{"id":37898,"date":"2018-01-15T15:50:40","date_gmt":"2018-01-15T13:50:40","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/las-cuestiones-nacionales-en-el-estado-espanol-actual\/"},"modified":"2018-02-21T13:20:51","modified_gmt":"2018-02-21T12:20:51","slug":"las-cuestiones-nacionales-en-el-estado-espanol-actual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/las-cuestiones-nacionales-en-el-estado-espanol-actual\/","title":{"rendered":"Las \u00abcuestiones nacionales\u00bb en el estado espa\u00f1ol actual"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-37895\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio1.png\" alt=\"acuestnacio1\" width=\"539\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio1.png 539w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio1-300x223.png 300w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio1-80x60.png 80w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio1-265x198.png 265w\" sizes=\"auto, (max-width: 539px) 100vw, 539px\" \/><\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1. Exordio: la crisis del &#8216;Estado democr\u00e1tico moderno&#8217;.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1994, el gran pensador, historiador y analista social de formaci\u00f3n marxiana, Eric Hobsbawm, publicaba La edad de los extremos, t\u00edtulo de su interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica del que \u00e9l mismo califica de \u00abcorto siglo veinte\u00bb -el \u00faltimo volumen de la serie que abarca la evoluci\u00f3n del sistema-mundo desde el siglo XVIII hasta nuestros d\u00edas. Refiri\u00e9ndose al proceso de la crisis sist\u00e9mica ya en curso en el momento en que escribe, Hobsbawm afirma: \u00abLo que est\u00e1 en crisis son las creencias y principios en los que se fundaba la sociedad desde que los Modernos hab\u00edan ganado su famosa batalla contra los Antiguos en los albores del siglo XVIII: esos postulados racionalistas y humanistas, comunes al capitalismo liberal y al comunismo, que hicieron posible su breve, pero decisiva, alianza contra el fascismo, que los rechazaba\u00bb. Y agrega: \u00abEsa crisis moral, sin embargo, no es solo una crisis de los postulados de la civilizaci\u00f3n moderna: es tambi\u00e9n una crisis de las estructuras hist\u00f3ricas de las relaciones humanas que la sociedad moderna hab\u00eda heredado de un pasado preindustrial y precapitalista, y que le hab\u00edan permitido funcionar\u00bb. Cualquiera pensar\u00eda que Hobsbawm, en 1994, ya estaba divisando la crisis mundial como lo har\u00eda la ciudadan\u00eda del com\u00fan gallega desde la compostelana Praza do Obradoiro, alzada en rebeli\u00f3n c\u00edvica durante el invierno de 2002-2003 con la consigna de Nunca M\u00e1is, y asimismo la enorme marea de ciudadanos indignados en las inn\u00fameras plazas de todo el \u00e1mbito hispano desde mayo de 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Hobsbawm, la crisis no era solo econ\u00f3mica, social y pol\u00edtico-institucional. Era, por a\u00f1adidura, una crisis de valores. As\u00ed, la involuci\u00f3n provocada por la contrarreforma reaccionaria que se hab\u00eda desencadenado ya entonces en todos los niveles de la realidad social, no nos arrastraba de vuelta a los tiempos previos a la II\u00aa Guerra Mundial, sino a antes de la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 a 1794. No s\u00f3lo estaba destruyendo el welfare state, el estado de bienestar conquistado por los ciudadanos al precio de sangre, c\u00e1rceles y l\u00e1grimas -y en todo caso solamente en algunas regiones del sistema-mundo, primordialmente de su espacio central, y con forzada contribuci\u00f3n de su periferia. No solo estaba transformando el Estado-social en Estado-penal, el Estado-providencia en Estado-penitencia -como diagnostic\u00f3 con amarga iron\u00eda Lo\u00efc Wacquant en Les prisons de la mis\u00e8re. Estaba, adem\u00e1s, dinamitando los cimientos mismos del estado moderno y, por tanto, de la cultura y los valores democr\u00e1ticos y republicanos. Y destru\u00eda, adem\u00e1s, enriquecedoras culturas, valores y relaciones humanas heredadas de pasadas etapas hist\u00f3ricas o aportadas por los pueblos de la periferia del sistema, como las inherentes a la noci\u00f3n de comunidad reelaborada por un T\u00f6nnies y un Bauer, o las recuperadas por Boaventura de Sousa Santos en su Epistemologia do sul.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa crisis del &#8216;Estado moderno&#8217; resultaba ya manifiesta -y lo resultar\u00eda cada vez m\u00e1s con el paso de los a\u00f1os, hasta hoy mismo- si examin\u00e1bamos con atenci\u00f3n el modelo conforme al que hab\u00eda sido dise\u00f1ado en nuestros \u00e1mbitos cultural-pol\u00edticos, y lo contrast\u00e1bamos con las realidades sociopol\u00edticas sobre las que estaba instalada, con una cierta gama de variantes, esa superestructura jur\u00eddico-pol\u00edtica mod\u00e9licamente elaborada a partir de las revoluciones liberales del siglo XVIII en adelante, nacida en la Europa occidental y en los EEUU de Norteam\u00e9rica, progresivamente exportada al resto del mundo, y virtualmente universalizada a partir de la implosi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y los Estados europeos del &#8216;socialismo real&#8217;. Curiosamente, y en aparente paradoja, al tiempo que se universalizaba la implantaci\u00f3n del modelo del Estado democr\u00e1tico liberal, surg\u00eda y se agravaba su deterioro, entraba en crisis su aut\u00e9ntica vigencia y se ampliaba su divergencia con la realidad social. En t\u00e9rminos de Gramsci, podr\u00edamos afirmar que se divorciaban entre si la &#8216;sociedad pol\u00edtica&#8217; y la &#8216;sociedad civil&#8217; realmente existentes en cada caso. Hasta el punto de que, ya a comienzos del siglo XXI, se podr\u00eda pensar que est\u00e1bamos empezando a vivir el desbordamiento de los l\u00edmites de posible correspondencia o congruencia entre ese dise\u00f1o mod\u00e9lico de &#8216;Estado democr\u00e1tico de derecho&#8217; y la realidad de las cambiantes estructuras sociales y de clases, la trama del capital transnacionalizado y la concentraci\u00f3n olig\u00e1rquica de los poderes econ\u00f3mico, medi\u00e1tico y -su seguro servidor- pol\u00edtico. La expresi\u00f3n m\u00e1s elocuente de esa crisis -la relaci\u00f3n crecientemente conflictiva entre el com\u00fan ciudadano y la \u00e9lite del poder, en l\u00e9xico de Wright Mills- hab\u00eda comenzado en la periferia del sistema a finales del siglo XX, y eclosionar\u00eda luego en las redes mundiales de organizaciones c\u00edvicas sectoriales de combate, los movimientos altermundistas con el lema de &#8216;actuar localmente&#8217; y &#8216;pensar globalmente&#8217; -y viceversa- y, al cabo, la serie de Foros Sociales como lugares de encuentro y fragua de estrategias conjuntas a nivel mundial, continental y &#8216;local&#8217;, en\u00a0 secuencia combinada e ininterrumpida desde 2001 a 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edan esquematizarse en cuatro dimensiones las vertientes de esa crisis del Estado, es decir, los problemas cardinales de la relaci\u00f3n asim\u00e9trica entre el modelo y la realidad, o entre la superestructura jur\u00eddico-pol\u00edtica hoy existente y la realidad socio-pol\u00edtica actual. Esas cuatro dimensiones son las siguientes. Por una parte, est\u00e1 la relaci\u00f3n entre Estado y Naci\u00f3n, y ah\u00ed se sit\u00faa la tem\u00e1tica de las \u00abcuestiones nacionales\u00bb -una de las m\u00e1s candentes, dado que el modelo originario fue definido como Estado-naci\u00f3n. Esa es la tem\u00e1tica que me fue encomendada por los editores, y que por tanto abordar\u00e9 a continuaci\u00f3n e intentar\u00e9 elucidar en el contexto espec\u00edfico del Estado espa\u00f1ol. Mas no me resisto a dejar enunciadas las otras tres dimensiones de la crisis del modelo de Estado. Son \u00e9stas: 1. la relaci\u00f3n entre Estado y clases sociales o estructura social -donde subyace la cuesti\u00f3n del &#8216;contenido de clase&#8217; del poder pol\u00edtico en el Estado, tema crucial en el pensamiento pol\u00edtico de la izquierda, por m\u00e1s que muy &#8216;olvidado&#8217; en los \u00faltimos tiempos por las organizaciones pol\u00edticas de la izquierda -con escasas excepciones. 