{"id":37780,"date":"2017-12-11T16:03:09","date_gmt":"2017-12-11T14:03:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/china-otro-tibet\/"},"modified":"2017-12-11T16:03:09","modified_gmt":"2017-12-11T14:03:09","slug":"china-otro-tibet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/china-otro-tibet\/","title":{"rendered":"China, otro Tibet"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una aclaraci\u00f3n para empezar: este reportaje no va del T\u00edbet, un pa\u00eds ocupado por los chinos desde 1950. los tibetanos que viven en las tierras conocidas con los nombres de Amdo y Kham, en las provincias chinas de Qinghai, Gansu y Sichuan, que se puede decir que pertenecen a un T\u00edbet geogr\u00e1fico y cultural, pero no pol\u00edtico. En estas tierras poco visitadas por el turismo, conocidas por algunos como el Tibet Oriental, vi hace tan s\u00f3lo unas semanas una manera de vivir casi m\u00e1s tibetana que la del mismo T\u00edbet.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las caras oscurecidas por el fr\u00edo de los tibetanos y su peculiar forma de vestir, con abrigos con mangas dos palmos demasiado largas y botas de piel, llaman la atenci\u00f3n en esta meseta a tres mil metros de altitud. Si a esto le a\u00f1adimos el nomadismo de los pastores de yaks, las casas de est\u00e9tica tibetana y unos imponentes monasterios budistas, no es extra\u00f1o que llegara a pensar que estaba viajando por otro T\u00edbet.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El buda gigante de Bingling, esculpido en un acantilado \/ Xavier Moret<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">https:\/\/www.ara.cat\/2017\/12\/09\/hemerotecadiari\/buda-gegant-Bingling-esculpit-espadat_1921018149_49377643_540x306.jpg<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. El monasterio de Labrang<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en la ciudad de Xiahe, donde est\u00e1 el monasterio budista de Labrang, fueron el azul intenso del cielo, las monta\u00f1as nevadas y los numerosos peregrinos tibetanos. Algunos avanzaban haciendo postraciones, estir\u00e1ndose en el suelo boca abajo a cada paso, lo que evidencia que Labrang es uno de los grandes centros del budismo tibetano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cosa que me sorprendi\u00f3 fue que una de cada dos tiendas fuera de objetos para el culto budista o de ropa para monjes. Hab\u00eda tambi\u00e9n talleres con artistas que pintaban, con una paciencia infinita y gran devoci\u00f3n por los detalles, tankas y mandalas. En los restaurantes, por otra parte, abundaba la comida tibetano, con &#8216;momos&#8217; (empanadas) y &#8216;tsampa&#8217;, y en las cafeter\u00edas nunca faltaba una estufa encendida con una tetera humeante para combatir el fr\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monasterio de Labrang, grande como una peque\u00f1a ciudad, estaba lleno de monjes con los caracter\u00edsticos gorros amarillos de los &#8216;gelupka&#8217;. Pertenecen, de hecho, a la misma secta del Dalai Lama, pero de \u00e9l no se ven retratos por ninguna parte. Y es que en China se esfuerzan por evitar la politizaci\u00f3n del budismo tibetano. Quiz\u00e1 por eso las farolas de Xiahe est\u00e1n adornadas con grandes banderas rojas, para que quede claro que, a pesar del ambiente tibetano que nos rodea, estamos en China, una rep\u00fablica gigante de unos 1.500 millones de habitantes que cuenta con 56 minor\u00edas \u00e9tnicas, entre ellas los 5,5 millones de tibetanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el monasterio, fundado en 1709, viven actualmente unos tres mil monjes, aunque en los tiempos de la Revoluci\u00f3n Cultural lo cerraron y cay\u00f3 en decadencia. A algunos de los monjes, los m\u00e1s peque\u00f1os, los pude ver jugando al f\u00fatbol en la calle; los dem\u00e1s me los encontraba en los templos, recitando mantras con voz oscura y haciendo oscilar la parte superior del cuerpo en estado de tr\u00e1nsito. Todo ello hace que flote en Labrang una densa espiritualidad reforzada por la presencia de numerosos