lista de libros que se hallan en la buhardilla, y en algunas circunstancias atribuidas al protagonista es en donde pueden hallarse algunas coincidencias: un punto de locura en los intentos de pensar al l\u00edmite, avanzando por los bordes del lenguaje (hasta crearse chichones contra las paredes del mismo, al igual que una mosca choca contra el cristal de la botella en su af\u00e1n por salir de ella); la recepci\u00f3n de una suculenta herencia de la que se deshizo entre otras cosas construyendo una casa para una hermana; la ocupaci\u00f3n profesional \/ profesoral en Cambridge.<\/p>\n<p>Las nombradas son las \u00fanicas cuestiones en las que puede atisbarse, <em>grosso modo<\/em>, los aires de familia con Wittgenstein. Cierto es que el fil\u00f3sofo fue profesor en la prestigiosa universidad brit\u00e1nica: de filosof\u00eda y l\u00f3gica. Tambi\u00e9n es verdad que construy\u00f3 una casa a una de sus hermanas, del mismo modo que la gran herencia recibida fue entregada a sus hermanos (quedaban cinco, con \u00e9l incluido, de los ocho hermanos que eran, ya que tres de ellos se hab\u00edan suicidado) ya que pensaba que el dinero envilece, y tambi\u00e9n regal\u00f3 parte de dicha herencia a algunos poetas, al considerar que la mejora de la humanidad vendr\u00eda facilitada por el arte: entre los beneficiados se hallaban Rainer Maria Rilke \u2013a pesar de que no les gustaban mayormente sus poemas por su excesivo refinamiento- y George Trakl\u2013 a quien admiraba a pesar de confesar que no entend\u00eda sus poemas, pero que quedaba maravillado por el lenguaje de sus versos-; la entrega monetaria a este \u00faltimo fracas\u00f3 ya que para cuando lleg\u00f3 al lugar, el poeta hab\u00eda fallecido por una sobredosis.<\/p>\n<p>No pretendo penetrar en los entresijos de la existencia del fil\u00f3sofo, mas s\u00ed quisiera subrayar algunos aspectos que dan cuenta de la singularidad de este ser cuya vida dar\u00eda, qu\u00e9 duda cabe, sobrada materia para una novela, al mismo tiempo que me parece de justicia aclarar algunos aspectos que en la novela aparecen y que, desde luego, nada tienen que ver con la vida y la parentela del fil\u00f3sofo: la familia Wittgenstein era la m\u00e1s grande empresa de acero de Austria \u2013decir Wittgenstein era igual a decir Krupp en Alemania\u2013; en el palacio familiar se respiraba cultura de vanguardia por todas las esquinas: Mahler o Brahms, Sch\u00f6enberg eran visitas habituales, tambi\u00e9n pintores como Gustav Kilmt (quien por cierto retrat\u00f3 a una de las hermanas). El magnate del acero era el padre y la que introdujo el ambiente cultural y art\u00edstico fue la madre. Si el joven Ludwig, tras contar con preceptores en su propia casa, inici\u00f3 estudios de ingenier\u00eda (experimentando en el terreno aeroespacial: cometas, etc.) los abandon\u00f3 al sentirse tentado por la l\u00f3gica y las matem\u00e1ticas, aconsejado por Gottfield Frege. Pas\u00f3 ciertas temporadas aislado en una caba\u00f1a en Noruega. Sigui\u00f3 cursos de filosof\u00eda de Bertrand Russell. Se enrol\u00f3 con el ej\u00e9rcito austr\u00edaco con motivo de la primera guerra mundial, resultando herido, hospitalizado y prisionero de los italianos; fue en tal situaci\u00f3n en la que escribi\u00f3 una de las obras esenciales de la filosof\u00eda del siglo XX: el <em>Tractatus<\/em>. El t\u00edtulo le fue sugerido por Moore, al que m\u00e1s tarde sustituir\u00eda en la c\u00e1tedra al jubilarse \u00e9ste. Tanto