{"id":37106,"date":"2017-07-03T20:00:30","date_gmt":"2017-07-03T18:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-literatura-y-el-mal\/"},"modified":"2017-07-03T20:00:30","modified_gmt":"2017-07-03T18:00:30","slug":"la-literatura-y-el-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/","title":{"rendered":"La literatura y el mal"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<table border=\"0\" cellpadding=\"0\" style=\"text-align: justify; width: 90%;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la   novela \u2018El caparaz\u00f3n\u2019, en la que el autor, Mustafa Khalifa, exiliado en   Francia, narra su experiencia en las c\u00e1rceles sirias de Hafez Al-Asad entre   1981 y 1994<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega en diferido, en la distancia de un pasado que, cristalizado y conservado entre las tapas del libro, como en una lata de conservas, dej\u00f3 de existir hace ya tiempo y nos alcanza por tanto amortiguado, despuntado y vencido: es lo que llamamos \u201cficci\u00f3n\u201d. La otra coordenada tiene que ver con el cuerpo del lector. La lectura reclama la postura sedente y condiciones m\u00e1s o menos confortables para la concentraci\u00f3n; ponerse a leer es, de alguna manera, aburguesarse. Se puede leer tambi\u00e9n, es verdad, en una trinchera o de pie en un vag\u00f3n de metro, pero hasta tal punto el libro impone unas reglas ergon\u00f3micas de recepci\u00f3n que, apenas abrimos sus p\u00e1ginas, incluso baqueteados en medio de una tormenta, la lectura nos protege tanto de las verdades que contiene el libro como del mundo en que lo leemos. Esta diferencia en el tiempo y esta comodidad en el espacio constituyen la fuente de todos los peligros asociados a la literatura: el de que nos tomemos demasiado en serio lo muy lejano, como Don Quijote, y el de que, al rev\u00e9s, nos tomemos como imposible o incre\u00edble lo m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer riesgo es apenas la patologizaci\u00f3n de la experiencia literaria misma como contrato y compromiso, y como condici\u00f3n, por tanto, de ampliaci\u00f3n del mundo y de progreso moral y emocional. El segundo riesgo, al otro lado, est\u00e1 asociado a la resistencia del lector, protegido por el marco de la ficci\u00f3n, a relacionar lo que lee con el mundo en el que vive; y a su insistencia, por tanto, en encerrar la experiencia literaria en el caj\u00f3n del libro. Don Quijote se cre\u00eda las novelas de caballer\u00eda porque estaban en un libro; pero preferimos igualmente no creernos las torturas sufridas por Mustafa Khalifa porque est\u00e1n en un libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El propio Mustapha Khalifa, en el pr\u00f3logo a la edici\u00f3n espa\u00f1ola, recuerda las dudas que le embargaron a la hora de escribir y publicar la obra. Se tem\u00eda una de estas dos cosas: que el lector en general, sobre todo el europeo, considerase falso o al menos exagerado su testimonio; y que el lector sirio considerase invencible, y aceptase con resignaci\u00f3n, un r\u00e9gimen capaz de someter a sus ciudadanos, de manera arbitraria, a una violencia semejante. Pero, \u00bfde qu\u00e9 libro estamos hablando? De\u00a0<a href=\"http:\/\/www.orienteymediterraneo.com\/\"><em>El caparaz\u00f3n<\/em><\/a>, publicado por Ediciones del Oriente y el Mediterr\u00e1neo, en el que el citado Khalifa, hoy exiliado en Francia, novela su experiencia en las c\u00e1rceles de Hafez Al-Asad, el padre del actual dictador sirio, entre 1981 y 1994. El libro, publicado en 2008, ha sido tr\u00e1gicamente reactualizado por el mundo mismo en los \u00faltimos seis a\u00f1os, verificado desde fuera por una realidad que, de pronto, convierte casi en travesuras las atrocidades que el autor vivi\u00f3 en la nefanda prisi\u00f3n de Tadmur, junto a Palmira. Atroz contrapunteo y desbordamiento entre la realidad y la ficci\u00f3n, lo que en 2008 era inalcanzable para la conciencia hoy es inalcanzable para