2. la relaci\u00f3n entre Estado y base econ\u00f3mica -con el grav\u00edsimo problema del abandono por el Estado de la direcci\u00f3n pol\u00edtica de la econom\u00eda, la virtual desaparici\u00f3n de una pol\u00edtica macroecon\u00f3mica merecedora de tal denominaci\u00f3n y la conversi\u00f3n de los gobiernos en algo as\u00ed como simulacros de consejos de administraci\u00f3n del &#8216;Estado X S.A.&#8217; a las \u00f3rdenes de los mercados -con racionamiento de v\u00edveres incluido, es decir, austeridad, para &#8216;los de abajo&#8217; claro es.\u00a0 Y 3. la relaci\u00f3n entre Estado y ciudadan\u00eda -con la volatilizaci\u00f3n f\u00e1ctica de buena parte de los derechos y libertades c\u00edvicas y sociales, y la virtual reconversi\u00f3n de los ciudadanos en s\u00fabditos -y, en especial, de los trabajadores en siervos. Pero, reitero, ser\u00e9, por una vez, disciplinado y solo abordar\u00e9 aqu\u00ed la primera de esas cuatro tem\u00e1ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2. Estado y Naci\u00f3n: el conflicto Naci\u00f3n versus Estado.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abUnha naci\u00f3n ceibe \u00e9 aquela que pos\u00fae o absoluto control sobor dos seus propios recursos e poderes internos, e que non sofren restrici\u00f3n algunha na s\u00faa interrelaci\u00f3n con todas as outras naci\u00f3ns en semellantes circunstancias salvo as restrici\u00f3ns establecidas pola natureza. \u00bf\u00c9 \u00e9ste o caso de Irlanda? \u00bfSe estivese en vigor o Home Rule Bill [Estatuto de Autonom\u00eda], ser\u00eda \u00e9ste o caso de Irlanda? Para \u00e1mbalas d\u00faas preguntas a resposta \u00e9: non; m\u00e1is enf\u00e1ticamente: NON!\u00bb. (James Connolly, Nacionalismo e imperialismo, Compostela, Laiovento, 1993. (T\u00edtulo original: Selected Writings, Pelikan Books, 1973).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto que antecede forma parte de un art\u00edculo publicado por James Connolly en el Worker&#8217;s Republic el 12 de febrero de 1916. El 24 de abril de ese mismo a\u00f1o se subleva Irlanda -en singular, Dubl\u00edn- y se proclama la Rep\u00fablica. Connolly es vicepresidente del Gobierno Provisional. En el combate que se entabla con las tropas inglesas cae herido y, seguidamente, preso. Con la herida gangrenada, los militares ingleses lo conducen en unas angarillas ante el pelot\u00f3n de fusilamiento. Era el d\u00eda 12 de mayo. En las jornadas precedentes hab\u00eda corrido la misma suerte toda la \u00e9lite dirigente del nacionalismo radical irland\u00e9s y de la sublevaci\u00f3n popular, en la que hab\u00edan ca\u00eddo 1.351 compatriotas suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">James Connolly, nacido en la escocesa Edinburg de padres irlandeses emigrados, cristiano y marxista, pacifista enfrentado -como Jean Jaur\u00e8s en Francia- a los socialistas que hab\u00edan ca\u00eddo en la trampa de la confrontaci\u00f3n b\u00e9lica de 1914, nacionalista \u00abradical\u00bb, ten\u00eda entonces cuarenta y siete a\u00f1os. No cumplir\u00eda en vida ninguno m\u00e1s. A Jaur\u00e8s lo asesinan por ser leal a la clase obrera francesa y congruente con el internacionalismo socialista. A Connolly lo fusila el ej\u00e9rcito ingl\u00e9s por ser congruente con el mismo internacionalismo obrero y leal a su naci\u00f3n irlandesa colonizada por Inglaterra. Lo fusilan: una manera como cualquier otra de retirarle la voz y el voto emancipadores. A lo sumo, una manera m\u00e1s traum\u00e1tica que otras. Menos humillante, en cambio. Hoy mismo, en nuestro entorno celtib\u00e9rico, alguien dir\u00eda, tal vez: se lo gan\u00f3 a pulso. Alguien: tal vez ese mismo alguien que hoy califica de arrogante, incluso provocador -y, claro est\u00e1, anticonstitucional- el c\u00edvico y pac\u00edfico proceso independentista catal\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya ves, lector: no necesitas preguntarte m\u00e1s por qu\u00e9 he tra\u00eddo aqu\u00ed ese texto. En cambio, ser\u00e1 necesario elucidar por qu\u00e9 surgen con tanta frecuencia ese tipo de conflictos -finalmente violentos, unos, o perseverantemente pac\u00edficos, otros, pero siempre uno y el mismo in nuce, en substancia- entre la realidad Naci\u00f3n y la realidad Estado.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00abLa naci\u00f3n es el conjunto de los seres humanos vinculados por su comunidad de destino en una comunidad de car\u00e1cter. [Pero] comunidad de destino no significa sometimiento a una misma suerte, sino experiencia com\u00fan de la misma suerte. (&#8230;)La dificultad de hallar una definici\u00f3n satisfactoria de la naci\u00f3n est\u00e1 pues condicionada hist\u00f3ricamente\u00bb.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00abAs\u00ed, nosotros sustituimos la simple enumeraci\u00f3n de los elementos de la naci\u00f3n por un sistema: la historia com\u00fan como causa eficiente, cultura com\u00fan y origen com\u00fan como medios de su acci\u00f3n, lenguaje com\u00fan mediador por tanto de la cultura com\u00fan, producto suyo tanto como productor de ella. As\u00ed se comprende tambi\u00e9n la relaci\u00f3n de esos elementos entre s\u00ed\u00bb.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">(Otto Bauer, La question des nationalit\u00e9s et la social-d\u00e9mocratie, Arcant\u00e8re, Paris, 1987). [edici\u00f3n original alemana, Viena, 1907].<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA\u00ednda que o marxismo como tal se op\u00f3n \u00e1 ideolox\u00eda nacionalista, ten que distinguir con moita claridade entre o nacionalismo dos opresores e o nacionalismo dos oprimidos. Por tanto ten que apoiar todas as loitas pola liberaci\u00f3n nacional, ou polo dereito \u00e1 autodeterminaci\u00f3n das naci\u00f3ns asoballadas (&#8230;). A raz\u00f3n disto non \u00e9 soamente que os socialistas se opo\u00f1an a todas as formas de opresi\u00f3n (nacional, racial, sexual ou de clase), sen\u00f3n que tam\u00e9n hai unha relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre internacionalismo e dereitos nacionais. O internacionalismo socialista non se pode desenvolver sen que o movemento socialista reco\u00f1eza os mesmos dereitos a todas as naci\u00f3ns\u00bb.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00abA naci\u00f3n non \u00e9 s\u00f3 un conxunto de criterios abstractos e externos. A dimensi\u00f3n subxectiva non \u00e9 menos importante, \u00e9 dicir, unha conciencia de identidade, un movemento pol\u00edtico nacional. Evidentemente, eses &#8216;factores subxectivos&#8217; (&#8230;) son o produto de certas condici\u00f3ns hist\u00f3ricas (&#8230;). Non \u00e9 un doutrinario sabio, armado dunha lista de &#8216;criterios obxectivos&#8217; (ao estilo de Stalin) quen debe determinar se unha comunidade constit\u00fae ou non unha naci\u00f3n, sen\u00f3n esa comunidade mesma\u00bb.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">(Michael L\u00f6wy, Patria ou Terra Nai?. Ensaios sobre a Cuesti\u00f3n Nacional, Santiago de Compostela, Ed. Laiovento 1999).