la traducci\u00f3n del libro al ingl\u00e9s, por Ogen, como la introducci\u00f3n escrita por Bertrand Russell no satisficieron al siempre insatisfecho autor. Nombrado profesor en Cambridge, sus clases se desarrollaban en su propia habitaci\u00f3n en la que ten\u00eda acumulada sillas plegables para sus alumnos. De la noche a la ma\u00f1ana abandon\u00f3 la docencia, para trasladarse a una caba\u00f1a en tierras irlandesas, all\u00e1 el \u00fanico contacto era alguna visita de alg\u00fan amigo, y la que manten\u00eda con los pescadores de la zona que le facilitaban la comida, dej\u00e1ndosela en la puerta de la caba\u00f1a\u2026 Habiendo cursado anteriormente estudios de magisterio se dedic\u00f3 a la ense\u00f1anza de las matem\u00e1ticas, creando un m\u00e9todo para el aprendizaje de tal materia, y teniendo serios problemas con los padres de los alumnos debido a la brusquedad y dureza de sus m\u00e9todos pedag\u00f3gicos. Trabaj\u00f3 como jardinero en un convento, antes de volver a Cambridge a impartir sus cursos, cuyas notas debidas a aplicados alumnos servir\u00edan posteriormente para la publicaci\u00f3n p\u00f3stuma de las <em>Investigaciones filos\u00f3ficas<\/em>.<\/p>\n<p>Sin entrar en mayores profundidades, se puede afirmar sin dudar que lo que atra\u00eda a Thomas Bernhard de algunos miembros de la familia Wittgenstein \u2013 tanto al fil\u00f3sofo como a su sobrino Paul- era el desclasamiento voluntario: la opci\u00f3n de adoptar <em>la direcci\u00f3n<\/em> <em>opuesta<\/em> al que se esperaba de ellos.<\/p>\n<p>[Quien quiera conocer con m\u00e1s detalle los avatares existenciales del fil\u00f3sofo puede recurrir a diversos libros; me conformar\u00e9 con nombrar algunos de los m\u00e1s accesibles y clarificadores:<\/p>\n<p>Bartley,III William Warren, <em>Wittgenstein<\/em> (C\u00e1tedra, 1982)<\/p>\n<p>Baum, Wilhelm, L<em>udwig Wittgenstein<\/em> (Alianza, 1988)<\/p>\n<p>Malcom, Norma, <em>LudwigWittgenstein. Esbozo biogr\u00e1fico de G.H.von Wright<\/em> (Mondadori, 1990)<\/p>\n<p>Monk, Ray, Ludwig Wittgenstein . <em>El deber de un genio<\/em> (Anagrama, 1994)<\/p>\n<p>Von Wright, G.H., <em>Retrato del joven Wittgenstein<\/em> (Tecnos, 2004)<\/p>\n<p><strong>Su vida<\/strong><\/p>\n<p>Algunos retazos de su existencia pueden rastrearse en sus cinco vol\u00famenes autobiogr\u00e1ficos (<em>El origen<\/em>, <em>El s\u00f3tano<\/em>, <em>El aliento<\/em>, <em>El fr\u00edo<\/em>, <em>Un ni\u00f1o<\/em>), y en alg\u00fan otro -como <em>El sobrino de Wittgenstein<\/em>\u2013, aunque estos m\u00e1s bien dan cuenta \u2013en un balanceo entre explicitaci\u00f3n y censura\u2013 de los aspectos que m\u00e1s marcaron sus a\u00f1os de infancia y juventud, hasta la cercan\u00eda de los veinte a\u00f1os, y la conformaci\u00f3n de su yo (relaciones familiares, sistemas escolares, primero el nazismo y luego el rigor cat\u00f3lico, la enfermedad y los distintos encierros en diferentes instituciones educativas y sanitarias), con especial atenci\u00f3n a su tabla de salvaci\u00f3n \u2013o de perdici\u00f3n- por medio de la escritura (\u00abpara m\u00ed, lo m\u00e1s espantoso es escribir en prosa\u2026 Nada m\u00e1s complicado. Adem\u00e1s, desde el instante en que me di cuenta, jur\u00e9 no escribir sino en prosa\u00bb), con el tel\u00f3n de fondo de los acontecimientos hist\u00f3ricos de su pa\u00eds\u2026 \u00abNo hab\u00eda querido en absoluto volverme nada y naturalmente nunca volverme una profesi\u00f3n en