{"id":37542,"date":"2017-10-30T18:35:42","date_gmt":"2017-10-30T16:35:42","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/luces-y-sombras-de-damasco\/"},"modified":"2017-10-30T18:35:42","modified_gmt":"2017-10-30T16:35:42","slug":"luces-y-sombras-de-damasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/luces-y-sombras-de-damasco\/","title":{"rendered":"Luces y sombras de Damasco"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el verano de 1977 fui refugiado en Damasco, donde viv\u00ed varios meses. Me alejaba de la guerra libanesa que comenz\u00f3 en la primavera de dos a\u00f1os antes, en la que fui asaltado en una carretera de monta\u00f1a por milicianos drusos que se apoderaron de mi autom\u00f3vil, y despu\u00e9s mi piso fue ocupado por armenios comunistas. Damasco rebosaba de decenas de miles de refugiados libaneses que hu\u00edan de los combates urbanos. La antigua ciudad de los omeyas era entonces su anhelado refugio, a s\u00f3lo un centenar de kil\u00f3metros de su desgraciado pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre me ha atra\u00eddo Damasco, desde un primer viaje en el verano de 1966, un a\u00f1o antes de la guerra de los Seis D\u00edas entre Israel y los pa\u00edses \u00e1rabes. Damasco, con toda su gloria hist\u00f3rica, con su gran mezquita de los omeyas, sus zocos, sus antiguas mansiones recoletas, su aureola pol\u00edtica del tiempo del panarabismo \u2013\u201cel coraz\u00f3n de los \u00e1rabes\u201d\u2013, era en aquella d\u00e9cada una ciudad provinciana. Beirut presum\u00eda de sus fulgores de modernidad, de capital alegre y confiada del Mediterr\u00e1neo oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la historia de dos ciudades, de dos mundos a la vez pr\u00f3ximos y a veces hostiles y enfrentados. Mikel de Epalza, que hab\u00eda estudiado \u00e1rabe en su universidad, me explicaba c\u00f3mo el agua de los canales del r\u00edo Barada, que flu\u00eda por las entra\u00f1as de la ciudad, era su fundamento. El oasis de la Guta a\u00fan era un paraje abundoso en agua con huertos de frutales, jardines de flores, entre ellas la famosa rosa de Damasco, alquer\u00edas, casas de campo, humildes aldeas. Por el zoco Hamedie hab\u00eda visto, alguna vez, peregrinos de pa\u00edses asi\u00e1ticos en su viaje a La Meca, siguiendo la tradici\u00f3n de las antiguas caravanas que bajo la protecci\u00f3n del pach\u00e1 de Damasco se encaminaban a La Meca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujabarata, servicio de inteligencia de la rep\u00fablica, presidida desde 1970 por el rais Hafez el Asad, era los ojos y o\u00eddos del r\u00e9gimen en una poblaci\u00f3n muy sometida y vigilada. Las embajadas esperaban la llegada de los diarios de Beirut para perge\u00f1ar sus despachos. Damasco era una ciudad impenetrable dominada por el baasismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de estas dos ciudades tan cercanas y diferentes resume la historia contempor\u00e1nea del Levante. Mientras hasta principio del siglo XIX Beirut s\u00f3lo era una peque\u00f1a localidad de unos cuantos miles de habitantes bajo la autoridad del pach\u00e1 otomano de Sid\u00f3n, Damasco era una ciudad monumental y en el siglo XX estuvo a punto de ser capital del prometido Estado \u00e1rabe unido, cuyo primer rey, Faisal, fue derrotado por los franceses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es a partir del mandato de Francia en L\u00edbano que Beirut se occidentaliza, apart\u00e1ndose del \u00fanico estilo predominante \u00e1rabe musulm\u00e1n comprometido con el nacionalismo poscolonial de la milenaria poblaci\u00f3n damascena. Josep Carner, siendo c\u00f3nsul en Beirut, visit\u00f3 Damasco en los a\u00f1os treinta del siglo pasado. Entonces era una capital de trescientos mil habitantes, con una mayor\u00eda de poblaci\u00f3n musulmana sun\u00ed y minor\u00edas cristiana, jud\u00eda y kurda adem\u00e1s de colonias extranjeras. Una ciudad de jardines y huertos. Al evocar su polvorienta primavera dijo que era tan breve \u201ccomo la doncellez de una muchacha \u00e1rabe\u201d. Describi\u00f3 una ciudad de tranv\u00edas y caravanas de camellos por cuyas calles apenas circulaban mujeres, todas tapadas con velos, con media docena de hoteles y tambi\u00e9n cuatro o cinco cines.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, en su centro urbano, cerca de la desvencijada cafeter\u00eda Habana, donde se reun\u00edan intelectuales y pol\u00edticos, quedan unos cuantos cines como Dunia, Fardus y Aaran, con ajadas carteleras de rancios filmes americanos como James Bond, Cabaret o pel\u00edculas chinas. En la planta baja del hotel Semiramis, la empresa libanesa Cinemacity ha estrenado sus modernas salas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ciudad, bancos libaneses como el Audi han abierto flamantes agencias. L\u00edbano aspira a sacar partido a la reconstrucci\u00f3n siria ya anunciada antes de que la guerra haya concluido. Damasco est\u00e1 rebosante de desplazados de las zonas en manos de los yihadistas, sus calles ocupadas por miles de autom\u00f3viles que dejaron aparcados muchos de los que salieron para dirigirse a pa\u00edses extranjeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poblaci\u00f3n aplastada por las penurias de la guerra se esfuerza en sobrevivir a la amarga vida cotidiana. Quieren a toda costa que concluya esta guerra ya calificada de in\u00fatil. Damasco hab\u00eda presumido durante d\u00e9cadas de ser la ciudad segura y s\u00f3lida del Levante. Por el barrio de chalets y residencias de embajadas extranjeras, Abu Rumane, hay muchas tiendas de moda, como Basic Instint, Silent Hunter, Sabotage, y nuevas cafeter\u00edas y restaurantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva clase enriquecida por la guerra, la juventud dorada damascena, se han encaprichado de altas terrazas en edificios y hoteles, como el Omeyad, para reunirse en sus fiestas nocturnas. Entre las sombras de Damasco contemplan las luces azules y blancas de las casitas del monte Qasium mientras van escuchando las canciones de moda, entre las que Despacito hace furor.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">LA VANGUARDIA<\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el verano de 1977 fui refugiado en Damasco, donde viv\u00ed varios meses. 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