<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estado y Naci\u00f3n son conceptos que se refieren a realidades situadas en niveles. estratos o instancias diferentes en la estructura de una misma formaci\u00f3n social. La Naci\u00f3n es una realidad socio-pol\u00edtica; el Estado es una realidad pol\u00edtico-institucional. La Naci\u00f3n radica en el \u00e1mbito de la &#8216;sociedad civil&#8217;, entendida en el significado definido por Gramsci, mientras que el Estado se sit\u00faa en el de la &#8216;sociedad pol\u00edtica&#8217;. El Estado es una construcci\u00f3n elaborada mediante un ordenamiento jur\u00eddico-pol\u00edtico: es una super-estructura jur\u00eddico-pol\u00edtica. La Naci\u00f3n, no. En la Naci\u00f3n hay elementos superestructurales, de \u00edndole cultural e ideol\u00f3gica -como los hay en toda &#8216;sociedad civil&#8217;- pero no pol\u00edtico-institucionales. El Estado es, en palabras de Bauer, \u00abla corporaci\u00f3n territorial m\u00e1s importante\u00bb, se asienta sobre un territorio deslindado por el espacio de vigencia de sus instituciones jur\u00eddico-pol\u00edticas, es decir, de su ordenamiento jur\u00eddico p\u00fablico y privado, que delimita el espacio de su soberan\u00eda entendida como el ejercicio del poder institucionalizado -desde un C\u00f3digo civil a una moneda de curso legal, por ejemplo. No en el sentido de la soberan\u00eda como atributo de los ciudadanos libres que integran una Naci\u00f3n. El territorio es, pues, en principio, un elemento basilar de la existencia del Estado. En cambio, el territorio no es un elemento necesario para la existencia de una Naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las definiciones &#8216;descriptivas&#8217; que enumeran una serie de elementos configuradores de la naci\u00f3n, y mencionan como uno de ellos un \u00abterritorio com\u00fan de habitaci\u00f3n\u00bb (la &#8216;famosa&#8217; de Stalin, p.e.), no son v\u00e1lidas. Los pueblos n\u00f3madas, por ejemplo, constituyen naciones sin territorio estable -como lo eran los pueblos originarios de Am\u00e9rica del Norte, antes de su virtual exterminio. O pueblos extendidos por uno o incluso varios continentes, como el jud\u00edo o el gitano. A la inversa, los pueblos originarios de las Am\u00e9ricas central y del sur -la mal llamada Am\u00e9rica Latina- son naciones, y as\u00ed se han proclamado en los sucesivos FSM (Foros Sociales Mundiales), con independencia de los espacios estatales construidos -y no por ellos- a ra\u00edz de la independencia de las colonias hispanas y portuguesas: desde los mayas guatemaltecos a los mapuches del cono Sur, pasando por los diversos pueblos andinos. La actual constituci\u00f3n de Bolivia declara plurinacional al Estado boliviano, refiri\u00e9ndose a pueblos como los quechuas o los aymaras que son naciones, y por tanto sujetos de soberan\u00eda, y no a territorios peculiares de cada uno de ellos -a diferencia, por ejemplo, de las diversas naciones asentadas en el espacio territorial del Estado espa\u00f1ol, como resultado de procesos hist\u00f3ricos tan completamente distintos como lo son el europeo y el americano. Se trata pues, en suma, de la problem\u00e1tica de las que L\u00f6wy denomina \u00abnaciones extra-territoriales\u00bb, o \u00abcomunidades nacionales heterodoxas\u00bb -entre las que, por cierto, menciona a \u00ablos negros de Estados Unidos\u00bb- es decir, realidades o &#8216;hechos&#8217; nacionales cuya existencia colisionaba con definiciones descriptivas &#8216;a lo Stalin&#8217;: \u00abese marco r\u00edgido y dogm\u00e1tico [que] era un verdadero lecho de Procusto ideol\u00f3gico\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto la Naci\u00f3n como el Estado son constructos hist\u00f3ricos, son fen\u00f3menos y realidades forjadas por el devenir hist\u00f3rico. Es \u00e9se el sentido que tiene en Bauer la noci\u00f3n comunidad de destino como atributo del concepto de naci\u00f3n: no un sentido determinista de predestinaci\u00f3n de un pueblo, sino, por el contrario, un proceso dial\u00e9ctico y aleatorio, \u00abcomprender la naci\u00f3n como el producto jam\u00e1s acabado de un proceso [hist\u00f3rico] constantemente en curso\u00bb. En ese proceso, la formaci\u00f3n de la Naci\u00f3n y la del Estado, ni son simult\u00e1neas, ni se culminan necesariamente ambas. Esto s\u00ed: la Naci\u00f3n es l\u00f3gica e hist\u00f3ricamente previa -pre-existe- al Estado. El Estado, como realidad exclusivamente superestructural, ni puede l\u00f3gicamente construirse sobre un vac\u00edo sociocultural y sociopol\u00edtico, ni hist\u00f3ricamente puede nacer sin que previamente exista la comunidad de origen y de cultura que lo dota de sentido y engendra. Pero tambi\u00e9n, a la inversa, que una naci\u00f3n exista y camine en la Historia no predetermina que llegue a construir su propio estado. No basta que exista objetivamente una realidad nacional -que puede ser una realidad pol\u00edticamente inerte. Depende tambi\u00e9n de la existencia o no de condiciones o &#8216;factores subjetivos&#8217;, en expresi\u00f3n de L\u00f6wy, como la existencia de una conciencia de identidad en su conciencia social, de su asunci\u00f3n por el conjunto de sus clases sociales, o por la(s) dominante(s) y dirigente(s), o s\u00f3lo por las dominadas y subalternas, y de una voluntad de afirmarse, autoorganizarse y decidir su destino: autodeterminarse, en suma -Habermas lo expres\u00f3 a su manera distinguiendo entre naci\u00f3n nacida y naci\u00f3n querida-. Precisamente las naciones, tanto las extra-territoriales como las que se forjaron hist\u00f3ricamente en espacios geogr\u00e1ficos determinados, y por tanto dispon\u00edan del territorio necesario para la existencia de la \u00abinstituci\u00f3n territorial\u00bb que es el Estado, pero no dieron construido su propio edificio pol\u00edtico-institucional, o fueron despose\u00eddas del que hab\u00edan construido en el pasado, son precisamente Naciones sin Estado. Y he ah\u00ed, entonces, el problema nacional no resuelto: he ah\u00ed las conflictivas cuestiones nacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen de la dimensi\u00f3n conflictiva de las &#8216;cuestiones nacionales&#8217; radica en la identificaci\u00f3n de &#8216;naci\u00f3n&#8217; con &#8216;estado&#8217; -o el establecimiento de una relaci\u00f3n biun\u00edvoca entre ambos- y del status de ciudadan\u00eda con el de nacionalidad de los individuos humanos. Hist\u00f3ricamente, la concepci\u00f3n pol\u00edtica de la naci\u00f3n nace con la Revoluci\u00f3n Francesa, es decir, con la transformaci\u00f3n de los individuos humanos en &#8216;hombres libres&#8217;, de s\u00fabditos en ciudadanos, de &#8216;sujetos&#8217; -sujets- al poder de un soberano a titulares ellos mismos de la soberan\u00eda. Es elocuente el r\u00f3tulo de la hist\u00f3rica \u00abDeclaraci\u00f3n de los derechos del hombre y del ciudadano\u00bb -explicitaci\u00f3n que, curiosamente, no figura en la de las Naciones Unidas. Los procesos revolucionarios inspirados en el ideario &#8216;Moderno&#8217; de la Ilustraci\u00f3n del XVII-XVIII europeo confrontado a las concepciones autocr\u00e1ticas del poder pol\u00edtico, subvierten y quiebran las superestructuras del &#8216;Antiguo&#8217; R\u00e9gimen -el triunfo de los &#8216;Modernos&#8217; sobre los &#8216;Antiguos&#8217;, en la ya referida imagen de Hobsbawm- , invierten la titularidad de la soberan\u00eda -Marx dir\u00eda que ponen sobre sus pies lo que estaba &#8216;patas arriba&#8217;- y declaran la libertad, la igualdad y la fraternidad como atributos \u00ednsitos en el status de\u00a0 ciudadan\u00eda y postulados del ejercicio de su poder democr\u00e1tico soberano -es decir,\u00a0 de la rep\u00fablica. De ese modo, la naci\u00f3n viene a ser el conjunto de los ciudadanos que ostentan la soberan\u00eda del Estado democr\u00e1tico republicano -el pueblo soberano. Y el modelo