peregrinos que hacen girar los grandes molinillos de oraci\u00f3n que rodean el monasterio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el explorador Joseph Rock visit\u00f3 Labrang en los a\u00f1os veinte (del siglo pasado), los se\u00f1ores de la guerra musulmanes acababan de asaltar el monasterio y \u00e9l mismo vio muchas cabezas de tibetanos clavadas en estacas, en una imagen brutal. Hoy, por suerte, reina la paz entre los budistas y los musulmanes que habitan estas tierras altas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. El buda gigante de Bingling<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro lugar destacado de la provincia de Gansu es el templo budista de Bingling, situado en unas cuevas excavadas en un acantilado que se alza sesenta metros sobre el r\u00edo Amarillo. Para llegar, tuve que subir a una barca que navegaba por las aguas de la presa de Liujiaxia. Esta aproximaci\u00f3n por agua a\u00f1ad\u00eda emoci\u00f3n a la primera visi\u00f3n de las cuevas, que surgen de repente en un ramal del r\u00edo entre impresionantes columnas de roca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las muchas estatuas del templo, algunas del siglo V, la que m\u00e1s impresiona es la de un buda de 27 metros de altura, excavado por hombres descolgados con cuerdas de la cima del acantilado. Este gran buda, que hace pensar en los de Bamiyan (destruidos en 2001 por los talibanes), concentra todas las miradas, pero tambi\u00e9n vale la pena fijarse en las peque\u00f1as estatuas y pinturas que han sobrevivido al paso del tiempo, los terremotos y las invasiones. Eso s\u00ed, debo advertir que mi paseo junto al r\u00edo fue interrumpido por bastantes turistas chinos que se quer\u00edan hacer una foto conmigo. Es uno de los peajes que los occidentales tenemos que pagar en esta parte de China.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cuevas de Bingling, por cierto, est\u00e1n en la misma provincia que las de Mogao, un lugar m\u00edtico de la Ruta de la Seda expoliado hace un centenar de a\u00f1os por exploradores europeos como Aurel Stein, un h\u00fangaro que trabajaba para los brit\u00e1nicos, y Sven Hedin, un sueco al servicio de los alemanes, en una historia vibrante que el ingl\u00e9s Peter Hopkirk narra en &#8216;Demonios extranjeros en la Ruta de la Seda&#8217; (Laertes).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Los muertos y los buitres<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los desplazamientos en la provincia de Gansu tienen el aliciente de transcurrir por una meseta de belleza hipn\u00f3tica, con humedales donde pastan, en una imagen que parece sacada de otros tiempos, grandes reba\u00f1os de yaks guiados por pastores tibetanos montados a caballo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las banderas budistas de oraci\u00f3n, que llenan el paisaje de colores vivos, recuerdan que estamos en una tierra poblada por tibetanos que se esfuerzan para que el viento esparza las oraciones escritas en las banderas. El fr\u00edo y la nieve, que llegan muy pronto a la meseta, acent\u00faan a\u00fan m\u00e1s la semejanza con el T\u00edbet.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final de la monoton\u00eda de la estepa aparece como una promesa de confort el pueblo de Taktsang Lhamo (Langmusi en chino), justo en la frontera entre las provincias de Gansu y Sichuan. Estamos a 3.300 metros de altitud y el pueblo tiene la particularidad de contar con dos monasterios tibetanos del siglo XVIII. Entre uno y otro hay varias calles rodeadas de monta\u00f1as nevadas, con hostales para mochileros y restaurantes tibetanos. En este ambiente tibetano, no es extra\u00f1o que la frase que m\u00e1s se escucha en el pueblo sea \u00abTashi delek\u00bb, un saludo en tibetano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los dos monasterios, el de Sertri, destaca por la arquitectura tibetana, pero vale la pena alejarse de los edificios y subir m\u00e1s arriba, hasta la soledad de la monta\u00f1a donde se hacen los llamados entierros celestiales. En este lugar \u00fanico, rodeado de monta\u00f1as nevadas y azotado por un viento que alborota todo un mar de banderas de oraci\u00f3n, la religi\u00f3n parece fundirse con la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Taktsang Lhamo, por cierto, es uno de los pocos lugares donde el gobierno chino permite la pr\u00e1ctica del budismo tibetano, que consiste en dejar los muertos al aire libre para que se los coman los buitres, en un ritual similar al de los zoroastrianos. Una pila de cuchillos y hachas, huesos humanos esparcidos sobre la hierba y unos cuantos buitres bien alimentados eran, cuando sub\u00ed, el testigo de que no hac\u00eda mucho hab\u00eda habido all\u00ed mismo un entierro celestial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La sombra del Guru Rinpoche<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un gran arco de est\u00e9tica china da entrada al otro monasterio de Taktsang Lhamo, el de Kirti. Siguiendo el camino marcado por los molinillos de oraci\u00f3n, visit\u00e9 los templos y dependencias donde viven unos setecientos monjes. En lo alto, pasado un prado donde descansan los peregrinos, comienza la garganta del r\u00edo Namo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta estrecha garganta, las inscripciones y pinturas budistas preceden a las cuevas de ermita\u00f1os, marcadas con una acumulaci\u00f3n de banderas de oraci\u00f3n. En una de las cuevas dicen que vivi\u00f3 en el siglo XVIII el Guru Rinpoche, o Padmasambhava, el lama que llev\u00f3 el budismo al Himalaya. Asegura la leyenda que fue \u00e9l quien ahuyent\u00f3 a los tigres que viv\u00edan en esta garganta para poder fundar el monasterio. Mientras un monje me lo contaba, record\u00e9 que, en But\u00e1n, este gur\u00fa tambi\u00e9n es muy venerado, en especial en el bell\u00edsimo monasterio del Nido del Tigre, donde dicen que lleg\u00f3 cabalgando un tigre volador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las banderas, el r\u00edo, la garganta y las cuevas, da la impresi\u00f3n de que el monasterio nazca de la espectacular naturaleza que le rodea. En este sentido, vale la pena caminar r\u00edo arriba para ver c\u00f3mo la garganta se va estrechando, con cuevas a ambos lados. Los peregrinos avanzan con devoci\u00f3n, pero son pocos los que llegan al punto donde la garganta se ensancha y forma un valle secreto donde los pastores encierran los reba\u00f1os. A ambos lados del redil, a la sombra de la alta monta\u00f1a, clavan banderas budistas para proteger a los animales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. La primera curva del r\u00edo Amarillo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La regi\u00f3n tibetana de Amdo contin\u00faa, ya en la provincia de Sichuan, dominada por las estepas infinitas y los grandes reba\u00f1os de yaks y de caballos. La belleza salvaje del paisaje no decae; al contrario, dir\u00eda que se acent\u00faa pasada la ciudad de Tangkor, en la primera curva del r\u00edo Amarillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Amarillo, de 5.500 kil\u00f3metros de largo, es uno de los grandes r\u00edos de Asia, lo que hace que los chinos le llamen el R\u00edo Madre de China. En verano acuden en masa a contemplar esta primera curva del r\u00edo, con unos horizontes que parecen haber salido de una pel\u00edcula del Far West, con yaks en vez de vacas y tibetanos haciendo de &#8216;cowboys&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como no podr\u00eda ser de otro modo, un monasterio domina, desde lo alto de una colina, este gran santuario de la naturaleza envuelto por banderas budistas de oraci\u00f3n, con una luz especial que difumina los contornos del paisaje y lo hace como et\u00e9reo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inmerso en un paisaje como este, no es sorprendente que me dan ganas de recorrerlo caminando, pero me encontr\u00e9 con un problema bastante frecuente en China: que s\u00f3lo pod\u00eda ir por los caminos dise\u00f1ados por el gobierno, con anchas pasarelas de madera, escaleras y barandillas. Algunas siguen el r\u00edo, mientras que