persona, nunca he querido m\u00e1s que volverme <em>yo mismo<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSalvaje crece la flor de mi c\u00f3lera<\/p>\n<p>y todos ven c\u00f3mo la espina atraviesa el cielo<\/p>\n<p>y gotea la sangre de mi sol crece la flor de mi amargura<\/p>\n<p>\/\u2026 \/ estoy enfermo de esa flor<\/p>\n<p>que se abre roja en mi cerebro sobre mi pena\u00bb<\/p>\n<p><strong>Thomas Bernhard (1931 \u2013 1989)<\/strong><\/p>\n<p><strong>1931:<\/strong> nace el 9 de febrero en Heerlen (Pa\u00edses Bajos). Su madre, Herta Bernhard, soltera, viv\u00eda en una instituci\u00f3n de mujeres abandonadas (<em>j\u00f3venes pecadoras<\/em> eran consideradas); el padre, Alois Zuckerst\u00e4tter, nunca se responsabiliz\u00f3 de su paternidad. Su madre le dej\u00f3 en manos de unos amigos que viv\u00edan en un barco amarrado en los canales de Amsterdam (la imaginaci\u00f3n del escritor har\u00eda que lo que fueron unos pocos d\u00edas se convirtieran en largos meses). A finales de a\u00f1o fue confiado a sus abuelos maternos que viv\u00edan en Viena. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde su madre se trasladar\u00eda a Viena lo cual no impidi\u00f3 que el ni\u00f1o continuase bajo la custodia de sus abuelos.<\/p>\n<p><strong>1936<\/strong>: Habi\u00e9ndose trasladado sus abuelos a Salzburgo, all\u00e1 comenz\u00f3 el peque\u00f1o los estudios elementales. Su madre continua viviendo en Viena y contrae matrimonio con Emil Fabjan, que nunca adoptar\u00e1 al muchacho sino que ser\u00e1 siempre su tutor.<\/p>\n<p><strong>1938<\/strong>: Su madre y su tutor se hab\u00edan mudado por motivos laborales a Traunstein (Alta Baviera); all\u00e1 va a vivir con ellos Thomas. Nace su hermanastro, Peter Fabjan, y una hermanastra en Berl\u00edn, Hilda Zuckerst\u00e4tter, de la que nunca tendr\u00e1 noticias, ni conocimiento. Ese mismo a\u00f1o, tras treinta y cuatro a\u00f1os de convivencia contrajeron matrimonio sus abuelos; el abuelo, Johannes Freumbichler, que tanto supondr\u00e1 en la formaci\u00f3n del futuro escritor hab\u00eda sido galardonado, un a\u00f1o antes, con el gran premio del Estado austr\u00edaco por una novela suya.<\/p>\n<p><strong>1940:<\/strong> el mismo a\u00f1o en que nace una hermanastra, muere su padre biol\u00f3gico en oscuras circunstancias; todo da por pensar que suicidado.<\/p>\n<p><strong>1942<\/strong>: a finales del anterior o a principios de este a\u00f1o Bernhard es enviado por su madre a un reformatorio nacionalsocialista.<\/p>\n<p><strong>1944<\/strong>: Estudios en una escuela primaria de Salzburgo. Vive interno en un centro nacionalsocialista. Tras los bombardeos aliados vuelve con sus abuelos. Recibe lecciones de viol\u00edn, dibujo, franc\u00e9s e ingl\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>1945<\/strong>: De vuelta al mismo centro educativo de Salzburgo, ahora bajo la batuta cat\u00f3lica. Comienza los estudios de bachillerato.<\/p>\n<p><strong>1946<\/strong>: La familia \u2013 la madre, su marido y sus dos hijos-, los abuelos maternos y un hermano de su madre, viven en una casa de dos habitaciones. Thomas recibe lecciones de canto.<\/p>\n<p><strong>1947<\/strong>: Da por concluidos los estudios de bachillerato y comienza a trabajar en un almac\u00e9n de comestibles, en uno de los barrios m\u00e1s pobres de Salzburgo. Cursa estudios de dependiente de comercio a la vez que continua su formaci\u00f3n musical .