del nuevo Estado as\u00ed construido ser\u00e1 denominado &#8216;Estado-naci\u00f3n&#8217;, expresando una relaci\u00f3n biun\u00edvoca e indisociable entre ambos t\u00e9rminos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas -record\u00e9moslo- la Naci\u00f3n es una realidad sociopol\u00edtica, es decir, social, mientras que el Estado es una realidad jur\u00eddicopol\u00edtica, es decir, superestructural. El status de &#8216;ciudadan\u00eda&#8217; se refiere a la condici\u00f3n de individuo libre en un Estado democr\u00e1tico, mientras que el de &#8216;nacionalidad&#8217; se refiere al individuo en cuanto miembro de una Naci\u00f3n -de una comunidad nacional. Y si la naci\u00f3n, como realidad social forjada por la historia, es pre-existente al Estado -y por tanto al &#8216;Estado democr\u00e1tico moderno&#8217;-, cuando el edificio estatal se corresponde con una sola naci\u00f3n, es decir, cuando se trata de un Estado uni-nacional, la correspondencia biun\u00edvoca encaja sin problemas. Mas cuando la realidad sociopol\u00edtica sobre la que se asienta el Estado es plurinacional, una de dos, o el Estado se construye mediante una combinaci\u00f3n de procesos constituyentes en los que cada naci\u00f3n ejerce su soberan\u00eda y decide libremente integrarse o no en una articulaci\u00f3n -confederaci\u00f3n- de estados -ellos s\u00ed, nacionales- , o el Estado construido, impuesto por uno o varios de los sujetos de soberan\u00eda nacional a los dem\u00e1s, ser\u00e1 unitario pero plurinacional, y por tanto albergar\u00e1 un conflicto, declarado o potencial, de cuestiones nacionales no resueltas por articulaci\u00f3n, sino sofocadas por imposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el panorama mundial, y singularmente en el europeo, puede comprobarse que, hasta tiempos recientes, los estados uni-nacionales eran la excepci\u00f3n, que no la regla: la mayor\u00eda eran unitarios, pero plurinacionales -Imperio Austroh\u00fangaro, Imperio zarista, algunos estados escandinavos- o, en algunos casos, subnacionales -como Polonia, o las dos Rep\u00fablicas alemanas, la Federal y la Democr\u00e1tica, durante la &#8216;guerra fr\u00eda&#8217;. Varios de ellos fuerons resueltos, a resultas de conflictos b\u00e9licos como la I\u00aa Guerra Mundial, o pac\u00edficamente -pa\u00edses escandinavos, m\u00e1s recientemente pa\u00edses b\u00e1lticos, Alemania, Chequia y Eslovaquia. Otros siguen a albergar todav\u00eda cuestiones nacionales no resueltas, ni violenta ni pac\u00edficamente, sino sofocadas -m\u00e1s violenta que pac\u00edficamente, si incluimos la \u00abviolencia institucional\u00bb. El Estado espa\u00f1ol es un caso extremo: terminado el r\u00e9gimen fascista de la Dictadura franquista del Movimiento Nacional impuesta por la sublevaci\u00f3n de 1936 contra la II\u00aa Rep\u00fablica, la nueva constituci\u00f3n de 1978, no s\u00f3lo no adecu\u00f3 el dise\u00f1o del estado a la realidad plurinacional, sino que, como veremos,\u00a0 agrav\u00f3 el problema definiendo dogm\u00e1tica y axiom\u00e1ticamente a la naci\u00f3n por el estado y negando a nuestras naciones-sin-estado &#8216;perif\u00e9ricas&#8217; -que hab\u00edan tenido en el pasado estados propios- el derecho a la autodeterminaci\u00f3n reconocido a los pueblos del mundo por las Naciones Unidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-37896\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio2.jpg\" alt=\"acuestnacio2\" width=\"480\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio2.jpg 480w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio2-300x240.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3. Las &#8216;cuestiones nacionales&#8217; en la constituci\u00f3n espa\u00f1ola de 1978: la &#8216;concepci\u00f3n&#8217; de la Naci\u00f3n desde el Estado.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA los espa\u00f1oles se les redact\u00f3 en 1977-78 el texto constitucional mejor preparado para la integraci\u00f3n-disoluci\u00f3n del Estado en el sistema de la Europa de la guerra fr\u00eda. En la Constituci\u00f3n de 1978 las cesiones de soberan\u00eda posibles son pr\u00e1cticamente ilimitadas, superiores a las impuestas a Alemania e Italia despu\u00e9s de su derrota en 1945. Y expeditas: basta una simple Ley org\u00e1nica [para realizarlas]\u00bb. (Joan E. Garc\u00e9s, Soberanos e intervenidos, Madrid, Siglo XXI, 2012. 4\u00aa edici\u00f3n; 1\u00aa ed. 1996).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa Constituci\u00f3n se fundamenta en la indisoluble unidad de la Naci\u00f3n espa\u00f1ola, patria com\u00fan e indivisible de todos los espa\u00f1oles (&#8230;)\u00bb. (Constituci\u00f3n espa\u00f1ola de 1978, art. 2\u00ba).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab(&#8230;) o primeiro que nos c\u00f3mpre \u00e9 enterrarmos dunha vez o que habitualmente se chama &#8216;transici\u00f3n&#8217;, porque foi un engano, (&#8230;) que en todo caso resulta hoxe, coas s\u00faas miserias e as s\u00faas mentiras, un lastre do que temos que desfacernos\u00a0 (&#8230;) O conto que nos quixeron vender, que di que houbo unha especie de proxecto ilustrado inspirado por un grupo de pol\u00edticos clarividentes que planificaron previamente as etapas da conquista das liberdades para todos os espa\u00f1ois, sen que estes se molestasen en facer nada pola s\u00faa conta.\u00bb<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00abC\u00f3mprenos combater a falsa lexitimidade do estado-naci\u00f3n, herdeiro hist\u00f3rico das monarqu\u00edas absolutas (&#8230;). C\u00f3mprenos deixar ben claro, por outra banda, que o fundamento e lexitimaci\u00f3n do estado (&#8230;) reside (&#8230;) no contrato social que se sup\u00f3n que renovamos en cada votaci\u00f3n xeral, e formul\u00e1rmonos no futuro nestes termos a relaci\u00f3n co noso estado (&#8230;).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Josep Fontana, A construci\u00f3n da identidade e outros traballos de Historia, Compostela, Ed. Laiovento, 2007 (ed orixinal catalana: La construcci\u00f3 de la identitat, ed. Base, 2005).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Durante la fase postrera del per\u00edodo denominado tardo-franquismo, que viene a ser el decenio de los a\u00f1os 70&#8217;s del siglo XX, tienen lugar dos procesos pol\u00edticos de muy diferente \u00edndole, y contrapuestos entre s\u00ed, cuyos desenlaces determinar\u00e1n, por una parte, el modo en que finalizar\u00e1 el r\u00e9gimen mal-nacido de la sublevaci\u00f3n militar-fascista de 1936 contra la II\u00aa Rep\u00fablica espa\u00f1ola y la subsiguiente &#8216;Guerra de Espa\u00f1a&#8217;, y por otro el modelo de estado post-franquista que sobrevendr\u00e1. El primero es un proceso de combate c\u00edvico-pol\u00edtico protagonizado por la sociedad civil, destituyente desde abajo de ese r\u00e9gimen totalitario -expl\u00edcitamente denominado as\u00ed en el pre\u00e1mbulo de una de sus &#8216;Leyes Fundamentales&#8217;- y pre-constituyente de un r\u00e9gimen democr\u00e1tico construido ex-novo, previa la demolici\u00f3n completa del edificio jur\u00eddico-pol\u00edtico franquista mediante la que se denominaba entonces ruptura democr\u00e1tica.