la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda lectura es lectura del pasado; y toda lectura es la lectura que hace un cuerpo a salvo. Son precisamente estas dos coordenadas las que estallan mientras seguimos a Mustapha Khalifa, ingenuo y apol\u00edtico, a los b\u00e1ratros de las agencias de seguridad del r\u00e9gimen y al infame campo de exterminio en el desierto. Todo lo que cuenta ah\u00ed ha seguido ocurriendo y sigue ocurriendo en Siria mientras lo leemos, y no porque lo estemos leyendo (que es la experiencia contractual rutinaria de la ficci\u00f3n), sino porque Bachar Al-Asad y sus sicarios siguen cometiendo los mismos cr\u00edmenes. Al mismo tiempo, la escritura sobria de Khalifa, casi cl\u00ednica, despojada de todo victimismo y toda complacencia literaria, boicotea la comodidad del cuerpo sedente del lector. Incluso cuando leemos de pie una novela, estamos virtualmente sentados. Salvo en este caso, en el que, incluso si estamos sentados, estamos virtualmente de pie y atados y colgados y golpeados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es, pues, una lectura c\u00f3moda. Como muy bien lo expresan en el posfacio los dos traductores, Ignacio Guti\u00e9rrez de Ter\u00e1n y Naom\u00ed Ram\u00edrez D\u00edaz,\u00a0<em>El caparaz\u00f3n <\/em>no es un libro sino una desgracia; y si es necesario escribirlo y leerlo no es porque faltara o hiciera falta en nuestros c\u00e1nones literarios. La humanidad se lo hubiera ahorrado de muy buena gana si la humanidad se pareciese un poco a lo que, en Siria y en otras partes, ayer y hoy, millones de personas normalmente justas, normalmente democr\u00e1ticas y normalmente decentes reclaman. Lo que no es necesario, lo que no falta ni hace falta son las dictaduras, los campos de concentraci\u00f3n, las ejecuciones sumarias, las torturas; en definitiva, el r\u00e9gimen del clan Al-Asad que aplasta Siria desde hace 41 a\u00f1os y contra el que se levant\u00f3 en 2011 buena parte de su pueblo. Es ese levantamiento, si acaso, el que hace \u201cnecesaria\u201d esta lectura, en el sentido de que revela la monstruosa continuidad del r\u00e9gimen sirio y la paladina legitimidad &#8211;imperativa legitimidad&#8211; de la revoluci\u00f3n derrotada. Ahora que Siria se ha convertido en una \u201cpeque\u00f1a guerra mundial\u201d, conviene que no olvidemos ni la responsabilidad de la dinast\u00eda Al-Asad ni la soledad acusatoria de sus v\u00edctimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien,\u00a0<em>El caparaz\u00f3n<\/em> no es s\u00f3lo un testimonio y una denuncia. Es, mal que le pese a su autor, una \u201cobra literaria\u201d. La crudeza expeditiva de su arranque &#8211;con esa facilidad kafkiana del que, mediante un gesto normal, deja de ser due\u00f1o de su cuerpo y de su vida&#8211; se remansa luego en la atroz cotidianidad de la prisi\u00f3n. El infierno mismo tiene sus rutinas y, por lo tanto, sus defensas antropol\u00f3gicas. Estos \u201casideros de humanidad\u201d, a veces torcidos, extravagantes o casi inmateriales, son los que, en la larga tradici\u00f3n de \u201cliteratura carcelaria\u201d (de\u00a0<em>La casa de los muertos<\/em> a\u00a0<em>Si esto es un hombre<\/em>), salvan a los presos de la extinci\u00f3n, como salvan a los lectores de la insoportable realidad del mal. La lucha dentro de la c\u00e1rcel es la lucha entre los que quieren despojar al preso de toda humanidad y los que, con m\u00e1s o menos conciencia, se agarran a una astilla para reconstruirla\u00a0<em>en cada minuto <\/em>a duras penas (el rezo clandestino, la memorizaci\u00f3n colectiva de los nombres de las v\u00edctimas o el establecimiento de una jerarqu\u00eda solidaria que invierte la de los verdugos). Khalifa, que es cristiano y vive dentro de un doble caparaz\u00f3n en una celda de abrumadora mayor\u00eda musulmana, sobrevive gracias a la universalidad moral de algunos compa\u00f1eros, a un agujerito en la pared y a la amistad apasionada con un inesperado af\u00edn cuya