<\/p>\n<p><strong>1948<\/strong>: contrae una grave pleures\u00eda, que le llevar\u00e1 al hospital de Salzburgo y m\u00e1s tarde a ingresar en una casa de salud.<\/p>\n<p><strong>1949<\/strong>: Fallece su querido abuelo; \u00e9l, enfermo de tuberculosis, ingresa en el hospital y luego en un sanatorio. Empieza a escribir.<\/p>\n<p><strong>1950<\/strong>: Nuevo ingreso en el hospital y en el sanatorio. Conoce a Hedwig Stavianicek, treinta y siete a\u00f1os mayor que \u00e9l, que se convertir\u00e1 en su mecenas y en un ser con gran peso en su vida. Publica bajo seud\u00f3nimo en una revista de Salzburgo. Estando ingresado, fallece su madre.<\/p>\n<p><strong>1951<\/strong>: Al salir del sanatorio vive en Salzburgo y luego en Viena, en casa de la se\u00f1ora antes nombrada; vivienda que se convertir\u00e1 en su domicilio habitual en sus estancias en Viena.<\/p>\n<p><strong>1952<\/strong>: Publica alg\u00fan poema y por medio de un amigo de su abuelo trabaja como cronista de tribunales y cr\u00edtico en una revista socialista de la ciudad en donde tambi\u00e9n publica algunos poemas. Viaja con su protectora a Venecia. El a\u00f1o siguiente ir\u00e1 con la misma compa\u00f1\u00eda a Yugoslavia y publica su primer relato: <em>Magdalena la loca<\/em>.<\/p>\n<p><strong>1955<\/strong>: Habiendo dejado sus colaboraciones en la publicaci\u00f3n antes nombrada, sigue con la actividad period\u00edstica en el peri\u00f3dico cat\u00f3lico de Viena <em>Die Furche<\/em>. Inicia estudios de interpretaci\u00f3n y direcci\u00f3n teatrales en el Mozarteum, estudios que culminar\u00e1 en 1957. Primer proceso por injurias a ra\u00edz de un art\u00edculo jugado insultante.<\/p>\n<p><strong>1956:<\/strong> Vive en Viena. Publica un cuento, <em>El porquero<\/em>, que rompe con su anterior estilo id\u00edlico y conformista. Viaja a Sicilia con Hedwig Stavianicek.<\/p>\n<p><strong>1957:<\/strong> Obtiene su diploma en el Mozarteum. Publica su primera volumen de poes\u00eda, <em>As\u00ed en la tierra como en el infierno<\/em>, y escribe su primer obra teatral, que ser\u00e1 publicada en 1970. Viajes a Venecia, Yugoslavia y Alemania. El a\u00f1o siguiente publica otros dos libros de poes\u00eda: <em>In hora mortis<\/em> y <em>Bajo el hierro de la luna<\/em>.<\/p>\n<p><strong>1960<\/strong>: Estreno de una \u00f3pera y dos breves dramas surrealistas. Ese a\u00f1o escribe la mayor\u00eda de poemas de <em>Ave Virgilio<\/em>, \u00fanico libro de poes\u00eda que reivindicar\u00e1. Viaje a Londres y vuelta a Viena por Par\u00eds.<\/p>\n<p><strong>1961<\/strong>: Una obra po\u00e9tica con el t\u00edtulo de <em>Helada<\/em> es rechazada por los editores; el t\u00edtulo le servir\u00e1 para su primera novela larga.<\/p>\n<p><strong>1962<\/strong>: Viaja a Polonia y Yugoslavia, y asiste a unas jornadas literarias en Luxemburgo. Escribe su primera novela, <em>Helada<\/em>, que le lanzar\u00e1 como novelista, y tambi\u00e9n algunos cuentos que ver\u00e1n m\u00e1s tarde la luz. Proyecta ir a Ghana para colaborar en la ayuda al desarrollo.<\/p>\n<p><strong>1963<\/strong>: Viajes a Polonia, Italia y Suiza. Publica <em>Helada<\/em> que es premiada con el Julius Campe de Hamburgo.<\/p>\n<p><strong>1964<\/strong>: Estancia en Hannover, y entra en contacto con Siegfried Unseld que se convertir\u00e1 en su principal editor. Obtiene el Premio de literatura de la libre y hanse\u00e1tica ciudad de Bremen, por <em>Helada<\/em>.