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin entrar aqu\u00ed a analizar las caracter\u00edsticas de ese proceso, ni los principios y postulados b\u00e1sicos del dise\u00f1o del nuevo estado democr\u00e1tico, cumple se\u00f1alar que la contribuci\u00f3n de los movimientos nacionalistas emancipadores de los Pa\u00efsos Catalans, Euskalherr\u00eda y Galiza -con el euskald\u00fan en su vanguardia- dio lugar a que todas las fuerzas y organizaciones &#8216;ilegales&#8217; obreras, sociales, culturales y c\u00edvicas, as\u00ed como las organizaciones pol\u00edticas tambi\u00e9n ilegales, implicadas en la lucha por la &#8216;ruptura democr\u00e1tica&#8217;, reconociesen la realidad sociopol\u00edtica plurinacional y asumiesen y propugnasen el derecho de las tres naciones-sin-estado &#8216;perif\u00e9ricas&#8217; a autodeterminarse y ejercer sus respectivas soberan\u00edas en el previsto proceso constituyente ex-novo, con predominio de propuestas de articulaci\u00f3n federal-confederal, m\u00e1s con respeto de la libre decisi\u00f3n de cada una de ellas -y en todo caso preconizaban un modelo republicano de estado, tanto para cada uno de esos sujetos de soberan\u00eda cuanto para el nuevo estado espa\u00f1ol. Ese proceso c\u00edvico-pol\u00edtico fue abortado desde arriba y desde fuera, es decir, desde instancias de poder supra-estatales, en un contexto internacional gravemente adverso: el mundial y europeo de la guerra fr\u00eda, y el peninsular de la revoluci\u00f3n dos cravos portuguesa (abril de 1974), una vez que el inicial golpe militar anti-salazarista hab\u00eda desembocado en la aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n de izquierdas dirigida por el MFA -en esos contextos, un Portugal &#8216;rojo&#8217; significaba un quiste molesto, m\u00e1s una Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica &#8216;roja&#8217; resultar\u00eda ser un c\u00e1ncer posiblemente letal para el sistema imperial hegemonizado por los USA en la Europa occidental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saboteado y truncado el ejercicio rupturista de la soberan\u00eda popular, el &#8216;pueblo espa\u00f1ol&#8217; fue suplantado por el poder del Departamento de Estado norteamericano, con la colaboraci\u00f3n de las dos grandes Internacionales, socialdem\u00f3crata y democristiana, la complicidad de nuevos cuadros dirigentes parvenus en algunas organizaciones &#8216;antifranquistas&#8217; -primordialmente del PSOE desde el &#8216;congreso&#8217; de Suresnes (oto\u00f1o de 1974)- y la &#8216;adhesi\u00f3n&#8217; de sectores oportunistas del r\u00e9gimen franquista que vieron en esa operaci\u00f3n el cielo abierto para su supervivencia -a empezar por el nuevo monarca investido por las Cortes franquistas en aplicaci\u00f3n de nada menos que la Ley de Sucesi\u00f3n de 1946. En expresivos t\u00e9rminos de Joan Garc\u00e9s, ese &#8216;pueblo espa\u00f1ol&#8217;, en lugar de poder obrar como soberano, fue reducido a intervenido -por en\u00e9sima vez en su historia, por cierto, desde 1714 en adelante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frustrada as\u00ed la &#8216;ruptura democr\u00e1tica&#8217;, se consum\u00f3 el segundo proceso, en el que esa ruptura fue suplantada por la reforma pol\u00edtica o reforma democr\u00e1tica -reforma de lo &#8216;irreformable&#8217;, puesto que es reformable un r\u00e9gimen que ya sea en s\u00ed mismo democr\u00e1tico, para perfeccionarlo, m\u00e1s de ning\u00fan modo un r\u00e9gimen fascista en s\u00ed mismo anti-democr\u00e1tico. Esa &#8216;reforma&#8217; se lleva a cabo formalmente a partir de las elecciones de 1977, que no fueron convocadas como constituyentes, pero las Cortes as\u00ed elegidas proceden a elaborar la constituci\u00f3n del post-franquismo: la Constituci\u00f3n de 1978, que impone &#8216;desde arriba&#8217; la II\u00aa Restauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda borb\u00f3nica -sin dar a la ciudadan\u00eda oportunidad a elegir plebiscitariamente entre monarqu\u00eda o rep\u00fablica-, legitima al monarca investido previamente por el r\u00e9gimen franquista, reh\u00fasa admitir el derecho de autodeterminaci\u00f3n de las naciones-sin-estado, y declara axiom\u00e1tica y dogm\u00e1ticamente como fundamento de esa constituci\u00f3n, no ya una \u00fanica naci\u00f3n espa\u00f1ola -sociopol\u00edticamente inexistente como tal- sino inclusive su (\u00bfeterna?) unidad, indisolubilidad e indivisibilidad (art. 2). Por encima, encarga al ej\u00e9rcito (art. 8) la misi\u00f3n de velar por que as\u00ed sea y, llegado el caso, actuar como sabe hacerlo, \u00aben defensa de la integridad territorial\u00bb de esa \u00fanica naci\u00f3n -al modo del Santo Oficio inquisitorial en defensa de los dogmas de la contra-reforma cat\u00f3lica consagrados en Trento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que, en lugar de reconocer la realidad plurinacional del \u00e1mbito sociocultural y sociopol\u00edtico del nuevo estado, la Constituci\u00f3n de 1978 la niega, y comete la aberraci\u00f3n conceptual de definir la naci\u00f3n por y desde el estado -es decir, impone el dogma de que un estado se corresponde biun\u00edvocamente con una sola naci\u00f3n- limit\u00e1ndose a reconocer \u00abel derecho a la autonom\u00eda de las nacionalidades y regiones\u00bb (art. 2 in fine) -as\u00ed mezcladas y equiparadas dos realidades completamente diferentes, sociopol\u00edtica una y sociogeogr\u00e1fica la otra, y por tanto necesitadas de tratamiento jur\u00eddico-pol\u00edtico tambi\u00e9n diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los &#8216;padres de la constituci\u00f3n&#8217; saben que, aunque no reconozcan la existencia dentro del Estado de naciones diferentes de la espa\u00f1ola, esas naciones existen, tienen conciencia de serlo y siguen afirm\u00e1ndose como sujetos de soberan\u00eda. As\u00ed que recurren al suced\u00e1neo de la autonom\u00eda como f\u00f3rmula pol\u00edtico-administrativa de autogobierno limitado. Ahora bien, la autonom\u00eda es una carta otorgada por un Estado unitario ya constituido, o sea, supone un enfoque antit\u00e9tico de la participaci\u00f3n de varios sujetos de soberan\u00eda en el proceso constituyente de un nuevo estado. Por tanto, no vale para resolver el problema de las &#8216;cuestiones nacionales&#8217;. Y, claro es, no lo resolvi\u00f3. Al contrario, lo empeor\u00f3. La constituci\u00f3n de la II\u00aa Rep\u00fablica hab\u00eda otorgado la autonom\u00eda \u00fanicamente a las tres &#8216;comunidades nacionales&#8217; que desde tiempo atr\u00e1s reclamaban un estado propio: Galiza, Euskadi y Catalunya. La de 1978 generaliza ese otorgamiento, ofreci\u00e9ndolo no solo a esas tres &#8216;nacionalidades&#8217;, sino a las regiones, conjuntos de provincias, e incluso provincias en solitario que soliciten convertirse en &#8216;comunidades aut\u00f3nomas&#8217; -aunque en muchas de ellas no hubiese existido hasta entonces reclamaci\u00f3n de autonom\u00eda pol\u00edtica alguna &#8211; sin olvidar, eso s\u00ed, a dos ciudades coloniales en la costa mediterr\u00e1nea de Marruecos. \u00a1Para culmen de confusionismo, en el mismo t\u00edtulo se trata de la autonom\u00eda municipal!: es el engendro del llamado &#8216;Estado de las autonom\u00edas&#8217;. Ese singular dise\u00f1o se formula en el famoso T\u00edtulo VIII de la constituci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El r\u00f3tulo de ese T\u00edtulo VIII es muy elocuente: \u00abDe la organizaci\u00f3n territorial del Estado\u00bb. En efecto, es un enfoque administrativista, no de teor\u00eda del Estado. Se aborda la cuesti\u00f3n como si se tratase de territorios y no de pueblos-naciones asentados en territorios. Mas hemos demostrado ya que una naci\u00f3n no se define por un territorio, y que incluso el territorio no es un elemento necesario para la existencia de una naci\u00f3n. El territorio, si, es la base de la existencia del estado -\u00abla organizaci\u00f3n territorial m\u00e1s importante\u00bb, en expresi\u00f3n de Bauer-, y tambi\u00e9n de instituciones administrativas como la provincia o el municipio, es decir, de las instituciones territoriales jur\u00eddico-administrativas y jur\u00eddico-pol\u00edticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas no de las realidades