intensidad es inseparable de la tragedia que acabar\u00e1 destruy\u00e9ndola. La c\u00e1rcel, en definitiva, inversi\u00f3n paralela de la corte (seg\u00fan la caracterizaci\u00f3n de Dino Baldi), concentra en su m\u00e1s acendrada expresi\u00f3n la m\u00e1xima inhumanidad y la m\u00e1xima humanidad. La maldad gratuita y la bondad desinteresada s\u00f3lo la encontramos all\u00ed donde la impunidad choca contra el chasis desnudo de una \u00faltima resistencia humana sin recompensa. As\u00ed como hay un \u201carte por el arte\u201d, hay tambi\u00e9n una \u201chumanidad por la humanidad\u201d, por el puro gusto instintivo de seguir siendo humano; y ese instinto es la raz\u00f3n oculta de nuestra supervivencia antropol\u00f3gica. Lo terrible es que se revele sobre todo all\u00ed donde est\u00e1 m\u00e1s amenazada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando decimos de una \u201cobra literaria\u201d que \u201cme gusta\u201d no estamos diciendo que la hayamos le\u00eddo con gusto. S\u00f3lo un s\u00e1dico perverso disfrutar\u00eda con\u00a0<em>El caparaz\u00f3n<\/em>. Pero hay algo en el incomod\u00edsimo disgusto que nos produce su lectura que es narrativa, pol\u00edtica y \u00e9ticamente reivindicable. Estas son las paradojas de la literatura, su peligro y su formidable potencia: que no podamos dejar de leer con pasi\u00f3n aquello que preferir\u00edamos que no estuviese ocurriendo. Por eso la actividad del lector, incluso de lejos y sentado en un sill\u00f3n, se vierte a veces sobre el mundo y, tras introducir cambios en la mirada, ayuda a cambiar la realidad de la que procede. Eso, creo, es lo que consigue Mustafa Khalifa en\u00a0<em>El Caparaz\u00f3n<\/em> con la inestimable colaboraci\u00f3n, en este caso, de Ignacio Guti\u00e9rrez de Ter\u00e1n y Naom\u00ed Ram\u00edrez D\u00edaz, dos de nuestros mejores arabistas, cuya traducci\u00f3n limpia, precisa y rica hace dolorosamente \u201cespa\u00f1oles\u201d los dolores del protagonista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">REBELION \/ Ctxt<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre la novela \u2018El caparaz\u00f3n\u2019, en la que el autor, Mustafa Khalifa, exiliado en Francia, narra su experiencia en las c\u00e1rceles sirias de Hafez Al-Asad entre 1981 y 1994 \u00a0 La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-37106","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La literatura y el mal - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega en diferido, en la distancia de un pasado que, cristalizado y conservado entre las tapas del libro, como en una lata de conservas, dej\u00f3 de existir hace ya tiempo y nos alcanza por tanto amortiguado, despuntado y vencido: es lo que llamamos \u201cficci\u00f3n\u201d. La otra coordenada tiene que ver con el cuerpo del lector. La lectura reclama la postura sedente y condiciones m\u00e1s o menos confortables para la concentraci\u00f3n; ponerse a leer es, de alguna manera, aburguesarse. Se puede leer tambi\u00e9n, es verdad, en una trinchera o de pie en un vag\u00f3n de metro, pero hasta tal punto el libro impone unas reglas ergon\u00f3micas de recepci\u00f3n que, apenas abrimos sus p\u00e1ginas, incluso baqueteados en medio de una tormenta, la lectura nos protege tanto de las verdades que contiene el libro como del mundo en que lo leemos. Esta diferencia en el tiempo y esta comodidad en el espacio constituyen la fuente de todos los peligros asociados a la literatura: el de que nos tomemos demasiado en serio lo muy lejano, como Don Quijote, y el de que, al rev\u00e9s, nos tomemos como imposible o incre\u00edble lo m\u00e1s cercano.