<\/p>\n<p><strong>1965<\/strong>: Muere su abuela. Se relaciona con un corredor de fincas a trav\u00e9s de quien adquiere una casa en Alta Austria, que reconstruir\u00e1 y reformar\u00e1 por s\u00ed mismo a lo largo de diez a\u00f1os: verdadera granja-fortaleza. Por medio del mismo amigo adquirir\u00e1 dos casas m\u00e1s, y un piso, del gusto de Hedwig Stavianicek, que le servir\u00e1 como refugio peri\u00f3dico. La escritura de relatos continua a buen ritmo.<\/p>\n<p><strong>1966<\/strong>: Estancia en casa de unos amigos en Bruselas, en donde concluye la escritura de <em>Trastorno, <\/em>que ser\u00e1 publicada el a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p><strong>1967<\/strong>: Se somete en Viena a una grave operaci\u00f3n de pulm\u00f3n y pasa una temporada en un hospital. Se le concede el galard\u00f3n del C\u00edrculo Cultural de la Federaci\u00f3n de la Industria Alemana. Publica ese mismo a\u00f1o una recopilaci\u00f3n de relatos, <em>Prosa<\/em>.<\/p>\n<p><strong>1968<\/strong>: Se le concede el \u201cpeque\u00f1o\u201d premio del Estado austr\u00edaco, pronunciando un discurso de agradecimiento que origina un sonado esc\u00e1ndalo. A partir de ah\u00ed se suspende la ceremonia de entrega de otro premio que se le hab\u00eda concedido. M\u00e1s viajes a Berl\u00edn y Hamburgo.<\/p>\n<p><strong>1970<\/strong>: Publica la novela <em>La Calera<\/em>, por la que recibe el prestigioso premio Georg B\u00fcchner de la Academia Alemana de Lengua y Literatura. En un programa televisivo ofrece su primer testimonio autobiogr\u00e1fico: <em>Tres d\u00edas<\/em>.<\/p>\n<p><strong>1972<\/strong>: Los premios se suceden, las representaciones y los viajes tambi\u00e9n. Abandona la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p><strong>1975<\/strong>: Aparece su novela <em>Correcci\u00f3n<\/em> y su primera entrega autobiogr\u00e1fica, <em>El origen. <\/em>Diferentes representaciones y retiradas de cartel comienzan a producirse con frecuencia.<\/p>\n<p><strong>1976<\/strong>: Publicaci\u00f3n de la segunda entrega autobiogr\u00e1fica: <em>El s\u00f3tano<\/em>.<\/p>\n<p><strong>1978:<\/strong> Viaja a Yugoslavia. Ingreso en un hospital a causa de su sarcoidosis pulmonar. Tercer libro autobiogr\u00e1fico: <em>El aliento<\/em>. Comienza a pasar los inviernos en Italia, Espa\u00f1a y Portugal.<\/p>\n<p><strong>1979<\/strong>: El mismo a\u00f1o en que se representan varias de sus obras con notable \u00e9xito, abandona la Academia Alemana de Lengua y Literatura.<\/p>\n<p><strong>1981<\/strong>: cuarto libro autobiogr\u00e1fico: <em>El fr\u00edo<\/em>. Rueda en Mallorca una larga entrevista para la televisi\u00f3n austr\u00edaca.<\/p>\n<p><strong>1982<\/strong>: Publicaci\u00f3n de <em>Un ni\u00f1o<\/em>, <em>Hormig\u00f3n<\/em> y <em>El sobrino de Wittgenstein<\/em>. Premio Prato por <em>Trastorno<\/em>.<\/p>\n<p><strong>1983<\/strong>: Premio Mondello. Varios estrenos teatrales. Viaja a Madrid y Andaluc\u00eda.<\/p>\n<p><strong>1984<\/strong>: Se publica <em>Tala<\/em>, que es secuestrada por orden judicial ante la denuncia presentada por un compositor que se vio retratado en la obra. En respuesta Bernhard proh\u00edbe la venta de sus obras en Austria. Fallece Hedwig Stavianicek.<\/p>\n<p><strong>1985:<\/strong> El denunciante retira su demanda y Bernhard levanta la prohibici\u00f3n de venta de sus obras. Se publica la \u00faltima novela que escribi\u00f3 <em>Maestros antiguos<\/em>. Viaja a Lisboa, Oporto y Sintra.