socio-pol\u00edticas que son las &#8216;comunidades nacionales&#8217;. El territorio, como tal, no es un sujeto pol\u00edtico: los son los ciudadanos en singular y el conjunto de los mismos que constituye una naci\u00f3n. Por tanto, la organizaci\u00f3n territorial del Estado es un asunto de descentralizaci\u00f3n (territorial) administrativa o a lo sumo pol\u00edtico-administrativa, pero no sirve como expediente para la articulaci\u00f3n constitucional de diversos sujetos de soberan\u00eda pol\u00edtica. Y la puesta en pr\u00e1ctica del T\u00edtulo VIII lo corrobor\u00f3: aunque en su normativa se distingu\u00eda entre las &#8216;nacionalidades&#8217; y el resto en el procedimiento para constituirse en comunidades aut\u00f3nomas, no se tard\u00f3 nada en borrar del mapa esa distinci\u00f3n, mediante el llamado &#8216;caf\u00e9 para todos&#8217; que comienza con la LOAPA ya en 1981 -en la &#8216;resaca&#8217; del golpe de estado del 23F de ese mismo a\u00f1o- y progresivamente ir\u00e1 equiparando competencialmente a las diversas CCAA, al tiempo que, con la inestimable colaboraci\u00f3n del Tribunal Constitucional, el poder central ir\u00e1 invadiendo sus competencias exclusivas y las ir\u00e1 reduciendo a entes de simple autonom\u00eda administrativa -con la sola excepci\u00f3n de las &#8216;resistentes&#8217; Catalunya y, sobre todo, Euskadi-. A d\u00eda de hoy, puede decirse que el T\u00edtulo.VIII est\u00e1 pr\u00e1cticamente derogado, es decir, vaciado de contenido realmente vigente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-37897\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio3.jpg\" alt=\"acuestnacio3\" width=\"480\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio3.jpg 480w, https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/acuestnacio3-300x254.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4. Las &#8216;cuestiones nacionales&#8217; en la actual &#8216;rebeli\u00f3n c\u00edvica rupturista&#8217;.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La crisis del &#8216;Estado democr\u00e1tico moderno&#8217; referida al comienzo de este texto, y que en el caso espa\u00f1ol se fue gestando desde el nacimiento mismo del r\u00e9gimen -cuando el pueblo soberano fue reducido a la condici\u00f3n de intervenido- experimenta un &#8216;salto cualitativo&#8217; cuando, en met\u00e1fora de Jos\u00e9 Luis Sampedro, \u00abEspa\u00f1a se convierte en un aznarato\u00bb, es decir, durante el per\u00edodo en que Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar es presidente del gobierno (1996-2004) y especialmente su segunda legislatura, en la que el PP, por una parte, inaugura la conversi\u00f3n de su mayor\u00eda parlamentaria absoluta en r\u00e9gimen de partido \u00fanico de facto y, por otra, acomete un completo saqueo del patrimonio del Estado y su &#8216;sector p\u00fablico&#8217; -iniciado anteriormente por el ministro Solchaga del PSOE-. Es decir, por lo primero, suprime pr\u00e1cticamente la &#8216;democracia representativa&#8217; para la ciudadan\u00eda votante de la oposici\u00f3n parlamentaria, y por lo segundo mutila la definici\u00f3n constitucional del &#8216;Estado democr\u00e1tico y social de derecho&#8217; y, sobre todo, la de la &#8216;Econom\u00eda social de mercado&#8217;. De hecho, hacia finales del mandato aznarista, una lectura atenta de la Constituci\u00f3n de 1978 revelaba que buena parte de los preceptos m\u00e1s importantes de su T\u00edtulo I\u00ba (De los derechos y deberes fundamentales) ya no estaban realmente vigentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La consecuencia es una creciente asimetr\u00eda entre la &#8216;sociedad civil&#8217; y la &#8216;sociedad pol\u00edtica&#8217;, que deriva en un acelerado divorcio entre la ciudadan\u00eda y las instituciones &#8216;democr\u00e1ticas&#8217;: entre el com\u00fan ciudadano (la mayor\u00eda social integrada por las &#8216;clases populares&#8217;) y la casta pol\u00edtico-institucional que dice representarla y gobernar para ella -pero realmente, en cuanto representante, incumple el contrato de fideicomiso electoral y, en cuanto gobernante, pasa a gobernar contra el com\u00fan ciudadano, al servicio de oligarqu\u00edas econ\u00f3micas y sociales, tanto dom\u00e9sticas como transnacionales. De ese modo se opera una progresiva mutaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico, que se aleja cada vez m\u00e1s del dise\u00f1o constitucional de 1978 para transformarlo en un constitucionalismo olig\u00e1rquico -como puso en evidencia el profesor Gerardo Pisarello. El creciente descr\u00e9dito popular de las instituciones pol\u00edticas y sus inquilinos, y la creciente indefensi\u00f3n de los segmentos sociales m\u00e1s &#8216;olvidados&#8217; por ellas, engendra en la ciudadan\u00eda una reacci\u00f3n que la activa para organizarse en autodefensa y alimenta un proceso que acabar\u00e1 por convertirse en rebeli\u00f3n c\u00edvica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La retroalimentaci\u00f3n de ambos procesos -depuraci\u00f3n anti-democr\u00e1tica de las instituciones constitucionales por los inquilinos del poder, y creciente rebeli\u00f3n c\u00edvica- se traduce en una deslegitimaci\u00f3n de las instituciones pol\u00edticas y, al cabo, descomposici\u00f3n del r\u00e9gimen de la II\u00aa Restauraci\u00f3n: en definitiva, un proceso orientado a un horizonte de ruptura democr\u00e1tica -an\u00e1logo, en un contexto sociohist\u00f3rico diferente, al acontecido anteriormente en la fase final del tardo-franquismo. El estallido de la crisis financiera mundial en 2008, y la subsiguiente &#8216;gran depresi\u00f3n&#8217;, imprimir\u00e1n mayor potencia y aceleraci\u00f3n a ese proceso -abrir\u00e1n una nueva fase. Con el precoz precedente del movimiento Nunca M\u00e1is en Galiza, suscitado a finales de 2002 por la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica debida al naufragio del petrolero &#8216;Prestige&#8217; y la inerte respuesta de los gobiernos central y gallego -\u00abdesaparece el estado y emerge la naci\u00f3n\u00bb- , el punto de inflexi\u00f3n en el \u00e1mbito estatal lo marca el 15M de 2011, cuando la marea de los indignados invade las plazas en toda la geograf\u00eda hispana, al grito un\u00e1nime de \u00abcon este sistema -y no s\u00f3lo con este gobierno- vamos de culo\u00bb: el proceso se torna expl\u00edcitamente destituyente del r\u00e9gimen actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene se\u00f1alar, por una parte, los dos niveles en los que interact\u00faan los motores del proceso y, por otra, los dos ejes de contradicci\u00f3n antag\u00f3nica que le imprimen direcci\u00f3n. En cuanto a los dos niveles, baste reiterar que el motor principal radica en la &#8216;rebeli\u00f3n c\u00edvica&#8217;, que protagoniza un proceso destituyente en forma de impulso de abajo arriba, pero se combina con la deriva deconstituyente del poder pol\u00edtico en el aparato de estado -quiebra del &#8216;pacto constitucional&#8217; por sus propios protagonistas (los dos partidos din\u00e1sticos, PP y PSOE), progresiva demolici\u00f3n de buena parte del edificio constitucional (t\u00edtulos Preliminar, I, VIII y, finalmente, el crucial art. 135, que cede la soberan\u00eda de las Cortes a la plutocracia internacional), y sometimiento a los dictados de &#8216;la troika&#8217; europea (con lo que el Estado espa\u00f1ol se convierte en un Protectorado de la UE).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos ahora los dos ejes de contradicci\u00f3n antag\u00f3nica. Son estos: primero, el eje &#8216;izquierda versus derecha&#8217;, que expresa la lucha de clases; segundo, el eje &#8216;nacionalismos perif\u00e9ricos versus chovinismo estatal&#8217;, que expresa la lucha emancipatoria de las naciones-sin-estado negadas por la Constituci\u00f3n del 78.