otras suben hasta un mirador desde donde se puede admirar la gran &#8216;ese&#8217; que dibuja el curso del agua. Para los que no quieran hacer el esfuerzo, el gobierno chino ha construido tambi\u00e9n unas largas escaleras mec\u00e1nicas cubiertas que, pagando 60 yuanes (unos 8 euros), te llevan al mirador sin cansarte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tienda del monasterio, los objetos de culto, las banderas de oraci\u00f3n, la ropa de monje y las cortinas tibetanas me acabaron de convencer, por si ten\u00eda alguna duda, que continuaba en tierra tibetana. \u00abDe hecho -me explic\u00f3 un monjo-, se puede decir que las tierras de alrededor de la parte alta del r\u00edo Amarillo y de sus afluentes son las que conforman la regi\u00f3n tibetana de Amdo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Pueblos tibetanos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que en un viaje como este no se puede vivir s\u00f3lo de monasterios. Ni de ciudades donde quiz\u00e1s queda desdibujada la identidad tibetana. Es por ello que tambi\u00e9n me quise detener en algunos pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zhonglu, por ejemplo, es un pueblo de monta\u00f1a precioso, rodeado de picos nevados, con casas de arquitectura tibetana, altas torres de vigilancia, una vida rural aut\u00e9ntica y agua por todas partes. Y un buen punto de partida para los monta\u00f1eros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caminando por el pueblo, comprob\u00e9 que la vi\u00f1a y el ma\u00edz son las fuentes de riqueza de Zhonglu, pero tambi\u00e9n que en los \u00faltimos tiempos el turismo est\u00e1 llegando con fuerza. Esto explica que se restauren muchas casas siguiendo el modelo tradicional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A bastantes kil\u00f3metros de distancia, en la misma provincia de Sichuan, Zhuokeji es un pueblo muy diferente donde ya hace a\u00f1os que el turismo chino hay desembarcado. Las casas tibetanas y los trajes tradicionales de las mujeres, que llevan una especie de trapos de colores doblados en la cabeza, contribuyen a ello, pero la atracci\u00f3n principal es el castillo que domina el pueblo, una alta fortaleza de piedra y madera donde se exponen objetos que ayudan a entender la historia de los tibetanos de la regi\u00f3n, con unos cuantos clanes dominadores y con el budismo como hilo conductor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.- La larga marcha de Mao<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El edificio m\u00e1s grande de Zhuokeji no est\u00e1 dedicado, sin embargo, ni a los tibetanos ni a la historia local. Es un museo de l\u00edneas modernas que recuerda la Larga Marcha que Mao Zedong y un ej\u00e9rcito de ac\u00f3litos hicieron en los a\u00f1os 1934 y 1935, huyendo de las tropas de la Rep\u00fablica de China que los persegu\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran los inicios de la Revoluci\u00f3n y las tropas comunistas recorrieron 12.500 kil\u00f3metros a lo largo de 370 d\u00edas, huyendo hacia el norte inh\u00f3spito, atravesando monta\u00f1as y sufriendo fr\u00edo, cansancio y hambre. S\u00f3lo una d\u00e9cima parte de los ochenta mil hombres que participaron en la misma lograron sobrevivir. Es por eso que cuando en 1949 los mao\u00edstas llegaron al poder, la Larga Marcha pas\u00f3 a formar parte de sus mitos fundacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el monumento que recuerda la Larga Marcha, hoy los turistas chinos se hacen selfies en posturas rid\u00edculas. Parece que la \u00e9pica ya queda muy lejos, pero al salir del pueblo de Zhuokeji, para saltar las monta\u00f1as por un paso a 4.200 metros de altitud, me encontr\u00e9 con una imagen que demuestra que, a pesar del paso del tiempo, la Larga Marcha sigue siendo un referente para las nuevas generaciones. O que al menos algunos quieren que lo sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En uno de los tramos del camino, con la nieve cerca, me encontr\u00e9 una escena que al principio me cost\u00f3 creer que fuera real: doscientos