<\/p>\n<p><strong>1986<\/strong>: Varios estrenos teatrales en Viena y Salzburgo. Se publica <em>Extinci\u00f3n<\/em>, \u00faltima de sus grandes novelas, que hab\u00eda escrito unos a\u00f1os antes. Nueva entrevista con Krista Fleishmann, grabada en Madrid, para la televisi\u00f3n austr\u00edaca .<\/p>\n<p><strong>1988:<\/strong> Se estrena en Viena <em>Hedenplatz<\/em> con un sonado esc\u00e1ndalo. Serios problemas card\u00edacos, tras los que va a pasar una temporada a Torremolinos, con su hermana Suzanne Kuhn. Su salud empeora y ha de trasladarse precipitadamente a Austria, acompa\u00f1ado de su hermano, el doctor Peter Fabjan.<\/p>\n<p><strong>1989<\/strong>: Muere el 12 de febrero en su piso vien\u00e9s. Es enterrado en d\u00eda 16, en la misma tumba de Hedwig Stavianicek, siendo entonces cuando se da a conocer su muerte.<\/p>\n<h1>Casa de citas<\/h1>\n<p>Me permito exponer algunas ideas significativas expresadas por el escritor, mas teniendo en cuenta que su car\u00e1cter disolvente hace bueno aquello que un cr\u00edtico, Nicholas Meyerhofer, dijese con respecto al protagonista de la novela <em>Correcci\u00f3n<\/em>. \u00abcon frecuencia una afirmaci\u00f3n es reemplazada por la opuesta, esta a su vez por otra, manteni\u00e9ndose este proceso ling\u00fc\u00edstico de constante auto-correcci\u00f3n hasta que se produce la deseada autonom\u00eda del lenguaje y vaciamiento de sentido\u00bb, hasta me atrever\u00eda a decir m\u00e1s: el escritor llega en algunas entrevistas a afirmar algo para l\u00edneas m\u00e1s adelante afirmar lo contrario, o casi\u2026 comenzar\u00e9 precisamente por una declaraci\u00f3n <em>sobre las mujeres<\/em> que parece mostrar una postura incendiaria a favor de ellas, absteni\u00e9ndome de expresar las posturas contrarias que dejan asomar una aceptaci\u00f3n de las <em>ideas recibidas sobre la mitad del cielo femenina<\/em>\u2026 y lo hago ateni\u00e9ndome al uso que recomendaba Michel Foucault sobre su propia obra: suministrar una <em>caja de herramientas<\/em> de la que cada cual toma aquel utensilio que le conviene, ayudado adem\u00e1s de por lo insoportable de muchas de sus afirmaciones, las de Bernhard, al respecto, por el riesgo que su transcripci\u00f3n supondr\u00eda para posibles lectoras, y lectores, que se sentir\u00edan espantados [ tal vez haya que dar la raz\u00f3n a alguien que conoc\u00eda bien al personaje, su traductor al castellano, Miguel S\u00e1ez que manten\u00eda que tales afirmaciones eran bromas, propias de su particular sentido del humor].<\/p>\n<p>\u00abHabr\u00e1 que multiplicar, sobredimensionada, a Rosa Luxemburgo, y entonces se podr\u00e1 hacer algo quiz\u00e1. Pero probablemente tampoco, porque, cuando se vuelven demasiado fuertes, los hombres las matan\u00bb (<em>Conversaciones con Krista Fleischmann<\/em>).<\/p>\n<p>\u00abNo hay nada que elogiar, nada que condenar, nada que acusar, pero hay muchas cosas rid\u00edculas; todo es rid\u00edculo si se piensa en la muerte\u00bb (<em>discurso, en 1968, al recibir un premio<\/em>) .<\/p>\n<p>\u00abEl que piensa disuelve, hace de todo una cat\u00e1strofe, demuele, delinque, pues pensar es l\u00f3gicamente la disoluci\u00f3n consecuente de todos los conceptos\u2026 somos el miedo, el miedo del cuerpo y del esp\u00edritu y el miedo de la muerte como de lo que es creador (y es la historia, y el estado de esp\u00edritu de la historia) [\u2026 ] El problema es terminar con nuestro trabajo, y eso significa con la repugnancia interior y la estupidez exterior\u2026 eso significa pasar por encima de m\u00ed mismo y por encima de los cad\u00e1veres de las filosof\u00edas, por encima de toda la ciencia, por encima de toda la historia, por encima de todo\u2026 es una cuesti\u00f3n de constituci\u00f3n del esp\u00edritu y de concentraci\u00f3n del esp\u00edritu y de aislaci\u00f3n, de distancia\u2026 de monoton\u00eda\u2026 de utop\u00eda\u2026 de idiotez\u00bb (<em>No terminar jam\u00e1s con ello ni con nada)<\/em>.