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lucha de clases, si: parad\u00f3jicamente, mientras esa expresi\u00f3n hab\u00eda &#8216;ca\u00eddo en desuso&#8217; en buena parte de la izquierda pol\u00edtica, el magnate Warren Buffet presum\u00eda, en plena crisis, de que \u00abla guerra de clases existe, y adem\u00e1s la estamos ganando\u00bb. La morfolog\u00eda de esa lucha y de sus actores no es la misma en el centro que en la periferia del sistema-mundo, ni en la actualidad que en per\u00edodos pasados, mas es un hecho. En el proceso que analizamos, el protagonista lo es la izquierda social y no (tanto) sus organizaciones de clase, pol\u00edticas y sindicales, y esa izquierda social lo es el conjunto de las clases subalternas, el com\u00fan ciudadano (la llamada &#8216;mayor\u00eda social&#8217;) y no (solo) la clase obrera stricto sensu. Y el antagonista lo es primordialmente la plutocracia (es decir, la oligarqu\u00eda financiera), que controla, mundial y localmente, los mercados financieros (es decir, representa la hegemon\u00eda del capital-dinero sobre el capital-productivo, o &#8216;industrial&#8217;), y no tanto la &#8216;burgues\u00eda&#8217; en sentido cl\u00e1sico. A partir de la crisis financiera mundial y el comienzo de la gran depresi\u00f3n, ese fue el eje de contradicci\u00f3n dominante en la din\u00e1mica (dial\u00e9ctica) de la rebeli\u00f3n c\u00edvica como proceso destituyente del r\u00e9gimen espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas el segundo eje se combinaba con, y reforzaba objetivamente al primero, en su trayectoria rupturista, en cuanto contradicci\u00f3n antag\u00f3nica que colisionaba frontalmente con el dise\u00f1o constitucional del Estado espa\u00f1ol e impactaba en la l\u00ednea de flotaci\u00f3n del r\u00e9gimen mon\u00e1rquico -incompatibles ambos con la necesaria articulaci\u00f3n de diversos sujetos de soberan\u00eda nacional-, si se pretend\u00eda resolver de una vez el problema hist\u00f3rico de las &#8216;cuestiones nacionales&#8217; en el \u00e1mbito peninsular sin, una de dos, o implosi\u00f3n del Estado actual, o bien nueva \u00abdoma y castraci\u00f3n\u00bb de las naciones a \u00e9l sometidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1998, fuerzas nacionalistas de Galiza, Euskadi y Catalunya reeditaron el hist\u00f3rico GALEUZCA -constituido durante la II\u00aa Rep\u00fablica, vigente durante la primera etapa del exilio y extinguido despu\u00e9s-, cuyo primer efecto pol\u00edtico inmediato fue la declaraci\u00f3n por ETA de su primera tregua indefinida y el subsiguiente &#8216;Pacto de Lizarra&#8217; de todo el espacio abertzale (incluido pues el PNV de Arzallus) en procura de una soluci\u00f3n pol\u00edtica y pac\u00edfica de la &#8216;cuesti\u00f3n vasca&#8217;. Galeuzca, tregua indefinida de ETA y acuerdo de Lizarra, abrieron un horizonte de esperanza en la ciudadan\u00eda democr\u00e1tica -y fueron saludados y valorados positivamente por analistas progresistas como el franc\u00e9s Gilles Perrault en un l\u00facido ensayo-manifiesto editado ese mismo oto\u00f1o. Pero la tregua de ETA y el acuerdo de Lizrarra fueron boicoteados por el gobierno de Aznar y, en cuanto al Galeuzka, no sobrevivi\u00f3 al aznarato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, las dos partidos &#8216;din\u00e1sticos&#8217; protagonizaron en las Cortes un incalificable desplante al lehendakari Ibarretxe, neg\u00e1ndose con genuina &#8216;soberbia espa\u00f1ola&#8217; a tan siquiera examinar y debatir el Proyecto de reforma progresiva del Estatuto de Gernika que con valerosa y democr\u00e1tica buena voluntad constructiva somet\u00eda a consideraci\u00f3n el Lehendakari, previamente elaborado y aprobado por el Parlamento de la Comunidad de Euskadi. Por cierto, que esa desconsideraci\u00f3n hac\u00eda caso omiso de los art\u00edculos 87 del T\u00edt. III y 166 del T\u00edt. X que, el primero, legitima a las \u00abAsambleas de las CCAA\u00bb para \u00absolicitar del gobierno (central) la adopci\u00f3n de un proyecto de ley\u00bb o remitir al Congreso una \u00abproposici\u00f3n de ley\u00bb, y el segundo dispone que ese procedimiento es uno de los \u00abprevistos\u00bb para ejercer \u00abla iniciativa de reforma constitucional\u00bb: es decir, desplante vulnerador de las normas contenidas en la Constituci\u00f3n para su propia reforma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Galiza, durante la legislatura de 2005-2009, el gobierno &#8216;bipartito&#8217; PSdG-BNG, aborda un proyecto de reforma tambi\u00e9n progresiva del Estatuto gallego mediante un proceso muy abierto a la participaci\u00f3n del tejido asociativo e institucional de la sociedad civil, en el que el apoyo c\u00edvico al proyecto resulta virtualmente un\u00e1nime, pero que el PP boicotea sin argumentos -ni escr\u00fapulos- en el Parlamento de Galiza. Finalmente, ya durante el mandato de Zapatero, el proyecto de reforma del estatuto catal\u00e1n promovida por el gobierno tripartito de la Generalitat (PSC-ERC-ICV-EUiA) presidido por Maragall, aprobado por abrumadora mayor\u00eda en el Parlament, es \u00abcepillado bien cepillado\u00bb (en procaz expresi\u00f3n de Guerra) en las Cortes. A\u00fan as\u00ed es plebiscitariamente aprobado en Catalunya, pero el PP recurre al Tribunal (anti)Constitucional, que comete la fechor\u00eda de mutilarlo a\u00fan m\u00e1s: es una declaraci\u00f3n de guerra a la ciudadan\u00eda catalana, y su respuesta es el &#8216;Proc\u00e8s&#8217; de ampl\u00edsima movilizaci\u00f3n c\u00edvica para el ejercicio de su autodeterminaci\u00f3n, o &#8216;libre decisi\u00f3n&#8217;, que comienza con las sucesivas convocatorias de &#8216;consultas&#8217; a nivel municipal sobre el ejercicio de la soberan\u00eda nacional y, en su caso, la independencia, organizadas exclusivamente por la sociedad civil con resultados c\u00edvico-democr\u00e1ticos espectaculares, hasta dar lugar a que un 80% de los ciudadanos reclamen pronunciarse en refer\u00e9ndum, que en las \u00faltimas elecciones catalanas el voto a las opciones independentistas logre mayor\u00eda de esca\u00f1os en el Parlament, y que en los momentos en que escribo est\u00e9 previsto un refer\u00e9ndum (el del 1 de octubre de 2017) para el pr\u00f3ximo oto\u00f1o -que\u00a0 el chovinismo espa\u00f1ol campante y rampante en el poder central est\u00e1 sometiendo a chantaje y boicot sistem\u00e1ticos con hip\u00f3critas y desvergonzadas apelaciones a la constituci\u00f3n que ellos mismos han violado contumazmente a lo largo de todo el proceso que estamos analizando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>5. Coda: la necesaria combinaci\u00f3n de los dos ejes de contradicci\u00f3n para la correcta y definitiva soluci\u00f3n de las &#8216;cuestiones nacionales&#8217; en un horizonte de ruptura democr\u00e1tica con el r\u00e9gimen actual.