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La literatura y el mal - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega en diferido, en la distancia de un pasado que, cristalizado y conservado entre las tapas del libro, como en una lata de conservas, dej\u00f3 de existir hace ya tiempo y nos alcanza por tanto amortiguado, despuntado y vencido: es lo que llamamos \u201cficci\u00f3n\u201d. La otra coordenada tiene que ver con el cuerpo del lector. La lectura reclama la postura sedente y condiciones m\u00e1s o menos confortables para la concentraci\u00f3n; ponerse a leer es, de alguna manera, aburguesarse. Se puede leer tambi\u00e9n, es verdad, en una trinchera o de pie en un vag\u00f3n de metro, pero hasta tal punto el libro impone unas reglas ergon\u00f3micas de recepci\u00f3n que, apenas abrimos sus p\u00e1ginas, incluso baqueteados en medio de una tormenta, la lectura nos protege tanto de las verdades que contiene el libro como del mundo en que lo leemos. Esta diferencia en el tiempo y esta comodidad en el espacio constituyen la fuente de todos los peligros asociados a la literatura: el de que nos tomemos demasiado en serio lo muy lejano, como Don Quijote, y el de que, al rev\u00e9s, nos tomemos como imposible o incre\u00edble lo m\u00e1s cercano.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2017-07-03T18:00:30+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Santiago Alba Rico\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"7 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"La literatura y el mal\",\"datePublished\":\"2017-07-03T18:00:30+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/\"},\"wordCount\":1502,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Nabarmena\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/\",\"name\":\"La literatura y el mal - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2017-07-03T18:00:30+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"description\":\"La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega en diferido, en la distancia de un pasado que, cristalizado y conservado entre las tapas del libro, como en una lata de conservas, dej\u00f3 de existir hace ya tiempo y nos alcanza por tanto amortiguado, despuntado y vencido: es lo que llamamos \u201cficci\u00f3n\u201d. La otra coordenada tiene que ver con el cuerpo del lector. La lectura reclama la postura sedente y condiciones m\u00e1s o menos confortables para la concentraci\u00f3n; ponerse a leer es, de alguna manera, aburguesarse. Se puede leer tambi\u00e9n, es verdad, en una trinchera o de pie en un vag\u00f3n de metro, pero hasta tal punto el libro impone unas reglas ergon\u00f3micas de recepci\u00f3n que, apenas abrimos sus p\u00e1ginas, incluso baqueteados en medio de una tormenta, la lectura nos protege tanto de las verdades que contiene el libro como del mundo en que lo leemos. Esta diferencia en el tiempo y esta comodidad en el espacio constituyen la fuente de todos los peligros asociados a la literatura: el de que nos tomemos demasiado en serio lo muy lejano, como Don Quijote, y el de que, al rev\u00e9s, nos tomemos como imposible o incre\u00edble lo m\u00e1s cercano.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/la-literatura-y-el-mal\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La literatura y el mal\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La literatura y el mal - Nabarralde","description":"La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega en diferido, en la distancia de un pasado que, cristalizado y conservado entre las tapas del libro, como en una lata de conservas, dej\u00f3 de existir hace ya tiempo y nos alcanza por tanto amortiguado, despuntado y vencido: es lo que llamamos \u201cficci\u00f3n\u201d. La otra coordenada tiene que ver con el cuerpo del lector. La lectura reclama la postura sedente y condiciones m\u00e1s o menos confortables para la concentraci\u00f3n; ponerse a leer es, de alguna manera, aburguesarse. Se puede leer tambi\u00e9n, es verdad, en una trinchera o de pie en un vag\u00f3n de metro, pero hasta tal punto el libro impone unas reglas ergon\u00f3micas de recepci\u00f3n que, apenas abrimos sus p\u00e1ginas, incluso baqueteados en medio de una tormenta, la lectura nos protege tanto de las verdades que contiene el libro como del mundo en que lo leemos. Esta diferencia en el tiempo y esta comodidad en el espacio constituyen la fuente de todos los peligros asociados a la literatura: el de que nos tomemos demasiado en serio lo muy lejano, como Don Quijote, y el de que, al rev\u00e9s, nos tomemos como imposible o incre\u00edble lo m\u00e1s cercano.