<\/p>\n<p>\u00abNo debe haber nada entero, es necesario pulverizarlo. Lo que est\u00e1 logrado, lo que es bello, se vuelve cada vez m\u00e1s sospechoso. Hay que interrumpir el camino, si es posible, en un momento imprevisto\u2026 Soy un <em>demoledor de historias<\/em>, soy el demoledor de historias tipo. En mis escritos, si se esboza una an\u00e9cdota o si solamente veo de lejos, detr\u00e1s de una colina de prosa, aparecer el vago contorno de una historia, la derribo. Lo mismo las frases, tendr\u00eda ganas de matar frases enteras desde que veo que <em>podr\u00edan<\/em> formarse.\u00bb (<em>Tres d\u00edas<\/em>)<\/p>\n<p>\u00ab\u2026 en el fondo todo es un enga\u00f1o y un autoenga\u00f1o, <em>pero<\/em> en realidad grandioso. Sin el enga\u00f1o todo se derrumbar\u00eda y no habr\u00eda nada\u2026 En el fondo solo escribo porque hay cosas desagradables. Si todo fuera agradable, probablemente no podr\u00eda escribir nada en absoluto. Nadie escribir\u00eda. En un estado de \u00e1nimo agradable no se puede escribir nada, y adem\u00e1s ser\u00eda idiota escribir si todo fuera agradable, porque entonces habr\u00eda que abandonarse a lo agradable\u2026 como el humor agradable s\u00f3lo dura unas horas o poco tiempo, siempre se vuelve a escribir\u2026 Cuando se dice algo, es ya una exageraci\u00f3n. Aunque s\u00f3lo se diga: no quiero exagerar, eso es ya una exageraci\u00f3n\u2026 \u00bb<\/p>\n<p>\u00abLa Iglesia tiene que compensarme de muchas cosas, pero por desgracia no puede hacerlo porque es demasiado est\u00fapida para ello. Tiene la vida de un hombre sobre su conciencia.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEn Austria, casi todos, sin pensarlo mucho, hablan siempre de gasear. \u201c \u00c9ste se le cay\u00f3 a Hitler de la parrilla\u201d o \u201chabr\u00eda que gasearlos \u201c\u00bb<\/p>\n<p>\u00abDonde hay <em>poder<\/em>, prospera tambi\u00e9n la <em>corrupci\u00f3n<\/em>, l\u00f3gicamente \u2026 el gobierno no favorece el crecimiento sino que estrangula en fin de cuentas\u00bb<\/p>\n<p>\u00abLos pol\u00edticos, sean negros o rojos, son siempre la misma chusma. Incultos, h\u00e1biles en los negocios, en realidad siempre espantosos, s\u00f3lo trabajan en medio de la hipocres\u00eda, lo mismo que la Iglesia. Y cada aprendiz de pol\u00edtico aprende ya de ni\u00f1o, en la misa dominical, c\u00f3mo hacer para llegar al poder\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEl mundo es un espect\u00e1culo\u2026 una obra de teatro universal \u2026 \u00bb<\/p>\n<p>\u00abUn libro s\u00f3lo existe tambi\u00e9n a partir de sus contradicciones. Si es unidireccional no vale nada, como tampoco si no es una excitaci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab[ la entrevistadora le comenta c\u00f3mo en sus libros el lenguaje es cada vez m\u00e1s radical] Es un proceso natural: cuando se permanece en lo mismo, naturalmente se hace cada vez m\u00e1s fuerte y debe ser cada vez mejor y, si se escribe prosa, empieza a ser mejor a partir de los cuarenta, y probablemente hasta los setenta si