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos se\u00f1alado y descrito los dos niveles en los que ha venido desarroll\u00e1ndose el actual proceso destituyente\/deconstituyente del actual r\u00e9gimen pol\u00edtico, con el motor principal abajo, en la &#8216;rebeli\u00f3n c\u00edvica&#8217; de la izquierda social. Hemos hecho otro tanto con los dos ejes de contradicci\u00f3n antag\u00f3nica que le imprimen direcci\u00f3n. Como conclusi\u00f3n, creo que resulta patente que se combinan y retroalimentan -objetivamente, puntualic\u00e9- los dos niveles y ambos ejes de contradicci\u00f3n, y que el protagonista del proceso tendencialmente rupturista lo es el com\u00fan ciudadano que integra la izquierda social y no (tanto) las fuerzas pol\u00edticas no din\u00e1sticas, es decir, no comprometidas con la monarqu\u00eda y cr\u00edticas con el r\u00e9gimen. Por tanto, es esa izquierda social en todo el \u00e1mbito del Estado la que apuesta por la ruptura, y es esa misma izquierda en las naciones-sin-estado la que protagoniza sus respectivos movimientos emancipadores. De ello resulta que esos pueblos sometidos reclaman ejercer su soberan\u00eda nacional en clave de soberan\u00eda popular. Esto es muy relevante a efectos de diagnosis, porque revela el contenido de clase dominante en esos movimientos emancipadores: no son las burgues\u00edas las clases dirigentes de esos movimientos, no se trata de nacionalismos burgueses -ni en Euskadi, ni siquiera en Catalunya, y mucho menos en Galiza (donde, como colonia interior que es, nunca lleg\u00f3 a existir un nacionalismo burgu\u00e9s). Y aqu\u00ed viene como anillo al dedo una de las frases de Michael L\u00f6wy citadas m\u00e1s arriba: la de que es preciso \u00abdistinguir con mucha claridad entre el nacionalismo de los opresores y el nacionalismo de los oprimidos\u00bb -Vladimir I. Ulianov, es sabido, denominar\u00eda &#8216;nacionalismo&#8217; solo al segundo, y en cambio chovinismo al primero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente ah\u00ed radica la clave de que se conjuguen ruptura en tonalidad republicana y emancipaci\u00f3n de las naciones negadas. Dado que es la izquierda social quien protagoniza uno y otro proceso, ambos se complementan objetivamente, como he dicho. Mas es preciso que tambi\u00e9n sea as\u00ed subjetivamente. Quiero decir que es necesario que, rec\u00edprocamente, las fuerzas espa\u00f1olas de izquierda rupturista comprendan que los nacionalismos emancipadores &#8216;perif\u00e9ricos&#8217; son objetivos aliados suyos necesarios, y esos movimientos comprendan que, sin la alianza con esas otras fuerzas, dif\u00edcilmente lograremos ganar una batalla pol\u00edtica -democr\u00e1tica-\u00a0 que tiene en las fuerzas del actual r\u00e9gimen su irreductible, reaccionario y chovinista enemigo principal. Sin ruptura no habr\u00e1 soluci\u00f3n para las &#8216;cuestiones nacionales&#8217;, porque no se podr\u00e1n abordar los respectivos procesos constituyentes, y sin &#8216;libre decisi\u00f3n\u2019 de las naciones-sin-estado no habr\u00e1 ruptura, y por tanto soluci\u00f3n para los grav\u00edsimos problemas sociales del com\u00fan ciudadano agredido por las pol\u00edticas antidemocr\u00e1ticas practicadas por los poderes del actual r\u00e9gimen mal-nacido de la II\u00aa Restauraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi humilde opini\u00f3n, existen cuatro comunidades nacionales forjadas desde los confines de la Historia como comunidades de origen y de cultura, y con suficiente conciencia nacional en su conciencia social: Galiza, Euskalherr\u00eda, Pa\u00efsos Catalans y&#8230; Espa\u00f1a stricto sensu. Si Daniel Castelao viviese hoy, y reescribiese su memorable Sempre en Galiza, tal vez formular\u00eda su l\u00facida propuesta federal-confederal en t\u00e9rminos como estos: una Confederaci\u00f3n de esos cuatro sujetos de soberan\u00eda nacional, abierta a que, dentro de tres de ellas, se articulasen como estados federados los subconjuntos que las integran. Galiza es una sola: \u00fanicamente le cabr\u00eda a su vez articularse &#8211; \u00a1qui\u00e9n sabe! &#8211; con Portugal, en origen parte del Antiguo Reino de Galiza. El primer proyecto de articulaci\u00f3n confederativa elaborado por las nacionalistas Irmandades da Fala en 1918 ya abr\u00eda la puerta a la posible integraci\u00f3n confederal del Estado portugu\u00e9s, siguiendo el ideario gallego-portugu\u00e9s del Iberismo del siglo XIX.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">En todo caso, son nuestros pueblos peninsulares quienes tienen en exclusiva el derecho a decidir libremente su destino. Y sin aprior\u00edstico numerus clausus. Lo afirm\u00f3 hace cuatro d\u00e9cadas Michael L\u00f6wy, y desde entonces lo he suscrito siempre: \u00abNo es un doctrinario sabio (&#8230;) quien debe determinar si una comunidad constituye o no una naci\u00f3n, sino esa comunidad por s\u00ed misma\u00bb.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Reboraina de Aguiar, 25 de xullo &#8211; D\u00eda da Patria Galega- do 2017.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(Nota de la Ed.: Este texto, proporcionado por el autor, corresponde al cap\u00edtulo de Xos\u00e9 Manuel Beiras del libro <\/strong><em><strong>Repensar la Espa\u00f1a plurinacional<\/strong><\/em><strong> de Icaria Editorial).<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/las-cuestiones-nacionales-en-el-estado-espanol-actual\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/las-cuestiones-nacionales-en-el-estado-espanol-actual<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Exordio: la crisis del &#8216;Estado democr\u00e1tico moderno&#8217;. 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Refiri\u00e9ndose al proceso de la crisis sist\u00e9mica ya en curso en el momento en que escribe, Hobsbawm afirma: Lo que est\u00e1 en crisis son las creencias y principios en los que se fundaba la sociedad desde que los Modernos hab\u00edan ganado su famosa batalla contra los Antiguos en los albores del siglo XVIII: esos postulados racionalistas y humanistas, comunes al capitalismo liberal y al comunismo, que hicieron posible su breve, pero decisiva, alianza contra el fascismo, que los rechazaba. Y agrega: Esa crisis moral, sin embargo, no es solo una crisis de los postulados de la civilizaci\u00f3n moderna: es tambi\u00e9n una crisis de las estructuras hist\u00f3ricas de las relaciones humanas que la sociedad moderna hab\u00eda heredado de un pasado preindustrial y precapitalista, y que le hab\u00edan permitido funcionar. Cualquiera pensar\u00eda que Hobsbawm, en 1994, ya estaba divisando la crisis mundial como lo har\u00eda la ciudadan\u00eda del com\u00fan gallega desde la compostelana Praza do Obradoiro, alzada en rebeli\u00f3n c\u00edvica durante el invierno de 2002-2003 con la consigna de Nunca M\u00e1is, y asimismo la enorme marea de ciudadanos indignados en las inn\u00fameras plazas de todo el \u00e1mbito hispano desde mayo de 2011.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/las-cuestiones-nacionales-en-el-estado-espanol-actual\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las &quot;cuestiones nacionales&quot; en el estado espa\u00f1ol actual - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En 1994, el gran pensador, historiador y analista social de formaci\u00f3n marxiana, Eric Hobsbawm, publicaba La edad de los extremos, t\u00edtulo de su interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica del que \u00e9l mismo califica de corto siglo veinte -el \u00faltimo volumen de la serie que abarca la evoluci\u00f3n del sistema-mundo desde el siglo XVIII hasta nuestros d\u00edas. Refiri\u00e9ndose al proceso de la crisis sist\u00e9mica ya en curso en el momento en que escribe, Hobsbawm afirma: Lo que est\u00e1 en crisis son las creencias y principios en los que se fundaba la sociedad desde que los Modernos hab\u00edan ganado su famosa batalla contra los Antiguos en los albores del siglo XVIII: esos postulados racionalistas y humanistas, comunes al capitalismo liberal y al comunismo, que hicieron posible su breve, pero decisiva, alianza contra el fascismo, que los rechazaba. Y agrega: Esa crisis moral, sin embargo, no es solo una crisis de los postulados de la civilizaci\u00f3n moderna: es tambi\u00e9n una crisis de las estructuras hist\u00f3ricas de las relaciones humanas que la sociedad moderna hab\u00eda heredado de un pasado preindustrial y precapitalista, y que le hab\u00edan permitido funcionar. 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