escolares chinos, vestidos con uniformes mao\u00edstas y con una estrella roja en la gorra, estaban haciendo un pedazo de la Larga Marcha guiados por unos cuantos adultos tambi\u00e9n uniformados. Caminaban para recordar la \u00e9pica de unos viejos tiempo que, la verdad, parecen muy lejos de la China actual, donde se practica una extra\u00f1a mezcla de comunismo y capitalismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un poco m\u00e1s lejos, las monta\u00f1as de Siguniang [las Cuatro Chicas] se ofrec\u00edan como una de las mejores zonas de excursi\u00f3n de China en un entorno paisaj\u00edstico maravilloso, con unos cuantos picos de m\u00e1s de cinco mil metros. Seg\u00fan una leyenda tibetana, los cuatro picos principales corresponden a cuatro chicas que se escaparon de casa. El fr\u00edo las sorprendi\u00f3 y se quedaron all\u00ed, congeladas para siempre. La nieve que cubre las cimas es, seg\u00fan la leyenda, el pa\u00f1uelo que llevaban en la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. El monasterio de Lhagang<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entre todos los monasterios tibetanos que hay en la provincia de Sichuan, hay uno de especial, el de Lahgang. Est\u00e1 a 3.700 metros de altitud, rodeado de estepa y de monta\u00f1as donde abundan los yaks y las banderas de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monasterio budista de Lhagang es diferente, en primer lugar, por su antig\u00fcedad, ya que se remonta al siglo VII; en segundo lugar, porque no se incluye en la regi\u00f3n de Amdo, sino en la de Kham. Ambas son tibetanas, pero con personalidades diferenciadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la leyenda, cuando en el a\u00f1o 640 la princesa china Wencheng iba a Lhasa para casarse con un rey tibetano, una estatua de Buda cay\u00f3 de uno de los carros. All\u00ed mismo se construy\u00f3 un monumento que acogi\u00f3 una r\u00e9plica de la estatua. El original, que es la estatua de Buda m\u00e1s venerada en el T\u00edbet, es el templo Jhokang de Lhasa, pero a\u00fan hoy se considera que rezar en el monasterio de Lhagang es como hacerlo en la misma Lhasa. Es una prueba m\u00e1s de la conexi\u00f3n de este Tibet Oriental de China con T\u00edbet invadido por los chinos en 1950.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad es que, a pesar del fr\u00edo, estaba muy bien en Tagong, un pueblo tibetano presidido por un monasterio que parece vivir al margen del tiempo e incluso al margen de China; estaba tan bien que me costaba irme. Cuando me decid\u00ed, sin embargo, me encontr\u00e9 inmerso, a la salida del pueblo, en un paisaje on\u00edrico lleno de banderas de oraci\u00f3n, con miles de piedras de r\u00edo con frases grabadas en tibetano y rocas pintadas con escenas budistas. Todo ello me convenci\u00f3 que me iba demasiado pronto de Tagong. Es m\u00e1s, me hizo dar cuenta que me deber\u00eda haber quedado un tiempo m\u00e1s en aquella agradable regi\u00f3n tibetana que es, de hecho, uno de los secretos mejor guardados de China.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ARA<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una aclaraci\u00f3n para empezar: este reportaje no va del T\u00edbet, un pa\u00eds ocupado por los chinos desde 1950. los tibetanos que viven en las tierras conocidas con los nombres de Amdo y Kham, en las provincias chinas de Qinghai, Gansu y Sichuan, que se puede decir que pertenecen a un T\u00edbet geogr\u00e1fico y cultural, pero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-37780","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>China, otro Tibet - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Una aclaraci\u00f3n para empezar: este reportaje no va del T\u00edbet, un pa\u00eds ocupado por los chinos desde 1950. los tibetanos que viven en las tierras conocidas con los nombres de Amdo y Kham, en las provincias chinas de Qinghai, Gansu y Sichuan, que se puede decir que pertenecen a un T\u00edbet geogr\u00e1fico y cultural, pero no pol\u00edtico. 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