se vive tanto; se vuelve cada vez mejor. Yo tengo s\u00f3lo cincuenta y dos; si vivo a\u00fan dieciocho a\u00f1os, si es que los vivo, ser\u00e1 a la fuerza cada vez mejor\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u2026 no hay nadie en el mundo que <em>pueda<\/em> destruirlo todo, ni nadie que <em>quiera<\/em> destruirlo todo, porque \u00e9l mismo ser\u00eda destruido, pero necesariamente, cuando se escribe algo, hay mucho de destrucci\u00f3n en ello\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEl mundo consiste en golpear. Si alguna vez, en alg\u00fan sitio, no se golpea, uno se convierte en part\u00edculas de polvo y ya no est\u00e1 all\u00ed\u2026 Siempre me alegra cuando me golpean, porque entonces puedo devolver triplicados los golpes, y eso lo hace a uno fuerte. Si no, los m\u00fasculos desaparecer\u00edan por completo\u2026 \u00bb<\/p>\n<p><strong>Libros meneados<\/strong>:<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>Correcci\u00f3n<\/em>\u00bb (Alianza, 1983)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>El origen<\/em>\u00bb (Anagrama, 1984)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>El s\u00f3tano<\/em> . <em>Un alejamiento<\/em>\u00bb (Anagrama, 1984)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>El fr\u00edo. Un aislamiento<\/em>\u00bb (Anagrama, 1985)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>El aliento. Una decisi\u00f3n\u00bb<\/em> (Anagrama, 1986)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>Un ni\u00f1o<\/em>\u00bb (Anagrama, 1987)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>Ave Virgilio<\/em>\u00bb (Pen\u00ednsula \/ Poes\u00eda, 1988)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, <em>El sobrino de Wittgenstein<\/em> (Anagrama, 1988)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>Tinieblas<\/em>\u00bb (Gedisa, 1987)<\/p>\n<p>+ Kurt Hofmann, \u00ab<em>Conversaciones con Thomas Bernhard<\/em>\u00bb (Anagrama, 1991)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>Extinci\u00f3n. Un desmoronamiento<\/em>\u00bb (Alfaguara, 1992)<\/p>\n<p>+ Miguel S\u00e1enz, \u00ab<em>Thomas Bernhard. Una biograf\u00eda<\/em>\u00bb (Siruela, 1996)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>Heldenplatz (Plaza de los H\u00e9roes)\u00bb<\/em> (Hiru, 1998)<\/p>\n<p>+ <em>Thomas Bernhard. Un encuentro. Conversaciones con Krista Fleischmann<\/em> (Tusquets, 1998)<\/p>\n<p>+ Thomas Bernhard, \u00ab<em>In hora mortis. Bajo el hierro de la luna<\/em>\u00bb (DVD Ediciones\/ Poes\u00eda, 1998)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/kaosenlared.net\/thomas-bernhard-en-la-direccion-opuesta\/\">http:\/\/kaosenlared.net\/thomas-bernhard-en-la-direccion-opuesta\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abViento, aventar y verdad\u2026 sobre la sombra del mundo\u2026 \u2026 \u2026 \u2026 \u2026 \u2026 los gritos de p\u00e1jaros oscuros\u00bb \u00abno aport\u00e9 una sola estrofa para diversi\u00f3n de la provincia est\u00fapida\u00bb Vayan un par de cuestiones por delante y no se juzgue que son meras an\u00e9cdotas, sino que apuntan a cuestiones significativas acerca del tono de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":38882,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[108],"tags":[],"class_list":["post-38881","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-bibliomania"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - 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