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La literatura y el mal - Nabarralde","og_description":"La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega en diferido, en la distancia de un pasado que, cristalizado y conservado entre las tapas del libro, como en una lata de conservas, dej\u00f3 de existir hace ya tiempo y nos alcanza por tanto amortiguado, despuntado y vencido: es lo que llamamos \u201cficci\u00f3n\u201d. La otra coordenada tiene que ver con el cuerpo del lector. La lectura reclama la postura sedente y condiciones m\u00e1s o menos confortables para la concentraci\u00f3n; ponerse a leer es, de alguna manera, aburguesarse. Se puede leer tambi\u00e9n, es verdad, en una trinchera o de pie en un vag\u00f3n de metro, pero hasta tal punto el libro impone unas reglas ergon\u00f3micas de recepci\u00f3n que, apenas abrimos sus p\u00e1ginas, incluso baqueteados en medio de una tormenta, la lectura nos protege tanto de las verdades que contiene el libro como del mundo en que lo leemos. Esta diferencia en el tiempo y esta comodidad en el espacio constituyen la fuente de todos los peligros asociados a la literatura: el de que nos tomemos demasiado en serio lo muy lejano, como Don Quijote, y el de que, al rev\u00e9s, nos tomemos como imposible o incre\u00edble lo m\u00e1s cercano.","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2017-07-03T18:00:30+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Santiago Alba Rico","Tiempo de lectura":"7 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"La literatura y el mal","datePublished":"2017-07-03T18:00:30+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/"},"wordCount":1502,"commentCount":0,"articleSection":["Nabarmena"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/","name":"La literatura y el mal - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2017-07-03T18:00:30+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"description":"La experiencia de la lectura viene siempre determinada por dos coordenadas, si se quiere, materiales. Una tiene que ver con el texto, que nos llega en diferido, en la distancia de un pasado que, cristalizado y conservado entre las tapas del libro, como en una lata de conservas, dej\u00f3 de existir hace ya tiempo y nos alcanza por tanto amortiguado, despuntado y vencido: es lo que llamamos \u201cficci\u00f3n\u201d. La otra coordenada tiene que ver con el cuerpo del lector. La lectura reclama la postura sedente y condiciones m\u00e1s o menos confortables para la concentraci\u00f3n; ponerse a leer es, de alguna manera, aburguesarse. Se puede leer tambi\u00e9n, es verdad, en una trinchera o de pie en un vag\u00f3n de metro, pero hasta tal punto el libro impone unas reglas ergon\u00f3micas de recepci\u00f3n que, apenas abrimos sus p\u00e1ginas, incluso baqueteados en medio de una tormenta, la lectura nos protege tanto de las verdades que contiene el libro como del mundo en que lo leemos. Esta diferencia en el tiempo y esta comodidad en el espacio constituyen la fuente de todos los peligros asociados a la literatura: el de que nos tomemos demasiado en serio lo muy lejano, como Don Quijote, y el de que, al rev\u00e9s, nos tomemos como imposible o incre\u00edble lo m\u00e1s cercano.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-literatura-y-el-mal\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La literatura y el mal"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37106","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37106"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37106\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37106"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}